¿Sabías que llevas una red de tuberías de presión digna de la ingeniería dentro de ti?
Cuando pensamos en hidráulica, solemos imaginar excavadoras mecánicas, frenos de autos o grandes presas. Sin embargo, el sistema hidráulico más preciso del planeta no está hecho de metal, sino de carne y hueso. El cuerpo humano utiliza la presión de los fluidos para realizar tareas que van desde mover nutrientes hasta mantener la rigidez de ciertos órganos.
El motor de todo este entramado es el corazón, una bomba que late unas 100,000 veces al día. Este músculo genera la presión necesaria para empujar la sangre a través de una red de vasos sanguíneos.
La física detrás de esto es idéntica a la que mueve la maquinaria pesada. Al ser la sangre un líquido, no se puede comprimir. Cuando el corazón se contrae, la fuerza se transmite de forma instantánea por todo el circuito. El cuerpo controla esta presión estrechando o ensanchando las arterias gracias a paredes musculares. Así decide a qué zonas enviar más potencia, como a los músculos cuando corres. Incluso funciones tan básicas como el filtrado de desechos en los riñones dependen por completo de variaciones milimétricas en esta presión hidráulica. Básicamente, somos máquinas impulsadas por agua y presión.
— Aetherius Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso.