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#antoniopippopedragosa2024 — Public Fediverse posts

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  1. RELATOS REALES: Un hombre común

    TRUE STORIES: An Ordinary Man

    Por Antonio Pippo

    Cuando las personas comunes piensan en un filósofo, corrientemente dibujan a alguien adusto, respetable, rodeado de libros escritos y por leer, de intelecto desarrollado, a veces poco inteligible y de quien, no siempre, escapan ciertas expresiones de soberbia.

    When ordinary people think of a philosopher, they typically picture someone stern and respectable—an intellectual surrounded by books both read and unread, sometimes difficult to understand, and occasionally prone to displays of arrogance.

    Es una generalización, pensando en la población común que ha tenido un contacto con sus ideas abarcadoras. Como se me ha ocurrido que, de todos modos, es algo por un lado curioso y por otro prueba de lo poco que se los conoce, hoy trataré de describir, por aportes de su apropio cuño y como ejemplo, a un filósofo de ochenta y cuatro años, considerado de los más influyentes al menos en América Latina, que tiene una personalidad y una vida totalmente distintas.

    This is a generalization based on the public’s limited exposure to their sweeping ideas. Yet, finding this both intriguing and a testament to how little they are truly known, I will attempt today to describe—using his own unique contributions as an example—an eighty-four-year-old philosopher, considered one of the most influential figures (at least in Latin America), who possesses a completely different personality and life story.

    Se trata de Santiago Kovladoff, nacido en Argentina en 1942, que sigue en plena actividad. Nació en el seno de una familia judía y se graduó en la Universidad de Buenos Aires. La diferencia nace apenas se detallan sus actividades: filósofo, ensayista, poeta, cuentista, autor de libros para niños y traductor. Ha escrito diecisiete ensayos, catorce libros de poesía y cinco libros para niños. Por ello ha recibido todos los premios imaginables en su país, en el continente y en algunos países de otras tierras lejanas.

    We are speaking of Santiago Kovladoff, born in Argentina in 1942, who remains fully active today. Born into a Jewish family, he graduated from the University of Buenos Aires. His distinctiveness becomes apparent the moment one lists his pursuits: philosopher, essayist, poet, short-story writer, children’s author, and translator. He has written seventeen essay collections, fourteen poetry books, and five books for children. For this work, he has received every conceivable award in his home country, across the continent, and in nations far afield.

    –Estuve releyendo Macbeth para una charla que voy a dar -dijo para un reciente reportaje de La Nación, donde además escribe- porque es maravillosa la vitalidad del lenguaje poético de Shakespeare. Es Invencible. Una conjunción única de lucidez y ternura, un sentimiento tan hondo de la emoción del vivir y del enigma, de la crueldad del tiempo que le tocó, como metáfora de todos los tiempos. La ambición de poder como anhelo de barrer con todo lo que lo impida. El retrato de esa ambición es típico de la tragedia. No puedo dejar de leer a Shakespeare desde los quince años.

    «I was rereading *Macbeth* for an upcoming talk,» he said in a recent interview with *La Nación*—a publication for which he also writes—»because the vitality of Shakespeare’s poetic language is marvelous. It is invincible. A unique blend of lucidity and tenderness; a profound sense of the emotion of living and of life’s enigmas; and a grasp of the cruelty of the times he lived in—serving as a metaphor for all eras. The ambition for power as a desire to sweep away anything that stands in its way. The portrayal of that ambition is quintessential tragedy. I haven’t been able to stop reading Shakespeare since I was fifteen.»

    De pronto, el cronista le pregunta sobre la vigencia, pero ahora entre los grandes, de la “cultura rock”, como un paradigma.

    Suddenly, the interviewer asks him about the continued relevance of «rock culture»—now among the older generation—as a paradigm.

    –Creo que el rock sigue nutriendo más a los jóvenes. Sigue estando vivo. Los mayores necesitamos relativizar el valor de lo juvenil como fuente suficiente de conocimiento y experiencia. Loa jóvenes se dirigen a los mayores con cierto desconocimiento que podamos tener, quizás por el dominio de la tecnología les hace sentir “maestros” a quienes durante siglos fueron alumnos. Ahora el tema es qué subjetividad es la que se haría cargo de explorar ese patrimonio disponible. La juventud está sufriendo transformaciones tan profundas con respecto del tiempo: es la apología de lo instantáneo, el apego a lo efímero. El trabajo de un escritor es lento. No porque yo quiera, sino porque no termino de entender de inmediato qué me quiere decir lo que escribo.

    —I believe rock continues to nourish young people; it remains alive. We older people need to put into perspective the value placed on youth as a sufficient source of knowledge and experience. Young people address their elders with a certain disregard for what we might know; perhaps their mastery of technology makes those who were students for centuries feel like «masters» now. The question, then, is what kind of subjectivity will take on the task of exploring that available heritage. Youth is undergoing such profound transformations regarding the concept of time: it is an embrace of the instantaneous, an attachment to the ephemeral. A writer’s work is slow. Not because I choose it to be, but because I do not immediately grasp what my own writing is trying to tell me.

    Curiosamente, Santiago obvió un detalle importante. Quizás por pudor de filósofo de los otros. Pero el periodista le obligó a admitirlo sin agregar demasiado, con una sonrisa cómplice: Ha olvidado un detalle esencial. Usted formó un trío, cambiando compañeros con el tiempo, pero que todavía vive y lucha: Tomás Tichauer, Fernando Hasaj, Diana Schneider, Ana Victoria Chavez y Federico Mouján. Y el trío aún se presenta en exposiciones de arte, talleres literarios, reuniones académicas y en alguna que otra picardía entre amigos…

    Curiously, Santiago glossed over an important detail—perhaps out of the modesty typical of a philosopher. Yet the journalist, with a knowing smile, pressed him to acknowledge it without dwelling on it: «You’ve forgotten an essential detail. You formed a trio—changing partners over time, certainly, but one that lives on and keeps going: Tomás Tichauer, Fernando Hasaj, Diana Schneider, Ana Victoria Chavez, and Federico Mouján. And the trio still performs at art exhibitions, literary workshops, academic gatherings, and the occasional playful jam session among friends…»

    -Sin petulancia, eh… Estudié guitarra, a ver, y batería. La guitarra la dejé al poco tiempo, aunque toqué bastante por ahí, pero no tuve una buena profesora: sólo me exigía técnica … La batería siempre me gustó mucho, tal vez por el tiempo breve que viví en Brasil. Yo iba a la cancha del Santos y era el único que daba vida a la “batucada”. La muchedumbre hacía ruido con cajitas de fósforos… ¡Pero eran miles! Si bien la música es algo imprescindible en mi vida, no sé leer música. Nunca me animé a cantar. Una vez escribí un ensayo “Un inventario de lo trunco”.

    «Not to sound boastful, mind you… I studied guitar—let’s see—and drums. I gave up the guitar pretty quickly—though I did play quite a bit here and there—because I didn’t have a good teacher; she was obsessed with technique… I always really liked the drums, perhaps because of the short time I lived in Brazil. I used to go to Santos matches, and I was the only one driving the *batucada* rhythm. The crowd would make noise with matchboxes… but there were thousands of them! While music is indispensable to my life, I don’t read sheet music. I never dared to sing. I once wrote an essay titled ‘An Inventory of the Unfinished.'»

    Fiel expresión de la mismidad de un hombre famoso por su escritura y la amplitud y generosidad de sus reflexiones filosóficas, frente a la cual responde vestido metafóricamente de “genio y figura”.

    A true reflection of the essence of a man renowned for his writing and the breadth and generosity of his philosophical reflections—a man who responds to the moment embodying the very spirit of his own unique character.

    -Je, je… Picardías, sólo picardías para vivir con más alegría… No se olvide que mi hijo es músico y mi hija bailarina… Recuerdo ahora que fue en el jardín de mi casa dónde sentí, adolescente, que no sabía que sería de mi vida. Ya estaba grande para jugar con soldaditos. Ahí empecé a escribir historias de cowboys. ¡Descubrí que yo quería ser un cowboy! Mi primer libro: “Diez mil dólares en oro”…

    ¡Heh, heh… Just little playful whims, nothing more—just things to make life more joyful… Don’t forget, my son is a musician and my daughter is a dancer… I remember now: it was in my garden that I felt—back when I was a teenager—that I didn’t know what would become of my life. I was already too old to play with toy soldiers. That’s where I started writing cowboy stories. I discovered that I wanted to be a cowboy! My first book: *Ten Thousand Dollars in Gold*…

    De los quince a los ochenta y un años pasaron muchos libros por las manos de Santiago. Su biblioteca personal -entre libros ajenos y propios- tiene filosofía, poesía, ensayos y un ecumenismo que atraviesa las tres principales religiones monoteístas.

    From the age of fifteen to eighty-one, many books have passed through Santiago’s hands. His personal library—comprising both his own books and those belonging to others—includes philosophy, poetry, essays, and an ecumenical spirit that spans the three major monotheistic religions.

    Con una lucidez envidiable, sigue siendo un faro, una guía para varias generaciones, en medio de una vejez benevolente y alegre, su forma de vivir.

    Possessing enviable clarity of mind, he remains a beacon and a guide for several generations, living out his old age with benevolence and joy.

    –He querido ser escritor y lo soy. Y me siento muy contento de trabajar con músicos de primera línea. De algún modo siento haber sido fiel, sin copiarles, a su amor por la música clásica y la literatura no ostentosa ni erudita; espontánea, fresca, muy sentida.  

    «I wanted to be a writer, and I am one. And I am very happy to work with top-tier musicians. In a way, I feel I have remained true—without imitating them—to their love for classical music and for literature that is neither ostentatious nor overly scholarly, but rather spontaneous, fresh, and deeply felt.»

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  2. LA AVENTURA DEL TANGO: DISTINTO A TODOS

    ANTONIO PIPPO PEDRAGOSA. Periodista, editorialista. Dir. Gral de Cultura Tanguera. COLUMNISTA

    Cada vez que Carlos Gardel viajaba a Montevideo a escuchar cantar a su amigo Néstor Feria, tras el aplauso y el saludo, repetía, desde su emoción admirativa: -Nadie como vos, Negro, para estas cosas…

    “Estas cosas” eran aquellas canciones camperas –valses criollos, milongas, vidalitas y estilos- que El Mago, aun después de consagrarse al tango y brillar con él por todas partes, adoraba, atesorándolas desde que, igual a su colega uruguayo, no se sentía otra cosa que un “cantor nacional”.

    Néstor Feria Acosta, apodado “El gaucho cantor”, fue además guitarrista y compositor nacido el 5 de marzo de 1894 en el entonces caserío de Bolívar, sobre una barranca del río Santa Lucía, en Canelones, a pocos quilómetros de Fray Marcos, Florida. En Fray Marcos se lo considera oriundo no sólo porque en su cementerio descansan sus restos, sino porque la familia se radicó allí siendo él muy niño y fue el lugar que impulsó la inspiración de sus primeras creaciones.

    Feria había conocido a Gardel en 1915, en la capital uruguaya, durante una presentación del dúo de éste con Razzano. Fue el encuentro que derivó en una gran amistad y mutua admiración: -Lo que tiene este muchacho –diría cierta vez Gardel-, por sobre todas las cosas es su emotivo y profundo sentido de lo criollo.

    Néstor Feria no tuvo una vida fácil. Sus padres se divorciaron tras una muy fuerte y desagradable pelea, y la madre marchó con su hijo a Montevideo. Halló un modesto lugar en la Unión y, pese a las necesidades económicas, “El gaucho cantor” halló en ese barrio una respuesta a su incipiente arte que quizás no esperaba: primero, en el Colegio del “Chivo”, al que asistía con su guitarra, de la que ya sacaba dulces sonidos de oído, poniéndole música a unos versos del director, cuyo centro escolar llevaba ese nombre informal por su puntiaguda y encanecida barba. Y no muy lejos, asomaba el hipódromo, el viejo Circo de Ituzaingó, que lo atrajo sin remedio, y donde tocó y cantó en bailes y asados y fue peón de studs y vareador de caballos de carrera.

    Después vino una jamás explicada rebeldía hacia la madre, y Feria, con diecisiete años, partió a Buenos Aires, a la aventura. Se empleó en el hipódromo de Palermo y recorrió los boliches cercanos con su instrumento. Pero la madre, que ya lo había perdonado, hablando con cuidadores de caballos en una larga, improvisada y conmovedora búsqueda, lo halló al fin a los dos años y lo persuadió de volver a Montevideo.

    Y si los siguientes no fueron años de cercos y glicinas, sí representaron el lanzamiento definitivo del cantor nacional en ciernes: la influencia esencial de José Alonso y Trelles –El Viejo Pancho-, a quien conoció en Tala, y luego la de Gardel, derivaron en el estímulo que necesitaba. Al inicio, formó varios dúos. El primero con Arturo Vecino, con quien cantó, por ejemplo, en los cafés Vaccaro y Sburlatti. Y viajó a Río Grande do Sul, de donde retornó en 1920 para cambiar de compañero: Ítalo Goyeche, con quien se presentó con rotundo éxito en los carnavales del año siguiente, ganando un viaje a Buenos Aires, escenario que les trajo los primeros contratos y acompañamientos, nada menos, que de guitarristas de la talla de Enrique Maciel y José María Aguilar. En dúo con Goyeche, Feria dejó diez grabaciones entre las que cuentan Por el camino, Las carretas, En blanco y negro, Páginas íntimas, De mí no esperes, A todos y La bata de percal. Como solista, camino que emprendió poco después, sólo dejó cuatro placas que son un tesoro: la ya mencionada En blanco y negro, Quisiera escribirte, Noche de abril, de Discépolo, y Mama vieja de Lito Bayardo.

    https://youtu.be/08UnQI3FA1k?list=RD08UnQI3FA1k

    https://youtu.be/h85dUJgCrxI?list=RDh85dUJgCrxI

    https://youtu.be/kO1j9WLJbiM?list=RDkO1j9WLJbiM

    https://youtu.be/UqQEXjsi-HM

    https://youtu.be/P91wdQzPJZg

    https://youtu.be/ZPxxfQfC0mk?list=RDZPxxfQfC0mk

    https://youtu.be/7mPFpd80SWQ

    https://youtu.be/wRGF_lZZeuE

    https://youtu.be/3XSpHhAB4lk?list=RD3XSpHhAB4lk

    Néstor Feria cantó algún tango ocasionalmente y, sin embargo, influyó en casi todos los grandes de ese género: un fenómeno que sólo entre artistas puede explicarse. Debutó en radio Stentor, trabajó con Fernando Ochoa en radio Belgrano, actuó en dos versiones de Juan Moreira –Nelo Cosini, 1936; Moglia Barth, 1939- y en Los carachos de la Florida, de fecha incierta. Lo valoraban como pocos Charlo, Carlos Acuña, Hugo del Carril, Ángel Cárdenas y tantos otros.

    Facundo Cabral dijo: -Si tuve oportunidad de entrar al espectáculo fue por la influencia, siendo niño, del enorme e inimitable trovero uruguayo Néstor Feria.

    Feria murió joven, solo y pobre el 26 de setiembre de 1948. Cuarenta años después sus restos fueron traídos a Fray Marcos.

    Queda esta estampa del poeta León Benarós: -Su recuerdo es como un perfume de trébol, en la ciudad extraña y febril.

    #ANTONIOPIPPOPEDRAGOSA2024 #Argentina #CARLOSGARDEL #COLUMNA #CULTURATANGUERA #DISTINTOATODOS #ELGAUCHOCANTOR #ELMAGO #LAAVENTURADELTANGO #MUNDO #NESTORFERIAACOSTA #URUGUAY
  3. RELATOS REALES: Del amor a la tragedia

    TRUE STORIES: From Love to Tragedy

    Por Antonio Pippo

    Hay hombres cuya vida, nada común, merecen ser recordados, aun de tanto en tanto, para que peripecia vital trascendente no se disuelva ante las nuevas generaciones.

    There are men whose extraordinary lives deserve to be remembered, even from time to time, so that their transcendent life stories are not forgotten by new generations.

    Hoy quiero escribir sobre Belisario Roldán, quien fue un abogado, poeta, periodista, ensayista, dramaturgo y político, pero -como de el han dicho muchos- sobre todo un “príncipe de la oratoria”. Su influencia llegó a ser impresionante en su tiempo, desde finales del siglo XIX hasta 1922, año en que, enfermo y hastiado de polémicas, su carácter impulsivo lo lleva al suicidio. Es que nada le resultó fácil, sobre todo en la política, donde cosechó a todos los anarquistas como enemigos que se burlaban de él llamándolo “Piquito de oro” y hostigándolo constantemente. Esto provocó una extensa polémica como Alfredo Palacios, luego de que escribiera: –El anarquismo consiste sencillamente en odiar a la mayoría de sus semejantes, en odiar a la República y en preconizar el crimen.

    Today I want to write about Belisario Roldán, who was a lawyer, poet, journalist, essayist, playwright, and politician, but—as many have said of him—above all, a “prince of oratory.” His influence was impressive in his time, from the end of the 19th century until 1922, the year in which, ill and weary of controversies, his impulsive nature led him to suicide. Nothing came easy to him, especially in politics, where he made enemies of all the anarchists who mocked him, calling him “Golden-Tongued” and constantly harassing him. This provoked a lengthy controversy, as Alfredo Palacios wrote after he stated: “Anarchism simply consists of hating the majority of one’s fellow human beings, hating the Republic, and advocating crime.”

    Semejante radicalismo – que lo llevó a batirse en duelo de espadas en 1907 con Teodoro de Bary, que concluyó con ambos heridos- convivió con muchos intelectuales de otras orientaciones y sus seguidores, más allá de que cuando hablaba en público magnetizaba a quienes lo oían y los persuadía de sus ideas. El desgaste fue grande y, por fortuna para el arte literario, renunció a la política en 1906, sumergiéndose en el periodismo y, sobre todo, en una poesía que le ha permitido ser el mejor representante en el Río de la Plata del final brillante del simbolismo. No obstante, el pasado le jugó, ya fallecido, una mala ocurrencia: Antonio Pagés Larraya, un reconocido poeta y docente lo pintó como “un idealista destructivo, enfermo mental y, al fin, anarquista él mismo”.

    Such radicalism—which led him to a sword duel in 1907 with Teodoro de Bary, ending with both wounded—coexisted with many intellectuals of other orientations and their followers, even though when he spoke in public he captivated his audience and persuaded them of his ideas. The strain was considerable, and fortunately for the literary arts, he renounced politics in 1906, immersing himself in journalism and, above all, in poetry, which has made him the finest representative in the Río de la Plata region of the brilliant end of Symbolism. However, the past dealt him a cruel blow after his death: Antonio Pagés Larraya, a renowned poet and teacher, portrayed him as “a destructive idealist, mentally ill, and, ultimately, an anarchist himself.”

    Para el mundo, la decisión de Roldán de huir de la política, tanto como de su gusto por la noche y sus diversiones, fue esencial. Se casó en 1911 con su enamorada de la adolescencia, Anorldina Brinkmann, cuyo padre fundó un pueblo con su nombre, en Córdoba. El amor, aunque por buena senda, también fue sonoro: Belisario solía escribir numerosos poemas a su amada, incluyendo en las paredes blancas de su casa.

    For the world, Roldán’s decision to flee politics, as well as his love of nightlife and its amusements, was essential. He married his childhood sweetheart, Anorldina Brinkmann, in 1911. Her father later founded a town in Córdoba in her honor. Their love, though amicable, was also quite public: Belisario often wrote numerous poems to his beloved, including on the white walls of their home.

    –Te amaban tal mis ansias pasionales/ en la loca efusión de su lirismo/, que espíritu y materia al mismo tiempo/ por amarte mejor eran rivales./ Y no sé que ha faltado a mi ventura/ hoy que interrogo a solas la conciencia,/ si la ciencia de amar que es gaya ciencia,/ o aquella de morir, que es ciencia oscura./ Pues sabes que, de pie sobre mis penas,/ ya en las angustias donde tiembla el paso/ por disfrazar de aurora aquel ocaso/ lo teñí con la sangre de mis venas.

    My passionate longings loved you so much, in the wild outpouring of their lyricism, that spirit and matter at once rivaled each other to love you better. And I know not what has been lacking in my fortune, now that I question my conscience alone, whether the science of loving, which is a joyful science, or that of dying, which is a dark science. For you know that, standing upon my sorrows, in the anguish where my steps tremble, to disguise that sunset as dawn, I stained it with the blood of my veins.

    A partir del amor consolidado, Roldán abrazó la escritura y su valor poético creció en su época y se extendió a las primeras generaciones que lo siguieron, aunque ya con más vigor en el romanticismo y el existencialismo.

    From this consolidated love, Roldán embraced writing, and his poetic value grew in his time and extended to the first generations that followed him, although with greater vigor in Romanticism and Existentialism.

    Dejó cinco libros de poesía: La senda encantada, Bajo la toca de lino, Letanías de la tarde, Llamas en la noche y Poesías completas; varias obras teatrales, caso de Luz de hoguera, La niña y la moda, El señor corregidor y Las últimas violetas y dos libros de narrativa: Cuentos de amargura y La venus del arrabal.

    He left five books of poetry: The Enchanted Path, Under the Linen Headdress, Litanies of the Afternoon, Flames in the Night, and Complete Poems. He wrote several plays, including *Luz de hoguera*, *La niña y la moda*, *El señor corregidor*, and *Las últimas violetas*, as well as two books of fiction: *Cuentos de amargura* and *La venus del arrabal*.

    Las cenizas de este hombre impar, contradictorio e influyente descansan, junto a las de su mujer y de su único hijo, en una bóveda construida en el patio de la Iglesia San Juan Bautista, en el pueblo de Brinkmann, Córdoba.

    The ashes of this unique, contradictory, and influential man rest, along with those of his wife and only son, in a vault built in the courtyard of the Church of San Juan Bautista in the town of Brinkmann, Córdoba.

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  4. LA AVENTURA DEL TANGO: El que inició la cruzada

    ANTONIO PIPPO PEDRAGOSA. Periodista, editorialista. Dir. Gral de Cultura Tanguera. COLUMNISTA

    –Eras delgado y ágil, de rostro pálido. Vestías casi siempre de traje oscuro, con saco de solapas pequeñas. Y lucías en el pecho, debajo de tu mentón lampiño, el moño negro y volador que enlutaba tu bohemia romántica. De tu frente limpia arrancaba un jopo caprichoso, castaño y elegante. Venías del barrio. Del fondo del barro, allá por Almagro.

    «You were slender and agile, with a pale face. You almost always wore a dark suit, with a jacket that had small lapels. And on your chest, beneath your clean-shaven chin, you sported the black, flowing bow tie that symbolized your romantic bohemianism. From your clean forehead sprang a whimsical, chestnut-brown, and elegant quiff. You came from the barrio. From the depths of the mud, back in Almagro.»

    Así describió Homero Manzi –cuando estrenaron su milonga en homenaje a ese hombre tan conmovedoramente dibujado- a José Luis Betinotti, nacido en Buenos Aires el 25 de julio de 1878 y muerto en la misma ciudad el 21 de abril de 1915, quien fue llamado El cantor de las madres y El último payador.

    This is how Homero Manzi described José Luis Betinotti—born in Buenos Aires on July 25, 1878, and who died in the same city on April 21, 1915—when they premiered his milonga in homage to this man so movingly portrayed. Betinotti was known as «The Singer of Mothers» and «The Last Payador.»

    Pero Betinotti, hijo de inmigrantes italianos que padeció una ingrata infancia, que no tuvo estudios, que trabajó desde niño como hojalatero y luego moldeador de tacos para zapatos de mujer y a quien, ya adolescente, Luis García, un mulato que actuaba en un circo, le enseñó a tocar la guitarra de oído, fue algo más: fue quien, sin haber cantado formalmente un tango jamás, abrió la puerta a los cultores de este género que vinieron después, empezando por Gardel.

    But Betinotti, the son of Italian immigrants who endured a difficult childhood, lacking formal education, working from a young age as a tinsmith and later shaping heels for women’s shoes, and who, as a teenager, was taught to play guitar by ear by Luis García, a mulatto who performed in a circus, was something more: he was the one who, without ever having formally sung a tango, opened the door for the masters of this genre who came after him, beginning with Gardel.

    Se inició, muy joven, como cantor de serenatas hasta que conoció al payador Gabino Ezeiza, quien decidió ser su padrino artístico. Y aunque es verdad que Betinotti cruzó hasta la payada gauchesca –y la cultivó un tiempo- se convirtió muy rápido en un payador del arrabal, algo inusual en su tiempo, que usaba el lunfardo: prefirió pararse ante el público y pedir temas para improvisar canciones a dirimir con un rival habilidades rimadas, de tono rural, en añejas pulperías.

    He started out very young as a serenader until he met the payador Gabino Ezeiza, who decided to become his artistic mentor. And although it’s true that Betinotti dabbled in the gaucho payada—and practiced it for a time—he very quickly became a payador of the working-class neighborhoods, something unusual in his day, who used lunfardo slang: he preferred to stand before an audience and request topics for improvised songs rather than compete with a rival in rhyming, rural-sounding contests in old-fashioned taverns.

    Un caso atípico, que lo hizo único y el más recordado payador, aunque haya dejado de serlo apenas compuso sus propios temas y añadió obras de otros que le gustaban. Ha dicho Néstor Pinsón: “Sus versos nunca fueron campesinos. El conocía muy bien el arrabal, los barrios marginales y los padecimientos de su gente y, con la amalgama de la música orillera, le daba a su canto el particular sabor de la cosa porteña”.

    An atypical case, which made him unique and the most remembered payador, even though he ceased to be one as soon as he composed his own songs and added works by others that he liked. Néstor Pinsón said: “His verses were never rural. He knew the outskirts, the marginalized neighborhoods, and the suffering of its people very well, and with the amalgamation of the music of the riverbanks, he gave his singing the particular flavor of Buenos Aires.”

    Betinotti, que se casó a los dieciocho años con María Cacciamatta, con quien tuvo un solo hijo que murió prematuramente, compuso melodías perdurables, de intensa tristeza, como Pobre mi madre querida, Como la madre quiere a sus hijos, A mi madre, Tu diagnóstico, El hogar, Un huérfano sin hogar, No te he faltao, Te perdono, En familia, Obsequio, Triste, Saludo al pueblo oriental (en honor al Uruguay), Desengañado y El cabrero, entre otras. Además, editó modestos folletos con poemas, caso de Mis primeras hojas, Lo de ayer y lo de hoy y De mi cosecha.

    Betinotti, who married María Cacciamatta at eighteen, with whom he had only one son who died prematurely, composed enduring melodies of intense sadness, such as «Pobre mi madre querida» (My Poor Dear Mother), «Como la madre quiere a sus hijos» (How a Mother Loves Her Children), «A mi madre» (To My Mother), «Tu diagnóstico» (Your Diagnosis), «El hogar» (Home), «Un huérfano sin hogar» (A Homeless Orphan), «No te he faltao» (I Haven’t Failed You), «Te perdono» (I Forgive You), «En familia» (In the Family), «Obsequio» (Gift), «Triste» (Sad), «Saludo al pueblo oriental» (Greeting to the Eastern People) (in honor of Uruguay), «Desengañado» (Disillusioned), and «El cabrero» (The Goatherd), among others. He also published modest pamphlets of poems, such as *Mis primeras hojas*, *Lo de ayer y lo de hoy*, and *De mi cosecha*.

    https://youtu.be/9gCZz5v4BFM?list=RD9gCZz5v4BFM

    https://youtu.be/RRGalgEN7BI?list=RDRRGalgEN7BI

    https://youtu.be/m9cHk3P9_OM?list=RDm9cHk3P9_OM

    https://youtu.be/dKbdQq5TD8g?list=RDdKbdQq5TD8g

    Si bien no hay certeza sobre la fecha en que Gardel conoció a Betinotti, ya está alejada de toda duda la admiración que éste despertó en aquél, al punto que El Mago solía buscarlo por Almagro para salir a cantar en cualquier esquina –maravilla que disfrutaron apenas algunos y de la que no quedó registro- y le grabó el estilo Pobre mi madre querida y los valses Tu diagnóstico y Como quiere la madre a sus hijos.

    While there is no certainty about the date when Gardel met Betinotti, the admiration that the latter aroused in the former is beyond all doubt, to the point that El Mago used to look for him in Almagro to go out and sing on any corner – a marvel that only a few enjoyed and of which no record remained – and he recorded the style Pobre mi madre querida and the waltzes Tu diagnóstico and Como quiere la madre a sus hijos.

    Hoy se saben otras cosas: el payador del arrabal bautizó “Zorzalito” a Gardel, conocía los primeros tangos y, entre casa, con su amigo, entonaba alguno con su voz abaritonada, cálida y llena de matices; son muchos los historiadores e investigadores que hoy sentencian que el más grande cantor popular rioplatense de la historia se volcó al tango, como otros enseguida, impulsados por tales improvisaciones de Betinotti. Él fue, sin intención de serlo, el precursor de los cantantes de tango.

    Today we know other things: the payador from the slums nicknamed Gardel «Zorzalito» (Little Thrush), knew the earliest tangos, and at home, with his friend, would sing some in his baritone voice, warm and full of nuances. Many historians and researchers now assert that the greatest popular singer of the Río de la Plata region in history turned to tango, like others soon after, inspired by Betinotti’s improvisations. He was, without intending to be, the precursor of tango singers.

    Tres hechos despejan todo debate sobre la importancia de Betinotti, incluso décadas luego de su muerte.

    Three facts dispel any debate about Betinotti’s importance, even decades after his death.

    En 1950 Homero Manzi y Ralph Papier filmaron El último payador en su homenaje, con Hugo del Carril en el papel principal; esta película integra la lista privilegiada del cine argentino.

    In 1950, Homero Manzi and Ralph Papier filmed *El último payador* (The Last Payador) in his honor, with Hugo del Carril in the lead role; this film is among the most prestigious in Argentine cinema.

    Aún se conserva un afiche promocional del escritor Julio Cortázar donde destaca una cita suya: “Con una valija en la mano, enderezó para una parrilla del puerto donde una noche alguien medio curda le había contado anécdotas del payador Betinotti y de cómo cantaba aquel vals… “Mi diagnóstico es sencillo, sé que no tengo remedio”.

    A promotional poster of the writer Julio Cortázar is still preserved, highlighting a quote from him: “With a suitcase in hand, he headed for a grill in the port where one night someone half-drunk had told him anecdotes about the payador Betinotti and how he sang that waltz… “My diagnosis is simple, I know I have no cure.”

    Y está la carta de Gardel a su madre, enviada desde París en 1931: “Me presentaron a Chaplin; es un hombre bajito, muy simpático, que me vino a saludar al hotel. Le canté Pobre mi madre querida, de Betinotti. Al traducirle la letra, se emocionó hasta las lágrimas. Es que esos versos salieron de un corazón muy sensible y a mí me hicieron recordarla a usted”.

    And there is Gardel’s letter to his mother, sent from Paris in 1931: “I was introduced to Chaplin; he is a short, very nice man, who came to greet me at the hotel. I sang him ‘Pobre mi madre querida’ by Betinotti. When I translated the lyrics for him, he was moved to tears. Those verses came from a very sensitive heart and reminded me of you.”

    #ANTONIOPIPPOPEDRAGOSA2024 #Argentina #BETINOTTI #COLUMNA #CULTURATANGUERA #ELQUEINICIOLACRUZADA #LAAVENTURADELTANGO #losmasvistos #MUNDO #URUGUAY
  5. EL PENSADOR: ¡No lo ven venir!

    Por Antonio Pippo

    Es sencillamente estremecedor que a ningún político de los que andan perorando por ahí, mientras sin sutileza alguna cuerpean entre los “compañeros” para mejorar su “categoría”, se le haya ocurrido hablar del futuro pero con seriedad.

    No, lector, no hablo de aquello inmediato de lo que habrá que ocuparse después de cada elección: déficit fiscal, inflación, pobreza, régimen impositivo, sistema de previsión social, educación y seguridad, entre otras cuestiones.

    Hablo del futuro a más largo plazo, pero no tanto como para que discurra en medio de un cuasi alegre y sin embargo insultante desinterés.

    Y hablo también del tiempo.

    Aldous Huxley, a fines de la década de 1950, dejó claro que no hemos desarrollado las potencialidades humanas latentes y que, desde un punto de vista histórico, sólo hicimos más potentes aquellas que era bastante sencillo transformar en nuevos poderes a través de la ciencia y la tecnología. Pero añadió que nuestra organización  biológica no varió desde el Paleolítico Superior y sólo hicimos –hasta que él escribió lo que escribió- más efectivo el mismo equipo natural de hace quince o veinte mil años, lo que demuestra que el hombre puede rendir más sin alterar su biología, aunque ella también se beneficie de los avances técnicos y científicos.

    Quiero decir, e insisto a ver si nos entendemos, que desde la sentencia de Huxley hasta hoy –un tiempo brevísimo en el contexto que él plantea el asunto-, cualquier señor o señora que aspire a conducir los destinos de un país como éste no puede dejar fuera de sus preocupaciones un mundo distinto que se viene, de mano de la ciencia y de la técnica, sobre todo de la técnica, a rapidez que impone advertirlo y, cuanto menos, tratar de prepararse para recibirlo.

    Por ejemplo, y digo ahora un para mí vigente e interesante aporte del fallecido colega Guillermo Sicardi en el semanario Búsqueda de no hace tanto tiempo: La llamada revolución 4.0, que va a ser mucho más drástica y exponencial que las anteriores revoluciones industriales conocidas (…) Todas las tareas rutinarias de hoy serán sustituidas. La tarea no será eliminada, pero sí el puesto de trabajo del humano que hoy lo hace. No hay vuelta atrás.

    No viene al caso ahora exponer detalles sobre la “revolución 4.0” que obviamente tiene que ver con la robótica, entre otras cosas, incluyendo la “domótica”, que implicará la automatización de los hogares. No soy entendido, no dispongo del espacio suficiente para escribir aquí tartamudeando para disfrazarme de especialista y usted, amigo, no apreciaría mi esfuerzo porque tampoco entendería un soberano carajo.

    Pero aquellos que se pusieron el traje de eventuales gobernantes, o sea de conductores de la comunidad, sí tienen la obligación de entender el proceso e ir preparando acciones para que no nos voltee o nos haga desaparecer. Advirtió Sicardi: Todo esto, que parece de ciencia ficción, está a la vuelta de la esquina.

    Huxley, sesenta años antes, recordó en su tiempo que un anuncio científico sobre un método farmacológico excepcional, descubierto para desarrollar la eficiencia y resistencia mental sin ocasionar en el cuerpo ningún daño apreciable, que pareció destinado a convertirse en realidad décadas más tarde, se hizo verdad al año siguiente.

    Vaya antecedente. Cómo para que uno no se preocupe.

    Ahora pregunto: ¿hay ciudadanos uruguayos atentos a la verborragia de estos días que hayan escuchado a algún protagonista político de primer nivel siquiera sugerir algo de esto?

    ¡Para qué pregunto, gigantesco pelotudo, si ya conozco la respuesta!

    Nadie, absolutamente ninguno de los candidatos, tiene esto en la cabeza.

    Si la ciencia y la tecnología, a la velocidad de la luz a la que funcionan ahora, nos van a imponer un mundo novísimo –con aspectos buenos y malos, tal cual siempre pasa, y ojo que no va a pasar en siglos sino en pocos años-, y no nos preparamos, o sea ni siquiera pensamos qué somos y cómo somos hoy y cuáles son nuestras potencialidades latentes frente a, por ejemplo, y vuelvo a aclararlo: por ejemplo, la “revolución 4.0”, ¿cuál puede ser nuestro futuro?

    Si la única pasión que domina a nuestros políticos, además de pelearse entre sí cuantas veces pueden por las boludeces más catedralicias, es el apetito por el poder, y si la rutas al convencimiento de los demás son el palabrerío carnavalesco de siempre, nos va a tapar y arrastrar un tsunami que ríase, lector, de los agujeros que la Intendencia le está haciendo a Montevideo.

    #ANTONIOPIPPOPEDRAGOSA2024 #COLUMNA #ELPENSADORTHETHINKER #losmasvistos #MUNDO #NOLOVENVENIR #POLITICA #POLITICOS #URUGUAY
  6. LA AVENTURA DEL TANGO: Andando por distintos caminos

    ANTONIO PIPPO PEDRAGOSA. Periodista, editorialista. Dir. Gral de Cultura Tanguera. COLUMNISTA

    Este verso es de Celedonio Flores: –Poco tiempo después, como un consuelo,/ la Luna, una percanta enfarinada,/ dibuja con su enorme pincelada/ guardas griegas de sombras en el suelo.

    Un modernismo simbolista con toques de lunfardo, casi insufrible.

    Aquí surge un cambio: –Lleva alpargatas de lona,/ a rayas el pantalón, negra faja de algodón/ su camiseta aprisiona; el funghi no desentona/ su pinta en ningún momento/ porque en su requintamiento/ sombrea su vista rana/ al batirle a la fulana:/ ¡Durazno a cuarenta el ciento!

    Una pintura precisa y un uso medido del lunfardo, de un momento, un barrio, la ciudad, con la riqueza de la poesía popular descriptiva.

    Celedonio Esteban Flores –nacido en Buenos Aires el 3 de agosto de 1896- no fue el mejor letrista del tango, sino un vendaval de cambios alimentados por el hábito de la lectura y un carácter impulsivo, que varió su rumbo más veces que cualquiera hasta imponerse en una etapa clave de la evolución del tango clásico, entre inicios de la década de 1920 y finales de la siguiente, con un impar estilo que estimuló a otros y dejó marcada una huella profunda.

    Sólo terminó la escuela primaria, abandonó el colegio comercial, pidió a sus padres que le pagaran clases de violín que dejó por el camino rápidamente, e intentó –con relativo éxito- una carrera de boxeador. Pero ente tanto, a ese adolescente inquieto y confundido se le presentó su vocación: la vida le puso en las manos libros que le despertaron el deseo por la aventura de hacer versos.

    El proceso de cambio de esas influencias literarias, y el de su búsqueda hasta encontrar su voz final, discurrió con rara velocidad.

    Primero, ansiando ser un poeta culto y refinado, aunque su lenguaje natural parecía ser una barrera, se refugió en un exagerado romanticismo modernista: leía a Rubén Darío, a Amado Nervo, a Alfonsina Storni; fue un tiempo de desproporciones sentimentales cuya pretensión agonizaba en una mezcla forzada con el habla de su cotidianidad, tan dialectal e imperfecta.

    Luego descubrió a Enrique Banchs y a Evaristo Carriego, primeros entre los poetas “respetables” en rescatar al barrio, sus habitantes y las circunstancias dolorosas e injustas que esa época les imponía, al modo de sujetos centrales de sus afanes líricos; Flores cambió y buceó en una corriente que se le hacía más afín, sin advertir que se enredó buscando un discurso impostado que, aunque más adecuado a su manejo idiomático, lo alejaba del contacto directo con el otro, su semejante.

    Hasta que le alcanzó la influencia –para mí decisiva- de Baldomero Fernández Moreno, el de Setenta balcones y ninguna flor, llamado por Osvaldo Pelletieri “el acuarelista de los barrios porteños vistos por una naciente clase media”, que unió como algo propio lo escenográfico a lo subjetivo y el suburbio al centro cambiante.

    Este empuje le dio aliento para escribir de otro modo –con más apego al lunfardo, “pero incorporando el dialecto al idioma mayor mesuradamente y sin oscurecer el contexto”, al decir de nuestra Idea Vilariño en Las letras de tango– y a los diecinueve años creó Flores y yuyos, primer cuaderno de poesías, y un año después ganó cinco pesos por el primer premio de un concurso de letras de tango organizado por el diario “Última hora” con Por la pinta. Estos versos llamaron la atención de Gardel y de Razzano, que arreglaron los derechos con Celedonio, le hicieron la música y le cambiaron el nombre: Margot; ahí fluyó el andar del veinteañero autor por la senda definitiva con su primera obra mayor, a la que siguieron Mano a mano –su éxito inmortal-, Sentencia, Corrientes y Esmeralda, El bulín de la calle Ayacucho, Audacia, Cuando me entrés a fallar, El chimento, La muerte de la bacana, La musa mistonga, Por qué canto así, Muchacho, Si tuviera tiempo…, Pan y tantos más.

    https://youtu.be/SDKBgd20Uoo?list=RDSDKBgd20Uoo

    https://youtu.be/-wV1hnQvkZ0?list=RD-wV1hnQvkZ0

    https://youtu.be/keVmU5V3lJ4?list=RDkeVmU5V3lJ4

    https://youtu.be/eLnxjwPZdz8?list=RDeLnxjwPZdz8

    https://youtu.be/tjktD__Spaw?list=RDtjktD__Spaw

    https://youtu.be/SnxYy3WmJi4?list=RDSnxYy3WmJi4

    https://youtu.be/q7XLmml-wcY?list=RDq7XLmml-wcY

    https://youtu.be/9L7HS8j82bc?list=RD9L7HS8j82bc

    https://youtu.be/ONw-Efhpz-Y?list=RDONw-Efhpz-Y

    https://youtu.be/_gqpV6YhK0k?list=RD_gqpV6YhK0k

    https://youtu.be/UqRPuSxOtjM?list=RDUqRPuSxOtjM

    De estilo único, inimitable, precursor al menos de Discépolo y Cátulo Castillo en el enfoque social, Flores, poco antes de morir, el 28 de Julio de 1947, dijo en un reportaje qué recursos literarios, tras tantas idas y venidas, habían edificado su poesía final, hija fiel de su tiempo:

    –Busco un pedazo de vida, lo vivo intensamente en mi interior y despacito voy haciendo el verso. Como he vivido un poco, como he dado muchas vueltas, tengo la pretensión de vivir mis personajes. Soy de los que no creen que el tango cómico sea la verdadera expresión de lo que siente el pueblo. Sabemos todos que el tango es triste, como todas las músicas de nuestra tierra.

    #ANDANDOPORDISTINTOSCAMINOS #ANTONIOPIPPOPEDRAGOSA2024 #Argentina #CELEDONIOFLORES #COLUMNA #CULTURATANGUERA #LAAVENTURADELTANGO #losmasvistos #MUNDO #URUGUAY
  7. EL PENSADOR: El error de la Oposición

    Por Antonio Pippo

    Cuando un nuevo gobierno pone las manos en el poder, es interesante advertir qué talante carga sobre sus espaldas el que se ha ido.

    A nadie en su sano juicio se le ocurriría pensar que abandonará ideas, deseos de volver ni cierta ira contenida con mayor o menor elegancia por haber tenido que dejar a otros lo que –al menos en el caso uruguayo- ansiaron, años ha- tener mayorías parlamentarias como garantía de continuidad.

    Claro, una cosa es no abandonar ideas ni convicciones, ni alguna lágrima derramada o blasfemia lanzada al aire mascullando “¡fue por tan poquitos votos!”, y otra diferente la actitud, frente a la objetiva situación del país, de contribuir o no, incluso planteando condiciones, a esos consensos, esos acuerdos y esas políticas de Estado tan necesarias y a las que me he referido en abundancia.

    Tristemente me va ganando la sensación de que ni gobernantes ni militantes que han vuelto a sus trincheras, quizás a su mediocridad, dejando por la senda tantos privilegios, están exhibiendo buenas intenciones al respecto.

    Pongamos por ejemplo hoy, lector, nuevas directivas impartidas desde el Ministerio del Interior, desde el aumento de patrullajes y el retiro de quienes pretenden pernoctar en el espacio público, a la solicitud de la cédula a los ciudadanos, mecanismo constitucional y ya aplicado en el país en épocas de democracia pos dictadura.

    Si uno repara desde declaraciones de personajes del anterior gobierno, hasta integrantes de su fuerza política de distinto rango, más los comentarios que inundaron enseguida las redes sociales, es como si –con intención política, que es lo que yo creo, o sin ella, por simple error de interpretación- hubiesen entrado en lo que un filósofo cercano llamó la “angostura”.

    Una suerte de claustrofobia que gana a los fanáticos, que se meten dentro de sí mismos, se niegan a debatir con respeto y tolerancia y desde un pequeño perímetro lanzan cohetazos al enemigo.

    A ver: todo puede ocurrir.

    No niego que los funcionarios policiales no tienen todos la misma preparación y pueden incurrir en abuso de función aunque representen la autoridad; quizás no sea consuelo para muchos, pero hay mecanismos legales y jurídicos que permiten, fuera de toda discusión, las disculpas y la reparación que se deban frente a una denuncia probada; pero tampoco me niego a ver todas las mentiras desparramadas al barrer, como aquel caso del funcionario de ADEOM, que obligó a la entonces presidenta de su propio gremio, junto al titular del PIT CNT, a aclarar públicamente que “las cosas no fueron como habían sido contadas” por el supuesto “abusado”.

    Pero hay otra cuestión: el mayor patrullaje va acercando a la mayoría de la población una tranquilidad desde años perdida, y el retiro de las calles de personas que pretendían vivir en ella, como la detención preventiva para identificar ciudadanos “en actitud sospechosa” –además de errores de los funcionarios que ocurrieron, sin siquiera rozar límites groseros- dieron por resultado la detención de más de una docena de delincuentes buscados, con profusos antecedentes, y su retorno adonde por ahora deben estar.

    En otras palabras: es un mecanismo que no será perfecto jamás, pero puede ser inocuo para la buena gente apenas de un lado y del otro se corrija lo que hay que corregir. En la policía, una intensiva preparación para evitar cualquier abuso; entre los iracundos que están en “la angostura”, una actitud constructiva de colaboración.

    Y tenga en cuenta, amigo lector, que apenas estoy poniendo sobre la mesa uno de los operativos menos significantes de todos los que se ha propuesto para el futuro inmediato el Ministerio del Interior.

    Pero es un síntoma preocupante.

    Russell dijo, hace décadas y sigue vigente: “No basta con creer que se tiene la verdad y el error es ajeno. Es necesario sentir benevolencia más bien que lo contrario, porque representa un ingrediente esencialísimo de la sabiduría”.

    Todos sabemos, ya no vale la pena mentirse a sí mismo, que las turbulencias seguirán; pero podemos mantener la esperanza de que unos y otros escapemos del dogma y de la prepotencia y entonces, en poco tiempo, tales actitudes nos parecerán triviales e irán desapareciendo.  

    #ANTONIOPIPPOPEDRAGOSA2024 #COLUMNA #ELERRORDELAOPOSICIÓN #ELPENSADORTHETHINKER #losmasvistos #MUNDO #POLITICA #URUGUAY
  8. EL PENSADOR: y si… Hay que inistir

    Por Antonio Pippo

    Usted lo sabe, lector. He insistido hasta el hartazgo en que el país llegó a una situación de tales características que no habrá futuro sostenible, y por tanto progreso y desarrollo, sin firmes políticas de Estado –es decir, esas que las propone el gobierno de turno pero que aceptan los demás actores políticos- en ciertas áreas esenciales de la sociedad nacional.

    Un ejemplo, la educación.

    Cualquiera sabe, hasta el menos iluminado, que no existen políticas de Estado que den resultados inmediatos. Dicho de otro modo, y para que la idea quede clara, que den rédito a quienes han asumido el poder para ejercerlo durante los cinco años de su mandato.

    ¡Qué cinco años!

    Resolver la cuestión de la educación, desde la ternura ingenua que despierta la pre escolaridad hasta el duro cerno del pensamiento decimonónico entronizado en el nivel terciario, que ha causado y lo seguirá haciendo, batallas dialécticas sin épica alguna, implicará más de una generación. Digamos, en términos aproximados, alrededor de treinta años o más.

    Por tanto, construir una política de Estado lo primero que exige, como una condición indispensable, es grandeza: sin dudas y al frente de esta corriente sanadora, del gobierno de turno, claro, pero también de la oposición que sea, por la sencilla pero dramática y tenaz razón de que ni uno ni la otra, con seguridad a lo largo de unos cuantos períodos, podrá adjudicarse los porotos de una mano de truco y ganar la partida porque dio la “falta envido” con treinta y siete.

    ¿Acaso cree, mi amigo, que estoy exagerando?

    Veamos un mero repaso de lo fundamental que habría que hacer, de acuerdo a mi modesta opinión que –como siempre aclaro- puede no ser compartible.

    Reformar el gobierno de esa entelequia llamada educación.

    Esto va desde decidir qué tipo de ciudadano es el que queremos formar, o, dicho más precisamente, qué tipo de persona para un país dirigido a determinada dirección a fin de insertarse mejor productivamente en el mundo actual e incentivar los ingresos con más equidad, menos gastos superfluos, menos deudas que se vuelven impagables y más estabilidad, ya medida en décadas.

    Lo antedicho supone modificaciones clave, dando prioridad, sí, a la coparticipación docente pero sin omitir que el tan bastardeado concepto de “autonomía” no debe impedir que la autoridad sea vertical y esté en manos de los más preparados. A fin de mejor comprensión de las dificultades, lector, sólo piense en las funciones del hoy ausente sin aviso Ministerio de Educación y Cultura, en la incidencia de los sindicatos y, como ejemplo impar de cuán dañosa puede ser la referida “autonomía”, en la Universidad de la República.

    Luego está la tristemente famosa formación docente, que hoy hace agua sin remedio; el primer paso debe determinar, eso está claro, el tipo de docentes que, a todos los niveles, necesitamos ya, pronto, así como el tipo de programas de enseñanza y su forma evolutiva de aplicación apropiados al presente y no tontamente enamorados de un estilo que corresponde al siglo XIX.

    Por supuesto, quedan otras tareas, múltiples tareas, a encarar. Pero tengo la impresión de que, con lo tirado encima de la mesa de reflexión hasta ahora, a usted, lector, le basta y le sobra para incorporar a su análisis racional, lógico, el significado de una “política de Estado”. ¡Sólo una!

    Ya no hay sitio para aquel doctor don Francisco, que Camilo Cela hizo famoso en “La colmena” y del quien algunos decían: -Es un sabio, un verdadero sabio, un médico con mucho ojo y mucha práctica.

    Hasta que al consultorio se acercó un hombre de edad avanzada y, se le notaba en el porte, amplia experiencia.

    Y les pinchó el globo: -No sólo con fe se cura. La fe sin obras es fe muerta, una fe que no sirve para nada.

    Siempre pensé, releyendo estos párrafos, que ese hombre era la realidad.   

    #ANTONIOPIPPOPEDRAGOSA2024 #COLUMNA #ELPENSADORTHETHINKER #FUTUROSOSTENIBLE #losmasvistos #MUNDO #URUGUAY #YSIHAYQUEINSISTIR
  9. RELATOS IMAGINADOS: todo pasa, todo queda

    IMAGINED STORIES: everything passes, everything remains

    Por Antonio Pippo

    Al levantar la vista, el hombre viejo ve la calle gris que debería ponerse negra con la noche, pero la llovizna con las luces amarillentas, ligeramente balanceadas por el viento, la hacen destellar como si llorase una pena irreal o una pena muy antigua. Pasa el ómnibus cansino, lo toma y se sienta al fondo con el frío todavía recorriéndole el cuerpo por debajo del sobretodo gastado. Al fin del viaje llega a la humilde casita, sólo esperando descansar y que su mujer tenga la comida caliente. Ha sido una jornada dura; ya la voz se le va gastando y le cuesta mucho conseguir boliches que le paguen dignamente para cantar tangos con un solo compañero, un bandoneonista joven, recién formado. Claro, no es, en estos tiempos, una yunta que pueda hacer más dinero que para sobrevivir en la humildad o trabajar “a la gorra” en una esquina de la parte vieja de la ciudad. Todo empezó a caerse cuando a su compañero de los inicios, el Chiche, aquel violinista virtuoso que elevaba el nivel del “producto”.

    Looking up, the old man sees the gray street that should turn black with nightfall, but the drizzle, along with the yellowish lights, swayed slightly by the wind, makes it shimmer as if weeping an unreal or ancient sorrow. The sluggish bus passes, he boards it, and sits in the back, the cold still seeping through his worn overcoat. At the end of the journey, he arrives at the humble little house, hoping only to rest and that his wife has a hot meal. It has been a hard day; his voice is fading, and it’s difficult to find bars that will pay him a decent wage to sing tangos with just one partner, a young, recently trained bandoneon player. Of course, these days, it’s not a partnership that can earn more than enough to survive in poverty or work for tips on a street corner in the old part of town. Everything started to fall apart when his original partner, Chiche, that virtuoso violinist who elevated the quality of their performance, passed away.

    El Chiche… unos pocos años juntos hasta aquella fatídica noche en que no apareció porque lo había tragado la dictadura, que siempre lo tenía en la mira por su condición de afiliado al Partido Comunista. Lo buscó por todos lados; nunca supo en qué lugar estaba y en qué condiciones. Lo amarró una angustia que, con el tiempo, afectó la calidad de su trabajo: reiterados problemas con la voz, que le fue agrietando, dificultados para conseguir otro Chiche o alguien que se le pareciera, hasta hoy, que había tenido una mediocre actuación en un modesto boliche de barrio. Y, al cabo, lo agarró aquella angustia, lo invadieron los recuerdos tristes y llegó a la casa presa de una depresión que no quería soltarlo.

    Chiche… a few years together until that fateful night when he didn’t appear because he’d been swallowed up by the dictatorship, which always had him in its sights because of his affiliation with the Communist Party. He searched everywhere for him; he never knew where he was or what condition he was in. He was gripped by an anguish that, over time, affected the quality of his work: recurring problems with his voice, which gradually cracked, difficulty finding another Chiche or someone who resembled him, until today, when he’d given a mediocre performance in a modest neighborhood bar. And, finally, that anguish took hold of him, sad memories flooded in, and he arrived home trapped in a depression that refused to let go

    -¿Qué tal, amor? – le preguntó la mujer.

    «How are you, love?» the woman asked.

    -Y… no te voy a mentir. Cada vez peor… No sé lo que voy a hacer…

    «Well… I’m not going to lie to you. It’s getting worse and worse… I don’t know what I’m going to do…»

    -Mirá, te llegó una carta. La dejó un muchacho joven que pasó en un carro…

    «Look, you got a letter. A young man who drove by left it…»

    Tomó la carta sin mayor interés, pensando que quizás era alguna otra deuda que saltara. Fue a echarse a la cama a leerla y, al abrir el sobre, vio que, en realidad, había dos notas. Tomó la primera, de una sola página:

    He took the letter without much interest, thinking it might be another debt that had surfaced. He went to lie down on the bed to read it, and upon opening the envelope, he saw that there were actually two notes. He took the first one, a single page long:

    –Troesma: perdone que lo llame así pero me acostumbre con mi padre y sé que le gusta…

    «Troesma: forgive me for calling you that, but I got used to it with my father, and I know you like it…»

    Se sentó de golpe, buscó los lentes para ver mejor… ¡una parte del hijo del Chiche!

    He sat up abruptly, searching for his glasses to see better… a part of Chiche’s son!

    -…Es una pena que nos ha pegado fuerte, se imaginará. Primero, nos enteramos de que mi viejo apareció muerto y enterrado en un cuartel. No hemos podido ver el cuerpo siquiera… Quería contarle porque aunque nunca hablamos, sé cuánto usted lo quería y cuánto lo buscó. Además, sé que se admiraban mutuamente. Lamento la noticia porque sé que usted ha seguido el trillo, le va manos o menos y esto lo va a entristecer más.

    «…it’s a shame that this has hit us hard, as you can imagine. First, we found out that my father was found dead and buried in a barracks. We haven’t even been able to see the body… I wanted to tell you because, although we never spoke, I know how much you loved him and how much you searched for him. Besides, I know that you admired each other. I’m sorry to hear the news because I know you’ve followed in his footsteps, whether you like it or not, and this will sadden you even more.»

    Yo quedo a la orden y ahí abajo le escribo la dirección actual, por si quiere venir… Abrazo.

    I’m at your service, and I’ve written my current address below, in case you’d like to come… Hugs.

    El viejo tiró a un lado la primera nota y fue a la segunda. Lo sabía: era como la despedida -presentida- por el admirado amigo, presintiendo el final.

    The old man tossed aside the first note and went to the second. He knew it: it was like the farewell—foreseen by his admired friend—a sensing of the end.

    –Querido Troesma: No te he olvidado ni he olvidado lo que compartimos con nuestra querida música popular. Si no te he escrito antes adjudícalo a dónde y cómo estaré. Aunque tantas veces tú llamaste “exagerada concentración” o “laconismo patológico”, sólo para incomodarme con una humorada.

    -Dear Troesma: I haven’t forgotten you, nor have I forgotten what we shared through our beloved popular music. If I haven’t written to you before, attribute it to where and how I’ve been. Although you so often called it «exaggerated concentration» or «pathological laconicism,» just to annoy me with a joke.

    Mi memoria está cálidamente poblada de recuerdos amables, queridos, de aquellos años compartimos con ansiedad. Sé que has seguido cantando… si, ya sé… no es lo mismo. Te agradezco esa forma de recuerdo.

    My memory is warmly filled with kind, cherished memories of those anxious years we shared. I know you’ve continued singing… yes, I know… it’s not the same. I appreciate that way of remembering you.

    Y hablando de recuerdos, que me pegan en la memoria y en la emoción… ¿sabés que es lo primero que quiero decirte? Que no me vas a ver es un hecho, je, je… No, no. Pienso en los pibes, mi hijo, tu hijo, la juventud que ya se viene, está ahí, y, peor, los que se empiezan a formar. ¿Cómo se enseña en la escuela desde la más tierna edad? ¿Cómo se influye dando enseñanza pero también valores morales a los que van creciendo? Formamos loritos repetidores y cuanto mejor repiten lo memorizado, mejor. ¡Vos sabés! Si ocurre hasta con los que les da por la música… Acá adentro siento que la sociedad es una selva, todos contra todos, y cuanto más ignorantes o fanáticos, fenómeno para los que manejan el poder. En fin… no quiero alargar con filosofía barata esta carta… Vos sabés lo que pienso y lo que me gustaría esperar para un futuro que no veré… Pero nuestros hijos. Y los hijos de los demás… Todo lo que viene, tan tierno y tan en péligro.

    And speaking of memories, which hit me hard in my mind and heart… you know what the first thing I want to tell you is? That you won’t see me is a fact, ha, ha… No, no. I think about the kids, my son, your son, the youth that’s already coming up, they’re right there, and, even worse, those who are just starting to grow up. How do you teach in school from the earliest age? How do you influence those who are growing up by giving them an education but also moral values? We create parrots who repeat what they’ve memorized, and the better they repeat it, the better. You know! It even happens with those who are into music… Inside, I feel that society is a jungle, everyone against everyone else, and the more ignorant or fanatical people are, the better for those in power. Anyway… I don’t want to drag out this letter with cheap philosophy… You know what I think and what I would like to hope for in a future I won’t see… But our children. And other people’s children… All that’s coming, so tender and so endangered.

    Bueno… aquí estoy, en esta especie de anticipo del final… A vos no tengo reproche alguno para hacerte, sólo sentimientos nobles y admiración. Seguí luchando viejo. Si quiero permanecer en tu mente es como estímulo…

    Well… here I am, in this sort of preview of the end… I have no reproaches to make of you, only noble feelings and admiration. Keep fighting, old friend. If I want to remain in your mind, it’s as an inspiration…

    Amigo, Troesma, gran parte de esta vida que termina… ¡un enorme abrazo”.

    El Chiche

    El viejo se derrumba sobre la cama. El mundo se le ha dado vuela otra vez. Llora lentamente, mientras cortos suspiros le van quitando pesoa su corazón.

    The old man collapses onto the bed. The world has taken flight once more. He weeps slowly, while short sighs gradually ease the weight from his heart.

    Recuerda, no sabe por qué, la frase final de “La jornada de un interventor electoral”, de Ítalo Calvino, que repetían con su amigo:

    He remembers, he doesn’t know why, the final line of «A Day in the Life of an Election Observer» by Italo Calvino, which he and his friend used to repeat:

    -“Hasta la última ciudad de la imperfección tiene su hora perfecta, la hora, el instante, en que en cada ciudad hay la Ciudad”. 

    «Even the most imperfect city has its perfect hour, the hour, the instant, when in every city there is the City.»

    #ANTONIOPIPPOPEDRAGOSA2024 #COLUMNA #LITERATURA #losmasvistos #MUNDO #RELATOSIMAGINADOS #TODOQUEDA #URUGUAY
  10. EL PENSADOR: La teoría de Abraham

    Por Antonio Pippo

    Es cosa sabida que los filósofos, como los sicólogos, los sacerdotes y los políticos, siempre rodeados de filas de poetas y locos que los acarician casi con lascivia, inventan palabras.

    ¿Los políticos? No. Ellos se ocupan de la manipulación de relatos, de la conveniente deformación de la realidad y de llevar al terreno resbaladizo, inseguro de lo emotivo a los ciudadanos, retaceándoles la posibilidad de pensar.

    Tomás Abraham, un filósofo contemporáneo, ciertamente provocador, está convencido de que la palabra “contraopinión” existe y que no quiere decir opinar en contra, sino describe un proceso de “ventilación” indispensable para que todo ser humano normal pueda formar su propio juicio acerca de lo que ocurre y de cuál es la responsabilidad de las personas públicas, y no sólo de recibir y dar por bueno lo que le transmiten por ejemplo los candidatos y, muchas veces –es triste pero realista reconocerlo-, los medios de comunicación.

    Si siguiésemos esa sentencia de Abraham, tener una idea propia, o sea pensar por sí mismo, sería una disciplina aeróbica. Llevan bastante humor los ejemplos que el filósofo usa para fundar su teoría: habría que ser muy sociable, habría que hacer largas caminatas, hasta recorridas por lugares escarpados, para ventilar el cerebro y limpiarlo que toda aquella maleza que estorba. En otras palabras, cuanto más oxígeno ingrese al organismo más libertad de pensamiento crítico habría, extremo que, ha escrito este buen hombre, cualquier neurólogo de nota podría aceptar.

    Esta oxigenación serviría para destruir a una sociedad malsana donde sobreabunda de modo obsceno la información no contrastada, no investigada, no pensada con la razón propia y el uso del análisis lógico cuando no del simple sentido común.

    Pasado el tiempo de las internas, puestas en duda la mayoría de las intenciones de los políticos sobre concertaciones benéficas para toda la sociedad, con las presidenciales definitivas y un probable balotaje casi encima, parece tarea harto complicada ventilar las cabecitas –primero, obvio, de los candidatos y paralelamente de cada uno de nosotros si es que se quiere construir este “círculo virtuoso”- y permitir que haya, para un lado y para otro, puesto que no se trata de unanimidades, acciones que surjan de la reflexión y no de la ignorancia o el fanatismo.

    Opinar luego de haber abierto la mente al aire limpio del pensamiento libre, dejando a un lado a las creencias arraigadas.

    Según Abraham, hemos pasado demasiado tiempo en manos de un poder político cuyo interés es, básicamente, no perder el control de lo que se dice y se muestra.

    Estoy de acuerdo. Pero también tiemblo al pensar en todo lo que deberíamos cambiar para defender mejor nuestra libertad. La verdadera, la interior.

    Finalmente, antes de aconsejarle, lector, que salga a caminar por la rambla, a correr por los vericuetos del Prado, a utilizar aparatos, ¡no químicos, por favor!, energéticos o a subir a la fortaleza del Cerro, le pediría que piense que esta teoría filosófica, al menos entre los uruguayos, ya agujereó una de sus medias.

    Nadie podría decir que Bergarita, intendente de Montevideo, no ha intentado la oxigenación de la “contraopinión”, siendo que se la pasa caminando por Montevideo.

    Y, por desgracia, es de una claridad meridiana que su ejemplo le pega un mazazo a la cabeza del pobre Abraham y su teoría.

    Escrito lo cual comunico que pasaré una semana en retiro espiritual a ver si el espíritu de Maquiavelo me hace ver la luz.   

    #ANTONIOPIPPOPEDRAGOSA2024 #COLUMNA #ELPENSADORTHETHINKER #LATEORIADEABRAHAM #losmasvistos #MUNDO #URUGUAY
  11. LA AVENTURA DEL TANGO: Los dos espejos

    ANTONIO PIPPO PEDRAGOSA. Periodista, editorialista. Dir. Gral de Cultura Tanguera. COLUMNISTA

    Cuando los negros ya se habían zambullido alegremente en sus músicas, que perduran, olvidados de ese tango primitivo que difundieron en sus búsquedas de alegría y que les fue hurtado por los inmigrantes europeos y algunos nativos, no nació —cual fenómeno espontáneo de los nuevos creadores— la trascendente Guardia Vieja, primera y esencial etapa hacia la evolución de la música popular ciudadana.

    —Tome, le doy lo más preciao…
    —La amaremos juntos, amigazo…

    Hay una metáfora, audaz como la mayoría acuñadas por historiadores, que tiene cierto atractivo. Pertenece a Andrés Carretero: ya sin los negros, se da el acercamiento entre el gaucho, expulsado del campo por la pobreza, el alambrado y el ferrocarril, y el compadrito, tipo humano que “se gesta a la sombra de las grandes concentraciones urbanas, marginado en las zonas de exclusión, suburbanas, prostibularias”.

    El gaucho, en la cruz de ambos caminos, le entrega la guitarra al compadrito, quien pasa a ser el personaje central del tango de la época. Tras ese encuentro metafórico se produce una amalgama donde el campo y el suburbio poblado por inmigrantes se integran y crean el “nuevo” tango y el lunfardo, su primera forma  
    poética.

    Son las primeras décadas del siglo XIX. Carretero destaca, además, que a la sombra de esa amalgama crecen el  
    guapo, el patotero, el cuentero y otros prototipos despreciados por las clases media y alta, los que hallan en el tango su rebelión, a la que, aún influidos por los negros, mantuvieron humorístico, sarcástico, obsceno.

    En esta etapa el tango se enriquece con dos instrumentos vitales para su evolución: el piano, que ya existía pero llega también a las  “zonas prohibidas”, y el bandoneón, creado por el alemán Heinrich Band en 1835 como un órgano portátil para celebraciones religiosas pueblerinas, y que cayó de un barco en Buenos Aires unos 20 años después. Se dice que el primer bandoneonista fue el negro Santa Cruz, padre de Domingo, autor de “Unión Cívica”, quien alegraba el campamento de soldados de Bartolomé Mitre durante la Guerra de la   Triple Alianza, en 1864.

    https://youtu.be/KCGv5pVIwBE?list=RDKCGv5pVIwBE

    Entonces el tango era sobre todo baile, producto de su herencia africana. Y cuando se bailaba, enroscada la pareja —que al principio integraron dos hombres— con cortes y quebradas “a los saltitos”,  nadie quería canto:
    —No me rompá’ la’ bola’… ’jame escuchá’ la música que ’tamo’ ’pretando…

    Igualmente, los letristas de la época, hijos del cuplé español, del caló gitano y del lunfardo creciente, hallaron su nicho: los circos y teatros de mala muerte donde no se bailaba: “Una costumbre asquerosa:/ que no se lava la cosa/ por no gastar en jabón./ Andate a pastorear,/ piantá de acá/ que no te doy tecor./ Y si querés volver a  
    figurar/ lávate bien pa’ no pasar calor”.

    Antes de la Guardia Vieja el proceso creativo de la danza primitiva, según José Gobello, había culminado: “el tango era una encumbrada habilidad de bailarines y los estribillos iban rumbo al cajón”,  conminados a un silencio que luego se diluiría, al aparecer, con otra calidad, el tango canción.

    Pese al rechazo de ricos, burgueses e intelectuales, el tango inició su viaje a la ciudad, dejando atrás —aunque nunca del todo—  prostíbulos, casitas de madamas y boliches orilleros. Se conocen anécdotas jugosas: “hombres bien”, cautivados por el tango y su ambiente, casa adentro lo execraban; a la noche le decían a la  
    esposa: “No me esperes despierta, querida. Voy a jugar póquer con los  muchachos”, e iban a “Lo de Laura”, a “Lo de la Vasca” o al mítico “Hansen”.

    Todo fue cambiando y, con nuevos instrumentos, sobre todo el bandoneón, a los orejeros de antaño se sumó una camada de músicos estudiosos, y de su esfuerzo surgió una combinación de ritmo, melodía  
    y armonía más elaborada.

    De ese tiempo, rozando el inicio de la Guardia Vieja, que también integraron, son Carlos Posadas (“Cordón de oro”), Alfredo Gobbi padre, sanducero (“El tigre”), Ernesto Ponzio (“Don Juan”), otro uruguayo, Manuel Aróztegui (“El apache argentino”) y Alfredo Antonio Bevilacqua (“Emancipación”).

    Sobre Bevilacqua hay una anécdota impagable: el único autor de tangos que nació en un tren en marcha. La madre, luego de un recodo que sacudió su vagón, advirtió el advenimiento y pidió ayuda. Llegó el guarda y cuando vio la cabecita de Bevilacqua se desmayó; hubo que atenderlo también a él, pero Alfredo saltó como un chijete y ¡menos mal!, fue abarajado por una comedida.

    ¡Como para que su mejor tango no se llamara “Emancipación”!

    #ANTONIOPIPPOPEDRAGOSA2024 #Argentina #COLUMNA #CULTURATANGUERA #GUARDIAVIEJA #LAAVENTURADELTANGO #LOSDOSESPEJOS #losmasvistos #MUNDO #MUSICOS #URUGUAY
  12. EL PENSADOR: Atención queridos docentes

    Por Antonio Pippo

    Esta columna está destinada a los docentes. A todos, desde el ministro de Educación y Cultura hasta quienes están en la base de la pirámide.

    No tengo certeza alguna de lo que he escrito aquí les interese. Tengo, eso sí, una prudente esperanza de que así sea.

    Me surgió la idea, como tantas otras, en medio de la cuarentena que, ya lo confesé, cumplo respetando las indicaciones sanitarias. Y se me ocurrió que tantas personas con responsabilidades de formación de los demás, sometidas igualmente a una suerte de “tiempo muerto” variable a diario, podrían tomar lo que sigue como un constructivo insumo para una reflexión no acerca de epidemias, sino sobre cómo podrían ayudar a que nuestros futuros ciudadanos adultos sean mejores.

    Porque si algo nos mostró la post pandemia es cuánta gente –demasiada- no está formada como personas responsables y respetuosas de lo que se decide como bien social, en este caso por encima del derecho individual. O sea priorizan su interés.

    Y, quién sabe…

    Repetiré, por enésima vez, una frase de Huxley: “Si nos convertimos en esclavos de nuestros hábitos y rutinas, nuestras reacciones ante los hechos del presente no serán espontáneas. Tendemos a reaccionar en función de algo que aprendimos en el pasado, en vez de reaccionar ante los hechos como son, aquí y ahora. Sería muy conveniente enseñar a los niños a comprender la importancia de lo que es el hábito y de lo que no lo es. Y admito que no resulta sencillo”.

    Y es ahí, suerte de cruz de los caminos, donde debería comenzar la reflexión a la que, modestamente, estoy llamando a los docentes.

    Hay fuentes a las cuales recurrir, como si esto fuese un rompecabezas, que, a decir verdad, lo es.

    Un ejemplo surge de la más antigua cultura china, que luego tomó la Terapia Gestalt: enseñar a tener conciencia de los acontecimientos externos, sin lastres del pasado ni miedos al futuro. Algo así como ejercicios que nos acostumbren a pensar en el aquí y el ahora. “Aquí y ahora percibo…”; así recomendaban iniciar las frases como ejercicio de formación. Ha escrito Huxley: “Esos ejercicios, que pueden parecer pueriles, nos sirven para arrancarnos de la ciénaga de lo no real y traernos al presente y a la posibilidad de reaccionar de manera realista a lo que está pasando”.

    A inicios del siglo XX alcanzó fama un psicoterapeuta suizo, Roger Vittoz, que fue muy afortunado en el tratamiento de las neurosis: enseñaba precisamente a tomar conciencia de los actos en apariencia más triviales –hasta dónde cualquier acto puede considerarse trivial- y usar la voluntad con conciencia plena de cualquier cosa que se hiciese. Es triste, pero sus métodos se abandonaron luego de su muerte.

    También recordaré al psiquiatra ruso Alexander, cuyas teorías interesaron mucho al especialista John Dewey, que las siguió largo tiempo en sus ensayos. Alexander propuso y desarrolló programas para educar la mente y el cuerpo a la vez; sostuvo que la correcta posición del cuerpo, según las circunstancias, cuando se está en actitud de aprender, favorece la velocidad y la claridad con que la mente incorpora los nuevos conocimientos.

    Finalmente –no quiero cansarlo, lector- es bueno recordar que Hebert Read, en su famoso ensayo “Educación por el arte” sugirió que a través de estas formas diversas pero que pueden ser complementarias, podría lograrse que los niños, que nacen con un intenso poder de visualizar e imaginar, no pierdan a partir de la pubertad, como sucede aún hoy, sino por el contrario la desarrollen, lo que denominó “imaginería eidética” que los infantes genéticamente sanos traen consigo. Si hay algo que los adultos hacen mal al educarlos –sentenció Read- es perturbarlos de tal forma que ese valor natural, al paso de los años, se diluya, cuando nada impediría que fuese conservado y se convirtiera a lo largo del desarrollo en una fuente de raciocinio, goce y beneficio intelectual.

    ¡Pavada de trabajo de reflexión acabo de tirarles encima a los docentes, si quieren aceptar el reto!

    #ANTONIOPIPPOPEDRAGOSA2024 #ATENCIONQUERIDOSDOCENTES #COLUMNA #EDITORIAL #ELPENSADORTHETHINKER #losmasvistos #MUNDO #POLITICA #URUGUAY
  13. RELATOS REALES: El cantor que dió el mal paso

    TRUE STORIES: The singer who took the wrong step

    Por Antonio Pippo

    Una charla de café, con un amigo añoso como yo. Se habla de política, de economía, se intercambian chismes y bromas y se pasa el rato, entretenido.

    A coffee shop chat with an older friend, like myself. We talk about politics, economics, exchange gossip and jokes, and pass the time pleasantly.

    Sólo que esta vez mi amigo me sorprendió con una pregunta:

    Only this time my friend surprised me with a question:

    -¿Te acordás del caso del edificio Liberaj…?

    «Do you remember the Liberaj building case…?»

    -Uy… años que la memoria no me lo acerca… Pero ahora que lo nombraste… ¡no sé cómo no lo tenía más presente…¡

    «Oh… years have passed since my memory took me back… But now that you’ve mentioned it… I don’t know how I’d forgotten about it…!»

    -Te voy a ganar la pulseada, investigadorcito… Anduve revolviendo papeles viejos, me fui a la computadora a ver si sigue presente… y descubrí que ya pasaron cincuenta y pocos años. Pero en los medios no ha habido reflejos, por ejemplo cuando se cumplió la cincuentena, y me extraña…

    «I’m going to beat you at this, little researcher… I’ve been rummaging through old papers, I went to the computer to see if it’s still around… and I discovered that it’s been over fifty years. But there hasn’t been any reaction in the media, for example, when the fiftieth anniversary arrived, and that surprises me…»

    El “caso Liberaj” fue una tragedia. Varios de los integrantes de una banda de argentinos, entre ellos los tres “socios” principales, huyeron a Montevideo y se refugiaron en el tercer piso de ese edificio. Las circunstancias no le fueron favorables. El robo de una camioneta de caudales del Banco de San Fernando, en la provincia de Buenos Aires, que creyeron perfecto, se les desarmó al momento de ocurrir. Se habló de traiciones, de policías que tenían vínculos con los delincuentes y, al primer apriete, terminaron confesando y muchas versiones más. Alrededor de las cuatro de la tarde del 27 de setiembre de 1965, varios miembros de la banda ametrallaron el vehículo donde iba el dinero ; sólo se salvó un bancario quien no fue, precisamente, el tesorero Alberto Martínez Tobar, que viajaba apretando los bolsos que contenían más de siete millones de pesos; pero en la balacera murió  también un parroquiano que tomaba un café en un bar cercano. La policía apareció antes de lo esperado y en la huida los ladrones escaparon en distintas direcciones. Varios fueron detenidos horas o días después y llevados a la cárcel de Caseros; los tres principales lograron pasar a Montevideo, pero la policía uruguaya los ubicó en el nombrado edificio céntrico de Montevideo y se produjo un cruento enfrentamiento, que duró largas horas y durante el cual murió el comisario que comandaba a los uniformados y los tres ladrones, que, antes de caer para siempre, quemaron todo el dinero. Este espantoso raid tuvo dos miradas que se hicieron muy populares: bajo el mismo título, “Plata quemada”, un extenso e intenso libro de Ricardo Piglia y una película protagonizada por Leonardo Sbaraglia. La banda estuvo  Malito, autodesignado “jefe del grupo”.

    The “Liberaj case” was a tragedy. Several members of an Argentine gang, including the three main “partners,” fled to Montevideo and took refuge on the third floor of that building. Circumstances were not in their favor. The robbery of an armored truck from the Bank of San Fernando, in the province of Buenos Aires, which they thought would be perfect, fell apart as soon as it happened. There were rumors of betrayals, of police officers with ties to the criminals, and of confessions at the first sign of pressure, among many other versions. Around four in the afternoon on September 27, 1965, several members of the gang riddled the vehicle carrying the money with bullets; only one bank employee survived, and it wasn’t the treasurer, Alberto Martínez Tobar, who was clutching the bags containing more than seven million pesos; but a patron having coffee at a nearby bar was also killed in the shootout. The police arrived sooner than expected, and the thieves fled in different directions. Several were arrested hours or days later and taken to Caseros prison; the three main suspects managed to cross into Montevideo, but the Uruguayan police located them in the aforementioned downtown building, leading to a bloody confrontation that lasted for hours. During the shootout, the police commissioner in charge and the three thieves were killed. Before their final capture, the thieves burned all the stolen money. This horrific heist inspired two popular accounts: a lengthy and intense book by Ricardo Piglia, also titled «Burnt Money,» and a film starring Leonardo Sbaraglia. The gang included Malito, who appointed himself «leader.»

    -Si, si, hermano… ahora me acuerdo de aquellos momentos…

    -Yes, yes, brother… now I remember those moments…

    -Ajá. Pero te dije que te voy a sorprender. ¿Sabés quién fue el entregador del robo, que consiguió el plano de la ruta que iba a seguir el vehículo del banco…?

    -Uh-huh. But I told you I was going to surprise you. Do you know who the inside man was, who got the map of the route the bank’s vehicle was going to take…?

    -Pah…, la verdad, no me acuerdo.

    -Pah…, to be honest, I don’t remember.

    -¡Jorge Fontán Reyes!

    -Jorge Fontán Reyes!

    -¡¿Quién?! ¿El cantor de tangos?

    -Who?! The tango singer?

    -El mismo…

    -Himself…

    “La plata de aquel robo yo no la vi ni quemada”… fue uno de las poco comentarios que, luego de estar encarcelado, Fontán Reyes hizo a un periodista que quiso renovar la historia. En su casa de Talar de Pacheco, al noroeste del Gran Buenos Aires, con su segunda mujer, María Ofelia Reyes -divorciado y alejados de sus dos hijos-, también marcó, casi a los ochenta años, que vinculaciones que obtuvo en su época de cantor, lograron reducir su pena inicial de doce años a solo tres.  “Si el afano no lo hacían los muchachos, lo hacía yo”, fue la otra confesión que recibió el joven periodista entrevistador. Pero no volvió a cantar jamás. Se inició tardíamente, a los treinta y dos años, luego de trabajar en diversos oficios, cantar en boliches de poca monta y quedarse rápidamente sin dinero. Lo contrató Héctor Varela, con quien solo estuvo cuatro meses, pues empezó a tener problemas con la voz. No obstante, cantó con Juan Canaro, con Edgardo Donato y con el pianista Osvaldo Manzi, con el que sus únicos éxitos populares: Febril y Dolor milonguero. Ya en el ocaso, con la voz cada vez más disminuida, fue el cantor de Emilio Orlando, Juan Sánchez Gorio y Celso Amato. Puso punto final y con unos ahorros compró un bar en una zona de mala fama. Ahí se mezcló con gente de avería y conoció a Brignone, Malito Y Dorda: el inicio del triste final.

    “I never even saw the money from that robbery,” was one of the few comments Fontán Reyes made to a journalist who wanted to revisit the story after his imprisonment. At his home in Talar de Pacheco, northwest of Greater Buenos Aires, with his second wife, María Ofelia Reyes—divorced and estranged from his two children—he also remarked, at almost eighty years old, that connections he had made during his singing career had reduced his initial twelve-year sentence to just three. “If the guys hadn’t done the robbery, I would have,” was another confession the young interviewer received. But he never sang again. He started relatively late, at thirty-two, after working various jobs, singing in seedy bars, and quickly running out of money. He was hired by Héctor Varela, but only stayed for four months, as he began to have problems with his voice. However, he sang with Juan Canaro, Edgardo Donato, and pianist Osvaldo Manzi, with whom he had his only popular hits: «Febril» and «Dolor milonguero.» In his later years, with his voice increasingly weak, he sang for Emilio Orlando, Juan Sánchez Gorio, and Celso Amato. He called it quits and, with his savings, bought a bar in a seedy area. There he mingled with shady characters and met Brignone, Malito, and Dorda: the beginning of his sad end.

    –Yo canté toda la vida, pero la garganta me traicionó… Y después, la ambición por levantar la cabeza y las juntas que me agencié… No le echo la culpa a nadie. Ya estoy en la parrilla.

    «I sang all my life, but my throat betrayed me… And then, the ambition to get ahead and the meetings I arranged… I don’t blame anyone. I’m already on the chopping block.»

    #ANTONIOPIPPOPEDRAGOSA2024 #COLUMNA #ELCANTORQUEDIOELMALPASO #losmasvistos #MUNDO #RELATOSREALES #URUGUAY
  14. LA AVENTURA DEL TANGO: Una historia para un libro

    ANTONIO PIPPO PEDRAGOSA. Periodista, editorialista. Dir. Gral de Cultura Tanguera. COLUMNISTA

    A fines de 1943, junto a otros músicos de tango que se quedaron en Francia durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial, partió, dejando a su familia y casi sin dinero, en su última gira.

    Volvió enfermo y arruinado en enero de 1944: apenas podía tenerse en pie. Le diagnosticaron neumonía y el día 24 de ese mes murió en el Hospital Broussairs de París. Sus restos fueron inhumados en el cementerio de Thiais. Antes, vivió más de veinte años de éxitos, impulsó el tango en Europa y, hasta entones músico de oído, fue en Francia donde aprendió conocimientos musicales básicos.

    Genaro Espósito, apodado “El Tano”, bandoneonista, guitarrista, pianista, compositor y director de orquesta, fundamental en el origen del tango clásico, admirado por los más grandes, había llegado a Europa en 1920 junto a su amigo Manuel Pizarro, otro pionero, para actuar en el Tabarís de la rue de la Canebiére, en Marsella.

    No volvió al Río de la Plata. Murió el París.

    La vida de “El Tano” fue una novela lamentablemente no escrita. Nació en San Telmo, Buenos Aires, el 17 de febrero de 1886, hijo de inmigrantes italianos salidos de los suburbios de Nápoles. De niño trabajó en el almacén de su padre, pero ya estaba enamorado de aquel tango que creó la Guardia Vieja. Aprendió a tocar de oído –con otro “orejero”, Solari, uno de los primeros “fueyeros” del Río de la Plata- los tres instrumentos que usó en su trayectoria artística.

    Su primer grupo lo formó en 1908, con el violinista Lafémina y el guitarrista Torres; y aunque suene a leyenda, aun tocando de oído era tan bueno que fue maestro de Anselmo Aieta y Ricardo Brignolo. El historiador Oscar Zucchi, en su libro El bandoneón y sus intérpretes, lo ubica junto a “El alemán” Bernstein como los que “despertaron la zurda en la primera época, para alcanzar un toque insuperable con ambas manos”. No hay que olvidar que al comienzo, los bandoneonistas, la mayoría sin estudios, abusaban del uso de la diestra.

    Espósito tuvo varias agrupaciones y orquestas, tocó con Agustín Bardi, Juan Carlos Cobián, Tito Rocattagliatta, Roberto Firpo y Guillermo Saborido y grabó para los sellos Columbia y Víctor; su primer disco incluyó el tango Ya vengo, de Robledo, y el vals Las violetas, cantado por Corsini. Entre su obra autoral hay que destacar los tangos La percanta, Receta médica, La montura, El crack Larrea, Pare la música, El goruta, La cubanita, El manantial, Conflicto y La pelada y los valses Pienso en ti sin cesar, Amor desesperado y la Flor del pago.

    https://youtu.be/mXzUo4f7Wdo

    https://youtu.be/zdSZTCcOaYw?list=RDzdSZTCcOaYw

    https://youtu.be/Fhbzbq7y_HI?list=RDFhbzbq7y_HI

    O sea que cuando decide lanzarse a la aventura europea, en 1920, ya era, en el Río de la Plata, un triunfador.

    Pero su prestigio sonó fuerte también en Francia, pese a su trágico final. Aunque en 1922 disolvió su orquesta con Pizarro, dado que éste decidió volver a la Argentina, él continuó actuando con éxito en locales de fama internacional como El Garrón, Le Perroquete, Princesse, el Casino de París y Pavillon Dauphine, en el Bois de Boulogne; otra vez, algo ya dicho: eran los años locos, la “belle epoque”, el frenesí por placeres entre los que estaba el tango.

    En 1934 “El Tano” se presentó como número fijo en La Coupole y grabó para las discográficas Columbia, Gramófono, Fotosonor y Decca. Por esa época –Espósito se había divorciado de su primera mujer y solo su único hijo, Teodoro, lo acompañó en el viaje final- se enamoró de una joven francesa, Jeanne Vent, con la que tuvo un hijo; podría decirse que a partir de ese acto de amor su vida cambió para mal: a los treinta y seis años, inesperadamente, Jeanne murió antes de que el niño cumpliera el año de vida;

    “El Tano” se hizo cargo de él pero debió contratar una institutriz y, a raíz de la situación creada por el avance del nazismo, comenzó a escasear el trabajo. En 1938, cuando Francia se movilizó y fue vencida y ocupada, el gran bandoneonista argentino –que debió vender todos sus bienes para subsistir con sus dos hijos- sólo tocaba, a cambio de propinas o comida, en los “Bateaux mouches”, embarcaciones que navegan el Sena para los turistas, aunque entonces los llenaban soldados alemanes. Increíblemente, se negó a volver a su país y el fin de la historia ya se conoce.

    A los uruguayos, recordando a Espósito, nos queda una satisfacción: su despedida del Sur, sin regreso, en 1920, no fue en su país sino en Uruguay: compartió los solos de bandoneón con la orquesta de Arolas, donde también tocaba Julio De Caro, en el Festival de Tango de Montevideo.

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  15. EL PENSADOR: Ah.. nosotros los periodistas

    Por Antonio Pippo

    El contexto es claro.

    Uruguay es un país con graves problemas a resolver, al borde de una crisis –mal que pese al encaprichamiento de algunos de negarlo-, a poco tiempo de instalar un nuevo gobierno.

    No me internaré ahora, lector, no tema, en predicciones ni especulaciones de tipo partidario ni individual. No obstante, algo es transparente: el gobierno no podrá escapar a los consensos y acuerdos con la oposición; de otro modo, los años por venir serán agónicos.

    Claro, por ese lado está la pista muy barrosa.

    La impresión que uno tiene es que los políticos apelan a lo que un antiguo pensador llamó “los saberes separados”, filosofía a la que ya me he referido aquí.

    Vendría a ser la metáfora de su incapacidad para decir toda la verdad.

    Obviamente, pregonan que tienen las fórmulas requeridas. Pero si dicen “hay que abatir el déficit fiscal”, cada quien expone una receta de enunciados pero nunca la relacionan, por ejemplo, con qué pasará con el gasto del Estado, con la política impositiva o con las necesidades de inversión. O si se apuesta a un “dólar equilibrado”, a la búsqueda de mejorar la competitividad de las exportaciones, no explican si han tenido en cuenta la vinculación con los probables sismos de la región o mundiales, con el vaivén de los precios que fijan los eventuales compradores, con la inflación, el valor de los salarios o las hipótesis –en ese escenario- para mejorar el empleo.

    Quiero, mi amigo, que al menos entienda mi inquietud aunque no la comparta. Por eso voy a usar una anécdota que puede parecerle pueril y que, sin embargo, demuestra el perfil de políticos al que me refiero y cómo pueden sucumbir ante la realidad si no miran la totalidad del panorama.

    Aldous Huxley escribió: “Renán, el gran erudito francés del siglo XIX que se complacía en hablar de estética, peroraba a sus anchas sobre la belleza cuando Edmond Goncourt le interrumpió súbitamente para preguntarle: ‘¿De qué color es el empapelado de su comedor?’. Renán no tenía la más remota idea. Es obvio que carecía de una base fáctica para hablar de belleza y su argumentación se basaba en un sistema de palabras y no en experiencia sobre lo inmediato”.

    Y añadió Huxley: “Tendemos a reaccionar  dividiendo las cosas y en función de lo que aprendimos en el pasado, en vez de reaccionar uniendo las partes; es decir los hechos, tal como son aquí y ahora”.

    Descreo que, a esta altura de los acontecimientos los políticos cambien. Por tanto, al ciudadano común le quedará como ayuda una rigurosa actividad periodística. O sea que, pese a que muchos, tal vez demasiados, no lo hayan advertido, los periodistas tienen una responsabilidad enorme: deshacer “los saberes separados”, tratar de llevar a los escurridizos entrevistados a la unión de las partes, a propuestas sobre su solución no descuartizada e insistir, con respeto pero también con rigor, en el contraste de las distintas versiones.

    O de las distintas ignorancias que tienen sentadas enfrente.

    No haré “periodismo de periodistas”, pero confesaré mi escepticismo.

    El asunto es rechazar el “no sigas preguntando porque mamá está ocupada y se enfadará”; también el “somos engreídos y nos conformamos con lo que nos dicen” o el “somos indiferentes, nos tiemblan las piernitas y nos conformamos con lo que no hemos logrado saber”.

    El papel histórico que hoy debe cumplir el periodismo profesional es no bajar la guardia y seguir preguntando y, si es necesario, dejar desnudo al escapista de turno.

    Sócrates decía: “Atenas es como un caballo indolente y yo soy el tábano que con su aguijón intenta que todos digan la verdad o acepten que no la conocen”.

    Jodida responsabilidad tenemos entre manos. Digo, porque yo todavía estoy aquí, entre esos periodistas.

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  16. RELATOS IMAGINADOS: Los misterios Interiores

    IMAGINED STORIES: The Inner Mysteries

    Por Antonio Pippo

    La tarde cae, gris. Es un baño de plomo que va oscureciéndose con rapidez de ladrón, devora al día que agoniza y así, en ese tiempo indefinible durante el cual todas las cosas parecen tiznadas de melancolía, le abre camino a la noche, que aparece como una traición.

    The afternoon falls, gray. It’s a leaden bath that darkens with the swiftness of a thief, devouring the dying day, and thus, in that indefinable time when all things seem tinged with melancholy, it paves the way for night, which arrives like a betrayal.

    Desde este sitio al que he llegado, un largo y angosto, de una sola y alta ventana y luz escasa y amarilla, puedo ver cómo llueve allá afuera. Es una lluvia despaciosa pero persistente, que se precipita como una desgracia o, quién sabe, como una bendición; siempre al menos dos formas de mirar una misma cosa y la distancia que va de una a otra suele ser la que va de la resignación a la esperanza. O al revés. ¡Si lo sabré yo! Mirar esa única ventana debería ser como mirar a la calle; es decir, estar ahí, en la propia calle, observándola, como si una parte de tantas que integran esa calle cobrase vida y pudiese a su vez observar, desde su condición de parte, la totalidad. Pero no. Su vidrio sucio, estriado por el agua que golpea y resbala, lo difuma todo y especialmente distorsiona las siluetas que cruzan.

    From this place I’ve arrived at, a long, narrow room with a single, high window and scant, yellow light, I can see the rain outside. It’s a slow but persistent rain, falling like a misfortune or, who knows, like a blessing; always at least two ways of looking at the same thing, and the distance between them is often the distance between resignation and hope. Or vice versa. I should know! Looking at that single window should be like looking at the street; that is, being there, in the street itself, observing it, as if one part of the many that make up that street came to life and could, in turn, observe, from its position as a part, the whole. But no. Its dirty glass, streaked by the water that hits and runs down it, blurs everything and especially distorts the silhouettes that pass by.

    Eso sí: me doy cuenta de que todo ahí afuera andan apurados, quieren llegar pronto a alguna parte, escapar de la lluvia, del frío, tal vez del absurdo de estar pisando charcos, tropezando con otros, descubriendo ahora, en medio de un atardecer gris y húmedo, que vivir no es fácil, que tiene su precio. Ah, pero esos deben ser, me imagino, los conocen una sola forma de mirar -y de sufrir- aquello que les cae y los empapa y los hace temblar; para ellos, pobres seres cuya única pretensión es huir, no hay dos formas de apreciar la lluvia; se advierte en sus cuerpos encogidos, en sus pasos torpes y ansiosos, en sus rostros arrugados y en sus bocas que mascullan insultos inútiles y luego aprietan los dientes. Ellos solo piensan en un escape, en alcanzar rápido un sitio al que puedan imaginar propio, acogedor, seguro.

    That said, I realize that everyone out there is in a hurry, wanting to get somewhere quickly, to escape the rain, the cold, perhaps the absurdity of stepping in puddles, tripping over others, discovering now, in the middle of a gray and damp sunset, that life isn’t easy, that it has its price. Ah, but those must be the ones, I imagine, they only know one way of seeing—and suffering—what falls on them and soaks them and makes them shiver; for them, poor beings whose only aim is to flee, there are no two ways of appreciating the rain; it’s evident in their hunched bodies, their clumsy and anxious steps, their wrinkled faces, and their mouths that mutter useless insults and then clench their teeth. They only think of an escape, of quickly reaching a place they can imagine as their own, welcoming, safe.

    ¿Engañosamente seguro? ¿Hay, acaso, un lugar definitivamente propio? Se me hace que son individuos que sólo ven no sólo una parte de la realidad, sino una parte de sí mismos. Es una huida.

    Deceptively safe? Is there, perhaps, a place that is truly one’s own? It seems to me that they are individuals who see not only a part of reality, but a part of themselves. It’s an escape.

    Pero… ¿y yo no he estado pensando también en un escape? ¿Qué tengo de diferente entonces? Bueno, ellos no están en situación de aquietarse y filosofar, mucho menos de elegir; no pueden pensar en otra cosa y por eso mismo creo que justifica mi compasión, que me entristezca con su destino, aunque sea el destino tan breve  de estos instantes en que mi mirada se detiene en ellos y creo comprender qué les pasa. Es que si llueve y oscurece y ellos andan a la intemperie, tan solo por eso, creo (se me ha ocurrido de pronto, en realidad no lo sé) que son incapaces ahora de conmoverse con una idea, quizás con una música o hasta con la contemplación de la belleza de una adolescente que también corre, pero riendo, con la ropa mojada tersando su piel joven.

    But… haven’t I also been thinking about an escape? What makes me different, then? Well, they are not in a position to quiet themselves and philosophize, much less to choose; they can’t think of anything else, and for that very reason, I believe it justifies my compassion, my sadness at their fate, even if it is the fleeting fate of these moments when my gaze lingers on them and I think I understand what they are going through. Because if it rains and grows dark and they are out in the open, for that reason alone, I think (it occurred to me suddenly, I don’t really know) that they are now incapable of being moved by an idea, perhaps by music, or even by the contemplation of the beauty of a young girl who is also running, but laughing, her wet clothes smoothing her youthful skin.

    Mirando a tantos que escapan de una tarde tan triste -caramba, insisto: ¿yo mismo no lo haría, acaso no lo hice cuando busqué este bar ignoto?-, es posible comprender que nuestra relación con el planeta que habitamos sea desprolija, contradictoria; y pienso que este adjetivo, que acaba de venir a mi mente vaya a saber por qué impulso, se parece a una manera de ejercer la piedad. Claro, ahí afuera, sobre todo ahí afuera, empapados hasta el alma y asfixiados de gris, quién puede detenerse a pensar qué diablos pasa con el mundo, con la naturaleza y con nosotros, ni por qué.

    Looking at so many people escaping such a dreary afternoon—goodness, I insist: wouldn’t I do the same, didn’t I when I sought out this obscure bar?—it’s possible to understand that our relationship with the planet we inhabit is messy, contradictory; and I think that this adjective, which just came to me for some unknown reason, resembles a way of expressing pity. Of course, out there, especially out there, soaked to the bone and suffocated by gray, who can stop to think about what the hell is happening to the world, to nature, and to us, or why?

    Es muy fácil para uno, ya amparado por la calidez de un lugar ocasional que lo aleja del frío y la lluvia, y puesto en observador de los demás, hablar de ideas, de emociones y sentimientos, en fin, de todo aquello que aunque pasen años y años, ya con poco por vivir, no alcanzamos a discernir: no “qué somos” sino “quiénes somos”. Si, está la memoria, para jugarnos picardías reapareciendo el recuerdo de tantos recuerdos que van quedando cada día más lejos; sin embargo, ¿cuál es la explicación de todo lo que ocurre y de nuestras reacciones? ¿Cuáles son, si los hay, los por qué? Por ejemplo, dónde nace esta angustia que no puedo ni describir y que quiero borrar con la realidad que me rodea ahora?

    It’s easy for someone, sheltered by the warmth of a temporary refuge from the cold and rain, and positioned as an observer of others, to talk about ideas, emotions, and feelings—in short, about everything that, even after years and years, with little left to live, we can’t quite grasp: not «what we are,» but «who we are.» Yes, memory is there, playing tricks on us by bringing back memories that fade further each day; however, what explains everything that happens and our reactions? What are the «whys,» if any? For example, where does this indescribable anguish come from, this anguish I want to erase with the reality that surrounds me now?

    Quizás hay preguntas que no deben hacerse.

    Perhaps there are questions that shouldn’t be asked.

    Quizás hay respuestas que es mejor no conocer.

    Perhaps there are answers that are better left unknown.

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  17. LA AVENTURA DEL TANGO: El violin me eligió a mi

    ANTONIO PIPPO PEDRAGOSA. Periodista, editorialista. Dir. Gral de Cultura Tanguera. COLUMNISTA

    Lo último que hizo fue viajar a Riga, capital de Letonia, para grabar tres obras, en formato clásico pero con base de tango, para dos violines -el suyo y el de su hijo Pablo- y una orquesta integrada por sesenta músicos locales: -¡Bendito sea Dios, que me dio esto en el ocaso de mi vida! Las melodías me aparecieron de golpe. Cuando pude escucharlas armonizadas en un procesador no lo podía creer…

    Poco antes de partir tuvo una premonición.

    -Tengo miedo de morir.

    -No diga eso, maestro.

    -Es que me están pasando cosas maravillosas, increíbles. Cosas que no entiendo, como que Zubin Metha me quiera conocer o los maestros Isaac Stern y Simón Blech me elogien tanto. Que se queden sorprendidos con el sonido y los yeites tangueros de mi violín…

    Fue el canto del cisne.

    El disco salió y llegó a Argentina, pero al regreso, ese mismo año, 1998, el 17 de octubre, Antonio Pablo Agri, uno de los más grades violinistas del tango y el preferido de Piazzolla, dio su último suspiro poniendo fin a una cruel enfermedad que muy rápidamente lo dejó sin chance de pelear. 

    Agri había nacido el 5 de mayo de 1932 en Rosario, donde aprendió música clásica y popular con el maestro Derminio Guastavino y desde chiquilín, debutó en 1947, se destacó en varias orquestas -Fresedo, De Angelis, Basso, Troilo, Salgán, Federico- y acompañando a artistas consagrados: usó siempre un violín sin marca, que describía cariñosamente como “berreta y leal, igual a un viejo Chevrolet”.

    Pero Antonio Agri es inseparable de la mejor historia de Piazzolla.

    Corría 1962 cuando Astor soñaba formar su “Quinteto Nuevo Tango”, aunque sentía que le faltaba algo muy preciso. Fue entonces que Nito Farece, violinista de Pichuco, le recomendó a aquel rosarino de treinta años. No era sencillo convencer a Piazzolla: exigente, obsesivo y de carácter espinoso, más de una vez había pegado un portazo y dejado a un aspirante en la calle. Cuando llegó Agri y vio su violín puso mala cara, le dijo, seco, que tocara algo y le dio la espalda; raro en él, quedó callado. Al terminar la prueba una sonrisa se dibujó en su cara y enseguida gritó: -¡Al fin conseguí a uno que es Vardarito, Francini y Bajour al mismo tiempo!

    Estuvieron juntos doce años. Agri no aprendió a mejorar su toque con Piazzolla, pero el estímulo recibido le permitió potenciar sus propias facultades. Es a Astor a quien pertenece el concepto de roña para describir el modo de templar el instrumento: es un sinónimo de yeite o, dicho más castizamente, de la cadencia; una manera de colocar y acariciar el arco, una forma íntima de arrancar sonidos viejos y nuevos sin la que, lisa y llanamente, no hay tango. Trucos, improvisaciones de las que tanto sabía el autor de Lo que vendrá.

    Dijo Osvaldo Requena: -¿Sabés?  No sé si los estudios de Agri fueron de más de dos días. Por ahí exagero, pero no mucho. Fue un intuitivo notable. Sin apartarse de lo escrito creaba sus cosas y… ¡fijate si lo haría bien que Piazzolla, que por supuesto lo advertía, se quedaba calladito! Es que era un aporte impresionante…

    Antonio Agri fue el violín solista de María de Buenos Aires, actuó en el Colón, en el Olympia de París, grabó con la Royal Philarmonic de Londres, lo convocó el cellista Yo Yo Ma para hacer Soul of tango y acompañó a Paco de Lucía, Plácido Domingo y Mercedes Sosa. A mediados de la década de 1970 formó su propio conjunto de cuerdas y aceptó un contrato con la Orquesta Estable del Colón.

    -Astor me dijo de todo. Que lo dejaba a él por “un oscuro atril con el que buscaba una jubilación”. Y hoy que lo pienso otra vez… tenía razón. Yo jamás trascendí tocando Mozart o Vivaldi. Toda mi repercusión se debe al tango y a mi viejo violín.

    Manuel Adet lo definió como nadie: -Todas sus ideas giraban en torno al violín. El de la “chicharra” para la rítmica de Piazzolla; la cuerda de sol para las notas graves vibrantes; la cuerda de mi para los dulcísimos agudos y las de re y la para las envolventes, en el registro medio.

    Recién en la madurez Agri alcanzó también éxito como compositor en exquisitas obras complejas pero pegadizas: Sin pretensiones de nada (I y II), Agri por 2, Carambón y Kokoró – Kará.

    Se le recordará, además y especialmente, claro, por sus ejecuciones de todo Piazzolla y de Los mareados, Nostalgias o Retrato, de Alfredo Gobbi. Y por su tierna, conmovedora humildad:

    –El violín me eligió a mí. Por eso soy músico. Como dijo Yupanki: “Hay quien deslumbra y quien alumbra”. Yo jamás pretendí deslumbrar…

    #AntonioPabloAgri #ANTONIOPIPPOPEDRAGOSA2024 #Argentina #COLUMNA #CULTURATANGUERA #ELVIOLINMEELIGIOAMI #LAAVENTURADELTANGO #LETONIA #losmasvistos #MUNDO #RIGA #URUGUAY
  18. EL PENSADOR: ¿Y los viejos sabios?

    Por Antonio Pippo

    Hay una acepción de la palabra educación que es sinónimo de cortesía, urbanidad.

    Es sencillo apreciar cuando una comunidad, en su devenir cotidiano, es educada o lo contrario. Sobre todo, característica original de nuestro comportamiento social, se advierte durante un clásico de fútbol o en las etapas más ardientes de una campaña electoral.

    Ahora mismo estamos siendo muy poco urbanos, corteses o educados. Y quienes se han puesto al frente de tamaña corriente son los políticos, aunque es probable que se sugiera esto como una generalización exagerada.

    Puede ser. Pero imputando a tres o cuatro figura que llevan esa oscura, sucia y rota bandera, alcanza y sobra.

    Asistimos a un debate (¿) ordinario, mal hablado, insultante, agresivo y mentiroso que flaco favor hace a los ciudadanos, desesperados por saltar esa valla. Es una muestra penosa, deplorable, del descaecimiento moral que predomina

    Hay un aspecto que me interesa resaltar y remite al pasado remoto.

    En pueblos que la presuntuosidad occidental llamó “primitivos”, y que prefiero denominar, siguiendo el buen hábito de algunos antropólogos, “de tradición”, los consejos de ancianos se reunían para afrontar circunstancias importantes y la palabra de sus miembros constituía ley no escrita. Los viejos, entonces, eran los conductores, aquellos que resolvían entuertos complejos y que, imperturbables, sostenían el respeto de su pueblo sólo con serenidad y sabiduría. Y qué decir de su cortesía, de su urbanidad, de su educación.

    Lo curioso es que han pasado milenios pero hasta no hace tanto a los ancianos se les prestaba una atención similar. Es verdad: aunque yo he vivido épocas donde eso aún pasaba en los últimos años, pero, al decir del bolichero Varela, de Mal Abrigo, “se fue dando vuelta la taba”.

    “¡Viejo de mierda!”, “¡internalo en un geriátrico!”, “!mandale la jubilación con un delivery!”, son ciertas exquisitas expresiones que los príncipes harapientos de la tribu, los jóvenes de hoy, agracian a sabios desmonetizados.

    Ser viejo paga poco estos días.

    Sin embargo, porque somos un país de contradicciones y el envejecimiento de nuestra sociedad es inexorable, en las cúpulas políticas esos ancianos, en otros escenarios reverenciados, no son escuchados como representantes de Mahoma que bajaron de la montaña.

    Imposible mejor contexto para que aquellos cargados de años y de experiencia derramen un mensaje constructivo, tolerante, respetuoso y, en particular, inteligente. Si así fuere, todo lo demás seguiría siendo verdad pero a nosotros, los nabos de siempre, los contribuyentes, nos abrigarían los consensos, los acuerdos, las políticas de Estado.

    Ajá. Espere sentado, amigo.

    Yo creo que en la política cambiaron las fichas: ¿dónde están los viejos sabios? No, no los queremos. Hay que renovar. Además ¿quién queda respirando? ¿Sanguinetti? ¿Lacalle padre? Necesitaríamos más que dos representantes de la ancianidad sabia.

     Ay, ay… Me parece que nos vamos a quedar por un tiempo con la energía de Bordaberry, el trabalenguas de Orsi, la engañosa locuacidad de Cosse, murmullo con los cambios de motor fallado de Manini y los gritos desaforados de Salle

    Feo el tablado.

    Con un par de ancianos no salvamos ni el carnaval.

    Y con los que están parloteando estamos al horno. 

    #ANTONIOPIPPOPEDRAGOSA2024 #ANTONIOPIPPOPEDRAGOSAELMEJORDEL2023 #YLOSVIEJOSSABIOS #COLUMNA #EDUCACIÓN #ELPENSADORTHETHINKER #losmasvistos #MUNDO #URUGUAY
  19. RELATOS REALES: Hasta pronto, Luis

    TRUE STORIES: See you soon, Luis

    Por Antonio Pippo

    Es dura la muerte y nos alcanzará a todos.

    Death is harsh, and it will come to us all.

    Pero no toda muerte es igual: sube a una dolorosa tragedia si se trata de un hijo, de una madre, de un amigo de siempre, casi un hermano; o pasa como un dato, una información y se abraza a la indiferencia, cuando ni idea tenemos de quien se trata; y hay veces en que conmueve profundamente, como si recorriera nuestra energía interna dejándonos un mensaje, aunque se trate de aquellos a quienes nunca conocimos ni tratamos pero a lo largo de décadas han encendido las luces de nuestra admiración, respeto y agradecimiento.

    But not all death is the same: it becomes a painful tragedy if it is the loss of a child, a mother, a lifelong friend, almost a sibling; or it passes by as a mere fact, a piece of information, met with indifference, when we have no idea who it is; and sometimes it moves us deeply, as if it courses through our inner energy, leaving us with a message, even if it is the loss of those we never met or interacted with, but who, over decades, have ignited the flames of our admiration, respect, and gratitude.

    Hoy quiero envolver una última muerte generosa al artista: un escritor, un músico, un escultor, un pintor, en fin.

    Today I want to acknowledge one last generous death for the artist: a writer, a musician, a sculptor, a painter, and so on.

    Acaba de morir, a horas de haber estado en un escenario, a sus ochenta y seis años, Adalberto Luis Brandoni, nacido en Dock Sur, Buenos Aires, el 18 de abril de 1940. Fue un actor -de los más grandes en todo el mundo de habla hispana- que se destacó en el teatro, su verdadera casa, el cine, la radio y la televisión.

    Adalberto Luis Brandoni, born in Dock Sur, Buenos Aires, on April 18, 1940, has just died hours after being on stage. He was an actor—one of the greatest in the entire Spanish-speaking world—who excelled in theater, his true home, as well as in film, radio, and television.

    A quien lea esto puede parecerle curioso, o exagerado, que yo diga que, al conocer la noticia, me paralizó un sentimiento de congoja y descreimiento que, al pasar los minutos, se hizo llanto breve y cierta confusión. No conocí a Brandoni; nunca lo vi personalmente sino a través de imágenes y sonidos provenientes de sus actuaciones y de sus reportajes, a lo largo de décadas. Y al rato comprendí que había cumplido con el sagrado misterio del arte verdadero: penetrar en nuestra emoción, obligándonos a pensar, llevándonos a no dejar de intentar el descubrimiento -por la tristeza o por la alegría sanadoras- de nuestra propia identidad.

    To anyone reading this, it may seem curious, or even exaggerated, that I say that upon hearing the news, I was paralyzed by a feeling of anguish and disbelief that, as the minutes passed, gave way to brief tears and a certain confusion. I didn’t know Brandoni; I never saw him in person, only through images and sounds from his performances and interviews, over decades. And after a while, I understood that he had fulfilled the sacred mystery of true art: to penetrate our emotions, forcing us to think, leading us to never cease trying to discover—through healing sadness or joy—our own identity.

    Porque la pregunta esencial de la vida que pasa y hasta el final no es “qué somos” sino “quiénes somos”. De otro modo, como dijo Pavese alguna vez: “Mudos, descenderemos al abismo”.

    Because the essential question of life, which unfolds until its end, is not «what are we» but «who are we?» Otherwise, as Pavese once said: «Mute, we will descend into the abyss.»

    Esto no es una biografía. No es mi tarea, creo, la de repetir lo que por estas horas abunda en todas partes: las grandes actuaciones de Luis en los múltiples escenarios que transitó, con sus ojos claros de mirar bondadoso, que sabía llevarlos a la ironía, al humor, al drama y a la incomprensión por la complejidad de la vida, siempre dándole a sus personajes -fueran los que fuesen- una credibilidad asombrosa que sacudía los sentimientos de los espectadores con esa voz quebrada y fina, defecto que transformó en virtud para un grato reconocimiento y hasta placer de su público.

    This is not a biography. It is not my task, I believe, to repeat what is already abundantly known: Luis’s great performances on the many stages he graced, with his clear, kind eyes that he knew how to use to convey irony, humor, drama, and a sense of incomprehension at the complexities of life. He always gave his characters—whoever they might be—an astonishing credibility that stirred the emotions of the audience with that soft, delicate voice, a flaw he transformed into a virtue, earning the appreciation and even pleasure of his public.

    Es verdad. Fue un extraordinario actor y también un hombre que anduvo por la política, tuvo conflictos que no eludió y contradicciones que le costó aceptar y corregir y, fuera de los escenarios solía parecer hosco hasta la intimidación, pero, si advertía respeto e inteligencia en el interlocutor, enseguida sacaba a luz su gracia, su vigor intelectual y su amplia cultura, convirtiendo la charla casual en una celebración.

    It’s true. He was an extraordinary actor and also a man who dabbled in politics, had conflicts he didn’t shy away from, and contradictions he struggled to accept and correct. Offstage, he often seemed gruff, even intimidating, but if he sensed respect and intelligence in his interlocutor, he would immediately reveal his charm, his intellectual vigor, and his broad culture, transforming a casual conversation into a celebration.

    Su primera esposa, habiéndola conocido en la adolescencia, fue la también actriz Martha Bianchi, con quien convivió treinta años y le dio dos hijas. Dicho por él, pese a la separación, “jamás se borró esa hermosa huella”. Tras el alejamiento, apareció Mónica López, con la que tuvo un matrimonio ya en la madurez, más corto y sacudido por una pasión comprometida por distintas formas de vivir el amor y el carácter en la cotidianeidad. En los últimos años, Brandoni sorprendió con su relación con Saula Benavente, treinta años menor que él.

    It’s true. He was an extraordinary actor and also a man who dabbled in politics, had conflicts he didn’t shy away from, and contradictions he struggled to accept and correct. Offstage, he often seemed gruff, even intimidating, but if he sensed respect and intelligence in his interlocutor, he would immediately reveal his charm, his intellectual vigor, and his broad culture, transforming a casual conversation into a celebration.

    En la juventud coqueteó con la izquierda, acercándose al Partido Comunista, hasta que conoció a Alfonsín, quien ejerció sobre él tal influencia que Luis adhirió con mucha convicción al Radicalismo, hasta el final, no eludiendo debates ni conflictos, sosteniendo siempre una sólida integridad moral e intelectual más allá de los cambios de ideas.

    In his youth, he flirted with the left, becoming close to the Communist Party, until he met Alfonsín, who exerted such an influence on him that Luis wholeheartedly embraced Radicalism until the end, never shying away from debates or conflicts, always maintaining a solid moral and intellectual integrity despite changes in his ideologies.

    Secretario General de la Asociación Argentina de Actores, fue uno de los creadores de la Casa del Teatro y llegó a la diputación nacional, lo que acentuó -fuera de los escenarios- sus fuertes discusiones, su renuncia al gremio y cierta fama de “intratable”. En realidad, lo que surgía siempre era la energía de defender su pensamiento y el desprecio por los dogmas y fanatismos.

    As Secretary General of the Argentine Actors Association, he was one of the founders of the Casa del Teatro (House of Theater) and served as a national deputy, which accentuated—offstage—his heated arguments, his resignation from the union, and a certain reputation for being “unmanageable.” In reality, what always emerged was his energy in defending his beliefs and his disdain for dogma and fanaticism.

    ¿Premios en vida? Los que quiera imaginar, amable lector.

    Awards during his lifetime? As many as you can imagine, kind reader.

    Y ahora parto. Voy hacia mi interior, para disfrutar de lo que la memoria me traiga sobre este hombre que conmovió tanto mis sentimientos y me ayudó – vuelvo a decirlo, desde el placer a la tragedia- a indagar en mi mismidad y a que no cesen los recuerdos de los recuerdos de su recuerdo que caigan sobre mi alma.

    And now I depart. I journey inward, to savor whatever memory brings me about this man who so deeply stirred my feelings and helped me—I repeat, from pleasure to tragedy—to delve into my very being, and to ensure that the memories of his memory never cease to fall upon my soul.

    –Extraviado lucero/ en la luz de la aurora,/ sonido de la brisa,/ respiración, tibieza-/ la noche ha terminado./ Eres luz y mañana. (Cesare Pavese).

    -Lost star/ in the light of dawn,/ sound of the breeze,/ breath, warmth-/ the night has ended./ You are light and tomorrow. (Cesare Pavese)

    #AdalbertoLuisBrandoni #ANTONIOPIPPOPEDRAGOSA2024 #CESARPAVESE #COLUMNA #ESDURALAMUERTE #HASTAPRONTOLUIS #losmasvistos #MUNDO #RELATOSREALES #URUGUAY
  20. EL PENSADOR: Gonzáles y Maquiavelo

    Por Antonio Pippo

    Hay un buen cuento. Es viejo, pero hoy sirve.

    Dos borrachos en el mostrador. Uno, apoyando la cabeza sobre los brazos, dice:

    -No puede ser que le hagan esto a González… ¡Un hombre de bien! Pregunta y le dicen cualquier boludez… ¡A González, te das cuenta!

    Levanta la cabeza y mira al compañero: -¿Qué pensará el pobre González?

    El otro balbucea:

    -Pero… ¡Si González sos vos!

    El que había discurseado lo mira y le espeta:

    -¡Es que hablás tanto que me confundís…!

    Yo, y supongo que otros ciudadanos, estamos como González, pero frescos. Nos hablan tanto los políticos que la confusión es catedralicia.

    Y todo porque queremos saber cuáles son, en detalle, los programas de gobierno de los partidos que aspiran a gobernar.

    ¿Qué los han editado en prolijas ediciones? Verdad. Aunque hay dos problemas.

    Primero, no están a la mano ni en cualquier parte. Conseguirlos exige una operación de inteligencia. ¿Por qué no los hacen más accesibles a cualquier mortal?

    Segundo, son puros enunciados; la expresión simple y muy sencilla de una idea. Tan breve y sencilla que podríamos llamarlos telegramas.

    ¿Ejemplos, lector?

    “Vamos a abatir el déficit fiscal”. ¿Cómo? “Primero, achicando el tamaño del Estado”. ¿De qué forma? “Hay posibilidades de ahorro en la gestión pública”. ¿Cuáles?

    Si usted, amigo, encuentra respuestas que pueda entender hasta Piñón Fijo, le juro que le pago un asado.

    Hay más: “El país necesita aumentar sus ingresos, pero nos comprometemos a no subir los impuestos”. ¿Quiénes son, Mandrake? “Es posible que haya que hacer algún ajuste por la situación general”. Caramba…, si no aumenta la carga tributaria, se exonera de todo lo imaginable a la más grande inversión extranjera y encima el país pone miles de millones de dólares –que salen de nosotros, los nabos de siempre -para que venga, ¿cuál será el acto de magia que no aumente lo que pagamos mes a mes, ahuyente la idea de shock o política gradual de ajuste y no pida préstamos internacionales que serían iguales a un pisotón sobre una uña encarnada?

    No lo sabe ni el gaucho payador, que tiene a mano miles de frases de ocasión, sacadas de libritos de auto ayuda.

    Hay decenas de ejemplos y la cuestión, al cierre de la lectura de propuestas partidarias, es siempre la misma; sobre inflación, dólar a futuro, desempleo, educación, seguridad, salud, jubilaciones y cuanto se nos ocurra, si apartamos dogmas militantes, fanatismo e ignorancia por un momento –igual de complejo a probar la existencia de Dios-, al cerrar los programas la respuesta seguirá siendo enunciados y más enunciados.

    La forma en que pasarán a hechos –adivinó, lector- no se sabe.

    Se les puede creer aunque sean mentiras, o cambien de dirección tras el acceso al poder, o se puede dudar de ellos pese a que quizás contengan verdades.

    No fue un filósofo, sino un etólogo, Franz de Wall, quien dijo que Maquiavelo describió las manipulaciones de príncipes y papas, lo esencial del poder en ese tiempo, y cayó injustamente acusado de justificar todas esas prácticas, cuando su pecado fue creer que algunas podían ser necesarias.

    Estamos rodeados de Maquiavelitos, aunque algunos no lo sepan o, tal vez, en sólo se le parezcan y en su interior no quieran serlo.

    No bastan la radio, la televisión ni las páginas partidarias para exponer lo que dicen que harán. Por un lado está lo escueto de esa comunicación y por otro, la incomprensión ciudadana.

    Quiero decir, además, a nombre de los ciudadanos con capacidad de libre pensamiento crítico, que cada semana queda la impresión de que somos menos.

    Ah, sí, lo olvidé. Seguimos en campaña política.

    #ANTONIOPIPPOPEDRAGOSA2024 #COLUMNA #ELPENSADORTHETHINKER #GONZALESMAQUIAVELO #losmasvistos #MUNDO #POLITICA #UNBUENCUENTO #URUGUAY
  21. RELATOS REALES: de la Vida al miedo final

    TRUE STORIES: From Life to Final Fear

    Por Antonio Pippo

    – Gracias por venir… si, ya sé, yo mismo no quería que me vieran así, en esta vieja cama de hospital, flaco, ojeroso… Pero eso fue…  ¡iba a salir enseguida…! En fin, ahora es distinto… Ahora no sé si voy a salir…

    «Thanks for coming… yeah, I know, I didn’t want you to see me like this, in this old hospital bed, thin, with dark circles under my eyes… But that was it… I was going to be discharged soon…! Anyway, now it’s different… Now I don’t know if I’m going to make it…»

    -¡Pará, loco! No es para tanto…

    «Hold on, man! It’s not that bad…»

    -Je…, el optimista… Estoy hecho una bolsa de basura y me está matando la soledad… Bueno, es un decir… ¡Mirá todos esos rostros compungidos! Son mis compañeros de dolor… ¡o querés que diga “ruta”! Pero vení, sentate en la cama. ¡Qué bueno que viniste! Al menos podemos conversar un rato, ponerme al día…

    «Ha… the optimist… I’m a wreck and the loneliness is killing me… Well, that’s an understatement… Look at all those mournful faces! They’re my fellow sufferers… or do you want me to say ‘fellow travelers’? But come on, sit on the bed. It’s so good you came! At least we can talk for a while, catch up…»

    -El que anda mal es el Chueco… Ya venía de suplente y el otro día llegó borracho al entrenamiento. Suspendido sin fecha de reintegrarlo.

    «The one who’s doing badly is Chueco… He was already on the bench and the other day he showed up drunk to practice. Suspended indefinitely.»

    – Chupa mucho, el Chueco… Y no se da cuenta que los años pasan y te cobran precio. ¡Mirá yo, si no…! A mí se me hizo tarde definitivamente… No, no… nada de tristeza. Ya me acostumbré. Flaco y… ¿querés tomar algo? Tengo un jugo de frutas que no sabés… je, je… ¿Te reís? Mirá, el otro día me dejaron levantar y caminar un poco. Anduve por la sala, pero me canso mucho. Entonces ni yo mismo me entusiasmo si estoy de pie… Me acerqué a aquel ventanal grande y me quedé un rato mirando el patio… Me hizo mal… ¡Qué tristeza, hermano! Todo gris, lluvioso, frío…

    «He drinks a lot, Chueco… And he doesn’t realize that the years pass and take their toll. Look at me, if I don’t…! I’m definitely past my prime… No, no… no sadness. I’m used to it. Hey, skinny… want something to drink? I have a fruit juice that you wouldn’t believe… ha, ha… Are you laughing? Look, the other day they let me get up and walk around a bit. I walked around the living room, but I get tired really easily. So even I don’t get excited if I’m standing… I went over to that big window and stood there for a while looking at the patio… It made me feel bad… How sad, brother! Everything gray, rainy, cold…

    -Bueno, bueno, pará con la melancolía… ¿No querés saber de los otros amigos…? El Chiquito Otegui, por ejemplo…

    «Okay, okay, hold on to the melancholy… Don’t you want to hear about the other friends…? Chiquito Otegui, for example…»

    -¡El Chiquito, otro exquisito bebedor! Decime… ¿terminó la casita para no vivir más en el fondo el boliche ruinoso que tenía, con el excusado al lado…? Dijo que con la jubilación y un préstamo le daba…

    «Chiquito, another exquisite drinker!» Tell me… did he finish building the little house so he wouldn’t have to live in that dilapidated shack he had in the back anymore, with the outhouse next door…? He said he’d get his pension and a loan…

    -No, todavía anda en vueltas. Pero ya le aprobaron un préstamo. Ahora está viviendo el último tiempo, espero, en el basurero donde quiere levantar la casita, en una carpa…

    -No, he’s still working on it. But they already approved a loan for him. He’s spending the rest of his time, I hope, in a tent at the garbage dump where he wants to build his little house…

    -¡Y yo quejándome…! Che, supiste algo de la Mariela… no ha venido ni un día a verme… Pará, pará… mejor no me digas nada. En una de esas es peor. Total… Sí, tenés razón me estoy poniendo otra vez tristón y no es bueno. Además, ¡qué va a venir, con lo mal que la traté en el último tiempo…! Siempre por el alcohol y esa idea de creerte inmortal, el último de los mohicanos, ese que cree que hay una vida especial sólo para él… Y eso de andar con ella y, cuando se descuidaba ponerme a quilombear. Hoy me veo tan idiota, tan cretino… Seguro se cansó…

    «And here I was complaining…! Hey, have you heard anything about Mariela? She hasn’t come to see me once… Wait, wait… better not say anything. It might make things worse. Anyway… Yeah, you’re right, I’m getting sad again and it’s not good. Besides, what’s she going to come, with how badly I treated her lately…! Always because of the alcohol and that idea of ​​being immortal, the last of the Mohicans, the one who thinks there’s a special life just for him… And that business of hanging around with her and, when she wasn’t looking, starting a fight. Today I look so stupid, such a fool… She must have gotten tired of it…»

    -¿Querés que prenda la radio y nos entretenemos un rato…?

    «Do you want me to turn on the radio and we can have some fun?»

    -Si, si… tenés razón… buscá alguna cumbia o algo de música brasilera o del Caribe… ¿Y por qué ponés esa cara? Todas las mañanas sintonizo “Clarín” y me suicido -figurativamente, eh?-  con Gardel y con Pugliese… Ayer me pasó… me agarró una emoción inmensa y ocurrió una cosa rara… disfrutaba de esos genios, pero no paraba de llorar…

    «Yes, yes… you’re right… find some cumbia or some Brazilian or Caribbean music… And why are you making that face?» Every morning I tune in to «Clarín» and I figuratively commit suicide—by listening to Gardel and Pugliese… It happened to me yesterday… I was overcome with emotion and something strange happened… I was enjoying those geniuses, but I couldn’t stop crying…

    -Es que eso suele pasar, loco… es como si te presentaran cartas que definen quién sos, pero entreveradas… Vos estás en esa etapa, cuando ya no importa un carajo qué somos, sino quién somos… Porque llegás a una edad, y en medio de circunstancias que no ayudan, y te acosa la memoria con el pasado, que es tu único presente, y no poder definirte, ah… Esa es brava… Uy… Perdoname, vine a darte ánimo y me traicionan mis propios fantasmas… Disculpá…

    «That’s what often happens, man… it’s like being presented with cards that define who you are, but all mixed up… You’re at that stage, when it doesn’t matter what we are anymore, but who we are… Because you reach a certain age, and in the midst of circumstances that don’t help, and your memory haunts you with the past, which is your only present, and not being able to define yourself, ah… That’s tough… Oh… Forgive me, I came to cheer you up and my own ghosts betray me… Excuse me…»

    -No, está bien… Con otras palabras, pero coincido con tu idea. Es como una bola de casín que rebota y rebota en las bandas, yendo de aquí para allá… Hoy la memoria cargada de los recuerdos del recuerdo que te destruyó una vez… Mañana, esa misma memoria cargándote con el maquillaje del recuerdo, del recuerdo, de aquello que te saca una sonrisa y te envuelve el cuerpo en una serenidad maravillosa…

    «No, it’s fine… In other words, but I agree with your idea. It’s like a volleyball bouncing and bouncing on the rails, going back and forth… Today, memory is laden with the memories of the memory that once destroyed you… Tomorrow, that same memory will fill you with the makeup of memory, of that memory that brings a smile to your face and envelops your body in a wonderful serenity…»

    -Eso te quería decir…

    «That’s what I wanted to say…»

    -Claro, pero es muy rápido todo, se va veloz, y a veces tarda en volver. La memoria, demás -lo escuché de un médico de acá- tiene una parte neuronal que no manejás vos… Te trae cosas y todo trabaja, para bien o para mal, en la emoción, en los sentimientos… Creo que lo entendí bien… Paciencia y pan criollo, decía mi viejo… ¿Vez? Apareció mi viejo y lo relaciono con lo que dijo el médico… ¡Mi viejo! ¿Sabés cuándo hace que no lo recordaba? Otro hijo de puta, en realidad, aunque me crió porque mi vieja nos abandonó muy temprano. Se me fue tan pronto, que casi no me di cuenta… Pero lo sufrí después, incluso ahora, mucho, mucho. ¿Y si que lo esté recordando ahora y me duela es un síntoma? Algo que me acerca más al final, como llamándome… Ahora te quedaste callado… Sabés que tengo razón, se te nota en los ojos. Tenés una mirada delatora, limpia, clarita, reveladora. Y ahora veo compasión… Dejame aprovechar estos raros momentos en que voy y vengo por mi vida que fue y cuánto tienen que ver algunas cosas como las pienso y hago…

    «Of course, but it all happens so fast, it goes by so quickly, and sometimes it takes a while to come back. Memory, moreover—I heard this from a doctor here—has a neural component that you don’t control… It brings things back, and everything works, for better or for worse, on emotion, on feelings… I think I understood it well… Patience and hard work, my old man used to say… You see? My old man appeared, and I connect it to what the doctor said… My old man! Do you know how long it’s been since I thought of him?» Another son of a bitch, really, even though he raised me because my mother abandoned us very early. He left so soon, I hardly noticed… But I suffered afterward, even now, a lot, a lot. What if remembering him now and feeling the pain is a symptom? Something that brings me closer to the end, like he’s calling me… Now you’re silent… You know I’m right, it shows in your eyes. You have a telltale gaze, clear, bright, revealing. And now I see compassion… Let me take advantage of these rare moments when I go back and forth through my life that was and how much some things are connected to how I think and do them…

    -¿Querés que apague la radio?

    «Do you want me to turn off the radio?»

    -Sí… y… no lo tomes a mal… pero ándate… Quisiera pensar un rato solo y después dormir, si puedo. ¿El fin de semana que viene? Me hizo mucho bien que hayas venido… Igual, ¡no me hagas preguntas boludas! ¿La semana que viene? Y… ¡yo qué sé! Andá a saber, Zaratustra!

    «Yes… and… don’t take it the wrong way… but go away… I’d like to think for a while alone and then sleep, if I can. Next weekend? It did me a world of good that you came… Anyway, don’t ask me stupid questions! Next week? Well… how should I know! Who knows, Zarathustra!»

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