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#cuerpohumano — Public Fediverse posts

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  1. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    Se comió un avión.
    Y no es una metáfora.

    Michel Lotito nació en Francia en 1950 y desde joven empezó a hacer algo que no encajaba en ningún sitio: comía cosas que no eran comida.
    No fue un truco puntual ni una excentricidad de feria.
    Fue constante.
    Metal, vidrio, goma… lo que para cualquiera sería peligroso, para él se convirtió en rutina.

    Con el tiempo dejó de ser una rareza local y se convirtió en espectáculo.
    Bicicletas, carritos de supermercado, televisores, lámparas, incluso un ataúd.
    Pero lo que terminó de fijar su nombre fue el avión: un Cessna 150 que fue consumiendo poco a poco entre 1978 y 1980.
    No de golpe, claro.
    Lo cortaba en piezas pequeñas, lo trituraba lo justo y lo ingería durante meses.

    De ahí el apodo: “Monsieur Mangetout”.
    El hombre que se come todo.

    Lo más extraño no era solo lo que hacía, sino cómo podía hacerlo.
    Según los médicos que lo estudiaron, tenía un revestimiento estomacal más grueso de lo normal, lo que le protegía parcialmente de cortes y perforaciones.
    También producía jugos gástricos especialmente potentes.
    Aun así, no era invulnerable.
    Comer metal no es seguro en ningún caso.
    Simplemente, su cuerpo resistía más de lo que parecía posible.

    Tenía su propio “método”.
    Cortaba los objetos en fragmentos manejables, los acompañaba con agua y aceite mineral para facilitar el paso, y seguía.
    Decía que lo más difícil no era el metal, sino cosas blandas como el plátano o el huevo duro.
    Eso sí que le resultaba incómodo.
    Ahí es donde su historia deja de ser solo extraña y pasa a ser directamente absurda.

    También hay anécdotas que ayudan a entender el personaje.
    Una vez, al romperse un vaso por accidente, en lugar de tirarlo… se lo comió.
    Otra, durante una actuación, alguien del público dudó de que fuera real.
    Lotito le pidió un objeto personal y empezó a comérselo delante de todos, sin dramatismo, como si fuera lo más normal del mundo.

    No era un científico ni un artista en el sentido clásico.
    Tampoco pretendía dar lecciones.
    Simplemente encontró una forma de vivir (y ganarse la vida) haciendo algo que nadie más podía hacer sin consecuencias graves.
    Su fama no venía de crear algo nuevo, sino de empujar un límite físico hasta donde casi nadie se atrevería a mirar.

    Murió en 2007 por causas naturales.
    No por lo que comía.

    Y eso es lo que termina de descolocar.
    Porque toda su vida parece construida sobre una contradicción: hacer algo claramente peligroso… y salir adelante.

    No dejó una obra, ni un invento, ni un legado fácil de explicar.
    Pero dejó una historia que incomoda un poco, porque obliga a admitir que el cuerpo humano, a veces, no sigue las reglas que creemos entender.

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    youtube.com/watch?v=gtyKNFqutHM ➡️ 𝐷𝑜𝑐𝑢𝑚𝑒𝑛𝑡𝑎𝑙

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  2. #datocurioso

    ¿Sabías que llevas una red de tuberías de presión digna de la ingeniería dentro de ti?

    Cuando pensamos en hidráulica, solemos imaginar excavadoras mecánicas, frenos de autos o grandes presas. Sin embargo, el sistema hidráulico más preciso del planeta no está hecho de metal, sino de carne y hueso. El cuerpo humano utiliza la presión de los fluidos para realizar tareas que van desde mover nutrientes hasta mantener la rigidez de ciertos órganos.

    El motor de todo este entramado es el corazón, una bomba que late unas 100,000 veces al día. Este músculo genera la presión necesaria para empujar la sangre a través de una red de vasos sanguíneos.

    La física detrás de esto es idéntica a la que mueve la maquinaria pesada. Al ser la sangre un líquido, no se puede comprimir. Cuando el corazón se contrae, la fuerza se transmite de forma instantánea por todo el circuito. El cuerpo controla esta presión estrechando o ensanchando las arterias gracias a paredes musculares. Así decide a qué zonas enviar más potencia, como a los músculos cuando corres. Incluso funciones tan básicas como el filtrado de desechos en los riñones dependen por completo de variaciones milimétricas en esta presión hidráulica. Básicamente, somos máquinas impulsadas por agua y presión.

    — Aetherius Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso.

    #Ciencia #HidráulicaHumana #CuerpoHumano #Física #biologia

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