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  1. Sobre las elecciones en Brasil: Política de Hidrocarburos de Bolsonaro y Lula

    «Ni Lula, progresista, ni Flávio Bolsonaro, de extrema derecha y candidato declarado a someterse a la tutela de Donald Trump, dicen en sus programas cuándo van a dejar los combustibles fósiles en paz bajo tierra. Lula habla de una “transición energética justa”. Pero, a la vez, afirma en su programa: “El tercer gobierno de Lula ha retomado las inversiones en petróleo y gas. Petrobras ha batido sucesivos récords de producción de petróleo y ha vuelto a invertir en refinado y derivados, en gas y fertilizantes, aumentando así sus pedidos a las industrias naval y petroquímica. A finales de 2025, el país alcanzó la cifra récord de 4.897 millones de barriles equivalentes de petróleo al día y las inversiones de Petrobras crecieron un 79% en el trienio 2023-2025 con respecto al período 2019-2021”. Y, más adelante: “Entendemos que Petrobras invertirá cada vez más en la exploración de petróleo en tierra y en alta mar para recuperar participación en el control de las reservas nacionales y aumentará sus inversiones en la revitalización de yacimientos maduros”.

    Por su parte, Flávio Bolsonaro tiene la osadía de defender el fracking o fracturación hidráulica, una técnica altamente destructiva de extraer petróleo y gas: “El Programa Nacional de Seguridad Energética se centrará en el refinado, el procesamiento, la distribución y el transporte de combustibles y gas, y permitirá la explotación no convencional (fracking) de gas. (…) Y vamos a convertir en energía y empleo nuestra riqueza en petróleo y gas”. Lula menciona en algunas ocasiones la “transición energética justa”, mientras que Bolsonaro habla de “responsabilidad medioambiental”. Pero claramente son palabras vacías, ya que ninguna de esas expresiones más mascadas que un chicle encaja con la explotación de combustibles fósiles.

    La coincidencia entre un candidato considerado de izquierdas y otro de extrema derecha sobre el tema más urgente para el presente de todos y el futuro de los niños —tanto los que ya han nacido como los que aún están por nacer— muestra el atolladero en el que estamos. Ninguno de los dos candidatos que tienen posibilidades de ganar las elecciones de octubre se compromete a fijar un plazo para abandonar definitivamente los combustibles fósiles. Esto significa que el próximo presidente de Brasil seguirá robándoles el futuro a las nuevas generaciones. La diferencia es que Lula menciona 11 veces el nombre de Petrobras, la empresa brasileña de petróleo, lo que demuestra que el liderazgo debe recaer en el Estado. Y Flávio Bolsonaro no cita a la petrolera ninguna vez, lo que indica que, para el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, el liderazgo del proceso debe recaer en el sector privado. Lo que ocurre en Brasil es un retrato de la insanidad del mundo: basta con ver cómo Donald Trump se apropia de casi una cuarta parte del petróleo de Venezuela mientras algunas regiones del planeta arden, literalmente

    Eliane Brum: Con Las Manos Manchadas de Catástrofe

    #amazonia #elianeBrum #explotaciónDePetróleo #lula #lulaDaSilva #petróleo
  2. Sobre las elecciones en Brasil: Política de Hidrocarburos de Bolsonaro y Lula

    «Ni Lula, progresista, ni Flávio Bolsonaro, de extrema derecha y candidato declarado a someterse a la tutela de Donald Trump, dicen en sus programas cuándo van a dejar los combustibles fósiles en paz bajo tierra. Lula habla de una “transición energética justa”. Pero, a la vez, afirma en su programa: “El tercer gobierno de Lula ha retomado las inversiones en petróleo y gas. Petrobras ha batido sucesivos récords de producción de petróleo y ha vuelto a invertir en refinado y derivados, en gas y fertilizantes, aumentando así sus pedidos a las industrias naval y petroquímica. A finales de 2025, el país alcanzó la cifra récord de 4.897 millones de barriles equivalentes de petróleo al día y las inversiones de Petrobras crecieron un 79% en el trienio 2023-2025 con respecto al período 2019-2021”. Y, más adelante: “Entendemos que Petrobras invertirá cada vez más en la exploración de petróleo en tierra y en alta mar para recuperar participación en el control de las reservas nacionales y aumentará sus inversiones en la revitalización de yacimientos maduros”.

    Por su parte, Flávio Bolsonaro tiene la osadía de defender el fracking o fracturación hidráulica, una técnica altamente destructiva de extraer petróleo y gas: “El Programa Nacional de Seguridad Energética se centrará en el refinado, el procesamiento, la distribución y el transporte de combustibles y gas, y permitirá la explotación no convencional (fracking) de gas. (…) Y vamos a convertir en energía y empleo nuestra riqueza en petróleo y gas”. Lula menciona en algunas ocasiones la “transición energética justa”, mientras que Bolsonaro habla de “responsabilidad medioambiental”. Pero claramente son palabras vacías, ya que ninguna de esas expresiones más mascadas que un chicle encaja con la explotación de combustibles fósiles.

    La coincidencia entre un candidato considerado de izquierdas y otro de extrema derecha sobre el tema más urgente para el presente de todos y el futuro de los niños —tanto los que ya han nacido como los que aún están por nacer— muestra el atolladero en el que estamos. Ninguno de los dos candidatos que tienen posibilidades de ganar las elecciones de octubre se compromete a fijar un plazo para abandonar definitivamente los combustibles fósiles. Esto significa que el próximo presidente de Brasil seguirá robándoles el futuro a las nuevas generaciones. La diferencia es que Lula menciona 11 veces el nombre de Petrobras, la empresa brasileña de petróleo, lo que demuestra que el liderazgo debe recaer en el Estado. Y Flávio Bolsonaro no cita a la petrolera ninguna vez, lo que indica que, para el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, el liderazgo del proceso debe recaer en el sector privado. Lo que ocurre en Brasil es un retrato de la insanidad del mundo: basta con ver cómo Donald Trump se apropia de casi una cuarta parte del petróleo de Venezuela mientras algunas regiones del planeta arden, literalmente

    Eliane Brum: Con Las Manos Manchadas de Catástrofe

    #amazonia #elianeBrum #explotaciónDePetróleo #lula #lulaDaSilva #petróleo
  3. Sobre las elecciones en Brasil: Política de Hidrocarburos de Bolsonaro y Lula

    «Ni Lula, progresista, ni Flávio Bolsonaro, de extrema derecha y candidato declarado a someterse a la tutela de Donald Trump, dicen en sus programas cuándo van a dejar los combustibles fósiles en paz bajo tierra. Lula habla de una “transición energética justa”. Pero, a la vez, afirma en su programa: “El tercer gobierno de Lula ha retomado las inversiones en petróleo y gas. Petrobras ha batido sucesivos récords de producción de petróleo y ha vuelto a invertir en refinado y derivados, en gas y fertilizantes, aumentando así sus pedidos a las industrias naval y petroquímica. A finales de 2025, el país alcanzó la cifra récord de 4.897 millones de barriles equivalentes de petróleo al día y las inversiones de Petrobras crecieron un 79% en el trienio 2023-2025 con respecto al período 2019-2021”. Y, más adelante: “Entendemos que Petrobras invertirá cada vez más en la exploración de petróleo en tierra y en alta mar para recuperar participación en el control de las reservas nacionales y aumentará sus inversiones en la revitalización de yacimientos maduros”.

    Por su parte, Flávio Bolsonaro tiene la osadía de defender el fracking o fracturación hidráulica, una técnica altamente destructiva de extraer petróleo y gas: “El Programa Nacional de Seguridad Energética se centrará en el refinado, el procesamiento, la distribución y el transporte de combustibles y gas, y permitirá la explotación no convencional (fracking) de gas. (…) Y vamos a convertir en energía y empleo nuestra riqueza en petróleo y gas”. Lula menciona en algunas ocasiones la “transición energética justa”, mientras que Bolsonaro habla de “responsabilidad medioambiental”. Pero claramente son palabras vacías, ya que ninguna de esas expresiones más mascadas que un chicle encaja con la explotación de combustibles fósiles.

    La coincidencia entre un candidato considerado de izquierdas y otro de extrema derecha sobre el tema más urgente para el presente de todos y el futuro de los niños —tanto los que ya han nacido como los que aún están por nacer— muestra el atolladero en el que estamos. Ninguno de los dos candidatos que tienen posibilidades de ganar las elecciones de octubre se compromete a fijar un plazo para abandonar definitivamente los combustibles fósiles. Esto significa que el próximo presidente de Brasil seguirá robándoles el futuro a las nuevas generaciones. La diferencia es que Lula menciona 11 veces el nombre de Petrobras, la empresa brasileña de petróleo, lo que demuestra que el liderazgo debe recaer en el Estado. Y Flávio Bolsonaro no cita a la petrolera ninguna vez, lo que indica que, para el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, el liderazgo del proceso debe recaer en el sector privado. Lo que ocurre en Brasil es un retrato de la insanidad del mundo: basta con ver cómo Donald Trump se apropia de casi una cuarta parte del petróleo de Venezuela mientras algunas regiones del planeta arden, literalmente

    Eliane Brum: Con Las Manos Manchadas de Catástrofe

    #amazonia #elianeBrum #explotaciónDePetróleo #lula #lulaDaSilva #petróleo
  4. Sobre las elecciones en Brasil: Política de Hidrocarburos de Bolsonaro y Lula

    «Ni Lula, progresista, ni Flávio Bolsonaro, de extrema derecha y candidato declarado a someterse a la tutela de Donald Trump, dicen en sus programas cuándo van a dejar los combustibles fósiles en paz bajo tierra. Lula habla de una “transición energética justa”. Pero, a la vez, afirma en su programa: “El tercer gobierno de Lula ha retomado las inversiones en petróleo y gas. Petrobras ha batido sucesivos récords de producción de petróleo y ha vuelto a invertir en refinado y derivados, en gas y fertilizantes, aumentando así sus pedidos a las industrias naval y petroquímica. A finales de 2025, el país alcanzó la cifra récord de 4.897 millones de barriles equivalentes de petróleo al día y las inversiones de Petrobras crecieron un 79% en el trienio 2023-2025 con respecto al período 2019-2021”. Y, más adelante: “Entendemos que Petrobras invertirá cada vez más en la exploración de petróleo en tierra y en alta mar para recuperar participación en el control de las reservas nacionales y aumentará sus inversiones en la revitalización de yacimientos maduros”.

    Por su parte, Flávio Bolsonaro tiene la osadía de defender el fracking o fracturación hidráulica, una técnica altamente destructiva de extraer petróleo y gas: “El Programa Nacional de Seguridad Energética se centrará en el refinado, el procesamiento, la distribución y el transporte de combustibles y gas, y permitirá la explotación no convencional (fracking) de gas. (…) Y vamos a convertir en energía y empleo nuestra riqueza en petróleo y gas”. Lula menciona en algunas ocasiones la “transición energética justa”, mientras que Bolsonaro habla de “responsabilidad medioambiental”. Pero claramente son palabras vacías, ya que ninguna de esas expresiones más mascadas que un chicle encaja con la explotación de combustibles fósiles.

    La coincidencia entre un candidato considerado de izquierdas y otro de extrema derecha sobre el tema más urgente para el presente de todos y el futuro de los niños —tanto los que ya han nacido como los que aún están por nacer— muestra el atolladero en el que estamos. Ninguno de los dos candidatos que tienen posibilidades de ganar las elecciones de octubre se compromete a fijar un plazo para abandonar definitivamente los combustibles fósiles. Esto significa que el próximo presidente de Brasil seguirá robándoles el futuro a las nuevas generaciones. La diferencia es que Lula menciona 11 veces el nombre de Petrobras, la empresa brasileña de petróleo, lo que demuestra que el liderazgo debe recaer en el Estado. Y Flávio Bolsonaro no cita a la petrolera ninguna vez, lo que indica que, para el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, el liderazgo del proceso debe recaer en el sector privado. Lo que ocurre en Brasil es un retrato de la insanidad del mundo: basta con ver cómo Donald Trump se apropia de casi una cuarta parte del petróleo de Venezuela mientras algunas regiones del planeta arden, literalmente

    Eliane Brum: Con Las Manos Manchadas de Catástrofe

    #amazonia #elianeBrum #explotaciónDePetróleo #lula #lulaDaSilva #petróleo
  5. Jair Bolsonaro’s far-right rule was a dark time for social movements in Brazil.

    Since Lula’s return to power, housing activists have had a renewed role not just in the streets but in setting government policy.
    jacobin.com/2026/04/brazil-lul

    #left #LeftWing #leftist #LulaDaSilva #Lula2026 #Democracy #SocialJustice #SocialMovement #MTST #Housing #HomelessWorkersMovement #brazil

  6. El acoso judicial, peligrosa arma política

    El ejercicio de la participación del Poder Judicial en procesos políticos, conocido como judicialización de la política, ha llamado la atención en el análisis político de las democracias en los últimos años, evidenciando el riesgo que puede significar para ellas.
    La entrada El acoso j [...]

    #AcosoJudicial #BernardoArévalo #CristinaFernández #DilmaRousseff #GustavoPetro #Impreso #LulaDaSilva #MauricioMacri #Mundo #PedroCastillo

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