Cuando “influencer” dejó de ser un elogio
Para mí, todo se fue a la mierda el día en que la plaga adicta al scroll infinito empezó a llamar “influencer” a su ídolo de turno: un infla-cuentas con seguidores comprados, bailes, culos y publicidad disfrazada de personalidad.
Para mí, esa palabra perdió cualquier prestigio hace años.
Para el resto de la chusma digital, en cambio, parece ser un título de admiración.
@elmandelacamara
Operario de cámara. Observador. Obsoleto. Cansado. Fuera del rebaño.