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12 results for “veterator”
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AUTISTICI/INVENTATI CIERRA SUS SERVICIOS
Seguramente ya saben que el colectivo Autistici/Inventati (uno de los más veteranos de los que ofrecen herramientas digitales libres, seguras y autogestionadas a los movimientos sociales) ha sido designado recientemente como "terrorista" por parte del Gobierno de EE. UU. A raíz de esta catalogación, su dominio autistici.org quedó inaccesible. De esta forma, el terrorista Gobierno de EE. UU. abusa de los recursos internacionales para la lucha antiterrorista y recurre a esta guerra sucia para eliminar o debilitar a sus enemigos políticos.
Autistici/Inventati ha intentado seguir en pie, pero la presión y los riesgos son demasiado importantes para todas aquellas personas que usan su infraestructura para comunicarse. Por ello han decidido cerrar sus servicios. Así lo explican en este comunicado de hoy, en italiano y en inglés.
keepitfree.ai/it/announcements…
keepitfree.ai/announcements/a/…
Una vez más, comprobamos que, cuando las instituciones y las infraestructuras están centralizadas, a quien concentra el poder le resulta muy fácil decidir sobre el resto de la humanidad.
A/I puede cerrar, pero la resistencia seguirá en pie y seguiremos descentralizando y construyendo autonomía.#Autistici/Inventati #resistencia #autonomía #autogestión #SoberaníaTecnológica #imperialismo #EE.UU. #USA
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AUTISTICI/INVENTATI CIERRA SUS SERVICIOS
Seguramente ya saben que el colectivo Autistici/Inventati (uno de los más veteranos de los que ofrecen herramientas digitales libres, seguras y autogestionadas a los movimientos sociales) ha sido designado recientemente como "terrorista" por parte del Gobierno de EE. UU. A raíz de esta catalogación, su dominio autistici.org quedó inaccesible. De esta forma, el terrorista Gobierno de EE. UU. abusa de los recursos internacionales para la lucha antiterrorista y recurre a esta guerra sucia para eliminar o debilitar a sus enemigos políticos.
Autistici/Inventati ha intentado seguir en pie, pero la presión y los riesgos son demasiado importantes para todas aquellas personas que usan su infraestructura para comunicarse. Por ello han decidido cerrar sus servicios. Así lo explican en este comunicado de hoy, en italiano y en inglés.
keepitfree.ai/it/announcements…
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Una vez más, comprobamos que, cuando las instituciones y las infraestructuras están centralizadas, a quien concentra el poder le resulta muy fácil decidir sobre el resto de la humanidad.
A/I puede cerrar, pero la resistencia seguirá en pie y seguiremos descentralizando y construyendo autonomía.#Autistici/Inventati #resistencia #autonomía #autogestión #SoberaníaTecnológica #imperialismo #EE.UU. #USA
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AUTISTICI/INVENTATI CIERRA SUS SERVICIOS
Seguramente ya saben que el colectivo Autistici/Inventati (uno de los más veteranos de los que ofrecen herramientas digitales libres, seguras y autogestionadas a los movimientos sociales) ha sido designado recientemente como "terrorista" por parte del Gobierno de EE. UU. A raíz de esta catalogación, su dominio autistici.org quedó inaccesible. De esta forma, el terrorista Gobierno de EE. UU. abusa de los recursos internacionales para la lucha antiterrorista y recurre a esta guerra sucia para eliminar o debilitar a sus enemigos políticos.
Autistici/Inventati ha intentado seguir en pie, pero la presión y los riesgos son demasiado importantes para todas aquellas personas que usan su infraestructura para comunicarse. Por ello han decidido cerrar sus servicios. Así lo explican en este comunicado de hoy, en italiano y en inglés.
keepitfree.ai/it/announcements…
keepitfree.ai/announcements/a/…
Una vez más, comprobamos que, cuando las instituciones y las infraestructuras están centralizadas, a quien concentra el poder le resulta muy fácil decidir sobre el resto de la humanidad.
A/I puede cerrar, pero la resistencia seguirá en pie y seguiremos descentralizando y construyendo autonomía.#Autistici/Inventati #resistencia #autonomía #autogestión #SoberaníaTecnológica #imperialismo #EE.UU. #USA
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https://www.europesays.com/it/669761/ Napoli Basket, in arrivo il veterano Mouhammadou Jaiteh #Basket #Basketball #IT #Italia #Italy #MouhammadouJaiteh #NapoliBasket #Sport #Sports
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:tx: - Un exvicepresidente de Gainax reveló que los fundadores del estudio rechazaron una oferta directa para adaptar el manga Akira en sus primeros años, un encargo que descartaron con soberbia según su propio testimonio.
El veterano Hiroaki Inoue aseguró que la directiva de Gainax temió perder el control de su propia empresa ante el peso creativo de Otomo, prefiriendo centrar sus esfuerzos en proyectos originales propios.
Tras el rechazo, Otomo dirigió personalmente la legendaria película de 1988 con otro estudio, mientras que Gainax terminó colaborando solo como apoyo secundario antes de crear la franquicia de Evangelion.
#Noticias #Kudasai #Anime #Manga #Otaku #Periodismo #BonitoBot #Bot #RSSBot #X #Twitter
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🧿 𝑳𝒂 𝒇𝒐𝒕𝒐 𝒅𝒆 𝒖𝒏 𝒉𝒖𝒏𝒅𝒊𝒎𝒊𝒆𝒏𝒕𝒐 🧿
Hay fotografías que muestran una batalla.
Y luego están las que capturan el instante exacto en que cientos de vidas desaparecen bajo el mar.
Una de las más impresionantes de toda la Segunda Guerra Mundial fue tomada el **25 de junio de 1942** desde el periscopio de un submarino estadounidense.
En ella se ve al destructor japonés **Yamakaze** escorándose mientras se hunde frente a las costas de Japón.
No hay explosiones espectaculares ni humo cubriéndolo todo.
Solo un barco inclinándose lentamente hacia el agua, condenado a desaparecer en cuestión de minutos.Lo más sorprendente es que aquella imagen no fue tomada por un fotógrafo de guerra embarcado en un buque de superficie.
La tomó un hombre escondido bajo el océano.
El responsable era el **USS Nautilus (SS-168)**, un submarino de la Armada de Estados Unidos al mando del comandante **William H. Brockman Jr.**
El Nautilus no era un submarino cualquiera.
Cuando estalló la guerra ya se consideraba un veterano.
Había sido botado en 1929 y pertenecía a la enorme clase **Narwhal**, diseñada para acompañar a la flota en largas operaciones por el Pacífico.
Era uno de los submarinos más grandes del mundo en su época: superaba los 113 metros de eslora y desplazaba más de 4.000 toneladas en inmersión.
Su tamaño le permitía navegar miles de kilómetros sin repostar, pero también lo hacía más lento y menos maniobrable que los modelos más modernos.Aun así, acabaría escribiendo algunas de las páginas más curiosas de la guerra.
Y todo empezó apenas unas semanas antes.
A principios de junio de 1942, Japón preparaba la ofensiva contra la isla de Midway.
El objetivo era atraer a la flota estadounidense a una trampa y destruir los portaaviones que habían sobrevivido al ataque de Pearl Harbor.Lo que nadie imaginaba era que aquella batalla cambiaría por completo el rumbo de la guerra en el Pacífico.
El **4 de junio**, el Nautilus logró acercarse a la fuerza japonesa.
Brockman creyó tener ante sí un portaaviones enemigo y ordenó lanzar un torpedo.
Falló.
No por culpa de la puntería.
Los torpedos estadounidenses **Mark 14** estaban dando enormes problemas durante los primeros años de la guerra.
Muchos navegaban a mayor profundidad de la programada, otros no explotaban y algunos, como ocurrió aquel día, detonaban antes de alcanzar el blanco.Aquel fallo salvó al buque japonés.
Pero también desencadenó otra historia.
El submarino fue descubierto casi inmediatamente.
Comenzó entonces una auténtica cacería.
Aviones japoneses lanzaron bombas sobre su posición y varios destructores empezaron a perseguirlo.
Durante horas, el Nautilus soportó una lluvia de cargas de profundidad.
Cada explosión hacía temblar el casco de acero.
Las luces parpadeaban.
Los instrumentos saltaban de sus soportes.
Dentro del submarino nadie sabía si la siguiente detonación sería la última.Uno de los destructores encargados de destruirlo era el **Arashi**.
Durante mucho tiempo permaneció intentando localizar al Nautilus.
Finalmente recibió la orden de abandonar la persecución y regresar a toda velocidad para reunirse con la fuerza principal japonesa.
Y ahí ocurrió algo que nadie podía prever.
Mientras el **Arashi** navegaba a toda máquina dejó tras de sí una larga estela blanca visible desde el aire.
A varios kilómetros de distancia, los bombarderos en picado estadounidenses dirigidos por el comandante **Wade McClusky** llevaban más de una hora buscando desesperadamente la flota japonesa.
El combustible empezaba a agotarse.
Muchos pilotos pensaban que tendrían que regresar sin encontrar nada.
Entonces McClusky vio aquella línea blanca sobre el océano.
Podía haberla ignorado.
Pero pensó algo muy sencillo.
Un destructor solo navegaría tan deprisa si intentaba volver junto al grueso de la flota.
Decidió seguir la estela.
Fue una decisión tomada en cuestión de segundos.
Y probablemente una de las más importantes de toda la guerra.
Aquella pista condujo directamente hasta los portaaviones **Akagi**, **Kaga** y **Sōryū**.
Los aviones estadounidenses llegaron justo cuando las cubiertas estaban llenas de aviones repostando y armándose para un nuevo ataque.
En apenas cinco minutos, los tres portaaviones quedaron envueltos en llamas.
Horas después caería también el **Hiryū**.
Japón perdió cuatro de sus mejores portaaviones, cientos de pilotos veteranos y gran parte del núcleo de su aviación naval.
Muchos historiadores consideran que ese fue el momento en que la iniciativa estratégica pasó definitivamente a Estados Unidos.
Y, de forma indirecta, el Nautilus había contribuido a ello.
No hundió ningún portaaviones.
No lanzó el ataque decisivo.
Simplemente obligó a un destructor japonés a separarse de la flota.
A veces la historia cambia por algo tan pequeño como una estela sobre el mar.
Después de Midway, el Nautilus siguió patrullando cerca del archipiélago japonés.
El **25 de junio de 1942** detectó al destructor **Yamakaze**, un moderno buque de la clase **Shiratsuyu**, construido apenas unos años antes.
Había participado en numerosas operaciones desde el inicio de la guerra y era uno de los destructores encargados de escoltar convoyes y grandes unidades de la Armada Imperial.
Brockman decidió atacar.
Como siempre ocurría en una guerra submarina, el enemigo no sospechaba nada.
Desde el puente del Yamakaze el mar parecía completamente tranquilo.
Debajo de esa superficie, sin embargo, un submarino esperaba inmóvil.
Cuando el destructor entró en la posición adecuada, Brockman dio la orden.
—¡Fuego!
Los torpedos salieron disparados desde los tubos lanzatorpedos.
Esta vez funcionaron.
Al menos dos alcanzaron el casco del Yamakaze.
La explosión fue devastadora.
El barco comenzó a escorarse casi de inmediato.
No hubo tiempo para organizar una evacuación.
En pocos minutos desapareció bajo el agua con sus **226 tripulantes**.
No hubo supervivientes.
Mientras el destructor se hundía, alguien dentro del Nautilus acercó una cámara al ocular del periscopio.
A través de aquella pequeña abertura tomó una fotografía.
No podía imaginar que, más de ochenta años después, seguiría siendo una de las imágenes más famosas de toda la guerra submarina.
Las fotografías tomadas durante un ataque real desde el interior de un submarino son extraordinariamente raras.
Había una razón muy sencilla.
Durante un ataque, el comandante apenas levantaba el periscopio unos segundos.
Cuanto más tiempo permaneciera fuera del agua, mayores eran las posibilidades de ser descubierto.No había tiempo para buscar un buen encuadre.
Ni para repetir la toma.
Aquella imagen existe porque alguien decidió arriesgar unos segundos más.
Y esos segundos quedaron congelados para siempre.
La carrera del USS Nautilus no terminó ahí.
Más adelante dejó de actuar únicamente como submarino de ataque y empezó a realizar misiones secretas.
Desembarcó comandos, espías y guerrilleros en islas ocupadas por Japón, rescató personal aliado y transportó suministros a fuerzas que combatían tras las líneas enemigas.
Era un trabajo silencioso, peligroso y casi siempre desconocido.
Al finalizar la guerra había completado **catorce patrullas de combate**, recibido **catorce Battle Stars** y una **Presidential Unit Citation**, convirtiéndose en uno de los submarinos estadounidenses más condecorados del conflicto.
Es fácil mirar la fotografía del Yamakaze y verla como una victoria militar.
Y, desde el punto de vista estratégico, lo fue.
Pero también muestra otra realidad.
En cuestión de minutos desaparecieron **226 marineros**.
Muchos apenas superaban los veinte años.
Tenían familias, amigos y una vida que quedó interrumpida en un instante.
Eso es lo que hace tan poderosa esta imagen.
No enseña una gran batalla.
No muestra generales ni discursos.
Solo un barco inclinándose lentamente mientras el mar empieza a tragárselo.
Un instante después, ya no quedaría nada en la superficie.
La guerra en el Pacífico suele recordarse por enormes portaaviones, batallas legendarias y mapas llenos de flechas.
Pero muchas veces se decidió en silencio.
En el interior de un submarino.
Con un comandante esperando el momento adecuado.
Con una estela que alguien decidió seguir.
O con un periscopio que asomó apenas unos centímetros sobre el agua para capturar una fotografía que, todavía hoy, sigue poniendo los pelos de punta.
▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
🥇 1. 𝘔𝘪𝘥𝘸𝘢𝘺 (𝘭𝘢 𝘮𝘦𝘫𝘰𝘳 𝘰𝘱𝘤𝘪𝘰́𝘯)
𝘌𝘴 𝘭𝘢 𝘱𝘦𝘭𝘪 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘢𝘴 𝘴𝘦 𝘢𝘤𝘦𝘳𝘤𝘢 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦:
𝘙𝘦𝘤𝘳𝘦𝘢 𝘭𝘢 𝘣𝘢𝘵𝘢𝘭𝘭𝘢 𝘥𝘦 𝘔𝘪𝘥𝘸𝘢𝘺 𝘤𝘰𝘯 𝘣𝘢𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘧𝘪𝘥𝘦𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥.
𝘚𝘢𝘭𝘦 𝘞𝘢𝘥𝘦 𝘔𝘤𝘊𝘭𝘶𝘴𝘬𝘺 𝘺 𝘮𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢 𝘤𝘰́𝘮𝘰 𝘦𝘯𝘤𝘶𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘧𝘭𝘰𝘵𝘢 𝘫𝘢𝘱𝘰𝘯𝘦𝘴𝘢.
𝘈𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘦𝘯 𝘭𝘰𝘴 𝘱𝘰𝘳𝘵𝘢𝘢𝘷𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘈𝘬𝘢𝘨𝘪, 𝘒𝘢𝘨𝘢, 𝘚ō𝘳𝘺ū 𝘺 𝘏𝘪𝘳𝘺ū.
𝘚𝘦 𝘦𝘯𝘵𝘪𝘦𝘯𝘥𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘧𝘦𝘤𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘱𝘰𝘳 𝘲𝘶𝘦́ 𝘔𝘪𝘥𝘸𝘢𝘺 𝘤𝘢𝘮𝘣𝘪𝘰́ 𝘦𝘭 𝘳𝘶𝘮𝘣𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘨𝘶𝘦𝘳𝘳𝘢.
❌️ 𝘓𝘰 𝘶́𝘯𝘪𝘤𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘮𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘴 𝘦𝘭 𝘱𝘢𝘱𝘦𝘭 𝘥𝘦𝘭 𝘜𝘚𝘚 𝘕𝘢𝘶𝘵𝘪𝘭𝘶𝘴 𝘺 𝘭𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘦𝘤𝘶𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦𝘭 𝘈𝘳𝘢𝘴𝘩𝘪, 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘳𝘦𝘢𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘧𝘶𝘦 𝘶𝘯𝘢 𝘱𝘪𝘦𝘻𝘢 𝘪𝘮𝘱𝘰𝘳𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘔𝘤𝘊𝘭𝘶𝘴𝘬𝘺 𝘦𝘯𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘧𝘭𝘰𝘵𝘢.https://www.youtube.com/watch?v=C-JS6_nvDNM
#historia #segundaguerramundial #midway #ussnautilus #yamakaze #guerrasubmarina #pacifico #historiamilitar #armadaestadounidense #armadaimperialjaponesa #curiosidadeshistoricas
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🧿 𝑳𝒂 𝒇𝒐𝒕𝒐 𝒅𝒆 𝒖𝒏 𝒉𝒖𝒏𝒅𝒊𝒎𝒊𝒆𝒏𝒕𝒐 🧿
Hay fotografías que muestran una batalla.
Y luego están las que capturan el instante exacto en que cientos de vidas desaparecen bajo el mar.
Una de las más impresionantes de toda la Segunda Guerra Mundial fue tomada el **25 de junio de 1942** desde el periscopio de un submarino estadounidense.
En ella se ve al destructor japonés **Yamakaze** escorándose mientras se hunde frente a las costas de Japón.
No hay explosiones espectaculares ni humo cubriéndolo todo.
Solo un barco inclinándose lentamente hacia el agua, condenado a desaparecer en cuestión de minutos.Lo más sorprendente es que aquella imagen no fue tomada por un fotógrafo de guerra embarcado en un buque de superficie.
La tomó un hombre escondido bajo el océano.
El responsable era el **USS Nautilus (SS-168)**, un submarino de la Armada de Estados Unidos al mando del comandante **William H. Brockman Jr.**
El Nautilus no era un submarino cualquiera.
Cuando estalló la guerra ya se consideraba un veterano.
Había sido botado en 1929 y pertenecía a la enorme clase **Narwhal**, diseñada para acompañar a la flota en largas operaciones por el Pacífico.
Era uno de los submarinos más grandes del mundo en su época: superaba los 113 metros de eslora y desplazaba más de 4.000 toneladas en inmersión.
Su tamaño le permitía navegar miles de kilómetros sin repostar, pero también lo hacía más lento y menos maniobrable que los modelos más modernos.Aun así, acabaría escribiendo algunas de las páginas más curiosas de la guerra.
Y todo empezó apenas unas semanas antes.
A principios de junio de 1942, Japón preparaba la ofensiva contra la isla de Midway.
El objetivo era atraer a la flota estadounidense a una trampa y destruir los portaaviones que habían sobrevivido al ataque de Pearl Harbor.Lo que nadie imaginaba era que aquella batalla cambiaría por completo el rumbo de la guerra en el Pacífico.
El **4 de junio**, el Nautilus logró acercarse a la fuerza japonesa.
Brockman creyó tener ante sí un portaaviones enemigo y ordenó lanzar un torpedo.
Falló.
No por culpa de la puntería.
Los torpedos estadounidenses **Mark 14** estaban dando enormes problemas durante los primeros años de la guerra.
Muchos navegaban a mayor profundidad de la programada, otros no explotaban y algunos, como ocurrió aquel día, detonaban antes de alcanzar el blanco.Aquel fallo salvó al buque japonés.
Pero también desencadenó otra historia.
El submarino fue descubierto casi inmediatamente.
Comenzó entonces una auténtica cacería.
Aviones japoneses lanzaron bombas sobre su posición y varios destructores empezaron a perseguirlo.
Durante horas, el Nautilus soportó una lluvia de cargas de profundidad.
Cada explosión hacía temblar el casco de acero.
Las luces parpadeaban.
Los instrumentos saltaban de sus soportes.
Dentro del submarino nadie sabía si la siguiente detonación sería la última.Uno de los destructores encargados de destruirlo era el **Arashi**.
Durante mucho tiempo permaneció intentando localizar al Nautilus.
Finalmente recibió la orden de abandonar la persecución y regresar a toda velocidad para reunirse con la fuerza principal japonesa.
Y ahí ocurrió algo que nadie podía prever.
Mientras el **Arashi** navegaba a toda máquina dejó tras de sí una larga estela blanca visible desde el aire.
A varios kilómetros de distancia, los bombarderos en picado estadounidenses dirigidos por el comandante **Wade McClusky** llevaban más de una hora buscando desesperadamente la flota japonesa.
El combustible empezaba a agotarse.
Muchos pilotos pensaban que tendrían que regresar sin encontrar nada.
Entonces McClusky vio aquella línea blanca sobre el océano.
Podía haberla ignorado.
Pero pensó algo muy sencillo.
Un destructor solo navegaría tan deprisa si intentaba volver junto al grueso de la flota.
Decidió seguir la estela.
Fue una decisión tomada en cuestión de segundos.
Y probablemente una de las más importantes de toda la guerra.
Aquella pista condujo directamente hasta los portaaviones **Akagi**, **Kaga** y **Sōryū**.
Los aviones estadounidenses llegaron justo cuando las cubiertas estaban llenas de aviones repostando y armándose para un nuevo ataque.
En apenas cinco minutos, los tres portaaviones quedaron envueltos en llamas.
Horas después caería también el **Hiryū**.
Japón perdió cuatro de sus mejores portaaviones, cientos de pilotos veteranos y gran parte del núcleo de su aviación naval.
Muchos historiadores consideran que ese fue el momento en que la iniciativa estratégica pasó definitivamente a Estados Unidos.
Y, de forma indirecta, el Nautilus había contribuido a ello.
No hundió ningún portaaviones.
No lanzó el ataque decisivo.
Simplemente obligó a un destructor japonés a separarse de la flota.
A veces la historia cambia por algo tan pequeño como una estela sobre el mar.
Después de Midway, el Nautilus siguió patrullando cerca del archipiélago japonés.
El **25 de junio de 1942** detectó al destructor **Yamakaze**, un moderno buque de la clase **Shiratsuyu**, construido apenas unos años antes.
Había participado en numerosas operaciones desde el inicio de la guerra y era uno de los destructores encargados de escoltar convoyes y grandes unidades de la Armada Imperial.
Brockman decidió atacar.
Como siempre ocurría en una guerra submarina, el enemigo no sospechaba nada.
Desde el puente del Yamakaze el mar parecía completamente tranquilo.
Debajo de esa superficie, sin embargo, un submarino esperaba inmóvil.
Cuando el destructor entró en la posición adecuada, Brockman dio la orden.
—¡Fuego!
Los torpedos salieron disparados desde los tubos lanzatorpedos.
Esta vez funcionaron.
Al menos dos alcanzaron el casco del Yamakaze.
La explosión fue devastadora.
El barco comenzó a escorarse casi de inmediato.
No hubo tiempo para organizar una evacuación.
En pocos minutos desapareció bajo el agua con sus **226 tripulantes**.
No hubo supervivientes.
Mientras el destructor se hundía, alguien dentro del Nautilus acercó una cámara al ocular del periscopio.
A través de aquella pequeña abertura tomó una fotografía.
No podía imaginar que, más de ochenta años después, seguiría siendo una de las imágenes más famosas de toda la guerra submarina.
Las fotografías tomadas durante un ataque real desde el interior de un submarino son extraordinariamente raras.
Había una razón muy sencilla.
Durante un ataque, el comandante apenas levantaba el periscopio unos segundos.
Cuanto más tiempo permaneciera fuera del agua, mayores eran las posibilidades de ser descubierto.No había tiempo para buscar un buen encuadre.
Ni para repetir la toma.
Aquella imagen existe porque alguien decidió arriesgar unos segundos más.
Y esos segundos quedaron congelados para siempre.
La carrera del USS Nautilus no terminó ahí.
Más adelante dejó de actuar únicamente como submarino de ataque y empezó a realizar misiones secretas.
Desembarcó comandos, espías y guerrilleros en islas ocupadas por Japón, rescató personal aliado y transportó suministros a fuerzas que combatían tras las líneas enemigas.
Era un trabajo silencioso, peligroso y casi siempre desconocido.
Al finalizar la guerra había completado **catorce patrullas de combate**, recibido **catorce Battle Stars** y una **Presidential Unit Citation**, convirtiéndose en uno de los submarinos estadounidenses más condecorados del conflicto.
Es fácil mirar la fotografía del Yamakaze y verla como una victoria militar.
Y, desde el punto de vista estratégico, lo fue.
Pero también muestra otra realidad.
En cuestión de minutos desaparecieron **226 marineros**.
Muchos apenas superaban los veinte años.
Tenían familias, amigos y una vida que quedó interrumpida en un instante.
Eso es lo que hace tan poderosa esta imagen.
No enseña una gran batalla.
No muestra generales ni discursos.
Solo un barco inclinándose lentamente mientras el mar empieza a tragárselo.
Un instante después, ya no quedaría nada en la superficie.
La guerra en el Pacífico suele recordarse por enormes portaaviones, batallas legendarias y mapas llenos de flechas.
Pero muchas veces se decidió en silencio.
En el interior de un submarino.
Con un comandante esperando el momento adecuado.
Con una estela que alguien decidió seguir.
O con un periscopio que asomó apenas unos centímetros sobre el agua para capturar una fotografía que, todavía hoy, sigue poniendo los pelos de punta.
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🥇 1. 𝘔𝘪𝘥𝘸𝘢𝘺 (𝘭𝘢 𝘮𝘦𝘫𝘰𝘳 𝘰𝘱𝘤𝘪𝘰́𝘯)
𝘌𝘴 𝘭𝘢 𝘱𝘦𝘭𝘪 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘢𝘴 𝘴𝘦 𝘢𝘤𝘦𝘳𝘤𝘢 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦:
𝘙𝘦𝘤𝘳𝘦𝘢 𝘭𝘢 𝘣𝘢𝘵𝘢𝘭𝘭𝘢 𝘥𝘦 𝘔𝘪𝘥𝘸𝘢𝘺 𝘤𝘰𝘯 𝘣𝘢𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘧𝘪𝘥𝘦𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥.
𝘚𝘢𝘭𝘦 𝘞𝘢𝘥𝘦 𝘔𝘤𝘊𝘭𝘶𝘴𝘬𝘺 𝘺 𝘮𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢 𝘤𝘰́𝘮𝘰 𝘦𝘯𝘤𝘶𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘧𝘭𝘰𝘵𝘢 𝘫𝘢𝘱𝘰𝘯𝘦𝘴𝘢.
𝘈𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘦𝘯 𝘭𝘰𝘴 𝘱𝘰𝘳𝘵𝘢𝘢𝘷𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘈𝘬𝘢𝘨𝘪, 𝘒𝘢𝘨𝘢, 𝘚ō𝘳𝘺ū 𝘺 𝘏𝘪𝘳𝘺ū.
𝘚𝘦 𝘦𝘯𝘵𝘪𝘦𝘯𝘥𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘧𝘦𝘤𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘱𝘰𝘳 𝘲𝘶𝘦́ 𝘔𝘪𝘥𝘸𝘢𝘺 𝘤𝘢𝘮𝘣𝘪𝘰́ 𝘦𝘭 𝘳𝘶𝘮𝘣𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘨𝘶𝘦𝘳𝘳𝘢.
❌️ 𝘓𝘰 𝘶́𝘯𝘪𝘤𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘮𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘴 𝘦𝘭 𝘱𝘢𝘱𝘦𝘭 𝘥𝘦𝘭 𝘜𝘚𝘚 𝘕𝘢𝘶𝘵𝘪𝘭𝘶𝘴 𝘺 𝘭𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘦𝘤𝘶𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦𝘭 𝘈𝘳𝘢𝘴𝘩𝘪, 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘳𝘦𝘢𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘧𝘶𝘦 𝘶𝘯𝘢 𝘱𝘪𝘦𝘻𝘢 𝘪𝘮𝘱𝘰𝘳𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘔𝘤𝘊𝘭𝘶𝘴𝘬𝘺 𝘦𝘯𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘧𝘭𝘰𝘵𝘢.https://www.youtube.com/watch?v=C-JS6_nvDNM
#historia #segundaguerramundial #midway #ussnautilus #yamakaze #guerrasubmarina #pacifico #historiamilitar #armadaestadounidense #armadaimperialjaponesa #curiosidadeshistoricas
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🧿 𝑳𝒂 𝒇𝒐𝒕𝒐 𝒅𝒆 𝒖𝒏 𝒉𝒖𝒏𝒅𝒊𝒎𝒊𝒆𝒏𝒕𝒐 🧿
Hay fotografías que muestran una batalla.
Y luego están las que capturan el instante exacto en que cientos de vidas desaparecen bajo el mar.
Una de las más impresionantes de toda la Segunda Guerra Mundial fue tomada el **25 de junio de 1942** desde el periscopio de un submarino estadounidense.
En ella se ve al destructor japonés **Yamakaze** escorándose mientras se hunde frente a las costas de Japón.
No hay explosiones espectaculares ni humo cubriéndolo todo.
Solo un barco inclinándose lentamente hacia el agua, condenado a desaparecer en cuestión de minutos.Lo más sorprendente es que aquella imagen no fue tomada por un fotógrafo de guerra embarcado en un buque de superficie.
La tomó un hombre escondido bajo el océano.
El responsable era el **USS Nautilus (SS-168)**, un submarino de la Armada de Estados Unidos al mando del comandante **William H. Brockman Jr.**
El Nautilus no era un submarino cualquiera.
Cuando estalló la guerra ya se consideraba un veterano.
Había sido botado en 1929 y pertenecía a la enorme clase **Narwhal**, diseñada para acompañar a la flota en largas operaciones por el Pacífico.
Era uno de los submarinos más grandes del mundo en su época: superaba los 113 metros de eslora y desplazaba más de 4.000 toneladas en inmersión.
Su tamaño le permitía navegar miles de kilómetros sin repostar, pero también lo hacía más lento y menos maniobrable que los modelos más modernos.Aun así, acabaría escribiendo algunas de las páginas más curiosas de la guerra.
Y todo empezó apenas unas semanas antes.
A principios de junio de 1942, Japón preparaba la ofensiva contra la isla de Midway.
El objetivo era atraer a la flota estadounidense a una trampa y destruir los portaaviones que habían sobrevivido al ataque de Pearl Harbor.Lo que nadie imaginaba era que aquella batalla cambiaría por completo el rumbo de la guerra en el Pacífico.
El **4 de junio**, el Nautilus logró acercarse a la fuerza japonesa.
Brockman creyó tener ante sí un portaaviones enemigo y ordenó lanzar un torpedo.
Falló.
No por culpa de la puntería.
Los torpedos estadounidenses **Mark 14** estaban dando enormes problemas durante los primeros años de la guerra.
Muchos navegaban a mayor profundidad de la programada, otros no explotaban y algunos, como ocurrió aquel día, detonaban antes de alcanzar el blanco.Aquel fallo salvó al buque japonés.
Pero también desencadenó otra historia.
El submarino fue descubierto casi inmediatamente.
Comenzó entonces una auténtica cacería.
Aviones japoneses lanzaron bombas sobre su posición y varios destructores empezaron a perseguirlo.
Durante horas, el Nautilus soportó una lluvia de cargas de profundidad.
Cada explosión hacía temblar el casco de acero.
Las luces parpadeaban.
Los instrumentos saltaban de sus soportes.
Dentro del submarino nadie sabía si la siguiente detonación sería la última.Uno de los destructores encargados de destruirlo era el **Arashi**.
Durante mucho tiempo permaneció intentando localizar al Nautilus.
Finalmente recibió la orden de abandonar la persecución y regresar a toda velocidad para reunirse con la fuerza principal japonesa.
Y ahí ocurrió algo que nadie podía prever.
Mientras el **Arashi** navegaba a toda máquina dejó tras de sí una larga estela blanca visible desde el aire.
A varios kilómetros de distancia, los bombarderos en picado estadounidenses dirigidos por el comandante **Wade McClusky** llevaban más de una hora buscando desesperadamente la flota japonesa.
El combustible empezaba a agotarse.
Muchos pilotos pensaban que tendrían que regresar sin encontrar nada.
Entonces McClusky vio aquella línea blanca sobre el océano.
Podía haberla ignorado.
Pero pensó algo muy sencillo.
Un destructor solo navegaría tan deprisa si intentaba volver junto al grueso de la flota.
Decidió seguir la estela.
Fue una decisión tomada en cuestión de segundos.
Y probablemente una de las más importantes de toda la guerra.
Aquella pista condujo directamente hasta los portaaviones **Akagi**, **Kaga** y **Sōryū**.
Los aviones estadounidenses llegaron justo cuando las cubiertas estaban llenas de aviones repostando y armándose para un nuevo ataque.
En apenas cinco minutos, los tres portaaviones quedaron envueltos en llamas.
Horas después caería también el **Hiryū**.
Japón perdió cuatro de sus mejores portaaviones, cientos de pilotos veteranos y gran parte del núcleo de su aviación naval.
Muchos historiadores consideran que ese fue el momento en que la iniciativa estratégica pasó definitivamente a Estados Unidos.
Y, de forma indirecta, el Nautilus había contribuido a ello.
No hundió ningún portaaviones.
No lanzó el ataque decisivo.
Simplemente obligó a un destructor japonés a separarse de la flota.
A veces la historia cambia por algo tan pequeño como una estela sobre el mar.
Después de Midway, el Nautilus siguió patrullando cerca del archipiélago japonés.
El **25 de junio de 1942** detectó al destructor **Yamakaze**, un moderno buque de la clase **Shiratsuyu**, construido apenas unos años antes.
Había participado en numerosas operaciones desde el inicio de la guerra y era uno de los destructores encargados de escoltar convoyes y grandes unidades de la Armada Imperial.
Brockman decidió atacar.
Como siempre ocurría en una guerra submarina, el enemigo no sospechaba nada.
Desde el puente del Yamakaze el mar parecía completamente tranquilo.
Debajo de esa superficie, sin embargo, un submarino esperaba inmóvil.
Cuando el destructor entró en la posición adecuada, Brockman dio la orden.
—¡Fuego!
Los torpedos salieron disparados desde los tubos lanzatorpedos.
Esta vez funcionaron.
Al menos dos alcanzaron el casco del Yamakaze.
La explosión fue devastadora.
El barco comenzó a escorarse casi de inmediato.
No hubo tiempo para organizar una evacuación.
En pocos minutos desapareció bajo el agua con sus **226 tripulantes**.
No hubo supervivientes.
Mientras el destructor se hundía, alguien dentro del Nautilus acercó una cámara al ocular del periscopio.
A través de aquella pequeña abertura tomó una fotografía.
No podía imaginar que, más de ochenta años después, seguiría siendo una de las imágenes más famosas de toda la guerra submarina.
Las fotografías tomadas durante un ataque real desde el interior de un submarino son extraordinariamente raras.
Había una razón muy sencilla.
Durante un ataque, el comandante apenas levantaba el periscopio unos segundos.
Cuanto más tiempo permaneciera fuera del agua, mayores eran las posibilidades de ser descubierto.No había tiempo para buscar un buen encuadre.
Ni para repetir la toma.
Aquella imagen existe porque alguien decidió arriesgar unos segundos más.
Y esos segundos quedaron congelados para siempre.
La carrera del USS Nautilus no terminó ahí.
Más adelante dejó de actuar únicamente como submarino de ataque y empezó a realizar misiones secretas.
Desembarcó comandos, espías y guerrilleros en islas ocupadas por Japón, rescató personal aliado y transportó suministros a fuerzas que combatían tras las líneas enemigas.
Era un trabajo silencioso, peligroso y casi siempre desconocido.
Al finalizar la guerra había completado **catorce patrullas de combate**, recibido **catorce Battle Stars** y una **Presidential Unit Citation**, convirtiéndose en uno de los submarinos estadounidenses más condecorados del conflicto.
Es fácil mirar la fotografía del Yamakaze y verla como una victoria militar.
Y, desde el punto de vista estratégico, lo fue.
Pero también muestra otra realidad.
En cuestión de minutos desaparecieron **226 marineros**.
Muchos apenas superaban los veinte años.
Tenían familias, amigos y una vida que quedó interrumpida en un instante.
Eso es lo que hace tan poderosa esta imagen.
No enseña una gran batalla.
No muestra generales ni discursos.
Solo un barco inclinándose lentamente mientras el mar empieza a tragárselo.
Un instante después, ya no quedaría nada en la superficie.
La guerra en el Pacífico suele recordarse por enormes portaaviones, batallas legendarias y mapas llenos de flechas.
Pero muchas veces se decidió en silencio.
En el interior de un submarino.
Con un comandante esperando el momento adecuado.
Con una estela que alguien decidió seguir.
O con un periscopio que asomó apenas unos centímetros sobre el agua para capturar una fotografía que, todavía hoy, sigue poniendo los pelos de punta.
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🥇 1. 𝘔𝘪𝘥𝘸𝘢𝘺 (𝘭𝘢 𝘮𝘦𝘫𝘰𝘳 𝘰𝘱𝘤𝘪𝘰́𝘯)
𝘌𝘴 𝘭𝘢 𝘱𝘦𝘭𝘪 𝘲𝘶𝘦 𝘮𝘢𝘴 𝘴𝘦 𝘢𝘤𝘦𝘳𝘤𝘢 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦:
𝘙𝘦𝘤𝘳𝘦𝘢 𝘭𝘢 𝘣𝘢𝘵𝘢𝘭𝘭𝘢 𝘥𝘦 𝘔𝘪𝘥𝘸𝘢𝘺 𝘤𝘰𝘯 𝘣𝘢𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘧𝘪𝘥𝘦𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥.
𝘚𝘢𝘭𝘦 𝘞𝘢𝘥𝘦 𝘔𝘤𝘊𝘭𝘶𝘴𝘬𝘺 𝘺 𝘮𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢 𝘤𝘰́𝘮𝘰 𝘦𝘯𝘤𝘶𝘦𝘯𝘵𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘧𝘭𝘰𝘵𝘢 𝘫𝘢𝘱𝘰𝘯𝘦𝘴𝘢.
𝘈𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘦𝘯 𝘭𝘰𝘴 𝘱𝘰𝘳𝘵𝘢𝘢𝘷𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘈𝘬𝘢𝘨𝘪, 𝘒𝘢𝘨𝘢, 𝘚ō𝘳𝘺ū 𝘺 𝘏𝘪𝘳𝘺ū.
𝘚𝘦 𝘦𝘯𝘵𝘪𝘦𝘯𝘥𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘧𝘦𝘤𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘱𝘰𝘳 𝘲𝘶𝘦́ 𝘔𝘪𝘥𝘸𝘢𝘺 𝘤𝘢𝘮𝘣𝘪𝘰́ 𝘦𝘭 𝘳𝘶𝘮𝘣𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘨𝘶𝘦𝘳𝘳𝘢.
❌️ 𝘓𝘰 𝘶́𝘯𝘪𝘤𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘮𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢 𝘦𝘴 𝘦𝘭 𝘱𝘢𝘱𝘦𝘭 𝘥𝘦𝘭 𝘜𝘚𝘚 𝘕𝘢𝘶𝘵𝘪𝘭𝘶𝘴 𝘺 𝘭𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘦𝘤𝘶𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦𝘭 𝘈𝘳𝘢𝘴𝘩𝘪, 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘳𝘦𝘢𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘧𝘶𝘦 𝘶𝘯𝘢 𝘱𝘪𝘦𝘻𝘢 𝘪𝘮𝘱𝘰𝘳𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘔𝘤𝘊𝘭𝘶𝘴𝘬𝘺 𝘦𝘯𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘧𝘭𝘰𝘵𝘢.https://www.youtube.com/watch?v=C-JS6_nvDNM
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🧿 𝑶𝒍𝒅 𝑩𝒊𝒍𝒍𝒚, 𝒆𝒍 𝒄𝒂𝒃𝒂𝒍𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒗𝒊𝒗𝒊𝒐́ 𝟔𝟐 𝒂𝒏̃𝒐𝒔 🧿
Cuando pensamos en animales que dejaron huella en la historia, suelen venir a la mente caballos de guerra, monturas reales o campeones de carreras.
Sin embargo, uno de los más extraordinarios fue precisamente todo lo contrario: un caballo de trabajo llamado Old Billy, un animal humilde que pasó su existencia sosteniendo el día a día de la Revolución Industrial.
Old Billy nació en 1760 en Lancashire, Inglaterra.
Era una época en la que los canales y los muelles fluviales eran esenciales para transportar carbón, hierro, madera y todo tipo de mercancías.
Antes de que el ferrocarril dominara el transporte, miles de caballos eran la fuerza silenciosa que mantenía en movimiento buena parte de la economía británica.
Billy trabajó para la Mersey and Irwell Navigation Company, cerca de Warrington.
Su vida fue sumamente dura y repetitiva.
Durante sus primeras tres décadas de vida, su labor consistió en ser un caballo de malacate, caminando en círculos idénticos día tras día para accionar la maquinaria pesada que levantaba los cargamentos en los muelles.
Cuando cumplió los 33 años, la empresa consideró que ya era "demasiado viejo" para ese puesto; sin embargo, lejos de jubilarlo, lo reasignaron al extenuante trabajo de arrastrar pesadas barcazas desde la orilla de los canales.
Avanzando por senderos embarrados, bajo la lluvia, el frío o el calor, Billy resistió en ese nuevo empleo otros 26 años más.
No había recompensas ni reconocimiento para aquellos animales, pero aquel caballo corriente acabaría convirtiéndose en una auténtica excepción.
Mientras que la esperanza de vida habitual de un caballo ronda los 25 o 30 años, Old Billy alcanzó una edad asombrosa: 62 años.
Incluso hoy, sigue siendo reconocido oficialmente como el caballo más longevo del que existe un registro fiable.
Su longevidad llamó tanto la atención de sus contemporáneos que se convirtió en una celebridad local.
Cuando finalmente fue retirado del trabajo para pasar sus últimos años en una granja, la gente acudía en masa simplemente para contemplar a aquel veterano superviviente que parecía desafiar todas las expectativas biológicas.
Durante su larga vida vio transformarse a Inglaterra por completo.
Nació bajo el reinado de Jorge II, fue testigo de todo el extenso mandato de Jorge III y falleció durante el de Jorge IV.
Mientras él seguía caminando junto al agua, surgían nuevas fábricas, crecían las ciudades y las máquinas de vapor cambiaban para siempre la forma de vivir y trabajar.
Los relatos de la época describen a Old Billy como un caballo de aspecto peculiar en su vejez.
Con el paso de los años, su espalda se arqueó notablemente por la lordosis y su cuerpo mostró las huellas físicas de una vida de esfuerzo continuo.
Aun así, siguió siendo objeto de profunda admiración por su extraordinaria resistencia.
Cuando murió el 27 de noviembre de 1822, su fama era tan grande que se decidió conservar sus restos.
Su cráneo se encuentra actualmente en el Manchester Museum, donde sigue siendo una de las curiosidades históricas más conocidas.
Su cabeza disecada también se preservó y, tras pasar décadas custodiada en la ciudad de Bedford, regresó oficialmente a su hogar en julio de 2024 para ser exhibida en el Warrington Museum & Art Gallery, la misma localidad donde se conserva el famoso retrato pictórico que le realizaron en vida.
Lo que hace especial la historia de Old Billy no es una hazaña espectacular ni una victoria memorable.
Nunca participó en una batalla famosa, no perteneció a ningún rey ni ganó carreras.
Su historia habla de otra clase de grandeza: la de los animales que trabajaron en silencio y sostuvieron el mundo cotidiano.
Old Billy representó a millones de animales de trabajo que hicieron posible el progreso de su época.
Quizá por eso sigue resultando tan fascinante más de dos siglos después.
Porque demuestra que la historia no siempre la protagonizan los más poderosos o los más famosos.
A veces también la escriben quienes simplemente resisten.
Y pocos resistieron tanto como Old Billy.🔍 𝙽𝚘𝚝𝚊 𝚑𝚒𝚜𝚝𝚘́𝚛𝚒𝚌𝚊:
Mientras se investigaba y recopilaba la documentación para escribir esta reseña, salieron a la luz varios registros fotográficos y carteles que inicialmente sembraron la confusión.
El nombre de "Old Billy" resultó ser mucho más popular de lo esperado en la historia equina.
Para el lector curioso, aquí aclaramos quién es quién detrás de este famoso nombre:
▪️El verdadero Old Billy (Inglaterra, 1760-1822):
Es el protagonista de nuestro texto y el poseedor del récord Guinness por sus 62 años de vida.
Al haber vivido en plena Revolución Industrial, no existen fotografías reales de él, ya que la cámara fotográfica aún no se había inventado.
Todo su registro visual se compone de retratos al óleo pintados en vida y los restos óseos y de taxidermia que se custodian en los museos de Mánchester y Warrington.
▪️El Old Billy de la postal (Nueva York, principios del siglo XX):
Es el caballo que suele aparecer erróneamente en internet ilustrando la historia del caballo inglés.
Se trata de una fotografía real en blanco y negro donde se ve a un caballo robusto junto a un anciano de barba blanca (el Hermano Charles).
En realidad, este era un ejemplar estadounidense que perteneció a la comunidad religiosa de los Shakers en Mount Lebanon, y que también alcanzó una longevidad excepcional para su especie: 42 años.
▪️El Old Billy de la gran pantalla (Hollywood, 1911):
Un tercer "Old Billy" aparece en los archivos cinematográficos como una estrella del cine mudo.
Protagonizó un cortometraje melodramático de la productora Selig Polyscope Company titulado "The Story of a Veteran Fire Horse".
En esta historia de ficción, interpretaba a un heroico caballo jubilado del Departamento de Bomberos de Los Ángeles que terminaba salvando a una niña de un incendio.
Tres historias fascinantes y tres épocas distintas unidas por un mismo nombre, aunque solo el viejo caballo de los canales ingleses logró desafiar las leyes del tiempo durante más de seis décadas.▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
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Me acabo de enterar de que Artix Linux ha retirado el soporte de XLibre y volverán al Xorg tradicional:
https://forum.artixlinux.org/index.php/topic,10283.msg61637.html#msg61637Después de haber leido esto y de haber hecho una modesta investigación al respecto, me doy cuenta de que hice bien en dudar de XLibre desde el inicio. En nuestra comunidad el hype llegó muy fuerte cuando se anunció dicho proyecto, cosa a la que no me opongo ni que tampoco critico, pero es verdad que desde el principio fui muy reservada con XLibre, porque:
- Es copy-paste y simplemente añade algunas cosas a Xorg, cuyo código es ampliamente conocido por ser difícil de leer, ni se diga mantener, la cual es una de las razones por las que Freedesktop comenzó a enfocarse más en Wayland, que no está estancado en código diseñado para computadoras de los años 80. Esto es cierto independientemente de cualquier razón política o corporativa detrás de Wayland.
- Si bien ya lo quitaron, originalmente en el repositorio de GitHub de XLibre mencionaba en un apartado que el proyecto estaba libre de "políticas DEI", siendo que la palabra "DEI" sólo es utilizada por trumpistas (MAGA), fascistas y neonazis para referirse de manera despectiva a los esfuerzos por incluir y respetar a grupos vulnerables, tales como las mujeres, las personas de la comunidad queer (de entre quienes me incluyo), las personas racializadas, etcétera.
Desde que comenzó toda la emoción y el hype por XLibre yo en repetidas ocasiones mencioné ambos puntos y enfaticé que todo esto me olía muy mal. Sin embargo como siempre nadie me escuchó y, por el contrario, sentí que quedé como "la loca que se aferra a Wayland".
Pues bueno, más pronto que tarde comenzaron a salir los trapos sucios. Supuestamente el proyecto está libre de "políticas discriminatorias" tales como las "DEI", y resulta que los mismos desarrolladores del proyecto (aparentemente, tampoco voy a meter las manos al fuego por algo que no está al 100% confirmado) le hicieron la vida imposible a un mantenedor veterano de Artix que cometió el horriblísimo crimen de admitir que el código de XLibre es una basura hecha con IA (y que arreglarlo no es tarea fácil por mucho esfuerzo que se emplee) y que a día de hoy el Xorg tradicional sigue siendo más estable y sólido a pesar de llevar tantos años abandonado (entre comillas porque aún recibe algunas updates).
Lo más gracioso de todo esto es que me enteré de todo el problema porque comencé a considerar que quizás sí estaba exagerando con mis reservas hacia XLibre y entonces me propuse el probarlo. Ahora sabiendo esto mejor ni le muevo a mi setup que tanto me costó. Xorg de por sí me da una cantidad grosera de screen tearing y crashea cada que quiere, no me interesa probar un servidor gráfico que tal parece hará sufrir a mi PC aún más.
No tengo la autoridad moral para criticar ni regañar a nadie, pero sí les recomendaré a los que lean este post que tengan cuidado. Todo este tiempo ustedes han estado apoyando sin cuestionamientos un proyecto de una persona que es antivacunas (fuente: https://www.neowin.net/news/linus-torvalds-asks-covid-vaccine-conspiracy-theorist-to-shut-the-hell-up/) y que se obsesiona más con las "DEI" que con proporcionar un software cuando menos decente. Las cosas tampoco son en blanco y negro, no estoy diciendo que XLibre es el demonio o que quienes lo usan son malas personas, ni tampoco digo que "Artist" (el mantenedor de Artix con el que surgió todo el quilombo) sea la víctima en decadencia, pues aparentemente tampoco es una persona muy amable que digamos. Sin embargo, apoyar un proyecto incondicionalmente y sin investigar realmente su trasfondo nos puede llevar a lugares muy peligrosos sin que nos demos cuenta. Linda noche y nunca olvidemos que hay que promover el SL desde la coherencia 😉.
#mastodon #fediverse #xlibre #xorg #freedesktop #autumn64 #foss #freesoftware #artix #linux #softwarelibre #wayland
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🧿 𝑳𝒂 𝒃𝒂𝒏𝒅𝒆𝒓𝒂 𝒑𝒊𝒓𝒂𝒕𝒂 𝒅𝒆𝒍 𝑯𝑴𝑺 𝑪𝒐𝒏𝒒𝒖𝒆𝒓𝒐𝒓 🧿
Cuando el submarino británico HMS Conqueror apareció frente a la base naval de Faslane (Escocia) el 3 de julio de 1982, quienes lo esperaban en el muelle vieron algo que llamó inmediatamente la atención.
En lo alto de la torre ondeaba una bandera negra con una calavera y dos tibias cruzadas.
A simple vista parecía que un barco pirata regresaba a puerto.
Pero no era ninguna provocación improvisada.
Aquella bandera, conocida como Jolly Roger, formaba parte de una antigua tradición del servicio submarino de la Marina Real británica.Sin embargo, aquella vez tenía un peso muy distinto.
Detrás de esa calavera había una operación militar que había cambiado el rumbo de la Guerra de las Malvinas y que dejó una herida que, más de cuarenta años después, sigue abierta.
Todo empezó con un insulto
La historia de esta curiosa tradición se remonta a principios del siglo XX.
En aquella época los submarinos eran una tecnología nueva y muchos oficiales de la Marina Real no los veían con buenos ojos.
Uno de sus mayores críticos fue el almirante Arthur Wilson, héroe de la Marina británica y Primer Lord del Mar.
Consideraba que atacar desde las profundidades era una forma deshonrosa de combatir y llegó a afirmar que los submarinistas actuaban como auténticos piratas.
Incluso sostuvo que, si eran capturados durante una guerra, debían ser tratados como tales.Sus palabras no sentaron nada bien entre quienes servían bajo el agua.
En septiembre de 1914, apenas comenzada la Primera Guerra Mundial, el comandante Max Horton, al mando del submarino HMS E9, hundió el crucero alemán SMS Hela.
Cuando regresó a puerto decidió responder al viejo comentario del almirante de una manera tan ingeniosa como desafiante.
Entró en la base con una Jolly Roger, la clásica bandera pirata, ondeando sobre el submarino.
El mensaje era claro.
"Si nos consideran piratas... volveremos como piratas."
Lo que comenzó como una burla acabó convirtiéndose en una tradición.
Con los años, los submarinos británicos empezaron a izar la Jolly Roger cada vez que regresaban de una misión de combate especialmente importante.
Pero no todas las banderas eran iguales.
Cada tripulación personalizaba la suya añadiendo pequeños símbolos bordados que contaban la historia de sus operaciones.
Los torpedos representaban ataques realizados con éxito.
Las siluetas de barcos indicaban buques hundidos.
Las dagas simbolizaban operaciones secretas.
Las estrellas recordaban infiltraciones de comandos.
Incluso podían aparecer minas, rescates o misiones de inteligencia.
Cada bandera era, en realidad, un pequeño diario de guerra cosido sobre tela negra.
En 1982, Argentina y el Reino Unido entraron en guerra por la soberanía de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.
El conflicto comenzó el 2 de abril, cuando fuerzas argentinas desembarcaron en las islas.
El gobierno británico respondió enviando una poderosa fuerza naval al Atlántico Sur para recuperarlas.
Entre los buques enviados estaba el submarino nuclear HMS Conqueror, comandado por Christopher Wreford-Brown.
Su misión consistía en localizar y vigilar a la flota argentina.
El 2 de mayo de 1982, el Conqueror detectó al crucero argentino ARA General Belgrano, un veterano buque de origen estadounidense que había combatido durante la Segunda Guerra Mundial con el nombre de USS Phoenix.
De hecho, era uno de los pocos grandes barcos supervivientes al ataque japonés contra Pearl Harbor en 1941.Aquel día navegaba acompañado por dos destructores de escolta al suroeste de las islas Malvinas.
Tras informar de su posición, el comandante británico recibió autorización desde Londres para atacar.
El Conqueror lanzó tres torpedos Mark 8, un modelo que, aunque antiguo, seguía siendo extremadamente fiable y devastador.
Dos de ellos impactaron contra el crucero.
Las explosiones arrancaron parte del casco, inutilizaron el sistema eléctrico y dejaron al barco sin posibilidad de defenderse.
Poco a poco comenzó a escorarse.
El comandante argentino Héctor Bonzo comprendió que no había forma de salvar el buque y dio la orden de abandonarlo.
Las balsas salvavidas fueron lanzadas al mar mientras cientos de hombres luchaban contra el frío, el viento y un océano especialmente violento.
El ARA General Belgrano terminó hundiéndose en las heladas aguas del Atlántico Sur.
Murieron 323 tripulantes.
Aquella cifra representó casi la mitad de todas las bajas argentinas de la Guerra de las Malvinas, convirtiéndose en la mayor tragedia naval de la historia de Argentina.
Los supervivientes permanecieron durante horas, e incluso más de un día en algunos casos, esperando el rescate entre olas enormes y temperaturas cercanas al punto de congelación.
Muchos fallecieron por hipotermia antes de que pudieran ser localizados.El hundimiento provocó una enorme controversia que continúa viva más de cuatro décadas después.
El motivo era sencillo.
Cuando fue atacado, el General Belgrano navegaba fuera de la Zona de Exclusión Total de 200 millas establecida por el Reino Unido alrededor de las Malvinas.
Para muchos críticos, aquello significaba que el crucero no debía haber sido atacado.
Sin embargo, el Gobierno británico sostuvo que la zona de exclusión no limitaba el derecho a atacar unidades militares argentinas que representaran una amenaza.
Según Londres, el Belgrano seguía formando parte de una operación naval coordinada y podía recibir órdenes de cambiar de rumbo en cualquier momento.Con los años, incluso el propio comandante del General Belgrano, Héctor Bonzo, declaró en varias entrevistas que, desde un punto de vista estrictamente militar, el ataque debía entenderse dentro de un conflicto armado y que el crucero era un objetivo legítimo.
Aun así, el debate político y moral continúa abierto.Dos meses después, el 3 de julio de 1982, el HMS Conqueror regresó finalmente a Faslane, en Escocia.
Y lo hizo con la famosa Jolly Roger ondeando sobre la torre.
No era una celebración del número de víctimas.
Para la tripulación simbolizaba que habían cumplido una misión de combate con éxito y mantenían viva una tradición iniciada por Max Horton casi setenta años antes.
Su bandera, además, llevaba bordados varios símbolos que representaban las operaciones realizadas durante la campaña de las Malvinas.
La imagen del HMS Conqueror entrando en puerto con la bandera pirata es una de las fotografías más conocidas de la Guerra de las Malvinas.
Pero su significado cambia según quién la contemple.
Para muchos británicos representa el regreso de un submarino que cumplió la misión encomendada durante una guerra.
Para muchísimos argentinos simboliza el recuerdo de 323 marinos que nunca volvieron a casa y una de las páginas más dolorosas de su historia naval.
Quizá por eso sigue siendo una fotografía tan poderosa.
No muestra solo un submarino entrando en puerto.
También refleja cómo un mismo hecho histórico puede convertirse en dos memorias completamente distintas, dependiendo del lado desde el que se mire.
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https://www.youtube.com/watch?v=suvXGFXmZgg
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