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#edwarren — Public Fediverse posts

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  1. :stargif: 𝑳𝒐𝒔 𝑾𝒂𝒓𝒓𝒆𝒏: 𝒔𝒂𝒏𝒕𝒐𝒔 𝒆𝒏 𝒆𝒍 𝒄𝒊𝒏𝒆, 𝒔𝒐𝒎𝒃𝒓𝒂𝒔 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒗𝒊𝒅𝒂 𝒓𝒆𝒂𝒍 :stargif:

    Ed Warren nació el 7 de septiembre de 1926 en Bridgeport, Connecticut.
    Según su propio relato, con cinco años ya veía sombras y presencias en su casa familiar.
    Su padre, policía y católico practicante, le habló de almas del purgatorio.
    Esa explicación religiosa fue la base de todo lo que vino después.
    Lorraine Warren nació el 31 de enero de 1927, también en Bridgeport.
    Desde niña decía percibir auras y luces alrededor de las personas.
    En un colegio católico aprendió a callarlo; de adulta lo convirtió en identidad: clarividente y médium trance.

    Se conocieron en 1944 en un cine.
    Se casaron el 22 de mayo de 1945.
    Ed sirvió en la Marina durante la Segunda Guerra Mundial y, al volver, empezó pintando casas.
    Pronto encontró algo más rentable: visitar viviendas supuestamente encantadas, documentarlas y dar conferencias.
    Lorraine aportaba la “sensibilidad”; Ed, la narrativa demonológica.
    Juntos construyeron marca.

    El caso que los lanzó al estrellato fue "The Amityville Horror".
    La historia de la casa maldita se convirtió en fenómeno mundial.
    Años después, el abogado de Ronald DeFeo admitió que gran parte del relato se elaboró estratégicamente.
    La famosa foto del “niño fantasma” defendida por Ed —ojos brillando en la oscuridad— fue señalada por investigadores como un miembro de su propio equipo captado con película infrarroja.
    Efecto óptico, no espectro.

    En Enfield (1977-1979), caso que inspiró "The Conjuring 2", su presencia real fue mínima: un día.
    Los investigadores principales afirmaron que aparecieron sin invitación.
    Janet Hodgson, la niña protagonista, reconoció años después que fingió algunos fenómenos.
    Las fotos de “levitación” muestran tensión muscular y trayectoria de salto.
    Sensacionalismo antes que milagro.

    El matrimonio también protagonizó exorcismos polémicos.
    En el caso de Maurice Theriault (1985), presentado como posesión, el ritual fue filmado.
    Médicos posteriores hablaron de trastornos mentales graves.
    Maurice terminó asesinando a su esposa y suicidándose años después.
    En el caso Smurl (1974-1989), hoy reavivado por "The Conjuring: Last Rites", la familia afirmó ataques demoníacos y abusos sobrenaturales.
    Escépticos señalaron posibles causas neurológicas y presión religiosa intensa.
    Cuando se apagaron contratos y focos, cesaron los fenómenos.

    La parte más oscura llegó en 2014.
    Judith Penney declaró bajo juramento que su relación con Ed comenzó cuando ella tenía 15 años y él más de 30.
    Afirmó haber vivido durante décadas en casa de los Warren, presentada públicamente como “sobrina”.
    Sostuvo que Lorraine conocía la relación.
    Declaró también un embarazo en 1978 y presión para abortar, además de haber ayudado a montar fotografías paranormales.
    La familia negó las acusaciones.
    No hubo condena penal.
    Pero la grieta quedó.

    Mientras tanto, el cine hacía su trabajo.
    La saga iniciada con "The Conjuring", producida por New Line Cinema, los retrata como héroes morales.
    Se ha señalado que los contratos impedían mostrarles cometiendo delitos o infidelidades.
    En pantalla: fe, valentía y matrimonio ejemplar.
    Fuera de ella: controversia persistente.

    El Museo del Ocultismo en Monroe terminó cerrado por problemas de zonificación, presión vecinal constante y limitaciones legales al estar ubicado en una zona residencial.
    Durante años los vecinos denunciaron tráfico, curiosos merodeando de noche y uso comercial no autorizado del terreno.
    Finalmente, las autoridades locales ordenaron su cierre permanente al público.

    En la actualidad (2026), el museo como espacio físico en Connecticut ya no está operativo y la gestión directa tampoco recae exclusivamente en su yerno, Tony Spera.
    Tras el arrendamiento de la colección en 2025, gran parte de los objetos —incluida la muñeca Annabelle— fue trasladada fuera del estado y puesta bajo custodia externa para exhibiciones itinerantes y proyectos mediáticos.
    La colección ya no funciona como museo residencial tradicional, sino como activo comercial itinerante.

    Ed murió en 2006.
    Lorraine en 2019.
    Su hija Judy y su entorno familiar mantienen la representación pública del legado, aunque la gestión práctica ha cambiado en los últimos años.
    Entre creyentes y escépticos, su historia no es solo sobre fantasmas.
    Es sobre cómo se construye un mito moderno, cómo se protege legalmente y cómo el miedo puede convertirse en industria.

    Aquí no hace falta exagerar nada.
    Lo verdaderamente inquietante no son los demonios.
    Es lo humano. 🕯️

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #edwarren #lorrainewarren #judithpenney #amityville #enfield #casosmurl #theconjuring #museodelocultismo #cronicanegra #misteriosreales

  2. :stargif: 𝑳𝒐𝒔 𝑾𝒂𝒓𝒓𝒆𝒏: 𝒔𝒂𝒏𝒕𝒐𝒔 𝒆𝒏 𝒆𝒍 𝒄𝒊𝒏𝒆, 𝒔𝒐𝒎𝒃𝒓𝒂𝒔 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒗𝒊𝒅𝒂 𝒓𝒆𝒂𝒍 :stargif:

    Ed Warren nació el 7 de septiembre de 1926 en Bridgeport, Connecticut.
    Según su propio relato, con cinco años ya veía sombras y presencias en su casa familiar.
    Su padre, policía y católico practicante, le habló de almas del purgatorio.
    Esa explicación religiosa fue la base de todo lo que vino después.
    Lorraine Warren nació el 31 de enero de 1927, también en Bridgeport.
    Desde niña decía percibir auras y luces alrededor de las personas.
    En un colegio católico aprendió a callarlo; de adulta lo convirtió en identidad: clarividente y médium trance.

    Se conocieron en 1944 en un cine.
    Se casaron el 22 de mayo de 1945.
    Ed sirvió en la Marina durante la Segunda Guerra Mundial y, al volver, empezó pintando casas.
    Pronto encontró algo más rentable: visitar viviendas supuestamente encantadas, documentarlas y dar conferencias.
    Lorraine aportaba la “sensibilidad”; Ed, la narrativa demonológica.
    Juntos construyeron marca.

    El caso que los lanzó al estrellato fue "The Amityville Horror".
    La historia de la casa maldita se convirtió en fenómeno mundial.
    Años después, el abogado de Ronald DeFeo admitió que gran parte del relato se elaboró estratégicamente.
    La famosa foto del “niño fantasma” defendida por Ed —ojos brillando en la oscuridad— fue señalada por investigadores como un miembro de su propio equipo captado con película infrarroja.
    Efecto óptico, no espectro.

    En Enfield (1977-1979), caso que inspiró "The Conjuring 2", su presencia real fue mínima: un día.
    Los investigadores principales afirmaron que aparecieron sin invitación.
    Janet Hodgson, la niña protagonista, reconoció años después que fingió algunos fenómenos.
    Las fotos de “levitación” muestran tensión muscular y trayectoria de salto.
    Sensacionalismo antes que milagro.

    El matrimonio también protagonizó exorcismos polémicos.
    En el caso de Maurice Theriault (1985), presentado como posesión, el ritual fue filmado.
    Médicos posteriores hablaron de trastornos mentales graves.
    Maurice terminó asesinando a su esposa y suicidándose años después.
    En el caso Smurl (1974-1989), hoy reavivado por "The Conjuring: Last Rites", la familia afirmó ataques demoníacos y abusos sobrenaturales.
    Escépticos señalaron posibles causas neurológicas y presión religiosa intensa.
    Cuando se apagaron contratos y focos, cesaron los fenómenos.

    La parte más oscura llegó en 2014.
    Judith Penney declaró bajo juramento que su relación con Ed comenzó cuando ella tenía 15 años y él más de 30.
    Afirmó haber vivido durante décadas en casa de los Warren, presentada públicamente como “sobrina”.
    Sostuvo que Lorraine conocía la relación.
    Declaró también un embarazo en 1978 y presión para abortar, además de haber ayudado a montar fotografías paranormales.
    La familia negó las acusaciones.
    No hubo condena penal.
    Pero la grieta quedó.

    Mientras tanto, el cine hacía su trabajo.
    La saga iniciada con "The Conjuring", producida por New Line Cinema, los retrata como héroes morales.
    Se ha señalado que los contratos impedían mostrarles cometiendo delitos o infidelidades.
    En pantalla: fe, valentía y matrimonio ejemplar.
    Fuera de ella: controversia persistente.

    El Museo del Ocultismo en Monroe terminó cerrado por problemas de zonificación, presión vecinal constante y limitaciones legales al estar ubicado en una zona residencial.
    Durante años los vecinos denunciaron tráfico, curiosos merodeando de noche y uso comercial no autorizado del terreno.
    Finalmente, las autoridades locales ordenaron su cierre permanente al público.

    En la actualidad (2026), el museo como espacio físico en Connecticut ya no está operativo y la gestión directa tampoco recae exclusivamente en su yerno, Tony Spera.
    Tras el arrendamiento de la colección en 2025, gran parte de los objetos —incluida la muñeca Annabelle— fue trasladada fuera del estado y puesta bajo custodia externa para exhibiciones itinerantes y proyectos mediáticos.
    La colección ya no funciona como museo residencial tradicional, sino como activo comercial itinerante.

    Ed murió en 2006.
    Lorraine en 2019.
    Su hija Judy y su entorno familiar mantienen la representación pública del legado, aunque la gestión práctica ha cambiado en los últimos años.
    Entre creyentes y escépticos, su historia no es solo sobre fantasmas.
    Es sobre cómo se construye un mito moderno, cómo se protege legalmente y cómo el miedo puede convertirse en industria.

    Aquí no hace falta exagerar nada.
    Lo verdaderamente inquietante no son los demonios.
    Es lo humano. 🕯️

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  3. :stargif: 𝑳𝒐𝒔 𝑾𝒂𝒓𝒓𝒆𝒏: 𝒔𝒂𝒏𝒕𝒐𝒔 𝒆𝒏 𝒆𝒍 𝒄𝒊𝒏𝒆, 𝒔𝒐𝒎𝒃𝒓𝒂𝒔 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒗𝒊𝒅𝒂 𝒓𝒆𝒂𝒍 :stargif:

    Ed Warren nació el 7 de septiembre de 1926 en Bridgeport, Connecticut.
    Según su propio relato, con cinco años ya veía sombras y presencias en su casa familiar.
    Su padre, policía y católico practicante, le habló de almas del purgatorio.
    Esa explicación religiosa fue la base de todo lo que vino después.
    Lorraine Warren nació el 31 de enero de 1927, también en Bridgeport.
    Desde niña decía percibir auras y luces alrededor de las personas.
    En un colegio católico aprendió a callarlo; de adulta lo convirtió en identidad: clarividente y médium trance.

    Se conocieron en 1944 en un cine.
    Se casaron el 22 de mayo de 1945.
    Ed sirvió en la Marina durante la Segunda Guerra Mundial y, al volver, empezó pintando casas.
    Pronto encontró algo más rentable: visitar viviendas supuestamente encantadas, documentarlas y dar conferencias.
    Lorraine aportaba la “sensibilidad”; Ed, la narrativa demonológica.
    Juntos construyeron marca.

    El caso que los lanzó al estrellato fue "The Amityville Horror".
    La historia de la casa maldita se convirtió en fenómeno mundial.
    Años después, el abogado de Ronald DeFeo admitió que gran parte del relato se elaboró estratégicamente.
    La famosa foto del “niño fantasma” defendida por Ed —ojos brillando en la oscuridad— fue señalada por investigadores como un miembro de su propio equipo captado con película infrarroja.
    Efecto óptico, no espectro.

    En Enfield (1977-1979), caso que inspiró "The Conjuring 2", su presencia real fue mínima: un día.
    Los investigadores principales afirmaron que aparecieron sin invitación.
    Janet Hodgson, la niña protagonista, reconoció años después que fingió algunos fenómenos.
    Las fotos de “levitación” muestran tensión muscular y trayectoria de salto.
    Sensacionalismo antes que milagro.

    El matrimonio también protagonizó exorcismos polémicos.
    En el caso de Maurice Theriault (1985), presentado como posesión, el ritual fue filmado.
    Médicos posteriores hablaron de trastornos mentales graves.
    Maurice terminó asesinando a su esposa y suicidándose años después.
    En el caso Smurl (1974-1989), hoy reavivado por "The Conjuring: Last Rites", la familia afirmó ataques demoníacos y abusos sobrenaturales.
    Escépticos señalaron posibles causas neurológicas y presión religiosa intensa.
    Cuando se apagaron contratos y focos, cesaron los fenómenos.

    La parte más oscura llegó en 2014.
    Judith Penney declaró bajo juramento que su relación con Ed comenzó cuando ella tenía 15 años y él más de 30.
    Afirmó haber vivido durante décadas en casa de los Warren, presentada públicamente como “sobrina”.
    Sostuvo que Lorraine conocía la relación.
    Declaró también un embarazo en 1978 y presión para abortar, además de haber ayudado a montar fotografías paranormales.
    La familia negó las acusaciones.
    No hubo condena penal.
    Pero la grieta quedó.

    Mientras tanto, el cine hacía su trabajo.
    La saga iniciada con "The Conjuring", producida por New Line Cinema, los retrata como héroes morales.
    Se ha señalado que los contratos impedían mostrarles cometiendo delitos o infidelidades.
    En pantalla: fe, valentía y matrimonio ejemplar.
    Fuera de ella: controversia persistente.

    El Museo del Ocultismo en Monroe terminó cerrado por problemas de zonificación, presión vecinal constante y limitaciones legales al estar ubicado en una zona residencial.
    Durante años los vecinos denunciaron tráfico, curiosos merodeando de noche y uso comercial no autorizado del terreno.
    Finalmente, las autoridades locales ordenaron su cierre permanente al público.

    En la actualidad (2026), el museo como espacio físico en Connecticut ya no está operativo y la gestión directa tampoco recae exclusivamente en su yerno, Tony Spera.
    Tras el arrendamiento de la colección en 2025, gran parte de los objetos —incluida la muñeca Annabelle— fue trasladada fuera del estado y puesta bajo custodia externa para exhibiciones itinerantes y proyectos mediáticos.
    La colección ya no funciona como museo residencial tradicional, sino como activo comercial itinerante.

    Ed murió en 2006.
    Lorraine en 2019.
    Su hija Judy y su entorno familiar mantienen la representación pública del legado, aunque la gestión práctica ha cambiado en los últimos años.
    Entre creyentes y escépticos, su historia no es solo sobre fantasmas.
    Es sobre cómo se construye un mito moderno, cómo se protege legalmente y cómo el miedo puede convertirse en industria.

    Aquí no hace falta exagerar nada.
    Lo verdaderamente inquietante no son los demonios.
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    #edwarren #lorrainewarren #judithpenney #amityville #enfield #casosmurl #theconjuring #museodelocultismo #cronicanegra #misteriosreales

  4. :stargif: 𝑳𝒐𝒔 𝑾𝒂𝒓𝒓𝒆𝒏: 𝒔𝒂𝒏𝒕𝒐𝒔 𝒆𝒏 𝒆𝒍 𝒄𝒊𝒏𝒆, 𝒔𝒐𝒎𝒃𝒓𝒂𝒔 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒗𝒊𝒅𝒂 𝒓𝒆𝒂𝒍 :stargif:

    Ed Warren nació el 7 de septiembre de 1926 en Bridgeport, Connecticut.
    Según su propio relato, con cinco años ya veía sombras y presencias en su casa familiar.
    Su padre, policía y católico practicante, le habló de almas del purgatorio.
    Esa explicación religiosa fue la base de todo lo que vino después.
    Lorraine Warren nació el 31 de enero de 1927, también en Bridgeport.
    Desde niña decía percibir auras y luces alrededor de las personas.
    En un colegio católico aprendió a callarlo; de adulta lo convirtió en identidad: clarividente y médium trance.

    Se conocieron en 1944 en un cine.
    Se casaron el 22 de mayo de 1945.
    Ed sirvió en la Marina durante la Segunda Guerra Mundial y, al volver, empezó pintando casas.
    Pronto encontró algo más rentable: visitar viviendas supuestamente encantadas, documentarlas y dar conferencias.
    Lorraine aportaba la “sensibilidad”; Ed, la narrativa demonológica.
    Juntos construyeron marca.

    El caso que los lanzó al estrellato fue "The Amityville Horror".
    La historia de la casa maldita se convirtió en fenómeno mundial.
    Años después, el abogado de Ronald DeFeo admitió que gran parte del relato se elaboró estratégicamente.
    La famosa foto del “niño fantasma” defendida por Ed —ojos brillando en la oscuridad— fue señalada por investigadores como un miembro de su propio equipo captado con película infrarroja.
    Efecto óptico, no espectro.

    En Enfield (1977-1979), caso que inspiró "The Conjuring 2", su presencia real fue mínima: un día.
    Los investigadores principales afirmaron que aparecieron sin invitación.
    Janet Hodgson, la niña protagonista, reconoció años después que fingió algunos fenómenos.
    Las fotos de “levitación” muestran tensión muscular y trayectoria de salto.
    Sensacionalismo antes que milagro.

    El matrimonio también protagonizó exorcismos polémicos.
    En el caso de Maurice Theriault (1985), presentado como posesión, el ritual fue filmado.
    Médicos posteriores hablaron de trastornos mentales graves.
    Maurice terminó asesinando a su esposa y suicidándose años después.
    En el caso Smurl (1974-1989), hoy reavivado por "The Conjuring: Last Rites", la familia afirmó ataques demoníacos y abusos sobrenaturales.
    Escépticos señalaron posibles causas neurológicas y presión religiosa intensa.
    Cuando se apagaron contratos y focos, cesaron los fenómenos.

    La parte más oscura llegó en 2014.
    Judith Penney declaró bajo juramento que su relación con Ed comenzó cuando ella tenía 15 años y él más de 30.
    Afirmó haber vivido durante décadas en casa de los Warren, presentada públicamente como “sobrina”.
    Sostuvo que Lorraine conocía la relación.
    Declaró también un embarazo en 1978 y presión para abortar, además de haber ayudado a montar fotografías paranormales.
    La familia negó las acusaciones.
    No hubo condena penal.
    Pero la grieta quedó.

    Mientras tanto, el cine hacía su trabajo.
    La saga iniciada con "The Conjuring", producida por New Line Cinema, los retrata como héroes morales.
    Se ha señalado que los contratos impedían mostrarles cometiendo delitos o infidelidades.
    En pantalla: fe, valentía y matrimonio ejemplar.
    Fuera de ella: controversia persistente.

    El Museo del Ocultismo en Monroe terminó cerrado por problemas de zonificación, presión vecinal constante y limitaciones legales al estar ubicado en una zona residencial.
    Durante años los vecinos denunciaron tráfico, curiosos merodeando de noche y uso comercial no autorizado del terreno.
    Finalmente, las autoridades locales ordenaron su cierre permanente al público.

    En la actualidad (2026), el museo como espacio físico en Connecticut ya no está operativo y la gestión directa tampoco recae exclusivamente en su yerno, Tony Spera.
    Tras el arrendamiento de la colección en 2025, gran parte de los objetos —incluida la muñeca Annabelle— fue trasladada fuera del estado y puesta bajo custodia externa para exhibiciones itinerantes y proyectos mediáticos.
    La colección ya no funciona como museo residencial tradicional, sino como activo comercial itinerante.

    Ed murió en 2006.
    Lorraine en 2019.
    Su hija Judy y su entorno familiar mantienen la representación pública del legado, aunque la gestión práctica ha cambiado en los últimos años.
    Entre creyentes y escépticos, su historia no es solo sobre fantasmas.
    Es sobre cómo se construye un mito moderno, cómo se protege legalmente y cómo el miedo puede convertirse en industria.

    Aquí no hace falta exagerar nada.
    Lo verdaderamente inquietante no son los demonios.
    Es lo humano. 🕯️

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    #edwarren #lorrainewarren #judithpenney #amityville #enfield #casosmurl #theconjuring #museodelocultismo #cronicanegra #misteriosreales

  5. :stargif: 𝑳𝒐𝒔 𝑾𝒂𝒓𝒓𝒆𝒏: 𝒔𝒂𝒏𝒕𝒐𝒔 𝒆𝒏 𝒆𝒍 𝒄𝒊𝒏𝒆, 𝒔𝒐𝒎𝒃𝒓𝒂𝒔 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒗𝒊𝒅𝒂 𝒓𝒆𝒂𝒍 :stargif:

    Ed Warren nació el 7 de septiembre de 1926 en Bridgeport, Connecticut.
    Según su propio relato, con cinco años ya veía sombras y presencias en su casa familiar.
    Su padre, policía y católico practicante, le habló de almas del purgatorio.
    Esa explicación religiosa fue la base de todo lo que vino después.
    Lorraine Warren nació el 31 de enero de 1927, también en Bridgeport.
    Desde niña decía percibir auras y luces alrededor de las personas.
    En un colegio católico aprendió a callarlo; de adulta lo convirtió en identidad: clarividente y médium trance.

    Se conocieron en 1944 en un cine.
    Se casaron el 22 de mayo de 1945.
    Ed sirvió en la Marina durante la Segunda Guerra Mundial y, al volver, empezó pintando casas.
    Pronto encontró algo más rentable: visitar viviendas supuestamente encantadas, documentarlas y dar conferencias.
    Lorraine aportaba la “sensibilidad”; Ed, la narrativa demonológica.
    Juntos construyeron marca.

    El caso que los lanzó al estrellato fue "The Amityville Horror".
    La historia de la casa maldita se convirtió en fenómeno mundial.
    Años después, el abogado de Ronald DeFeo admitió que gran parte del relato se elaboró estratégicamente.
    La famosa foto del “niño fantasma” defendida por Ed —ojos brillando en la oscuridad— fue señalada por investigadores como un miembro de su propio equipo captado con película infrarroja.
    Efecto óptico, no espectro.

    En Enfield (1977-1979), caso que inspiró "The Conjuring 2", su presencia real fue mínima: un día.
    Los investigadores principales afirmaron que aparecieron sin invitación.
    Janet Hodgson, la niña protagonista, reconoció años después que fingió algunos fenómenos.
    Las fotos de “levitación” muestran tensión muscular y trayectoria de salto.
    Sensacionalismo antes que milagro.

    El matrimonio también protagonizó exorcismos polémicos.
    En el caso de Maurice Theriault (1985), presentado como posesión, el ritual fue filmado.
    Médicos posteriores hablaron de trastornos mentales graves.
    Maurice terminó asesinando a su esposa y suicidándose años después.
    En el caso Smurl (1974-1989), hoy reavivado por "The Conjuring: Last Rites", la familia afirmó ataques demoníacos y abusos sobrenaturales.
    Escépticos señalaron posibles causas neurológicas y presión religiosa intensa.
    Cuando se apagaron contratos y focos, cesaron los fenómenos.

    La parte más oscura llegó en 2014.
    Judith Penney declaró bajo juramento que su relación con Ed comenzó cuando ella tenía 15 años y él más de 30.
    Afirmó haber vivido durante décadas en casa de los Warren, presentada públicamente como “sobrina”.
    Sostuvo que Lorraine conocía la relación.
    Declaró también un embarazo en 1978 y presión para abortar, además de haber ayudado a montar fotografías paranormales.
    La familia negó las acusaciones.
    No hubo condena penal.
    Pero la grieta quedó.

    Mientras tanto, el cine hacía su trabajo.
    La saga iniciada con "The Conjuring", producida por New Line Cinema, los retrata como héroes morales.
    Se ha señalado que los contratos impedían mostrarles cometiendo delitos o infidelidades.
    En pantalla: fe, valentía y matrimonio ejemplar.
    Fuera de ella: controversia persistente.

    El Museo del Ocultismo en Monroe terminó cerrado por problemas de zonificación, presión vecinal constante y limitaciones legales al estar ubicado en una zona residencial.
    Durante años los vecinos denunciaron tráfico, curiosos merodeando de noche y uso comercial no autorizado del terreno.
    Finalmente, las autoridades locales ordenaron su cierre permanente al público.

    En la actualidad (2026), el museo como espacio físico en Connecticut ya no está operativo y la gestión directa tampoco recae exclusivamente en su yerno, Tony Spera.
    Tras el arrendamiento de la colección en 2025, gran parte de los objetos —incluida la muñeca Annabelle— fue trasladada fuera del estado y puesta bajo custodia externa para exhibiciones itinerantes y proyectos mediáticos.
    La colección ya no funciona como museo residencial tradicional, sino como activo comercial itinerante.

    Ed murió en 2006.
    Lorraine en 2019.
    Su hija Judy y su entorno familiar mantienen la representación pública del legado, aunque la gestión práctica ha cambiado en los últimos años.
    Entre creyentes y escépticos, su historia no es solo sobre fantasmas.
    Es sobre cómo se construye un mito moderno, cómo se protege legalmente y cómo el miedo puede convertirse en industria.

    Aquí no hace falta exagerar nada.
    Lo verdaderamente inquietante no son los demonios.
    Es lo humano. 🕯️

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    #edwarren #lorrainewarren #judithpenney #amityville #enfield #casosmurl #theconjuring #museodelocultismo #cronicanegra #misteriosreales

  6. They must have changed the definition of “true”: The Conjuring 2

    So, I just watched the trailer for The Conjuring 2 in which crack self-righteous demonologists Ed and Lorraine Warren investigate the Enfield poltergeist case in the U.K. It begins by stating the story is based on the “true case files” of the Warrens. Yeah, no. Nothing about this is “true” in the conventional sense of the word.

    Hollywood distorts things to make entertainment. That’s their job. And apparently the job of “demonologists” is to ramp up a story to make it outrageous and frightening. Along the way, what really happened gets lost.

    I would like to believe that out there, in the audience, people give dutiful consideration as to whether to judge a movie as fact or fiction and accept it accordingly. That is NOT the case. Movies will have an affect on us whether they are true or not. We see it and we can’t help but become acclimatized to whatever is presented. It may be fear of shark attacks, the threat of UFO invasion, or the coolness of adopting the Jedi religion. For some, fiction can become what some believe as FACT. This is concerning. We should know better. I’m not exaggerating when I say that there are some people who REALLY consider what they see in movies and TV as fact (just ask a ghost hunter). The promotion machine reinforces this concept. It is impossible for a percentage of the population to think critically about these things especially if they want them to be true. Consider the effect The Exorcist had on public opinions about demonic possession. That film totally strained the definition of “based on a true story”. It was ridiculously fictionalized. Good story but NOT REAL. I get frustrated that people can’t discern the difference between fact and fantasy.

    Guy Lyon Playfair wrote the book on the Enfield poltergeist called This House is Haunted: The True Story of the Enfield Poltergeist. Playfair and Maurice Grosse, both of the Society for Psychical Research, were the main investigators and gained the trust of the family in order to spend so much time there. A recent dramatic television depiction of Playfair’s account was broadcast in the U.K. It didn’t mention the Warrens involved in the investigation.

    The Warrens loved publicity. They pushed their noses into any hot paranormal story and played it up. In the book The Demonologist, about the Warrens, Ed says they were deeply involved in the Enfield case. But why did Playfair’s account contains no mention of the Warrens being involved? The only mention of inviting a medium is that of “Annie Shaw” and her husband “George” for a brief visit in which Annie connects with a “dark” and nasty spirit named “Gozer” (yes, same name as in Ghost Busters). I’m unclear who the Shaws were. But they appear not to be the Warrens.

    Playfair was interviewed about the role the Warrens played at Enfield and he maintains that they had very little to do with the case. There were a great many people coming and going at the location. From his memory, they showed up, uninvited, to the Enfield house. Playfair recalls talking to them and Ed commenting on how this story could generate a lot of money. Playfair says that was all he needed to hear and wanted nothing more to do with them. He also mentions that he recalled seeing a transcript of an interview Ed did with the affected girls but the girls do not remember ever giving him an interview.

    What’s the truth? It’s impossible to tell unless actual records are produced. Memories are too messy. (See update below.)

    I’m not inclined to believe either account is very accurate but I’m far less inclined to believe anything Ed Warren says. He has zero credibility and according to various accounts was a total jerk.

    Nevertheless, the movie trailer and the movie itself will portray the Warrens as playing a major role. It might make a good horror experience as there is a creepy nun and scary old guy that appear just like the witch in the first The Conjuring (which was also highly fictionalized). Janet, the main affected child in the Enfield case (above in red), is still alive though she, understandably, isn’t too keen to discuss the case. In the past, she has admitted she and her sister faked some of the events. The consensus is that the entire situation was a hoax and misinterpretation from people who got very wrapped up in the events. Playfair’s book oversells the story but even so does not lead to a very impressive account. His conclusions were highly criticized. The Conjuring 2 takes the story to a sky high level of untruth. What really happened won’t be known but audiences will now think of the Warrens as some sort of superhero demon-fighters. What a bunch of bullshit! I’m all for a good movie but this kind of taint turns me right off. I won’t be seeing this film.

    UPDATE: The SPR pointed me to this post: Tom Ruffles looks into Maurice’s files and finds WAY more info on this. Seems the Warrens did meet with the family and interview them and they played a bigger role than Playfair admitted. They were “uninvited” but it was known they were interested in coming as Lorraine had corresponded with Grosse. According to letters from Grosse’s files, they MAY have spent at most 4 days there. However, it seems some professional competition was at play. It appears they tried to usurp the role of the SPR investigators (who spent considerably more time) and called this a demonic case while the SPR assured them there was no reason to think that.

    This does not change the conclusion that the movie does not resemble a “true” story (along with every story the Warrens told) but it does give us some records as to the Warrens’ involvement. As typical, they seem to consider everything demonic and attempt to bank on that. Actually, the records show them, and the author of The Demonologist, as opportunists trying to shoehorn in on a dramatic story that got widespread media attention. It figures.

    #demonologist #EdWarren #Enfield #GuyLyonPlayfair #LorraineWarren #MauriceGrosse #poltergeist #SocietyOfPsychicalResearch #TheConjuring

    https://sharonahill.com/?p=3077

  7. They must have changed the definition of “true”: The Conjuring 2

    So, I just watched the trailer for The Conjuring 2 in which crack self-righteous demonologists Ed and Lorraine Warren investigate the Enfield poltergeist case in the U.K. It begins by stating the story is based on the “true case files” of the Warrens. Yeah, no. Nothing about this is “true” in the conventional sense of the word.

    Hollywood distorts things to make entertainment. That’s their job. And apparently the job of “demonologists” is to ramp up a story to make it outrageous and frightening. Along the way, what really happened gets lost.

    I would like to believe that out there, in the audience, people give dutiful consideration as to whether to judge a movie as fact or fiction and accept it accordingly. That is NOT the case. Movies will have an affect on us whether they are true or not. We see it and we can’t help but become acclimatized to whatever is presented. It may be fear of shark attacks, the threat of UFO invasion, or the coolness of adopting the Jedi religion. For some, fiction can become what some believe as FACT. This is concerning. We should know better. I’m not exaggerating when I say that there are some people who REALLY consider what they see in movies and TV as fact (just ask a ghost hunter). The promotion machine reinforces this concept. It is impossible for a percentage of the population to think critically about these things especially if they want them to be true. Consider the effect The Exorcist had on public opinions about demonic possession. That film totally strained the definition of “based on a true story”. It was ridiculously fictionalized. Good story but NOT REAL. I get frustrated that people can’t discern the difference between fact and fantasy.

    Guy Lyon Playfair wrote the book on the Enfield poltergeist called This House is Haunted: The True Story of the Enfield Poltergeist. Playfair and Maurice Grosse, both of the Society for Psychical Research, were the main investigators and gained the trust of the family in order to spend so much time there. A recent dramatic television depiction of Playfair’s account was broadcast in the U.K. It didn’t mention the Warrens involved in the investigation.

    The Warrens loved publicity. They pushed their noses into any hot paranormal story and played it up. In the book The Demonologist, about the Warrens, Ed says they were deeply involved in the Enfield case. But why did Playfair’s account contains no mention of the Warrens being involved? The only mention of inviting a medium is that of “Annie Shaw” and her husband “George” for a brief visit in which Annie connects with a “dark” and nasty spirit named “Gozer” (yes, same name as in Ghost Busters). I’m unclear who the Shaws were. But they appear not to be the Warrens.

    Playfair was interviewed about the role the Warrens played at Enfield and he maintains that they had very little to do with the case. There were a great many people coming and going at the location. From his memory, they showed up, uninvited, to the Enfield house. Playfair recalls talking to them and Ed commenting on how this story could generate a lot of money. Playfair says that was all he needed to hear and wanted nothing more to do with them. He also mentions that he recalled seeing a transcript of an interview Ed did with the affected girls but the girls do not remember ever giving him an interview.

    What’s the truth? It’s impossible to tell unless actual records are produced. Memories are too messy. (See update below.)

    I’m not inclined to believe either account is very accurate but I’m far less inclined to believe anything Ed Warren says. He has zero credibility and according to various accounts was a total jerk.

    Nevertheless, the movie trailer and the movie itself will portray the Warrens as playing a major role. It might make a good horror experience as there is a creepy nun and scary old guy that appear just like the witch in the first The Conjuring (which was also highly fictionalized). Janet, the main affected child in the Enfield case (above in red), is still alive though she, understandably, isn’t too keen to discuss the case. In the past, she has admitted she and her sister faked some of the events. The consensus is that the entire situation was a hoax and misinterpretation from people who got very wrapped up in the events. Playfair’s book oversells the story but even so does not lead to a very impressive account. His conclusions were highly criticized. The Conjuring 2 takes the story to a sky high level of untruth. What really happened won’t be known but audiences will now think of the Warrens as some sort of superhero demon-fighters. What a bunch of bullshit! I’m all for a good movie but this kind of taint turns me right off. I won’t be seeing this film.

    UPDATE: The SPR pointed me to this post: Tom Ruffles looks into Maurice’s files and finds WAY more info on this. Seems the Warrens did meet with the family and interview them and they played a bigger role than Playfair admitted. They were “uninvited” but it was known they were interested in coming as Lorraine had corresponded with Grosse. According to letters from Grosse’s files, they MAY have spent at most 4 days there. However, it seems some professional competition was at play. It appears they tried to usurp the role of the SPR investigators (who spent considerably more time) and called this a demonic case while the SPR assured them there was no reason to think that.

    This does not change the conclusion that the movie does not resemble a “true” story (along with every story the Warrens told) but it does give us some records as to the Warrens’ involvement. As typical, they seem to consider everything demonic and attempt to bank on that. Actually, the records show them, and the author of The Demonologist, as opportunists trying to shoehorn in on a dramatic story that got widespread media attention. It figures.

    #demonologist #EdWarren #Enfield #GuyLyonPlayfair #LorraineWarren #MauriceGrosse #poltergeist #SocietyOfPsychicalResearch #TheConjuring

    https://sharonahill.com/?p=3077