#chapacampechana — Public Fediverse posts
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Tal y como te lo estoy contando, pequeño Moisés, deja que el Dios Campechano te ilumine sobre el Olimpo de los videojuegos, allá por la era pre-internet, un tiempo donde los pixeles eran gordos como albóndigas y la imaginación lo rellenaba todo.
¡Ah, los manuales, Moisés! ¡Los MANUALES! No esa porquería digital que te sale ahora, un mísero PDF que abres en una pantalla más brillante que el mismísimo Arca de la Alianza. No, no, no. Hablo de *manuales de verdad*, impresos en papel que olía a gloria bendita, a tinta fresca y a promesas de aventuras épicas. Eran como libros sagrados, Moisés. Te los leías una y otra vez, estudiando cada ilustración, memorizando cada descripción de enemigo. ¡Te sabías la biografía del Goomba antes de siquiera haber encendido la consola!
Ahora, fíjate tú, los juegos te lo dan todo mascado. Te agarran de la manita y te dicen: "Corre aquí, dispara allá, pulsa este botón, ¡eres un genio!". ¡Bah! Antes, si querías saber cómo derrotar a un jefe, tenías dos opciones: o te dejabas los pulgares y la vista probando una y otra vez, o te reunías con tus amigos en la casa de alguno, y entre todos, a base de teorías conspiranoicas dignas del Código Da Vinci y toneladas de Doritos, descifrabas el dichoso patrón. ¡Era una fiesta, Moisés, una FIESTA!
Y el cartucho... ¡el CARTUCHO! Esa pieza de plástico maciza, con su etiqueta brillante (o despegándose a cachos, dependiendo de lo "prestada" que estuviera), era como la llave a un mundo mágico. ¡Lo soplabas! ¿Te imaginas, Moisés? ¡Soplar! ¡Soplar a un objeto electrónico! ¡Ahora te da un cortocircuito y te demanda la empresa! Pero en aquella época, era un ritual sagrado. La diferencia entre una tarde épica y una frustración total. Si no funcionaba a la primera, lo sacabas, lo volvías a soplar con más ahínco, incluso le cantabas una nana. Y cuando el juego arrancaba… ¡BUM! ¡La gloria!
¿Y la dificultad? ¡No me hagas reír! Ahora, si te quedas atascado, googleas "cómo pasarme el jefe final de [inserte nombre del juego moderno]" y tienes 50 vídeos y tres wikis dedicadas a ayudarte. Antes, si no eras capaz, te jodías y bailabas. Tenías que ser bueno, Moisés, o simplemente no avanzabas. ¡Te hacías hombre a base de perder vidas y de repetir niveles hasta la saciedad! ¡Eso sí que era templar el carácter!
Pero bueno, qué sabrás tú de eso, si naciste con un joystick inalámbrico en la mano y una conexión de fibra óptica directa al cerebro. Eres una víctima de la modernidad, Moisés, pero no te preocupes, aún hay esperanza. Recuerda este sermón del Dios Campechano y algún día entenderás la grandeza de aquellos tiempos.
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Tal y como te lo estoy contando, pequeño Moisés, deja que el Dios Campechano te ilumine sobre el Olimpo de los videojuegos, allá por la era pre-internet, un tiempo donde los pixeles eran gordos como albóndigas y la imaginación lo rellenaba todo.
¡Ah, los manuales, Moisés! ¡Los MANUALES! No esa porquería digital que te sale ahora, un mísero PDF que abres en una pantalla más brillante que el mismísimo Arca de la Alianza. No, no, no. Hablo de *manuales de verdad*, impresos en papel que olía a gloria bendita, a tinta fresca y a promesas de aventuras épicas. Eran como libros sagrados, Moisés. Te los leías una y otra vez, estudiando cada ilustración, memorizando cada descripción de enemigo. ¡Te sabías la biografía del Goomba antes de siquiera haber encendido la consola!
Ahora, fíjate tú, los juegos te lo dan todo mascado. Te agarran de la manita y te dicen: "Corre aquí, dispara allá, pulsa este botón, ¡eres un genio!". ¡Bah! Antes, si querías saber cómo derrotar a un jefe, tenías dos opciones: o te dejabas los pulgares y la vista probando una y otra vez, o te reunías con tus amigos en la casa de alguno, y entre todos, a base de teorías conspiranoicas dignas del Código Da Vinci y toneladas de Doritos, descifrabas el dichoso patrón. ¡Era una fiesta, Moisés, una FIESTA!
Y el cartucho... ¡el CARTUCHO! Esa pieza de plástico maciza, con su etiqueta brillante (o despegándose a cachos, dependiendo de lo "prestada" que estuviera), era como la llave a un mundo mágico. ¡Lo soplabas! ¿Te imaginas, Moisés? ¡Soplar! ¡Soplar a un objeto electrónico! ¡Ahora te da un cortocircuito y te demanda la empresa! Pero en aquella época, era un ritual sagrado. La diferencia entre una tarde épica y una frustración total. Si no funcionaba a la primera, lo sacabas, lo volvías a soplar con más ahínco, incluso le cantabas una nana. Y cuando el juego arrancaba… ¡BUM! ¡La gloria!
¿Y la dificultad? ¡No me hagas reír! Ahora, si te quedas atascado, googleas "cómo pasarme el jefe final de [inserte nombre del juego moderno]" y tienes 50 vídeos y tres wikis dedicadas a ayudarte. Antes, si no eras capaz, te jodías y bailabas. Tenías que ser bueno, Moisés, o simplemente no avanzabas. ¡Te hacías hombre a base de perder vidas y de repetir niveles hasta la saciedad! ¡Eso sí que era templar el carácter!
Pero bueno, qué sabrás tú de eso, si naciste con un joystick inalámbrico en la mano y una conexión de fibra óptica directa al cerebro. Eres una víctima de la modernidad, Moisés, pero no te preocupes, aún hay esperanza. Recuerda este sermón del Dios Campechano y algún día entenderás la grandeza de aquellos tiempos.
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Tal y como te lo estoy contando, pequeño Moisés, deja que el Dios Campechano te ilumine sobre el Olimpo de los videojuegos, allá por la era pre-internet, un tiempo donde los pixeles eran gordos como albóndigas y la imaginación lo rellenaba todo.
¡Ah, los manuales, Moisés! ¡Los MANUALES! No esa porquería digital que te sale ahora, un mísero PDF que abres en una pantalla más brillante que el mismísimo Arca de la Alianza. No, no, no. Hablo de *manuales de verdad*, impresos en papel que olía a gloria bendita, a tinta fresca y a promesas de aventuras épicas. Eran como libros sagrados, Moisés. Te los leías una y otra vez, estudiando cada ilustración, memorizando cada descripción de enemigo. ¡Te sabías la biografía del Goomba antes de siquiera haber encendido la consola!
Ahora, fíjate tú, los juegos te lo dan todo mascado. Te agarran de la manita y te dicen: "Corre aquí, dispara allá, pulsa este botón, ¡eres un genio!". ¡Bah! Antes, si querías saber cómo derrotar a un jefe, tenías dos opciones: o te dejabas los pulgares y la vista probando una y otra vez, o te reunías con tus amigos en la casa de alguno, y entre todos, a base de teorías conspiranoicas dignas del Código Da Vinci y toneladas de Doritos, descifrabas el dichoso patrón. ¡Era una fiesta, Moisés, una FIESTA!
Y el cartucho... ¡el CARTUCHO! Esa pieza de plástico maciza, con su etiqueta brillante (o despegándose a cachos, dependiendo de lo "prestada" que estuviera), era como la llave a un mundo mágico. ¡Lo soplabas! ¿Te imaginas, Moisés? ¡Soplar! ¡Soplar a un objeto electrónico! ¡Ahora te da un cortocircuito y te demanda la empresa! Pero en aquella época, era un ritual sagrado. La diferencia entre una tarde épica y una frustración total. Si no funcionaba a la primera, lo sacabas, lo volvías a soplar con más ahínco, incluso le cantabas una nana. Y cuando el juego arrancaba… ¡BUM! ¡La gloria!
¿Y la dificultad? ¡No me hagas reír! Ahora, si te quedas atascado, googleas "cómo pasarme el jefe final de [inserte nombre del juego moderno]" y tienes 50 vídeos y tres wikis dedicadas a ayudarte. Antes, si no eras capaz, te jodías y bailabas. Tenías que ser bueno, Moisés, o simplemente no avanzabas. ¡Te hacías hombre a base de perder vidas y de repetir niveles hasta la saciedad! ¡Eso sí que era templar el carácter!
Pero bueno, qué sabrás tú de eso, si naciste con un joystick inalámbrico en la mano y una conexión de fibra óptica directa al cerebro. Eres una víctima de la modernidad, Moisés, pero no te preocupes, aún hay esperanza. Recuerda este sermón del Dios Campechano y algún día entenderás la grandeza de aquellos tiempos.
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Tal y como te lo estoy contando, pequeño Moisés, deja que el Dios Campechano te ilumine sobre el Olimpo de los videojuegos, allá por la era pre-internet, un tiempo donde los pixeles eran gordos como albóndigas y la imaginación lo rellenaba todo.
¡Ah, los manuales, Moisés! ¡Los MANUALES! No esa porquería digital que te sale ahora, un mísero PDF que abres en una pantalla más brillante que el mismísimo Arca de la Alianza. No, no, no. Hablo de *manuales de verdad*, impresos en papel que olía a gloria bendita, a tinta fresca y a promesas de aventuras épicas. Eran como libros sagrados, Moisés. Te los leías una y otra vez, estudiando cada ilustración, memorizando cada descripción de enemigo. ¡Te sabías la biografía del Goomba antes de siquiera haber encendido la consola!
Ahora, fíjate tú, los juegos te lo dan todo mascado. Te agarran de la manita y te dicen: "Corre aquí, dispara allá, pulsa este botón, ¡eres un genio!". ¡Bah! Antes, si querías saber cómo derrotar a un jefe, tenías dos opciones: o te dejabas los pulgares y la vista probando una y otra vez, o te reunías con tus amigos en la casa de alguno, y entre todos, a base de teorías conspiranoicas dignas del Código Da Vinci y toneladas de Doritos, descifrabas el dichoso patrón. ¡Era una fiesta, Moisés, una FIESTA!
Y el cartucho... ¡el CARTUCHO! Esa pieza de plástico maciza, con su etiqueta brillante (o despegándose a cachos, dependiendo de lo "prestada" que estuviera), era como la llave a un mundo mágico. ¡Lo soplabas! ¿Te imaginas, Moisés? ¡Soplar! ¡Soplar a un objeto electrónico! ¡Ahora te da un cortocircuito y te demanda la empresa! Pero en aquella época, era un ritual sagrado. La diferencia entre una tarde épica y una frustración total. Si no funcionaba a la primera, lo sacabas, lo volvías a soplar con más ahínco, incluso le cantabas una nana. Y cuando el juego arrancaba… ¡BUM! ¡La gloria!
¿Y la dificultad? ¡No me hagas reír! Ahora, si te quedas atascado, googleas "cómo pasarme el jefe final de [inserte nombre del juego moderno]" y tienes 50 vídeos y tres wikis dedicadas a ayudarte. Antes, si no eras capaz, te jodías y bailabas. Tenías que ser bueno, Moisés, o simplemente no avanzabas. ¡Te hacías hombre a base de perder vidas y de repetir niveles hasta la saciedad! ¡Eso sí que era templar el carácter!
Pero bueno, qué sabrás tú de eso, si naciste con un joystick inalámbrico en la mano y una conexión de fibra óptica directa al cerebro. Eres una víctima de la modernidad, Moisés, pero no te preocupes, aún hay esperanza. Recuerda este sermón del Dios Campechano y algún día entenderás la grandeza de aquellos tiempos.
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Tal y como te lo estoy contando, pequeño Judah, jugar a videojuegos en el pasado era una auténtica epopeya. Imagínate ponerte un cartucho en la consola, esperar a que la máquina se calentara como una estufa, y luego... ¡Era como abrir un cofre lleno de emociones! Y si venía con un manual impresionante, más que un juego, era un cuento completo. ¡Los gráficos eran como dibujos de un niño con el pie, pero eso no importaba! Lo que contaba era el esfuerzo, la concentración y el ingenio para pasar un nivel. #ChapaCampechana
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Tal y como te lo estoy contando, pequeño Judah, jugar a videojuegos en el pasado era una auténtica epopeya. Imagínate ponerte un cartucho en la consola, esperar a que la máquina se calentara como una estufa, y luego... ¡Era como abrir un cofre lleno de emociones! Y si venía con un manual impresionante, más que un juego, era un cuento completo. ¡Los gráficos eran como dibujos de un niño con el pie, pero eso no importaba! Lo que contaba era el esfuerzo, la concentración y el ingenio para pasar un nivel. #ChapaCampechana
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Tal y como te lo estoy contando, pequeño Judah, jugar a videojuegos en el pasado era una auténtica epopeya. Imagínate ponerte un cartucho en la consola, esperar a que la máquina se calentara como una estufa, y luego... ¡Era como abrir un cofre lleno de emociones! Y si venía con un manual impresionante, más que un juego, era un cuento completo. ¡Los gráficos eran como dibujos de un niño con el pie, pero eso no importaba! Lo que contaba era el esfuerzo, la concentración y el ingenio para pasar un nivel. #ChapaCampechana
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Tal y como te lo estoy contando, pequeño Judah, jugar a videojuegos en el pasado era una auténtica epopeya. Imagínate ponerte un cartucho en la consola, esperar a que la máquina se calentara como una estufa, y luego... ¡Era como abrir un cofre lleno de emociones! Y si venía con un manual impresionante, más que un juego, era un cuento completo. ¡Los gráficos eran como dibujos de un niño con el pie, pero eso no importaba! Lo que contaba era el esfuerzo, la concentración y el ingenio para pasar un nivel. #ChapaCampechana
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'Tal y como te lo estoy contando, pequeño Isaac, jugar en la época de los cartuchos era como abrir un regalo de Navidad. La emoción de saber que un juego estaba ahí, esperándote, era inmensa. Y cuando lo ponías, ¡zas! Era como abrir fuego en la mente. A veces salía una obra maestra, otras veces un desastre gráfico que te hacía llorar... pero eso era parte del encanto. #ChapaCampechana'
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'Tal y como te lo estoy contando, pequeño Isaac, jugar en la época de los cartuchos era como abrir un regalo de Navidad. La emoción de saber que un juego estaba ahí, esperándote, era inmensa. Y cuando lo ponías, ¡zas! Era como abrir fuego en la mente. A veces salía una obra maestra, otras veces un desastre gráfico que te hacía llorar... pero eso era parte del encanto. #ChapaCampechana'
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'Tal y como te lo estoy contando, pequeño Isaac, jugar en la época de los cartuchos era como abrir un regalo de Navidad. La emoción de saber que un juego estaba ahí, esperándote, era inmensa. Y cuando lo ponías, ¡zas! Era como abrir fuego en la mente. A veces salía una obra maestra, otras veces un desastre gráfico que te hacía llorar... pero eso era parte del encanto. #ChapaCampechana'
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'Tal y como te lo estoy contando, pequeño Isaac, jugar en la época de los cartuchos era como abrir un regalo de Navidad. La emoción de saber que un juego estaba ahí, esperándote, era inmensa. Y cuando lo ponías, ¡zas! Era como abrir fuego en la mente. A veces salía una obra maestra, otras veces un desastre gráfico que te hacía llorar... pero eso era parte del encanto. #ChapaCampechana'
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¡Hoy cumplo 2 años en tkz.one, mi hogar en el Fediverso!
Llegué a Mastodon huyendo de Twitter, y aunque tkz.one no fue mi primer servidor, pronto me di cuenta de que este es el lugar donde realmente quiero estar: entre frikis, rebeldes y gente auténtica. Dos años de risas, debates épicos, y un grupo de gente que no tiene miedo a ser diferentes.
Gracias a Trankten por confiar en mí desde el principio: primero como moderador, luego como supermoderador, y ahora como admin. Ha sido un viaje increíble, y no sería lo mismo sin la comunidad que me ha apoyado en cada paso. He podido ser creativo como nunca, haciendo videos, cartas, dibujos, flyers y más cartas que, por algún motivo, aún siguen guardadas bajo llave (pero quién sabe, tal vez algún día vean la luz).
Gracias también a todos los Campechaners que he ido sumando a lo largo de estos años y que ya forman parte de mi lista de amigos. Y lo mejor de todo, es que ellos han sido mis cómplices en locuras como los viernes de siluetas con madre, los tickets regalo de puñetazos en la nuca y los dibujos en un minuto.
Lo mejor de tkz.one es que aquí no somos muchos, pero cada uno de nosotros tiene algo único que aportar. Esta comunidad underground, minoritaria y libre, es la verdadera resistencia de internet. Y aunque lo bueno no abunda, sabemos que lo que tenemos aquí es especial.
¡A por muchos más años de caos bien organizado y risas aseguradas!
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¡Hoy cumplo 2 años en tkz.one, mi hogar en el Fediverso!
Llegué a Mastodon huyendo de Twitter, y aunque tkz.one no fue mi primer servidor, pronto me di cuenta de que este es el lugar donde realmente quiero estar: entre frikis, rebeldes y gente auténtica. Dos años de risas, debates épicos, y un grupo de gente que no tiene miedo a ser diferentes.
Gracias a Trankten por confiar en mí desde el principio: primero como moderador, luego como supermoderador, y ahora como admin. Ha sido un viaje increíble, y no sería lo mismo sin la comunidad que me ha apoyado en cada paso. He podido ser creativo como nunca, haciendo videos, cartas, dibujos, flyers y más cartas que, por algún motivo, aún siguen guardadas bajo llave (pero quién sabe, tal vez algún día vean la luz).
Gracias también a todos los Campechaners que he ido sumando a lo largo de estos años y que ya forman parte de mi lista de amigos. Y lo mejor de todo, es que ellos han sido mis cómplices en locuras como los viernes de siluetas con madre, los tickets regalo de puñetazos en la nuca y los dibujos en un minuto.
Lo mejor de tkz.one es que aquí no somos muchos, pero cada uno de nosotros tiene algo único que aportar. Esta comunidad underground, minoritaria y libre, es la verdadera resistencia de internet. Y aunque lo bueno no abunda, sabemos que lo que tenemos aquí es especial.
¡A por muchos más años de caos bien organizado y risas aseguradas!
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¡Hoy cumplo 2 años en tkz.one, mi hogar en el Fediverso!
Llegué a Mastodon huyendo de Twitter, y aunque tkz.one no fue mi primer servidor, pronto me di cuenta de que este es el lugar donde realmente quiero estar: entre frikis, rebeldes y gente auténtica. Dos años de risas, debates épicos, y un grupo de gente que no tiene miedo a ser diferentes.
Gracias a Trankten por confiar en mí desde el principio: primero como moderador, luego como supermoderador, y ahora como admin. Ha sido un viaje increíble, y no sería lo mismo sin la comunidad que me ha apoyado en cada paso. He podido ser creativo como nunca, haciendo videos, cartas, dibujos, flyers y más cartas que, por algún motivo, aún siguen guardadas bajo llave (pero quién sabe, tal vez algún día vean la luz).
Gracias también a todos los Campechaners que he ido sumando a lo largo de estos años y que ya forman parte de mi lista de amigos. Y lo mejor de todo, es que ellos han sido mis cómplices en locuras como los viernes de siluetas con madre, los tickets regalo de puñetazos en la nuca y los dibujos en un minuto.
Lo mejor de tkz.one es que aquí no somos muchos, pero cada uno de nosotros tiene algo único que aportar. Esta comunidad underground, minoritaria y libre, es la verdadera resistencia de internet. Y aunque lo bueno no abunda, sabemos que lo que tenemos aquí es especial.
¡A por muchos más años de caos bien organizado y risas aseguradas!
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¡Hoy cumplo 2 años en tkz.one, mi hogar en el Fediverso!
Llegué a Mastodon huyendo de Twitter, y aunque tkz.one no fue mi primer servidor, pronto me di cuenta de que este es el lugar donde realmente quiero estar: entre frikis, rebeldes y gente auténtica. Dos años de risas, debates épicos, y un grupo de gente que no tiene miedo a ser diferentes.
Gracias a Trankten por confiar en mí desde el principio: primero como moderador, luego como supermoderador, y ahora como admin. Ha sido un viaje increíble, y no sería lo mismo sin la comunidad que me ha apoyado en cada paso. He podido ser creativo como nunca, haciendo videos, cartas, dibujos, flyers y más cartas que, por algún motivo, aún siguen guardadas bajo llave (pero quién sabe, tal vez algún día vean la luz).
Gracias también a todos los Campechaners que he ido sumando a lo largo de estos años y que ya forman parte de mi lista de amigos. Y lo mejor de todo, es que ellos han sido mis cómplices en locuras como los viernes de siluetas con madre, los tickets regalo de puñetazos en la nuca y los dibujos en un minuto.
Lo mejor de tkz.one es que aquí no somos muchos, pero cada uno de nosotros tiene algo único que aportar. Esta comunidad underground, minoritaria y libre, es la verdadera resistencia de internet. Y aunque lo bueno no abunda, sabemos que lo que tenemos aquí es especial.
¡A por muchos más años de caos bien organizado y risas aseguradas!
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¡Hoy cumplo 2 años en tkz.one, mi hogar en el Fediverso!
Llegué a Mastodon huyendo de Twitter, y aunque tkz.one no fue mi primer servidor, pronto me di cuenta de que este es el lugar donde realmente quiero estar: entre frikis, rebeldes y gente auténtica. Dos años de risas, debates épicos, y un grupo de gente que no tiene miedo a ser diferentes.
Gracias a Trankten por confiar en mí desde el principio: primero como moderador, luego como supermoderador, y ahora como admin. Ha sido un viaje increíble, y no sería lo mismo sin la comunidad que me ha apoyado en cada paso. He podido ser creativo como nunca, haciendo videos, cartas, dibujos, flyers y más cartas que, por algún motivo, aún siguen guardadas bajo llave (pero quién sabe, tal vez algún día vean la luz).
Gracias también a todos los Campechaners que he ido sumando a lo largo de estos años y que ya forman parte de mi lista de amigos. Y lo mejor de todo, es que ellos han sido mis cómplices en locuras como los viernes de siluetas con madre, los tickets regalo de puñetazos en la nuca y los dibujos en un minuto.
Lo mejor de tkz.one es que aquí no somos muchos, pero cada uno de nosotros tiene algo único que aportar. Esta comunidad underground, minoritaria y libre, es la verdadera resistencia de internet. Y aunque lo bueno no abunda, sabemos que lo que tenemos aquí es especial.
¡A por muchos más años de caos bien organizado y risas aseguradas!
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Tal y como lo estás escuchando, pequeño Abraham, en mi época no había DLCs ni expansiones para los juegos. Si comprabas un cartucho, eso era lo que tenías, y si te quedabas atascado, no te quedaba otra que sacar tu libreta de apuntes y ponerte a hacer garabatos para resolver el puzle que tenías delante. No había parches ni actualizaciones; si el juego estaba roto, tenías que lidiar con ello como un verdadero guerrero.
Y no te creas que en aquel entonces había un modo fácil. No, no, no. Si querías ver el final de Mega Man o Ninja Gaiden, tenías que esforzarte como si estuvieras en una prueba de resistencia. Morías mil veces y cada vez era un dolor en el alma, pero esa sensación de superación al final del camino era lo que le daba sabor a la experiencia. ¡Nadie te daba la palmadita en la espalda!
Ahora los tutoriales te enseñan hasta a respirar, ¡pero eso no es diversión! En mi época, tenías que descubrir las mecánicas por ti mismo y la emoción de hacerlo era indescriptible. Un verdadero viaje lleno de sorpresas, donde cada descubrimiento era como encontrar un tesoro.
Así que, pequeño Abraham, la próxima vez que te frustres por un nivel complicado, recuerda que en mi época eso era lo normal. Nos formábamos en el fuego, y así, cuando llegábamos al final, lo celebrábamos como si hubiéramos ganado un campeonato del mundo.
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Tal y como lo estás escuchando, pequeño Abraham, en mi época no había DLCs ni expansiones para los juegos. Si comprabas un cartucho, eso era lo que tenías, y si te quedabas atascado, no te quedaba otra que sacar tu libreta de apuntes y ponerte a hacer garabatos para resolver el puzle que tenías delante. No había parches ni actualizaciones; si el juego estaba roto, tenías que lidiar con ello como un verdadero guerrero.
Y no te creas que en aquel entonces había un modo fácil. No, no, no. Si querías ver el final de Mega Man o Ninja Gaiden, tenías que esforzarte como si estuvieras en una prueba de resistencia. Morías mil veces y cada vez era un dolor en el alma, pero esa sensación de superación al final del camino era lo que le daba sabor a la experiencia. ¡Nadie te daba la palmadita en la espalda!
Ahora los tutoriales te enseñan hasta a respirar, ¡pero eso no es diversión! En mi época, tenías que descubrir las mecánicas por ti mismo y la emoción de hacerlo era indescriptible. Un verdadero viaje lleno de sorpresas, donde cada descubrimiento era como encontrar un tesoro.
Así que, pequeño Abraham, la próxima vez que te frustres por un nivel complicado, recuerda que en mi época eso era lo normal. Nos formábamos en el fuego, y así, cuando llegábamos al final, lo celebrábamos como si hubiéramos ganado un campeonato del mundo.
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Tal y como lo estás escuchando, pequeño Abraham, en mi época no había DLCs ni expansiones para los juegos. Si comprabas un cartucho, eso era lo que tenías, y si te quedabas atascado, no te quedaba otra que sacar tu libreta de apuntes y ponerte a hacer garabatos para resolver el puzle que tenías delante. No había parches ni actualizaciones; si el juego estaba roto, tenías que lidiar con ello como un verdadero guerrero.
Y no te creas que en aquel entonces había un modo fácil. No, no, no. Si querías ver el final de Mega Man o Ninja Gaiden, tenías que esforzarte como si estuvieras en una prueba de resistencia. Morías mil veces y cada vez era un dolor en el alma, pero esa sensación de superación al final del camino era lo que le daba sabor a la experiencia. ¡Nadie te daba la palmadita en la espalda!
Ahora los tutoriales te enseñan hasta a respirar, ¡pero eso no es diversión! En mi época, tenías que descubrir las mecánicas por ti mismo y la emoción de hacerlo era indescriptible. Un verdadero viaje lleno de sorpresas, donde cada descubrimiento era como encontrar un tesoro.
Así que, pequeño Abraham, la próxima vez que te frustres por un nivel complicado, recuerda que en mi época eso era lo normal. Nos formábamos en el fuego, y así, cuando llegábamos al final, lo celebrábamos como si hubiéramos ganado un campeonato del mundo.
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Tal y como lo estás escuchando, pequeño Abraham, en mi época no había DLCs ni expansiones para los juegos. Si comprabas un cartucho, eso era lo que tenías, y si te quedabas atascado, no te quedaba otra que sacar tu libreta de apuntes y ponerte a hacer garabatos para resolver el puzle que tenías delante. No había parches ni actualizaciones; si el juego estaba roto, tenías que lidiar con ello como un verdadero guerrero.
Y no te creas que en aquel entonces había un modo fácil. No, no, no. Si querías ver el final de Mega Man o Ninja Gaiden, tenías que esforzarte como si estuvieras en una prueba de resistencia. Morías mil veces y cada vez era un dolor en el alma, pero esa sensación de superación al final del camino era lo que le daba sabor a la experiencia. ¡Nadie te daba la palmadita en la espalda!
Ahora los tutoriales te enseñan hasta a respirar, ¡pero eso no es diversión! En mi época, tenías que descubrir las mecánicas por ti mismo y la emoción de hacerlo era indescriptible. Un verdadero viaje lleno de sorpresas, donde cada descubrimiento era como encontrar un tesoro.
Así que, pequeño Abraham, la próxima vez que te frustres por un nivel complicado, recuerda que en mi época eso era lo normal. Nos formábamos en el fuego, y así, cuando llegábamos al final, lo celebrábamos como si hubiéramos ganado un campeonato del mundo.
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ESTE TOOT PUEDE CONTENER
CARTAS NUEVAS...pero no las tiene.
Y ahora que tengo tu atención se avecina una nueva CHAPA CAMPECHANA:
¡Oye, tú! Sí, tú, el que está a punto de darle ‘like’ a todo lo que ve en internet.
¿Sabías que tu cerebro es como una supercomputadora que aún está en su versión beta?
¡Es verdad!
Y como toda buena actualización, necesita información de calidad, no solo memes y videos con mensajes dignos de propaganda de la peor política.
Así que, antes de que te conviertas en un zombi digital siguiendo a personajes públicos en formato digital con más filtros que una cafetera italiana, aquí van unos consejos:
Cuestiona todo: Si alguien te dice que el cielo es azul, no le creas hasta que no salgas y lo veas por ti mismo.
Investiga: Usa ese trasto con pantalla que tienes en tus manos para algo más que selfies y consumir compulsivamente videos de 3 minutos. Hay un mundo de información esperando ser descubierto.
Crea tus propias ideas: No necesitas que nadie te diga qué está de moda y que no. Si quieres llevar calcetines con sandalias y crees que es cool, ¡adelante! (Pero por favor, no lo hagas).
Sé crítico: Solo porque alguien tiene millones de seguidores no significa que tenga la razón. Recuerda, incluso la Tierra tenía millones de seguidores cuando se pensaba que era plana.
¡¡¡ LO MAS IMPORTANTE !!!
El respeto es la clave: Recuerda, tener una idea genial es como tener un superpoder, pero un gran poder conlleva una gran responsabilidad como le decían sus padres a Batman (fans de spiderman y batman quemando cosas en 2 minutos).
Cualquier idea, por muy innovadora o popular que sea, pierde su valor si no se construye sobre el respeto hacia los demás. Así que, antes de publicar esa opinión que cambiará el mundo, pregúntate: “¿Estoy siendo respetuoso con aquellos que piensan diferente?”No importa si estás debatiendo sobre sí el Smash TV de Super Nintendo es el mejor juego de la historia (que lo és) o discutiendo sobre teorías del universo, religión, política o lo que sea, el respeto mutuo es lo que permite que las ideas fluyan y crezcan.
Sin él, incluso la idea más brillante se apaga y deja de ser valida.
Así que, ya sea desde la comodidad de tu silla gamer o en la calle, trata a los demás como te gustaría ser tratado.
Y sé tú mismo. No necesitas la aprobación de nadie para ser increíble. Excepto quizás la de tu gato, los gatos son bastante críticos con esas cosas.
No te dejes manipular por mensajes sencillo que parecen verdad pero que ocultan otros fines.
¡Ahora ve y conquista el mundo con tus propias ideas!
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CARTAS NUEVAS...pero no las tiene.
Y ahora que tengo tu atención se avecina una nueva CHAPA CAMPECHANA:
¡Oye, tú! Sí, tú, el que está a punto de darle ‘like’ a todo lo que ve en internet.
¿Sabías que tu cerebro es como una supercomputadora que aún está en su versión beta?
¡Es verdad!
Y como toda buena actualización, necesita información de calidad, no solo memes y videos con mensajes dignos de propaganda de la peor política.
Así que, antes de que te conviertas en un zombi digital siguiendo a personajes públicos en formato digital con más filtros que una cafetera italiana, aquí van unos consejos:
Cuestiona todo: Si alguien te dice que el cielo es azul, no le creas hasta que no salgas y lo veas por ti mismo.
Investiga: Usa ese trasto con pantalla que tienes en tus manos para algo más que selfies y consumir compulsivamente videos de 3 minutos. Hay un mundo de información esperando ser descubierto.
Crea tus propias ideas: No necesitas que nadie te diga qué está de moda y que no. Si quieres llevar calcetines con sandalias y crees que es cool, ¡adelante! (Pero por favor, no lo hagas).
Sé crítico: Solo porque alguien tiene millones de seguidores no significa que tenga la razón. Recuerda, incluso la Tierra tenía millones de seguidores cuando se pensaba que era plana.
¡¡¡ LO MAS IMPORTANTE !!!
El respeto es la clave: Recuerda, tener una idea genial es como tener un superpoder, pero un gran poder conlleva una gran responsabilidad como le decían sus padres a Batman (fans de spiderman y batman quemando cosas en 2 minutos).
Cualquier idea, por muy innovadora o popular que sea, pierde su valor si no se construye sobre el respeto hacia los demás. Así que, antes de publicar esa opinión que cambiará el mundo, pregúntate: “¿Estoy siendo respetuoso con aquellos que piensan diferente?”No importa si estás debatiendo sobre sí el Smash TV de Super Nintendo es el mejor juego de la historia (que lo és) o discutiendo sobre teorías del universo, religión, política o lo que sea, el respeto mutuo es lo que permite que las ideas fluyan y crezcan.
Sin él, incluso la idea más brillante se apaga y deja de ser valida.
Así que, ya sea desde la comodidad de tu silla gamer o en la calle, trata a los demás como te gustaría ser tratado.
Y sé tú mismo. No necesitas la aprobación de nadie para ser increíble. Excepto quizás la de tu gato, los gatos son bastante críticos con esas cosas.
No te dejes manipular por mensajes sencillo que parecen verdad pero que ocultan otros fines.
¡Ahora ve y conquista el mundo con tus propias ideas!
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CARTAS NUEVAS...pero no las tiene.
Y ahora que tengo tu atención se avecina una nueva CHAPA CAMPECHANA:
¡Oye, tú! Sí, tú, el que está a punto de darle ‘like’ a todo lo que ve en internet.
¿Sabías que tu cerebro es como una supercomputadora que aún está en su versión beta?
¡Es verdad!
Y como toda buena actualización, necesita información de calidad, no solo memes y videos con mensajes dignos de propaganda de la peor política.
Así que, antes de que te conviertas en un zombi digital siguiendo a personajes públicos en formato digital con más filtros que una cafetera italiana, aquí van unos consejos:
Cuestiona todo: Si alguien te dice que el cielo es azul, no le creas hasta que no salgas y lo veas por ti mismo.
Investiga: Usa ese trasto con pantalla que tienes en tus manos para algo más que selfies y consumir compulsivamente videos de 3 minutos. Hay un mundo de información esperando ser descubierto.
Crea tus propias ideas: No necesitas que nadie te diga qué está de moda y que no. Si quieres llevar calcetines con sandalias y crees que es cool, ¡adelante! (Pero por favor, no lo hagas).
Sé crítico: Solo porque alguien tiene millones de seguidores no significa que tenga la razón. Recuerda, incluso la Tierra tenía millones de seguidores cuando se pensaba que era plana.
¡¡¡ LO MAS IMPORTANTE !!!
El respeto es la clave: Recuerda, tener una idea genial es como tener un superpoder, pero un gran poder conlleva una gran responsabilidad como le decían sus padres a Batman (fans de spiderman y batman quemando cosas en 2 minutos).
Cualquier idea, por muy innovadora o popular que sea, pierde su valor si no se construye sobre el respeto hacia los demás. Así que, antes de publicar esa opinión que cambiará el mundo, pregúntate: “¿Estoy siendo respetuoso con aquellos que piensan diferente?”No importa si estás debatiendo sobre sí el Smash TV de Super Nintendo es el mejor juego de la historia (que lo és) o discutiendo sobre teorías del universo, religión, política o lo que sea, el respeto mutuo es lo que permite que las ideas fluyan y crezcan.
Sin él, incluso la idea más brillante se apaga y deja de ser valida.
Así que, ya sea desde la comodidad de tu silla gamer o en la calle, trata a los demás como te gustaría ser tratado.
Y sé tú mismo. No necesitas la aprobación de nadie para ser increíble. Excepto quizás la de tu gato, los gatos son bastante críticos con esas cosas.
No te dejes manipular por mensajes sencillo que parecen verdad pero que ocultan otros fines.
¡Ahora ve y conquista el mundo con tus propias ideas!
-
ESTE TOOT PUEDE CONTENER
CARTAS NUEVAS...pero no las tiene.
Y ahora que tengo tu atención se avecina una nueva CHAPA CAMPECHANA:
¡Oye, tú! Sí, tú, el que está a punto de darle ‘like’ a todo lo que ve en internet.
¿Sabías que tu cerebro es como una supercomputadora que aún está en su versión beta?
¡Es verdad!
Y como toda buena actualización, necesita información de calidad, no solo memes y videos con mensajes dignos de propaganda de la peor política.
Así que, antes de que te conviertas en un zombi digital siguiendo a personajes públicos en formato digital con más filtros que una cafetera italiana, aquí van unos consejos:
Cuestiona todo: Si alguien te dice que el cielo es azul, no le creas hasta que no salgas y lo veas por ti mismo.
Investiga: Usa ese trasto con pantalla que tienes en tus manos para algo más que selfies y consumir compulsivamente videos de 3 minutos. Hay un mundo de información esperando ser descubierto.
Crea tus propias ideas: No necesitas que nadie te diga qué está de moda y que no. Si quieres llevar calcetines con sandalias y crees que es cool, ¡adelante! (Pero por favor, no lo hagas).
Sé crítico: Solo porque alguien tiene millones de seguidores no significa que tenga la razón. Recuerda, incluso la Tierra tenía millones de seguidores cuando se pensaba que era plana.
¡¡¡ LO MAS IMPORTANTE !!!
El respeto es la clave: Recuerda, tener una idea genial es como tener un superpoder, pero un gran poder conlleva una gran responsabilidad como le decían sus padres a Batman (fans de spiderman y batman quemando cosas en 2 minutos).
Cualquier idea, por muy innovadora o popular que sea, pierde su valor si no se construye sobre el respeto hacia los demás. Así que, antes de publicar esa opinión que cambiará el mundo, pregúntate: “¿Estoy siendo respetuoso con aquellos que piensan diferente?”No importa si estás debatiendo sobre sí el Smash TV de Super Nintendo es el mejor juego de la historia (que lo és) o discutiendo sobre teorías del universo, religión, política o lo que sea, el respeto mutuo es lo que permite que las ideas fluyan y crezcan.
Sin él, incluso la idea más brillante se apaga y deja de ser valida.
Así que, ya sea desde la comodidad de tu silla gamer o en la calle, trata a los demás como te gustaría ser tratado.
Y sé tú mismo. No necesitas la aprobación de nadie para ser increíble. Excepto quizás la de tu gato, los gatos son bastante críticos con esas cosas.
No te dejes manipular por mensajes sencillo que parecen verdad pero que ocultan otros fines.
¡Ahora ve y conquista el mundo con tus propias ideas!
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ESTE TOOT PUEDE CONTENER
CARTAS NUEVAS...pero no las tiene.
Y ahora que tengo tu atención se avecina una nueva CHAPA CAMPECHANA:
¡Oye, tú! Sí, tú, el que está a punto de darle ‘like’ a todo lo que ve en internet.
¿Sabías que tu cerebro es como una supercomputadora que aún está en su versión beta?
¡Es verdad!
Y como toda buena actualización, necesita información de calidad, no solo memes y videos con mensajes dignos de propaganda de la peor política.
Así que, antes de que te conviertas en un zombi digital siguiendo a personajes públicos en formato digital con más filtros que una cafetera italiana, aquí van unos consejos:
Cuestiona todo: Si alguien te dice que el cielo es azul, no le creas hasta que no salgas y lo veas por ti mismo.
Investiga: Usa ese trasto con pantalla que tienes en tus manos para algo más que selfies y consumir compulsivamente videos de 3 minutos. Hay un mundo de información esperando ser descubierto.
Crea tus propias ideas: No necesitas que nadie te diga qué está de moda y que no. Si quieres llevar calcetines con sandalias y crees que es cool, ¡adelante! (Pero por favor, no lo hagas).
Sé crítico: Solo porque alguien tiene millones de seguidores no significa que tenga la razón. Recuerda, incluso la Tierra tenía millones de seguidores cuando se pensaba que era plana.
¡¡¡ LO MAS IMPORTANTE !!!
El respeto es la clave: Recuerda, tener una idea genial es como tener un superpoder, pero un gran poder conlleva una gran responsabilidad como le decían sus padres a Batman (fans de spiderman y batman quemando cosas en 2 minutos).
Cualquier idea, por muy innovadora o popular que sea, pierde su valor si no se construye sobre el respeto hacia los demás. Así que, antes de publicar esa opinión que cambiará el mundo, pregúntate: “¿Estoy siendo respetuoso con aquellos que piensan diferente?”No importa si estás debatiendo sobre sí el Smash TV de Super Nintendo es el mejor juego de la historia (que lo és) o discutiendo sobre teorías del universo, religión, política o lo que sea, el respeto mutuo es lo que permite que las ideas fluyan y crezcan.
Sin él, incluso la idea más brillante se apaga y deja de ser valida.
Así que, ya sea desde la comodidad de tu silla gamer o en la calle, trata a los demás como te gustaría ser tratado.
Y sé tú mismo. No necesitas la aprobación de nadie para ser increíble. Excepto quizás la de tu gato, los gatos son bastante críticos con esas cosas.
No te dejes manipular por mensajes sencillo que parecen verdad pero que ocultan otros fines.
¡Ahora ve y conquista el mundo con tus propias ideas!
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Tal y como lo estás escuchando pequeño Moshe, en mi época no habían ayudas online en los videojuegos, tutoriales de Youtube o streamers que te jodieran la sorpresa de pasarte tu el juego. En mi época te soltaban el cartucho con un manual que si te ponía como podías moverte ya te podías dar con un canto en los dientes y te soltaban en medio de una fase sin explicarte nada repleta de píxeles como puños y que nada tenía que ver con la portada o el manual pero no pasaba nada porque tú te montabas la historia que te salía de los huevos y podías ir descubriendo con sudor, sangre y lágrimas como aquel amasijo de píxeles se movía o disparaba o saltaba o lo que fuera.
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Tal y como lo estás escuchando pequeño Moshe, en mi época no habían ayudas online en los videojuegos, tutoriales de Youtube o streamers que te jodieran la sorpresa de pasarte tu el juego. En mi época te soltaban el cartucho con un manual que si te ponía como podías moverte ya te podías dar con un canto en los dientes y te soltaban en medio de una fase sin explicarte nada repleta de píxeles como puños y que nada tenía que ver con la portada o el manual pero no pasaba nada porque tú te montabas la historia que te salía de los huevos y podías ir descubriendo con sudor, sangre y lágrimas como aquel amasijo de píxeles se movía o disparaba o saltaba o lo que fuera.
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Tal y como lo estás escuchando pequeño Moshe, en mi época no habían ayudas online en los videojuegos, tutoriales de Youtube o streamers que te jodieran la sorpresa de pasarte tu el juego. En mi época te soltaban el cartucho con un manual que si te ponía como podías moverte ya te podías dar con un canto en los dientes y te soltaban en medio de una fase sin explicarte nada repleta de píxeles como puños y que nada tenía que ver con la portada o el manual pero no pasaba nada porque tú te montabas la historia que te salía de los huevos y podías ir descubriendo con sudor, sangre y lágrimas como aquel amasijo de píxeles se movía o disparaba o saltaba o lo que fuera.
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Tal y como lo estás escuchando pequeño Izael, en mi época no habían juegos en formato digital pero no pasaba nada porque un cartucho que pesaba más que nuestro bocata de la merienda ya nos parecía suficiente digital. Además si por lo que fuera ERBE, KONAMI, OCEAN o la que fuera o fuese decidía un dia dejar de hacer juegos para la consola que tenías te comian los huevos porque tu tenias tu cartucho, cassete o floppy y no vivias con miedo a que cerraran su plataforma y te jodieran 250.000 pesetas que tenias en juegos digitales.
Los juegos digitales me tocan los genitales. Dame mi puta caja de plástico con su CeDese o cartucho o lo que sea y si puedes meterle 12 páginas de manual para ojearlo mientras estoy en el lavabo pues mucho mejor que ni manual le poNEN YA!!! menuda banda de ladrones compralo en digital compralo en digital pero pero pero si me cuesta 12 céntimos más barato que en el corte inglés sin distribución en camion ni un agradable anciano de 52 años encorbatado atendiendote ni ni ni ni una fabrica en Móstoles utilizando combustibles fósiles para hacer una cajita semitransparente y sin talar 12 abedules para las portadas...
Anda todos al carajo
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Tal y como lo estás escuchando pequeño Izael, en mi época no habían juegos en formato digital pero no pasaba nada porque un cartucho que pesaba más que nuestro bocata de la merienda ya nos parecía suficiente digital. Además si por lo que fuera ERBE, KONAMI, OCEAN o la que fuera o fuese decidía un dia dejar de hacer juegos para la consola que tenías te comian los huevos porque tu tenias tu cartucho, cassete o floppy y no vivias con miedo a que cerraran su plataforma y te jodieran 250.000 pesetas que tenias en juegos digitales.
Los juegos digitales me tocan los genitales. Dame mi puta caja de plástico con su CeDese o cartucho o lo que sea y si puedes meterle 12 páginas de manual para ojearlo mientras estoy en el lavabo pues mucho mejor que ni manual le poNEN YA!!! menuda banda de ladrones compralo en digital compralo en digital pero pero pero si me cuesta 12 céntimos más barato que en el corte inglés sin distribución en camion ni un agradable anciano de 52 años encorbatado atendiendote ni ni ni ni una fabrica en Móstoles utilizando combustibles fósiles para hacer una cajita semitransparente y sin talar 12 abedules para las portadas...
Anda todos al carajo
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Tal y como lo estás escuchando pequeño Izael, en mi época no habían juegos en formato digital pero no pasaba nada porque un cartucho que pesaba más que nuestro bocata de la merienda ya nos parecía suficiente digital. Además si por lo que fuera ERBE, KONAMI, OCEAN o la que fuera o fuese decidía un dia dejar de hacer juegos para la consola que tenías te comian los huevos porque tu tenias tu cartucho, cassete o floppy y no vivias con miedo a que cerraran su plataforma y te jodieran 250.000 pesetas que tenias en juegos digitales.
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Anda todos al carajo
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Tal y como lo estás escuchando pequeño Izael, en mi época no habían juegos en formato digital pero no pasaba nada porque un cartucho que pesaba más que nuestro bocata de la merienda ya nos parecía suficiente digital. Además si por lo que fuera ERBE, KONAMI, OCEAN o la que fuera o fuese decidía un dia dejar de hacer juegos para la consola que tenías te comian los huevos porque tu tenias tu cartucho, cassete o floppy y no vivias con miedo a que cerraran su plataforma y te jodieran 250.000 pesetas que tenias en juegos digitales.
Los juegos digitales me tocan los genitales. Dame mi puta caja de plástico con su CeDese o cartucho o lo que sea y si puedes meterle 12 páginas de manual para ojearlo mientras estoy en el lavabo pues mucho mejor que ni manual le poNEN YA!!! menuda banda de ladrones compralo en digital compralo en digital pero pero pero si me cuesta 12 céntimos más barato que en el corte inglés sin distribución en camion ni un agradable anciano de 52 años encorbatado atendiendote ni ni ni ni una fabrica en Móstoles utilizando combustibles fósiles para hacer una cajita semitransparente y sin talar 12 abedules para las portadas...
Anda todos al carajo
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Tal y como te lo estoy contando pequeño Adriel, en mi época no existían los Extras de TKZ si querías intercambiar cartas tenías que bajar al rellano de tu edificio forzar la cerradura del buzón del vecino y quitarle las suyas y dejarle un par de facturas tuyas y no pasaba nada. Además la única palabra que teníamos que adivinar es la que te pedía un npc con chándal para entrar en el local del barrio aparentemente vacío donde vendían cosas... cosas mágicas. En esa época nadie te ponía retos imposibles en una calcomanía con jeroglíficos, una Gameboy y una sopa de letras sin sentido porque en esa época el mal no existía. Tampoco teníamos emoticonos personalizables y lo más parecido era el que hacías tú en una cabina telefónica con un rotulador indeleble. En definitiva en mi época todo era más sencillo y menos extra.
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Tal y como te lo estoy contando pequeño Adriel, en mi época no existían los Extras de TKZ si querías intercambiar cartas tenías que bajar al rellano de tu edificio forzar la cerradura del buzón del vecino y quitarle las suyas y dejarle un par de facturas tuyas y no pasaba nada. Además la única palabra que teníamos que adivinar es la que te pedía un npc con chándal para entrar en el local del barrio aparentemente vacío donde vendían cosas... cosas mágicas. En esa época nadie te ponía retos imposibles en una calcomanía con jeroglíficos, una Gameboy y una sopa de letras sin sentido porque en esa época el mal no existía. Tampoco teníamos emoticonos personalizables y lo más parecido era el que hacías tú en una cabina telefónica con un rotulador indeleble. En definitiva en mi época todo era más sencillo y menos extra.
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Tal y como te lo estoy contando pequeño Adriel, en mi época no existían los Extras de TKZ si querías intercambiar cartas tenías que bajar al rellano de tu edificio forzar la cerradura del buzón del vecino y quitarle las suyas y dejarle un par de facturas tuyas y no pasaba nada. Además la única palabra que teníamos que adivinar es la que te pedía un npc con chándal para entrar en el local del barrio aparentemente vacío donde vendían cosas... cosas mágicas. En esa época nadie te ponía retos imposibles en una calcomanía con jeroglíficos, una Gameboy y una sopa de letras sin sentido porque en esa época el mal no existía. Tampoco teníamos emoticonos personalizables y lo más parecido era el que hacías tú en una cabina telefónica con un rotulador indeleble. En definitiva en mi época todo era más sencillo y menos extra.