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  1. :stargif: 𝑬𝒍 𝒄𝒖𝒆𝒓𝒐 𝒉𝒆𝒄𝒉𝒐 𝒄𝒐𝒏 𝒄𝒂𝒄𝒕𝒖𝒔 :stargif:

    Durante años, el cuero fue símbolo de lujo, resistencia y calidad.
    Pero también arrastraba un problema enorme detrás: contaminación, uso masivo de agua, químicos tóxicos y millones de animales sacrificados cada año.
    Mucha gente intentó buscar alternativas, aunque casi todas terminaban dependiendo del plástico.
    Cambiaban una contaminación por otra.

    Entonces aparecieron dos mexicanos con una idea que al principio sonaba extraña: hacer cuero usando nopales.

    Adrián López Velarde había trabajado en sectores como el automóvil y el mobiliario.
    Marte Cázarez venía del mundo de la moda.
    Los dos veían el mismo problema desde lugares distintos: la industria producía demasiado desperdicio y seguía funcionando como si el planeta fuera infinito.

    Así que dejaron sus trabajos y decidieron empezar de cero.

    No eligieron una planta exótica ni importada.
    Apostaron por algo profundamente mexicano: el nopal, la misma planta que aparece en el escudo nacional y en la bandera de México, creciendo sobre la piedra donde, según la tradición mexica, debía fundarse Tenochtitlán.

    El nopal está tan integrado en la vida cotidiana mexicana que mucha gente ni siquiera lo mira dos veces.
    Está en la comida, en los mercados, en los remedios tradicionales y creciendo en terrenos donde casi nada más sobrevive.
    Precisamente ahí vieron una oportunidad.

    Pasaron cerca de dos años investigando fórmulas, texturas y procesos hasta desarrollar un material flexible y resistente que pudiera competir con el cuero tradicional sin intentar parecer un simple plástico disfrazado.

    En 2019 presentaron el resultado en Milán, durante Lineapelle, una de las ferias internacionales más importantes del mundo dedicadas al cuero y sus alternativas.
    Y sorprendieron bastante más de lo esperado.

    El material tenía suavidad, elasticidad y un aspecto muy parecido al cuero animal.
    Mucha gente ni siquiera notaba la diferencia al tocarlo.

    Pero lo realmente llamativo era cómo se producía.

    Para obtener el material no arrancaban la planta completa.
    Solo cortaban las hojas maduras del nopal y la planta seguía viva, creciendo otra vez.
    Además, el cultivo necesitaba muchísima menos agua que la ganadería tradicional porque el nopal puede sobrevivir prácticamente con agua de lluvia y climas duros donde otros cultivos fracasarían.

    Según la propia empresa, en su finca de alrededor de 14 acres logran absorber miles de toneladas de CO₂ cada año.
    También sostienen que la huella de carbono del proceso es mucho menor que la del cuero animal y bastante más baja que muchos materiales sintéticos derivados del petróleo.

    La empresa terminó llamándose Desserto.

    Y poco a poco dejó de ser una curiosidad ecológica para convertirse en un negocio real.
    Marcas de moda, diseñadores de interiores y fabricantes empezaron a interesarse por aquel “cuero de cactus”.
    Hoy se utiliza en bolsos, carteras, calzado, tapicerías, muebles y partes interiores de automóviles.

    Lo curioso es que la idea apareció en un momento donde la industria de la moda estaba empezando a recibir críticas muy fuertes.
    Durante años se habló mucho del “fast fashion”: ropa barata, producida rápido y desechada todavía más rápido.
    Toneladas de residuos textiles terminaban acumuladas en vertederos mientras la contaminación seguía creciendo.

    En medio de todo eso, un cactus mexicano terminó entrando en conversaciones internacionales sobre el futuro de los materiales sostenibles.

    Y hay algo casi simbólico en toda esta historia.

    El nopal siempre fue visto como una planta resistente, áspera y común.
    Capaz de crecer en terrenos difíciles donde otras especies se secan.
    Durante siglos estuvo ahí, formando parte del paisaje cotidiano, sin glamour.

    Hasta que alguien decidió mirarlo de otra manera.

    Porque a veces las soluciones nuevas no aparecen en laboratorios futuristas ni en Silicon Valley.

    A veces llevan siglos creciendo delante de todos.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #mexico #nopal #desserto #historiasreales #curiosidades #ecologia #cuerovegano #medioambiente #innovacion #cactus #modasostenible #historiashumanas #emprendimiento #sustentabilidad

  2. :stargif: 𝑬𝒍 𝒄𝒖𝒆𝒓𝒐 𝒉𝒆𝒄𝒉𝒐 𝒄𝒐𝒏 𝒄𝒂𝒄𝒕𝒖𝒔 :stargif:

    Durante años, el cuero fue símbolo de lujo, resistencia y calidad.
    Pero también arrastraba un problema enorme detrás: contaminación, uso masivo de agua, químicos tóxicos y millones de animales sacrificados cada año.
    Mucha gente intentó buscar alternativas, aunque casi todas terminaban dependiendo del plástico.
    Cambiaban una contaminación por otra.

    Entonces aparecieron dos mexicanos con una idea que al principio sonaba extraña: hacer cuero usando nopales.

    Adrián López Velarde había trabajado en sectores como el automóvil y el mobiliario.
    Marte Cázarez venía del mundo de la moda.
    Los dos veían el mismo problema desde lugares distintos: la industria producía demasiado desperdicio y seguía funcionando como si el planeta fuera infinito.

    Así que dejaron sus trabajos y decidieron empezar de cero.

    No eligieron una planta exótica ni importada.
    Apostaron por algo profundamente mexicano: el nopal, la misma planta que aparece en el escudo nacional y en la bandera de México, creciendo sobre la piedra donde, según la tradición mexica, debía fundarse Tenochtitlán.

    El nopal está tan integrado en la vida cotidiana mexicana que mucha gente ni siquiera lo mira dos veces.
    Está en la comida, en los mercados, en los remedios tradicionales y creciendo en terrenos donde casi nada más sobrevive.
    Precisamente ahí vieron una oportunidad.

    Pasaron cerca de dos años investigando fórmulas, texturas y procesos hasta desarrollar un material flexible y resistente que pudiera competir con el cuero tradicional sin intentar parecer un simple plástico disfrazado.

    En 2019 presentaron el resultado en Milán, durante Lineapelle, una de las ferias internacionales más importantes del mundo dedicadas al cuero y sus alternativas.
    Y sorprendieron bastante más de lo esperado.

    El material tenía suavidad, elasticidad y un aspecto muy parecido al cuero animal.
    Mucha gente ni siquiera notaba la diferencia al tocarlo.

    Pero lo realmente llamativo era cómo se producía.

    Para obtener el material no arrancaban la planta completa.
    Solo cortaban las hojas maduras del nopal y la planta seguía viva, creciendo otra vez.
    Además, el cultivo necesitaba muchísima menos agua que la ganadería tradicional porque el nopal puede sobrevivir prácticamente con agua de lluvia y climas duros donde otros cultivos fracasarían.

    Según la propia empresa, en su finca de alrededor de 14 acres logran absorber miles de toneladas de CO₂ cada año.
    También sostienen que la huella de carbono del proceso es mucho menor que la del cuero animal y bastante más baja que muchos materiales sintéticos derivados del petróleo.

    La empresa terminó llamándose Desserto.

    Y poco a poco dejó de ser una curiosidad ecológica para convertirse en un negocio real.
    Marcas de moda, diseñadores de interiores y fabricantes empezaron a interesarse por aquel “cuero de cactus”.
    Hoy se utiliza en bolsos, carteras, calzado, tapicerías, muebles y partes interiores de automóviles.

    Lo curioso es que la idea apareció en un momento donde la industria de la moda estaba empezando a recibir críticas muy fuertes.
    Durante años se habló mucho del “fast fashion”: ropa barata, producida rápido y desechada todavía más rápido.
    Toneladas de residuos textiles terminaban acumuladas en vertederos mientras la contaminación seguía creciendo.

    En medio de todo eso, un cactus mexicano terminó entrando en conversaciones internacionales sobre el futuro de los materiales sostenibles.

    Y hay algo casi simbólico en toda esta historia.

    El nopal siempre fue visto como una planta resistente, áspera y común.
    Capaz de crecer en terrenos difíciles donde otras especies se secan.
    Durante siglos estuvo ahí, formando parte del paisaje cotidiano, sin glamour.

    Hasta que alguien decidió mirarlo de otra manera.

    Porque a veces las soluciones nuevas no aparecen en laboratorios futuristas ni en Silicon Valley.

    A veces llevan siglos creciendo delante de todos.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #mexico #nopal #desserto #historiasreales #curiosidades #ecologia #cuerovegano #medioambiente #innovacion #cactus #modasostenible #historiashumanas #emprendimiento #sustentabilidad

  3. :stargif: 𝑬𝒍 𝒄𝒖𝒆𝒓𝒐 𝒉𝒆𝒄𝒉𝒐 𝒄𝒐𝒏 𝒄𝒂𝒄𝒕𝒖𝒔 :stargif:

    Durante años, el cuero fue símbolo de lujo, resistencia y calidad.
    Pero también arrastraba un problema enorme detrás: contaminación, uso masivo de agua, químicos tóxicos y millones de animales sacrificados cada año.
    Mucha gente intentó buscar alternativas, aunque casi todas terminaban dependiendo del plástico.
    Cambiaban una contaminación por otra.

    Entonces aparecieron dos mexicanos con una idea que al principio sonaba extraña: hacer cuero usando nopales.

    Adrián López Velarde había trabajado en sectores como el automóvil y el mobiliario.
    Marte Cázarez venía del mundo de la moda.
    Los dos veían el mismo problema desde lugares distintos: la industria producía demasiado desperdicio y seguía funcionando como si el planeta fuera infinito.

    Así que dejaron sus trabajos y decidieron empezar de cero.

    No eligieron una planta exótica ni importada.
    Apostaron por algo profundamente mexicano: el nopal, la misma planta que aparece en el escudo nacional y en la bandera de México, creciendo sobre la piedra donde, según la tradición mexica, debía fundarse Tenochtitlán.

    El nopal está tan integrado en la vida cotidiana mexicana que mucha gente ni siquiera lo mira dos veces.
    Está en la comida, en los mercados, en los remedios tradicionales y creciendo en terrenos donde casi nada más sobrevive.
    Precisamente ahí vieron una oportunidad.

    Pasaron cerca de dos años investigando fórmulas, texturas y procesos hasta desarrollar un material flexible y resistente que pudiera competir con el cuero tradicional sin intentar parecer un simple plástico disfrazado.

    En 2019 presentaron el resultado en Milán, durante Lineapelle, una de las ferias internacionales más importantes del mundo dedicadas al cuero y sus alternativas.
    Y sorprendieron bastante más de lo esperado.

    El material tenía suavidad, elasticidad y un aspecto muy parecido al cuero animal.
    Mucha gente ni siquiera notaba la diferencia al tocarlo.

    Pero lo realmente llamativo era cómo se producía.

    Para obtener el material no arrancaban la planta completa.
    Solo cortaban las hojas maduras del nopal y la planta seguía viva, creciendo otra vez.
    Además, el cultivo necesitaba muchísima menos agua que la ganadería tradicional porque el nopal puede sobrevivir prácticamente con agua de lluvia y climas duros donde otros cultivos fracasarían.

    Según la propia empresa, en su finca de alrededor de 14 acres logran absorber miles de toneladas de CO₂ cada año.
    También sostienen que la huella de carbono del proceso es mucho menor que la del cuero animal y bastante más baja que muchos materiales sintéticos derivados del petróleo.

    La empresa terminó llamándose Desserto.

    Y poco a poco dejó de ser una curiosidad ecológica para convertirse en un negocio real.
    Marcas de moda, diseñadores de interiores y fabricantes empezaron a interesarse por aquel “cuero de cactus”.
    Hoy se utiliza en bolsos, carteras, calzado, tapicerías, muebles y partes interiores de automóviles.

    Lo curioso es que la idea apareció en un momento donde la industria de la moda estaba empezando a recibir críticas muy fuertes.
    Durante años se habló mucho del “fast fashion”: ropa barata, producida rápido y desechada todavía más rápido.
    Toneladas de residuos textiles terminaban acumuladas en vertederos mientras la contaminación seguía creciendo.

    En medio de todo eso, un cactus mexicano terminó entrando en conversaciones internacionales sobre el futuro de los materiales sostenibles.

    Y hay algo casi simbólico en toda esta historia.

    El nopal siempre fue visto como una planta resistente, áspera y común.
    Capaz de crecer en terrenos difíciles donde otras especies se secan.
    Durante siglos estuvo ahí, formando parte del paisaje cotidiano, sin glamour.

    Hasta que alguien decidió mirarlo de otra manera.

    Porque a veces las soluciones nuevas no aparecen en laboratorios futuristas ni en Silicon Valley.

    A veces llevan siglos creciendo delante de todos.

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    #mexico #nopal #desserto #historiasreales #curiosidades #ecologia #cuerovegano #medioambiente #innovacion #cactus #modasostenible #historiashumanas #emprendimiento #sustentabilidad

  4. :stargif: 𝑬𝒍 𝒄𝒖𝒆𝒓𝒐 𝒉𝒆𝒄𝒉𝒐 𝒄𝒐𝒏 𝒄𝒂𝒄𝒕𝒖𝒔 :stargif:

    Durante años, el cuero fue símbolo de lujo, resistencia y calidad.
    Pero también arrastraba un problema enorme detrás: contaminación, uso masivo de agua, químicos tóxicos y millones de animales sacrificados cada año.
    Mucha gente intentó buscar alternativas, aunque casi todas terminaban dependiendo del plástico.
    Cambiaban una contaminación por otra.

    Entonces aparecieron dos mexicanos con una idea que al principio sonaba extraña: hacer cuero usando nopales.

    Adrián López Velarde había trabajado en sectores como el automóvil y el mobiliario.
    Marte Cázarez venía del mundo de la moda.
    Los dos veían el mismo problema desde lugares distintos: la industria producía demasiado desperdicio y seguía funcionando como si el planeta fuera infinito.

    Así que dejaron sus trabajos y decidieron empezar de cero.

    No eligieron una planta exótica ni importada.
    Apostaron por algo profundamente mexicano: el nopal, la misma planta que aparece en el escudo nacional y en la bandera de México, creciendo sobre la piedra donde, según la tradición mexica, debía fundarse Tenochtitlán.

    El nopal está tan integrado en la vida cotidiana mexicana que mucha gente ni siquiera lo mira dos veces.
    Está en la comida, en los mercados, en los remedios tradicionales y creciendo en terrenos donde casi nada más sobrevive.
    Precisamente ahí vieron una oportunidad.

    Pasaron cerca de dos años investigando fórmulas, texturas y procesos hasta desarrollar un material flexible y resistente que pudiera competir con el cuero tradicional sin intentar parecer un simple plástico disfrazado.

    En 2019 presentaron el resultado en Milán, durante Lineapelle, una de las ferias internacionales más importantes del mundo dedicadas al cuero y sus alternativas.
    Y sorprendieron bastante más de lo esperado.

    El material tenía suavidad, elasticidad y un aspecto muy parecido al cuero animal.
    Mucha gente ni siquiera notaba la diferencia al tocarlo.

    Pero lo realmente llamativo era cómo se producía.

    Para obtener el material no arrancaban la planta completa.
    Solo cortaban las hojas maduras del nopal y la planta seguía viva, creciendo otra vez.
    Además, el cultivo necesitaba muchísima menos agua que la ganadería tradicional porque el nopal puede sobrevivir prácticamente con agua de lluvia y climas duros donde otros cultivos fracasarían.

    Según la propia empresa, en su finca de alrededor de 14 acres logran absorber miles de toneladas de CO₂ cada año.
    También sostienen que la huella de carbono del proceso es mucho menor que la del cuero animal y bastante más baja que muchos materiales sintéticos derivados del petróleo.

    La empresa terminó llamándose Desserto.

    Y poco a poco dejó de ser una curiosidad ecológica para convertirse en un negocio real.
    Marcas de moda, diseñadores de interiores y fabricantes empezaron a interesarse por aquel “cuero de cactus”.
    Hoy se utiliza en bolsos, carteras, calzado, tapicerías, muebles y partes interiores de automóviles.

    Lo curioso es que la idea apareció en un momento donde la industria de la moda estaba empezando a recibir críticas muy fuertes.
    Durante años se habló mucho del “fast fashion”: ropa barata, producida rápido y desechada todavía más rápido.
    Toneladas de residuos textiles terminaban acumuladas en vertederos mientras la contaminación seguía creciendo.

    En medio de todo eso, un cactus mexicano terminó entrando en conversaciones internacionales sobre el futuro de los materiales sostenibles.

    Y hay algo casi simbólico en toda esta historia.

    El nopal siempre fue visto como una planta resistente, áspera y común.
    Capaz de crecer en terrenos difíciles donde otras especies se secan.
    Durante siglos estuvo ahí, formando parte del paisaje cotidiano, sin glamour.

    Hasta que alguien decidió mirarlo de otra manera.

    Porque a veces las soluciones nuevas no aparecen en laboratorios futuristas ni en Silicon Valley.

    A veces llevan siglos creciendo delante de todos.

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    #mexico #nopal #desserto #historiasreales #curiosidades #ecologia #cuerovegano #medioambiente #innovacion #cactus #modasostenible #historiashumanas #emprendimiento #sustentabilidad

  5. :stargif: 𝑬𝒍 𝒄𝒖𝒆𝒓𝒐 𝒉𝒆𝒄𝒉𝒐 𝒄𝒐𝒏 𝒄𝒂𝒄𝒕𝒖𝒔 :stargif:

    Durante años, el cuero fue símbolo de lujo, resistencia y calidad.
    Pero también arrastraba un problema enorme detrás: contaminación, uso masivo de agua, químicos tóxicos y millones de animales sacrificados cada año.
    Mucha gente intentó buscar alternativas, aunque casi todas terminaban dependiendo del plástico.
    Cambiaban una contaminación por otra.

    Entonces aparecieron dos mexicanos con una idea que al principio sonaba extraña: hacer cuero usando nopales.

    Adrián López Velarde había trabajado en sectores como el automóvil y el mobiliario.
    Marte Cázarez venía del mundo de la moda.
    Los dos veían el mismo problema desde lugares distintos: la industria producía demasiado desperdicio y seguía funcionando como si el planeta fuera infinito.

    Así que dejaron sus trabajos y decidieron empezar de cero.

    No eligieron una planta exótica ni importada.
    Apostaron por algo profundamente mexicano: el nopal, la misma planta que aparece en el escudo nacional y en la bandera de México, creciendo sobre la piedra donde, según la tradición mexica, debía fundarse Tenochtitlán.

    El nopal está tan integrado en la vida cotidiana mexicana que mucha gente ni siquiera lo mira dos veces.
    Está en la comida, en los mercados, en los remedios tradicionales y creciendo en terrenos donde casi nada más sobrevive.
    Precisamente ahí vieron una oportunidad.

    Pasaron cerca de dos años investigando fórmulas, texturas y procesos hasta desarrollar un material flexible y resistente que pudiera competir con el cuero tradicional sin intentar parecer un simple plástico disfrazado.

    En 2019 presentaron el resultado en Milán, durante Lineapelle, una de las ferias internacionales más importantes del mundo dedicadas al cuero y sus alternativas.
    Y sorprendieron bastante más de lo esperado.

    El material tenía suavidad, elasticidad y un aspecto muy parecido al cuero animal.
    Mucha gente ni siquiera notaba la diferencia al tocarlo.

    Pero lo realmente llamativo era cómo se producía.

    Para obtener el material no arrancaban la planta completa.
    Solo cortaban las hojas maduras del nopal y la planta seguía viva, creciendo otra vez.
    Además, el cultivo necesitaba muchísima menos agua que la ganadería tradicional porque el nopal puede sobrevivir prácticamente con agua de lluvia y climas duros donde otros cultivos fracasarían.

    Según la propia empresa, en su finca de alrededor de 14 acres logran absorber miles de toneladas de CO₂ cada año.
    También sostienen que la huella de carbono del proceso es mucho menor que la del cuero animal y bastante más baja que muchos materiales sintéticos derivados del petróleo.

    La empresa terminó llamándose Desserto.

    Y poco a poco dejó de ser una curiosidad ecológica para convertirse en un negocio real.
    Marcas de moda, diseñadores de interiores y fabricantes empezaron a interesarse por aquel “cuero de cactus”.
    Hoy se utiliza en bolsos, carteras, calzado, tapicerías, muebles y partes interiores de automóviles.

    Lo curioso es que la idea apareció en un momento donde la industria de la moda estaba empezando a recibir críticas muy fuertes.
    Durante años se habló mucho del “fast fashion”: ropa barata, producida rápido y desechada todavía más rápido.
    Toneladas de residuos textiles terminaban acumuladas en vertederos mientras la contaminación seguía creciendo.

    En medio de todo eso, un cactus mexicano terminó entrando en conversaciones internacionales sobre el futuro de los materiales sostenibles.

    Y hay algo casi simbólico en toda esta historia.

    El nopal siempre fue visto como una planta resistente, áspera y común.
    Capaz de crecer en terrenos difíciles donde otras especies se secan.
    Durante siglos estuvo ahí, formando parte del paisaje cotidiano, sin glamour.

    Hasta que alguien decidió mirarlo de otra manera.

    Porque a veces las soluciones nuevas no aparecen en laboratorios futuristas ni en Silicon Valley.

    A veces llevan siglos creciendo delante de todos.

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    #mexico #nopal #desserto #historiasreales #curiosidades #ecologia #cuerovegano #medioambiente #innovacion #cactus #modasostenible #historiashumanas #emprendimiento #sustentabilidad