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¿Qué hace iPronics, la empresa valenciana en la que invierte Nvidia? #Nvidia #iPronics #InteligenciaArtificial #IA #Tecnologia #Valencia #Startups #Innovacion #CentrosDeDatos #Fotonica #Semiconductores #Inversion #felizlunes #7deseptiembre
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¿Por qué Asia se dispara mientras el petróleo roza los 100 dólares? #Bolsa #Mercados #Asia #Nikkei #Kospi #Petróleo #Brent #Irán #AfD #Alemania #Semiconductores #InteligenciaArtificial #Economía #felizlunes #7deseptiembre
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IA: del sueño tecnológico al riesgo sistémico
Por: Lic. Alejandro Marcó del Pont
Un Black Monday donde la euforia supera a los fundamentos (El Tábano Economista)
Existía un viejo adagio en las profundidades de las minas de carbón del siglo XIX que advertía a los picadores sobre el peligro invisible del gas grisú. Antes de que existieran los sensores electrónicos, los mineros descendían a las galerías acompañados de un canario en una pequeña jaula de mimbre. El ave, mucho más sensible a las toxinas que el ser humano, servía como un sistema de alerta temprana; si el canario dejaba de cantar y caía al suelo, los hombres sabían que tenían apenas unos segundos para huir antes de que la atmósfera se volviera letal o una chispa provocara una explosión catastrófica.
Hoy, en las pantallas de las terminales financieras de todo el mundo, hemos encontrado a nuestro propio canario. No está en una mina de Gales o de Virginia Occidental, sino en el índice bursátil de Seúl. Un reciente y revelador informe publicado por Asia Times nos muestra cómo la extrema exposición de la economía surcoreana a la fiebre de la Inteligencia Artificial no debe leerse como un evento aislado, una simple anécdota de un mercado emergente tecnológico, sino como el canario en la mina de un riesgo sistémico global.
Si se quiere una imagen sencilla, Corea hoy funciona como alerta. No porque sea el único país vulnerable a la IA, sino porque condensa en un solo mercado varios de los riesgos que veremos dispersos por Asia y por el sistema financiero internacional: rentabilidad dudosa, inversión desbordada, endeudamiento, presión sobre monedas, dependencia de una cadena de suministros muy concentrada, así como una carrera entre gigantes tecnológicos que puede dejar mucho valor destruido antes de crear productividad real.
Lo primero que conviene decir con claridad es que la IA no está financiándose, en gran medida, con el dinero “limpio” de una expansión autosostenida, sino con una mezcla de caja de las grandes tecnológicas, deuda, vehículos especiales y crédito privado. El Banco de Pagos Internacionales (BIS) describe la inversión en IA en su análisis The AI investment race como uno de las mayores expansiones tecnológicas de la historia de Estados Unidos, y señala además que el proceso ya mostró dos rasgos preocupantes: una tendencia a la sobreinversión y la aparición de financiamiento circular entre grandes tecnológicas, llamadas hiperescaladores (Alphabet, Amazon, Microsoft, Meta, Oracle), laboratorios y proveedores de infraestructura. Ese último punto es crucial, porque la circularidad vuelve más difícil distinguir entre ingresos reales y movimientos contables que alimentan valuaciones.
La inversión circular funciona como sigue. Imagina una rueda que gira y en cada vuelta casi todos los que están encima creen que están ganando dinero nuevo. Nvidia fabrica los chips más buscados del mundo para inteligencia artificial. CoreWeave, una empresa que construye y alquila centros de datos especializados, necesita miles de esos chips para ofrecer potencia de cálculo a los grandes laboratorios. Nvidia no se limita a vendérselos: también invierte dinero en CoreWeave y se queda con una parte de sus acciones. CoreWeave, con ese capital y con deuda, compra todavía más chips a Nvidia. Nvidia registra una venta enorme, sus ingresos se disparan y el precio de su propia acción sube. Al mismo tiempo, la participación que Nvidia tiene en CoreWeave también vale más porque CoreWeave parece un negocio en plena expansión. Primera vuelta de la rueda: Nvidia gana por la venta de chips a la empresa que invirtió y vuelve a ganar porque sus acciones en CoreWeave se revalorizan.
Ahora entran los laboratorios. OpenAI necesita una cantidad colosal de potencia de cálculo para entrenar y operar sus modelos. Firma contratos plurianuales con CoreWeave como proveedores de nube. Para poder pagarlos, OpenAI recibe miles de millones de Microsoft. Con ese dinero, OpenAI alquila capacidad a CoreWeave. Al tener un cliente del tamaño de OpenAI, puede pedir más préstamos o atraer más inversores, y con ese dinero nuevo vuelve a comprar chips a Nvidia. Segunda vuelta: Nvidia vende otra vez más chips, CoreWeave crece, OpenAI parece más valioso porque tiene acceso garantizado a una gran capacidad de cómputo y Microsoft ve cómo su propia división de nube crece gracias al gasto de OpenAI.
Microsoft, además, tiene una participación importante en OpenAI. Cuando la valoración de OpenAI sube, Microsoft se apunta una ganancia contable por la revalorización de su inversión. Tercera vuelta: el dinero que Microsoft puso en OpenAI regresa, en parte, como ingreso y otra como aumento del valor de su stake (término que se utiliza para medir el nivel de confianza que tenemos en una apuesta).
En cada giro parece haber más actividad, más demanda, más ingresos y valoraciones más altas. Pero una parte importante del dinero que alimenta la demanda es capital que los propios actores del círculo inyectaron antes. Mientras la rueda gira rápido, Nvidia, CoreWeave, OpenAI y Microsoft celebran ganancias en distintas formas: ventas de chips, ingresos de nube, revalorización de acciones y participaciones. El día que el capital nuevo deje de entrar con la misma fuerza, o que las empresas y los usuarios reales no paguen precios suficientes para cubrir el coste de toda esa infraestructura, la rueda se frena.
Aquí el centro del problema: la diferencia entre inversión y su retornos o ganancia. Los llamados hiperescalares — Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle— están en una carrera de gasto gigantesca. El BIS calcula que este auge de inversión en IA se encuentra entre los más rápidos e intensos de la historia tecnológica estadounidense y que la inversión conjunta de los principales grandes tecnológicas superará con holgura el billón de dólares entre 2025 y 2026. Y esto en un contexto en el que el gasto de capital de 2026 ya se proyecta por encima de los 700.000 millones de dólares. El punto no es que estos montos sean imposibles de financiar para grupos tan grandes; el punto es que la velocidad del gasto está muy por delante de la capacidad de demostrar retornos consistentes.
Y aquí aparece la pregunta incómoda: ¿la IA está generando productividad suficiente como para justificar semejante expansión? La respuesta más prudente, por ahora, es: todavía no de manera generalizada. Hay usos valiosos, sí, y hay casos concretos de eficiencia, pero la evidencia agregada sigue mostrando una brecha enorme entre entusiasmo e impacto medible. Informes citados por la prensa económica hablan de tasas de retorno muy bajas o nulas en buena parte de las implementaciones empresariales, y el propio BIS advierte que no es seguro que, en el corto plazo, la IA funcione como fuerza deflacionaria o como máquina de ganancias rápidas para toda la economía.
Ese desajuste importa porque el mercado tiende a premiar la promesa antes que el resultado. En otras palabras, la inversión en capital puede seguir subiendo mientras los ingresos aún no llegan, siempre que el financiamiento sea abundante y la confianza no se rompa. Pero cuando esa confianza se debilita, el castigo es abrupto. El BIS compara la bonanza actual con cinco grandes episodios históricos de inversión: “La fiebre de los canales en la década de 1830; la burbuja ferroviaria británica de los años 1840; la electrificación de comienzos del siglo XX; la exuberancia de los años veinte y la burbuja de las puntocom de finales de los noventa compartieron un rasgo común: todos ellos surgieron a partir de auténticas revoluciones tecnológicas que atrajeron mucho más capital del que posteriormente pudieron justificar sus rendimientos comerciales«.
La extrema exposición de Corea del Sur encaja en esa lógica. Corea es una economía profundamente entrelazada con los semiconductores, y por eso concentra tanto la promesa como el riesgo. Cuando suben las expectativas sobre IA, suben también los precios de las firmas coreanas vinculadas a chips y memorias; pero cuando el mercado duda de la rentabilidad del sector, la caída golpea de manera desproporcionada. La corrección no es solo bursátil: puede afectar empleo, inversión, consumo y financiamiento corporativo. Además, en Corea el endeudamiento de los hogares es extraordinariamente alto, lo que vuelve más sensible cualquier caída del efecto riqueza. Un retroceso fuerte en activos financieros o inmobiliarios reduce la confianza del consumidor y puede deteriorar la calidad del crédito doméstico.
La deuda de hogares en Corea alcanzó récords cercanos a 1,4 billones de dólares en 2026. La ratio deuda/ingreso disponible está entre los más altos de la OCDE. Veamos cómo funciona un incremento bursátil o una caída. El rally del índice de bolsa coreano (KOSPI), impulsado por Samsung y SK Hynix, ligadas a la IA, genera efecto riqueza al aumentar un 54% su valorización bursátil. Las exportaciones de chips superaron a las de autos, barcos y electrónica; en junio de 2026 crecieron un 70,9% interanual, donde Samsung y SK Hynix concentran la mayoría del aumento. El índice subió, pero también sufrió caídas brutales de hasta 40% desde picos de junio.
Si tenía acciones de Samsung que valían 10, ahora valen 15.4, ese es el efecto riqueza, quienes tienen este tipo de acciones tomaron un préstamo para comprar más acciones o aumentar su hipoteca, para invertir el efecto riqueza. En mayo 2026 el endeudamiento mensual saltó bruscamente. Parte de las plusvalías de acciones se destinan a vivienda. Ahora, si el índice bursátil corrige a la baja, tal como pasó (-40%), el patrimonio neto de los hogares cae, y las acciones que estaban a 15.4 pasan a 11. Esta disminución lleva a aumenta la morosidad y reducir el consumo, amplificando el shock macro. El Banco de Corea sube el interés por la fuga de capitales de las ganancias del auge de semiconductores y las deudas tomadas se encarecen, lo que afecta la demanda doméstica y la estabilidad financiera.
La fuga de capitales hacia las tecnológicas estadounidenses tiene un efecto adicional: alimenta aún más el ecosistema de la IA en los Estados Unidos y reduce el margen de Asia para sostener sus propias inversiones sin tensionar moneda, inflación y tasas. Es decir, el centro absorbe capital del resto del mundo justo en el momento en que ese resto del mundo necesita inversión productiva y estabilidad financiera. Así, la IA no solo es una carrera entre empresas; también es una carrera entre sistemas monetarios y entre regiones que compiten por financiar el futuro.
A esto se suma la colaboración de Estados y fondos soberanos, especialmente en el Golfo. Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait han entrado con fuerza en la financiación de infraestructura de IA, ya sea por medio de acuerdos con grandes tecnológicas o mediante vehículos soberanos vinculados a centros de datos, computación y modelos de escala global. Ese apoyo no es menor: aporta capital, acelera despliegue y refuerza la cadena global de infraestructura. Pero también introduce una dependencia estructural sobre energía, materiales y estabilidad geopolítica. Los centros de datos requieren electricidad masiva y continua, redes robustas, refrigeración intensiva, chips, agua y, además, acceso a insumos industriales y a rutas de suministro seguras.
En otras palabras, la IA no es solo software. Es un sistema físico. Y como sistema físico, depende de electricidad, agua, cobre, tierras raras, logística y paz comercial. Por eso el Golfo es, a la vez, parte de la solución y del problema: aporta energía y capital, pero también convierte la expansión de la IA en un proceso expuesto a tensiones regionales, precios del petróleo, conflictos en rutas marítimas y riesgos sobre materiales críticos. Si algo interrumpe ese engranaje —una subida del costo energético, un cuello de botella en chips de memoria o una perturbación geopolítica— el modelo de crecimiento puede perder velocidad muy rápido.
El private credit agrega opacidad a una historia que ya es compleja. Gran parte de la infraestructura de IA no está financiada exclusivamente por la banca tradicional ni por emisiones públicas transparentes, sino por fondos privados y estructuras diseñadas para acomodar riesgos específicos. Eso puede ser funcional en fase expansiva, pero también puede ocultar el verdadero nivel de apalancamiento del sistema. Cuando el financiamiento se vuelve menos transparente, el mercado tarda más en ver el deterioro; y cuando finalmente lo ve, suele reaccionar con mayor violencia. El BIS subraya precisamente el aumento de la deuda, la presencia de vehículos especiales y la arquitectura de financiamiento cruzado como una fuente de fragilidad sistémica.
¿Significa esto que la IA es una burbuja sin valor económico? No. Significa algo más incómodo: que una tecnología genuinamente transformadora puede convivir con una estructura financiera inestable. Esa es la gran lección de la historia económica. Los canales, los ferrocarriles, la electrificación, la industria digital y luego internet no fueron ilusiones; fueron revoluciones reales. Pero la historia enseña que las revoluciones tecnológicas suelen atraer más capital del que los retornos de corto plazo pueden soportar. El resultado no es necesariamente el fracaso de la tecnología, sino el fracaso de las expectativas financieras que la rodean.
Por eso Corea del Sur no debe leerse como un caso nacional aislado. Es una advertencia. Un mercado concentrado, una economía abierta, una exposición alta a semiconductores, con hogares muy endeudado y una dependencia fuerte del ciclo tecnológico global pueden transformar una corrección bursátil en una señal sistémica. Si la rentabilidad de la IA sigue siendo baja, si la inversión sigue creciendo más rápido que los ingresos, si el private credit sigue acumulando riesgo opaco y si los bancos centrales se ven obligados a defender monedas mientras toleran inflación y menor crecimiento, entonces el desenlace puede ser un freno prolongado a la inversión, una presión sobre bonos y una desaceleración más amplia.
En ese sentido, la pregunta relevante no es si la IA cambiará el mundo. Eso ya está ocurriendo. La pregunta es quién paga la transición, cuánto cuesta financiarla y qué pasa si la promesa de productividad tarda demasiado en materializarse. Corea del Sur, Japón, los grandes tecnológicas, los fondos del Golfo y el crédito privado están escribiendo hoy esa respuesta. Y no todos los capítulos prometen un final feliz.
Corea del Sur no es una excepción exótica ni una víctima aislada de la volatilidad. Es un espejo. Refleja una economía atrapada entre la promesa de la productividad futura y las obligaciones financieras del presente. El canario todavía no ha muerto, pero ya dejó de cantar. Y cuando una mina escucha ese silencio, no conviene discutir si el ave exagera: conviene empezar a salir.
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Chips, inteligencia artificial y poder: China abre una grieta en el monopolio tecnológico de Occidente | vía #UChileRadio
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Samsung esquiva la huelga en el último minuto: acuerdo tentativo salva al mercado global de chips
A horas de que comenzara una paralización de 18 días que amenazaba con costarle 20.000 millones de dólares a Samsung y sacudir el suministro mundial de semiconductores, la empresa y su sindicato alcanzaron un acuerdo de madrugada luego de seis meses de conflicto y tres días de negociaciones al borde del abismo (Fuente Androidheadlines).
El mundo de los semiconductores respiró aliviado este miércoles. Samsung Electronics y su sindicato de trabajadores llegaron a un acuerdo tentativo de último momento, evitando una huelga potencialmente devastadora que estaba programada para comenzar el jueves 21 de mayo en la mayor fábrica de chips de memoria del mundo. El acuerdo se alcanzó tras tres días de negociaciones al filo del abismo, poniendo fin a un enfrentamiento que llevaba seis meses sin resolución.
Los términos del acuerdo representan un punto medio entre las posiciones de ambas partes. La dirección aceptó destinar aproximadamente el 12% de las ganancias operativas anuales a bonificaciones para los empleados, y eliminar el tope máximo de bonos para los trabajadores de la división de semiconductores. Además, el nuevo esquema extiende los incentivos económicos más allá del lucrativo departamento de memoria, alcanzando también a ingenieros de las unidades de fundición y manufactura, históricamente menos rentables. El sindicato había exigido originalmente el 15%, mientras que la empresa había ofrecido alrededor del 13%.
El comité de huelga conjunto informó que la paralización planificada desde el jueves hasta el 7 de junio queda suspendida «hasta nuevo aviso», y que los más de 70.000 miembros del sindicato votarán el acuerdo salarial propuesto entre el sábado 24 y el miércoles 28 de mayo.
La magnitud de lo que se evitó no puede subestimarse. Los analistas financieros habían advertido que incluso una participación parcial del sindicato podría haber reducido el suministro global de DRAM hasta un 4% y el de memoria NAND flash hasta un 3%, en un momento en que los inventarios globales apenas cubren unas pocas semanas de demanda del mercado. El Primer Ministro surcoreano Kim Min-seok había estimado que las pérdidas económicas directas de la huelga podrían alcanzar 1 billón de wones, con un efecto en cascada que podría escalar hasta 100 billones de wones —unos 66.000 millones de dólares— si las disrupciones en producción obligaban a descartar obleas de semiconductores ya en proceso de fabricación.
Samsung Electronics representa el 22,8% de las exportaciones totales de Corea del Sur y el 26% de su capitalización bursátil total, lo que convierte este conflicto laboral en algo que va mucho más allá de una negociación salarial corporativa. La intervención directa del gobierno, con el Ministro de Trabajo Kim Young-hoon presidiendo personalmente las últimas rondas de negociación, fue determinante para destrabar el impasse. El propio ministro declaró estar «verdaderamente agradecido» de que ambas partes hubieran llegado a un acuerdo por la vía del diálogo.
Con la ratificación pendiente del voto de los trabajadores, el capítulo no está cerrado del todo. Pero por ahora, la cadena de suministro global de chips puede seguir funcionando sin sobresaltos.
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La amenaza de huelga en Samsung borró 66.000 millones de dólares de su valor bursátil en un solo día
Más de 41.000 trabajadores de Samsung Electronics podrían entrar en huelga el 21 de mayo si la empresa no cede ante sus demandas de bonificaciones. El solo anuncio del fracaso en las negociaciones hundió la acción más de un 6%, aunque el mercado se recuperó parcialmente tras la intervención del gobierno surcoreano (Fuente Sammobile).
Samsung atraviesa uno de sus momentos más delicados en el frente laboral. El sindicato de trabajadores de Samsung Electronics amenazó con una huelga de 18 días a partir del 21 de mayo si la dirección no accede a sus demandas de bonificaciones por desempeño. La noticia no tardó en impactar en los mercados: las acciones de la compañía llegaron a perder el equivalente a 66.000 millones de dólares en capitalización bursátil tras confirmarse que las negociaciones entre la gerencia y el sindicato no habían llegado a ningún acuerdo.
Las exigencias del sindicato son concretas y ambiciosas. Los trabajadores reclaman que se destine el 15% del beneficio operativo de Samsung Electronics como bono por rendimiento, además de eliminar los topes actuales sobre dichos pagos y formalizar toda la estructura de bonificaciones. Por su parte, la dirección habría ofrecido asignar el 10% de los beneficios operativos a ese concepto, junto con un paquete de compensación extraordinaria de carácter único.
No es la primera vez que el sindicato toma medidas de fuerza. Una huelga de turno único el 23 de abril ya había provocado una caída del 58% en la producción de la división de fundición y del 18% en la de memoria para ese día. Si la amenaza de los 18 días se concreta, el golpe sería mucho mayor: el propio sindicato estima que ese escenario le costaría a Samsung alrededor de 20.000 millones de dólares en pérdidas.
El mercado, sin embargo, se recuperó en parte durante la misma jornada. El cambio en el ánimo inversor vino impulsado por declaraciones de funcionarios del gobierno de Corea del Sur, que anunciaron una «asistencia activa» para evitar que la huelga se materialice.
Lo que está en juego va más allá de las finanzas internas de Samsung. La compañía es un proveedor crítico para el suministro global de memoria, y cualquier interrupción en su producción de chips generaría un shock de oferta con consecuencias que se sentirían en toda la industria tecnológica mundial. Con el reloj corriendo hasta el 21 de mayo, las próximas horas de negociación serán decisivas.
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Elon Musk anuncia «Terafab» – La planta de microchips más grande del mundo para alimentar su imperio de IA
Fiel a su estilo de «todo o nada», Elon Musk ha presentado el proyecto «Terafab». Se trata de una megafactoría de semiconductores que, según sus propias palabras, se convertirá en la instalación de fabricación de chips más grande jamás construida en la historia de la humanidad. El objetivo es claro: alcanzar la autosuficiencia tecnológica para Tesla, xAI y SpaceX, eliminando la dependencia de proveedores externos en un mercado global cada vez más saturado.
¿Qué es exactamente Terafab?
Ubicada estratégicamente en las afueras de Austin, Texas (cerca de la Gigafactory de Tesla), Terafab no será una «fábrica» convencional:
- Escala Masiva: Musk afirma que la planta tendrá una capacidad de producción superior a la suma de varias instalaciones actuales de TSMC e Intel juntas.
- Integración Vertical Extrema: Diseñará y fabricará chips de 2 nanómetros optimizados específicamente para la conducción autónoma de Tesla y el entrenamiento de los modelos de lenguaje de xAI (Grok).
- Energía Sostenible: La instalación estará cubierta íntegramente por paneles solares de Tesla Energy y contará con un sistema de almacenamiento Megapack para operar 24/7 sin depender de la red eléctrica convencional.
El fin de la dependencia de terceros
Durante la presentación, Musk fue contundente: «Si quieres asegurar el futuro de la inteligencia artificial, tienes que controlar los átomos que la procesan».
- Adiós a NVIDIA: Aunque xAI ha sido un gran cliente de chips H100 y B200, Terafab busca fabricar sus propios procesadores de inferencia y entrenamiento.
- Respuesta a Samsung: Mientras Samsung se convierte en el «cerebro» de OpenAI, Musk prefiere construir su propio órgano pensante para evitar cuellos de botella en la cadena de suministro.
- Seguridad Nacional: El proyecto cuenta con el visto bueno implícito de la administración actual, que busca relocalizar la fabricación de chips en suelo estadounidense tras las recientes alertas del FBI sobre ciberseguridad y malware como GhostDrain.
¿Realidad o promesa hiperbólica?
Como es habitual con los anuncios de Musk, los analistas de Wall Street mantienen la cautela:
- El Desafío Técnico: Construir una «fab» de vanguardia toma años y miles de millones en maquinaria litográfica de ASML. Musk promete que la primera fase estará operativa a finales de 2027, un plazo que muchos consideran «optimista».
- Impacto en el Mercado: Tras el anuncio, las acciones de los fabricantes de chips tradicionales han mostrado volatilidad, mientras que el sector de las renovables ha visto un repunte ante la escala energética del proyecto.
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Samsung se convierte en el «cerebro» de OpenAI: Suministrará en exclusiva los chips y la memoria para ChatGPT
En un movimiento que redefine el equilibrio de poder en la industria tecnológica, Samsung ha cerrado un acuerdo histórico con OpenAI para convertirse en el proveedor exclusivo de la infraestructura de semiconductores que dará vida a las futuras versiones de ChatGPT. Se ha confirmado que la división de fundición de Samsung y sus memorias de última generación (HBM4) serán el motor detrás de la inteligencia artificial más utilizada del mundo (Fuente Hankyung).
Esta alianza llega en un momento crítico para Samsung, compensando el sabor agridulce de la cancelación del Galaxy Z TriFold y los problemas de fatiga ocular en el S26 Ultra con un contrato multimillonario que asegura su dominio en el sector de los centros de datos.
¿Qué implica este acuerdo para el futuro de la IA?
Hasta ahora, OpenAI dependía en gran medida de chips de terceros (principalmente NVIDIA) y diversas cadenas de suministro. Con este pacto:
- Chips a medida (ASIC): Samsung fabricará procesadores diseñados específicamente por y para los modelos de lenguaje de OpenAI, optimizando el consumo energético y la velocidad de respuesta.
- Memoria HBM4 de 16 capas: Samsung suministrará su memoria de banda ancha más avanzada, fundamental para que la IA procese trillones de parámetros en milisegundos.
- Independencia de la cadena de suministro: Sam Altman, CEO de OpenAI, busca con esto reducir la dependencia de un solo proveedor y asegurar el stock necesario para el despliegue global de sus próximos modelos.
El impacto en el ecosistema Galaxy
Aunque el acuerdo se centra en la infraestructura de servidores, los usuarios finales de Samsung verán beneficios directos:
- Integración Profunda: Se espera que los futuros dispositivos Galaxy (como el rumoreado S27) incluyan funciones de IA «on-device» optimizadas por este hardware conjunto, superando en velocidad a lo que Apple ofrece actualmente en iOS.
- Exclusividad de Funciones: OpenAI podría lanzar funciones de ChatGPT de forma prioritaria para los usuarios de Samsung, similar a lo que hemos visto esta semana con la llegada de WhatsApp nativo a los relojes Garmin.
Un marzo de alianzas y tensiones
El anuncio de Samsung y OpenAI es la pieza que faltaba en el rompecabezas de marzo de 2026:
- Privacidad: Mientras el FBI admite la compra de datos de ubicación, OpenAI y Samsung prometen que su infraestructura conjunta permitirá un procesamiento de datos más seguro y localizado.
- Competencia: Este movimiento responde directamente a la expansión de Claude de Anthropic, que recientemente duplicó sus límites de uso, y al lanzamiento del navegador Comet de Perplexity.
- Economía: Tras el «Impuesto TikTok» de 10.000 millones, los grandes contratos de infraestructura como este demuestran que el verdadero valor de la tecnología hoy reside en quién controla el hardware que procesa la inteligencia.
¿Cuándo veremos los resultados?
La producción a gran escala de los nuevos chips comenzará en la segunda mitad de 2026. Para los usuarios de ChatGPT, esto se traducirá en una menor latencia y capacidades multimodales más fluidas (voz y vídeo en tiempo real sin esperas) antes de que termine el año.
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Samsung recibe luz verde de EE. UU. para enviar equipos de chips a China hasta 2026
Samsung ha logrado un respiro estratégico crucial. Según informa Android Headlines este 30 de diciembre de 2025, el gobierno de los Estados Unidos ha otorgado a la compañía surcoreana una aprobación temporal para exportar equipos de fabricación de chips de origen estadounidense a sus instalaciones en China durante todo el año 2026 (Fuente FNnews).
El Conflicto: Aranceles y Controles de Exportación
Este permiso llega en un momento de alta tensión comercial. Samsung estaba en riesgo de enfrentar interrupciones masivas en su cadena de suministro debido a las políticas de la administración estadounidense para repatriar la fabricación de semiconductores.
- Estatus de VEU: Samsung anteriormente tenía el estatus de «Usuario Final Verificado» (VEU), lo que le permitía importar equipos sin trámites individuales. En agosto de 2025, EE. UU. anunció que retiraría a Samsung de esta lista, lo que habría obligado a la empresa a pedir permiso por cada pieza de equipo, ralentizando drásticamente sus operaciones.
- La Excepción: La nueva aprobación anual evita, por ahora, ese caos logístico y permite que sus fábricas en China sigan operando con tecnología estadounidense durante 2026.
La Estrategia a Largo Plazo: Mudanza a EE. UU.
A pesar de este alivio, la solución no es permanente. Samsung está bajo presión para reducir su dependencia de China y evitar los aranceles impuestos a los productos importados desde ese país.
- Inversión Multimillonaria: Samsung, al igual que TSMC, está invirtiendo miles de millones de dólares en la construcción de nuevas plantas de semiconductores en suelo estadounidense.
- Incentivos y Aranceles: El objetivo de EE. UU. es que los chips se fabriquen localmente para evitar los costos adicionales de importación, lo que finalmente impactaría en el precio que los consumidores pagan por smartphones y otros dispositivos.
- Incertidumbre en 2027: Esta licencia es renovable anualmente. El informe advierte que lo que hoy es un permiso, en 2027 podría convertirse en una prohibición total si las tensiones comerciales escalan o si las plantas en EE. UU. no avanzan al ritmo esperado.
Resumen: Samsung gana tiempo para completar sus fábricas en EE. UU. sin detener su producción actual en China, pero el futuro de su operativa global sigue dependiendo de la diplomacia tecnológica entre Washington y Beijing.
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OCDE señala que creación de empleo en Costa Rica se estancó y recomienda exportar más hacia Asia
El organismo internacional proyecta una desaceleración del crecimiento económico costarricense para los próximos años.
La entrada OCDE señala que creación de empleo en Costa Rica se estancó y recomienda exportar más hacia Asia a [...]#Asia #CostaRica #CrecimientoEconómico #Economía #EstadosUnidos #Exportaciones #IndustriaMedica #OCDE #PIB #País #Semiconductores #ÚltimaHora