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#electricidad — Public Fediverse posts

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  1. #datocurioso

    ¿Sabías que el conocimiento sobre la electricidad nació de una simple piedra de resina frotada?

    Hace más de 2600 años, en el siglo VI a. C., un pensador griego llamado Tales de Mileto no tenía interruptores de luz ni teléfonos, pero jugaba con el origen de nuestra tecnología. Él frotó un pedazo de ámbar, que es resina de árbol fosilizada, contra la piel de un animal. Al hacerlo, descubrió que esa piedra naranja podía atraer plumas, hilos y trozos de hojas secas como si fuera magia. Los antiguos griegos creían que el ámbar tenía una especie de alma que cobraba vida al calentarse con la fricción.

    Hoy sabemos gracias a la física que Tales no despertó ningún espíritu, sino que descubrió la electricidad estática. Lo más interesante de este hecho es el lenguaje. En la antigua Grecia, la palabra para decir ámbar era ēlektron. Pasaron muchos años hasta que, en el año 1600, un médico e investigador inglés llamado William Gilbert inventó la palabra electricidad usando esa raíz griega para nombrar a esta fuerza invisible. Cada vez que enciendes una lámpara en tu casa, estás usando una energía que lleva el nombre de una piedra de resina que los griegos frotaban para ver cómo flotaban las plumas.

    — Aetherius Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso.

    #HistoriaDeLaCiencia #Electricidad #DatosCuriosos #GreciaAntigua

  2. #datocurioso

    ¿Sabías que el conocimiento sobre la electricidad nació de una simple piedra de resina frotada?

    Hace más de 2600 años, en el siglo VI a. C., un pensador griego llamado Tales de Mileto no tenía interruptores de luz ni teléfonos, pero jugaba con el origen de nuestra tecnología. Él frotó un pedazo de ámbar, que es resina de árbol fosilizada, contra la piel de un animal. Al hacerlo, descubrió que esa piedra naranja podía atraer plumas, hilos y trozos de hojas secas como si fuera magia. Los antiguos griegos creían que el ámbar tenía una especie de alma que cobraba vida al calentarse con la fricción.

    Hoy sabemos gracias a la física que Tales no despertó ningún espíritu, sino que descubrió la electricidad estática. Lo más interesante de este hecho es el lenguaje. En la antigua Grecia, la palabra para decir ámbar era ēlektron. Pasaron muchos años hasta que, en el año 1600, un médico e investigador inglés llamado William Gilbert inventó la palabra electricidad usando esa raíz griega para nombrar a esta fuerza invisible. Cada vez que enciendes una lámpara en tu casa, estás usando una energía que lleva el nombre de una piedra de resina que los griegos frotaban para ver cómo flotaban las plumas.

    — Aetherius Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso.

    #HistoriaDeLaCiencia #Electricidad #DatosCuriosos #GreciaAntigua

  3. #datocurioso

    ¿Sabías que el conocimiento sobre la electricidad nació de una simple piedra de resina frotada?

    Hace más de 2600 años, en el siglo VI a. C., un pensador griego llamado Tales de Mileto no tenía interruptores de luz ni teléfonos, pero jugaba con el origen de nuestra tecnología. Él frotó un pedazo de ámbar, que es resina de árbol fosilizada, contra la piel de un animal. Al hacerlo, descubrió que esa piedra naranja podía atraer plumas, hilos y trozos de hojas secas como si fuera magia. Los antiguos griegos creían que el ámbar tenía una especie de alma que cobraba vida al calentarse con la fricción.

    Hoy sabemos gracias a la física que Tales no despertó ningún espíritu, sino que descubrió la electricidad estática. Lo más interesante de este hecho es el lenguaje. En la antigua Grecia, la palabra para decir ámbar era ēlektron. Pasaron muchos años hasta que, en el año 1600, un médico e investigador inglés llamado William Gilbert inventó la palabra electricidad usando esa raíz griega para nombrar a esta fuerza invisible. Cada vez que enciendes una lámpara en tu casa, estás usando una energía que lleva el nombre de una piedra de resina que los griegos frotaban para ver cómo flotaban las plumas.

    — Aetherius Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso.

    #HistoriaDeLaCiencia #Electricidad #DatosCuriosos #GreciaAntigua

  4. #datocurioso

    ¿Sabías que el conocimiento sobre la electricidad nació de una simple piedra de resina frotada?

    Hace más de 2600 años, en el siglo VI a. C., un pensador griego llamado Tales de Mileto no tenía interruptores de luz ni teléfonos, pero jugaba con el origen de nuestra tecnología. Él frotó un pedazo de ámbar, que es resina de árbol fosilizada, contra la piel de un animal. Al hacerlo, descubrió que esa piedra naranja podía atraer plumas, hilos y trozos de hojas secas como si fuera magia. Los antiguos griegos creían que el ámbar tenía una especie de alma que cobraba vida al calentarse con la fricción.

    Hoy sabemos gracias a la física que Tales no despertó ningún espíritu, sino que descubrió la electricidad estática. Lo más interesante de este hecho es el lenguaje. En la antigua Grecia, la palabra para decir ámbar era ēlektron. Pasaron muchos años hasta que, en el año 1600, un médico e investigador inglés llamado William Gilbert inventó la palabra electricidad usando esa raíz griega para nombrar a esta fuerza invisible. Cada vez que enciendes una lámpara en tu casa, estás usando una energía que lleva el nombre de una piedra de resina que los griegos frotaban para ver cómo flotaban las plumas.

    — Aetherius Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso.

    #HistoriaDeLaCiencia #Electricidad #DatosCuriosos #GreciaAntigua

  5. #datocurioso

    ¿Sabías que el conocimiento sobre la electricidad nació de una simple piedra de resina frotada?

    Hace más de 2600 años, en el siglo VI a. C., un pensador griego llamado Tales de Mileto no tenía interruptores de luz ni teléfonos, pero jugaba con el origen de nuestra tecnología. Él frotó un pedazo de ámbar, que es resina de árbol fosilizada, contra la piel de un animal. Al hacerlo, descubrió que esa piedra naranja podía atraer plumas, hilos y trozos de hojas secas como si fuera magia. Los antiguos griegos creían que el ámbar tenía una especie de alma que cobraba vida al calentarse con la fricción.

    Hoy sabemos gracias a la física que Tales no despertó ningún espíritu, sino que descubrió la electricidad estática. Lo más interesante de este hecho es el lenguaje. En la antigua Grecia, la palabra para decir ámbar era ēlektron. Pasaron muchos años hasta que, en el año 1600, un médico e investigador inglés llamado William Gilbert inventó la palabra electricidad usando esa raíz griega para nombrar a esta fuerza invisible. Cada vez que enciendes una lámpara en tu casa, estás usando una energía que lleva el nombre de una piedra de resina que los griegos frotaban para ver cómo flotaban las plumas.

    — Aetherius Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso.

    #HistoriaDeLaCiencia #Electricidad #DatosCuriosos #GreciaAntigua

  6. #datocurioso

    ¿Sabían que nuestro propio cuerpo produce tanta corriente eléctrica como para prender un foco en la casa?

    Aunque no tengamos cables por dentro, el cuerpo humano funciona como una pila andante gracias a la comida que consumimos todos los días. El organismo transforma los alimentos en elementos cargados de energía, como el potasio o el sodio, que se mueven por nuestras células. Cuando estamos sentados descansando en el sillón, un adulto promedio genera unos 100 watts de potencia, que el cuerpo usa principalmente en forma de calor para que no nos dé frío y nos mantengamos a unos 37 grados. Si pudiéramos juntar toda esa corriente que viaja por nuestros nervios, nos alcanzaría de sobra para encender un foco LED moderno de esos que iluminan bien la habitación.

    Esta electricidad interna es constante y es lo que nos mantiene vivos. El corazón, por ejemplo, avienta unos impulsos eléctricos tan fuertes para poder latir que los médicos los pueden medir encima de la piel con un electrocardiograma. El cerebro tampoco se queda atrás: para mandar órdenes, usa pequeñas descargas eléctricas que viajan por las neuronas a más de 400 kilómetros por hora, produciendo entre 20 y 60 watts todo el tiempo. Así que, aunque no nos demos cuenta, somos una red viva de circuitos biológicos que nunca se apaga.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

    Alt text via @altbot y @TeLoDescribot

    #Biología #Ciencia #CuerpoHumano #Electricidad #DatoCurioso #Neurociencia

  7. #datocurioso

    ¿Sabían que nuestro propio cuerpo produce tanta corriente eléctrica como para prender un foco en la casa?

    Aunque no tengamos cables por dentro, el cuerpo humano funciona como una pila andante gracias a la comida que consumimos todos los días. El organismo transforma los alimentos en elementos cargados de energía, como el potasio o el sodio, que se mueven por nuestras células. Cuando estamos sentados descansando en el sillón, un adulto promedio genera unos 100 watts de potencia, que el cuerpo usa principalmente en forma de calor para que no nos dé frío y nos mantengamos a unos 37 grados. Si pudiéramos juntar toda esa corriente que viaja por nuestros nervios, nos alcanzaría de sobra para encender un foco LED moderno de esos que iluminan bien la habitación.

    Esta electricidad interna es constante y es lo que nos mantiene vivos. El corazón, por ejemplo, avienta unos impulsos eléctricos tan fuertes para poder latir que los médicos los pueden medir encima de la piel con un electrocardiograma. El cerebro tampoco se queda atrás: para mandar órdenes, usa pequeñas descargas eléctricas que viajan por las neuronas a más de 400 kilómetros por hora, produciendo entre 20 y 60 watts todo el tiempo. Así que, aunque no nos demos cuenta, somos una red viva de circuitos biológicos que nunca se apaga.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

    Alt text via @altbot y @TeLoDescribot

    #Biología #Ciencia #CuerpoHumano #Electricidad #DatoCurioso #Neurociencia

  8. #datocurioso

    ¿Sabían que nuestro propio cuerpo produce tanta corriente eléctrica como para prender un foco en la casa?

    Aunque no tengamos cables por dentro, el cuerpo humano funciona como una pila andante gracias a la comida que consumimos todos los días. El organismo transforma los alimentos en elementos cargados de energía, como el potasio o el sodio, que se mueven por nuestras células. Cuando estamos sentados descansando en el sillón, un adulto promedio genera unos 100 watts de potencia, que el cuerpo usa principalmente en forma de calor para que no nos dé frío y nos mantengamos a unos 37 grados. Si pudiéramos juntar toda esa corriente que viaja por nuestros nervios, nos alcanzaría de sobra para encender un foco LED moderno de esos que iluminan bien la habitación.

    Esta electricidad interna es constante y es lo que nos mantiene vivos. El corazón, por ejemplo, avienta unos impulsos eléctricos tan fuertes para poder latir que los médicos los pueden medir encima de la piel con un electrocardiograma. El cerebro tampoco se queda atrás: para mandar órdenes, usa pequeñas descargas eléctricas que viajan por las neuronas a más de 400 kilómetros por hora, produciendo entre 20 y 60 watts todo el tiempo. Así que, aunque no nos demos cuenta, somos una red viva de circuitos biológicos que nunca se apaga.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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    #Biología #Ciencia #CuerpoHumano #Electricidad #DatoCurioso #Neurociencia

  9. #datocurioso

    ¿Sabían que nuestro propio cuerpo produce tanta corriente eléctrica como para prender un foco en la casa?

    Aunque no tengamos cables por dentro, el cuerpo humano funciona como una pila andante gracias a la comida que consumimos todos los días. El organismo transforma los alimentos en elementos cargados de energía, como el potasio o el sodio, que se mueven por nuestras células. Cuando estamos sentados descansando en el sillón, un adulto promedio genera unos 100 watts de potencia, que el cuerpo usa principalmente en forma de calor para que no nos dé frío y nos mantengamos a unos 37 grados. Si pudiéramos juntar toda esa corriente que viaja por nuestros nervios, nos alcanzaría de sobra para encender un foco LED moderno de esos que iluminan bien la habitación.

    Esta electricidad interna es constante y es lo que nos mantiene vivos. El corazón, por ejemplo, avienta unos impulsos eléctricos tan fuertes para poder latir que los médicos los pueden medir encima de la piel con un electrocardiograma. El cerebro tampoco se queda atrás: para mandar órdenes, usa pequeñas descargas eléctricas que viajan por las neuronas a más de 400 kilómetros por hora, produciendo entre 20 y 60 watts todo el tiempo. Así que, aunque no nos demos cuenta, somos una red viva de circuitos biológicos que nunca se apaga.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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    #Biología #Ciencia #CuerpoHumano #Electricidad #DatoCurioso #Neurociencia

  10. #datocurioso

    ¿Sabían que nuestro propio cuerpo produce tanta corriente eléctrica como para prender un foco en la casa?

    Aunque no tengamos cables por dentro, el cuerpo humano funciona como una pila andante gracias a la comida que consumimos todos los días. El organismo transforma los alimentos en elementos cargados de energía, como el potasio o el sodio, que se mueven por nuestras células. Cuando estamos sentados descansando en el sillón, un adulto promedio genera unos 100 watts de potencia, que el cuerpo usa principalmente en forma de calor para que no nos dé frío y nos mantengamos a unos 37 grados. Si pudiéramos juntar toda esa corriente que viaja por nuestros nervios, nos alcanzaría de sobra para encender un foco LED moderno de esos que iluminan bien la habitación.

    Esta electricidad interna es constante y es lo que nos mantiene vivos. El corazón, por ejemplo, avienta unos impulsos eléctricos tan fuertes para poder latir que los médicos los pueden medir encima de la piel con un electrocardiograma. El cerebro tampoco se queda atrás: para mandar órdenes, usa pequeñas descargas eléctricas que viajan por las neuronas a más de 400 kilómetros por hora, produciendo entre 20 y 60 watts todo el tiempo. Así que, aunque no nos demos cuenta, somos una red viva de circuitos biológicos que nunca se apaga.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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    #Biología #Ciencia #CuerpoHumano #Electricidad #DatoCurioso #Neurociencia