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#artesania — Public Fediverse posts

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  1. europesays.com/es/752076/ Así se trabaja en el taller de Valencia de Simuero, una de las marcas de joyas más deseadas del momento | S Moda: Revista de moda, belleza, tendencias y famosos #Artesanía #Entertainment #Entretenimiento #ES #España #Joyería #Joyerías #Moda #Spain #tendencias #Valencia

  2. ¡Hola! Actualizo mi #Presentacion con un trocito más de mí 👋 Mi nombre es Hela.

    🎨 Dibujo y amo el #Arte y la #Artesanía. Todo lo que se hace con las manos merece la pena.

    🔮 Me gusta investigar sobre #paganismo.

    🎬 Fan del #Cine y las #Series de misterio y #Terror 🍿

    😂 Me encanta el buen #Humor

    🧠 Convivo con dos patologías de #SaludMental.
    Estoy aquí para escuchar, apoyar y compartir el día a día.

    #Dibujo #CineDeTerror #Misterio #pagana #paganismo #Hela #Autocuidado #saludmental

  3. ¡Hola! Actualizo mi #Presentacion con un trocito más de mí 👋 Mi nombre es Hela.

    🎨 Dibujo y amo el #Arte y la #Artesanía. Todo lo que se hace con las manos merece la pena.

    🔮 Me gusta investigar sobre #paganismo.

    🎬 Fan del #Cine y las #Series de misterio y #Terror 🍿

    😂 Me encanta el buen #Humor

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    #Dibujo #CineDeTerror #Misterio #pagana #paganismo #Hela #Autocuidado #saludmental

  4. ¡Hola! Actualizo mi #Presentacion con un trocito más de mí 👋 Mi nombre es Hela.

    🎨 Dibujo y amo el #Arte y la #Artesanía. Todo lo que se hace con las manos merece la pena.

    🔮 Me gusta investigar sobre #paganismo.

    🎬 Fan del #Cine y las #Series de misterio y #Terror 🍿

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    #Dibujo #CineDeTerror #Misterio #pagana #paganismo #Hela #Autocuidado #saludmental

  5. ¡Hola! Actualizo mi #Presentacion con un trocito más de mí 👋 Mi nombre es Hela.

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    🔮 Me gusta investigar sobre #paganismo.

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    #Dibujo #CineDeTerror #Misterio #pagana #paganismo #Hela #Autocuidado #saludmental

  6. ¡Hola! Actualizo mi #Presentacion con un trocito más de mí 👋 Mi nombre es Hela.

    🎨 Dibujo y amo el #Arte y la #Artesanía. Todo lo que se hace con las manos merece la pena.

    🔮 Me gusta investigar sobre #paganismo.

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  7. Buenas tardes a las personas de Mastodon.
    Acabo de llegar y me recomiendan que haga una breve #presentación .
    Soy una mujer de 50 años que, después de muchas batallas en la vida, está luchando la Gran Guerra que es la #saludmental
    Espero poner mi granito de arena y encontrar personas con las que charlar de cualquier cosa.
    Amante del #arte y la #artesania
    #Dibujo #pintura #risas #abrazosdelcorazón

  8. La fascinación por el sol, la luz y lo mágico llegan al taller de la mano de un nuevo modelo de pendientes, Solsticio.

    Para info o incluso leer la leyenda, lo tienes en la web ☀️❤️‍🩹

    dinosalabs.es/producto/solstic

    🌱

    #artesania #leyenda #crochet #accesorios #tejido #hechoamano

  9. La fascinación por el sol, la luz y lo mágico llegan al taller de la mano de un nuevo modelo de pendientes, Solsticio.

    Para info o incluso leer la leyenda, lo tienes en la web ☀️❤️‍🩹

    dinosalabs.es/producto/solstic

    🌱

    #artesania #leyenda #crochet #accesorios #tejido #hechoamano

  10. La fascinación por el sol, la luz y lo mágico llegan al taller de la mano de un nuevo modelo de pendientes, Solsticio.

    Para info o incluso leer la leyenda, lo tienes en la web ☀️❤️‍🩹

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    🌱

    #artesania #leyenda #crochet #accesorios #tejido #hechoamano

  11. La fascinación por el sol, la luz y lo mágico llegan al taller de la mano de un nuevo modelo de pendientes, Solsticio.

    Para info o incluso leer la leyenda, lo tienes en la web ☀️❤️‍🩹

    dinosalabs.es/producto/solstic

    🌱

    #artesania #leyenda #crochet #accesorios #tejido #hechoamano

  12. Amores míos, para refrescar estos calores ya tengo por aquí la entrada del blog de hoy, hablando de cómo vestir para estar más fresquites. La podéis leer aquí: ko-fi.com/post/Vestirse-en-tie

    También he subido una nueva prenda de bambú a la tienda, por si os sentís con ganas de probar el tejido. Por supuesto, podemos hablar de posibles modificaciones en el diseño, o lo que queráis: ko-fi.com/s/b24bc9401e

    Y, como cada semana, os invito a dejar una propinilla para que todo esto (aka yo) siga en pie. Podéis hacerlo aquí: ko-fi.com/lacolmenartesania/go

    Impulsar también es una ayuda genial, así que, por fis, no te pido nada más que eso

    Cuidaos!

    #HistoriadelaModa #ResistenciaContraLaMierdificacion #ApoyoMutuo #Cuidadosfrentealcalor #Propiedadesdelostejidos #artesanía #Apoyolgtbiq+

  13. Amores míos, para refrescar estos calores ya tengo por aquí la entrada del blog de hoy, hablando de cómo vestir para estar más fresquites. La podéis leer aquí: ko-fi.com/post/Vestirse-en-tie

    También he subido una nueva prenda de bambú a la tienda, por si os sentís con ganas de probar el tejido. Por supuesto, podemos hablar de posibles modificaciones en el diseño, o lo que queráis: ko-fi.com/s/b24bc9401e

    Y, como cada semana, os invito a dejar una propinilla para que todo esto (aka yo) siga en pie. Podéis hacerlo aquí: ko-fi.com/lacolmenartesania/go

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    Cuidaos!

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  14. Amores míos, para refrescar estos calores ya tengo por aquí la entrada del blog de hoy, hablando de cómo vestir para estar más fresquites. La podéis leer aquí: ko-fi.com/post/Vestirse-en-tie

    También he subido una nueva prenda de bambú a la tienda, por si os sentís con ganas de probar el tejido. Por supuesto, podemos hablar de posibles modificaciones en el diseño, o lo que queráis: ko-fi.com/s/b24bc9401e

    Y, como cada semana, os invito a dejar una propinilla para que todo esto (aka yo) siga en pie. Podéis hacerlo aquí: ko-fi.com/lacolmenartesania/go

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    Cuidaos!

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  15. Amores míos, para refrescar estos calores ya tengo por aquí la entrada del blog de hoy, hablando de cómo vestir para estar más fresquites. La podéis leer aquí: ko-fi.com/post/Vestirse-en-tie

    También he subido una nueva prenda de bambú a la tienda, por si os sentís con ganas de probar el tejido. Por supuesto, podemos hablar de posibles modificaciones en el diseño, o lo que queráis: ko-fi.com/s/b24bc9401e

    Y, como cada semana, os invito a dejar una propinilla para que todo esto (aka yo) siga en pie. Podéis hacerlo aquí: ko-fi.com/lacolmenartesania/go

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  16. Amores míos, para refrescar estos calores ya tengo por aquí la entrada del blog de hoy, hablando de cómo vestir para estar más fresquites. La podéis leer aquí: ko-fi.com/post/Vestirse-en-tie

    También he subido una nueva prenda de bambú a la tienda, por si os sentís con ganas de probar el tejido. Por supuesto, podemos hablar de posibles modificaciones en el diseño, o lo que queráis: ko-fi.com/s/b24bc9401e

    Y, como cada semana, os invito a dejar una propinilla para que todo esto (aka yo) siga en pie. Podéis hacerlo aquí: ko-fi.com/lacolmenartesania/go

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    Cuidaos!

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  17. 📢 Buen dia!! Arrancamos la jornada de domingo.

    🕙 10hs: La Linterna de Diógenes

    📌 La rama ignorada del saber. La transmisión del conocimiento artesano.

    Hablamos con el historiador José Antolín Nieto sobre el aprendizaje artesano, como uno de los principales medios de reproducción del conocimiento técnico que tuvo lugar en la Edad Moderna.

    Dale play 💻 radiotempestad.ddns.net/site/

    #historia #artesania #conocimiento #radio #uruguay

  18. 📢 Buen dia!! Arrancamos la jornada de domingo.

    🕙 10hs: La Linterna de Diógenes

    📌 La rama ignorada del saber. La transmisión del conocimiento artesano.

    Hablamos con el historiador José Antolín Nieto sobre el aprendizaje artesano, como uno de los principales medios de reproducción del conocimiento técnico que tuvo lugar en la Edad Moderna.

    Dale play 💻 radiotempestad.ddns.net/site/

    #historia #artesania #conocimiento #radio #uruguay

  19. 📢 Buen dia!! Arrancamos la jornada de domingo.

    🕙 10hs: La Linterna de Diógenes

    📌 La rama ignorada del saber. La transmisión del conocimiento artesano.

    Hablamos con el historiador José Antolín Nieto sobre el aprendizaje artesano, como uno de los principales medios de reproducción del conocimiento técnico que tuvo lugar en la Edad Moderna.

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    #historia #artesania #conocimiento #radio #uruguay

  20. 📢 Buen dia!! Arrancamos la jornada de domingo.

    🕙 10hs: La Linterna de Diógenes

    📌 La rama ignorada del saber. La transmisión del conocimiento artesano.

    Hablamos con el historiador José Antolín Nieto sobre el aprendizaje artesano, como uno de los principales medios de reproducción del conocimiento técnico que tuvo lugar en la Edad Moderna.

    Dale play 💻 radiotempestad.ddns.net/site/

    #historia #artesania #conocimiento #radio #uruguay

  21. 📢 Buen dia!! Arrancamos la jornada de domingo.

    🕙 10hs: La Linterna de Diógenes

    📌 La rama ignorada del saber. La transmisión del conocimiento artesano.

    Hablamos con el historiador José Antolín Nieto sobre el aprendizaje artesano, como uno de los principales medios de reproducción del conocimiento técnico que tuvo lugar en la Edad Moderna.

    Dale play 💻 radiotempestad.ddns.net/site/

    #historia #artesania #conocimiento #radio #uruguay

  22. El crochet de mi mamá y la mentira del algoritmo

    Hace unos días desactivé una cuenta de Instagram.

    No era mi cuenta.

    Era una que había creado para mi mamá.

    Se llamaba El Ganchillo de Gloria.

    Durante años pensé que internet podía ayudarla a vender los tejidos en crochet que hace con sus manos. Le tomé fotografías. Diseñé publicaciones. Subí contenido. Hice lo que se supone que uno debe hacer cuando le dicen que las redes sociales son una herramienta para emprender.

    No funcionó.

    Y eso me obligó a aceptar algo que durante mucho tiempo no quise ver.

    Instagram nunca vendió un solo tejido.

    Ni uno.

    Los que sí compraron fueron los vecinos.

    Los amigos.

    Los amigos de los amigos.

    La gente que conocía a mi mamá.

    La gente que había visto su trabajo en persona.

    La gente real.

    La Matrix no compró una mierda.

    Durante años nos vendieron una historia muy seductora.

    Que cualquiera podía abrir una cuenta.

    Que cualquiera podía construir una audiencia.

    Que cualquiera podía convertir su oficio en un negocio.

    Que el algoritmo conectaría mágicamente a los creadores con los compradores.

    Pero la realidad fue mucho menos romántica.

    La gente da likes.

    La gente comenta.

    La gente comparte.

    La gente dice que ama lo artesanal.

    Pero cuando llega la hora de sacar la billetera, descubre que ama mucho más las cosas baratas.

    Un tejido en crochet puede tomar días o semanas de trabajo.

    Horas y horas de una persona sentada construyendo algo punto por punto.

    Sin embargo, mucha gente ve el resultado final y calcula el precio como si hubiera aparecido por generación espontánea.

    Recuerdo haber visto en París chales tejidos vendidos por cientos de euros.

    No estaban vendiendo lana.

    Estaban vendiendo tiempo.

    Experiencia.

    Paciencia.

    Trabajo humano.

    Aquí muchas veces la conversación empieza al revés.

    No preguntan cuánto demoró hacerlo.

    Preguntan cuánto descuento les van a hacer.

    Y si son amigos, esperan un descuento.

    Y si son amigos cercanos, esperan otro.

    Y si además existe algún parentesco, amistad o historia familiar, el descuento se vuelve parte de la negociación nacional permanente.

    El problema nunca fue el crochet.

    El problema fue creer que Instagram era la solución.

    Yo también compré esa fantasía.

    Creí que estar en redes significaba vender.

    Creí que la visibilidad era lo mismo que el valor.

    Creí que el algoritmo podía crear clientes.

    Y estaba equivocado.

    Lo más extraño es que, al desactivar la cuenta, no sentí que estuviera cerrando un negocio.

    Sentí que estaba enterrando una ilusión.

    La ilusión de que las plataformas digitales premian automáticamente el trabajo bien hecho.

    No lo hacen.

    Premian muchas otras cosas.

    La atención.

    La repetición.

    La publicidad.

    La suerte.

    A veces el escándalo.

    A veces el humo.

    Pero no necesariamente el trabajo bien hecho.

    Sin embargo, hay algo hermoso en todo esto.

    Porque mientras la cuenta fue incapaz de vender casi nada, los tejidos siguen existiendo.

    Tengo diez cubrecamas hechos a mano por mi mamá.

    Diez.

    Y los amo.

    Quizá Instagram desaparezca algún día.

    Quizá Meta termine siendo otro fósil digital.

    Quizá dentro de veinte años nadie recuerde qué era un reel.

    Pero esos cubrecamas seguirán existiendo.

    Seguirán contando una historia.

    La de una mujer que pasó miles de horas tejiendo.

    La de un hijo que creyó que internet podía ayudarla.

    Y la de una lección incómoda que tardé años en aprender:

    el valor de una cosa y la capacidad de venderla en redes sociales no son la misma cosa.

    La cuenta fue desactivada.

    La fantasía murió.

    Pero los tejidos sobrevivieron.

    Y, honestamente, creo que eso es lo más importante.

    @elmandelacamara

    Operador de cámara.

    Viejo.

    Cansado.

    Obsoleto.

    Hijo de una mujer que teje mejor de lo que vende Instagram.

    Amante del crochet de mamá.

    Desilusionado de eso que llaman amistad.

    Cansado de nadar contra la corriente.

    Solo la mayor parte del tiempo.

    Libre de la Matrix casi siempre.

    Y cada día más lejos de la fantasía del algoritmo.

    #algoritmo #artesanía #autobiografía #Bogotá #Cali #Caliwood #Colombia #crochet #crochetDeMamá #crochetHechoAMano #culturaDigital #desilusiónDigital #economíaDigital #elmandelacamara #emprendimiento #Ensayo #familia #fantasíaDelAlgoritmo #filmmaker #fueraDelAlgoritmo #hechoAMano #hijoDeUnaMujerQueTeje #historiaPersonal #instagram #laFantasíaDelAlgoritmo #laMatrixNoCompróUnaMierda #losTejidosSobrevivieron #mamá #memoria #obsoletoPeroFuncional #operadorDeCámara #paleontologíaDigital #redes #redesSociales #Reflexiones #trabajoInvisible #trabajoManual #vidaDigital #vidaReal #Zoociedad
  23. El crochet de mi mamá y la mentira del algoritmo

    Hace unos días desactivé una cuenta de Instagram.

    No era mi cuenta.

    Era una que había creado para mi mamá.

    Se llamaba El Ganchillo de Gloria.

    Durante años pensé que internet podía ayudarla a vender los tejidos en crochet que hace con sus manos. Le tomé fotografías. Diseñé publicaciones. Subí contenido. Hice lo que se supone que uno debe hacer cuando le dicen que las redes sociales son una herramienta para emprender.

    No funcionó.

    Y eso me obligó a aceptar algo que durante mucho tiempo no quise ver.

    Instagram nunca vendió un solo tejido.

    Ni uno.

    Los que sí compraron fueron los vecinos.

    Los amigos.

    Los amigos de los amigos.

    La gente que conocía a mi mamá.

    La gente que había visto su trabajo en persona.

    La gente real.

    La Matrix no compró una mierda.

    Durante años nos vendieron una historia muy seductora.

    Que cualquiera podía abrir una cuenta.

    Que cualquiera podía construir una audiencia.

    Que cualquiera podía convertir su oficio en un negocio.

    Que el algoritmo conectaría mágicamente a los creadores con los compradores.

    Pero la realidad fue mucho menos romántica.

    La gente da likes.

    La gente comenta.

    La gente comparte.

    La gente dice que ama lo artesanal.

    Pero cuando llega la hora de sacar la billetera, descubre que ama mucho más las cosas baratas.

    Un tejido en crochet puede tomar días o semanas de trabajo.

    Horas y horas de una persona sentada construyendo algo punto por punto.

    Sin embargo, mucha gente ve el resultado final y calcula el precio como si hubiera aparecido por generación espontánea.

    Recuerdo haber visto en París chales tejidos vendidos por cientos de euros.

    No estaban vendiendo lana.

    Estaban vendiendo tiempo.

    Experiencia.

    Paciencia.

    Trabajo humano.

    Aquí muchas veces la conversación empieza al revés.

    No preguntan cuánto demoró hacerlo.

    Preguntan cuánto descuento les van a hacer.

    Y si son amigos, esperan un descuento.

    Y si son amigos cercanos, esperan otro.

    Y si además existe algún parentesco, amistad o historia familiar, el descuento se vuelve parte de la negociación nacional permanente.

    El problema nunca fue el crochet.

    El problema fue creer que Instagram era la solución.

    Yo también compré esa fantasía.

    Creí que estar en redes significaba vender.

    Creí que la visibilidad era lo mismo que el valor.

    Creí que el algoritmo podía crear clientes.

    Y estaba equivocado.

    Lo más extraño es que, al desactivar la cuenta, no sentí que estuviera cerrando un negocio.

    Sentí que estaba enterrando una ilusión.

    La ilusión de que las plataformas digitales premian automáticamente el trabajo bien hecho.

    No lo hacen.

    Premian muchas otras cosas.

    La atención.

    La repetición.

    La publicidad.

    La suerte.

    A veces el escándalo.

    A veces el humo.

    Pero no necesariamente el trabajo bien hecho.

    Sin embargo, hay algo hermoso en todo esto.

    Porque mientras la cuenta fue incapaz de vender casi nada, los tejidos siguen existiendo.

    Tengo diez cubrecamas hechos a mano por mi mamá.

    Diez.

    Y los amo.

    Quizá Instagram desaparezca algún día.

    Quizá Meta termine siendo otro fósil digital.

    Quizá dentro de veinte años nadie recuerde qué era un reel.

    Pero esos cubrecamas seguirán existiendo.

    Seguirán contando una historia.

    La de una mujer que pasó miles de horas tejiendo.

    La de un hijo que creyó que internet podía ayudarla.

    Y la de una lección incómoda que tardé años en aprender:

    el valor de una cosa y la capacidad de venderla en redes sociales no son la misma cosa.

    La cuenta fue desactivada.

    La fantasía murió.

    Pero los tejidos sobrevivieron.

    Y, honestamente, creo que eso es lo más importante.

    @elmandelacamara

    Operador de cámara.

    Viejo.

    Cansado.

    Obsoleto.

    Hijo de una mujer que teje mejor de lo que vende Instagram.

    Amante del crochet de mamá.

    Desilusionado de eso que llaman amistad.

    Cansado de nadar contra la corriente.

    Solo la mayor parte del tiempo.

    Libre de la Matrix casi siempre.

    Y cada día más lejos de la fantasía del algoritmo.

    #algoritmo #artesanía #autobiografía #Bogotá #Cali #Caliwood #Colombia #crochet #crochetDeMamá #crochetHechoAMano #culturaDigital #desilusiónDigital #economíaDigital #elmandelacamara #emprendimiento #Ensayo #familia #fantasíaDelAlgoritmo #filmmaker #fueraDelAlgoritmo #hechoAMano #hijoDeUnaMujerQueTeje #historiaPersonal #instagram #laFantasíaDelAlgoritmo #laMatrixNoCompróUnaMierda #losTejidosSobrevivieron #mamá #memoria #obsoletoPeroFuncional #operadorDeCámara #paleontologíaDigital #redes #redesSociales #Reflexiones #trabajoInvisible #trabajoManual #vidaDigital #vidaReal #Zoociedad
  24. El crochet de mi mamá y la mentira del algoritmo

    Hace unos días desactivé una cuenta de Instagram.

    No era mi cuenta.

    Era una que había creado para mi mamá.

    Se llamaba El Ganchillo de Gloria.

    Durante años pensé que internet podía ayudarla a vender los tejidos en crochet que hace con sus manos. Le tomé fotografías. Diseñé publicaciones. Subí contenido. Hice lo que se supone que uno debe hacer cuando le dicen que las redes sociales son una herramienta para emprender.

    No funcionó.

    Y eso me obligó a aceptar algo que durante mucho tiempo no quise ver.

    Instagram nunca vendió un solo tejido.

    Ni uno.

    Los que sí compraron fueron los vecinos.

    Los amigos.

    Los amigos de los amigos.

    La gente que conocía a mi mamá.

    La gente que había visto su trabajo en persona.

    La gente real.

    La Matrix no compró una mierda.

    Durante años nos vendieron una historia muy seductora.

    Que cualquiera podía abrir una cuenta.

    Que cualquiera podía construir una audiencia.

    Que cualquiera podía convertir su oficio en un negocio.

    Que el algoritmo conectaría mágicamente a los creadores con los compradores.

    Pero la realidad fue mucho menos romántica.

    La gente da likes.

    La gente comenta.

    La gente comparte.

    La gente dice que ama lo artesanal.

    Pero cuando llega la hora de sacar la billetera, descubre que ama mucho más las cosas baratas.

    Un tejido en crochet puede tomar días o semanas de trabajo.

    Horas y horas de una persona sentada construyendo algo punto por punto.

    Sin embargo, mucha gente ve el resultado final y calcula el precio como si hubiera aparecido por generación espontánea.

    Recuerdo haber visto en París chales tejidos vendidos por cientos de euros.

    No estaban vendiendo lana.

    Estaban vendiendo tiempo.

    Experiencia.

    Paciencia.

    Trabajo humano.

    Aquí muchas veces la conversación empieza al revés.

    No preguntan cuánto demoró hacerlo.

    Preguntan cuánto descuento les van a hacer.

    Y si son amigos, esperan un descuento.

    Y si son amigos cercanos, esperan otro.

    Y si además existe algún parentesco, amistad o historia familiar, el descuento se vuelve parte de la negociación nacional permanente.

    El problema nunca fue el crochet.

    El problema fue creer que Instagram era la solución.

    Yo también compré esa fantasía.

    Creí que estar en redes significaba vender.

    Creí que la visibilidad era lo mismo que el valor.

    Creí que el algoritmo podía crear clientes.

    Y estaba equivocado.

    Lo más extraño es que, al desactivar la cuenta, no sentí que estuviera cerrando un negocio.

    Sentí que estaba enterrando una ilusión.

    La ilusión de que las plataformas digitales premian automáticamente el trabajo bien hecho.

    No lo hacen.

    Premian muchas otras cosas.

    La atención.

    La repetición.

    La publicidad.

    La suerte.

    A veces el escándalo.

    A veces el humo.

    Pero no necesariamente el trabajo bien hecho.

    Sin embargo, hay algo hermoso en todo esto.

    Porque mientras la cuenta fue incapaz de vender casi nada, los tejidos siguen existiendo.

    Tengo diez cubrecamas hechos a mano por mi mamá.

    Diez.

    Y los amo.

    Quizá Instagram desaparezca algún día.

    Quizá Meta termine siendo otro fósil digital.

    Quizá dentro de veinte años nadie recuerde qué era un reel.

    Pero esos cubrecamas seguirán existiendo.

    Seguirán contando una historia.

    La de una mujer que pasó miles de horas tejiendo.

    La de un hijo que creyó que internet podía ayudarla.

    Y la de una lección incómoda que tardé años en aprender:

    el valor de una cosa y la capacidad de venderla en redes sociales no son la misma cosa.

    La cuenta fue desactivada.

    La fantasía murió.

    Pero los tejidos sobrevivieron.

    Y, honestamente, creo que eso es lo más importante.

    @elmandelacamara

    Operador de cámara.

    Viejo.

    Cansado.

    Obsoleto.

    Hijo de una mujer que teje mejor de lo que vende Instagram.

    Amante del crochet de mamá.

    Desilusionado de eso que llaman amistad.

    Cansado de nadar contra la corriente.

    Solo la mayor parte del tiempo.

    Libre de la Matrix casi siempre.

    Y cada día más lejos de la fantasía del algoritmo.

    #algoritmo #artesanía #autobiografía #Bogotá #Cali #Caliwood #Colombia #crochet #crochetDeMamá #crochetHechoAMano #culturaDigital #desilusiónDigital #economíaDigital #elmandelacamara #emprendimiento #Ensayo #familia #fantasíaDelAlgoritmo #filmmaker #fueraDelAlgoritmo #hechoAMano #hijoDeUnaMujerQueTeje #historiaPersonal #instagram #laFantasíaDelAlgoritmo #laMatrixNoCompróUnaMierda #losTejidosSobrevivieron #mamá #memoria #obsoletoPeroFuncional #operadorDeCámara #paleontologíaDigital #redes #redesSociales #Reflexiones #trabajoInvisible #trabajoManual #vidaDigital #vidaReal #Zoociedad
  25. El crochet de mi mamá y la mentira del algoritmo

    Hace unos días desactivé una cuenta de Instagram.

    No era mi cuenta.

    Era una que había creado para mi mamá.

    Se llamaba El Ganchillo de Gloria.

    Durante años pensé que internet podía ayudarla a vender los tejidos en crochet que hace con sus manos. Le tomé fotografías. Diseñé publicaciones. Subí contenido. Hice lo que se supone que uno debe hacer cuando le dicen que las redes sociales son una herramienta para emprender.

    No funcionó.

    Y eso me obligó a aceptar algo que durante mucho tiempo no quise ver.

    Instagram nunca vendió un solo tejido.

    Ni uno.

    Los que sí compraron fueron los vecinos.

    Los amigos.

    Los amigos de los amigos.

    La gente que conocía a mi mamá.

    La gente que había visto su trabajo en persona.

    La gente real.

    La Matrix no compró una mierda.

    Durante años nos vendieron una historia muy seductora.

    Que cualquiera podía abrir una cuenta.

    Que cualquiera podía construir una audiencia.

    Que cualquiera podía convertir su oficio en un negocio.

    Que el algoritmo conectaría mágicamente a los creadores con los compradores.

    Pero la realidad fue mucho menos romántica.

    La gente da likes.

    La gente comenta.

    La gente comparte.

    La gente dice que ama lo artesanal.

    Pero cuando llega la hora de sacar la billetera, descubre que ama mucho más las cosas baratas.

    Un tejido en crochet puede tomar días o semanas de trabajo.

    Horas y horas de una persona sentada construyendo algo punto por punto.

    Sin embargo, mucha gente ve el resultado final y calcula el precio como si hubiera aparecido por generación espontánea.

    Recuerdo haber visto en París chales tejidos vendidos por cientos de euros.

    No estaban vendiendo lana.

    Estaban vendiendo tiempo.

    Experiencia.

    Paciencia.

    Trabajo humano.

    Aquí muchas veces la conversación empieza al revés.

    No preguntan cuánto demoró hacerlo.

    Preguntan cuánto descuento les van a hacer.

    Y si son amigos, esperan un descuento.

    Y si son amigos cercanos, esperan otro.

    Y si además existe algún parentesco, amistad o historia familiar, el descuento se vuelve parte de la negociación nacional permanente.

    El problema nunca fue el crochet.

    El problema fue creer que Instagram era la solución.

    Yo también compré esa fantasía.

    Creí que estar en redes significaba vender.

    Creí que la visibilidad era lo mismo que el valor.

    Creí que el algoritmo podía crear clientes.

    Y estaba equivocado.

    Lo más extraño es que, al desactivar la cuenta, no sentí que estuviera cerrando un negocio.

    Sentí que estaba enterrando una ilusión.

    La ilusión de que las plataformas digitales premian automáticamente el trabajo bien hecho.

    No lo hacen.

    Premian muchas otras cosas.

    La atención.

    La repetición.

    La publicidad.

    La suerte.

    A veces el escándalo.

    A veces el humo.

    Pero no necesariamente el trabajo bien hecho.

    Sin embargo, hay algo hermoso en todo esto.

    Porque mientras la cuenta fue incapaz de vender casi nada, los tejidos siguen existiendo.

    Tengo diez cubrecamas hechos a mano por mi mamá.

    Diez.

    Y los amo.

    Quizá Instagram desaparezca algún día.

    Quizá Meta termine siendo otro fósil digital.

    Quizá dentro de veinte años nadie recuerde qué era un reel.

    Pero esos cubrecamas seguirán existiendo.

    Seguirán contando una historia.

    La de una mujer que pasó miles de horas tejiendo.

    La de un hijo que creyó que internet podía ayudarla.

    Y la de una lección incómoda que tardé años en aprender:

    el valor de una cosa y la capacidad de venderla en redes sociales no son la misma cosa.

    La cuenta fue desactivada.

    La fantasía murió.

    Pero los tejidos sobrevivieron.

    Y, honestamente, creo que eso es lo más importante.

    @elmandelacamara

    Operador de cámara.

    Viejo.

    Cansado.

    Obsoleto.

    Hijo de una mujer que teje mejor de lo que vende Instagram.

    Amante del crochet de mamá.

    Desilusionado de eso que llaman amistad.

    Cansado de nadar contra la corriente.

    Solo la mayor parte del tiempo.

    Libre de la Matrix casi siempre.

    Y cada día más lejos de la fantasía del algoritmo.

    #algoritmo #artesanía #autobiografía #Bogotá #Cali #Caliwood #Colombia #crochet #crochetDeMamá #crochetHechoAMano #culturaDigital #desilusiónDigital #economíaDigital #elmandelacamara #emprendimiento #Ensayo #familia #fantasíaDelAlgoritmo #filmmaker #fueraDelAlgoritmo #hechoAMano #hijoDeUnaMujerQueTeje #historiaPersonal #instagram #laFantasíaDelAlgoritmo #laMatrixNoCompróUnaMierda #losTejidosSobrevivieron #mamá #memoria #obsoletoPeroFuncional #operadorDeCámara #paleontologíaDigital #redes #redesSociales #Reflexiones #trabajoInvisible #trabajoManual #vidaDigital #vidaReal #Zoociedad
  26. El crochet de mi mamá y la mentira del algoritmo

    Hace unos días desactivé una cuenta de Instagram.

    No era mi cuenta.

    Era una que había creado para mi mamá.

    Se llamaba El Ganchillo de Gloria.

    Durante años pensé que internet podía ayudarla a vender los tejidos en crochet que hace con sus manos. Le tomé fotografías. Diseñé publicaciones. Subí contenido. Hice lo que se supone que uno debe hacer cuando le dicen que las redes sociales son una herramienta para emprender.

    No funcionó.

    Y eso me obligó a aceptar algo que durante mucho tiempo no quise ver.

    Instagram nunca vendió un solo tejido.

    Ni uno.

    Los que sí compraron fueron los vecinos.

    Los amigos.

    Los amigos de los amigos.

    La gente que conocía a mi mamá.

    La gente que había visto su trabajo en persona.

    La gente real.

    La Matrix no compró una mierda.

    Durante años nos vendieron una historia muy seductora.

    Que cualquiera podía abrir una cuenta.

    Que cualquiera podía construir una audiencia.

    Que cualquiera podía convertir su oficio en un negocio.

    Que el algoritmo conectaría mágicamente a los creadores con los compradores.

    Pero la realidad fue mucho menos romántica.

    La gente da likes.

    La gente comenta.

    La gente comparte.

    La gente dice que ama lo artesanal.

    Pero cuando llega la hora de sacar la billetera, descubre que ama mucho más las cosas baratas.

    Un tejido en crochet puede tomar días o semanas de trabajo.

    Horas y horas de una persona sentada construyendo algo punto por punto.

    Sin embargo, mucha gente ve el resultado final y calcula el precio como si hubiera aparecido por generación espontánea.

    Recuerdo haber visto en París chales tejidos vendidos por cientos de euros.

    No estaban vendiendo lana.

    Estaban vendiendo tiempo.

    Experiencia.

    Paciencia.

    Trabajo humano.

    Aquí muchas veces la conversación empieza al revés.

    No preguntan cuánto demoró hacerlo.

    Preguntan cuánto descuento les van a hacer.

    Y si son amigos, esperan un descuento.

    Y si son amigos cercanos, esperan otro.

    Y si además existe algún parentesco, amistad o historia familiar, el descuento se vuelve parte de la negociación nacional permanente.

    El problema nunca fue el crochet.

    El problema fue creer que Instagram era la solución.

    Yo también compré esa fantasía.

    Creí que estar en redes significaba vender.

    Creí que la visibilidad era lo mismo que el valor.

    Creí que el algoritmo podía crear clientes.

    Y estaba equivocado.

    Lo más extraño es que, al desactivar la cuenta, no sentí que estuviera cerrando un negocio.

    Sentí que estaba enterrando una ilusión.

    La ilusión de que las plataformas digitales premian automáticamente el trabajo bien hecho.

    No lo hacen.

    Premian muchas otras cosas.

    La atención.

    La repetición.

    La publicidad.

    La suerte.

    A veces el escándalo.

    A veces el humo.

    Pero no necesariamente el trabajo bien hecho.

    Sin embargo, hay algo hermoso en todo esto.

    Porque mientras la cuenta fue incapaz de vender casi nada, los tejidos siguen existiendo.

    Tengo diez cubrecamas hechos a mano por mi mamá.

    Diez.

    Y los amo.

    Quizá Instagram desaparezca algún día.

    Quizá Meta termine siendo otro fósil digital.

    Quizá dentro de veinte años nadie recuerde qué era un reel.

    Pero esos cubrecamas seguirán existiendo.

    Seguirán contando una historia.

    La de una mujer que pasó miles de horas tejiendo.

    La de un hijo que creyó que internet podía ayudarla.

    Y la de una lección incómoda que tardé años en aprender:

    el valor de una cosa y la capacidad de venderla en redes sociales no son la misma cosa.

    La cuenta fue desactivada.

    La fantasía murió.

    Pero los tejidos sobrevivieron.

    Y, honestamente, creo que eso es lo más importante.

    @elmandelacamara

    Operador de cámara.

    Viejo.

    Cansado.

    Obsoleto.

    Hijo de una mujer que teje mejor de lo que vende Instagram.

    Amante del crochet de mamá.

    Desilusionado de eso que llaman amistad.

    Cansado de nadar contra la corriente.

    Solo la mayor parte del tiempo.

    Libre de la Matrix casi siempre.

    Y cada día más lejos de la fantasía del algoritmo.

    #algoritmo #artesanía #autobiografía #Bogotá #Cali #Caliwood #Colombia #crochet #crochetDeMamá #crochetHechoAMano #culturaDigital #desilusiónDigital #economíaDigital #elmandelacamara #emprendimiento #Ensayo #familia #fantasíaDelAlgoritmo #filmmaker #fueraDelAlgoritmo #hechoAMano #hijoDeUnaMujerQueTeje #historiaPersonal #instagram #laFantasíaDelAlgoritmo #laMatrixNoCompróUnaMierda #losTejidosSobrevivieron #mamá #memoria #obsoletoPeroFuncional #operadorDeCámara #paleontologíaDigital #redes #redesSociales #Reflexiones #trabajoInvisible #trabajoManual #vidaDigital #vidaReal #Zoociedad
  27. #datocurioso

    ¿Sabían que el característico diseño curvo de la katana japonesa no se planeaba desde el forjado inicial de la pieza, sino que aparecía de forma violenta durante un proceso crítico de enfriamiento químico?

    Los maestros artesanos del periodo Kamakura, en el siglo XIII, unían dos tipos de acero con diferentes concentraciones de carbono para obtener una hoja rígida con un filo extremadamente cortante pero resistente a los impactos en combate. El proceso de curvatura, denominado sori, se lograba recubriendo la barra metálica al rojo vivo con una mezcla precisa de arcilla, ceniza de madera y polvo de piedra antes de sumergirla de golpe en un contenedor de agua templada. Al ocurrir este enfriamiento rápido, la sección del filo, que contenía una capa muy delgada de arcilla, se endurecía de manera instantánea y se contraía, mientras que el lomo de la espada, protegido por una capa gruesa de lodo, se enfriaba lentamente manteniendo una estructura molecular más flexible. Esta diferencia de velocidad en la contracción del metal generaba una tensión interna tan fuerte que doblaba de forma automática la estructura de la espada hacia atrás, dotándola de su silueta arqueada sin necesidad de intervención manual o golpes de martillo adicionales.

    — A. Eldritch, Periodista, Locutor, podcaster y bloger del fediverso

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    #Historia #Katana #Japón #SigloXIII #Artesanía #Metalurgia