Este artículo se publicó en Patreon el 5 de octubre de 2026
Soy scout. No es ningún secreto; desde que con once años me colgué al cuello la pañoleta negra con dos bandas granates —un par de años después se le añadiría una banda verde—, soy scout. Me gusta decir que lo soy y no que lo fui, porque pienso que un scout lo es para toda la vida.
Mi primera pañoleta, del grupo scout Besana, Valladolid.Sin embargo, no todo lo que engloba al escultismo me gusta.
(Algunas) luces y sombras del escultismo
Hay ciertas cosas que no me agradan, que me chirrían o incluso que rechazo abiertamente. Es normal, supongo, dado que algunos grupos aún conservan muchos de los tintes militaristas y religiosos que Lord Baden-Powell inculcaba en sus primeras versiones del movimiento. Pero el principio básico, «intenten dejar este mundo mejor de como lo encontraron», es un lema muy fuerte que creo que todos, scouts y no scouts, personas de a pie y también grandes empresas y gobiernos, deberían seguir.
En España hay dos grandes federaciones scout: ASDE, acrónimo de «asociaciones de scouts de España« , y MSC, «movimiento scout católico» —aunque Baden-Powell era anglicano—. Yo pertenecí al Grupo Scout Besana, un grupo de Valladolid, que comenzó como club de escalada, y que el pasado 2025 cumplió su 30 aniversario. Un grupo un tanto extraño, pues aunque oficialmente pertenece a MSC, no recuerdo a lo largo de toda mi etapa que hubiese claras referencias al catolicismo ni, en general, a la religión. No íbamos a misa, ni rezábamos, ni hacíamos nada de esas cosas que se espera que haga una asociación que pertenezca a un movimiento bajo la etiqueta de «católico».
Sin embargo, sí se percibía en sus fórmulas y formalismos. En su «promesa scout» y en su «ley scout».
Las pañoletas, símbolo internacional del escultismo. Fuente: Wikipedia«Prometo por mi conciencia y por mi sociedad...»
La promesa es una especie de acuerdo verbal, un compromiso personal que se asume libre y voluntariamente. Aunque es algo muy personal, y cada scout suele enfocarla a su propio crecimiento personal, existe una fórmula, una convención de tipo ceremonial que suele enunciarse en voz alta, algo así como cuando empieza la reunión de vecinos y el presidente dice «se declara iniciada la convocatoria a la asamblea», o algo así. Una convención que cada grupo suele enunciar a su manera, y según dónde estés, tienes mayor o menor flexibilidad para ello.
No recuerdo cuál fue exactamente la fórmula que yo recité en su día. Sí recuerdo que tenía dos versiones para elegir —no todos los grupos de MSC gozaban de este privilegio; ventajas de estar en un grupo relativamente laico, supongo—; una de ellas implicaba prometer «por Dios y por mi patria», y la otra, más laica, sustituía a «Dios» por «mi conciencia» y a «mi patria» por «mi sociedad». No sorprenderá a nadie saber que escogí la segunda fórmula sin ningún tipo de duda: no sería honesto por mi parte prometer algo en nombre de dos cosas en las que no creo.
La ley scout según quién te la muestre
El segundo convencionalismo que destilaba cierta religiosidad, así como un leve aroma patriótico y militarista, era la ley scout. Se trata de un conjunto de valores, resumidos en diez artículos, sobre los que se vertebra el escultismo como forma de enseñanza no reglada.
La ley original redactada por Baden-Powell, inspirada en varios antecedentes como el Bushido, el código de caballería europeo, el código de los guerreros Zulú o las leyes de honor de ciertas comunidades nativas americanas, era en realidad bastante laica, y solo se atisban principios cercanos al cristianismo más tradicional en los artículos 7 y 10.
- El scout es digno de confianza
- El scout es leal
- El scout es útil y servicial
- El scout es un amigo para todos y un hermano para los demás scouts
- El scout es cortés
- El scout es amigo de los animales y respeta la naturaleza
- El scout es obediente
- El scout sonríe ante las dificultades
- El scout es trabajador y no deja las cosas a medias
- El scout es limpio en pensamiento, palabra y obra
Sin embargo, cada país y cada organización Scout ha tomado este decálogo y lo ha transformado, casi siempre de forma leve, para amoldarlo a sus propias estructuras de valores. Así, el Movimiento Scout Católico en España ha cambiado algunas de ellas. La ley scout de MSC es esta —en negrita, los cambios significativos respecto a la original—:
- El scout es digno de confianza
- El scout es leal
- El scout es útil y servicial
- El scout es amigo de todos y hermano de cualquier otro scout
- El scout es respetuoso
- El scout reconoce en la naturaleza la obra de Dios y la protege
- El scout termina lo que empieza
- El scout afronta las dificultades con alegría
- El scout es austero y trabajador
- El scout es sano, sincero y honrado
No he señalado el artículo 4 o el 8, por ejemplo, porque aunque cambia la forma en que está escrito, el mensaje viene siendo el mismo.
Una flor de lis, con dos estrellas de cinco puntas y rodeada por una cuerda anudada con un nudo llano, símbolo del escultismoSi observamos con atención los cambios, algunos se me antojan a mejor, pero otros creo que son un retroceso.
El quinto punto nos pasa de un scout cortés a un scout respetuoso. Tal y como yo lo veo, la cortesía es una forma amable de actuar, mientras que el respeto es un valor mucho más profundo con el que se reconoce y se valora la dignidad de quienes nos rodean. Se puede ser cortés sin ser respetuoso, y muchas personas lo son. Para mí, es mucho más importante ser respetuoso.
Vayamos ahora a los artículos 7 y 9, íntimamente relacionados, que presentan una evolución importante. Abandonamos la obediencia, que más parece una reminiscencia victoriana y militarista, comprensible para Baden-Powell, pero quizá un poco oxidada para el siglo XXI. Además, si «el scout es obediente», ¿a quién debe obedecer aquel que da las órdenes? A menos que haya una cadena infinita de jerarquías, forzosamente ha de haber un scout que dé órdenes sin obediencia. Diré más, cuando uno se adentra un poco en la metodología del escultismo encuentra que se trata de enseñar con la experiencia, no con el mandato. Veo muy práctico eliminar ese artículo, como hizo MSC, aunque algo incómodo eso de desdoblar en dos aquel sobre el trabajo y la constancia, que supongo, hicieron en su día para que el decálogo no quedase cojo.
No está mal que cambien las cosas. Al fin y al cabo, nada es como en tiempos de Baden-Powell. Hoy en día ya no se habla de boy scouts y girl scouts prácticamente en ningún lugar del mundo. La organización femenina, fundada solo dos años después por la hermana de Robert, Agnes Baden-Powell y popularizada por la esposa de aquél, Olave Saint Claire Soames, está ya plenamente integrada en el movimiento scout, que hoy es mixto en casi todos los países.
La mayor mejora, en mi opinión, se la lleva el décimo enunciado. Eso de ser «puro en pensamiento, palabra y obra» tiene un siniestro eco de la oración cristiana «Yo confieso». Solo faltan los golpes en el pecho entonando «por mi culpa, por mi gran culpa». Se me arruga la nariz y se me tensan los músculos piloerectores solo de pensarlo. El nuevo texto, ser sano, sincero y honrado, es mucho más acertado para mí. No deja de ser una forma de pureza en pensamiento (la honradez), palabra (la sinceridad) y obra (actuar de forma sana), pero mucho más mundana, con los pies en el suelo. Es una fórmula más adecuada para las acciones cotidianas y la vida en sociedad, sin ese regusto cristiano y de puritanismo victoriano que, al menos a mí, me da repelús. Lo cierto es que me sorprende gratamente que un movimiento que lleva el término «católico» en su nombre haya hecho este movimiento hacia la laicidad.
Pero las gallinas que entran por las que van saliendo; el artículo 6 es, en este caso, el gran damnificado. Pasamos de un texto perfectamente aséptico, una declaración de intenciones clara y directa —ser amigo de los animales y respetar la naturaleza—, a un artículo de corte directamente creacionista: «ve en la naturaleza la obra de Dios». Un planteamiento que es incompatible, no solo ya con una visión laicista del mundo, sino también con la mera aceptación de una realidad biológica: la vida y la naturaleza no son obra ni creación de ningún dios.
Pues bien. Al igual que hacen muchas organizaciones, yo en este texto voy a formular mi propia versión de la ley scout. Porque soy scout, pero eso no significa que sea un militarista de derechas que cree en monstruos vengativos invisibles. Esta es mi ley scout, la ley de un scout ecólogo, ateo y de izquierdas. Mi objetivo no deja de ser el mismo: intentar dejar el mundo mejor que como lo encontré, pero mi brújula para ello es el método científico y el pensamiento crítico, rechazando los dogmas, las supersticiones y la fe ciega. Me van a permitir, además, incorporar una pequeña reflexión a cada uno de los artículos.
- La persona scout es honesta. Sus palabras y actos se guían por la honestidad, la transparencia y el rigor y se hace digno de confianza a través de la coherencia ética.
- La persona scout es leal a su comunidad. Se compromete firmemente con ella y con las causas colectivas y antepone la solidaridad y la cooperación sobre sus intereses individuales.
- La persona scout es útil a la sociedad. Pone su esfuerzo y sus conocimientos al servicio de la comunidad sin esperar nada a cambio y entiende que el apoyo mutuo y la eliminación de barreras y desigualdades son necesidades del progreso humano.
- La persona scout reconoce a toda la humanidad como igual. Fomenta un internacionalismo sin fronteras, reconoce la dignidad en todas las personas y construye lazos de fraternidad universal frente a la exclusión.
- La persona scout es respetuosa, empátíca y cuidadora. Valora la diversidad humana y la libertad de conciencia, ejerce un respeto horizontal basado en los derechos humanos y rechaza cualquier forma de opresión, discriminación o sumisión jerárquica.
- La persona scout reconoce la dependencia humana de la naturaleza y la protege. Entiende el origen natural de la vida, comprende que el ser humano necesita la naturaleza para sobrevivir y protege la biodiversidad y los ecosistemas por su valor intrínseco, frente a la explotación destructiva, basándose en la ciencia.
- La persona scout es crítica y tiene capacidad de autogestionarse. Asume de forma crítica y constructiva las decisiones democráticas, cuestiona las autoridades injustas o que carecen de legitimidad, y fomenta siempre un pensamiento critico en contra de la obediencia ciega.
- La persona scout sonríe ante las dificultades. Mantiene una postura firme y optimista, fortaleciendo la resiliencia del grupo y transforma la alegría compartida en un motor de resistencia y cambio.
- La persona scout es trabajadora y valora el trabajo de otros. Rechaza el consumismo impulsado por el mercado, trabaja de forma comprometida sin dejar las cosas a medias, valora el esfuerzo del trabajo como un pilar del bienestar social y combate activamente el clasismo.
- La persona scout es íntegra. Mantiene una coherencia firme entre sus convicciones, sus palabras y sus actos y busca una vida íntegra y transparente que promueva la salud y se sostenga en la ética civil y social.
¿Qué significan los cambios propuestos?
La esencia de mis artículos propuestos no cambia mucho respecto a las lecturas que se pueden dar hoy en día de aquella ley scout original. Pero sí que trato de cambiar un poco el foco o la función de sus textos.
Las versiones tradicionales del primer artículo sitúan la confianza como una cualidad percibida por los demás. Pero yo defiendo que la confianza no debe ser un fin, sino la consecuencia de actuar con honestidad y con rigor cientifico y moral.
Respecto al segundo artículo, Baden-Powell, como buen militar, concebía la lealtad de forma vertical (hacia los superiores, la patria o el Rey). Yo prefiero redefinir la lealtad de forma horizontal, dirigiéndola hacia el sujeto colectivo mediante principios de solidaridad y cooperación.
Un aspecto que me chirríaba de las lecturas tradicionales del tercer artículo son esas tendencias individualistas, la promoción de un «servicio» asistencialista o de caridad, el «salvador blanco». Yo prefiero un concepto de transformación social. La «utilidad», para mi, se mide en la capacidad de erradicar desigualdades para lograr un progreso colectivo real.
Hay algo en el cuarto artículo de la ley scout que resulta casi endogámico. Los textos antiguos limitan la hermandad máxima al propio movimiento. Yo prefiero romper con esa fraternidad diferencial, y abrir el concepto al internacionalismo sin fronteras, como declaración política contra el chovinismo y la exclusión social.
En el quinto artículo coincido con el acierto de MSC de cambiar «cortesía» por «respeto», pero prefiero ir un poco más allá. Mientras que en el ámbito católico el respeto puede mantener matices de sumisión a la autoridad, yo prefiero mantener un respeto horizontal que excluye explícitamente las opresiones y las jerarquías de cualquier tipo.
El sexto artículo es el punto de mayor fricción. Baden-Powell planteaba un conservacionismo básico, y MSC introdujo el creacionismo religioso con su «ve en la naturaleza la obra de Dios». Para mi, esta era la ley más importante y a la vez la peor enfocada, así que, para arreglarlo, decido cambiar el dogma teológico por la ecología científica. El valor de la naturaleza pasa a ser intrínseco y no subordinado a un creador divino inexistente.
Ay, la obediencia del séptimo artículo. Baden-Powell exigía obediencia casi militar. MSC esquivó este espinoso asunto moviendo aquí el concepto del trabajo. Pero a mi, separar un artículo en dos para evitar que, al quitar ese artículo el decálogo se te quede cojo no me convence. En mi versión, decido recuperar el espíritu del artículo original sobre la obediencia… para subvertirlo. No lo sustituyo ni lo reemplazo, ni busco un desdoblamiento de otro artículo, por el contrario, tomo la obediencia ciega y la desmarco a favor del pensamiento crítico, el respeto democrático, la capacidad de autogestión y el cuestionamiento legítimo del poder. Nullius in verba.
Las versiones tradicionales del octavo artículo abordan la alegría ante la adversidad desde una perspectiva de resignación estoica u optimismo moral individual. Yo prefiero colectivizar este sentimiento, convirtiendo la alegría en una herramienta política, en un motor de resistencia y cambio para la acción grupal.
En su noveno artículo, MSC utiliza el concepto de austeridad, muy vinculado al ascetismo católico. No creo que la austeridad sea la respuesta, prefiero transformarla en una postura anticapitalista consciente y resignificar el concepto del trabajo, añadiendo la lucha contra el clasismo y el reconocimiento de la clase obrera.
Para terminar, la primera redacción de Baden-Powell cargaba el décimo artículo con una fuerte noción de castidad o pureza espiritual de corte judeocristiano. MSC, contra todo pronostico, lo secularizó bastante al usar «sano, sincero y honrado». Yo tomo esos planteamientos y los traduzco a los conceptos de integridad y coherencia ética civil. Los despojo, así, de esos retrogustos de culpabilidad religiosa que impulsaban a darse manotazos en el pecho.
Pues ya estaría...
Al final, despojada del misticismo religioso, de los rígidos uniformes y de dogmas propios del pasado, la esencia del escultismo sigue, creo yo, intacta en estas líneas. Aquel chaval de once años que se anudó la pañoleta negra y granate al cuello en Valladolid no necesitaba creer en deidades ni en jerarquías militares para querer cambiar su entorno, para intentar dejar el mundo mejor de como se lo encontró.
Ese principio es el que me mueve a luchar contra las pseudociencias; el que me anima cada día a seguir divulgando ciencia y a enseñar a otros a divulgarla; el que me empuja a enseñar matemáticas, química o biología a mis alumnos de la academia, y a enseñar a enseñar a los de la universidad; el que me incita a seguir mostrando los daños que el tardocapitalismo en el que nos encontramos está causando a toda la biosfera, a la que estamos ligados y de la que formamos parte indivisible.
Hoy, con el método científico en la mano, la ecología en la mente y la justicia social en el horizonte, sigo convencido de lo mismo: se puede ser scout, se puede ser profundamente crítico y se puede militar activamente por un mundo mejor. Las fórmulas institucionales pueden cambiar y las leyes se adaptan a los nuevos tiempos, pero el compromiso real con la vida, con la conciencia y con la sociedad, eso permanece.
Y eso, se mire desde donde se mire, es como ser scout: para toda la vida.
#Biología #CienciaYDivulgaciónCientífica #CienciasBásicas #Conservación #CreacionismoGeocentrismoYTierraJoven #EcologíaYMedioAmbiente #EscepticismoCientífico #Escultismo #importadoPatreon #OffTopic #OtrasCiencias #Patreon #Religión
───────────────────
vía Vary Ingweion / @VaryIngweion —
https://alvarobayon.com/86606