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  1. #reflexion

    La trampa de las multitudes: Por qué los grandes números no fabrican la verdad

    A cada rato nos topamos en internet y en las pláticas diarias con esa frase tan común de "miles de seguidores, votantes o personas no pueden estar equivocados". Se utiliza este argumento como si tener una masa enorme de gente respaldando una idea, creencia, ideología o postura política fuera el sello definitivo de que algo es verdadero o correcto. Sin embargo, si nos ponemos a revisar la historia con un poquito de atención, queda muy claro que este pensamiento es una de las trampas más grandes que existen. La veracidad de un hecho jamás ha dependido de cuántas manos se levanten para apoyarlo, y el pasado está repleto de momentos donde millones de personas estaban completamente de acuerdo, compartían la misma creencia y estaban totalmente equivocadas.

    Un ejemplo clarísimo de esto lo vemos en la antigüedad, cuando la gran mayoría de la población afirmaba con total seguridad que la Tierra era plana; eran comunidades enteras a lo largo de los siglos y no por ser tantos tenían la razón. Lo mismo pasó durante la Edad Media con la idea de que nuestro planeta era el centro del universo y que el Sol giraba a nuestro alrededor; lo creían los reyes, los sabios, los sacerdotes y el pueblo común, pero la realidad terminó demostrando lo contrario. Si nos vamos todavía más atrás, los mapas y las mentes de la época sostenían de forma tajante que en todo el mundo solo existían tres continentes: Europa, Asia y África. Hoy sabemos perfectamente que hay por lo menos cinco, lo que nos vuelve a comprobar que una creencia, ideología, postura política u opinión no se vuelve real solo porque una cantidad enorme de gente la comparta o la defienda con pasión.

    Como bien decía el sabio filósofo San Agustín de Hipona en el siglo V, la verdad es la verdad, aunque nadie la crea, y la mentira es la mentira, aunque todo el mundo la repita. Si una idea, ideología, creencia, postura política o una opinión está mal, equivocada o es falsa, va a seguir estando mal aunque las multitudes se pongan de acuerdo para aplaudirla; y si una sola persona sostiene un dato que puede demostrar y es comprobable frente a un millón que lo niegan o lo tildan de loco, ese individuo seguirá teniendo la razón ¿ quieren un ejemplo claro ? Galileo Galilei, ¿ cuánta gente de su época no lo tildó de loco ? La gran mayoría negaba lo que Galileo decía, sin embargo, la comprobación y la ciencia misma al final le dio la razón.

    En estos tiempos de redes sociales privativas donde se busca medir el valor de las cosas por el número de interacciones o de seguidores en una pantalla, mantener este enfoque de pensamiento crítico es vital para no dejarnos arrastrar por la corriente, hay que evitar ser manipulados por ideas, creencias, ideologías o posturas politicas que están de moda o siguen las mayorías, aunque estas tal vez suenen bonito, siempre hay que cuestionarlas y aterrizarlas, siempre es preciso recordar que la realidad se demuestra con pruebas y hechos, no con discursos ni mucho menos con aprobaciones masivas.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y blogger del fediverso

    Alt text via @altbot y @TeLoDescribot

    #PensamientoCrítico #Filosofía #Historia #Reflexión #SentidoComún #Verdad #CulturaGeneral #Política #ideologia

  2. #reflexion

    La trampa de las multitudes: Por qué los grandes números no fabrican la verdad

    A cada rato nos topamos en internet y en las pláticas diarias con esa frase tan común de "miles de seguidores, votantes o personas no pueden estar equivocados". Se utiliza este argumento como si tener una masa enorme de gente respaldando una idea, creencia, ideología o postura política fuera el sello definitivo de que algo es verdadero o correcto. Sin embargo, si nos ponemos a revisar la historia con un poquito de atención, queda muy claro que este pensamiento es una de las trampas más grandes que existen. La veracidad de un hecho jamás ha dependido de cuántas manos se levanten para apoyarlo, y el pasado está repleto de momentos donde millones de personas estaban completamente de acuerdo, compartían la misma creencia y estaban totalmente equivocadas.

    Un ejemplo clarísimo de esto lo vemos en la antigüedad, cuando la gran mayoría de la población afirmaba con total seguridad que la Tierra era plana; eran comunidades enteras a lo largo de los siglos y no por ser tantos tenían la razón. Lo mismo pasó durante la Edad Media con la idea de que nuestro planeta era el centro del universo y que el Sol giraba a nuestro alrededor; lo creían los reyes, los sabios, los sacerdotes y el pueblo común, pero la realidad terminó demostrando lo contrario. Si nos vamos todavía más atrás, los mapas y las mentes de la época sostenían de forma tajante que en todo el mundo solo existían tres continentes: Europa, Asia y África. Hoy sabemos perfectamente que hay por lo menos cinco, lo que nos vuelve a comprobar que una creencia, ideología, postura política u opinión no se vuelve real solo porque una cantidad enorme de gente la comparta o la defienda con pasión.

    Como bien decía el sabio filósofo San Agustín de Hipona en el siglo V, la verdad es la verdad, aunque nadie la crea, y la mentira es la mentira, aunque todo el mundo la repita. Si una idea, ideología, creencia, postura política o una opinión está mal, equivocada o es falsa, va a seguir estando mal aunque las multitudes se pongan de acuerdo para aplaudirla; y si una sola persona sostiene un dato que puede demostrar y es comprobable frente a un millón que lo niegan o lo tildan de loco, ese individuo seguirá teniendo la razón ¿ quieren un ejemplo claro ? Galileo Galilei, ¿ cuánta gente de su época no lo tildó de loco ? La gran mayoría negaba lo que Galileo decía, sin embargo, la comprobación y la ciencia misma al final le dio la razón.

    En estos tiempos de redes sociales privativas donde se busca medir el valor de las cosas por el número de interacciones o de seguidores en una pantalla, mantener este enfoque de pensamiento crítico es vital para no dejarnos arrastrar por la corriente, hay que evitar ser manipulados por ideas, creencias, ideologías o posturas politicas que están de moda o siguen las mayorías, aunque estas tal vez suenen bonito, siempre hay que cuestionarlas y aterrizarlas, siempre es preciso recordar que la realidad se demuestra con pruebas y hechos, no con discursos ni mucho menos con aprobaciones masivas.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y blogger del fediverso

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    #PensamientoCrítico #Filosofía #Historia #Reflexión #SentidoComún #Verdad #CulturaGeneral #Política #ideologia

  3. #reflexion

    La trampa de las multitudes: Por qué los grandes números no fabrican la verdad

    A cada rato nos topamos en internet y en las pláticas diarias con esa frase tan común de "miles de seguidores, votantes o personas no pueden estar equivocados". Se utiliza este argumento como si tener una masa enorme de gente respaldando una idea, creencia, ideología o postura política fuera el sello definitivo de que algo es verdadero o correcto. Sin embargo, si nos ponemos a revisar la historia con un poquito de atención, queda muy claro que este pensamiento es una de las trampas más grandes que existen. La veracidad de un hecho jamás ha dependido de cuántas manos se levanten para apoyarlo, y el pasado está repleto de momentos donde millones de personas estaban completamente de acuerdo, compartían la misma creencia y estaban totalmente equivocadas.

    Un ejemplo clarísimo de esto lo vemos en la antigüedad, cuando la gran mayoría de la población afirmaba con total seguridad que la Tierra era plana; eran comunidades enteras a lo largo de los siglos y no por ser tantos tenían la razón. Lo mismo pasó durante la Edad Media con la idea de que nuestro planeta era el centro del universo y que el Sol giraba a nuestro alrededor; lo creían los reyes, los sabios, los sacerdotes y el pueblo común, pero la realidad terminó demostrando lo contrario. Si nos vamos todavía más atrás, los mapas y las mentes de la época sostenían de forma tajante que en todo el mundo solo existían tres continentes: Europa, Asia y África. Hoy sabemos perfectamente que hay por lo menos cinco, lo que nos vuelve a comprobar que una creencia, ideología, postura política u opinión no se vuelve real solo porque una cantidad enorme de gente la comparta o la defienda con pasión.

    Como bien decía el sabio filósofo San Agustín de Hipona en el siglo V, la verdad es la verdad, aunque nadie la crea, y la mentira es la mentira, aunque todo el mundo la repita. Si una idea, ideología, creencia, postura política o una opinión está mal, equivocada o es falsa, va a seguir estando mal aunque las multitudes se pongan de acuerdo para aplaudirla; y si una sola persona sostiene un dato que puede demostrar y es comprobable frente a un millón que lo niegan o lo tildan de loco, ese individuo seguirá teniendo la razón ¿ quieren un ejemplo claro ? Galileo Galilei, ¿ cuánta gente de su época no lo tildó de loco ? La gran mayoría negaba lo que Galileo decía, sin embargo, la comprobación y la ciencia misma al final le dio la razón.

    En estos tiempos de redes sociales privativas donde se busca medir el valor de las cosas por el número de interacciones o de seguidores en una pantalla, mantener este enfoque de pensamiento crítico es vital para no dejarnos arrastrar por la corriente, hay que evitar ser manipulados por ideas, creencias, ideologías o posturas politicas que están de moda o siguen las mayorías, aunque estas tal vez suenen bonito, siempre hay que cuestionarlas y aterrizarlas, siempre es preciso recordar que la realidad se demuestra con pruebas y hechos, no con discursos ni mucho menos con aprobaciones masivas.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y blogger del fediverso

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    #PensamientoCrítico #Filosofía #Historia #Reflexión #SentidoComún #Verdad #CulturaGeneral #Política #ideologia

  4. #reflexion

    La trampa de las multitudes: Por qué los grandes números no fabrican la verdad

    A cada rato nos topamos en internet y en las pláticas diarias con esa frase tan común de "miles de seguidores, votantes o personas no pueden estar equivocados". Se utiliza este argumento como si tener una masa enorme de gente respaldando una idea, creencia, ideología o postura política fuera el sello definitivo de que algo es verdadero o correcto. Sin embargo, si nos ponemos a revisar la historia con un poquito de atención, queda muy claro que este pensamiento es una de las trampas más grandes que existen. La veracidad de un hecho jamás ha dependido de cuántas manos se levanten para apoyarlo, y el pasado está repleto de momentos donde millones de personas estaban completamente de acuerdo, compartían la misma creencia y estaban totalmente equivocadas.

    Un ejemplo clarísimo de esto lo vemos en la antigüedad, cuando la gran mayoría de la población afirmaba con total seguridad que la Tierra era plana; eran comunidades enteras a lo largo de los siglos y no por ser tantos tenían la razón. Lo mismo pasó durante la Edad Media con la idea de que nuestro planeta era el centro del universo y que el Sol giraba a nuestro alrededor; lo creían los reyes, los sabios, los sacerdotes y el pueblo común, pero la realidad terminó demostrando lo contrario. Si nos vamos todavía más atrás, los mapas y las mentes de la época sostenían de forma tajante que en todo el mundo solo existían tres continentes: Europa, Asia y África. Hoy sabemos perfectamente que hay por lo menos cinco, lo que nos vuelve a comprobar que una creencia, ideología, postura política u opinión no se vuelve real solo porque una cantidad enorme de gente la comparta o la defienda con pasión.

    Como bien decía el sabio filósofo San Agustín de Hipona en el siglo V, la verdad es la verdad, aunque nadie la crea, y la mentira es la mentira, aunque todo el mundo la repita. Si una idea, ideología, creencia, postura política o una opinión está mal, equivocada o es falsa, va a seguir estando mal aunque las multitudes se pongan de acuerdo para aplaudirla; y si una sola persona sostiene un dato que puede demostrar y es comprobable frente a un millón que lo niegan o lo tildan de loco, ese individuo seguirá teniendo la razón ¿ quieren un ejemplo claro ? Galileo Galilei, ¿ cuánta gente de su época no lo tildó de loco ? La gran mayoría negaba lo que Galileo decía, sin embargo, la comprobación y la ciencia misma al final le dio la razón.

    En estos tiempos de redes sociales privativas donde se busca medir el valor de las cosas por el número de interacciones o de seguidores en una pantalla, mantener este enfoque de pensamiento crítico es vital para no dejarnos arrastrar por la corriente, hay que evitar ser manipulados por ideas, creencias, ideologías o posturas politicas que están de moda o siguen las mayorías, aunque estas tal vez suenen bonito, siempre hay que cuestionarlas y aterrizarlas, siempre es preciso recordar que la realidad se demuestra con pruebas y hechos, no con discursos ni mucho menos con aprobaciones masivas.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y blogger del fediverso

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    #PensamientoCrítico #Filosofía #Historia #Reflexión #SentidoComún #Verdad #CulturaGeneral #Política #ideologia

  5. #reflexion

    La trampa de las multitudes: Por qué los grandes números no fabrican la verdad

    A cada rato nos topamos en internet y en las pláticas diarias con esa frase tan común de "miles de seguidores, votantes o personas no pueden estar equivocados". Se utiliza este argumento como si tener una masa enorme de gente respaldando una idea, creencia, ideología o postura política fuera el sello definitivo de que algo es verdadero o correcto. Sin embargo, si nos ponemos a revisar la historia con un poquito de atención, queda muy claro que este pensamiento es una de las trampas más grandes que existen. La veracidad de un hecho jamás ha dependido de cuántas manos se levanten para apoyarlo, y el pasado está repleto de momentos donde millones de personas estaban completamente de acuerdo, compartían la misma creencia y estaban totalmente equivocadas.

    Un ejemplo clarísimo de esto lo vemos en la antigüedad, cuando la gran mayoría de la población afirmaba con total seguridad que la Tierra era plana; eran comunidades enteras a lo largo de los siglos y no por ser tantos tenían la razón. Lo mismo pasó durante la Edad Media con la idea de que nuestro planeta era el centro del universo y que el Sol giraba a nuestro alrededor; lo creían los reyes, los sabios, los sacerdotes y el pueblo común, pero la realidad terminó demostrando lo contrario. Si nos vamos todavía más atrás, los mapas y las mentes de la época sostenían de forma tajante que en todo el mundo solo existían tres continentes: Europa, Asia y África. Hoy sabemos perfectamente que hay por lo menos cinco, lo que nos vuelve a comprobar que una creencia, ideología, postura política u opinión no se vuelve real solo porque una cantidad enorme de gente la comparta o la defienda con pasión.

    Como bien decía el sabio filósofo San Agustín de Hipona en el siglo V, la verdad es la verdad, aunque nadie la crea, y la mentira es la mentira, aunque todo el mundo la repita. Si una idea, ideología, creencia, postura política o una opinión está mal, equivocada o es falsa, va a seguir estando mal aunque las multitudes se pongan de acuerdo para aplaudirla; y si una sola persona sostiene un dato que puede demostrar y es comprobable frente a un millón que lo niegan o lo tildan de loco, ese individuo seguirá teniendo la razón ¿ quieren un ejemplo claro ? Galileo Galilei, ¿ cuánta gente de su época no lo tildó de loco ? La gran mayoría negaba lo que Galileo decía, sin embargo, la comprobación y la ciencia misma al final le dio la razón.

    En estos tiempos de redes sociales privativas donde se busca medir el valor de las cosas por el número de interacciones o de seguidores en una pantalla, mantener este enfoque de pensamiento crítico es vital para no dejarnos arrastrar por la corriente, hay que evitar ser manipulados por ideas, creencias, ideologías o posturas politicas que están de moda o siguen las mayorías, aunque estas tal vez suenen bonito, siempre hay que cuestionarlas y aterrizarlas, siempre es preciso recordar que la realidad se demuestra con pruebas y hechos, no con discursos ni mucho menos con aprobaciones masivas.

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    #PensamientoCrítico #Filosofía #Historia #Reflexión #SentidoComún #Verdad #CulturaGeneral #Política #ideologia

  6. #Internacional 🇨🇱 | De momento, ninguno de los grandes planes de Kast sale bien, y ni las múltiples medidas anunciadas en seguridad ni la gran reforma tributaria aprobada en el mes de julio han producido los efectos esperados.

    desdeabajo.info/otras-noticias

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    #Cultura #Economia #Ideología #Sociedad

  7. #Internacional 🇨🇱 | De momento, ninguno de los grandes planes de Kast sale bien, y ni las múltiples medidas anunciadas en seguridad ni la gran reforma tributaria aprobada en el mes de julio han producido los efectos esperados.

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