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  1. La Universidad Complutense suspende por un año a Juan Carlos Monedero por acoso sexista

    La Universidad Complutense suspende por un año a Juan... #la #universidad #complutense #suspende #por #un #año #a #juan #carlos #monedero #acoso #sexista #Actualidad

    tardigram.com/m/Actualidad/t/3

  2. La Universidad Complutense suspende por un año a Juan Carlos Monedero por acoso sexista

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  3. La Universidad Complutense suspende por un año a Juan Carlos Monedero por acoso sexista

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  4. La Universidad Complutense suspende por un año a Juan Carlos Monedero por acoso sexista

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  5. La Universidad Complutense suspende por un año a Juan Carlos Monedero por acoso sexista

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    tardigram.com/m/Actualidad/t/3

  6. 🗳️ ■ La Universidad Complutense suspende por un año a Juan Carlos Monedero por acoso sexista ■ El fundador de Podemos recibió una denuncia del entorno académico hace un año, después de que salieran otras acusaciones dentro del partido[…]
    huffingtonpost.es/politica/la-

    #comunidaddemadrid #podemos #acoso #universidadcomplutense #acosoalasmujeres #juancarlosmonedero #politica

  7. 🗳️ ■ La Universidad Complutense suspende por un año a Juan Carlos Monedero por acoso sexista ■ El fundador de Podemos recibió una denuncia del entorno académico hace un año, después de que salieran otras acusaciones dentro del partido[…]
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    #comunidaddemadrid #podemos #acoso #universidadcomplutense #acosoalasmujeres #juancarlosmonedero #politica

  8. 🗳️ ■ La Universidad Complutense suspende por un año a Juan Carlos Monedero por acoso sexista ■ El fundador de Podemos recibió una denuncia del entorno académico hace un año, después de que salieran otras acusaciones dentro del partido[…]
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    #comunidaddemadrid #podemos #acoso #universidadcomplutense #acosoalasmujeres #juancarlosmonedero #politica

  9. 🗳️ ■ La Universidad Complutense suspende por un año a Juan Carlos Monedero por acoso sexista ■ El fundador de Podemos recibió una denuncia del entorno académico hace un año, después de que salieran otras acusaciones dentro del partido[…]
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    #comunidaddemadrid #podemos #acoso #universidadcomplutense #acosoalasmujeres #juancarlosmonedero #politica

  10. 🗳️ ■ La Universidad Complutense suspende por un año a Juan Carlos Monedero por acoso sexista ■ El fundador de Podemos recibió una denuncia del entorno académico hace un año, después de que salieran otras acusaciones dentro del partido[…]
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  11. 🌐 ■ Alarma en Europa: niveles "preocupantes" de discurso de odio y acoso a quienes lo combaten ■ El fenómeno no sólo victimiza a minorías específicas, sino que ya amenaza directamente la calidad democrática de las socie[…]
    huffingtonpost.es/global/alarm

    #antisemitismo #unioneuropea #islamofobia #gitanos #delitosdeodio #derechoslgtbi #global #racismo #homofobia #xenofobia #acoso

  12. 🌐 ■ Alarma en Europa: niveles "preocupantes" de discurso de odio y acoso a quienes lo combaten ■ El fenómeno no sólo victimiza a minorías específicas, sino que ya amenaza directamente la calidad democrática de las socie[…]
    huffingtonpost.es/global/alarm

    #antisemitismo #unioneuropea #islamofobia #gitanos #delitosdeodio #derechoslgtbi #global #racismo #homofobia #xenofobia #acoso

  13. 🌐 ■ Alarma en Europa: niveles "preocupantes" de discurso de odio y acoso a quienes lo combaten ■ El fenómeno no sólo victimiza a minorías específicas, sino que ya amenaza directamente la calidad democrática de las socie[…]
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    #antisemitismo #unioneuropea #islamofobia #gitanos #delitosdeodio #derechoslgtbi #global #racismo #homofobia #xenofobia #acoso

  14. 🌐 ■ Alarma en Europa: niveles "preocupantes" de discurso de odio y acoso a quienes lo combaten ■ El fenómeno no sólo victimiza a minorías específicas, sino que ya amenaza directamente la calidad democrática de las socie[…]
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    #antisemitismo #unioneuropea #islamofobia #gitanos #delitosdeodio #derechoslgtbi #global #racismo #homofobia #xenofobia #acoso

  15. 🌐 ■ Alarma en Europa: niveles "preocupantes" de discurso de odio y acoso a quienes lo combaten ■ El fenómeno no sólo victimiza a minorías específicas, sino que ya amenaza directamente la calidad democrática de las socie[…]
    huffingtonpost.es/global/alarm

    #antisemitismo #unioneuropea #islamofobia #gitanos #delitosdeodio #derechoslgtbi #global #racismo #homofobia #xenofobia #acoso

  16. europesays.com/es/574625/ Lorena Gómez denuncia el acoso sufrido en redes: «Me amenazaba con que si salía con mi hijo a la calle, me podía pasar algo» #acoso #Celebrities #denuncia #Entertainment #Entretenimiento #ES #España #Famosos #gomez #lorena #Spain #sufrido

  17. El hostigamiento sexual en el empleo: nuevo episodio del Podcast de la Defensoría

    El hostigamiento sexual en el empleo: nuevo episodio del Podcast de la Defensoría
    San José, 14 may (elmundo.cr) – La Defensoría de los Habitantes lanzó un nuevo capítulo del podcast “Calladita No es más bonita”, el cual se crea desde la convicción que el silencio no puede seguir siendo cómplice de la violencia contra la mujer. En esta nueva ed [...]

    #Acoso #Defensoría #Podcast #Tendencias

    elmundo.cr/tendencias/el-hosti

  18. La mente detrás del acecho

    Entendiendo la psicología del acosador

    A menudo, las películas nos han vendido una imagen romántica de la persistencia, pero en la psicología clínica sabemos que hay una línea muy clara entre el interés sano y el acoso. Un acosador no actúa por exceso de amor o "solo interes", sino por una profunda necesidad de control y una incapacidad para gestionar el rechazo. En su mente, la otra persona deja de ser un individuo con deseos propios para convertirse en un objeto que debe ser poseído o vigilado para validar su propia existencia.

    La mayoría de estos comportamientos nacen de una mezcla de baja autoestima y un narcisismo frágil. El acosador proyecta sus carencias en la víctima, convenciéndose de que existe un vínculo especial que solo él puede ver. Cuando la realidad no coincide con su fantasía, aparece la frustración y el deseo de castigar. No buscan una conexión real, sino dominar la narrativa de la vida del otro para sentirse poderosos. Entender esto es vital porque nos ayuda a dejar de romantizar conductas invasivas y a poner límites claros desde el primer momento. La seguridad emocional empieza por reconocer que nadie tiene derecho a invadir nuestro espacio personal bajo la excusa del afecto.

    M. P., MSc. en Psicología Clínica

    #psicología #saludmental #relaciones #prevención #conductahumana
    #acoso

  19. 🗳️ ■ El acoso de Vito Quiles o Bertrand Ndongo tiene su origen en la extrema derecha trumpista y continúa con el apoyo de PP y Vox ■ Durante la pandemia proliferaron en España proyectos en la órbita de la extrema derecha que utilizaron y u[…]
    huffingtonpost.es/politica/el-

    #acoso #bertrandndongo #javiernegre #ainavidal #extremaderecha #vitoquiles #politica

  20. 🗳️ ■ El acoso de Vito Quiles o Bertrand Ndongo tiene su origen en la extrema derecha trumpista y continúa con el apoyo de PP y Vox ■ Durante la pandemia proliferaron en España proyectos en la órbita de la extrema derecha que utilizaron y u[…]
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    #acoso #bertrandndongo #javiernegre #ainavidal #extremaderecha #vitoquiles #politica

  21. 🗳️ ■ El acoso de Vito Quiles o Bertrand Ndongo tiene su origen en la extrema derecha trumpista y continúa con el apoyo de PP y Vox ■ Durante la pandemia proliferaron en España proyectos en la órbita de la extrema derecha que utilizaron y u[…]
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    #acoso #bertrandndongo #javiernegre #ainavidal #extremaderecha #vitoquiles #politica

  22. 🗳️ ■ El acoso de Vito Quiles o Bertrand Ndongo tiene su origen en la extrema derecha trumpista y continúa con el apoyo de PP y Vox ■ Durante la pandemia proliferaron en España proyectos en la órbita de la extrema derecha que utilizaron y u[…]
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    #acoso #bertrandndongo #javiernegre #ainavidal #extremaderecha #vitoquiles #politica

  23. 🗳️ ■ El acoso de Vito Quiles o Bertrand Ndongo tiene su origen en la extrema derecha trumpista y continúa con el apoyo de PP y Vox ■ Durante la pandemia proliferaron en España proyectos en la órbita de la extrema derecha que utilizaron y u[…]
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    #acoso #bertrandndongo #javiernegre #ainavidal #extremaderecha #vitoquiles #politica

  24. :stargif: 𝑬𝒍 𝒄𝒂𝒔𝒐 𝒅𝒆 𝑳𝒆𝒚𝒍𝒂: 𝒄𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒍𝒂 𝒍𝒆𝒚 𝒏𝒐 𝒂𝒍𝒄𝒂𝒏𝒛𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒆𝒙𝒑𝒍𝒊𝒄𝒂𝒓 𝒆𝒍 𝒉𝒐𝒓𝒓𝒐𝒓 :stargif:

    “𝙲𝚛𝚘́𝚗𝚒𝚌𝚊 𝚗𝚎𝚐𝚛𝚊”

    Lo de Leyla Monserrat Lares Becerra no es una historia lejana ni un episodio aislado.
    Es de esas cosas que incomodan porque obligan a mirar de frente algo que muchas veces se prefiere ignorar.

    Todo empezó el 25 de septiembre de 2025, en General Plutarco Elías Calles (zona de Sonoyta).
    Leyla, de 15 años, viajaba en autobús con su madre cuando se encontró con una supuesta amiga.
    Nada fuera de lo normal.
    De hecho, la propuesta sonaba hasta ilusionante: una “fiesta sorpresa”.
    Leyla aceptó.

    No hubo fiesta.

    La llevaron a una vivienda.
    Allí, según la investigación, la sentaron, le vendaron los ojos y le ataron las manos bajo la excusa de esa sorpresa.
    Este punto es clave para entender lo que después cuesta tanto asimilar: Leyla no estaba en “modo peligro”.
    Estaba confiando.
    Estaba dentro de una situación que, aunque extraña, seguía teniendo sentido para ella en ese momento.

    Cuando alguien cree que está entre conocidos y en un contexto seguro, el cerebro no activa inmediatamente una respuesta de huida o defensa.
    De hecho, puede pasar lo contrario: se coopera.
    No por debilidad, sino porque la situación está disfrazada de normalidad.
    A eso se suma otro factor muy poco entendido: la reacción de bloqueo.
    Ante algo inesperado o confuso, muchas personas no gritan ni luchan de inmediato; se quedan quietas, intentando procesar lo que está pasando.

    Las agresoras —dos menores de 13 y 15 años— aprovecharon precisamente ese margen.
    No fue un impulso.
    Fue algo pensado.
    Prepararon el escenario para que Leyla no sospechara hasta el último momento.

    Y hay un punto que hace todo aún más duro de asimilar: lo grabaron.

    Ese video no se quedó ahí.
    Meses después terminó llegando a su madre.
    Esa grabación, además de ser una prueba clave, dejó al descubierto algo escalofriante: Leyla aparece riendo, confiada, pensando que le van a presentar a alguien especial.
    No entiende lo que está pasando hasta que ya es tarde.
    El estrangulamiento duró casi un minuto.

    Detrás de esto no había un arrebato puntual.
    Las investigaciones hablan de un contexto previo de acoso.
    Conflictos en redes sociales, burlas por su color de piel, tensiones personales e incluso un posible problema sentimental.
    La madre de Leyla, Carmen Becerra, lo ha repetido varias veces: esto venía de antes.
    Y se planeó.

    Después del asesinato, las menores enterraron el cuerpo en el patio de una vivienda, en el ejido El Desierto.
    Cavaron una fosa de unos dos metros y usaron cal para cubrirlo.
    Y todavía hay un detalle más difícil de encajar: dos días después enviaron el video a la madre.

    En marzo de 2026 llegaron las sentencias, y ahí es donde el caso estalló socialmente.

    La menor de 15 años recibió una condena de unos 2 años y 10 meses de internamiento en un centro para adolescentes.
    La de 13 años, por ley, no puede ser internada: se le impuso libertad asistida y el pago de una reparación del daño.

    Esa “reparación” fue de 5,677 pesos.

    La familia denunció que ni siquiera cubría el funeral, que superó los 30,000.
    Para muchos, no es solo insuficiente: es una forma de revictimización.

    El magistrado Rafael Acuña Griego fue claro al explicarlo: el juez no se salió de la norma.
    El Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes limita las penas para menores de 16 años a un máximo de tres años de internamiento, sin importar la gravedad del delito.

    Y ahí está el choque: lo que permite la ley frente a lo que la gente siente como justicia.

    Desde entonces ha habido marchas, protestas y presión social en Sonora.
    No solo por Leyla, sino porque su caso ha puesto sobre la mesa algo incómodo: hay muchos episodios de violencia entre menores que no llegan a conocerse o no generan este nivel de atención.

    No es un “caso histórico” en el sentido clásico.
    Pero sí es uno de esos hechos que obligan a pensar en serio sobre el bullying, el uso de redes, la violencia entre jóvenes y los límites de las leyes actuales.

    Porque al final, más allá de cifras, leyes o titulares, aquí hay una idea que cuesta quitarse de la cabeza: una chica de 15 años confió en quienes creía sus amigas… y eso fue exactamente lo que se utilizó en su contra.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #casoreal #mexico #sonora #justicia #violenciajuvenil #bullying #acoso #racismo #concienciasocial #realidad #historiasreales #memoria #sociedad #reflexion #cambiodeley #leyla #nomasviolencia

  25. :stargif: 𝑬𝒍 𝒄𝒂𝒔𝒐 𝒅𝒆 𝑳𝒆𝒚𝒍𝒂: 𝒄𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒍𝒂 𝒍𝒆𝒚 𝒏𝒐 𝒂𝒍𝒄𝒂𝒏𝒛𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒆𝒙𝒑𝒍𝒊𝒄𝒂𝒓 𝒆𝒍 𝒉𝒐𝒓𝒓𝒐𝒓 :stargif:

    “𝙲𝚛𝚘́𝚗𝚒𝚌𝚊 𝚗𝚎𝚐𝚛𝚊”

    Lo de Leyla Monserrat Lares Becerra no es una historia lejana ni un episodio aislado.
    Es de esas cosas que incomodan porque obligan a mirar de frente algo que muchas veces se prefiere ignorar.

    Todo empezó el 25 de septiembre de 2025, en General Plutarco Elías Calles (zona de Sonoyta).
    Leyla, de 15 años, viajaba en autobús con su madre cuando se encontró con una supuesta amiga.
    Nada fuera de lo normal.
    De hecho, la propuesta sonaba hasta ilusionante: una “fiesta sorpresa”.
    Leyla aceptó.

    No hubo fiesta.

    La llevaron a una vivienda.
    Allí, según la investigación, la sentaron, le vendaron los ojos y le ataron las manos bajo la excusa de esa sorpresa.
    Este punto es clave para entender lo que después cuesta tanto asimilar: Leyla no estaba en “modo peligro”.
    Estaba confiando.
    Estaba dentro de una situación que, aunque extraña, seguía teniendo sentido para ella en ese momento.

    Cuando alguien cree que está entre conocidos y en un contexto seguro, el cerebro no activa inmediatamente una respuesta de huida o defensa.
    De hecho, puede pasar lo contrario: se coopera.
    No por debilidad, sino porque la situación está disfrazada de normalidad.
    A eso se suma otro factor muy poco entendido: la reacción de bloqueo.
    Ante algo inesperado o confuso, muchas personas no gritan ni luchan de inmediato; se quedan quietas, intentando procesar lo que está pasando.

    Las agresoras —dos menores de 13 y 15 años— aprovecharon precisamente ese margen.
    No fue un impulso.
    Fue algo pensado.
    Prepararon el escenario para que Leyla no sospechara hasta el último momento.

    Y hay un punto que hace todo aún más duro de asimilar: lo grabaron.

    Ese video no se quedó ahí.
    Meses después terminó llegando a su madre.
    Esa grabación, además de ser una prueba clave, dejó al descubierto algo escalofriante: Leyla aparece riendo, confiada, pensando que le van a presentar a alguien especial.
    No entiende lo que está pasando hasta que ya es tarde.
    El estrangulamiento duró casi un minuto.

    Detrás de esto no había un arrebato puntual.
    Las investigaciones hablan de un contexto previo de acoso.
    Conflictos en redes sociales, burlas por su color de piel, tensiones personales e incluso un posible problema sentimental.
    La madre de Leyla, Carmen Becerra, lo ha repetido varias veces: esto venía de antes.
    Y se planeó.

    Después del asesinato, las menores enterraron el cuerpo en el patio de una vivienda, en el ejido El Desierto.
    Cavaron una fosa de unos dos metros y usaron cal para cubrirlo.
    Y todavía hay un detalle más difícil de encajar: dos días después enviaron el video a la madre.

    En marzo de 2026 llegaron las sentencias, y ahí es donde el caso estalló socialmente.

    La menor de 15 años recibió una condena de unos 2 años y 10 meses de internamiento en un centro para adolescentes.
    La de 13 años, por ley, no puede ser internada: se le impuso libertad asistida y el pago de una reparación del daño.

    Esa “reparación” fue de 5,677 pesos.

    La familia denunció que ni siquiera cubría el funeral, que superó los 30,000.
    Para muchos, no es solo insuficiente: es una forma de revictimización.

    El magistrado Rafael Acuña Griego fue claro al explicarlo: el juez no se salió de la norma.
    El Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes limita las penas para menores de 16 años a un máximo de tres años de internamiento, sin importar la gravedad del delito.

    Y ahí está el choque: lo que permite la ley frente a lo que la gente siente como justicia.

    Desde entonces ha habido marchas, protestas y presión social en Sonora.
    No solo por Leyla, sino porque su caso ha puesto sobre la mesa algo incómodo: hay muchos episodios de violencia entre menores que no llegan a conocerse o no generan este nivel de atención.

    No es un “caso histórico” en el sentido clásico.
    Pero sí es uno de esos hechos que obligan a pensar en serio sobre el bullying, el uso de redes, la violencia entre jóvenes y los límites de las leyes actuales.

    Porque al final, más allá de cifras, leyes o titulares, aquí hay una idea que cuesta quitarse de la cabeza: una chica de 15 años confió en quienes creía sus amigas… y eso fue exactamente lo que se utilizó en su contra.

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    #casoreal #mexico #sonora #justicia #violenciajuvenil #bullying #acoso #racismo #concienciasocial #realidad #historiasreales #memoria #sociedad #reflexion #cambiodeley #leyla #nomasviolencia

  26. :stargif: 𝑬𝒍 𝒄𝒂𝒔𝒐 𝒅𝒆 𝑳𝒆𝒚𝒍𝒂: 𝒄𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒍𝒂 𝒍𝒆𝒚 𝒏𝒐 𝒂𝒍𝒄𝒂𝒏𝒛𝒂 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒆𝒙𝒑𝒍𝒊𝒄𝒂𝒓 𝒆𝒍 𝒉𝒐𝒓𝒓𝒐𝒓 :stargif:

    “𝙲𝚛𝚘́𝚗𝚒𝚌𝚊 𝚗𝚎𝚐𝚛𝚊”

    Lo de Leyla Monserrat Lares Becerra no es una historia lejana ni un episodio aislado.
    Es de esas cosas que incomodan porque obligan a mirar de frente algo que muchas veces se prefiere ignorar.

    Todo empezó el 25 de septiembre de 2025, en General Plutarco Elías Calles (zona de Sonoyta).
    Leyla, de 15 años, viajaba en autobús con su madre cuando se encontró con una supuesta amiga.
    Nada fuera de lo normal.
    De hecho, la propuesta sonaba hasta ilusionante: una “fiesta sorpresa”.
    Leyla aceptó.

    No hubo fiesta.

    La llevaron a una vivienda.
    Allí, según la investigación, la sentaron, le vendaron los ojos y le ataron las manos bajo la excusa de esa sorpresa.
    Este punto es clave para entender lo que después cuesta tanto asimilar: Leyla no estaba en “modo peligro”.
    Estaba confiando.
    Estaba dentro de una situación que, aunque extraña, seguía teniendo sentido para ella en ese momento.

    Cuando alguien cree que está entre conocidos y en un contexto seguro, el cerebro no activa inmediatamente una respuesta de huida o defensa.
    De hecho, puede pasar lo contrario: se coopera.
    No por debilidad, sino porque la situación está disfrazada de normalidad.
    A eso se suma otro factor muy poco entendido: la reacción de bloqueo.
    Ante algo inesperado o confuso, muchas personas no gritan ni luchan de inmediato; se quedan quietas, intentando procesar lo que está pasando.

    Las agresoras —dos menores de 13 y 15 años— aprovecharon precisamente ese margen.
    No fue un impulso.
    Fue algo pensado.
    Prepararon el escenario para que Leyla no sospechara hasta el último momento.

    Y hay un punto que hace todo aún más duro de asimilar: lo grabaron.

    Ese video no se quedó ahí.
    Meses después terminó llegando a su madre.
    Esa grabación, además de ser una prueba clave, dejó al descubierto algo escalofriante: Leyla aparece riendo, confiada, pensando que le van a presentar a alguien especial.
    No entiende lo que está pasando hasta que ya es tarde.
    El estrangulamiento duró casi un minuto.

    Detrás de esto no había un arrebato puntual.
    Las investigaciones hablan de un contexto previo de acoso.
    Conflictos en redes sociales, burlas por su color de piel, tensiones personales e incluso un posible problema sentimental.
    La madre de Leyla, Carmen Becerra, lo ha repetido varias veces: esto venía de antes.
    Y se planeó.

    Después del asesinato, las menores enterraron el cuerpo en el patio de una vivienda, en el ejido El Desierto.
    Cavaron una fosa de unos dos metros y usaron cal para cubrirlo.
    Y todavía hay un detalle más difícil de encajar: dos días después enviaron el video a la madre.

    En marzo de 2026 llegaron las sentencias, y ahí es donde el caso estalló socialmente.

    La menor de 15 años recibió una condena de unos 2 años y 10 meses de internamiento en un centro para adolescentes.
    La de 13 años, por ley, no puede ser internada: se le impuso libertad asistida y el pago de una reparación del daño.

    Esa “reparación” fue de 5,677 pesos.

    La familia denunció que ni siquiera cubría el funeral, que superó los 30,000.
    Para muchos, no es solo insuficiente: es una forma de revictimización.

    El magistrado Rafael Acuña Griego fue claro al explicarlo: el juez no se salió de la norma.
    El Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes limita las penas para menores de 16 años a un máximo de tres años de internamiento, sin importar la gravedad del delito.

    Y ahí está el choque: lo que permite la ley frente a lo que la gente siente como justicia.

    Desde entonces ha habido marchas, protestas y presión social en Sonora.
    No solo por Leyla, sino porque su caso ha puesto sobre la mesa algo incómodo: hay muchos episodios de violencia entre menores que no llegan a conocerse o no generan este nivel de atención.

    No es un “caso histórico” en el sentido clásico.
    Pero sí es uno de esos hechos que obligan a pensar en serio sobre el bullying, el uso de redes, la violencia entre jóvenes y los límites de las leyes actuales.

    Porque al final, más allá de cifras, leyes o titulares, aquí hay una idea que cuesta quitarse de la cabeza: una chica de 15 años confió en quienes creía sus amigas… y eso fue exactamente lo que se utilizó en su contra.

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    #casoreal #mexico #sonora #justicia #violenciajuvenil #bullying #acoso #racismo #concienciasocial #realidad #historiasreales #memoria #sociedad #reflexion #cambiodeley #leyla #nomasviolencia