#diadia — Public Fediverse posts
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🍎La bolsa se rompió en el portal.
Una manzana rodó, el pan quedó torcido, las llaves al suelo.
Y de repente, todo.
No son las cosas, es el cansancio acumulado.A veces, el futuro pesa demasiado. Intentar abarcarlo todo es la forma más rápida de romperse.
La clave no es rendirse, es bajar la vista.
Recoger la manzana, entrar, quitarse los zapatos y aceptar que el día solo es hoy.
Mañana ya vendrá.
Hoy basta con cruzar la tarde, cenar y apagar la luz sin buscarle un sentido épico a cada paso.
Qué alivio entender que no tienes que cargar con tu vida entera, solo con este tramo.⋅•⋅⊰∙∘☽༓☾∘∙⊱⋅•⋅
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🍎La bolsa se rompió en el portal.
Una manzana rodó, el pan quedó torcido, las llaves al suelo.
Y de repente, todo.
No son las cosas, es el cansancio acumulado.A veces, el futuro pesa demasiado. Intentar abarcarlo todo es la forma más rápida de romperse.
La clave no es rendirse, es bajar la vista.
Recoger la manzana, entrar, quitarse los zapatos y aceptar que el día solo es hoy.
Mañana ya vendrá.
Hoy basta con cruzar la tarde, cenar y apagar la luz sin buscarle un sentido épico a cada paso.
Qué alivio entender que no tienes que cargar con tu vida entera, solo con este tramo.⋅•⋅⊰∙∘☽༓☾∘∙⊱⋅•⋅
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🍎La bolsa se rompió en el portal.
Una manzana rodó, el pan quedó torcido, las llaves al suelo.
Y de repente, todo.
No son las cosas, es el cansancio acumulado.A veces, el futuro pesa demasiado. Intentar abarcarlo todo es la forma más rápida de romperse.
La clave no es rendirse, es bajar la vista.
Recoger la manzana, entrar, quitarse los zapatos y aceptar que el día solo es hoy.
Mañana ya vendrá.
Hoy basta con cruzar la tarde, cenar y apagar la luz sin buscarle un sentido épico a cada paso.
Qué alivio entender que no tienes que cargar con tu vida entera, solo con este tramo.⋅•⋅⊰∙∘☽༓☾∘∙⊱⋅•⋅
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:gaming_pacman10: La bolsa del supermercado se rompió en el portal.
Una manzana rodó hasta la pared, el pan quedó torcido y las llaves se cayeron justo cuando ya no quedaba paciencia para nada más.
Y por un segundo, eso fue demasiado.
No el pan, ni las llaves, ni la manzana.
Todo.
La vida entera encima de una escena pequeña.Hay días en los que pensar en el futuro da una especie de vértigo.
Como si alguien abriera todas las puertas a la vez y te pidiera decidir por dónde vas a salir, qué vas a hacer, quién vas a ser, cómo vas a poder con tanto.
Y una no puede.
No así.
No mirando diez años hacia delante con el cuerpo cansado y la cabeza llena de ruido.Entonces quizá haya que bajar la vista.
No por rendirse.
Solo para no partirse.
Recoger la manzana.
Entrar en casa.
Dejar la bolsa sobre la encimera.
Quitarse los zapatos despacio.
Permitir que el día sea solo este día, con sus horas torpes, sus cosas pendientes, su luz cambiando sin pedir permiso.
Mañana ya tendrá su propia forma. Hoy basta con cruzar la tarde.
Con contestar lo necesario.
Con comer algo.
Con apagar una luz.
Con llegar a la cama sin exigirle sentido a todo.Qué raro alivio entender que no tienes que cargar con toda tu vida al mismo tiempo.
Solo con este tramo.
Este pasillo.
Esta respiración.
Esta noche acercándose poco a poco.
Y tal vez no sea una gran respuesta. Pero la manzana vuelve a la bolsa.
La puerta se abre.
Y por ahora, eso mueve algo.❀ ───────────── ❀
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:gaming_pacman10: La bolsa del supermercado se rompió en el portal.
Una manzana rodó hasta la pared, el pan quedó torcido y las llaves se cayeron justo cuando ya no quedaba paciencia para nada más.
Y por un segundo, eso fue demasiado.
No el pan, ni las llaves, ni la manzana.
Todo.
La vida entera encima de una escena pequeña.Hay días en los que pensar en el futuro da una especie de vértigo.
Como si alguien abriera todas las puertas a la vez y te pidiera decidir por dónde vas a salir, qué vas a hacer, quién vas a ser, cómo vas a poder con tanto.
Y una no puede.
No así.
No mirando diez años hacia delante con el cuerpo cansado y la cabeza llena de ruido.Entonces quizá haya que bajar la vista.
No por rendirse.
Solo para no partirse.
Recoger la manzana.
Entrar en casa.
Dejar la bolsa sobre la encimera.
Quitarse los zapatos despacio.
Permitir que el día sea solo este día, con sus horas torpes, sus cosas pendientes, su luz cambiando sin pedir permiso.
Mañana ya tendrá su propia forma. Hoy basta con cruzar la tarde.
Con contestar lo necesario.
Con comer algo.
Con apagar una luz.
Con llegar a la cama sin exigirle sentido a todo.Qué raro alivio entender que no tienes que cargar con toda tu vida al mismo tiempo.
Solo con este tramo.
Este pasillo.
Esta respiración.
Esta noche acercándose poco a poco.
Y tal vez no sea una gran respuesta. Pero la manzana vuelve a la bolsa.
La puerta se abre.
Y por ahora, eso mueve algo.❀ ───────────── ❀
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:catroll: A veces te despiertas y tienes la sensación de que la vida ha cambiado de sitio mientras dormías.
Abres el cajón de los calcetines buscando un par decente y te encuentras una cuchara.
Ahí, tan tranquila, como si llevara años viviendo entre los calcetines y el raro fueras tú por sorprenderte.Te quedas unos segundos mirándola, intentando recordar en qué momento pasó eso.
Pero enseguida ves que no es solo la cuchara.
La taza del café sigue en la mesa desde hace demasiado tiempo, la factura duerme debajo del frutero, como si esconderla bajo un par de plátanos fuera una estrategia financiera, y la bolsa que ibas a bajar "ahora mismo" lleva tres días esperándote junto a la puerta con una paciencia que ya quisieran algunas personas.Y entonces entiendes que no se trata del desorden.
Se trata de otra cosa.Hay épocas en las que la vida se te descuadra por dentro antes que por fuera.
Empiezas a posponer pequeñas cosas porque no te queda energía para ellas y, sin darte cuenta, acabas aplazando también conversaciones, decisiones e incluso esa versión de ti que jurabas que ibas a recuperar "cuando tuviera un momento". Ese momento nunca llega.Nos vendieron la idea de que todo acabaría encontrando su sitio.
Que estudiar, trabajar, esforzarse y hacer las cosas bien era seguir un camino bastante recto.
Pero la vida tiene muy poca afición por las líneas rectas.
A veces acelera cuando tú solo puedes caminar.
Otras se queda parada justo cuando tú por fin habías cogido impulso.Lo curioso es que, casi siempre, lo que te devuelve un poco al mundo no son las grandes soluciones.
Es una tontería.
Una canción que se cuela por la ventana.
El olor del café recién hecho. Encontrar cinco euros en un bolsillo.
Que alguien te mande un mensaje sin necesitar nada.
Esas pequeñas grietas por donde vuelve a entrar un poco de aire.Los problemas siguen ahí.
La factura no desaparece.
La bolsa continúa esperando junto a la puerta y la cuchara, tarde o temprano, vuelve al cajón de la cocina.
Pero tú también vuelves un poco a tu sitio.Porque hay días en los que salir adelante no consiste en poner la vida en orden.
Consiste, simplemente, en sobrevivir al desorden sin olvidar que no será así para siempre.✧・゚: ✧・゚: :・゚✧:・゚✧
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:catroll: A veces te despiertas y tienes la sensación de que la vida ha cambiado de sitio mientras dormías.
Abres el cajón de los calcetines buscando un par decente y te encuentras una cuchara.
Ahí, tan tranquila, como si llevara años viviendo entre los calcetines y el raro fueras tú por sorprenderte.Te quedas unos segundos mirándola, intentando recordar en qué momento pasó eso.
Pero enseguida ves que no es solo la cuchara.
La taza del café sigue en la mesa desde hace demasiado tiempo, la factura duerme debajo del frutero, como si esconderla bajo un par de plátanos fuera una estrategia financiera, y la bolsa que ibas a bajar "ahora mismo" lleva tres días esperándote junto a la puerta con una paciencia que ya quisieran algunas personas.Y entonces entiendes que no se trata del desorden.
Se trata de otra cosa.Hay épocas en las que la vida se te descuadra por dentro antes que por fuera.
Empiezas a posponer pequeñas cosas porque no te queda energía para ellas y, sin darte cuenta, acabas aplazando también conversaciones, decisiones e incluso esa versión de ti que jurabas que ibas a recuperar "cuando tuviera un momento". Ese momento nunca llega.Nos vendieron la idea de que todo acabaría encontrando su sitio.
Que estudiar, trabajar, esforzarse y hacer las cosas bien era seguir un camino bastante recto.
Pero la vida tiene muy poca afición por las líneas rectas.
A veces acelera cuando tú solo puedes caminar.
Otras se queda parada justo cuando tú por fin habías cogido impulso.Lo curioso es que, casi siempre, lo que te devuelve un poco al mundo no son las grandes soluciones.
Es una tontería.
Una canción que se cuela por la ventana.
El olor del café recién hecho. Encontrar cinco euros en un bolsillo.
Que alguien te mande un mensaje sin necesitar nada.
Esas pequeñas grietas por donde vuelve a entrar un poco de aire.Los problemas siguen ahí.
La factura no desaparece.
La bolsa continúa esperando junto a la puerta y la cuchara, tarde o temprano, vuelve al cajón de la cocina.
Pero tú también vuelves un poco a tu sitio.Porque hay días en los que salir adelante no consiste en poner la vida en orden.
Consiste, simplemente, en sobrevivir al desorden sin olvidar que no será así para siempre.✧・゚: ✧・゚: :・゚✧:・゚✧
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:catroll: A veces te despiertas y tienes la sensación de que la vida ha cambiado de sitio mientras dormías.
Abres el cajón de los calcetines buscando un par decente y te encuentras una cuchara.
Ahí, tan tranquila, como si llevara años viviendo entre los calcetines y el raro fueras tú por sorprenderte.Te quedas unos segundos mirándola, intentando recordar en qué momento pasó eso.
Pero enseguida ves que no es solo la cuchara.
La taza del café sigue en la mesa desde hace demasiado tiempo, la factura duerme debajo del frutero, como si esconderla bajo un par de plátanos fuera una estrategia financiera, y la bolsa que ibas a bajar "ahora mismo" lleva tres días esperándote junto a la puerta con una paciencia que ya quisieran algunas personas.Y entonces entiendes que no se trata del desorden.
Se trata de otra cosa.Hay épocas en las que la vida se te descuadra por dentro antes que por fuera.
Empiezas a posponer pequeñas cosas porque no te queda energía para ellas y, sin darte cuenta, acabas aplazando también conversaciones, decisiones e incluso esa versión de ti que jurabas que ibas a recuperar "cuando tuviera un momento". Ese momento nunca llega.Nos vendieron la idea de que todo acabaría encontrando su sitio.
Que estudiar, trabajar, esforzarse y hacer las cosas bien era seguir un camino bastante recto.
Pero la vida tiene muy poca afición por las líneas rectas.
A veces acelera cuando tú solo puedes caminar.
Otras se queda parada justo cuando tú por fin habías cogido impulso.Lo curioso es que, casi siempre, lo que te devuelve un poco al mundo no son las grandes soluciones.
Es una tontería.
Una canción que se cuela por la ventana.
El olor del café recién hecho. Encontrar cinco euros en un bolsillo.
Que alguien te mande un mensaje sin necesitar nada.
Esas pequeñas grietas por donde vuelve a entrar un poco de aire.Los problemas siguen ahí.
La factura no desaparece.
La bolsa continúa esperando junto a la puerta y la cuchara, tarde o temprano, vuelve al cajón de la cocina.
Pero tú también vuelves un poco a tu sitio.Porque hay días en los que salir adelante no consiste en poner la vida en orden.
Consiste, simplemente, en sobrevivir al desorden sin olvidar que no será así para siempre.✧・゚: ✧・゚: :・゚✧:・゚✧
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:catroll: A veces te despiertas y tienes la sensación de que la vida ha cambiado de sitio mientras dormías.
Abres el cajón de los calcetines buscando un par decente y te encuentras una cuchara.
Ahí, tan tranquila, como si llevara años viviendo entre los calcetines y el raro fueras tú por sorprenderte.Te quedas unos segundos mirándola, intentando recordar en qué momento pasó eso.
Pero enseguida ves que no es solo la cuchara.
La taza del café sigue en la mesa desde hace demasiado tiempo, la factura duerme debajo del frutero, como si esconderla bajo un par de plátanos fuera una estrategia financiera, y la bolsa que ibas a bajar "ahora mismo" lleva tres días esperándote junto a la puerta con una paciencia que ya quisieran algunas personas.Y entonces entiendes que no se trata del desorden.
Se trata de otra cosa.Hay épocas en las que la vida se te descuadra por dentro antes que por fuera.
Empiezas a posponer pequeñas cosas porque no te queda energía para ellas y, sin darte cuenta, acabas aplazando también conversaciones, decisiones e incluso esa versión de ti que jurabas que ibas a recuperar "cuando tuviera un momento". Ese momento nunca llega.Nos vendieron la idea de que todo acabaría encontrando su sitio.
Que estudiar, trabajar, esforzarse y hacer las cosas bien era seguir un camino bastante recto.
Pero la vida tiene muy poca afición por las líneas rectas.
A veces acelera cuando tú solo puedes caminar.
Otras se queda parada justo cuando tú por fin habías cogido impulso.Lo curioso es que, casi siempre, lo que te devuelve un poco al mundo no son las grandes soluciones.
Es una tontería.
Una canción que se cuela por la ventana.
El olor del café recién hecho. Encontrar cinco euros en un bolsillo.
Que alguien te mande un mensaje sin necesitar nada.
Esas pequeñas grietas por donde vuelve a entrar un poco de aire.Los problemas siguen ahí.
La factura no desaparece.
La bolsa continúa esperando junto a la puerta y la cuchara, tarde o temprano, vuelve al cajón de la cocina.
Pero tú también vuelves un poco a tu sitio.Porque hay días en los que salir adelante no consiste en poner la vida en orden.
Consiste, simplemente, en sobrevivir al desorden sin olvidar que no será así para siempre.✧・゚: ✧・゚: :・゚✧:・゚✧
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⚶ ─ ⚶ ─ ⚶
A veces nos pensamos que cambiar es hacer una reforma integral de nuestra vida, cuando la mayoría de las veces es simplemente empezar a quitar el ruido que no te deja escuchar lo que piensas.
Es curioso cómo nos pasamos años siendo el segundón de nuestra propia película, esperando permiso para dejar de aguantar cosas que nos agotan.
Al final, lo de elegirte no es un plan maestro, es ir apartando todo lo que te hace sentir pequeño, sin más pretensiones.
Se vive mucho mejor cuando dejas de pedir perdón por no estar disponible para quien no te aporta.⚶ ─ ⚶ ─ ⚶