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#conservacion — Public Fediverse posts

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  1. Un nuevo reglamento pone entre la espada y la pared a productores de miel de abejas nativas

    El nuevo reglamento que entrará a regir en noviembre con el fin de ordenar la actividad de las abejas silvestres sin aguijón, ha impuesto un esquema de registros y límites de colmenas que preocupa a meliponicultores.
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    #Ambiente #Ciencia #Conservación #Cultura #FloraYFauna #MedioAmbiente

    vozdeguanacaste.com/un-nuevo-r

  2. Un nuevo reglamento pone entre la espada y la pared a productores de miel de abejas nativas

    El nuevo reglamento que entrará a regir en noviembre con el fin de ordenar la actividad de las abejas silvestres sin aguijón, ha impuesto un esquema de registros y límites de colmenas que preocupa a meliponicultores.
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  3. 🧿 𝑻𝒓𝒆𝒔 𝒉𝒐𝒓𝒂𝒔 𝒄𝒐𝒏 𝒖𝒏 𝒐𝒓𝒂𝒏𝒈𝒖𝒕𝒂́𝒏 🧿

    En lo profundo de la selva de Borneo, el conservacionista Willie Smits vivió uno de esos momentos en los que todo depende de mantener la cabeza fría.

    Un orangután macho, enorme, lo sujetó del brazo.
    No hubo gritos, ni ataques directos.
    Solo fuerza.
    Una fuerza abrumadora.
    Durante tres horas.

    Smits sabía perfectamente dónde estaba metido.
    Un orangután puede tener la fuerza de cinco o siete hombres adultos.
    Si el animal hubiera querido, habría terminado todo en segundos.
    Pero no lo hizo.
    Lo mantuvo inmovilizado, en una especie de pulso silencioso.

    Y ahí es donde entra lo que realmente le salvó: la psicología.

    No lo miró a los ojos.
    No se resistió.
    No intentó zafarse con brusquedad.
    En el mundo de los grandes simios, una mirada directa es un desafío.
    Un gesto mal interpretado puede encender la agresividad.
    Smits, con sangre fría, decidió no jugar a ese juego.

    Aguantó.

    Tres horas después, el animal lo soltó.
    Sin más.
    Se dio la vuelta y se alejó.

    No fue un “ataque” como solemos imaginar.
    Fue otra cosa.
    Una demostración de poder, de control, quizá incluso de curiosidad o desconfianza.
    Y también una prueba de algo que a menudo olvidamos: estos animales no son máquinas de reaccionar, tienen una complejidad emocional y conductual enorme.

    Smits no estaba allí por casualidad.
    Llevaba años luchando contra la destrucción de la selva por la industria del aceite de palma.
    Rescatando orangutanes, rehabilitándolos, devolviéndolos a un entorno que, en muchos casos, ya no existía.

    Su trabajo va mucho más allá de ese episodio.

    Fundó la Borneo Orangutan Survival Foundation en 1991, una de las mayores organizaciones de rescate de primates del mundo.
    También creó la Fundación Masarang, centrada en trabajar con comunidades locales para ofrecer alternativas económicas sostenibles.

    Pero su proyecto más conocido es Samboja Lestari.
    Allí consiguió algo que parecía imposible: transformar un terreno devastado, prácticamente un desierto de pasto quemado, en una selva tropical viva.
    No solo plantó árboles.
    Cambió el microclima.
    Volvió la lluvia.
    Regresaron los animales.

    Eso no se hace en un laboratorio.
    Se hace sobre el terreno, enfrentándote a todo: clima, enfermedades, intereses económicos… y a veces, como en ese caso, a animales salvajes que no olvidan lo que les han hecho los humanos.

    Su vida no ha sido precisamente cómoda.
    Ha recibido amenazas de muerte por enfrentarse a la tala ilegal y al negocio del aceite de palma.
    Ha enfermado gravemente, incluso necesitando quimioterapia por infecciones parasitarias contraídas durante rescates.

    Y aun así, sigue.

    A sus casi 70 años, continúa trabajando desde Sulawesi, colaborando con tecnología satelital para vigilar la deforestación, asesorando al gobierno indonesio y ampliando proyectos que ya abarcan millones de acres.

    Hay una comparación que encaja bien aquí: su relación con los orangutanes recuerda, en cierto modo, a la de Jane Goodall con los chimpancés o Dian Fossey con los gorilas.
    Personas que entendieron algo básico: cuando entras en ese mundo, eres tú el que tiene que adaptarse.

    Y quizá ese momento, con el brazo atrapado y sin margen de error, resume todo su trabajo mejor que cualquier premio.

    No ganó por ser más fuerte.
    Ganó por entender dónde estaba.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historiareal #naturaleza #orangutanes #borneo #conservacion #medioambiente #supervivencia #curiosidades #ecologia

  4. 🧿 𝑻𝒓𝒆𝒔 𝒉𝒐𝒓𝒂𝒔 𝒄𝒐𝒏 𝒖𝒏 𝒐𝒓𝒂𝒏𝒈𝒖𝒕𝒂́𝒏 🧿

    En lo profundo de la selva de Borneo, el conservacionista Willie Smits vivió uno de esos momentos en los que todo depende de mantener la cabeza fría.

    Un orangután macho, enorme, lo sujetó del brazo.
    No hubo gritos, ni ataques directos.
    Solo fuerza.
    Una fuerza abrumadora.
    Durante tres horas.

    Smits sabía perfectamente dónde estaba metido.
    Un orangután puede tener la fuerza de cinco o siete hombres adultos.
    Si el animal hubiera querido, habría terminado todo en segundos.
    Pero no lo hizo.
    Lo mantuvo inmovilizado, en una especie de pulso silencioso.

    Y ahí es donde entra lo que realmente le salvó: la psicología.

    No lo miró a los ojos.
    No se resistió.
    No intentó zafarse con brusquedad.
    En el mundo de los grandes simios, una mirada directa es un desafío.
    Un gesto mal interpretado puede encender la agresividad.
    Smits, con sangre fría, decidió no jugar a ese juego.

    Aguantó.

    Tres horas después, el animal lo soltó.
    Sin más.
    Se dio la vuelta y se alejó.

    No fue un “ataque” como solemos imaginar.
    Fue otra cosa.
    Una demostración de poder, de control, quizá incluso de curiosidad o desconfianza.
    Y también una prueba de algo que a menudo olvidamos: estos animales no son máquinas de reaccionar, tienen una complejidad emocional y conductual enorme.

    Smits no estaba allí por casualidad.
    Llevaba años luchando contra la destrucción de la selva por la industria del aceite de palma.
    Rescatando orangutanes, rehabilitándolos, devolviéndolos a un entorno que, en muchos casos, ya no existía.

    Su trabajo va mucho más allá de ese episodio.

    Fundó la Borneo Orangutan Survival Foundation en 1991, una de las mayores organizaciones de rescate de primates del mundo.
    También creó la Fundación Masarang, centrada en trabajar con comunidades locales para ofrecer alternativas económicas sostenibles.

    Pero su proyecto más conocido es Samboja Lestari.
    Allí consiguió algo que parecía imposible: transformar un terreno devastado, prácticamente un desierto de pasto quemado, en una selva tropical viva.
    No solo plantó árboles.
    Cambió el microclima.
    Volvió la lluvia.
    Regresaron los animales.

    Eso no se hace en un laboratorio.
    Se hace sobre el terreno, enfrentándote a todo: clima, enfermedades, intereses económicos… y a veces, como en ese caso, a animales salvajes que no olvidan lo que les han hecho los humanos.

    Su vida no ha sido precisamente cómoda.
    Ha recibido amenazas de muerte por enfrentarse a la tala ilegal y al negocio del aceite de palma.
    Ha enfermado gravemente, incluso necesitando quimioterapia por infecciones parasitarias contraídas durante rescates.

    Y aun así, sigue.

    A sus casi 70 años, continúa trabajando desde Sulawesi, colaborando con tecnología satelital para vigilar la deforestación, asesorando al gobierno indonesio y ampliando proyectos que ya abarcan millones de acres.

    Hay una comparación que encaja bien aquí: su relación con los orangutanes recuerda, en cierto modo, a la de Jane Goodall con los chimpancés o Dian Fossey con los gorilas.
    Personas que entendieron algo básico: cuando entras en ese mundo, eres tú el que tiene que adaptarse.

    Y quizá ese momento, con el brazo atrapado y sin margen de error, resume todo su trabajo mejor que cualquier premio.

    No ganó por ser más fuerte.
    Ganó por entender dónde estaba.

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    #historiareal #naturaleza #orangutanes #borneo #conservacion #medioambiente #supervivencia #curiosidades #ecologia

  5. 🧿 𝑻𝒓𝒆𝒔 𝒉𝒐𝒓𝒂𝒔 𝒄𝒐𝒏 𝒖𝒏 𝒐𝒓𝒂𝒏𝒈𝒖𝒕𝒂́𝒏 🧿

    En lo profundo de la selva de Borneo, el conservacionista Willie Smits vivió uno de esos momentos en los que todo depende de mantener la cabeza fría.

    Un orangután macho, enorme, lo sujetó del brazo.
    No hubo gritos, ni ataques directos.
    Solo fuerza.
    Una fuerza abrumadora.
    Durante tres horas.

    Smits sabía perfectamente dónde estaba metido.
    Un orangután puede tener la fuerza de cinco o siete hombres adultos.
    Si el animal hubiera querido, habría terminado todo en segundos.
    Pero no lo hizo.
    Lo mantuvo inmovilizado, en una especie de pulso silencioso.

    Y ahí es donde entra lo que realmente le salvó: la psicología.

    No lo miró a los ojos.
    No se resistió.
    No intentó zafarse con brusquedad.
    En el mundo de los grandes simios, una mirada directa es un desafío.
    Un gesto mal interpretado puede encender la agresividad.
    Smits, con sangre fría, decidió no jugar a ese juego.

    Aguantó.

    Tres horas después, el animal lo soltó.
    Sin más.
    Se dio la vuelta y se alejó.

    No fue un “ataque” como solemos imaginar.
    Fue otra cosa.
    Una demostración de poder, de control, quizá incluso de curiosidad o desconfianza.
    Y también una prueba de algo que a menudo olvidamos: estos animales no son máquinas de reaccionar, tienen una complejidad emocional y conductual enorme.

    Smits no estaba allí por casualidad.
    Llevaba años luchando contra la destrucción de la selva por la industria del aceite de palma.
    Rescatando orangutanes, rehabilitándolos, devolviéndolos a un entorno que, en muchos casos, ya no existía.

    Su trabajo va mucho más allá de ese episodio.

    Fundó la Borneo Orangutan Survival Foundation en 1991, una de las mayores organizaciones de rescate de primates del mundo.
    También creó la Fundación Masarang, centrada en trabajar con comunidades locales para ofrecer alternativas económicas sostenibles.

    Pero su proyecto más conocido es Samboja Lestari.
    Allí consiguió algo que parecía imposible: transformar un terreno devastado, prácticamente un desierto de pasto quemado, en una selva tropical viva.
    No solo plantó árboles.
    Cambió el microclima.
    Volvió la lluvia.
    Regresaron los animales.

    Eso no se hace en un laboratorio.
    Se hace sobre el terreno, enfrentándote a todo: clima, enfermedades, intereses económicos… y a veces, como en ese caso, a animales salvajes que no olvidan lo que les han hecho los humanos.

    Su vida no ha sido precisamente cómoda.
    Ha recibido amenazas de muerte por enfrentarse a la tala ilegal y al negocio del aceite de palma.
    Ha enfermado gravemente, incluso necesitando quimioterapia por infecciones parasitarias contraídas durante rescates.

    Y aun así, sigue.

    A sus casi 70 años, continúa trabajando desde Sulawesi, colaborando con tecnología satelital para vigilar la deforestación, asesorando al gobierno indonesio y ampliando proyectos que ya abarcan millones de acres.

    Hay una comparación que encaja bien aquí: su relación con los orangutanes recuerda, en cierto modo, a la de Jane Goodall con los chimpancés o Dian Fossey con los gorilas.
    Personas que entendieron algo básico: cuando entras en ese mundo, eres tú el que tiene que adaptarse.

    Y quizá ese momento, con el brazo atrapado y sin margen de error, resume todo su trabajo mejor que cualquier premio.

    No ganó por ser más fuerte.
    Ganó por entender dónde estaba.

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    #historiareal #naturaleza #orangutanes #borneo #conservacion #medioambiente #supervivencia #curiosidades #ecologia

  6. 🧿 𝑻𝒓𝒆𝒔 𝒉𝒐𝒓𝒂𝒔 𝒄𝒐𝒏 𝒖𝒏 𝒐𝒓𝒂𝒏𝒈𝒖𝒕𝒂́𝒏 🧿

    En lo profundo de la selva de Borneo, el conservacionista Willie Smits vivió uno de esos momentos en los que todo depende de mantener la cabeza fría.

    Un orangután macho, enorme, lo sujetó del brazo.
    No hubo gritos, ni ataques directos.
    Solo fuerza.
    Una fuerza abrumadora.
    Durante tres horas.

    Smits sabía perfectamente dónde estaba metido.
    Un orangután puede tener la fuerza de cinco o siete hombres adultos.
    Si el animal hubiera querido, habría terminado todo en segundos.
    Pero no lo hizo.
    Lo mantuvo inmovilizado, en una especie de pulso silencioso.

    Y ahí es donde entra lo que realmente le salvó: la psicología.

    No lo miró a los ojos.
    No se resistió.
    No intentó zafarse con brusquedad.
    En el mundo de los grandes simios, una mirada directa es un desafío.
    Un gesto mal interpretado puede encender la agresividad.
    Smits, con sangre fría, decidió no jugar a ese juego.

    Aguantó.

    Tres horas después, el animal lo soltó.
    Sin más.
    Se dio la vuelta y se alejó.

    No fue un “ataque” como solemos imaginar.
    Fue otra cosa.
    Una demostración de poder, de control, quizá incluso de curiosidad o desconfianza.
    Y también una prueba de algo que a menudo olvidamos: estos animales no son máquinas de reaccionar, tienen una complejidad emocional y conductual enorme.

    Smits no estaba allí por casualidad.
    Llevaba años luchando contra la destrucción de la selva por la industria del aceite de palma.
    Rescatando orangutanes, rehabilitándolos, devolviéndolos a un entorno que, en muchos casos, ya no existía.

    Su trabajo va mucho más allá de ese episodio.

    Fundó la Borneo Orangutan Survival Foundation en 1991, una de las mayores organizaciones de rescate de primates del mundo.
    También creó la Fundación Masarang, centrada en trabajar con comunidades locales para ofrecer alternativas económicas sostenibles.

    Pero su proyecto más conocido es Samboja Lestari.
    Allí consiguió algo que parecía imposible: transformar un terreno devastado, prácticamente un desierto de pasto quemado, en una selva tropical viva.
    No solo plantó árboles.
    Cambió el microclima.
    Volvió la lluvia.
    Regresaron los animales.

    Eso no se hace en un laboratorio.
    Se hace sobre el terreno, enfrentándote a todo: clima, enfermedades, intereses económicos… y a veces, como en ese caso, a animales salvajes que no olvidan lo que les han hecho los humanos.

    Su vida no ha sido precisamente cómoda.
    Ha recibido amenazas de muerte por enfrentarse a la tala ilegal y al negocio del aceite de palma.
    Ha enfermado gravemente, incluso necesitando quimioterapia por infecciones parasitarias contraídas durante rescates.

    Y aun así, sigue.

    A sus casi 70 años, continúa trabajando desde Sulawesi, colaborando con tecnología satelital para vigilar la deforestación, asesorando al gobierno indonesio y ampliando proyectos que ya abarcan millones de acres.

    Hay una comparación que encaja bien aquí: su relación con los orangutanes recuerda, en cierto modo, a la de Jane Goodall con los chimpancés o Dian Fossey con los gorilas.
    Personas que entendieron algo básico: cuando entras en ese mundo, eres tú el que tiene que adaptarse.

    Y quizá ese momento, con el brazo atrapado y sin margen de error, resume todo su trabajo mejor que cualquier premio.

    No ganó por ser más fuerte.
    Ganó por entender dónde estaba.

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    #historiareal #naturaleza #orangutanes #borneo #conservacion #medioambiente #supervivencia #curiosidades #ecologia

  7. 🧿 𝑻𝒓𝒆𝒔 𝒉𝒐𝒓𝒂𝒔 𝒄𝒐𝒏 𝒖𝒏 𝒐𝒓𝒂𝒏𝒈𝒖𝒕𝒂́𝒏 🧿

    En lo profundo de la selva de Borneo, el conservacionista Willie Smits vivió uno de esos momentos en los que todo depende de mantener la cabeza fría.

    Un orangután macho, enorme, lo sujetó del brazo.
    No hubo gritos, ni ataques directos.
    Solo fuerza.
    Una fuerza abrumadora.
    Durante tres horas.

    Smits sabía perfectamente dónde estaba metido.
    Un orangután puede tener la fuerza de cinco o siete hombres adultos.
    Si el animal hubiera querido, habría terminado todo en segundos.
    Pero no lo hizo.
    Lo mantuvo inmovilizado, en una especie de pulso silencioso.

    Y ahí es donde entra lo que realmente le salvó: la psicología.

    No lo miró a los ojos.
    No se resistió.
    No intentó zafarse con brusquedad.
    En el mundo de los grandes simios, una mirada directa es un desafío.
    Un gesto mal interpretado puede encender la agresividad.
    Smits, con sangre fría, decidió no jugar a ese juego.

    Aguantó.

    Tres horas después, el animal lo soltó.
    Sin más.
    Se dio la vuelta y se alejó.

    No fue un “ataque” como solemos imaginar.
    Fue otra cosa.
    Una demostración de poder, de control, quizá incluso de curiosidad o desconfianza.
    Y también una prueba de algo que a menudo olvidamos: estos animales no son máquinas de reaccionar, tienen una complejidad emocional y conductual enorme.

    Smits no estaba allí por casualidad.
    Llevaba años luchando contra la destrucción de la selva por la industria del aceite de palma.
    Rescatando orangutanes, rehabilitándolos, devolviéndolos a un entorno que, en muchos casos, ya no existía.

    Su trabajo va mucho más allá de ese episodio.

    Fundó la Borneo Orangutan Survival Foundation en 1991, una de las mayores organizaciones de rescate de primates del mundo.
    También creó la Fundación Masarang, centrada en trabajar con comunidades locales para ofrecer alternativas económicas sostenibles.

    Pero su proyecto más conocido es Samboja Lestari.
    Allí consiguió algo que parecía imposible: transformar un terreno devastado, prácticamente un desierto de pasto quemado, en una selva tropical viva.
    No solo plantó árboles.
    Cambió el microclima.
    Volvió la lluvia.
    Regresaron los animales.

    Eso no se hace en un laboratorio.
    Se hace sobre el terreno, enfrentándote a todo: clima, enfermedades, intereses económicos… y a veces, como en ese caso, a animales salvajes que no olvidan lo que les han hecho los humanos.

    Su vida no ha sido precisamente cómoda.
    Ha recibido amenazas de muerte por enfrentarse a la tala ilegal y al negocio del aceite de palma.
    Ha enfermado gravemente, incluso necesitando quimioterapia por infecciones parasitarias contraídas durante rescates.

    Y aun así, sigue.

    A sus casi 70 años, continúa trabajando desde Sulawesi, colaborando con tecnología satelital para vigilar la deforestación, asesorando al gobierno indonesio y ampliando proyectos que ya abarcan millones de acres.

    Hay una comparación que encaja bien aquí: su relación con los orangutanes recuerda, en cierto modo, a la de Jane Goodall con los chimpancés o Dian Fossey con los gorilas.
    Personas que entendieron algo básico: cuando entras en ese mundo, eres tú el que tiene que adaptarse.

    Y quizá ese momento, con el brazo atrapado y sin margen de error, resume todo su trabajo mejor que cualquier premio.

    No ganó por ser más fuerte.
    Ganó por entender dónde estaba.

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    #historiareal #naturaleza #orangutanes #borneo #conservacion #medioambiente #supervivencia #curiosidades #ecologia

  8. De potreros a bosques: ganaderos de Guanacaste se adentran en el negocio de los bonos de carbono

    (Unite a nuestro canal de WhatsApp y recibí las noticias directo en tu cel). Un grupo de mujeres trabaja desde muy temprano en un vivero en Hojancha, entre el calor … Leer más
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    #BonosDeCarbono #Ciencia #Conservación #Ganadería #Hojancha #MedioAmbiente #Reforestacion

    vozdeguanacaste.com/de-potrero

  9. 🛒 ■ "Pensé que estaba haciendo lo correcto": Por qué colocar las bolsas de hielo en el fondo de la nevera portátil hace que la comida se derrita el doble de rápido ■ La técnica del "sándwich" permite mantener la comida ent[…]
    huffingtonpost.es/life/consumo

    #consumo #hielo #verano #comidaybebida #conservacion #trucoscaseros #seguridadalimentaria

  10. 🌲 IA Positiva: El Guardián que no parpadea
    ¿Y si los árboles pudieran avisarnos antes del fuego? No es una pregunta teórica, es una infraestructura que ¡Ya está operativa!

    Mientras dormimos, hay una inteligencia que no parpadea. Hoy mismo, en diversas zonas de alto riesgo de California y Europa, redes neuronales entrenadas en visión computacional monitorizan millones de hectáreas a través de cámaras térmicas y satélites.

    Lo disruptivo no es solo que "vean" el humo.

    Lo que tengo bajo control operacional son los datos de respuesta: **0,02 segundos**. Ese es el tiempo que tarda el sistema en distinguir entre una simple nube de polvo, el vapor de la mañana o una columna de fuego incipiente. Es tecnología salvando el aire que respiramos y el hogar de miles de especies antes de que la catástrofe sea imparable.

    Esto es la IA Positiva: no es un algoritmo frío diseñado para manipular tu atención o venderte publicidad. Es un escudo invisible que protege nuestros pulmones y optimiza la labor de los bomberos forestales, dándoles la ventaja táctica del primer segundo.

    👉 Vía REDDIT: reddit.com/r/IA_sin_Fronteras/

    #IAPositiva #MedioAmbiente #Sostenibilidad #Tecnologia #Naturaleza #Conservacion #IA #Futuro #SoberaniaDigital #Ecologia #BioTech #InteligenciaArtificial #ForestFire #ClimateChange #Innovation #GreenTech #OpenAI #EthicalAI #DigitalSovereignty #NatureProtection #TechForGood #ClimateAction #Safety #Algorithm #NeuralNetworks #FirePrevention #SmartForest #EcoFriendly #EarthDayEveryDay #Intelligence #PositiveImpact #Resilience #GlobalWarming #Systems #ActionNow #TechResponsibility #FutureIsNow #DataScience #MachineLearning #ConservationTech #EcoSystem #Oxygen #Forestry #EmergencyResponse #RealTimeData #ZeroEmissions #WildlifeProtection #PlanetEarth #SmartTechnology #AdvancedAI #CrisisManagement #GlobalSecurity #SustainableFuture #MadridTech #IAsinFronteras #JoshuaRed #Guardians #ProteccionCivil #TecnologiaSostenible #InnovacionSocial #CambioClimatico #PrevencionIncendios

  11. 🌎
    El 16 de marzo se celebra el Día Nacional del Oso Panda, una fecha dedicada a uno de los animales más reconocibles y queridos del planeta.
    Ese pelaje blanco y negro, esa forma tranquila de moverse y su mirada casi tímida han convertido al panda en algo más que un símbolo de la naturaleza: es también un recordatorio de lo frágil que puede ser la vida salvaje. 🐼

    El panda gigante vive principalmente en las montañas de China, entre bosques de bambú donde pasa buena parte del día… comiendo.
    De hecho, puede dedicar hasta 14 horas diarias a alimentarse de bambú para conseguir la energía que necesita.
    No es pereza, es pura supervivencia.

    Durante décadas estuvo al borde de desaparecer.
    La pérdida de su hábitat y su baja tasa de reproducción lo pusieron en una situación muy delicada.
    Pero gracias a programas de conservación, reservas naturales y mucho trabajo científico, su situación ha mejorado.
    Hoy sigue siendo un animal vulnerable, sí, pero también una de las grandes historias de esperanza en la protección de especies.

    Celebrar este día no es solo hablar de un animal adorable.
    Es recordar algo sencillo: cuando los humanos decidimos cuidar la naturaleza en serio, todavía estamos a tiempo de arreglar algunas cosas.

    A veces salvar el mundo empieza con algo tan simple como proteger un bosque de bambú. 🌿

    🌎🌎🌎🌎

    #osopanda #diadelpanda #panda #naturaleza #fauna #conservacion #vidasalvaje #animales #medioambiente #biodiversidad

  12. Colegio de Médicos Veterinarios insta a proteger tortugas Baula durante desove en playas costarricenses

    Colegio de Médicos Veterinarios insta a proteger tortugas Baula durante desove en playas costarricenses
    San José, 27 feb (elmundo.cr) – El Colegio de Médicos Veterinarios (COLVET) hace un llamado a la població [...]

    #COLVET #CONMVEFAS #Conservación #CostaRica #Desove #EcosistemasMarinos #Gandoca-Manzanillo #Ostional #Playas #TortugasBaula #TortugasMarinas #Tortuguero

    elmundo.cr/costa-rica/colegio-

  13. La materia orgánica de los suelos contiene más carbono orgánico que la vegetación y atmósfera juntos 🦠.
    La #Conservación del buen estado del suelo es fundamentales para evitar emisiones extra de gases de #EfectoInvernadero.
    🔗nature.com/articles/nature1606

    Dentro del potencial que existe en los #Ecosistemas para reducir la concentración de estos gases, solo el carbono del suelo contribuiría en un 25%. Los humedales sobre todo, y zonas agrícolas juegan un papel muy destacado.
    🔗nature.com/articles/s41893-020