home.social

#emprendimiento — Public Fediverse posts

Live and recent posts from across the Fediverse tagged #emprendimiento, aggregated by home.social.

  1. El arte de seguir avanzando: lo que me enseñó releer Nunca te pares

    Hace poco volví a leer Nunca te pares, de Phil Knight. Esta vez lo leí más atento a las decisiones pequeñas que sostienen un proyecto grande.
    Para mí, este libro nunca fue solo la historia de Nike. Es el relato de alguien que decide no seguir el camino que parecía lógico para su edad, su formación y su época. Knight no quería una vida marcada únicamente por horarios, estabilidad y expectativas ajenas. Quería probar otra ruta, aunque al comienzo esa ruta fuera incierta, pequeña y llena de riesgos. Cada vez que leo esa parte pienso en cuántas decisiones importantes se toman así: sin certeza, con una intuición que todavía no muestra hasta dónde puede llegar. Una idea naciente nunca revela desde el principio su tamaño futuro. Lo que empieza como una conversación o una venta desde el maletero de un auto puede convertirse, con trabajo y persistencia, en algo capaz de cambiar una industria completa.

    La decisión de no seguir el camino obvio

    A los 25 años cuesta saber con claridad qué se quiere hacer. La universidad ayuda a conocerse, pero al salir aparece una pregunta más difícil: cómo convertir una inquietud personal en una vida propia. En el caso de Knight, esa búsqueda tomó la forma de una idea de negocio: importar zapatillas deportivas de buena calidad desde Japón y venderlas en Estados Unidos.
    Lo que más rescato de esta relectura es que Knight no parte como alguien lleno de certezas. Parte como alguien que observa, viaja, aprende y se atreve a vender. Recorrer el mundo le permite entender que existen diferentes estilos de vida y que lo que en un lugar parece normal, en otro puede ser una oportunidad. Ahí está una de las claves que más me quedó dando vueltas: muchos proyectos nacen cuando alguien conecta mundos que antes estaban separados.

    Vender, negociar y construir confianza

    El libro insiste en que emprender no consiste solo en tener una buena idea. También exige saber vender, venderse, negociar y elegir bien a los socios. Knight entendió que los negocios avanzan con relaciones de confianza, y esa idea es la que más se me quedó grabada esta vez. No basta con desear crecer: hay que convencer a proveedores, bancos, colaboradores y clientes de que vale la pena apostar por el proyecto.
    Hay una frase del libro que resume esto mejor que cualquier explicación mía: «Confianza. Más que patrimonio neto, más que liquidez, eso es lo que un hombre necesita». La confianza aparece como una moneda previa al dinero. Para pedir crédito, atraer talento o sostener una alianza, primero hay que haber construido credibilidad.

    Crecer antes de sentirse preparado


    Otro aprendizaje que releí con más atención esta vez es el del crecimiento. Knight fue pionero en una forma de empresa que hoy parece normal, pero que en los años sesenta era arriesgada: crecer usando crédito mientras la demanda lo permitiera. No se trataba de esperar a tener todo el capital en caja, sino de responder al mercado cuando el mercado pedía más producto.
    Ese enfoque tiene algo incómodo y, a la vez, muy valioso: muchas veces hay que crecer antes de sentirse listo. La demanda, los pedidos y las oportunidades no siempre esperan a que uno tenga seguridad absoluta. Por eso el seguimiento de metas, la disciplina y la claridad al negociar se vuelven esenciales. Quien negocia debe saber qué quiere; de lo contrario, termina aceptando condiciones que debilitan el proyecto.

    Innovar donde otros creen que no hace falta

    Nike creció porque no aceptó la idea de que el calzado deportivo ya estaba resuelto. Knight y su equipo vieron espacio para experimentar, mejorar el producto e incorporar tecnología en un campo donde muchos pensaban que la innovación no era necesaria. Esa es, para mí, una de las grandes lecciones del libro: siempre hay espacio para hacer algo mejor, incluso en terrenos que parecen maduros.
    Hay una frase que dialoga muy bien con esta historia y que anoté de nuevo en esta lectura: el que mueve una montaña empieza por llevarse piedras pequeñas. Nike no nació como un gigante. Nació como una suma de pasos pequeños: una idea, un viaje, una importación, una venta, una negociación, una mejora de producto. La montaña se movió porque alguien aceptó cargar una piedra a la vez.

    Liderar una empresa pequeña


    El libro también muestra algo que suelo olvidar cuando pienso en historias de éxito: una empresa nace con pocas personas y muchas carencias. Knight no pudo dedicarse por completo a la compañía desde el primer día. Mantuvo un trabajo fijo durante años, hasta que el negocio pudo sostener un sueldo para su gerente fundador. Esa espera me recuerda algo que vale la pena repetirse: emprender no siempre es abandonar todo de inmediato; a veces es construir con paciencia hasta que el proyecto pueda sostenerse por sí solo.
    A medida que la empresa crece, el liderazgo también cambia. Ya no se trata solo de vender más, sino de encontrar a las personas adecuadas, motivarlas y cuidar el modo en que se trabaja con ellas. Los primeros colaboradores de Nike formaron un grupo de inconformistas y luchadores, unidos por un objetivo común y por la fe en el espíritu del deporte, y esa dimensión humana es la que más disfruto cada vez que vuelvo al libro.

    Una historia desordenada, honesta y útil

    Nunca te pares no presenta el éxito como una línea recta. Lo muestra como algo desordenado, precario y lleno de errores, y por eso lo sigo releyendo. Knight no escribe para dar una clase de negocios, sino para contar con honestidad cómo se construyó una empresa desde la incertidumbre, los préstamos, los viajes, las tensiones y las decisiones difíciles.
    Todo comenzó con 50 dólares y una idea sencilla: importar calzado deportivo económico y de calidad desde Japón. En el primer año, vendiendo zapatillas desde el maletero de su coche, Knight logró facturar 8.000 dólares. Décadas después, Nike se transformó en una marca global, con un logotipo reconocido en todo el mundo y ventas de miles de millones de dólares.
    Pero cada vez que cierro el libro confirmo que su verdadero valor no está en el tamaño final de Nike, sino en ver cómo una idea se vuelve empresa, cómo una empresa se vuelve equipo y cómo un equipo puede cambiar los cánones de una industria. También está en entender que los negocios no son solo negocios. Como dice una de las frases que más repito de este libro: «si alguna vez se trata solo de negocios, significará que es uno muy malo».

    Siempre es bueno releer

    Releer Nunca te pares fue, otra vez, mirar el emprendimiento desde adentro: no como una fórmula perfecta, sino como una mezcla de deseo, riesgo, confianza, ventas, innovación y resistencia. Cada relectura me deja algo distinto, y esta vez me quedo con la idea de que una idea puede empezar pequeña, incluso frágil, y crecer si se la trabaja con obsesión y paciencia. También me recuerda que un proyecto debe nacer en un campo que uno conoce y ama, porque solo así es posible sostener el esfuerzo cuando aparecen los problemas.
    En el fondo, este libro no solo cuenta la historia detrás de Nike. Cuenta cómo se construye algo grande antes de saber que será grande. Y quizás por eso su título me sigue funcionando, cada vez que lo releo, como una orden y como una filosofía personal: nunca te pares.

    Tu voto:

    #Autobiografia #Bookstagram #Confianza #Crecimientopersonal #CulturaEmprendedora #Disciplina #Emprendimiento #HistoriasDeExito #Innovacion #Lectura #Lecturas #LecturasRecomendadas #Libros #LibrosRecomendados #Liderazgo #Memorias #Motivacion #Negocios #Nike #NuncaTePares #Perseverancia #PhilKnight #Reflexiones #ReseñaDeLibros #Startups
  2. El arte de seguir avanzando: lo que me enseñó releer Nunca te pares

    Hace poco volví a leer Nunca te pares, de Phil Knight. Esta vez lo leí más atento a las decisiones pequeñas que sostienen un proyecto grande.
    Para mí, este libro nunca fue solo la historia de Nike. Es el relato de alguien que decide no seguir el camino que parecía lógico para su edad, su formación y su época. Knight no quería una vida marcada únicamente por horarios, estabilidad y expectativas ajenas. Quería probar otra ruta, aunque al comienzo esa ruta fuera incierta, pequeña y llena de riesgos. Cada vez que leo esa parte pienso en cuántas decisiones importantes se toman así: sin certeza, con una intuición que todavía no muestra hasta dónde puede llegar. Una idea naciente nunca revela desde el principio su tamaño futuro. Lo que empieza como una conversación o una venta desde el maletero de un auto puede convertirse, con trabajo y persistencia, en algo capaz de cambiar una industria completa.

    La decisión de no seguir el camino obvio

    A los 25 años cuesta saber con claridad qué se quiere hacer. La universidad ayuda a conocerse, pero al salir aparece una pregunta más difícil: cómo convertir una inquietud personal en una vida propia. En el caso de Knight, esa búsqueda tomó la forma de una idea de negocio: importar zapatillas deportivas de buena calidad desde Japón y venderlas en Estados Unidos.
    Lo que más rescato de esta relectura es que Knight no parte como alguien lleno de certezas. Parte como alguien que observa, viaja, aprende y se atreve a vender. Recorrer el mundo le permite entender que existen diferentes estilos de vida y que lo que en un lugar parece normal, en otro puede ser una oportunidad. Ahí está una de las claves que más me quedó dando vueltas: muchos proyectos nacen cuando alguien conecta mundos que antes estaban separados.

    Vender, negociar y construir confianza

    El libro insiste en que emprender no consiste solo en tener una buena idea. También exige saber vender, venderse, negociar y elegir bien a los socios. Knight entendió que los negocios avanzan con relaciones de confianza, y esa idea es la que más se me quedó grabada esta vez. No basta con desear crecer: hay que convencer a proveedores, bancos, colaboradores y clientes de que vale la pena apostar por el proyecto.
    Hay una frase del libro que resume esto mejor que cualquier explicación mía: «Confianza. Más que patrimonio neto, más que liquidez, eso es lo que un hombre necesita». La confianza aparece como una moneda previa al dinero. Para pedir crédito, atraer talento o sostener una alianza, primero hay que haber construido credibilidad.

    Crecer antes de sentirse preparado


    Otro aprendizaje que releí con más atención esta vez es el del crecimiento. Knight fue pionero en una forma de empresa que hoy parece normal, pero que en los años sesenta era arriesgada: crecer usando crédito mientras la demanda lo permitiera. No se trataba de esperar a tener todo el capital en caja, sino de responder al mercado cuando el mercado pedía más producto.
    Ese enfoque tiene algo incómodo y, a la vez, muy valioso: muchas veces hay que crecer antes de sentirse listo. La demanda, los pedidos y las oportunidades no siempre esperan a que uno tenga seguridad absoluta. Por eso el seguimiento de metas, la disciplina y la claridad al negociar se vuelven esenciales. Quien negocia debe saber qué quiere; de lo contrario, termina aceptando condiciones que debilitan el proyecto.

    Innovar donde otros creen que no hace falta

    Nike creció porque no aceptó la idea de que el calzado deportivo ya estaba resuelto. Knight y su equipo vieron espacio para experimentar, mejorar el producto e incorporar tecnología en un campo donde muchos pensaban que la innovación no era necesaria. Esa es, para mí, una de las grandes lecciones del libro: siempre hay espacio para hacer algo mejor, incluso en terrenos que parecen maduros.
    Hay una frase que dialoga muy bien con esta historia y que anoté de nuevo en esta lectura: el que mueve una montaña empieza por llevarse piedras pequeñas. Nike no nació como un gigante. Nació como una suma de pasos pequeños: una idea, un viaje, una importación, una venta, una negociación, una mejora de producto. La montaña se movió porque alguien aceptó cargar una piedra a la vez.

    Liderar una empresa pequeña


    El libro también muestra algo que suelo olvidar cuando pienso en historias de éxito: una empresa nace con pocas personas y muchas carencias. Knight no pudo dedicarse por completo a la compañía desde el primer día. Mantuvo un trabajo fijo durante años, hasta que el negocio pudo sostener un sueldo para su gerente fundador. Esa espera me recuerda algo que vale la pena repetirse: emprender no siempre es abandonar todo de inmediato; a veces es construir con paciencia hasta que el proyecto pueda sostenerse por sí solo.
    A medida que la empresa crece, el liderazgo también cambia. Ya no se trata solo de vender más, sino de encontrar a las personas adecuadas, motivarlas y cuidar el modo en que se trabaja con ellas. Los primeros colaboradores de Nike formaron un grupo de inconformistas y luchadores, unidos por un objetivo común y por la fe en el espíritu del deporte, y esa dimensión humana es la que más disfruto cada vez que vuelvo al libro.

    Una historia desordenada, honesta y útil

    Nunca te pares no presenta el éxito como una línea recta. Lo muestra como algo desordenado, precario y lleno de errores, y por eso lo sigo releyendo. Knight no escribe para dar una clase de negocios, sino para contar con honestidad cómo se construyó una empresa desde la incertidumbre, los préstamos, los viajes, las tensiones y las decisiones difíciles.
    Todo comenzó con 50 dólares y una idea sencilla: importar calzado deportivo económico y de calidad desde Japón. En el primer año, vendiendo zapatillas desde el maletero de su coche, Knight logró facturar 8.000 dólares. Décadas después, Nike se transformó en una marca global, con un logotipo reconocido en todo el mundo y ventas de miles de millones de dólares.
    Pero cada vez que cierro el libro confirmo que su verdadero valor no está en el tamaño final de Nike, sino en ver cómo una idea se vuelve empresa, cómo una empresa se vuelve equipo y cómo un equipo puede cambiar los cánones de una industria. También está en entender que los negocios no son solo negocios. Como dice una de las frases que más repito de este libro: «si alguna vez se trata solo de negocios, significará que es uno muy malo».

    Siempre es bueno releer

    Releer Nunca te pares fue, otra vez, mirar el emprendimiento desde adentro: no como una fórmula perfecta, sino como una mezcla de deseo, riesgo, confianza, ventas, innovación y resistencia. Cada relectura me deja algo distinto, y esta vez me quedo con la idea de que una idea puede empezar pequeña, incluso frágil, y crecer si se la trabaja con obsesión y paciencia. También me recuerda que un proyecto debe nacer en un campo que uno conoce y ama, porque solo así es posible sostener el esfuerzo cuando aparecen los problemas.
    En el fondo, este libro no solo cuenta la historia detrás de Nike. Cuenta cómo se construye algo grande antes de saber que será grande. Y quizás por eso su título me sigue funcionando, cada vez que lo releo, como una orden y como una filosofía personal: nunca te pares.

    Tu voto:

    #Autobiografia #Bookstagram #Confianza #Crecimientopersonal #CulturaEmprendedora #Disciplina #Emprendimiento #HistoriasDeExito #Innovacion #Lectura #Lecturas #LecturasRecomendadas #Libros #LibrosRecomendados #Liderazgo #Memorias #Motivacion #Negocios #Nike #NuncaTePares #Perseverancia #PhilKnight #Reflexiones #ReseñaDeLibros #Startups
  3. El arte de seguir avanzando: lo que me enseñó releer Nunca te pares

    Hace poco volví a leer Nunca te pares, de Phil Knight. Esta vez lo leí más atento a las decisiones pequeñas que sostienen un proyecto grande.
    Para mí, este libro nunca fue solo la historia de Nike. Es el relato de alguien que decide no seguir el camino que parecía lógico para su edad, su formación y su época. Knight no quería una vida marcada únicamente por horarios, estabilidad y expectativas ajenas. Quería probar otra ruta, aunque al comienzo esa ruta fuera incierta, pequeña y llena de riesgos. Cada vez que leo esa parte pienso en cuántas decisiones importantes se toman así: sin certeza, con una intuición que todavía no muestra hasta dónde puede llegar. Una idea naciente nunca revela desde el principio su tamaño futuro. Lo que empieza como una conversación o una venta desde el maletero de un auto puede convertirse, con trabajo y persistencia, en algo capaz de cambiar una industria completa.

    La decisión de no seguir el camino obvio

    A los 25 años cuesta saber con claridad qué se quiere hacer. La universidad ayuda a conocerse, pero al salir aparece una pregunta más difícil: cómo convertir una inquietud personal en una vida propia. En el caso de Knight, esa búsqueda tomó la forma de una idea de negocio: importar zapatillas deportivas de buena calidad desde Japón y venderlas en Estados Unidos.
    Lo que más rescato de esta relectura es que Knight no parte como alguien lleno de certezas. Parte como alguien que observa, viaja, aprende y se atreve a vender. Recorrer el mundo le permite entender que existen diferentes estilos de vida y que lo que en un lugar parece normal, en otro puede ser una oportunidad. Ahí está una de las claves que más me quedó dando vueltas: muchos proyectos nacen cuando alguien conecta mundos que antes estaban separados.

    Vender, negociar y construir confianza

    El libro insiste en que emprender no consiste solo en tener una buena idea. También exige saber vender, venderse, negociar y elegir bien a los socios. Knight entendió que los negocios avanzan con relaciones de confianza, y esa idea es la que más se me quedó grabada esta vez. No basta con desear crecer: hay que convencer a proveedores, bancos, colaboradores y clientes de que vale la pena apostar por el proyecto.
    Hay una frase del libro que resume esto mejor que cualquier explicación mía: «Confianza. Más que patrimonio neto, más que liquidez, eso es lo que un hombre necesita». La confianza aparece como una moneda previa al dinero. Para pedir crédito, atraer talento o sostener una alianza, primero hay que haber construido credibilidad.

    Crecer antes de sentirse preparado


    Otro aprendizaje que releí con más atención esta vez es el del crecimiento. Knight fue pionero en una forma de empresa que hoy parece normal, pero que en los años sesenta era arriesgada: crecer usando crédito mientras la demanda lo permitiera. No se trataba de esperar a tener todo el capital en caja, sino de responder al mercado cuando el mercado pedía más producto.
    Ese enfoque tiene algo incómodo y, a la vez, muy valioso: muchas veces hay que crecer antes de sentirse listo. La demanda, los pedidos y las oportunidades no siempre esperan a que uno tenga seguridad absoluta. Por eso el seguimiento de metas, la disciplina y la claridad al negociar se vuelven esenciales. Quien negocia debe saber qué quiere; de lo contrario, termina aceptando condiciones que debilitan el proyecto.

    Innovar donde otros creen que no hace falta

    Nike creció porque no aceptó la idea de que el calzado deportivo ya estaba resuelto. Knight y su equipo vieron espacio para experimentar, mejorar el producto e incorporar tecnología en un campo donde muchos pensaban que la innovación no era necesaria. Esa es, para mí, una de las grandes lecciones del libro: siempre hay espacio para hacer algo mejor, incluso en terrenos que parecen maduros.
    Hay una frase que dialoga muy bien con esta historia y que anoté de nuevo en esta lectura: el que mueve una montaña empieza por llevarse piedras pequeñas. Nike no nació como un gigante. Nació como una suma de pasos pequeños: una idea, un viaje, una importación, una venta, una negociación, una mejora de producto. La montaña se movió porque alguien aceptó cargar una piedra a la vez.

    Liderar una empresa pequeña


    El libro también muestra algo que suelo olvidar cuando pienso en historias de éxito: una empresa nace con pocas personas y muchas carencias. Knight no pudo dedicarse por completo a la compañía desde el primer día. Mantuvo un trabajo fijo durante años, hasta que el negocio pudo sostener un sueldo para su gerente fundador. Esa espera me recuerda algo que vale la pena repetirse: emprender no siempre es abandonar todo de inmediato; a veces es construir con paciencia hasta que el proyecto pueda sostenerse por sí solo.
    A medida que la empresa crece, el liderazgo también cambia. Ya no se trata solo de vender más, sino de encontrar a las personas adecuadas, motivarlas y cuidar el modo en que se trabaja con ellas. Los primeros colaboradores de Nike formaron un grupo de inconformistas y luchadores, unidos por un objetivo común y por la fe en el espíritu del deporte, y esa dimensión humana es la que más disfruto cada vez que vuelvo al libro.

    Una historia desordenada, honesta y útil

    Nunca te pares no presenta el éxito como una línea recta. Lo muestra como algo desordenado, precario y lleno de errores, y por eso lo sigo releyendo. Knight no escribe para dar una clase de negocios, sino para contar con honestidad cómo se construyó una empresa desde la incertidumbre, los préstamos, los viajes, las tensiones y las decisiones difíciles.
    Todo comenzó con 50 dólares y una idea sencilla: importar calzado deportivo económico y de calidad desde Japón. En el primer año, vendiendo zapatillas desde el maletero de su coche, Knight logró facturar 8.000 dólares. Décadas después, Nike se transformó en una marca global, con un logotipo reconocido en todo el mundo y ventas de miles de millones de dólares.
    Pero cada vez que cierro el libro confirmo que su verdadero valor no está en el tamaño final de Nike, sino en ver cómo una idea se vuelve empresa, cómo una empresa se vuelve equipo y cómo un equipo puede cambiar los cánones de una industria. También está en entender que los negocios no son solo negocios. Como dice una de las frases que más repito de este libro: «si alguna vez se trata solo de negocios, significará que es uno muy malo».

    Siempre es bueno releer

    Releer Nunca te pares fue, otra vez, mirar el emprendimiento desde adentro: no como una fórmula perfecta, sino como una mezcla de deseo, riesgo, confianza, ventas, innovación y resistencia. Cada relectura me deja algo distinto, y esta vez me quedo con la idea de que una idea puede empezar pequeña, incluso frágil, y crecer si se la trabaja con obsesión y paciencia. También me recuerda que un proyecto debe nacer en un campo que uno conoce y ama, porque solo así es posible sostener el esfuerzo cuando aparecen los problemas.
    En el fondo, este libro no solo cuenta la historia detrás de Nike. Cuenta cómo se construye algo grande antes de saber que será grande. Y quizás por eso su título me sigue funcionando, cada vez que lo releo, como una orden y como una filosofía personal: nunca te pares.

    Tu voto:

    #Autobiografia #Bookstagram #Confianza #Crecimientopersonal #CulturaEmprendedora #Disciplina #Emprendimiento #HistoriasDeExito #Innovacion #Lectura #Lecturas #LecturasRecomendadas #Libros #LibrosRecomendados #Liderazgo #Memorias #Motivacion #Negocios #Nike #NuncaTePares #Perseverancia #PhilKnight #Reflexiones #ReseñaDeLibros #Startups
  4. El arte de seguir avanzando: lo que me enseñó releer Nunca te pares

    Hace poco volví a leer Nunca te pares, de Phil Knight. Esta vez lo leí más atento a las decisiones pequeñas que sostienen un proyecto grande.
    Para mí, este libro nunca fue solo la historia de Nike. Es el relato de alguien que decide no seguir el camino que parecía lógico para su edad, su formación y su época. Knight no quería una vida marcada únicamente por horarios, estabilidad y expectativas ajenas. Quería probar otra ruta, aunque al comienzo esa ruta fuera incierta, pequeña y llena de riesgos. Cada vez que leo esa parte pienso en cuántas decisiones importantes se toman así: sin certeza, con una intuición que todavía no muestra hasta dónde puede llegar. Una idea naciente nunca revela desde el principio su tamaño futuro. Lo que empieza como una conversación o una venta desde el maletero de un auto puede convertirse, con trabajo y persistencia, en algo capaz de cambiar una industria completa.

    La decisión de no seguir el camino obvio

    A los 25 años cuesta saber con claridad qué se quiere hacer. La universidad ayuda a conocerse, pero al salir aparece una pregunta más difícil: cómo convertir una inquietud personal en una vida propia. En el caso de Knight, esa búsqueda tomó la forma de una idea de negocio: importar zapatillas deportivas de buena calidad desde Japón y venderlas en Estados Unidos.
    Lo que más rescato de esta relectura es que Knight no parte como alguien lleno de certezas. Parte como alguien que observa, viaja, aprende y se atreve a vender. Recorrer el mundo le permite entender que existen diferentes estilos de vida y que lo que en un lugar parece normal, en otro puede ser una oportunidad. Ahí está una de las claves que más me quedó dando vueltas: muchos proyectos nacen cuando alguien conecta mundos que antes estaban separados.

    Vender, negociar y construir confianza

    El libro insiste en que emprender no consiste solo en tener una buena idea. También exige saber vender, venderse, negociar y elegir bien a los socios. Knight entendió que los negocios avanzan con relaciones de confianza, y esa idea es la que más se me quedó grabada esta vez. No basta con desear crecer: hay que convencer a proveedores, bancos, colaboradores y clientes de que vale la pena apostar por el proyecto.
    Hay una frase del libro que resume esto mejor que cualquier explicación mía: «Confianza. Más que patrimonio neto, más que liquidez, eso es lo que un hombre necesita». La confianza aparece como una moneda previa al dinero. Para pedir crédito, atraer talento o sostener una alianza, primero hay que haber construido credibilidad.

    Crecer antes de sentirse preparado


    Otro aprendizaje que releí con más atención esta vez es el del crecimiento. Knight fue pionero en una forma de empresa que hoy parece normal, pero que en los años sesenta era arriesgada: crecer usando crédito mientras la demanda lo permitiera. No se trataba de esperar a tener todo el capital en caja, sino de responder al mercado cuando el mercado pedía más producto.
    Ese enfoque tiene algo incómodo y, a la vez, muy valioso: muchas veces hay que crecer antes de sentirse listo. La demanda, los pedidos y las oportunidades no siempre esperan a que uno tenga seguridad absoluta. Por eso el seguimiento de metas, la disciplina y la claridad al negociar se vuelven esenciales. Quien negocia debe saber qué quiere; de lo contrario, termina aceptando condiciones que debilitan el proyecto.

    Innovar donde otros creen que no hace falta

    Nike creció porque no aceptó la idea de que el calzado deportivo ya estaba resuelto. Knight y su equipo vieron espacio para experimentar, mejorar el producto e incorporar tecnología en un campo donde muchos pensaban que la innovación no era necesaria. Esa es, para mí, una de las grandes lecciones del libro: siempre hay espacio para hacer algo mejor, incluso en terrenos que parecen maduros.
    Hay una frase que dialoga muy bien con esta historia y que anoté de nuevo en esta lectura: el que mueve una montaña empieza por llevarse piedras pequeñas. Nike no nació como un gigante. Nació como una suma de pasos pequeños: una idea, un viaje, una importación, una venta, una negociación, una mejora de producto. La montaña se movió porque alguien aceptó cargar una piedra a la vez.

    Liderar una empresa pequeña


    El libro también muestra algo que suelo olvidar cuando pienso en historias de éxito: una empresa nace con pocas personas y muchas carencias. Knight no pudo dedicarse por completo a la compañía desde el primer día. Mantuvo un trabajo fijo durante años, hasta que el negocio pudo sostener un sueldo para su gerente fundador. Esa espera me recuerda algo que vale la pena repetirse: emprender no siempre es abandonar todo de inmediato; a veces es construir con paciencia hasta que el proyecto pueda sostenerse por sí solo.
    A medida que la empresa crece, el liderazgo también cambia. Ya no se trata solo de vender más, sino de encontrar a las personas adecuadas, motivarlas y cuidar el modo en que se trabaja con ellas. Los primeros colaboradores de Nike formaron un grupo de inconformistas y luchadores, unidos por un objetivo común y por la fe en el espíritu del deporte, y esa dimensión humana es la que más disfruto cada vez que vuelvo al libro.

    Una historia desordenada, honesta y útil

    Nunca te pares no presenta el éxito como una línea recta. Lo muestra como algo desordenado, precario y lleno de errores, y por eso lo sigo releyendo. Knight no escribe para dar una clase de negocios, sino para contar con honestidad cómo se construyó una empresa desde la incertidumbre, los préstamos, los viajes, las tensiones y las decisiones difíciles.
    Todo comenzó con 50 dólares y una idea sencilla: importar calzado deportivo económico y de calidad desde Japón. En el primer año, vendiendo zapatillas desde el maletero de su coche, Knight logró facturar 8.000 dólares. Décadas después, Nike se transformó en una marca global, con un logotipo reconocido en todo el mundo y ventas de miles de millones de dólares.
    Pero cada vez que cierro el libro confirmo que su verdadero valor no está en el tamaño final de Nike, sino en ver cómo una idea se vuelve empresa, cómo una empresa se vuelve equipo y cómo un equipo puede cambiar los cánones de una industria. También está en entender que los negocios no son solo negocios. Como dice una de las frases que más repito de este libro: «si alguna vez se trata solo de negocios, significará que es uno muy malo».

    Siempre es bueno releer

    Releer Nunca te pares fue, otra vez, mirar el emprendimiento desde adentro: no como una fórmula perfecta, sino como una mezcla de deseo, riesgo, confianza, ventas, innovación y resistencia. Cada relectura me deja algo distinto, y esta vez me quedo con la idea de que una idea puede empezar pequeña, incluso frágil, y crecer si se la trabaja con obsesión y paciencia. También me recuerda que un proyecto debe nacer en un campo que uno conoce y ama, porque solo así es posible sostener el esfuerzo cuando aparecen los problemas.
    En el fondo, este libro no solo cuenta la historia detrás de Nike. Cuenta cómo se construye algo grande antes de saber que será grande. Y quizás por eso su título me sigue funcionando, cada vez que lo releo, como una orden y como una filosofía personal: nunca te pares.

    Tu voto:

    #Autobiografia #Bookstagram #Confianza #Crecimientopersonal #CulturaEmprendedora #Disciplina #Emprendimiento #HistoriasDeExito #Innovacion #Lectura #Lecturas #LecturasRecomendadas #Libros #LibrosRecomendados #Liderazgo #Memorias #Motivacion #Negocios #Nike #NuncaTePares #Perseverancia #PhilKnight #Reflexiones #ReseñaDeLibros #Startups
  5. El arte de seguir avanzando: lo que me enseñó releer Nunca te pares

    Hace poco volví a leer Nunca te pares, de Phil Knight. Esta vez lo leí más atento a las decisiones pequeñas que sostienen un proyecto grande.
    Para mí, este libro nunca fue solo la historia de Nike. Es el relato de alguien que decide no seguir el camino que parecía lógico para su edad, su formación y su época. Knight no quería una vida marcada únicamente por horarios, estabilidad y expectativas ajenas. Quería probar otra ruta, aunque al comienzo esa ruta fuera incierta, pequeña y llena de riesgos. Cada vez que leo esa parte pienso en cuántas decisiones importantes se toman así: sin certeza, con una intuición que todavía no muestra hasta dónde puede llegar. Una idea naciente nunca revela desde el principio su tamaño futuro. Lo que empieza como una conversación o una venta desde el maletero de un auto puede convertirse, con trabajo y persistencia, en algo capaz de cambiar una industria completa.

    La decisión de no seguir el camino obvio

    A los 25 años cuesta saber con claridad qué se quiere hacer. La universidad ayuda a conocerse, pero al salir aparece una pregunta más difícil: cómo convertir una inquietud personal en una vida propia. En el caso de Knight, esa búsqueda tomó la forma de una idea de negocio: importar zapatillas deportivas de buena calidad desde Japón y venderlas en Estados Unidos.
    Lo que más rescato de esta relectura es que Knight no parte como alguien lleno de certezas. Parte como alguien que observa, viaja, aprende y se atreve a vender. Recorrer el mundo le permite entender que existen diferentes estilos de vida y que lo que en un lugar parece normal, en otro puede ser una oportunidad. Ahí está una de las claves que más me quedó dando vueltas: muchos proyectos nacen cuando alguien conecta mundos que antes estaban separados.

    Vender, negociar y construir confianza

    El libro insiste en que emprender no consiste solo en tener una buena idea. También exige saber vender, venderse, negociar y elegir bien a los socios. Knight entendió que los negocios avanzan con relaciones de confianza, y esa idea es la que más se me quedó grabada esta vez. No basta con desear crecer: hay que convencer a proveedores, bancos, colaboradores y clientes de que vale la pena apostar por el proyecto.
    Hay una frase del libro que resume esto mejor que cualquier explicación mía: «Confianza. Más que patrimonio neto, más que liquidez, eso es lo que un hombre necesita». La confianza aparece como una moneda previa al dinero. Para pedir crédito, atraer talento o sostener una alianza, primero hay que haber construido credibilidad.

    Crecer antes de sentirse preparado


    Otro aprendizaje que releí con más atención esta vez es el del crecimiento. Knight fue pionero en una forma de empresa que hoy parece normal, pero que en los años sesenta era arriesgada: crecer usando crédito mientras la demanda lo permitiera. No se trataba de esperar a tener todo el capital en caja, sino de responder al mercado cuando el mercado pedía más producto.
    Ese enfoque tiene algo incómodo y, a la vez, muy valioso: muchas veces hay que crecer antes de sentirse listo. La demanda, los pedidos y las oportunidades no siempre esperan a que uno tenga seguridad absoluta. Por eso el seguimiento de metas, la disciplina y la claridad al negociar se vuelven esenciales. Quien negocia debe saber qué quiere; de lo contrario, termina aceptando condiciones que debilitan el proyecto.

    Innovar donde otros creen que no hace falta

    Nike creció porque no aceptó la idea de que el calzado deportivo ya estaba resuelto. Knight y su equipo vieron espacio para experimentar, mejorar el producto e incorporar tecnología en un campo donde muchos pensaban que la innovación no era necesaria. Esa es, para mí, una de las grandes lecciones del libro: siempre hay espacio para hacer algo mejor, incluso en terrenos que parecen maduros.
    Hay una frase que dialoga muy bien con esta historia y que anoté de nuevo en esta lectura: el que mueve una montaña empieza por llevarse piedras pequeñas. Nike no nació como un gigante. Nació como una suma de pasos pequeños: una idea, un viaje, una importación, una venta, una negociación, una mejora de producto. La montaña se movió porque alguien aceptó cargar una piedra a la vez.

    Liderar una empresa pequeña


    El libro también muestra algo que suelo olvidar cuando pienso en historias de éxito: una empresa nace con pocas personas y muchas carencias. Knight no pudo dedicarse por completo a la compañía desde el primer día. Mantuvo un trabajo fijo durante años, hasta que el negocio pudo sostener un sueldo para su gerente fundador. Esa espera me recuerda algo que vale la pena repetirse: emprender no siempre es abandonar todo de inmediato; a veces es construir con paciencia hasta que el proyecto pueda sostenerse por sí solo.
    A medida que la empresa crece, el liderazgo también cambia. Ya no se trata solo de vender más, sino de encontrar a las personas adecuadas, motivarlas y cuidar el modo en que se trabaja con ellas. Los primeros colaboradores de Nike formaron un grupo de inconformistas y luchadores, unidos por un objetivo común y por la fe en el espíritu del deporte, y esa dimensión humana es la que más disfruto cada vez que vuelvo al libro.

    Una historia desordenada, honesta y útil

    Nunca te pares no presenta el éxito como una línea recta. Lo muestra como algo desordenado, precario y lleno de errores, y por eso lo sigo releyendo. Knight no escribe para dar una clase de negocios, sino para contar con honestidad cómo se construyó una empresa desde la incertidumbre, los préstamos, los viajes, las tensiones y las decisiones difíciles.
    Todo comenzó con 50 dólares y una idea sencilla: importar calzado deportivo económico y de calidad desde Japón. En el primer año, vendiendo zapatillas desde el maletero de su coche, Knight logró facturar 8.000 dólares. Décadas después, Nike se transformó en una marca global, con un logotipo reconocido en todo el mundo y ventas de miles de millones de dólares.
    Pero cada vez que cierro el libro confirmo que su verdadero valor no está en el tamaño final de Nike, sino en ver cómo una idea se vuelve empresa, cómo una empresa se vuelve equipo y cómo un equipo puede cambiar los cánones de una industria. También está en entender que los negocios no son solo negocios. Como dice una de las frases que más repito de este libro: «si alguna vez se trata solo de negocios, significará que es uno muy malo».

    Siempre es bueno releer

    Releer Nunca te pares fue, otra vez, mirar el emprendimiento desde adentro: no como una fórmula perfecta, sino como una mezcla de deseo, riesgo, confianza, ventas, innovación y resistencia. Cada relectura me deja algo distinto, y esta vez me quedo con la idea de que una idea puede empezar pequeña, incluso frágil, y crecer si se la trabaja con obsesión y paciencia. También me recuerda que un proyecto debe nacer en un campo que uno conoce y ama, porque solo así es posible sostener el esfuerzo cuando aparecen los problemas.
    En el fondo, este libro no solo cuenta la historia detrás de Nike. Cuenta cómo se construye algo grande antes de saber que será grande. Y quizás por eso su título me sigue funcionando, cada vez que lo releo, como una orden y como una filosofía personal: nunca te pares.

    Tu voto:

    #Autobiografia #Bookstagram #Confianza #Crecimientopersonal #CulturaEmprendedora #Disciplina #Emprendimiento #HistoriasDeExito #Innovacion #Lectura #Lecturas #LecturasRecomendadas #Libros #LibrosRecomendados #Liderazgo #Memorias #Motivacion #Negocios #Nike #NuncaTePares #Perseverancia #PhilKnight #Reflexiones #ReseñaDeLibros #Startups
  6. 🏢 ¿Sabes cómo funciona realmente una franquicia por dentro? Conoce qué es, quiénes intervienen y cómo se administra este modelo de negocio paso a paso. 👇

    Lee más 👉 soloingenieria.org/ingenieria-

    Imagen creada con IA.
    #Franquicias #AdministraciónDeEmpresas #ModelosDeNegocio #Emprendimiento

  7. Una franquicia reduce el riesgo de emprender, pero no lo elimina. Quien cree que todo está resuelto al firmar el contrato, aprende rápido que administrar bien marca la diferencia. 🏢

    #Franquicias #AdministraciónDeEmpresas #ModelosDeNegocio #Emprendimiento

  8. ¿Sabes qué tipo de sociedad mercantil deberías elegir para tu empresa? 🏢 Conoce las diferencias entre cada figura legal y toma la mejor decisión desde el inicio.

    Lee más 👉 soloingenieria.org/ingenieria-

    Imagen creada con IA.
    #SociedadesMercantiles #AdministraciónDeEmpresas #DerechoMercantil #Emprendimiento

  9. La estructura legal de tu empresa no es un trámite menor: es la base que define tus derechos, tu responsabilidad y tu futuro como emprendedor. 💼

    #SociedadesMercantiles #AdministraciónDeEmpresas #DerechoMercantil #Emprendimiento

  10. Festival Ollin llevará música, arte y servicios para jóvenes a Azcapotzalco

    Festival Ollin llegará a la Alameda Norte de Azcapotzalco con música, arte, deporte, gastronomía, emprendimiento y servicios para jóvenes.

    Por Fausto Hernández | Reportero                                                       

    La Alameda Norte de Azcapotzalco fue programada como sede del Festival Ollin, una jornada dirigida a jóvenes de la demarcación que contempló música, arte, deporte, cultura, emprendimiento, gastronomía y servicios de orientación y bienestar.

    El encuentro fue programado para el 22 de agosto, desde las 10:00 horas, en el marco del Día Internacional de la Juventud, que se conmemora cada 12 de agosto. La actividad buscó ofrecer un espacio de convivencia, expresión cultural y reconocimiento al talento juvenil de Azcapotzalco.

    La alcaldesa Nancy Núñez señaló la importancia de generar espacios para los jóvenes en ambientes de respeto y sana convivencia. La programación también contempló actividades relacionadas con salud mental, prevención de adicciones, empleo, capacitación, cultura y desarrollo juvenil.

    Música, deporte y actividades culturales

    La jornada contempló una oferta musical con rock, ska, rap, trap, reggae, reguetón, pop, cumbia y electrónica. En el programa participaron Los Kaguamos, Boom Stars, Yulissa Mendoza, JC Safaela, DJ Foxxx, René Abrego, ElIzra, Cumbia Calavera, DJ Rafa y DJ Pecas.

    También fueron anunciadas presentaciones de Michael G, Alumix y Big Metra, junto con actividades como la elaboración de un mural colectivo, préstamo de bicicletas, futenis y una clase de defensa personal.

    El programa incorporó además un corredor gastronómico para jóvenes emprendedores de Azcapotzalco, quienes tendrían la posibilidad de ofrecer sus productos y presentar sus proyectos ante los asistentes.

    Instituciones ofrecerán orientación a jóvenes

    El Instituto de la Juventud de la Ciudad de México (INJUVE), el Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE) y el Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones (IAPA) fueron incluidos entre las instituciones participantes.

    También se contempló la presencia de la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo, Puntos de Innovación, Libertad, Arte, Educación y Saberes (Pilares), el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia, la Jurisdicción Sanitaria y la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, mediante FARO.

    A la jornada se sumarían Casa de la Sal y Marie Stopes, entre otras organizaciones, con información y orientación relacionada con salud, prevención, empleo, capacitación y desarrollo juvenil. –sn–

    Sociedad Noticias

    ¡Conéctate con Sociedad Noticias! Suscríbete a nuestro canal de YouTube y activa las notificaciones, o bien, síguenos en las redes sociales: FacebookTwitter e Instagram.

    También, te invitamos a que te sumes a nuestro canal de información en tiempo real a través de Telegram.

    #NoticiasMX #PeriodismoParaTi #PeriodismoParaTiSociedadNoticias #AlamedaNorte #Azcapotzalco #capacitación #Cdmx #Cultura #díaInternacionalDeLaJuventud #Deporte #Empleo #emprendimiento #FestivalOllin #Gastronomía #IAPA #Imjuve #Información #InformaciónMéxico #INJUVE #Jóvenes #juventud #juventudesChintololas #México #Música #Morena #NancyNúñez #noticia #noticias #NoticiasMéxico #NoticiasSociedad #Pilares #SaludMental #SN #Sociedad #SociedadNoticias #SociedadNoticiasCom #sociedadNoticias #SociedadNoticiasCom
  11. Tener un negocio pequeño no te convierte automáticamente en startup. El tamaño no es lo que las diferencia: es la intención de crecimiento. 🎯

    #Startup #Pyme #Emprendimiento #AdministraciónDeEmpresas #NegociosDigitales

  12. Tengo en la cabeza una idea de negocio: un local con clases de pilates y guerrilla urbana. Se llamaría Centro de Pilates-Meinhof.

    #emprendimiento

  13. Madres guanacastecas lideran iniciativa que impulsa su desarrollo en Reserva Conchal

    Las historias de Carolina Canales, Filenia Espinoza y Claudia Moreno reflejan distintas formas de construir bienestar para ellas y sus familias.
    The post Madres guanacastecas lideran iniciativa que impulsa su desarrollo en Reserva Conchal appeared first on Voz de Guanacaste.

    #Emprendimiento #Guanacaste #Madres #Publirreportaje #ReservaConchal

    vozdeguanacaste.com/madres-gua

  14. 💪 ■ Guillermo Gaunas-Vivas, 32 años, dejó su trabajo diseñando juguetes para fabricar prótesis y sillas de ruedas en 3D: "Nunca pensé que podría vivir haciendo el bien" ■ "No queremos que vean la silla de ruedas como algo médico, sino como algo suyo".
    huffingtonpost.es/life/salud/g

    #emprendimiento #impresion3d #salud

  15. El sueño de vivir entre las plantas: un emprendimiento que floreció en Nicoya

    En el corazón de Nicoya, entre plantas ornamentales, macetas, hojas recién brotadas y clientes que llegan buscando vida para sus hogares, el emprendedor Eduardo Luis Venegas Obando construye todos los … Leer más
    The post El sueño de vivir entre las plantas: un emprendimiento que floreció en Nicoya appeared first on Voz de Guanacaste.

    #BAC #Economia #Emprendimiento #Finanzas #Nicoya #Publirreportaje

    vozdeguanacaste.com/sueno-vivi

  16. Una miel única impulsa la conservación de los manglares en Puntarenas

    Innovador emprendimiento une estos ecosistemas y el turismo sostenible
    The post Una miel única impulsa la conservación de los manglares en Puntarenas appeared first on Diario Extra.

    #ApiMangle #Empleo #Emprendimiento #MIEL #Nacionales #Puntarenas

    diarioextra.com/noticia/una-mi

  17. Buscan fortalecer el emprendimiento mexiquense

    Edomex abre convocatoria 2026 del programa Apoyo al Autoempleo para el Bienestar

    Por Mireya Estrada | Corresponsal                                                

    Con el propósito de impulsar el emprendimiento y generar nuevas oportunidades de desarrollo económico, el gobierno mexiquense presentó la convocatoria 2026 del Programa de Desarrollo Social Apoyo al Autoempleo para el Bienestar.

    En conferencia de prensa, el Secretario del Trabajo, Norberto Morales Poblete, acompañado por la Secretaria de Desarrollo Económico, Laura González Hernández, informó que el programa contará con un presupuesto de 45 millones de pesos durante el ejercicio fiscal 2026.

    El objetivo es beneficiar a mil 800 mexiquenses mediante la entrega, por única ocasión, de mobiliario, maquinaria, equipo o herramientas con un valor de hasta 25 mil pesos por persona, además de capacitación especializada impartida por el Instituto de Capacitación y Adiestramiento para el Trabajo Industrial (ICATI).

    Doce giros de autoempleo podrán acceder al apoyo

    La convocatoria está dirigida a personas de entre 18 y 64 años que acrediten conocimientos en alguno de los doce giros considerados por el programa:

    • Barbería y estética.
    • Corte y confección.
    • Manicure y decoración de uñas.
    • Electricidad.
    • Jardinería.
    • Plomería.
    • Taller mecánico.
    • Vulcanizadora.
    • Cocina saludable.
    • Repostería.
    • Herrería.
    • Carpintería.

    Norberto Morales Poblete destacó que la administración encabezada por la presidente Delfina Gómez Álvarez busca brindar herramientas a quienes cuentan con conocimientos u oficios para iniciar o fortalecer un negocio propio, mejorar sus ingresos y elevar su calidad de vida.

    Registro del 6 al 12 de julio

    Las personas interesadas podrán registrarse del 6 al 12 de julio de 2026 a través del portal de la Secretaría del Trabajo del Estado de México.

    También podrán realizar el trámite de manera presencial en las Oficinas Regionales de Empleo habilitadas para este programa.

    «Este apoyo se da precisamente para la sociedad y no es fondo perdido; cuando logramos que una familia o un grupo de personas salga adelante a través de los programas de autoempleo, cumplimos con ese objetivo», señaló Norberto Morales Poblete.

    Por su parte, Laura González Hernández subrayó la importancia de fortalecer la cultura emprendedora mediante acciones coordinadas entre dependencias, con el propósito de impulsar proyectos productivos y promover un desarrollo económico incluyente. –sn–

    Sociedad Noticias

    ¡Conéctate con Sociedad Noticias! Suscríbete a nuestro canal de YouTube y activa las notificaciones, o bien, síguenos en las redes sociales: FacebookTwitter e Instagram.

    También, te invitamos a que te sumes a nuestro canal de información en tiempo real a través de Telegram.

    #NoticiasMX #PeriodismoParaTi #PeriodismoParaTiSociedadNoticias #apoyoEconómico #autoempleo #capacitación #Cdmx #convocatoria2026 #DelfinaGómezÁlvarez #desarrolloEconómico #Empleo #emprendimiento #estadoDeMéxico #GobiernoDelEstadoDeMéxico #herramientas #icati #Información #InformaciónMéxico #LauraGonzálezHernández #maquinaria #México #Morena #NorbertoMoralesPoblete #noticia #noticias #NoticiasMéxico #NoticiasSociedad #ProgramaApoyoAlAutoempleoParaElBienestar #SecretaríaDeDesarrolloEconómico #SecretaríaDelTrabajo #SN #Sociedad #SociedadNoticias #SociedadNoticiasCom #sociedadNoticias #SociedadNoticiasCom
  18. Hablábamos español y él respondía en política

    No escribo esto porque Jaimito sea un hijueputa.

    Tampoco porque yo sea una víctima.

    Lo escribo porque después de cuarenta y dos años viendo gente, uno empieza a notar patrones.

    Y algunos patrones cansan.

    Conocí a Jaimito hace años.

    Trabajamos juntos.

    Compartimos proyectos.

    Favores.

    Trasteos.

    Conversaciones.

    Tiempo.

    Lo ayudé cuando pude.

    Me ayudó cuando pudo.

    Como cualquier amistad normal entre dos obreros del audiovisual intentando sobrevivir en un país donde la estabilidad laboral parece una leyenda urbana.

    El problema nunca fue la amistad.

    El problema fue que con el tiempo descubrí que hablábamos idiomas distintos.

    Yo hablaba español.

    Él respondía en política.

    Yo hablaba de una mesa hecha con una señal de PARE.

    Terminábamos hablando de presidentes.

    Yo hablaba de trabajo.

    Terminábamos hablando de gobiernos.

    Yo hablaba de clientes.

    Terminábamos hablando de reformas.

    Yo hablaba de personas.

    Terminábamos hablando de ideologías.

    Y así durante años.

    Al principio uno debate.

    Después escucha.

    Luego sonríe.

    Finalmente se cansa.

    No porque el otro piense distinto.

    Porque cualquier conversación termina secuestrada por la misma obsesión.

    Llegó un momento en que ya no importaba el tema.

    Todo desembocaba en política.

    Todo tenía un culpable.

    Todo tenía una explicación ideológica.

    Todo tenía un enemigo.

    Y yo cada vez estaba más lejos de esa película.

    La plandemia me dejó muchas cosas.

    Una de ellas fue una profunda desconfianza hacia las certezas absolutas.

    Vi expertos equivocarse.

    Vi gobiernos equivocarse.

    Vi periodistas equivocarse.

    Vi conspiranoicos equivocarse.

    Vi gente inteligente actuar como idiota.

    Y vi idiotas convencidos de ser genios.

    Después de sobrevivir a todo eso me quedó muy poco entusiasmo para volver a meterme en trincheras políticas.

    Mientras otros discutían candidatos, yo estaba intentando pagar facturas.

    Mientras otros discutían reformas, yo estaba operando cámara.

    Mientras otros discutían revoluciones, yo estaba digitalizando VHS.

    Mientras otros discutían el futuro del país, yo estaba intentando sobrevivir el presente.

    Y aquí aparece otro fenómeno.

    La distancia entre el relato y la realidad.

    Durante años escuché historias.

    Planes.

    Negocios.

    Contactos.

    Oportunidades.

    Viajes.

    Promesas.

    Emprendimientos.

    Canadá.

    México.

    La ONU.

    Fortunas futuras.

    Y con el tiempo aprendí algo maravilloso:

    La realidad siempre llega a cobrar.

    Jaimito estudió administración de algo.

    Ya ni me acuerdo exactamente de qué era la vaina.

    Lo que sí recuerdo perfectamente era la promesa.

    En aquella época parecía que estaba a semanas de convertirse en el Bill Gates de las EPS.

    Iba a dejar el audiovisual.

    Iba a forrarse.

    Iba a despegar.

    Años después seguíamos sobreviviendo en el mismo planeta.

    Luego llegaron los negocios.

    El café.

    El bar.

    Las oportunidades.

    Los emprendimientos.

    Las ideas brillantes.

    Los proyectos espectaculares.

    Siempre había algo a punto de ocurrir.

    Siempre.

    Y después aparecía una pequeña dificultad llamada realidad.

    Mi favorita sigue siendo la época de los viajes.

    Diciembre de 2021.

    Escuché que uno se iba para Canadá.

    Escuché que otro se iba para México.

    La forma en que lo contaban hacía pensar que ya tenían las maletas listas y el pasabordo en la mano.

    Estamos varios años después.

    Sigo esperando.

    Mi mamá incluso propuso una teoría más razonable.

    Que de pronto México era un barrio de Funza.

    Canadá todavía no aparece en el mapa.

    Después llegó la ONU.

    Durante una grabación en plena plandemia parecía que algunos estaban a dos llamadas de convertirse en diplomáticos internacionales.

    Años después una funcionaria me llamó para trabajar.

    Ni siquiera sabía quién era.

    No tenía guardado el contacto.

    No tenía estrategia.

    No tenía networking.

    Solo sonó el teléfono.

    Necesitaban camarógrafo.

    Acepté.

    Trabajé.

    Cobré.

    Fin de la historia.

    Cuando lo conté, apareció otra vez el relato.

    — Yo tengo a las de la ONU.

    Claro.

    Cómo no.

    El problema es que para entonces ya vivía conmigo una criatura especial.

    El mono de los platillos.

    🐒🥁🥁🥁

    No siempre estuvo ahí.

    Fue entrenado.

    Pacientemente.

    Con años de exposición a promesas, contactos, discursos, ideologías, negocios milagrosos y relatos extraordinarios.

    Al principio discutía.

    Después analizaba.

    Ahora simplemente escucha.

    Y toca.

    Cada vez que alguien anuncia una revolución personal.

    Cada vez que alguien está a punto de volverse millonario.

    Cada vez que alguien conoce a medio planeta.

    Cada vez que alguien va a cambiar su vida para siempre.

    El mono toca.

    Y espera.

    Espera seis meses.

    Un año.

    Dos años.

    Y luego revisa los resultados.

    No por maldad.

    Por método científico.

    Porque la realidad suele hablar más bajito que las promesas.

    Con el tiempo descubrí algo incómodo.

    La mayoría de las personas no miente.

    La mayoría exagera.

    Se cuentan una versión optimista de sí mismas.

    Y luego terminan creyéndola.

    Por eso dejé de discutir.

    No necesito demostrar que alguien está equivocado.

    El tiempo hace ese trabajo gratis.

    También descubrí otra cosa.

    Jamás he visto a un político pagarme una factura.

    Jamás he visto a un político cargarme una cámara.

    Jamás he visto a un político rescatarme un proyecto.

    Jamás he visto a un político digitalizarme un VHS.

    Los que han hecho eso han sido personas normales.

    Clase obrera.

    Gente que madruga.

    Gente que trabaja.

    Gente que también llega cansada a la casa.

    Por eso siempre me pareció absurdo que personas que viven prácticamente la misma vida terminaran convertidas en enemigos por defender políticos que jamás los llamarían por teléfono.

    Nunca entendí esa necesidad.

    Y mientras más años pasan, menos la entiendo.

    Jamás pondría un presidente por encima de una amistad.

    Jamás pondría una campaña por encima de una persona.

    Jamás.

    Porque después de las elecciones la vida sigue.

    Las facturas siguen.

    Los trabajos siguen.

    Los problemas siguen.

    Y la clase obrera sigue siendo clase obrera.

    Lo más curioso es que muchos de los que me trataban como exagerado terminaron haciendo cosas parecidas a las mías.

    Cerrar redes.

    Reducir ruido.

    Alejarse de discusiones inútiles.

    Buscar tranquilidad.

    No porque yo tuviera razón.

    Porque el agotamiento eventualmente alcanza a todo el mundo.

    Y quizá ahí está el centro de esta historia.

    No me cansé de Jaimito.

    Me cansé del ruido.

    Me cansé de las campañas eternas.

    Me cansé de las promesas recicladas.

    Me cansé de los relatos imposibles.

    Me cansé de los vendehumos.

    Me cansé de los algoritmos.

    Me cansé de la competencia imaginaria.

    Me cansé de la necesidad permanente de aparentar.

    Y cuando uno se cansa de todo eso, empieza a valorar algo muy simple.

    Los hechos.

    El cliente llamó o no llamó.

    El proyecto salió o no salió.

    El pago llegó o no llegó.

    El avión despegó o no despegó.

    Todo lo demás es conversación.

    Y a mis cuarenta y dos años ya escuché suficiente conversación para varias vidas.

    Por eso observo más de lo que discuto.

    Porque descubrí algo que me habría ahorrado muchos dolores de cabeza:

    La realidad no necesita que uno la defienda.

    La realidad siempre termina hablando sola.

    ¡Jaimito y Diegote nunca volverán a verse!

    @elmandelacamara

    Operario de cámara. Cansado, obsoleto, observador y guardando silencio.

    Después de cuarenta y dos años, el mono de los platillos tenía razón.

    Nota del autor:

    El nombre de los personajes ha sido cambiado para proteger a las víctimas.

    #amistades #audiovisual #Bogotá #camarógrafo #claseObrera #Colombia #crónicas #crónicasDeUnObservador #desencanto #Diegote #elMonoDeLosPlatillos #emprendimiento #ensayos #freelance #humorNegro #ironía #Jaimito #memorias #observaciónSocial #operadorDeCámara #pandemia #polarización #politica #postpandemia #promesas #realidad #redesSociales #trabajoIndependiente #vendehumos
  19. Corfo suma a Banco de Chile a su programa de financiamiento para startups
    La inclusión de la entidad bancaria amplía las opciones de crédito para emprendimientos y pymes innovadoras, sumando al ecosistema que

    laopiniononline.cl/corfo-suma-

    #BancoDeChile #Corfo #Emprendimiento #Financiamiento #Innovación #Pymes #startups

  20. El crochet de mi mamá y la mentira del algoritmo

    Hace unos días desactivé una cuenta de Instagram.

    No era mi cuenta.

    Era una que había creado para mi mamá.

    Se llamaba El Ganchillo de Gloria.

    Durante años pensé que internet podía ayudarla a vender los tejidos en crochet que hace con sus manos. Le tomé fotografías. Diseñé publicaciones. Subí contenido. Hice lo que se supone que uno debe hacer cuando le dicen que las redes sociales son una herramienta para emprender.

    No funcionó.

    Y eso me obligó a aceptar algo que durante mucho tiempo no quise ver.

    Instagram nunca vendió un solo tejido.

    Ni uno.

    Los que sí compraron fueron los vecinos.

    Los amigos.

    Los amigos de los amigos.

    La gente que conocía a mi mamá.

    La gente que había visto su trabajo en persona.

    La gente real.

    La Matrix no compró una mierda.

    Durante años nos vendieron una historia muy seductora.

    Que cualquiera podía abrir una cuenta.

    Que cualquiera podía construir una audiencia.

    Que cualquiera podía convertir su oficio en un negocio.

    Que el algoritmo conectaría mágicamente a los creadores con los compradores.

    Pero la realidad fue mucho menos romántica.

    La gente da likes.

    La gente comenta.

    La gente comparte.

    La gente dice que ama lo artesanal.

    Pero cuando llega la hora de sacar la billetera, descubre que ama mucho más las cosas baratas.

    Un tejido en crochet puede tomar días o semanas de trabajo.

    Horas y horas de una persona sentada construyendo algo punto por punto.

    Sin embargo, mucha gente ve el resultado final y calcula el precio como si hubiera aparecido por generación espontánea.

    Recuerdo haber visto en París chales tejidos vendidos por cientos de euros.

    No estaban vendiendo lana.

    Estaban vendiendo tiempo.

    Experiencia.

    Paciencia.

    Trabajo humano.

    Aquí muchas veces la conversación empieza al revés.

    No preguntan cuánto demoró hacerlo.

    Preguntan cuánto descuento les van a hacer.

    Y si son amigos, esperan un descuento.

    Y si son amigos cercanos, esperan otro.

    Y si además existe algún parentesco, amistad o historia familiar, el descuento se vuelve parte de la negociación nacional permanente.

    El problema nunca fue el crochet.

    El problema fue creer que Instagram era la solución.

    Yo también compré esa fantasía.

    Creí que estar en redes significaba vender.

    Creí que la visibilidad era lo mismo que el valor.

    Creí que el algoritmo podía crear clientes.

    Y estaba equivocado.

    Lo más extraño es que, al desactivar la cuenta, no sentí que estuviera cerrando un negocio.

    Sentí que estaba enterrando una ilusión.

    La ilusión de que las plataformas digitales premian automáticamente el trabajo bien hecho.

    No lo hacen.

    Premian muchas otras cosas.

    La atención.

    La repetición.

    La publicidad.

    La suerte.

    A veces el escándalo.

    A veces el humo.

    Pero no necesariamente el trabajo bien hecho.

    Sin embargo, hay algo hermoso en todo esto.

    Porque mientras la cuenta fue incapaz de vender casi nada, los tejidos siguen existiendo.

    Tengo diez cubrecamas hechos a mano por mi mamá.

    Diez.

    Y los amo.

    Quizá Instagram desaparezca algún día.

    Quizá Meta termine siendo otro fósil digital.

    Quizá dentro de veinte años nadie recuerde qué era un reel.

    Pero esos cubrecamas seguirán existiendo.

    Seguirán contando una historia.

    La de una mujer que pasó miles de horas tejiendo.

    La de un hijo que creyó que internet podía ayudarla.

    Y la de una lección incómoda que tardé años en aprender:

    el valor de una cosa y la capacidad de venderla en redes sociales no son la misma cosa.

    La cuenta fue desactivada.

    La fantasía murió.

    Pero los tejidos sobrevivieron.

    Y, honestamente, creo que eso es lo más importante.

    @elmandelacamara

    Operador de cámara.

    Viejo.

    Cansado.

    Obsoleto.

    Hijo de una mujer que teje mejor de lo que vende Instagram.

    Amante del crochet de mamá.

    Desilusionado de eso que llaman amistad.

    Cansado de nadar contra la corriente.

    Solo la mayor parte del tiempo.

    Libre de la Matrix casi siempre.

    Y cada día más lejos de la fantasía del algoritmo.

    #algoritmo #artesanía #autobiografía #Bogotá #Cali #Caliwood #Colombia #crochet #crochetDeMamá #crochetHechoAMano #culturaDigital #desilusiónDigital #economíaDigital #elmandelacamara #emprendimiento #Ensayo #familia #fantasíaDelAlgoritmo #filmmaker #fueraDelAlgoritmo #hechoAMano #hijoDeUnaMujerQueTeje #historiaPersonal #instagram #laFantasíaDelAlgoritmo #laMatrixNoCompróUnaMierda #losTejidosSobrevivieron #mamá #memoria #obsoletoPeroFuncional #operadorDeCámara #paleontologíaDigital #redes #redesSociales #Reflexiones #trabajoInvisible #trabajoManual #vidaDigital #vidaReal #Zoociedad
  21. Más de 400 mujeres concluyeron cursos y talleres gratuitos en Corregidora. Las capacitaciones incluyeron formación para el trabajo, emprendimiento y desarrollo emocional, con certificaciones avaladas por ICATEQ y otras instituciones.

    #Corregidora #Queretaro #Mujeres #Capacitacion #Emprendimiento

    updateme.news/local/concluyen-

  22. :stargif: 𝑬𝒍 𝒄𝒖𝒆𝒓𝒐 𝒉𝒆𝒄𝒉𝒐 𝒄𝒐𝒏 𝒄𝒂𝒄𝒕𝒖𝒔 :stargif:

    Durante años, el cuero fue símbolo de lujo, resistencia y calidad.
    Pero también arrastraba un problema enorme detrás: contaminación, uso masivo de agua, químicos tóxicos y millones de animales sacrificados cada año.
    Mucha gente intentó buscar alternativas, aunque casi todas terminaban dependiendo del plástico.
    Cambiaban una contaminación por otra.

    Entonces aparecieron dos mexicanos con una idea que al principio sonaba extraña: hacer cuero usando nopales.

    Adrián López Velarde había trabajado en sectores como el automóvil y el mobiliario.
    Marte Cázarez venía del mundo de la moda.
    Los dos veían el mismo problema desde lugares distintos: la industria producía demasiado desperdicio y seguía funcionando como si el planeta fuera infinito.

    Así que dejaron sus trabajos y decidieron empezar de cero.

    No eligieron una planta exótica ni importada.
    Apostaron por algo profundamente mexicano: el nopal, la misma planta que aparece en el escudo nacional y en la bandera de México, creciendo sobre la piedra donde, según la tradición mexica, debía fundarse Tenochtitlán.

    El nopal está tan integrado en la vida cotidiana mexicana que mucha gente ni siquiera lo mira dos veces.
    Está en la comida, en los mercados, en los remedios tradicionales y creciendo en terrenos donde casi nada más sobrevive.
    Precisamente ahí vieron una oportunidad.

    Pasaron cerca de dos años investigando fórmulas, texturas y procesos hasta desarrollar un material flexible y resistente que pudiera competir con el cuero tradicional sin intentar parecer un simple plástico disfrazado.

    En 2019 presentaron el resultado en Milán, durante Lineapelle, una de las ferias internacionales más importantes del mundo dedicadas al cuero y sus alternativas.
    Y sorprendieron bastante más de lo esperado.

    El material tenía suavidad, elasticidad y un aspecto muy parecido al cuero animal.
    Mucha gente ni siquiera notaba la diferencia al tocarlo.

    Pero lo realmente llamativo era cómo se producía.

    Para obtener el material no arrancaban la planta completa.
    Solo cortaban las hojas maduras del nopal y la planta seguía viva, creciendo otra vez.
    Además, el cultivo necesitaba muchísima menos agua que la ganadería tradicional porque el nopal puede sobrevivir prácticamente con agua de lluvia y climas duros donde otros cultivos fracasarían.

    Según la propia empresa, en su finca de alrededor de 14 acres logran absorber miles de toneladas de CO₂ cada año.
    También sostienen que la huella de carbono del proceso es mucho menor que la del cuero animal y bastante más baja que muchos materiales sintéticos derivados del petróleo.

    La empresa terminó llamándose Desserto.

    Y poco a poco dejó de ser una curiosidad ecológica para convertirse en un negocio real.
    Marcas de moda, diseñadores de interiores y fabricantes empezaron a interesarse por aquel “cuero de cactus”.
    Hoy se utiliza en bolsos, carteras, calzado, tapicerías, muebles y partes interiores de automóviles.

    Lo curioso es que la idea apareció en un momento donde la industria de la moda estaba empezando a recibir críticas muy fuertes.
    Durante años se habló mucho del “fast fashion”: ropa barata, producida rápido y desechada todavía más rápido.
    Toneladas de residuos textiles terminaban acumuladas en vertederos mientras la contaminación seguía creciendo.

    En medio de todo eso, un cactus mexicano terminó entrando en conversaciones internacionales sobre el futuro de los materiales sostenibles.

    Y hay algo casi simbólico en toda esta historia.

    El nopal siempre fue visto como una planta resistente, áspera y común.
    Capaz de crecer en terrenos difíciles donde otras especies se secan.
    Durante siglos estuvo ahí, formando parte del paisaje cotidiano, sin glamour.

    Hasta que alguien decidió mirarlo de otra manera.

    Porque a veces las soluciones nuevas no aparecen en laboratorios futuristas ni en Silicon Valley.

    A veces llevan siglos creciendo delante de todos.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #mexico #nopal #desserto #historiasreales #curiosidades #ecologia #cuerovegano #medioambiente #innovacion #cactus #modasostenible #historiashumanas #emprendimiento #sustentabilidad

  23. @galactus no, yo llené unos de caballeros del zodiaco y súper campeones.

    Tan fue así que yo era el que movía todas las láminas en el colegio.

    #Emprendimiento

  24. Quien te envidia… también te observa.

    youtube.com/shorts/pW-r7pwjVxE

    #Instagram #viral #tiktok #twitter #facebook #españa #reels #motivacion #exito #mentalidad #disciplina #crecimientopersonal #liderazgo #superacion #emprendimiento #desarrollopersonal #envidia

    “Si llegaste hasta aquí… es porque estás listo para el siguiente nivel”

    “Guarda este video y míralo cada vez que dudes de ti”

    “Comenta ‘VOY CON TODO’ si decides avanzar sin mirar atrás”

    Leer Completo En: jaml.es/quien-te-envidia-tambi

  25. El pasado día 11 de febrero, con motivo del Día de la Mujer y la Niña en la ciencia, las compañeras de la Escuela Juana Millán compartieron esta entrevista que hicieron a nuestra socia @briandaya sobre emprendimiento dentro de la Economía Social y Solidaria y el sector tecnológico.

    instagram.com/reel/DF8e8rQuuve

    Desde Simbiótica suscribimos todas sus palabras y estamos orgullosísimas de contar con su visión en la cooperativa.

    #DíaDeLaMujerYLaNiñaEnLaCiencia #Emprendimiento #ESS