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#sarajevo — Public Fediverse posts

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  1. War criminal Mladic buried with military honours in Serbia despite EU warnings

    Ratko Mladic, the Bosnian Serb commander who died while serving a life sentence for war crimes, was buried…
    #Europe #EU #AleksandarVucic #AlexanderBotsan-Kharchenko #Belgrade #Bosnia #EuropeanUnion #Kosovo #MartaKos #MiloradDodik #MothersofSrebrenica #PatriarchPorfirije #ratko-mladic #Sarajevo #Serbia #Srebrenica #TheHague
    europesays.com/europe/132387/

  2. The Persistence of Peace

    Of all the things competing for attention on this wall, one word refused to be ignored. I found this on a street in Sarajevo. A single word, repeated three times: MIR. In Bosnian, Serbian, and Croatian, mir means both peace and quiet. The word appeared not on a pristine monument or carefully curated mural, but on a wall crowded with torn advertisements, graffiti, and the accumulated marks of a city that has lived through more than its share of history. That felt appropriate. Peace rarely […]

    mondaymademedoit.com/2026/07/1

  3. The Persistence of Peace

    Of all the things competing for attention on this wall, one word refused to be ignored. I found this on a street in Sarajevo. A single word, repeated three times: MIR. In Bosnian, Serbian, and Croatian, mir means both peace and quiet. The word appeared not on a pristine monument or carefully curated mural, but on a wall crowded with torn advertisements, graffiti, and the accumulated marks of a city that has lived through more than its share of history. That felt appropriate. Peace rarely […]

    mondaymademedoit.com/2026/07/1

  4. The Persistence of Peace

    Of all the things competing for attention on this wall, one word refused to be ignored. I found this on a street in Sarajevo. A single word, repeated three times: MIR. In Bosnian, Serbian, and Croatian, mir means both peace and quiet. The word appeared not on a pristine monument or carefully curated mural, but on a wall crowded with torn advertisements, graffiti, and the accumulated marks of a city that has lived through more than its share of history. That felt appropriate. Peace rarely […]

    mondaymademedoit.com/2026/07/1

  5. The Persistence of Peace

    Of all the things competing for attention on this wall, one word refused to be ignored. I found this on a street in Sarajevo. A single word, repeated three times: MIR. In Bosnian, Serbian, and Croatian, mir means both peace and quiet. The word appeared not on a pristine monument or carefully curated mural, but on a wall crowded with torn advertisements, graffiti, and the accumulated marks of a city that has lived through more than its share of history. That felt appropriate. Peace rarely […]

    mondaymademedoit.com/2026/07/1

  6. The Persistence of Peace

    Of all the things competing for attention on this wall, one word refused to be ignored. I found this on a street in Sarajevo. A single word, repeated three times: MIR. In Bosnian, Serbian, and Croatian, mir means both peace and quiet. The word appeared not on a pristine monument or carefully curated mural, but on a wall crowded with torn advertisements, graffiti, and the accumulated marks of a city that has lived through more than its share of history. That felt appropriate. Peace rarely […]

    mondaymademedoit.com/2026/07/1

  7. :stargif: 𝑺𝒐𝒑𝒉𝒊𝒆 𝑪𝒉𝒐𝒕𝒆𝒌, 𝒍𝒂 𝒆𝒔𝒑𝒐𝒔𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒍𝒂 𝒄𝒐𝒓𝒕𝒆 𝒏𝒖𝒏𝒄𝒂 𝒂𝒄𝒆𝒑𝒕𝒐́ :stargif:

    Durante catorce años, a Sophie Chotek le recordaron constantemente que, para la corte imperial, nunca estaría a la altura de su marido.

    Había nacido en 1868 en Stuttgart, pero pertenecía a una antigua familia noble de Bohemia.
    Su padre era el conde Bohuslav Chotek y su madre, la condesa Wilhelmine Kinsky.
    Recibió la educación propia de una joven aristócrata: idiomas, música, etiqueta y una estricta formación religiosa.
    Nadie imaginaba que acabaría enamorándose del hombre destinado a gobernar el Imperio austrohúngaro.

    Conoció al archiduque Franz Ferdinand mientras trabajaba como dama de compañía de la archiduquesa Isabel de Croÿ.
    Al principio, muchos pensaron que el heredero estaba interesado en una de las hijas de la archiduquesa, pero la realidad era muy distinta: la mujer de la que se había enamorado era Sophie.

    Aquella relación provocó un auténtico terremoto en la familia imperial.

    El emperador Francisco José I se negó durante años a autorizar la boda.
    El problema no era que Sophie fuera plebeya —no lo era—, sino que no pertenecía a una casa real reinante.
    Finalmente aceptó el matrimonio, pero con una condición humillante: sería un matrimonio morganático.
    Eso significaba que Sophie nunca sería emperatriz y que sus hijos jamás podrían heredar el trono.

    La humillación no terminó ahí.

    Durante catorce años no se le permitió sentarse junto a su esposo en público.
    No podía compartir su carruaje en los actos oficiales.
    En los banquetes debía ocupar un lugar muy alejado del heredero, y archiduquesas y condesas de rango superior pasaban delante de ella en todas las ceremonias.
    Incluso cuando llegaban juntos a un acto, muchas veces tenían que separarse antes de entrar.

    Franz Ferdinand soportaba aquellas normas con enorme disgusto.
    Siempre que podía intentaba compensarla en privado y defendía su dignidad frente a la corte, aunque sabía que no podía cambiar el rígido protocolo impuesto por su tío, el emperador.

    Tuvieron tres hijos y formaron una familia sorprendentemente unida para los estándares de la realeza europea.
    Quienes los conocieron aseguraban que eran un matrimonio muy cariñoso y que el archiduque encontraba en Sophie la tranquilidad que nunca halló en Viena.

    La visita a Sarajevo del 28 de junio de 1914 fue una de las escasas ocasiones en las que Sophie pudo acompañarlo oficialmente, porque Franz Ferdinand asistía como inspector general del ejército y no como representante ceremonial de la corte.
    Además, aquel día coincidía con el aniversario de su juramento matrimonial.

    Sabían que el viaje podía ser peligroso.

    Esa misma mañana lanzaron una bomba contra su automóvil.
    Salieron ilesos, pero decidieron continuar con el programa previsto.
    Poco después, cuando el coche cambió de ruta para visitar a los heridos del primer atentado, el conductor tomó por error el recorrido previsto inicialmente.
    Al detenerse para corregir la maniobra, el automóvil quedó justo frente a Gavrilo Princip, que creía haber perdido su oportunidad.
    Aquella coincidencia cambió la historia del siglo XX.

    El joven nacionalista serbobosnio aprovechó la oportunidad.

    Disparó dos veces.

    Una bala alcanzó a Sophie en el abdomen.
    La otra hirió mortalmente a Franz Ferdinand en el cuello.
    Mientras ella se desangraba, él solo repetía una frase: **"Sopherl, Sopherl, no mueras. Vive por nuestros hijos."**

    Ella murió pocos minutos después.
    Él la siguió casi de inmediato.

    Ni siquiera después de su muerte recibió el mismo trato que el resto de la familia imperial.
    Al no ser considerada miembro de una dinastía reinante, Sophie no pudo ser enterrada en la Cripta Imperial de Viena.
    Franz Ferdinand había previsto esa posibilidad años antes y ordenó que ambos descansaran juntos en el castillo de Artstetten, donde todavía reposan.

    La tragedia no terminó con ellos.
    Sus hijos crecieron sin padres y, décadas después, durante la anexión de Austria por la Alemania nazi, sus dos hijos varones, Maximilian y Ernst, fueron detenidos por la Gestapo y enviados al campo de concentración de Dachau por oponerse al régimen.

    La muerte de Sophie y Franz Ferdinand fue la chispa que desencadenó la Primera Guerra Mundial.
    Sin embargo, detrás de aquel acontecimiento histórico hubo también una historia de amor que desafió durante años las rígidas normas de una de las cortes más poderosas de Europa.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #primeraguerramundial #sarajevo #franzferdinand #sophiechotek #imperioaustrohúngaro #realeza #curiosidades #historiadeeuropa #biografías #mujeresenlahistoria

  8. :stargif: 𝑺𝒐𝒑𝒉𝒊𝒆 𝑪𝒉𝒐𝒕𝒆𝒌, 𝒍𝒂 𝒆𝒔𝒑𝒐𝒔𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒍𝒂 𝒄𝒐𝒓𝒕𝒆 𝒏𝒖𝒏𝒄𝒂 𝒂𝒄𝒆𝒑𝒕𝒐́ :stargif:

    Durante catorce años, a Sophie Chotek le recordaron constantemente que, para la corte imperial, nunca estaría a la altura de su marido.

    Había nacido en 1868 en Stuttgart, pero pertenecía a una antigua familia noble de Bohemia.
    Su padre era el conde Bohuslav Chotek y su madre, la condesa Wilhelmine Kinsky.
    Recibió la educación propia de una joven aristócrata: idiomas, música, etiqueta y una estricta formación religiosa.
    Nadie imaginaba que acabaría enamorándose del hombre destinado a gobernar el Imperio austrohúngaro.

    Conoció al archiduque Franz Ferdinand mientras trabajaba como dama de compañía de la archiduquesa Isabel de Croÿ.
    Al principio, muchos pensaron que el heredero estaba interesado en una de las hijas de la archiduquesa, pero la realidad era muy distinta: la mujer de la que se había enamorado era Sophie.

    Aquella relación provocó un auténtico terremoto en la familia imperial.

    El emperador Francisco José I se negó durante años a autorizar la boda.
    El problema no era que Sophie fuera plebeya —no lo era—, sino que no pertenecía a una casa real reinante.
    Finalmente aceptó el matrimonio, pero con una condición humillante: sería un matrimonio morganático.
    Eso significaba que Sophie nunca sería emperatriz y que sus hijos jamás podrían heredar el trono.

    La humillación no terminó ahí.

    Durante catorce años no se le permitió sentarse junto a su esposo en público.
    No podía compartir su carruaje en los actos oficiales.
    En los banquetes debía ocupar un lugar muy alejado del heredero, y archiduquesas y condesas de rango superior pasaban delante de ella en todas las ceremonias.
    Incluso cuando llegaban juntos a un acto, muchas veces tenían que separarse antes de entrar.

    Franz Ferdinand soportaba aquellas normas con enorme disgusto.
    Siempre que podía intentaba compensarla en privado y defendía su dignidad frente a la corte, aunque sabía que no podía cambiar el rígido protocolo impuesto por su tío, el emperador.

    Tuvieron tres hijos y formaron una familia sorprendentemente unida para los estándares de la realeza europea.
    Quienes los conocieron aseguraban que eran un matrimonio muy cariñoso y que el archiduque encontraba en Sophie la tranquilidad que nunca halló en Viena.

    La visita a Sarajevo del 28 de junio de 1914 fue una de las escasas ocasiones en las que Sophie pudo acompañarlo oficialmente, porque Franz Ferdinand asistía como inspector general del ejército y no como representante ceremonial de la corte.
    Además, aquel día coincidía con el aniversario de su juramento matrimonial.

    Sabían que el viaje podía ser peligroso.

    Esa misma mañana lanzaron una bomba contra su automóvil.
    Salieron ilesos, pero decidieron continuar con el programa previsto.
    Poco después, cuando el coche cambió de ruta para visitar a los heridos del primer atentado, el conductor tomó por error el recorrido previsto inicialmente.
    Al detenerse para corregir la maniobra, el automóvil quedó justo frente a Gavrilo Princip, que creía haber perdido su oportunidad.
    Aquella coincidencia cambió la historia del siglo XX.

    El joven nacionalista serbobosnio aprovechó la oportunidad.

    Disparó dos veces.

    Una bala alcanzó a Sophie en el abdomen.
    La otra hirió mortalmente a Franz Ferdinand en el cuello.
    Mientras ella se desangraba, él solo repetía una frase: **"Sopherl, Sopherl, no mueras. Vive por nuestros hijos."**

    Ella murió pocos minutos después.
    Él la siguió casi de inmediato.

    Ni siquiera después de su muerte recibió el mismo trato que el resto de la familia imperial.
    Al no ser considerada miembro de una dinastía reinante, Sophie no pudo ser enterrada en la Cripta Imperial de Viena.
    Franz Ferdinand había previsto esa posibilidad años antes y ordenó que ambos descansaran juntos en el castillo de Artstetten, donde todavía reposan.

    La tragedia no terminó con ellos.
    Sus hijos crecieron sin padres y, décadas después, durante la anexión de Austria por la Alemania nazi, sus dos hijos varones, Maximilian y Ernst, fueron detenidos por la Gestapo y enviados al campo de concentración de Dachau por oponerse al régimen.

    La muerte de Sophie y Franz Ferdinand fue la chispa que desencadenó la Primera Guerra Mundial.
    Sin embargo, detrás de aquel acontecimiento histórico hubo también una historia de amor que desafió durante años las rígidas normas de una de las cortes más poderosas de Europa.

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    #historia #primeraguerramundial #sarajevo #franzferdinand #sophiechotek #imperioaustrohúngaro #realeza #curiosidades #historiadeeuropa #biografías #mujeresenlahistoria

  9. :stargif: 𝑺𝒐𝒑𝒉𝒊𝒆 𝑪𝒉𝒐𝒕𝒆𝒌, 𝒍𝒂 𝒆𝒔𝒑𝒐𝒔𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒍𝒂 𝒄𝒐𝒓𝒕𝒆 𝒏𝒖𝒏𝒄𝒂 𝒂𝒄𝒆𝒑𝒕𝒐́ :stargif:

    Durante catorce años, a Sophie Chotek le recordaron constantemente que, para la corte imperial, nunca estaría a la altura de su marido.

    Había nacido en 1868 en Stuttgart, pero pertenecía a una antigua familia noble de Bohemia.
    Su padre era el conde Bohuslav Chotek y su madre, la condesa Wilhelmine Kinsky.
    Recibió la educación propia de una joven aristócrata: idiomas, música, etiqueta y una estricta formación religiosa.
    Nadie imaginaba que acabaría enamorándose del hombre destinado a gobernar el Imperio austrohúngaro.

    Conoció al archiduque Franz Ferdinand mientras trabajaba como dama de compañía de la archiduquesa Isabel de Croÿ.
    Al principio, muchos pensaron que el heredero estaba interesado en una de las hijas de la archiduquesa, pero la realidad era muy distinta: la mujer de la que se había enamorado era Sophie.

    Aquella relación provocó un auténtico terremoto en la familia imperial.

    El emperador Francisco José I se negó durante años a autorizar la boda.
    El problema no era que Sophie fuera plebeya —no lo era—, sino que no pertenecía a una casa real reinante.
    Finalmente aceptó el matrimonio, pero con una condición humillante: sería un matrimonio morganático.
    Eso significaba que Sophie nunca sería emperatriz y que sus hijos jamás podrían heredar el trono.

    La humillación no terminó ahí.

    Durante catorce años no se le permitió sentarse junto a su esposo en público.
    No podía compartir su carruaje en los actos oficiales.
    En los banquetes debía ocupar un lugar muy alejado del heredero, y archiduquesas y condesas de rango superior pasaban delante de ella en todas las ceremonias.
    Incluso cuando llegaban juntos a un acto, muchas veces tenían que separarse antes de entrar.

    Franz Ferdinand soportaba aquellas normas con enorme disgusto.
    Siempre que podía intentaba compensarla en privado y defendía su dignidad frente a la corte, aunque sabía que no podía cambiar el rígido protocolo impuesto por su tío, el emperador.

    Tuvieron tres hijos y formaron una familia sorprendentemente unida para los estándares de la realeza europea.
    Quienes los conocieron aseguraban que eran un matrimonio muy cariñoso y que el archiduque encontraba en Sophie la tranquilidad que nunca halló en Viena.

    La visita a Sarajevo del 28 de junio de 1914 fue una de las escasas ocasiones en las que Sophie pudo acompañarlo oficialmente, porque Franz Ferdinand asistía como inspector general del ejército y no como representante ceremonial de la corte.
    Además, aquel día coincidía con el aniversario de su juramento matrimonial.

    Sabían que el viaje podía ser peligroso.

    Esa misma mañana lanzaron una bomba contra su automóvil.
    Salieron ilesos, pero decidieron continuar con el programa previsto.
    Poco después, cuando el coche cambió de ruta para visitar a los heridos del primer atentado, el conductor tomó por error el recorrido previsto inicialmente.
    Al detenerse para corregir la maniobra, el automóvil quedó justo frente a Gavrilo Princip, que creía haber perdido su oportunidad.
    Aquella coincidencia cambió la historia del siglo XX.

    El joven nacionalista serbobosnio aprovechó la oportunidad.

    Disparó dos veces.

    Una bala alcanzó a Sophie en el abdomen.
    La otra hirió mortalmente a Franz Ferdinand en el cuello.
    Mientras ella se desangraba, él solo repetía una frase: **"Sopherl, Sopherl, no mueras. Vive por nuestros hijos."**

    Ella murió pocos minutos después.
    Él la siguió casi de inmediato.

    Ni siquiera después de su muerte recibió el mismo trato que el resto de la familia imperial.
    Al no ser considerada miembro de una dinastía reinante, Sophie no pudo ser enterrada en la Cripta Imperial de Viena.
    Franz Ferdinand había previsto esa posibilidad años antes y ordenó que ambos descansaran juntos en el castillo de Artstetten, donde todavía reposan.

    La tragedia no terminó con ellos.
    Sus hijos crecieron sin padres y, décadas después, durante la anexión de Austria por la Alemania nazi, sus dos hijos varones, Maximilian y Ernst, fueron detenidos por la Gestapo y enviados al campo de concentración de Dachau por oponerse al régimen.

    La muerte de Sophie y Franz Ferdinand fue la chispa que desencadenó la Primera Guerra Mundial.
    Sin embargo, detrás de aquel acontecimiento histórico hubo también una historia de amor que desafió durante años las rígidas normas de una de las cortes más poderosas de Europa.

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    #historia #primeraguerramundial #sarajevo #franzferdinand #sophiechotek #imperioaustrohúngaro #realeza #curiosidades #historiadeeuropa #biografías #mujeresenlahistoria

  10. 🇧🇦 #Sarajevo. Quatre journées de colère après la mort d’un jeune dans un accident de tramway

    Jeudi 12 février, un tragique accident de tramway a coûté la vie à un étudiant de 23 ans et laisse une autre victime entre la vie et la mort. Tout de suite après le drame, des rassemblements spontanés de la population se sont organisés (...) Ces hommages se sont peu à peu transformés en manifestations dénonçant la responsabilité de la caste politique en #Bosnie

    ➡️ revolutionpermanente.fr/Saraje

  11. Mon blogue présente des gestes écocitoyens et des technologies vertes, dans le domaine du logement, du jardinage, du transport et de l'énergie, du textile et de la mode, l'agriculture et l'alimentation, la santé et du bien-être, la finance responsable, ainsi que des références de livres, et documentaires.

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  12. Découvrez mon blogue sur le développement soutenable et l'ESS : Toutes les innovations vertes et les grandes tendances de l'écologie, en matière d'habillement, santé, bien être, d'alimentation, de transport et d'énergie, en matière de logement, etc..

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  13. Christian Schmidt ist Hoher Repräsentant in Bosnien und Herzegowina. Wollte er auf Druck von Kroatien und den USA das Wahlgesetz ändern?
    Wahlen in Bosnien: Ein Deutscher im Fokus der Kritik