home.social

#chelva — Public Fediverse posts

Live and recent posts from across the Fediverse tagged #chelva, aggregated by home.social.

  1. 🧿 𝑷𝒆𝒏̃𝒂 𝑪𝒐𝒓𝒕𝒂𝒅𝒂 🧿

    En el interior de la provincia de Valencia, entre los municipios de Tuéjar, Chelva, Calles y Domeño, se conserva una de las obras de ingeniería hidráulica más interesantes que dejaron los romanos en estas tierras.
    Se conoce como acueducto de Peña Cortada, aunque también recibe los nombres de acueducto de La Serrada y de La Serranía.

    Cuando uno llega hasta allí y contempla el enorme corte abierto en la montaña, los túneles excavados en la roca y los restos de los puentes, cuesta imaginar que todo aquello se hizo hace casi dos mil años, sin maquinaria moderna, sin explosivos y con herramientas manuales.

    Y no era una obra pequeña.
    Los restos documentados en este sector alcanzan los 28,6 kilómetros, aunque investigaciones posteriores han relacionado estos tramos con una infraestructura hidráulica romana mucho mayor, cuyo recorrido total podría alcanzar los 98,6 kilómetros hasta la ciudad de Valencia.

    La obra se sitúa en época romana, probablemente durante el siglo I d. C., aunque algunos estudios divulgativos amplían su cronología al siglo II.
    No se conoce con seguridad el año exacto de construcción ni se ha identificado al emperador, gobernante o autoridad concreta que ordenó levantarla.

    Lo que sí sabemos es que los romanos tenían una enorme preocupación por el abastecimiento de agua.
    Las ciudades, las explotaciones agrícolas y las villas necesitaban un suministro constante.
    El agua servía para beber, cocinar, limpiar, abastecer fuentes y termas y mantener en funcionamiento muchas actividades cotidianas.

    La captación de Peña Cortada se encontraba en el río Tuéjar.
    Desde allí, el agua se desviaba hacia un canal que aprovechaba la pendiente natural del terreno para avanzar por gravedad.
    No necesitaban bombas: el secreto estaba en calcular muy bien las alturas y mantener una inclinación constante durante kilómetros.

    Uno de los lugares más sorprendentes es el tramo que da nombre al conjunto: Peña Cortada.

    Los trabajadores romanos abrieron un corte prácticamente vertical en la roca caliza, de unos 50 metros de longitud y alrededor de 25 metros de altura.
    No se trataba de un simple camino: era una manera de hacer pasar el canal por un terreno que, de otro modo, habría obligado a dar un rodeo mucho mayor.

    También excavaron galerías en el interior de la montaña.
    Algunas conservan todavía su cubierta abovedada y pequeños respiraderos que permitían ventilar e iluminar parcialmente el espacio durante los trabajos.

    Para abrirse camino utilizaban herramientas de hierro, como picos, cinceles y martillos.
    El trabajo consistía en ir retirando la roca poco a poco, siguiendo la dirección y la inclinación que habían marcado los encargados de la obra.

    No podían permitirse grandes errores.
    Si el canal quedaba demasiado alto, el agua no avanzaría; si la pendiente era excesiva, circularía con demasiada fuerza y podría dañar la conducción.
    Todo tenía que estar medido.

    La construcción no se limitó a excavar la montaña.
    En los lugares donde el terreno presentaba barrancos o desniveles, tuvieron que levantar puentes y estructuras de fábrica para que el agua continuara su recorrido.

    En la zona se han identificado restos de una antigua cantera romana en Chelva.
    Sus dimensiones son considerables: las huellas de extracción ocupan unos 150 metros de largo por 50 de ancho.

    De allí se habría obtenido parte de la piedra utilizada en el puente de la rambla de Alcotas.
    Los bloques se cortaban con formas regulares y se colocaban en hiladas.
    Esta técnica se conoce como *opus quadratum*.

    Los arqueólogos han encontrado en algunos sillares unos pequeños orificios de medidas regulares.
    No eran adornos ni daños posteriores: servían para introducir tenazas con las que elevar y colocar los grandes bloques.

    Uno de los elementos más conocidos es el puente del barranco de la Cueva del Gato.
    Tiene unos 36 metros de longitud y conserva tres arcos apoyados sobre pilares escalonados.
    Su altura máxima supera los 18 metros.

    La estructura permitía salvar el barranco y mantener el canal a la altura necesaria para que el agua siguiera circulando.

    También existían otros puentes y pasos menores en los barrancos de Alcotas, la Torre de Castro, La Cabra, El Zurdo, el Tío Roque y otros puntos del recorrido.
    Algunos han desaparecido casi por completo, pero sus restos permiten reconstruir cómo se organizaba la conducción.

    **¿𝑸𝒖𝒊𝒆́𝒏𝒆𝒔 𝒉𝒊𝒄𝒊𝒆𝒓𝒐𝒏 𝒔𝒆𝒎𝒆𝒋𝒂𝒏𝒕𝒆 𝒐𝒃𝒓𝒂? ¿𝑬𝒓𝒂𝒏 𝒆𝒔𝒄𝒍𝒂𝒗𝒐𝒔?**

    Esta es una de las preguntas más interesantes y también una de las que hay que responder con cuidado.

    En la sociedad romana existía la esclavitud y buena parte de las grandes obras públicas del Imperio recurrieron a mano de obra esclavizada.
    También se empleaban trabajadores libres, artesanos especializados, canteros, albañiles y obreros contratados o movilizados por las autoridades.

    En una construcción como Peña Cortada debió de hacer falta una organización importante: personas encargadas de medir el terreno, especialistas en obras hidráulicas, canteros que preparaban los bloques, albañiles que levantaban los puentes y trabajadores que excavaban los túneles y retiraban toneladas de piedra.

    Pero hay una cuestión fundamental: **no se ha encontrado documentación que permita afirmar que los trabajadores de Peña Cortada fueran esclavos**, ni conocemos sus nombres, su procedencia o las condiciones exactas en las que trabajaron.

    Es perfectamente posible que hubiera esclavos entre ellos, como sucedía en otras obras romanas, pero también pudieron participar trabajadores libres y especialistas remunerados.
    Presentarlos a todos como esclavos sería ir más allá de lo que sabemos.

    Lo que sí podemos imaginar, sin necesidad de adornar la historia, es la dureza de aquellos trabajos.
    Abrir galerías a golpe de hierro, mover bloques de piedra, trabajar en alturas y hacerlo en un terreno abrupto suponía un esfuerzo físico enorme.
    No había grúas modernas ni máquinas excavadoras.
    Había herramientas, animales de carga, sistemas de elevación, conocimientos técnicos y muchas horas de trabajo humano.

    Detrás de la monumentalidad de la obra hubo personas cuyo nombre probablemente nunca conoceremos.

    Durante mucho tiempo, el destino final de este acueducto ha sido una incógnita.
    Se sabía que la captación estaba en el río Tuéjar y que el canal atravesaba varios municipios, pero no estaba claro dónde terminaba ni qué población recibía el agua.

    A lo largo de los siglos se propusieron distintos destinos, entre ellos Llíria y Sagunto.
    Ninguna de esas teorías quedó demostrada de forma concluyente.

    En 2020, el arqueólogo y doctor en Arquitectura Miquel Ramón Martí Maties presentó una investigación que relacionaba los tramos conocidos con una infraestructura mucho mayor: un acueducto de unos 98,6 kilómetros que habría llevado agua desde la Serranía hasta Valencia.

    Según esta reconstrucción, la conducción inicial habría tenido unos 93 kilómetros, pero los problemas geológicos y los derrumbes obligaron a modificar parte del trazado.
    Se abandonaron algunos sectores y se añadieron otros 12 kilómetros por terrenos más estables.

    La investigación también relaciona la conducción con restos localizados en otros municipios, como Gestalgar, Vilamarxant y Manises, y con el antiguo sistema de entrada de agua en Valencia.

    Es una propuesta arqueológica importante, pero conviene distinguirla de lo que está documentado directamente en el tramo de Peña Cortada: el recorrido completo y sus distintas fases siguen siendo objeto de investigación.

    Con el paso de los siglos, el acueducto dejó de funcionar como una gran infraestructura romana.
    Mantener una conducción tan extensa exigía reparaciones constantes y una organización capaz de conservarla.

    Algunos tramos fueron reaprovechados, modificados o quedaron enterrados por desprendimientos y cambios en el paisaje.
    Parte de su trazado también se perdió bajo infraestructuras modernas.

    La construcción del embalse de Loriguilla en 1965, por ejemplo, hizo desaparecer bajo sus aguas algunos restos del recorrido.

    En 2004, el acueducto de Peña Cortada fue declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de monumento, por la Generalitat Valenciana.

    Hoy se puede recorrer una parte de este conjunto y contemplar de cerca los túneles, los cortes en la roca y los puentes que todavía permanecen en pie.

    Lo que queda es solo una parte de aquella enorme infraestructura, pero basta para hacerse una idea del trabajo que supuso construirla.
    Los romanos no tenían la tecnología de hoy, pero sabían aprovechar el terreno, calcular pendientes y resolver problemas de ingeniería que todavía nos sorprenden.

    Y quizá lo más llamativo sea pensar que, mientras hoy atravesamos esos túneles como visitantes, hace casi dos mil años alguien pasó allí jornadas enteras picando piedra para que el agua pudiera llegar a su destino.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #penacortada #acueductoromano #roma #ingenieriaromana #historia #arqueologia #valencia #laserrania #chelva #calles #tuejar #domeneo

Share on Mastodon

Enter the server where you have an account.