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#audiovisual — Public Fediverse posts

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  1. El mensaje que no era político

    Hace unos días le escribí a un amigo.

    O a alguien que todavía considero amigo, aunque la vida moderna parezca empeñada en convertir a todo el mundo en adversario.

    No le escribí para hablar de política.

    Ya hay suficiente gente haciendo eso gratis.

    Le escribí porque me di cuenta de algo incómodo.

    Extrañaba más los rodajes que las discusiones.

    Extrañaba más los proyectos que los discursos.

    Extrañaba más las risas que tener la razón.

    Porque al final de los años no recordé quién defendía a quién.

    Recordé los trasteos imposibles bajo la lluvia.

    Los cafés.

    Los cigarrillos.

    Las jornadas eternas.

    Las cámaras.

    Los favores.

    Los momentos en que alguien apareció cuando hacía falta.

    Y eso vale más que cualquier campaña.

    La política cambia cada cuatro años.

    Los algoritmos cada seis meses.

    Las indignaciones cada semana.

    Pero las personas que estuvieron cuando había que cargar cajas, empujar proyectos o resolver problemas reales son más difíciles de reemplazar.

    Por eso le escribí.

    No para convencerlo.

    No para cambiarlo.

    No para pedirle nada.

    Solo para recordarle que antes de ser consumidores de opiniones fuimos amigos.

    Y porque a mis cuarenta y dos años ya estoy demasiado viejo para seguir cambiando personas por discusiones.

    @elmandelacamara

    Obsoleto. Observador. Operario de cámara.

    Todavía creyendo más en los proyectos que en los discursos. 📹☕💀

    #amistad #amistadYPolítica #Audiovisual #ausencias #camarógrafo #cansancio #claseObrera #crónicaPersonal #desencuentros #discusionesPolíticas #elmandelacamara #hermanoDeOtraMamá #individualismo #instagram #memoria #mensajes #monoDeLosPlatillos #nostalgia #observador #obsoleto #operarioDeCámara #Política #proyectos #proyectosAntesQueDiscursos #proyectosAudiovisuales #recuerdos #Reflexiones #rodajes #silencio #trabajo #trasteos #vidaAdulta
  2. El mensaje que no era político

    Hace unos días le escribí a un amigo.

    O a alguien que todavía considero amigo, aunque la vida moderna parezca empeñada en convertir a todo el mundo en adversario.

    No le escribí para hablar de política.

    Ya hay suficiente gente haciendo eso gratis.

    Le escribí porque me di cuenta de algo incómodo.

    Extrañaba más los rodajes que las discusiones.

    Extrañaba más los proyectos que los discursos.

    Extrañaba más las risas que tener la razón.

    Porque al final de los años no recordé quién defendía a quién.

    Recordé los trasteos imposibles bajo la lluvia.

    Los cafés.

    Los cigarrillos.

    Las jornadas eternas.

    Las cámaras.

    Los favores.

    Los momentos en que alguien apareció cuando hacía falta.

    Y eso vale más que cualquier campaña.

    La política cambia cada cuatro años.

    Los algoritmos cada seis meses.

    Las indignaciones cada semana.

    Pero las personas que estuvieron cuando había que cargar cajas, empujar proyectos o resolver problemas reales son más difíciles de reemplazar.

    Por eso le escribí.

    No para convencerlo.

    No para cambiarlo.

    No para pedirle nada.

    Solo para recordarle que antes de ser consumidores de opiniones fuimos amigos.

    Y porque a mis cuarenta y dos años ya estoy demasiado viejo para seguir cambiando personas por discusiones.

    @elmandelacamara

    Obsoleto. Observador. Operario de cámara.

    Todavía creyendo más en los proyectos que en los discursos. 📹☕💀

    #amistad #amistadYPolítica #Audiovisual #ausencias #camarógrafo #cansancio #claseObrera #crónicaPersonal #desencuentros #discusionesPolíticas #elmandelacamara #hermanoDeOtraMamá #individualismo #instagram #memoria #mensajes #monoDeLosPlatillos #nostalgia #observador #obsoleto #operarioDeCámara #Política #proyectos #proyectosAntesQueDiscursos #proyectosAudiovisuales #recuerdos #Reflexiones #rodajes #silencio #trabajo #trasteos #vidaAdulta
  3. El mensaje que no era político

    Hace unos días le escribí a un amigo.

    O a alguien que todavía considero amigo, aunque la vida moderna parezca empeñada en convertir a todo el mundo en adversario.

    No le escribí para hablar de política.

    Ya hay suficiente gente haciendo eso gratis.

    Le escribí porque me di cuenta de algo incómodo.

    Extrañaba más los rodajes que las discusiones.

    Extrañaba más los proyectos que los discursos.

    Extrañaba más las risas que tener la razón.

    Porque al final de los años no recordé quién defendía a quién.

    Recordé los trasteos imposibles bajo la lluvia.

    Los cafés.

    Los cigarrillos.

    Las jornadas eternas.

    Las cámaras.

    Los favores.

    Los momentos en que alguien apareció cuando hacía falta.

    Y eso vale más que cualquier campaña.

    La política cambia cada cuatro años.

    Los algoritmos cada seis meses.

    Las indignaciones cada semana.

    Pero las personas que estuvieron cuando había que cargar cajas, empujar proyectos o resolver problemas reales son más difíciles de reemplazar.

    Por eso le escribí.

    No para convencerlo.

    No para cambiarlo.

    No para pedirle nada.

    Solo para recordarle que antes de ser consumidores de opiniones fuimos amigos.

    Y porque a mis cuarenta y dos años ya estoy demasiado viejo para seguir cambiando personas por discusiones.

    @elmandelacamara

    Obsoleto. Observador. Operario de cámara.

    Todavía creyendo más en los proyectos que en los discursos. 📹☕💀

    #amistad #amistadYPolítica #Audiovisual #ausencias #camarógrafo #cansancio #claseObrera #crónicaPersonal #desencuentros #discusionesPolíticas #elmandelacamara #hermanoDeOtraMamá #individualismo #instagram #memoria #mensajes #monoDeLosPlatillos #nostalgia #observador #obsoleto #operarioDeCámara #Política #proyectos #proyectosAntesQueDiscursos #proyectosAudiovisuales #recuerdos #Reflexiones #rodajes #silencio #trabajo #trasteos #vidaAdulta
  4. El mensaje que no era político

    Hace unos días le escribí a un amigo.

    O a alguien que todavía considero amigo, aunque la vida moderna parezca empeñada en convertir a todo el mundo en adversario.

    No le escribí para hablar de política.

    Ya hay suficiente gente haciendo eso gratis.

    Le escribí porque me di cuenta de algo incómodo.

    Extrañaba más los rodajes que las discusiones.

    Extrañaba más los proyectos que los discursos.

    Extrañaba más las risas que tener la razón.

    Porque al final de los años no recordé quién defendía a quién.

    Recordé los trasteos imposibles bajo la lluvia.

    Los cafés.

    Los cigarrillos.

    Las jornadas eternas.

    Las cámaras.

    Los favores.

    Los momentos en que alguien apareció cuando hacía falta.

    Y eso vale más que cualquier campaña.

    La política cambia cada cuatro años.

    Los algoritmos cada seis meses.

    Las indignaciones cada semana.

    Pero las personas que estuvieron cuando había que cargar cajas, empujar proyectos o resolver problemas reales son más difíciles de reemplazar.

    Por eso le escribí.

    No para convencerlo.

    No para cambiarlo.

    No para pedirle nada.

    Solo para recordarle que antes de ser consumidores de opiniones fuimos amigos.

    Y porque a mis cuarenta y dos años ya estoy demasiado viejo para seguir cambiando personas por discusiones.

    @elmandelacamara

    Obsoleto. Observador. Operario de cámara.

    Todavía creyendo más en los proyectos que en los discursos. 📹☕💀

    #amistad #amistadYPolítica #Audiovisual #ausencias #camarógrafo #cansancio #claseObrera #crónicaPersonal #desencuentros #discusionesPolíticas #elmandelacamara #hermanoDeOtraMamá #individualismo #instagram #memoria #mensajes #monoDeLosPlatillos #nostalgia #observador #obsoleto #operarioDeCámara #Política #proyectos #proyectosAntesQueDiscursos #proyectosAudiovisuales #recuerdos #Reflexiones #rodajes #silencio #trabajo #trasteos #vidaAdulta
  5. El mensaje que no era político

    Hace unos días le escribí a un amigo.

    O a alguien que todavía considero amigo, aunque la vida moderna parezca empeñada en convertir a todo el mundo en adversario.

    No le escribí para hablar de política.

    Ya hay suficiente gente haciendo eso gratis.

    Le escribí porque me di cuenta de algo incómodo.

    Extrañaba más los rodajes que las discusiones.

    Extrañaba más los proyectos que los discursos.

    Extrañaba más las risas que tener la razón.

    Porque al final de los años no recordé quién defendía a quién.

    Recordé los trasteos imposibles bajo la lluvia.

    Los cafés.

    Los cigarrillos.

    Las jornadas eternas.

    Las cámaras.

    Los favores.

    Los momentos en que alguien apareció cuando hacía falta.

    Y eso vale más que cualquier campaña.

    La política cambia cada cuatro años.

    Los algoritmos cada seis meses.

    Las indignaciones cada semana.

    Pero las personas que estuvieron cuando había que cargar cajas, empujar proyectos o resolver problemas reales son más difíciles de reemplazar.

    Por eso le escribí.

    No para convencerlo.

    No para cambiarlo.

    No para pedirle nada.

    Solo para recordarle que antes de ser consumidores de opiniones fuimos amigos.

    Y porque a mis cuarenta y dos años ya estoy demasiado viejo para seguir cambiando personas por discusiones.

    @elmandelacamara

    Obsoleto. Observador. Operario de cámara.

    Todavía creyendo más en los proyectos que en los discursos. 📹☕💀

    #amistad #amistadYPolítica #Audiovisual #ausencias #camarógrafo #cansancio #claseObrera #crónicaPersonal #desencuentros #discusionesPolíticas #elmandelacamara #hermanoDeOtraMamá #individualismo #instagram #memoria #mensajes #monoDeLosPlatillos #nostalgia #observador #obsoleto #operarioDeCámara #Política #proyectos #proyectosAntesQueDiscursos #proyectosAudiovisuales #recuerdos #Reflexiones #rodajes #silencio #trabajo #trasteos #vidaAdulta
  6. Capítulo tercero

    Adán Buenosayres
    Fragmentos varios

    Leopoldo Marechal

    La Biblioteca Argentina
    Serie de Clásicos
    Dirigida por Ricardo Piglia y Osvaldo Tcherkaski

    youtu.be/hkMHxCw-5oo

    #LeopoldoMarechal #librosprestados #podcast #AdánBuenosayres #audiovisual #audiolibro

  7. Material audiovisual con lecturas de fragmentos, de textos, de libros, que me fueron prestando. En un intercambio mutuo con amichis bajo la dinámica "me prestas un libro y yo te presto otro", con el fin de acceder a lecturas que quizá nunca hubiera tenido la oportunidad de leer en papel.
    Libros Prestados intenta ser producido con herramientas de software libre.

    youtube.com/playlist?list=PL7i

    Contacto: [email protected]

    #librosprestados #podcast #audiovisual #audiolibro

  8. Hablábamos español y él respondía en política

    No escribo esto porque Jaimito sea un hijueputa.

    Tampoco porque yo sea una víctima.

    Lo escribo porque después de cuarenta y dos años viendo gente, uno empieza a notar patrones.

    Y algunos patrones cansan.

    Conocí a Jaimito hace años.

    Trabajamos juntos.

    Compartimos proyectos.

    Favores.

    Trasteos.

    Conversaciones.

    Tiempo.

    Lo ayudé cuando pude.

    Me ayudó cuando pudo.

    Como cualquier amistad normal entre dos obreros del audiovisual intentando sobrevivir en un país donde la estabilidad laboral parece una leyenda urbana.

    El problema nunca fue la amistad.

    El problema fue que con el tiempo descubrí que hablábamos idiomas distintos.

    Yo hablaba español.

    Él respondía en política.

    Yo hablaba de una mesa hecha con una señal de PARE.

    Terminábamos hablando de presidentes.

    Yo hablaba de trabajo.

    Terminábamos hablando de gobiernos.

    Yo hablaba de clientes.

    Terminábamos hablando de reformas.

    Yo hablaba de personas.

    Terminábamos hablando de ideologías.

    Y así durante años.

    Al principio uno debate.

    Después escucha.

    Luego sonríe.

    Finalmente se cansa.

    No porque el otro piense distinto.

    Porque cualquier conversación termina secuestrada por la misma obsesión.

    Llegó un momento en que ya no importaba el tema.

    Todo desembocaba en política.

    Todo tenía un culpable.

    Todo tenía una explicación ideológica.

    Todo tenía un enemigo.

    Y yo cada vez estaba más lejos de esa película.

    La plandemia me dejó muchas cosas.

    Una de ellas fue una profunda desconfianza hacia las certezas absolutas.

    Vi expertos equivocarse.

    Vi gobiernos equivocarse.

    Vi periodistas equivocarse.

    Vi conspiranoicos equivocarse.

    Vi gente inteligente actuar como idiota.

    Y vi idiotas convencidos de ser genios.

    Después de sobrevivir a todo eso me quedó muy poco entusiasmo para volver a meterme en trincheras políticas.

    Mientras otros discutían candidatos, yo estaba intentando pagar facturas.

    Mientras otros discutían reformas, yo estaba operando cámara.

    Mientras otros discutían revoluciones, yo estaba digitalizando VHS.

    Mientras otros discutían el futuro del país, yo estaba intentando sobrevivir el presente.

    Y aquí aparece otro fenómeno.

    La distancia entre el relato y la realidad.

    Durante años escuché historias.

    Planes.

    Negocios.

    Contactos.

    Oportunidades.

    Viajes.

    Promesas.

    Emprendimientos.

    Canadá.

    México.

    La ONU.

    Fortunas futuras.

    Y con el tiempo aprendí algo maravilloso:

    La realidad siempre llega a cobrar.

    Jaimito estudió administración de algo.

    Ya ni me acuerdo exactamente de qué era la vaina.

    Lo que sí recuerdo perfectamente era la promesa.

    En aquella época parecía que estaba a semanas de convertirse en el Bill Gates de las EPS.

    Iba a dejar el audiovisual.

    Iba a forrarse.

    Iba a despegar.

    Años después seguíamos sobreviviendo en el mismo planeta.

    Luego llegaron los negocios.

    El café.

    El bar.

    Las oportunidades.

    Los emprendimientos.

    Las ideas brillantes.

    Los proyectos espectaculares.

    Siempre había algo a punto de ocurrir.

    Siempre.

    Y después aparecía una pequeña dificultad llamada realidad.

    Mi favorita sigue siendo la época de los viajes.

    Diciembre de 2021.

    Escuché que uno se iba para Canadá.

    Escuché que otro se iba para México.

    La forma en que lo contaban hacía pensar que ya tenían las maletas listas y el pasabordo en la mano.

    Estamos varios años después.

    Sigo esperando.

    Mi mamá incluso propuso una teoría más razonable.

    Que de pronto México era un barrio de Funza.

    Canadá todavía no aparece en el mapa.

    Después llegó la ONU.

    Durante una grabación en plena plandemia parecía que algunos estaban a dos llamadas de convertirse en diplomáticos internacionales.

    Años después una funcionaria me llamó para trabajar.

    Ni siquiera sabía quién era.

    No tenía guardado el contacto.

    No tenía estrategia.

    No tenía networking.

    Solo sonó el teléfono.

    Necesitaban camarógrafo.

    Acepté.

    Trabajé.

    Cobré.

    Fin de la historia.

    Cuando lo conté, apareció otra vez el relato.

    — Yo tengo a las de la ONU.

    Claro.

    Cómo no.

    El problema es que para entonces ya vivía conmigo una criatura especial.

    El mono de los platillos.

    🐒🥁🥁🥁

    No siempre estuvo ahí.

    Fue entrenado.

    Pacientemente.

    Con años de exposición a promesas, contactos, discursos, ideologías, negocios milagrosos y relatos extraordinarios.

    Al principio discutía.

    Después analizaba.

    Ahora simplemente escucha.

    Y toca.

    Cada vez que alguien anuncia una revolución personal.

    Cada vez que alguien está a punto de volverse millonario.

    Cada vez que alguien conoce a medio planeta.

    Cada vez que alguien va a cambiar su vida para siempre.

    El mono toca.

    Y espera.

    Espera seis meses.

    Un año.

    Dos años.

    Y luego revisa los resultados.

    No por maldad.

    Por método científico.

    Porque la realidad suele hablar más bajito que las promesas.

    Con el tiempo descubrí algo incómodo.

    La mayoría de las personas no miente.

    La mayoría exagera.

    Se cuentan una versión optimista de sí mismas.

    Y luego terminan creyéndola.

    Por eso dejé de discutir.

    No necesito demostrar que alguien está equivocado.

    El tiempo hace ese trabajo gratis.

    También descubrí otra cosa.

    Jamás he visto a un político pagarme una factura.

    Jamás he visto a un político cargarme una cámara.

    Jamás he visto a un político rescatarme un proyecto.

    Jamás he visto a un político digitalizarme un VHS.

    Los que han hecho eso han sido personas normales.

    Clase obrera.

    Gente que madruga.

    Gente que trabaja.

    Gente que también llega cansada a la casa.

    Por eso siempre me pareció absurdo que personas que viven prácticamente la misma vida terminaran convertidas en enemigos por defender políticos que jamás los llamarían por teléfono.

    Nunca entendí esa necesidad.

    Y mientras más años pasan, menos la entiendo.

    Jamás pondría un presidente por encima de una amistad.

    Jamás pondría una campaña por encima de una persona.

    Jamás.

    Porque después de las elecciones la vida sigue.

    Las facturas siguen.

    Los trabajos siguen.

    Los problemas siguen.

    Y la clase obrera sigue siendo clase obrera.

    Lo más curioso es que muchos de los que me trataban como exagerado terminaron haciendo cosas parecidas a las mías.

    Cerrar redes.

    Reducir ruido.

    Alejarse de discusiones inútiles.

    Buscar tranquilidad.

    No porque yo tuviera razón.

    Porque el agotamiento eventualmente alcanza a todo el mundo.

    Y quizá ahí está el centro de esta historia.

    No me cansé de Jaimito.

    Me cansé del ruido.

    Me cansé de las campañas eternas.

    Me cansé de las promesas recicladas.

    Me cansé de los relatos imposibles.

    Me cansé de los vendehumos.

    Me cansé de los algoritmos.

    Me cansé de la competencia imaginaria.

    Me cansé de la necesidad permanente de aparentar.

    Y cuando uno se cansa de todo eso, empieza a valorar algo muy simple.

    Los hechos.

    El cliente llamó o no llamó.

    El proyecto salió o no salió.

    El pago llegó o no llegó.

    El avión despegó o no despegó.

    Todo lo demás es conversación.

    Y a mis cuarenta y dos años ya escuché suficiente conversación para varias vidas.

    Por eso observo más de lo que discuto.

    Porque descubrí algo que me habría ahorrado muchos dolores de cabeza:

    La realidad no necesita que uno la defienda.

    La realidad siempre termina hablando sola.

    ¡Jaimito y Diegote nunca volverán a verse!

    @elmandelacamara

    Operario de cámara. Cansado, obsoleto, observador y guardando silencio.

    Después de cuarenta y dos años, el mono de los platillos tenía razón.

    Nota del autor:

    El nombre de los personajes ha sido cambiado para proteger a las víctimas.

    #amistades #audiovisual #Bogotá #camarógrafo #claseObrera #Colombia #crónicas #crónicasDeUnObservador #desencanto #Diegote #elMonoDeLosPlatillos #emprendimiento #ensayos #freelance #humorNegro #ironía #Jaimito #memorias #observaciónSocial #operadorDeCámara #pandemia #polarización #politica #postpandemia #promesas #realidad #redesSociales #trabajoIndependiente #vendehumos
  9. Hablábamos español y él respondía en política

    No escribo esto porque Jaimito sea un hijueputa.

    Tampoco porque yo sea una víctima.

    Lo escribo porque después de cuarenta y dos años viendo gente, uno empieza a notar patrones.

    Y algunos patrones cansan.

    Conocí a Jaimito hace años.

    Trabajamos juntos.

    Compartimos proyectos.

    Favores.

    Trasteos.

    Conversaciones.

    Tiempo.

    Lo ayudé cuando pude.

    Me ayudó cuando pudo.

    Como cualquier amistad normal entre dos obreros del audiovisual intentando sobrevivir en un país donde la estabilidad laboral parece una leyenda urbana.

    El problema nunca fue la amistad.

    El problema fue que con el tiempo descubrí que hablábamos idiomas distintos.

    Yo hablaba español.

    Él respondía en política.

    Yo hablaba de una mesa hecha con una señal de PARE.

    Terminábamos hablando de presidentes.

    Yo hablaba de trabajo.

    Terminábamos hablando de gobiernos.

    Yo hablaba de clientes.

    Terminábamos hablando de reformas.

    Yo hablaba de personas.

    Terminábamos hablando de ideologías.

    Y así durante años.

    Al principio uno debate.

    Después escucha.

    Luego sonríe.

    Finalmente se cansa.

    No porque el otro piense distinto.

    Porque cualquier conversación termina secuestrada por la misma obsesión.

    Llegó un momento en que ya no importaba el tema.

    Todo desembocaba en política.

    Todo tenía un culpable.

    Todo tenía una explicación ideológica.

    Todo tenía un enemigo.

    Y yo cada vez estaba más lejos de esa película.

    La plandemia me dejó muchas cosas.

    Una de ellas fue una profunda desconfianza hacia las certezas absolutas.

    Vi expertos equivocarse.

    Vi gobiernos equivocarse.

    Vi periodistas equivocarse.

    Vi conspiranoicos equivocarse.

    Vi gente inteligente actuar como idiota.

    Y vi idiotas convencidos de ser genios.

    Después de sobrevivir a todo eso me quedó muy poco entusiasmo para volver a meterme en trincheras políticas.

    Mientras otros discutían candidatos, yo estaba intentando pagar facturas.

    Mientras otros discutían reformas, yo estaba operando cámara.

    Mientras otros discutían revoluciones, yo estaba digitalizando VHS.

    Mientras otros discutían el futuro del país, yo estaba intentando sobrevivir el presente.

    Y aquí aparece otro fenómeno.

    La distancia entre el relato y la realidad.

    Durante años escuché historias.

    Planes.

    Negocios.

    Contactos.

    Oportunidades.

    Viajes.

    Promesas.

    Emprendimientos.

    Canadá.

    México.

    La ONU.

    Fortunas futuras.

    Y con el tiempo aprendí algo maravilloso:

    La realidad siempre llega a cobrar.

    Jaimito estudió administración de algo.

    Ya ni me acuerdo exactamente de qué era la vaina.

    Lo que sí recuerdo perfectamente era la promesa.

    En aquella época parecía que estaba a semanas de convertirse en el Bill Gates de las EPS.

    Iba a dejar el audiovisual.

    Iba a forrarse.

    Iba a despegar.

    Años después seguíamos sobreviviendo en el mismo planeta.

    Luego llegaron los negocios.

    El café.

    El bar.

    Las oportunidades.

    Los emprendimientos.

    Las ideas brillantes.

    Los proyectos espectaculares.

    Siempre había algo a punto de ocurrir.

    Siempre.

    Y después aparecía una pequeña dificultad llamada realidad.

    Mi favorita sigue siendo la época de los viajes.

    Diciembre de 2021.

    Escuché que uno se iba para Canadá.

    Escuché que otro se iba para México.

    La forma en que lo contaban hacía pensar que ya tenían las maletas listas y el pasabordo en la mano.

    Estamos varios años después.

    Sigo esperando.

    Mi mamá incluso propuso una teoría más razonable.

    Que de pronto México era un barrio de Funza.

    Canadá todavía no aparece en el mapa.

    Después llegó la ONU.

    Durante una grabación en plena plandemia parecía que algunos estaban a dos llamadas de convertirse en diplomáticos internacionales.

    Años después una funcionaria me llamó para trabajar.

    Ni siquiera sabía quién era.

    No tenía guardado el contacto.

    No tenía estrategia.

    No tenía networking.

    Solo sonó el teléfono.

    Necesitaban camarógrafo.

    Acepté.

    Trabajé.

    Cobré.

    Fin de la historia.

    Cuando lo conté, apareció otra vez el relato.

    — Yo tengo a las de la ONU.

    Claro.

    Cómo no.

    El problema es que para entonces ya vivía conmigo una criatura especial.

    El mono de los platillos.

    🐒🥁🥁🥁

    No siempre estuvo ahí.

    Fue entrenado.

    Pacientemente.

    Con años de exposición a promesas, contactos, discursos, ideologías, negocios milagrosos y relatos extraordinarios.

    Al principio discutía.

    Después analizaba.

    Ahora simplemente escucha.

    Y toca.

    Cada vez que alguien anuncia una revolución personal.

    Cada vez que alguien está a punto de volverse millonario.

    Cada vez que alguien conoce a medio planeta.

    Cada vez que alguien va a cambiar su vida para siempre.

    El mono toca.

    Y espera.

    Espera seis meses.

    Un año.

    Dos años.

    Y luego revisa los resultados.

    No por maldad.

    Por método científico.

    Porque la realidad suele hablar más bajito que las promesas.

    Con el tiempo descubrí algo incómodo.

    La mayoría de las personas no miente.

    La mayoría exagera.

    Se cuentan una versión optimista de sí mismas.

    Y luego terminan creyéndola.

    Por eso dejé de discutir.

    No necesito demostrar que alguien está equivocado.

    El tiempo hace ese trabajo gratis.

    También descubrí otra cosa.

    Jamás he visto a un político pagarme una factura.

    Jamás he visto a un político cargarme una cámara.

    Jamás he visto a un político rescatarme un proyecto.

    Jamás he visto a un político digitalizarme un VHS.

    Los que han hecho eso han sido personas normales.

    Clase obrera.

    Gente que madruga.

    Gente que trabaja.

    Gente que también llega cansada a la casa.

    Por eso siempre me pareció absurdo que personas que viven prácticamente la misma vida terminaran convertidas en enemigos por defender políticos que jamás los llamarían por teléfono.

    Nunca entendí esa necesidad.

    Y mientras más años pasan, menos la entiendo.

    Jamás pondría un presidente por encima de una amistad.

    Jamás pondría una campaña por encima de una persona.

    Jamás.

    Porque después de las elecciones la vida sigue.

    Las facturas siguen.

    Los trabajos siguen.

    Los problemas siguen.

    Y la clase obrera sigue siendo clase obrera.

    Lo más curioso es que muchos de los que me trataban como exagerado terminaron haciendo cosas parecidas a las mías.

    Cerrar redes.

    Reducir ruido.

    Alejarse de discusiones inútiles.

    Buscar tranquilidad.

    No porque yo tuviera razón.

    Porque el agotamiento eventualmente alcanza a todo el mundo.

    Y quizá ahí está el centro de esta historia.

    No me cansé de Jaimito.

    Me cansé del ruido.

    Me cansé de las campañas eternas.

    Me cansé de las promesas recicladas.

    Me cansé de los relatos imposibles.

    Me cansé de los vendehumos.

    Me cansé de los algoritmos.

    Me cansé de la competencia imaginaria.

    Me cansé de la necesidad permanente de aparentar.

    Y cuando uno se cansa de todo eso, empieza a valorar algo muy simple.

    Los hechos.

    El cliente llamó o no llamó.

    El proyecto salió o no salió.

    El pago llegó o no llegó.

    El avión despegó o no despegó.

    Todo lo demás es conversación.

    Y a mis cuarenta y dos años ya escuché suficiente conversación para varias vidas.

    Por eso observo más de lo que discuto.

    Porque descubrí algo que me habría ahorrado muchos dolores de cabeza:

    La realidad no necesita que uno la defienda.

    La realidad siempre termina hablando sola.

    ¡Jaimito y Diegote nunca volverán a verse!

    @elmandelacamara

    Operario de cámara. Cansado, obsoleto, observador y guardando silencio.

    Después de cuarenta y dos años, el mono de los platillos tenía razón.

    Nota del autor:

    El nombre de los personajes ha sido cambiado para proteger a las víctimas.

    #amistades #audiovisual #Bogotá #camarógrafo #claseObrera #Colombia #crónicas #crónicasDeUnObservador #desencanto #Diegote #elMonoDeLosPlatillos #emprendimiento #ensayos #freelance #humorNegro #ironía #Jaimito #memorias #observaciónSocial #operadorDeCámara #pandemia #polarización #politica #postpandemia #promesas #realidad #redesSociales #trabajoIndependiente #vendehumos
  10. so **each** key/value-pair of #metadata can be about 64kB.

    This is sufficient to hold most annotations stored as #EmbeddedMetadata currently present in most file formats.
    (eg #mp3, #mp4, #iptc, #tiff, #jpg, etc)

    But from then on, the file-format becomes irrelevant for this task!

    #ahalodeck #digipres #audiovisual #cataloging

  11. "Harmony of the Spheres"

    Finally back to Oscilloscope-Music and here I used #synthmaster3 for the sound, spreading the phase of 4 voices to get interesting patterns in the X/Y view.
    Adding a bit of Distortion in #Osci-Render.

    I so love this! :-)

    Thanks to James Ball for this magical tool!

    #oscilloscope #oscilloscopemusic #phase #Bitwig #synthmaster #kv331 #oscirender #audiovisual #vectorscope #vectorart #soundreactive #visualiser #visualizer #audioreactive #WYHIWYG #sounddesign

  12. Feel the pulse of life inside of you.
    Your heart, your breath, your energy.
    Listen close and listen well.
    This is the real you.
    The one that you have to take good care of.

    Exploring Tooll3 "Main" with SDF-fields and custom Turbulence.

    #Tooll3 #realtime #newmediaart #abstractart #generativeart #particles #livingpainting #creativecoding #hlsl #gpu #shader #generative #procedural #audioreactive #soundreactive #audiovisual #Zen #wuwei #dao #taichi #chigong #flow #beherenow #visualiser #mastoart

  13. With @myepapp you can also check most recently published documents by the #EuropeanParliament. Most recent ones include:
    👉 Amendments to #IMCO opinion on #DataAct and #Audiovisual directive
    👉 Amendments to #INTA opinion on #Brexit agreement
    👉 #LIBE and #FEMM report on prevention of violence against women
    👉 Amendments to #JURI report on geographical indicators
    👉 #ITRE draft report on the critical technologies for security

  14. With @myepapp you can also check most recently published documents by the #EuropeanParliament. Most recent ones include:
    👉 Amendments to #IMCO opinion on #DataAct and #Audiovisual directive
    👉 Amendments to #INTA opinion on #Brexit agreement
    👉 #LIBE and #FEMM report on prevention of violence against women
    👉 Amendments to #JURI report on geographical indicators
    👉 #ITRE draft report on the critical technologies for security