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  1. Zona Cero… La Nueva Carne


    Yeon Sang-ho vuelve a meternos en un lugar cerrado con gente asustada, decisiones cuestionables y una infección que tiene la desagradable costumbre de empeorar a cada minuto. Sí, estamos otra vez frente a una película de zombis. Y sí, después de tantas décadas devorando cerebros, uno podría pensar que a estas criaturas ya no les queda mucho por inventar. Zona Cero intenta demostrar lo contrario.

    La historia comienza en una conferencia de biotecnología dentro de un enorme complejo que pronto se convierte en una ratonera. Algo sale terriblemente mal, aparece un virus, las puertas se cierran y quienes quedaron dentro descubren que el problema no consiste únicamente en evitar que los muerdan. Porque aquí los infectados cambian.

    Esa pequeña modificación es la mejor idea de la película. Los monstruos no permanecen sujetos a unas reglas cómodas que los supervivientes puedan aprender y explotar. Evolucionan, se adaptan y obligan a los personajes a replantearse constantemente aquello que creían saber. La infección deja así de funcionar como una simple epidemia y se convierte en una especie de organismo colectivo que parece estar buscando la manera más eficaz de sobrevivir.

    Y cuando Zona Cero se dedica precisamente a eso, funciona estupendamente.

    Yeon Sang-ho sabe organizar el caos. Pasillos, laboratorios, escaleras y habitaciones se transforman rápidamente en pequeñas trampas donde basta un error para que todo se vaya al demonio. Hay carreras, cuerpos retorcidos, ataques repentinos y suficientes fluidos corporales como para que nadie salga de la función pensando que asistió a una elegante conferencia científica.

    El problema aparece cuando la película quiere demostrar que debajo de toda esa sangre existe algo mucho más profundo.

    Sang-ho vuelve a utilizar el género como vehículo para hablar de instituciones, control, egoísmo, desigualdad y de esa maravillosa costumbre humana de convertir una catástrofe en una oportunidad para empeorar todavía más las cosas. Son temas perfectamente compatibles con el cine zombi —George A. Romero construyó prácticamente una religión alrededor de ello—, pero aquí algunas ideas resultan más interesantes en teoría que en pantalla.

    También pesa inevitablemente la sombra de Train to Busan. Aquella película tenía una sencillez casi perfecta: un tren, una infección y un grupo de personas intentando llegar al siguiente vagón. Zona Cero quiere ser más grande, más extraña y más ambiciosa. A cambio, pierde parte de aquella precisión emocional.

    No significa que carezca de personajes interesantes. Jun Ji-hyun sostiene buena parte de la película con una protagonista que evita convertirse simplemente en otra víctima esperando ser rescatada, mientras el resto del reparto proporciona suficientes alianzas, sospechas y sacrificios para mantener en movimiento la maquinaria.

    Pero las verdaderas estrellas son los infectados.

    Después de cientos de películas donde sabemos perfectamente cómo funciona un zombi, resulta refrescante encontrarse con criaturas que parecen estar aprendiendo al mismo tiempo que nosotros. Hay algo particularmente inquietante en contemplar un monstruo y comprender que dentro de cinco minutos quizá ya no se comporte de la misma manera.

    Zona Cero no reinventa el cine zombi, pero sí encuentra una buena manera de jugar con sus reglas.

    Es violenta, exagerada, acelerada y ocasionalmente más inteligente de lo que necesita ser. También tropieza cuando intenta cargar demasiado significado sobre sus criaturas. Pero cuando abandona los discursos, cierra las puertas y deja a sus personajes frente a algo que acaba de evolucionar en una dirección inesperada, recupera esa sensación maravillosa de no saber exactamente qué demonios viene corriendo por el pasillo.

    Y a estas alturas del apocalipsis zombi, conseguir que volvamos a tener miedo de lo que hay detrás de la puerta ya cuenta como una pequeña victoria.

    #cienciaFicción #cineCoreano #cineDeSupervivencia #cineDeTerror #cineSurcoreano #Colony #critica #Gunche #horrorCorporal #JiChangWook #JunJiHyun #KooKyoHwan #películas2026 #películasDeZombis #terror2026 #thriller #TrainToBusan #YeonSangHo #Zombies #ZonaCero
  2. Zona Cero… La Nueva Carne


    Yeon Sang-ho vuelve a meternos en un lugar cerrado con gente asustada, decisiones cuestionables y una infección que tiene la desagradable costumbre de empeorar a cada minuto. Sí, estamos otra vez frente a una película de zombis. Y sí, después de tantas décadas devorando cerebros, uno podría pensar que a estas criaturas ya no les queda mucho por inventar. Zona Cero intenta demostrar lo contrario.

    La historia comienza en una conferencia de biotecnología dentro de un enorme complejo que pronto se convierte en una ratonera. Algo sale terriblemente mal, aparece un virus, las puertas se cierran y quienes quedaron dentro descubren que el problema no consiste únicamente en evitar que los muerdan. Porque aquí los infectados cambian.

    Esa pequeña modificación es la mejor idea de la película. Los monstruos no permanecen sujetos a unas reglas cómodas que los supervivientes puedan aprender y explotar. Evolucionan, se adaptan y obligan a los personajes a replantearse constantemente aquello que creían saber. La infección deja así de funcionar como una simple epidemia y se convierte en una especie de organismo colectivo que parece estar buscando la manera más eficaz de sobrevivir.

    Y cuando Zona Cero se dedica precisamente a eso, funciona estupendamente.

    Yeon Sang-ho sabe organizar el caos. Pasillos, laboratorios, escaleras y habitaciones se transforman rápidamente en pequeñas trampas donde basta un error para que todo se vaya al demonio. Hay carreras, cuerpos retorcidos, ataques repentinos y suficientes fluidos corporales como para que nadie salga de la función pensando que asistió a una elegante conferencia científica.

    El problema aparece cuando la película quiere demostrar que debajo de toda esa sangre existe algo mucho más profundo.

    Sang-ho vuelve a utilizar el género como vehículo para hablar de instituciones, control, egoísmo, desigualdad y de esa maravillosa costumbre humana de convertir una catástrofe en una oportunidad para empeorar todavía más las cosas. Son temas perfectamente compatibles con el cine zombi —George A. Romero construyó prácticamente una religión alrededor de ello—, pero aquí algunas ideas resultan más interesantes en teoría que en pantalla.

    También pesa inevitablemente la sombra de Train to Busan. Aquella película tenía una sencillez casi perfecta: un tren, una infección y un grupo de personas intentando llegar al siguiente vagón. Zona Cero quiere ser más grande, más extraña y más ambiciosa. A cambio, pierde parte de aquella precisión emocional.

    No significa que carezca de personajes interesantes. Jun Ji-hyun sostiene buena parte de la película con una protagonista que evita convertirse simplemente en otra víctima esperando ser rescatada, mientras el resto del reparto proporciona suficientes alianzas, sospechas y sacrificios para mantener en movimiento la maquinaria.

    Pero las verdaderas estrellas son los infectados.

    Después de cientos de películas donde sabemos perfectamente cómo funciona un zombi, resulta refrescante encontrarse con criaturas que parecen estar aprendiendo al mismo tiempo que nosotros. Hay algo particularmente inquietante en contemplar un monstruo y comprender que dentro de cinco minutos quizá ya no se comporte de la misma manera.

    Zona Cero no reinventa el cine zombi, pero sí encuentra una buena manera de jugar con sus reglas.

    Es violenta, exagerada, acelerada y ocasionalmente más inteligente de lo que necesita ser. También tropieza cuando intenta cargar demasiado significado sobre sus criaturas. Pero cuando abandona los discursos, cierra las puertas y deja a sus personajes frente a algo que acaba de evolucionar en una dirección inesperada, recupera esa sensación maravillosa de no saber exactamente qué demonios viene corriendo por el pasillo.

    Y a estas alturas del apocalipsis zombi, conseguir que volvamos a tener miedo de lo que hay detrás de la puerta ya cuenta como una pequeña victoria.

    #cienciaFicción #cineCoreano #cineDeSupervivencia #cineDeTerror #cineSurcoreano #Colony #critica #Gunche #horrorCorporal #JiChangWook #JunJiHyun #KooKyoHwan #películas2026 #películasDeZombis #terror2026 #thriller #TrainToBusan #YeonSangHo #Zombies #ZonaCero
  3. Zona Cero… La Nueva Carne


    Yeon Sang-ho vuelve a meternos en un lugar cerrado con gente asustada, decisiones cuestionables y una infección que tiene la desagradable costumbre de empeorar a cada minuto. Sí, estamos otra vez frente a una película de zombis. Y sí, después de tantas décadas devorando cerebros, uno podría pensar que a estas criaturas ya no les queda mucho por inventar. Zona Cero intenta demostrar lo contrario.

    La historia comienza en una conferencia de biotecnología dentro de un enorme complejo que pronto se convierte en una ratonera. Algo sale terriblemente mal, aparece un virus, las puertas se cierran y quienes quedaron dentro descubren que el problema no consiste únicamente en evitar que los muerdan. Porque aquí los infectados cambian.

    Esa pequeña modificación es la mejor idea de la película. Los monstruos no permanecen sujetos a unas reglas cómodas que los supervivientes puedan aprender y explotar. Evolucionan, se adaptan y obligan a los personajes a replantearse constantemente aquello que creían saber. La infección deja así de funcionar como una simple epidemia y se convierte en una especie de organismo colectivo que parece estar buscando la manera más eficaz de sobrevivir.

    Y cuando Zona Cero se dedica precisamente a eso, funciona estupendamente.

    Yeon Sang-ho sabe organizar el caos. Pasillos, laboratorios, escaleras y habitaciones se transforman rápidamente en pequeñas trampas donde basta un error para que todo se vaya al demonio. Hay carreras, cuerpos retorcidos, ataques repentinos y suficientes fluidos corporales como para que nadie salga de la función pensando que asistió a una elegante conferencia científica.

    El problema aparece cuando la película quiere demostrar que debajo de toda esa sangre existe algo mucho más profundo.

    Sang-ho vuelve a utilizar el género como vehículo para hablar de instituciones, control, egoísmo, desigualdad y de esa maravillosa costumbre humana de convertir una catástrofe en una oportunidad para empeorar todavía más las cosas. Son temas perfectamente compatibles con el cine zombi —George A. Romero construyó prácticamente una religión alrededor de ello—, pero aquí algunas ideas resultan más interesantes en teoría que en pantalla.

    También pesa inevitablemente la sombra de Train to Busan. Aquella película tenía una sencillez casi perfecta: un tren, una infección y un grupo de personas intentando llegar al siguiente vagón. Zona Cero quiere ser más grande, más extraña y más ambiciosa. A cambio, pierde parte de aquella precisión emocional.

    No significa que carezca de personajes interesantes. Jun Ji-hyun sostiene buena parte de la película con una protagonista que evita convertirse simplemente en otra víctima esperando ser rescatada, mientras el resto del reparto proporciona suficientes alianzas, sospechas y sacrificios para mantener en movimiento la maquinaria.

    Pero las verdaderas estrellas son los infectados.

    Después de cientos de películas donde sabemos perfectamente cómo funciona un zombi, resulta refrescante encontrarse con criaturas que parecen estar aprendiendo al mismo tiempo que nosotros. Hay algo particularmente inquietante en contemplar un monstruo y comprender que dentro de cinco minutos quizá ya no se comporte de la misma manera.

    Zona Cero no reinventa el cine zombi, pero sí encuentra una buena manera de jugar con sus reglas.

    Es violenta, exagerada, acelerada y ocasionalmente más inteligente de lo que necesita ser. También tropieza cuando intenta cargar demasiado significado sobre sus criaturas. Pero cuando abandona los discursos, cierra las puertas y deja a sus personajes frente a algo que acaba de evolucionar en una dirección inesperada, recupera esa sensación maravillosa de no saber exactamente qué demonios viene corriendo por el pasillo.

    Y a estas alturas del apocalipsis zombi, conseguir que volvamos a tener miedo de lo que hay detrás de la puerta ya cuenta como una pequeña victoria.

    #cienciaFicción #cineCoreano #cineDeSupervivencia #cineDeTerror #cineSurcoreano #Colony #critica #Gunche #horrorCorporal #JiChangWook #JunJiHyun #KooKyoHwan #películas2026 #películasDeZombis #terror2026 #thriller #TrainToBusan #YeonSangHo #Zombies #ZonaCero
  4. Zona Cero… La Nueva Carne


    Yeon Sang-ho vuelve a meternos en un lugar cerrado con gente asustada, decisiones cuestionables y una infección que tiene la desagradable costumbre de empeorar a cada minuto. Sí, estamos otra vez frente a una película de zombis. Y sí, después de tantas décadas devorando cerebros, uno podría pensar que a estas criaturas ya no les queda mucho por inventar. Zona Cero intenta demostrar lo contrario.

    La historia comienza en una conferencia de biotecnología dentro de un enorme complejo que pronto se convierte en una ratonera. Algo sale terriblemente mal, aparece un virus, las puertas se cierran y quienes quedaron dentro descubren que el problema no consiste únicamente en evitar que los muerdan. Porque aquí los infectados cambian.

    Esa pequeña modificación es la mejor idea de la película. Los monstruos no permanecen sujetos a unas reglas cómodas que los supervivientes puedan aprender y explotar. Evolucionan, se adaptan y obligan a los personajes a replantearse constantemente aquello que creían saber. La infección deja así de funcionar como una simple epidemia y se convierte en una especie de organismo colectivo que parece estar buscando la manera más eficaz de sobrevivir.

    Y cuando Zona Cero se dedica precisamente a eso, funciona estupendamente.

    Yeon Sang-ho sabe organizar el caos. Pasillos, laboratorios, escaleras y habitaciones se transforman rápidamente en pequeñas trampas donde basta un error para que todo se vaya al demonio. Hay carreras, cuerpos retorcidos, ataques repentinos y suficientes fluidos corporales como para que nadie salga de la función pensando que asistió a una elegante conferencia científica.

    El problema aparece cuando la película quiere demostrar que debajo de toda esa sangre existe algo mucho más profundo.

    Sang-ho vuelve a utilizar el género como vehículo para hablar de instituciones, control, egoísmo, desigualdad y de esa maravillosa costumbre humana de convertir una catástrofe en una oportunidad para empeorar todavía más las cosas. Son temas perfectamente compatibles con el cine zombi —George A. Romero construyó prácticamente una religión alrededor de ello—, pero aquí algunas ideas resultan más interesantes en teoría que en pantalla.

    También pesa inevitablemente la sombra de Train to Busan. Aquella película tenía una sencillez casi perfecta: un tren, una infección y un grupo de personas intentando llegar al siguiente vagón. Zona Cero quiere ser más grande, más extraña y más ambiciosa. A cambio, pierde parte de aquella precisión emocional.

    No significa que carezca de personajes interesantes. Jun Ji-hyun sostiene buena parte de la película con una protagonista que evita convertirse simplemente en otra víctima esperando ser rescatada, mientras el resto del reparto proporciona suficientes alianzas, sospechas y sacrificios para mantener en movimiento la maquinaria.

    Pero las verdaderas estrellas son los infectados.

    Después de cientos de películas donde sabemos perfectamente cómo funciona un zombi, resulta refrescante encontrarse con criaturas que parecen estar aprendiendo al mismo tiempo que nosotros. Hay algo particularmente inquietante en contemplar un monstruo y comprender que dentro de cinco minutos quizá ya no se comporte de la misma manera.

    Zona Cero no reinventa el cine zombi, pero sí encuentra una buena manera de jugar con sus reglas.

    Es violenta, exagerada, acelerada y ocasionalmente más inteligente de lo que necesita ser. También tropieza cuando intenta cargar demasiado significado sobre sus criaturas. Pero cuando abandona los discursos, cierra las puertas y deja a sus personajes frente a algo que acaba de evolucionar en una dirección inesperada, recupera esa sensación maravillosa de no saber exactamente qué demonios viene corriendo por el pasillo.

    Y a estas alturas del apocalipsis zombi, conseguir que volvamos a tener miedo de lo que hay detrás de la puerta ya cuenta como una pequeña victoria.

    #cienciaFicción #cineCoreano #cineDeSupervivencia #cineDeTerror #cineSurcoreano #Colony #critica #Gunche #horrorCorporal #JiChangWook #JunJiHyun #KooKyoHwan #películas2026 #películasDeZombis #terror2026 #thriller #TrainToBusan #YeonSangHo #Zombies #ZonaCero
  5. Zona Cero… La Nueva Carne


    Yeon Sang-ho vuelve a meternos en un lugar cerrado con gente asustada, decisiones cuestionables y una infección que tiene la desagradable costumbre de empeorar a cada minuto. Sí, estamos otra vez frente a una película de zombis. Y sí, después de tantas décadas devorando cerebros, uno podría pensar que a estas criaturas ya no les queda mucho por inventar. Zona Cero intenta demostrar lo contrario.

    La historia comienza en una conferencia de biotecnología dentro de un enorme complejo que pronto se convierte en una ratonera. Algo sale terriblemente mal, aparece un virus, las puertas se cierran y quienes quedaron dentro descubren que el problema no consiste únicamente en evitar que los muerdan. Porque aquí los infectados cambian.

    Esa pequeña modificación es la mejor idea de la película. Los monstruos no permanecen sujetos a unas reglas cómodas que los supervivientes puedan aprender y explotar. Evolucionan, se adaptan y obligan a los personajes a replantearse constantemente aquello que creían saber. La infección deja así de funcionar como una simple epidemia y se convierte en una especie de organismo colectivo que parece estar buscando la manera más eficaz de sobrevivir.

    Y cuando Zona Cero se dedica precisamente a eso, funciona estupendamente.

    Yeon Sang-ho sabe organizar el caos. Pasillos, laboratorios, escaleras y habitaciones se transforman rápidamente en pequeñas trampas donde basta un error para que todo se vaya al demonio. Hay carreras, cuerpos retorcidos, ataques repentinos y suficientes fluidos corporales como para que nadie salga de la función pensando que asistió a una elegante conferencia científica.

    El problema aparece cuando la película quiere demostrar que debajo de toda esa sangre existe algo mucho más profundo.

    Sang-ho vuelve a utilizar el género como vehículo para hablar de instituciones, control, egoísmo, desigualdad y de esa maravillosa costumbre humana de convertir una catástrofe en una oportunidad para empeorar todavía más las cosas. Son temas perfectamente compatibles con el cine zombi —George A. Romero construyó prácticamente una religión alrededor de ello—, pero aquí algunas ideas resultan más interesantes en teoría que en pantalla.

    También pesa inevitablemente la sombra de Train to Busan. Aquella película tenía una sencillez casi perfecta: un tren, una infección y un grupo de personas intentando llegar al siguiente vagón. Zona Cero quiere ser más grande, más extraña y más ambiciosa. A cambio, pierde parte de aquella precisión emocional.

    No significa que carezca de personajes interesantes. Jun Ji-hyun sostiene buena parte de la película con una protagonista que evita convertirse simplemente en otra víctima esperando ser rescatada, mientras el resto del reparto proporciona suficientes alianzas, sospechas y sacrificios para mantener en movimiento la maquinaria.

    Pero las verdaderas estrellas son los infectados.

    Después de cientos de películas donde sabemos perfectamente cómo funciona un zombi, resulta refrescante encontrarse con criaturas que parecen estar aprendiendo al mismo tiempo que nosotros. Hay algo particularmente inquietante en contemplar un monstruo y comprender que dentro de cinco minutos quizá ya no se comporte de la misma manera.

    Zona Cero no reinventa el cine zombi, pero sí encuentra una buena manera de jugar con sus reglas.

    Es violenta, exagerada, acelerada y ocasionalmente más inteligente de lo que necesita ser. También tropieza cuando intenta cargar demasiado significado sobre sus criaturas. Pero cuando abandona los discursos, cierra las puertas y deja a sus personajes frente a algo que acaba de evolucionar en una dirección inesperada, recupera esa sensación maravillosa de no saber exactamente qué demonios viene corriendo por el pasillo.

    Y a estas alturas del apocalipsis zombi, conseguir que volvamos a tener miedo de lo que hay detrás de la puerta ya cuenta como una pequeña victoria.

    #cienciaFicción #cineCoreano #cineDeSupervivencia #cineDeTerror #cineSurcoreano #Colony #critica #Gunche #horrorCorporal #JiChangWook #JunJiHyun #KooKyoHwan #películas2026 #películasDeZombis #terror2026 #thriller #TrainToBusan #YeonSangHo #Zombies #ZonaCero
  6. ¡Hola!
    Me adentro en los lares de Mastodon.
    Definir lo que hago podría llamarse periodismo especializado, también se podría usar una palabra más de calle: adicta al cine coreano. Si tras pasarte por la web (en construcción) o redes me identificas como "periodista de cine coreano", será bien recibido. Supongo que las etiquetas definen una pasión como el principio de la dedicación. ¿Soy periodista cultural freelance especializada en cine coreano y sus series? Sí, pero también me encanta que me llames "Acelp".

    Mi relación con Corea comenzó a través de su cine, un descubrimiento que transformó mi manera de entender el lenguaje audiovisual y mi propio lugar como espectadora y creadora. El cine coreano me enseñó a mirar más allá de un rectángulo: a soportar las emociones como bombas explosivas, las carcajadas con lágrimas y a profundizar en la memoria de un país que expresa su historia para que no se olvide.

    A través de cada película encontré una forma nueva de mirar el séptimo arte. Había encontrado "mi cine". Desde ahí, profundicé en su historia visual, lo que me llevó a investigar su cultura y su gente. Esa conexión me impulsó a crear Arte Coreano en la Pantalla (ACELP), un proyecto dedicado a analizar y difundir el cine y las series coreanas desde una perspectiva crítica y seria. Es un diario: lo que me gusta, lo que nos apasiona.

    No sigo las últimas tendencias. Voy a mi ritmo, saboreando la autenticidad y la capacidad del cine coreano para cuestionar, emocionar y reflejar cómo se puede destruir una moralidad estancada para llevar a una sociedad más allá. Desde ACELP escribo sobre el arte visual que nos llega desde Corea con respeto, curiosidad y admiración, buscando compartir cómo su cine puede serlo todo para una persona.

    Sigue a continuación. 👇🏻

    #ArteCoreanoEnLaPantalla #CineCoreano #SeriesCoreanas #Presentacion #MastodomEs

  7. ¡Hola!
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    Definir lo que hago podría llamarse periodismo especializado, también se podría usar una palabra más de calle: adicta al cine coreano. Si tras pasarte por la web (en construcción) o redes me identificas como "periodista de cine coreano", será bien recibido. Supongo que las etiquetas definen una pasión como el principio de la dedicación. ¿Soy periodista cultural freelance especializada en cine coreano y sus series? Sí, pero también me encanta que me llames "Acelp".

    Mi relación con Corea comenzó a través de su cine, un descubrimiento que transformó mi manera de entender el lenguaje audiovisual y mi propio lugar como espectadora y creadora. El cine coreano me enseñó a mirar más allá de un rectángulo: a soportar las emociones como bombas explosivas, las carcajadas con lágrimas y a profundizar en la memoria de un país que expresa su historia para que no se olvide.

    A través de cada película encontré una forma nueva de mirar el séptimo arte. Había encontrado "mi cine". Desde ahí, profundicé en su historia visual, lo que me llevó a investigar su cultura y su gente. Esa conexión me impulsó a crear Arte Coreano en la Pantalla (ACELP), un proyecto dedicado a analizar y difundir el cine y las series coreanas desde una perspectiva crítica y seria. Es un diario: lo que me gusta, lo que nos apasiona.

    No sigo las últimas tendencias. Voy a mi ritmo, saboreando la autenticidad y la capacidad del cine coreano para cuestionar, emocionar y reflejar cómo se puede destruir una moralidad estancada para llevar a una sociedad más allá. Desde ACELP escribo sobre el arte visual que nos llega desde Corea con respeto, curiosidad y admiración, buscando compartir cómo su cine puede serlo todo para una persona.

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    Mi relación con Corea comenzó a través de su cine, un descubrimiento que transformó mi manera de entender el lenguaje audiovisual y mi propio lugar como espectadora y creadora. El cine coreano me enseñó a mirar más allá de un rectángulo: a soportar las emociones como bombas explosivas, las carcajadas con lágrimas y a profundizar en la memoria de un país que expresa su historia para que no se olvide.

    A través de cada película encontré una forma nueva de mirar el séptimo arte. Había encontrado "mi cine". Desde ahí, profundicé en su historia visual, lo que me llevó a investigar su cultura y su gente. Esa conexión me impulsó a crear Arte Coreano en la Pantalla (ACELP), un proyecto dedicado a analizar y difundir el cine y las series coreanas desde una perspectiva crítica y seria. Es un diario: lo que me gusta, lo que nos apasiona.

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    Mi relación con Corea comenzó a través de su cine, un descubrimiento que transformó mi manera de entender el lenguaje audiovisual y mi propio lugar como espectadora y creadora. El cine coreano me enseñó a mirar más allá de un rectángulo: a soportar las emociones como bombas explosivas, las carcajadas con lágrimas y a profundizar en la memoria de un país que expresa su historia para que no se olvide.

    A través de cada película encontré una forma nueva de mirar el séptimo arte. Había encontrado "mi cine". Desde ahí, profundicé en su historia visual, lo que me llevó a investigar su cultura y su gente. Esa conexión me impulsó a crear Arte Coreano en la Pantalla (ACELP), un proyecto dedicado a analizar y difundir el cine y las series coreanas desde una perspectiva crítica y seria. Es un diario: lo que me gusta, lo que nos apasiona.

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    Mi relación con Corea comenzó a través de su cine, un descubrimiento que transformó mi manera de entender el lenguaje audiovisual y mi propio lugar como espectadora y creadora. El cine coreano me enseñó a mirar más allá de un rectángulo: a soportar las emociones como bombas explosivas, las carcajadas con lágrimas y a profundizar en la memoria de un país que expresa su historia para que no se olvide.

    A través de cada película encontré una forma nueva de mirar el séptimo arte. Había encontrado "mi cine". Desde ahí, profundicé en su historia visual, lo que me llevó a investigar su cultura y su gente. Esa conexión me impulsó a crear Arte Coreano en la Pantalla (ACELP), un proyecto dedicado a analizar y difundir el cine y las series coreanas desde una perspectiva crítica y seria. Es un diario: lo que me gusta, lo que nos apasiona.

    No sigo las últimas tendencias. Voy a mi ritmo, saboreando la autenticidad y la capacidad del cine coreano para cuestionar, emocionar y reflejar cómo se puede destruir una moralidad estancada para llevar a una sociedad más allá. Desde ACELP escribo sobre el arte visual que nos llega desde Corea con respeto, curiosidad y admiración, buscando compartir cómo su cine puede serlo todo para una persona.

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  11. 📽️ 🌙 17/10/25 Sessions Golfes de La Cinètika projectarem Hard boiled (Lat sau san taam), Dir. John Woo, VOSE (1992)

    Sessions Golfes de La Cinètika!! Cada divendres, després del sopador Bocaos (i quan tot quedi ben recollit) projectarem pelis sense gaire filtre, per pur entreteniment, en V.O. o com ens dongui la gana segons l’ocasió. No us ho perdeu!
    Recordatori que funciona amb taquilla inversa!

    VENIU PUNTUALS PER ASSEGURAR L'ACCÉS

    blogs.sindominio.net/lacinetik

    #cinema #cine #film #movie #peli #pelicula #Barcelona #SantAndreuDelPalomar #oci #cultura #hardboiled #JohnWoo #CinemaCoreà #CineCoreano

  12. 📽️ 🌙 17/10/25 Sessions Golfes de La Cinètika projectarem Hard boiled (Lat sau san taam), Dir. John Woo, VOSE (1992)

    Sessions Golfes de La Cinètika!! Cada divendres, després del sopador Bocaos (i quan tot quedi ben recollit) projectarem pelis sense gaire filtre, per pur entreteniment, en V.O. o com ens dongui la gana segons l’ocasió. No us ho perdeu!
    Recordatori que funciona amb taquilla inversa!

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  13. Acabo de ver "12.12: The Day" ("Seoul-ui bom") y madre mía qué empacho de uniformes militares. Pero buena película, buena crónica de los sucesos de la truncada primavera de Seúl y que llevarían a uno de los periodos más oscuros de Corea del Sur.

    Cuando al final salen los créditos solo piensas: "qué hijos de puta".

    #cine #cinemastodon #pelis #cinecoreano #kcinema

  14. Acabo de ver "12.12: The Day" ("Seoul-ui bom") y madre mía qué empacho de uniformes militares. Pero buena película, buena crónica de los sucesos de la truncada primavera de Seúl y que llevarían a uno de los periodos más oscuros de Corea del Sur.

    Cuando al final salen los créditos solo piensas: "qué hijos de puta".

    #cine #cinemastodon #pelis #cinecoreano #kcinema

  15. Acabo de ver "12.12: The Day" ("Seoul-ui bom") y madre mía qué empacho de uniformes militares. Pero buena película, buena crónica de los sucesos de la truncada primavera de Seúl y que llevarían a uno de los periodos más oscuros de Corea del Sur.

    Cuando al final salen los créditos solo piensas: "qué hijos de puta".

    #cine #cinemastodon #pelis #cinecoreano #kcinema

  16. Acabo de ver "12.12: The Day" ("Seoul-ui bom") y madre mía qué empacho de uniformes militares. Pero buena película, buena crónica de los sucesos de la truncada primavera de Seúl y que llevarían a uno de los periodos más oscuros de Corea del Sur.

    Cuando al final salen los créditos solo piensas: "qué hijos de puta".

    #cine #cinemastodon #pelis #cinecoreano #kcinema

  17. Acabo de ver "12.12: The Day" ("Seoul-ui bom") y madre mía qué empacho de uniformes militares. Pero buena película, buena crónica de los sucesos de la truncada primavera de Seúl y que llevarían a uno de los periodos más oscuros de Corea del Sur.

    Cuando al final salen los créditos solo piensas: "qué hijos de puta".

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  18. Mini ciclo: Thriller coreano

    Door Lock (2018) ⭐️⭐️⭐️
    El Teléfono (2020) ⭐️⭐️⭐️⭐️
    Sleep (2023) ⭐️⭐️⭐️⭐️

    Pues hemos hecho en casa un mini ciclo de suspense coreano.
    La premisa que me ha parecido más original ha sido sin duda la tercera y más reciente (Sleep), consiguiendo momentos de tensión muy logrados.
    La segunda (El Teléfono) es la que tiene mejor guion (salvo el extra final, que no me ha molado nada) y la que más me ha gustado en general. De hecho me sorprende que no haya comprado ya Hollywood los derechos para hacer una versión.
    La primera es quizá la más floja. Empieza bien y parece que va a ser un thriller tecnológico, pero termina siendo bastante convencional.
    #cinecoreano #cine

  19. Mini ciclo: Thriller coreano

    Door Lock (2018) ⭐️⭐️⭐️
    El Teléfono (2020) ⭐️⭐️⭐️⭐️
    Sleep (2023) ⭐️⭐️⭐️⭐️

    Pues hemos hecho en casa un mini ciclo de suspense coreano.
    La premisa que me ha parecido más original ha sido sin duda la tercera y más reciente (Sleep), consiguiendo momentos de tensión muy logrados.
    La segunda (El Teléfono) es la que tiene mejor guion (salvo el extra final, que no me ha molado nada) y la que más me ha gustado en general. De hecho me sorprende que no haya comprado ya Hollywood los derechos para hacer una versión.
    La primera es quizá la más floja. Empieza bien y parece que va a ser un thriller tecnológico, pero termina siendo bastante convencional.
    #cinecoreano #cine

  20. Mini ciclo: Thriller coreano

    Door Lock (2018) ⭐️⭐️⭐️
    El Teléfono (2020) ⭐️⭐️⭐️⭐️
    Sleep (2023) ⭐️⭐️⭐️⭐️

    Pues hemos hecho en casa un mini ciclo de suspense coreano.
    La premisa que me ha parecido más original ha sido sin duda la tercera y más reciente (Sleep), consiguiendo momentos de tensión muy logrados.
    La segunda (El Teléfono) es la que tiene mejor guion (salvo el extra final, que no me ha molado nada) y la que más me ha gustado en general. De hecho me sorprende que no haya comprado ya Hollywood los derechos para hacer una versión.
    La primera es quizá la más floja. Empieza bien y parece que va a ser un thriller tecnológico, pero termina siendo bastante convencional.
    #cinecoreano #cine