home.social

#asesinos — Public Fediverse posts

Live and recent posts from across the Fediverse tagged #asesinos, aggregated by home.social.

  1. 🧿 𝑭𝒓𝒂𝒏𝒄𝒊𝒔𝒄𝒐 𝑮𝒂𝒓𝒄𝒊́𝒂 𝑬𝒔𝒄𝒂𝒍𝒆𝒓𝒐: 𝒆𝒍 𝒄𝒂𝒔𝒐 𝒎𝒂́𝒔 𝒐𝒔𝒄𝒖𝒓𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒊𝒏𝒅𝒊𝒈𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂 𝒄𝒓𝒊𝒎𝒊𝒏𝒂𝒍 𝒆𝒏 𝑬𝒔𝒑𝒂𝒏̃𝒂 🧿

    “𝙲𝚛𝚘́𝚗𝚒𝚌𝚊 𝚗𝚎𝚐𝚛𝚊”

    Francisco García Escalero (su apellido real, aunque muchas veces aparece mal escrito como “Escalera”) es uno de los nombres más inquietantes de la crónica negra española.
    Conocido como “El matamendigos” o “El asesino de mendigos”, su historia mezcla abandono, enfermedad mental grave, alcoholismo extremo y una cadena de crímenes que dejó 11 víctimas mortales entre 1986 y 1993.

    Nació el 24 de mayo de 1954 en Madrid.
    Su infancia ya marca el tono de todo lo que vendría después.
    Creció en una familia muy humilde, en una choza en los alrededores de la ciudad, cerca del Cementerio de la Almudena.
    Su padre trabajaba como peón de albañilería y su madre, Gregoria, vivía en un entorno de pobreza constante.

    La infancia de Escalero no fue solo dura, fue caótica.
    Sufrió maltrato físico y psicológico por parte de su padre y una relación muy conflictiva con su madre.
    Ese entorno, unido a la cercanía del cementerio, alimentó desde muy pequeño una fijación inquietante con la muerte.
    Pasaba horas entre tumbas, mirando entierros, recogiendo animales muertos —pájaros o pequeños restos— que guardaba en cajas como si fueran objetos personales.

    En el colegio apenas encajó.
    Tenía serias dificultades de aprendizaje, abandonó pronto los estudios y su comportamiento agresivo fue creciendo con los años.
    No llegó a formarse ni a integrarse en ningún entorno estable.

    A los 16 años empezó a delinquir con pequeños robos.
    Pero el salto serio llegó pronto: en 1971, con solo 17 años, fue detenido por violación.
    A partir de ahí su vida quedó marcada por el sistema penitenciario y psiquiátrico.
    Pasó más de una década entre prisiones e instituciones de salud mental sin una recuperación real.
    En prisión, su conducta ya mostraba rasgos muy perturbadores: en 1982, en Burgos, llegaron a encontrar ratas y pájaros muertos mutilados escondidos en su celda.

    Nunca tuvo pareja estable ni hijos.
    Su vida afectiva estaba completamente destruida desde muy temprano.
    El alcoholismo crónico, el consumo de drogas y la desestructuración total de su vida hicieron el resto.
    Con el tiempo, su sexualidad quedó profundamente alterada, con episodios de impulsos violentos, sadismo y necrofilia asociados a su enfermedad mental.

    En 1986 salió en libertad definitiva.
    No tenía familia que lo acogiera ni recursos para rehacer su vida.
    Terminó viviendo en la calle, en Madrid, sobreviviendo entre cartones, alcohol barato, pegamento y cocaína.
    Es en este punto donde su historia entra en la etapa más oscura.

    Durante esos años, el sistema ya mostraba grietas evidentes.
    En marzo de 1992, Escalero acudió voluntariamente al Hospital Gregorio Marañón.
    Pedía que lo internaran porque aseguraba que “oía voces que le ordenaban matar”.
    Fue evaluado y, según los informes del momento, se concluyó que no presentaba un trastorno psicopatológico agudo.
    Lo enviaron de vuelta a la calle al día siguiente.

    Poco después, los asesinatos continuaron.

    Entre 1986 y 1993, Francisco García Escalero mató a 11 personas, casi todas ellas indigentes o prostitutas, personas extremadamente vulnerables y sin red social.
    Su forma de actuar seguía un patrón repetido.
    Se acercaba a otras personas sin hogar, compartía alcohol o drogas con ellas, ganaba su confianza y esperaba el momento en que estaban dormidas o indefensas.

    A partir de ahí, la violencia era brutal.
    Usaba cuchillos o piedras grandes para matar.
    Las agresiones no terminaban con la muerte: en varios casos hubo decapitaciones, amputaciones y mutilaciones destinadas a dificultar la identificación de los cuerpos.
    También se documentaron episodios de necrofilia y actos extremadamente perturbadores con los cadáveres, incluyendo quemaduras y manipulación de restos.
    En algunos casos incluso se habla de consumo de vísceras.
    Los cuerpos eran abandonados en pozos o enterrados en descampados cercanos al cementerio de la Almudena.

    En febrero de 1993 fue detenido por profanar tumbas en ese mismo cementerio, intentando desenterrar cadáveres.
    Sin embargo, fue liberado de nuevo.

    Su arresto definitivo llegó en septiembre de 1993.
    Había escapado de un centro psiquiátrico acompañado de otro indigente.
    Días después, ese compañero apareció muerto, con signos de extrema violencia, mutilación y quemaduras.
    La policía lo detuvo, y lo que vino después dejó impactados incluso a los investigadores: Escalero confesó con total frialdad los 11 asesinatos, guiando a los agentes hasta los lugares donde había ocultado restos humanos.

    El juicio se celebró en 1995 en la Audiencia de Madrid.
    Aunque su autoría quedó plenamente demostrada, no fue condenado a prisión convencional.
    Fue declarado inimputable por esquizofrenia paranoide severa, combinada con un cuadro de psicopatía y abuso extremo de sustancias, lo que anulaba su responsabilidad penal según el tribunal.

    En lugar de cárcel, se ordenó su internamiento indefinido en un centro psiquiátrico penitenciario.
    Fue trasladado al centro de Alicante, donde permaneció recluido durante décadas.

    Francisco García Escalero murió el 19 de agosto de 2014, a los 60 años, por un paro cardíaco derivado de su deterioro físico general.
    Falleció en el hospital psiquiátrico donde estaba internado y su cuerpo no fue reclamado por ningún familiar.

    Su historia sigue generando debate porque no encaja en una sola etiqueta: es el resultado de una combinación de enfermedad mental grave, abandono social absoluto y un sistema que no supo —o no pudo— intervenir a tiempo.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    𝘌𝘴 𝘭𝘢 𝘱𝘳𝘰𝘥𝘶𝘤𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘧𝘪𝘤𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘮𝘢𝘴 𝘤𝘦𝘳𝘤𝘢𝘯𝘢 𝘢 𝘴𝘶 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰𝘳𝘪𝘢.
    𝘌𝘴𝘵𝘦 𝘤𝘰𝘳𝘵𝘰𝘮𝘦𝘵𝘳𝘢𝘫𝘦 𝘦𝘴𝘱𝘢𝘯̃𝘰𝘭 𝘥𝘦 12 𝘮𝘪𝘯𝘶𝘵𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘤𝘳𝘦𝘢 𝘥𝘦 𝘧𝘰𝘳𝘮𝘢 𝘥𝘳𝘢𝘮𝘢𝘵𝘪𝘻𝘢𝘥𝘢 𝘶𝘯𝘢 𝘪𝘯𝘲𝘶𝘪𝘦𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘷𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘦𝘭 𝘢𝘴𝘦𝘴𝘪𝘯𝘰 (𝘪𝘯𝘵𝘦𝘳𝘱𝘳𝘦𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭 𝘢𝘤𝘵𝘰𝘳 𝘙𝘪𝘤𝘢𝘳𝘥𝘰 𝘗𝘢𝘴𝘵𝘰𝘳).
    𝘓𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘮𝘢 𝘦𝘹𝘱𝘭𝘰𝘳𝘢 𝘭𝘰𝘴 𝘰𝘴𝘤𝘶𝘳𝘰𝘴 𝘱𝘢𝘴𝘢𝘫𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘴𝘶𝘴 𝘪𝘮𝘱𝘶𝘭𝘴𝘰𝘴 𝘯𝘦𝘤𝘳𝘰́𝘧𝘪𝘭𝘰𝘴 𝘺 𝘭𝘢𝘴 𝘳𝘢𝘻𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘰 𝘮𝘢𝘯𝘵𝘶𝘷𝘪𝘦𝘳𝘰𝘯 𝘦𝘯𝘤𝘦𝘳𝘳𝘢𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘱𝘰𝘳 𝘷𝘪𝘥𝘢

    youtube.com/watch?v=0MTJ8GYMfSU

    #cronicanegra #españa #asesinos #historiacriminal #psiquiatria #casosreales

  2. 🧿 𝑭𝒓𝒂𝒏𝒄𝒊𝒔𝒄𝒐 𝑮𝒂𝒓𝒄𝒊́𝒂 𝑬𝒔𝒄𝒂𝒍𝒆𝒓𝒐: 𝒆𝒍 𝒄𝒂𝒔𝒐 𝒎𝒂́𝒔 𝒐𝒔𝒄𝒖𝒓𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒊𝒏𝒅𝒊𝒈𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂 𝒄𝒓𝒊𝒎𝒊𝒏𝒂𝒍 𝒆𝒏 𝑬𝒔𝒑𝒂𝒏̃𝒂 🧿

    “𝙲𝚛𝚘́𝚗𝚒𝚌𝚊 𝚗𝚎𝚐𝚛𝚊”

    Francisco García Escalero (su apellido real, aunque muchas veces aparece mal escrito como “Escalera”) es uno de los nombres más inquietantes de la crónica negra española.
    Conocido como “El matamendigos” o “El asesino de mendigos”, su historia mezcla abandono, enfermedad mental grave, alcoholismo extremo y una cadena de crímenes que dejó 11 víctimas mortales entre 1986 y 1993.

    Nació el 24 de mayo de 1954 en Madrid.
    Su infancia ya marca el tono de todo lo que vendría después.
    Creció en una familia muy humilde, en una choza en los alrededores de la ciudad, cerca del Cementerio de la Almudena.
    Su padre trabajaba como peón de albañilería y su madre, Gregoria, vivía en un entorno de pobreza constante.

    La infancia de Escalero no fue solo dura, fue caótica.
    Sufrió maltrato físico y psicológico por parte de su padre y una relación muy conflictiva con su madre.
    Ese entorno, unido a la cercanía del cementerio, alimentó desde muy pequeño una fijación inquietante con la muerte.
    Pasaba horas entre tumbas, mirando entierros, recogiendo animales muertos —pájaros o pequeños restos— que guardaba en cajas como si fueran objetos personales.

    En el colegio apenas encajó.
    Tenía serias dificultades de aprendizaje, abandonó pronto los estudios y su comportamiento agresivo fue creciendo con los años.
    No llegó a formarse ni a integrarse en ningún entorno estable.

    A los 16 años empezó a delinquir con pequeños robos.
    Pero el salto serio llegó pronto: en 1971, con solo 17 años, fue detenido por violación.
    A partir de ahí su vida quedó marcada por el sistema penitenciario y psiquiátrico.
    Pasó más de una década entre prisiones e instituciones de salud mental sin una recuperación real.
    En prisión, su conducta ya mostraba rasgos muy perturbadores: en 1982, en Burgos, llegaron a encontrar ratas y pájaros muertos mutilados escondidos en su celda.

    Nunca tuvo pareja estable ni hijos.
    Su vida afectiva estaba completamente destruida desde muy temprano.
    El alcoholismo crónico, el consumo de drogas y la desestructuración total de su vida hicieron el resto.
    Con el tiempo, su sexualidad quedó profundamente alterada, con episodios de impulsos violentos, sadismo y necrofilia asociados a su enfermedad mental.

    En 1986 salió en libertad definitiva.
    No tenía familia que lo acogiera ni recursos para rehacer su vida.
    Terminó viviendo en la calle, en Madrid, sobreviviendo entre cartones, alcohol barato, pegamento y cocaína.
    Es en este punto donde su historia entra en la etapa más oscura.

    Durante esos años, el sistema ya mostraba grietas evidentes.
    En marzo de 1992, Escalero acudió voluntariamente al Hospital Gregorio Marañón.
    Pedía que lo internaran porque aseguraba que “oía voces que le ordenaban matar”.
    Fue evaluado y, según los informes del momento, se concluyó que no presentaba un trastorno psicopatológico agudo.
    Lo enviaron de vuelta a la calle al día siguiente.

    Poco después, los asesinatos continuaron.

    Entre 1986 y 1993, Francisco García Escalero mató a 11 personas, casi todas ellas indigentes o prostitutas, personas extremadamente vulnerables y sin red social.
    Su forma de actuar seguía un patrón repetido.
    Se acercaba a otras personas sin hogar, compartía alcohol o drogas con ellas, ganaba su confianza y esperaba el momento en que estaban dormidas o indefensas.

    A partir de ahí, la violencia era brutal.
    Usaba cuchillos o piedras grandes para matar.
    Las agresiones no terminaban con la muerte: en varios casos hubo decapitaciones, amputaciones y mutilaciones destinadas a dificultar la identificación de los cuerpos.
    También se documentaron episodios de necrofilia y actos extremadamente perturbadores con los cadáveres, incluyendo quemaduras y manipulación de restos.
    En algunos casos incluso se habla de consumo de vísceras.
    Los cuerpos eran abandonados en pozos o enterrados en descampados cercanos al cementerio de la Almudena.

    En febrero de 1993 fue detenido por profanar tumbas en ese mismo cementerio, intentando desenterrar cadáveres.
    Sin embargo, fue liberado de nuevo.

    Su arresto definitivo llegó en septiembre de 1993.
    Había escapado de un centro psiquiátrico acompañado de otro indigente.
    Días después, ese compañero apareció muerto, con signos de extrema violencia, mutilación y quemaduras.
    La policía lo detuvo, y lo que vino después dejó impactados incluso a los investigadores: Escalero confesó con total frialdad los 11 asesinatos, guiando a los agentes hasta los lugares donde había ocultado restos humanos.

    El juicio se celebró en 1995 en la Audiencia de Madrid.
    Aunque su autoría quedó plenamente demostrada, no fue condenado a prisión convencional.
    Fue declarado inimputable por esquizofrenia paranoide severa, combinada con un cuadro de psicopatía y abuso extremo de sustancias, lo que anulaba su responsabilidad penal según el tribunal.

    En lugar de cárcel, se ordenó su internamiento indefinido en un centro psiquiátrico penitenciario.
    Fue trasladado al centro de Alicante, donde permaneció recluido durante décadas.

    Francisco García Escalero murió el 19 de agosto de 2014, a los 60 años, por un paro cardíaco derivado de su deterioro físico general.
    Falleció en el hospital psiquiátrico donde estaba internado y su cuerpo no fue reclamado por ningún familiar.

    Su historia sigue generando debate porque no encaja en una sola etiqueta: es el resultado de una combinación de enfermedad mental grave, abandono social absoluto y un sistema que no supo —o no pudo— intervenir a tiempo.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    𝘌𝘴 𝘭𝘢 𝘱𝘳𝘰𝘥𝘶𝘤𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘧𝘪𝘤𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘮𝘢𝘴 𝘤𝘦𝘳𝘤𝘢𝘯𝘢 𝘢 𝘴𝘶 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰𝘳𝘪𝘢.
    𝘌𝘴𝘵𝘦 𝘤𝘰𝘳𝘵𝘰𝘮𝘦𝘵𝘳𝘢𝘫𝘦 𝘦𝘴𝘱𝘢𝘯̃𝘰𝘭 𝘥𝘦 12 𝘮𝘪𝘯𝘶𝘵𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘤𝘳𝘦𝘢 𝘥𝘦 𝘧𝘰𝘳𝘮𝘢 𝘥𝘳𝘢𝘮𝘢𝘵𝘪𝘻𝘢𝘥𝘢 𝘶𝘯𝘢 𝘪𝘯𝘲𝘶𝘪𝘦𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘷𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘦𝘭 𝘢𝘴𝘦𝘴𝘪𝘯𝘰 (𝘪𝘯𝘵𝘦𝘳𝘱𝘳𝘦𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭 𝘢𝘤𝘵𝘰𝘳 𝘙𝘪𝘤𝘢𝘳𝘥𝘰 𝘗𝘢𝘴𝘵𝘰𝘳).
    𝘓𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘮𝘢 𝘦𝘹𝘱𝘭𝘰𝘳𝘢 𝘭𝘰𝘴 𝘰𝘴𝘤𝘶𝘳𝘰𝘴 𝘱𝘢𝘴𝘢𝘫𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘴𝘶𝘴 𝘪𝘮𝘱𝘶𝘭𝘴𝘰𝘴 𝘯𝘦𝘤𝘳𝘰́𝘧𝘪𝘭𝘰𝘴 𝘺 𝘭𝘢𝘴 𝘳𝘢𝘻𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘰 𝘮𝘢𝘯𝘵𝘶𝘷𝘪𝘦𝘳𝘰𝘯 𝘦𝘯𝘤𝘦𝘳𝘳𝘢𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘱𝘰𝘳 𝘷𝘪𝘥𝘢

    youtube.com/watch?v=0MTJ8GYMfSU

    #cronicanegra #españa #asesinos #historiacriminal #psiquiatria #casosreales

  3. 🧿 𝑭𝒓𝒂𝒏𝒄𝒊𝒔𝒄𝒐 𝑮𝒂𝒓𝒄𝒊́𝒂 𝑬𝒔𝒄𝒂𝒍𝒆𝒓𝒐: 𝒆𝒍 𝒄𝒂𝒔𝒐 𝒎𝒂́𝒔 𝒐𝒔𝒄𝒖𝒓𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒊𝒏𝒅𝒊𝒈𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂 𝒄𝒓𝒊𝒎𝒊𝒏𝒂𝒍 𝒆𝒏 𝑬𝒔𝒑𝒂𝒏̃𝒂 🧿

    “𝙲𝚛𝚘́𝚗𝚒𝚌𝚊 𝚗𝚎𝚐𝚛𝚊”

    Francisco García Escalero (su apellido real, aunque muchas veces aparece mal escrito como “Escalera”) es uno de los nombres más inquietantes de la crónica negra española.
    Conocido como “El matamendigos” o “El asesino de mendigos”, su historia mezcla abandono, enfermedad mental grave, alcoholismo extremo y una cadena de crímenes que dejó 11 víctimas mortales entre 1986 y 1993.

    Nació el 24 de mayo de 1954 en Madrid.
    Su infancia ya marca el tono de todo lo que vendría después.
    Creció en una familia muy humilde, en una choza en los alrededores de la ciudad, cerca del Cementerio de la Almudena.
    Su padre trabajaba como peón de albañilería y su madre, Gregoria, vivía en un entorno de pobreza constante.

    La infancia de Escalero no fue solo dura, fue caótica.
    Sufrió maltrato físico y psicológico por parte de su padre y una relación muy conflictiva con su madre.
    Ese entorno, unido a la cercanía del cementerio, alimentó desde muy pequeño una fijación inquietante con la muerte.
    Pasaba horas entre tumbas, mirando entierros, recogiendo animales muertos —pájaros o pequeños restos— que guardaba en cajas como si fueran objetos personales.

    En el colegio apenas encajó.
    Tenía serias dificultades de aprendizaje, abandonó pronto los estudios y su comportamiento agresivo fue creciendo con los años.
    No llegó a formarse ni a integrarse en ningún entorno estable.

    A los 16 años empezó a delinquir con pequeños robos.
    Pero el salto serio llegó pronto: en 1971, con solo 17 años, fue detenido por violación.
    A partir de ahí su vida quedó marcada por el sistema penitenciario y psiquiátrico.
    Pasó más de una década entre prisiones e instituciones de salud mental sin una recuperación real.
    En prisión, su conducta ya mostraba rasgos muy perturbadores: en 1982, en Burgos, llegaron a encontrar ratas y pájaros muertos mutilados escondidos en su celda.

    Nunca tuvo pareja estable ni hijos.
    Su vida afectiva estaba completamente destruida desde muy temprano.
    El alcoholismo crónico, el consumo de drogas y la desestructuración total de su vida hicieron el resto.
    Con el tiempo, su sexualidad quedó profundamente alterada, con episodios de impulsos violentos, sadismo y necrofilia asociados a su enfermedad mental.

    En 1986 salió en libertad definitiva.
    No tenía familia que lo acogiera ni recursos para rehacer su vida.
    Terminó viviendo en la calle, en Madrid, sobreviviendo entre cartones, alcohol barato, pegamento y cocaína.
    Es en este punto donde su historia entra en la etapa más oscura.

    Durante esos años, el sistema ya mostraba grietas evidentes.
    En marzo de 1992, Escalero acudió voluntariamente al Hospital Gregorio Marañón.
    Pedía que lo internaran porque aseguraba que “oía voces que le ordenaban matar”.
    Fue evaluado y, según los informes del momento, se concluyó que no presentaba un trastorno psicopatológico agudo.
    Lo enviaron de vuelta a la calle al día siguiente.

    Poco después, los asesinatos continuaron.

    Entre 1986 y 1993, Francisco García Escalero mató a 11 personas, casi todas ellas indigentes o prostitutas, personas extremadamente vulnerables y sin red social.
    Su forma de actuar seguía un patrón repetido.
    Se acercaba a otras personas sin hogar, compartía alcohol o drogas con ellas, ganaba su confianza y esperaba el momento en que estaban dormidas o indefensas.

    A partir de ahí, la violencia era brutal.
    Usaba cuchillos o piedras grandes para matar.
    Las agresiones no terminaban con la muerte: en varios casos hubo decapitaciones, amputaciones y mutilaciones destinadas a dificultar la identificación de los cuerpos.
    También se documentaron episodios de necrofilia y actos extremadamente perturbadores con los cadáveres, incluyendo quemaduras y manipulación de restos.
    En algunos casos incluso se habla de consumo de vísceras.
    Los cuerpos eran abandonados en pozos o enterrados en descampados cercanos al cementerio de la Almudena.

    En febrero de 1993 fue detenido por profanar tumbas en ese mismo cementerio, intentando desenterrar cadáveres.
    Sin embargo, fue liberado de nuevo.

    Su arresto definitivo llegó en septiembre de 1993.
    Había escapado de un centro psiquiátrico acompañado de otro indigente.
    Días después, ese compañero apareció muerto, con signos de extrema violencia, mutilación y quemaduras.
    La policía lo detuvo, y lo que vino después dejó impactados incluso a los investigadores: Escalero confesó con total frialdad los 11 asesinatos, guiando a los agentes hasta los lugares donde había ocultado restos humanos.

    El juicio se celebró en 1995 en la Audiencia de Madrid.
    Aunque su autoría quedó plenamente demostrada, no fue condenado a prisión convencional.
    Fue declarado inimputable por esquizofrenia paranoide severa, combinada con un cuadro de psicopatía y abuso extremo de sustancias, lo que anulaba su responsabilidad penal según el tribunal.

    En lugar de cárcel, se ordenó su internamiento indefinido en un centro psiquiátrico penitenciario.
    Fue trasladado al centro de Alicante, donde permaneció recluido durante décadas.

    Francisco García Escalero murió el 19 de agosto de 2014, a los 60 años, por un paro cardíaco derivado de su deterioro físico general.
    Falleció en el hospital psiquiátrico donde estaba internado y su cuerpo no fue reclamado por ningún familiar.

    Su historia sigue generando debate porque no encaja en una sola etiqueta: es el resultado de una combinación de enfermedad mental grave, abandono social absoluto y un sistema que no supo —o no pudo— intervenir a tiempo.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    𝘌𝘴 𝘭𝘢 𝘱𝘳𝘰𝘥𝘶𝘤𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘧𝘪𝘤𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘮𝘢𝘴 𝘤𝘦𝘳𝘤𝘢𝘯𝘢 𝘢 𝘴𝘶 𝘩𝘪𝘴𝘵𝘰𝘳𝘪𝘢.
    𝘌𝘴𝘵𝘦 𝘤𝘰𝘳𝘵𝘰𝘮𝘦𝘵𝘳𝘢𝘫𝘦 𝘦𝘴𝘱𝘢𝘯̃𝘰𝘭 𝘥𝘦 12 𝘮𝘪𝘯𝘶𝘵𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘤𝘳𝘦𝘢 𝘥𝘦 𝘧𝘰𝘳𝘮𝘢 𝘥𝘳𝘢𝘮𝘢𝘵𝘪𝘻𝘢𝘥𝘢 𝘶𝘯𝘢 𝘪𝘯𝘲𝘶𝘪𝘦𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦𝘷𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘦𝘭 𝘢𝘴𝘦𝘴𝘪𝘯𝘰 (𝘪𝘯𝘵𝘦𝘳𝘱𝘳𝘦𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘦𝘭 𝘢𝘤𝘵𝘰𝘳 𝘙𝘪𝘤𝘢𝘳𝘥𝘰 𝘗𝘢𝘴𝘵𝘰𝘳).
    𝘓𝘢 𝘵𝘳𝘢𝘮𝘢 𝘦𝘹𝘱𝘭𝘰𝘳𝘢 𝘭𝘰𝘴 𝘰𝘴𝘤𝘶𝘳𝘰𝘴 𝘱𝘢𝘴𝘢𝘫𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘴𝘶𝘴 𝘪𝘮𝘱𝘶𝘭𝘴𝘰𝘴 𝘯𝘦𝘤𝘳𝘰́𝘧𝘪𝘭𝘰𝘴 𝘺 𝘭𝘢𝘴 𝘳𝘢𝘻𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘰 𝘮𝘢𝘯𝘵𝘶𝘷𝘪𝘦𝘳𝘰𝘯 𝘦𝘯𝘤𝘦𝘳𝘳𝘢𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘱𝘰𝘳 𝘷𝘪𝘥𝘢

    youtube.com/watch?v=0MTJ8GYMfSU

    #cronicanegra #españa #asesinos #historiacriminal #psiquiatria #casosreales

  4. Que estos perros (y todos y cada uno de los miembros de las fuerzas sionistas terroristas de ocupación) reciban mas pronto que tarde la justicia popular estilo mussolini

    #Sionismo
    #Terrorismo
    #ASESINOS

  5. Estos son los as3sin0s que m4t4ron a un chaval por ser gay.

    Vamos a ventilar las caras de estos hijos de la gr4n pvt4.
    #asesinos

  6. Un año de abusos sionistas sin que nadie se les oponga en serio.

    #Asesinos

  7. Pequeños asesinos de Argentina.
    Con solo 13 años tenian una lista negra de los crímenes por hacer.
    Fallaron en el primero de la lista y siguieron con el segundo.

    #niños #asesinos #Argentina
    #telegram