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#renacimiento — Public Fediverse posts

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  1. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    Cuando pensamos en reliquias, solemos imaginar los restos de un santo.
    Pero hay una que pertenece a un científico y sigue despertando la misma mezcla de fascinación y asombro.

    Es el dedo medio de **Galileo Galilei**.

    Todo comenzó en 1737, casi un siglo después de su muerte.
    Galileo había fallecido en 1642 y, debido a su enfrentamiento con la Inquisición, no recibió el homenaje que muchos creían que merecía.
    Finalmente, sus restos fueron exhumados para trasladarlos a una tumba mucho más digna en la Basílica de Santa Croce, en Florencia.

    Fue durante ese traslado cuando ocurrió algo insólito.

    El anticuario y erudito florentino **Anton Francesco Gori** decidió separar el dedo medio de la mano derecha de Galileo.
    No fue el único.
    También retiró otros dos dedos, un diente y una vértebra.

    Hoy nos puede parecer una auténtica barbaridad, pero en aquella época no era algo tan extraño.
    Durante siglos había sido habitual conservar reliquias de personajes admirados, y muchos intelectuales empezaban a considerar a Galileo casi como un "santo de la ciencia".
    No se trataba de profanar su cuerpo, sino de rendirle homenaje.

    Y es que pocos habían cambiado tanto la forma de entender el universo.

    Con un telescopio que él mismo perfeccionó, Galileo observó las montañas y los cráteres de la Luna, descubrió las cuatro lunas más grandes de Júpiter —hoy conocidas como satélites galileanos—, contempló las fases de Venus, estudió las manchas solares y demostró que el cielo no era ese lugar perfecto e inmutable que durante siglos se había dado por hecho.

    Aquellas observaciones reforzaban la teoría de **Nicolás Copérnico**, según la cual la Tierra gira alrededor del Sol y no al revés.

    La Iglesia no estaba preparada para aceptar esa idea.

    En 1633, Galileo fue juzgado por la Inquisición.
    Bajo la amenaza de sufrir un castigo mucho más severo, tuvo que retractarse públicamente de sus conclusiones y pasó el resto de su vida bajo arresto domiciliario en su casa de Arcetri, cerca de Florencia.

    Existe una de las frases más famosas de la historia que suele asociarse a aquel momento: **"Eppur si muove"** ("Y, sin embargo, se mueve").
    Según la leyenda, la habría pronunciado en voz baja después de retractarse, refiriéndose a la Tierra.
    Sin embargo, la mayoría de los historiadores cree que nunca llegó a decirla y que apareció décadas después como una hermosa leyenda.

    Mientras tanto, el dedo de Galileo comenzó su propio viaje.

    Pasó por varias colecciones privadas durante casi dos siglos, hasta que en 1905 desapareció del rastro histórico.
    No volvió a aparecer hasta 2009, cuando un coleccionista lo compró sin saber exactamente qué era.
    Tras varias investigaciones, se confirmó que pertenecía al célebre astrónomo.

    Hoy puede verse en el **Museo Galileo de Florencia**, cuidadosamente conservado dentro de una urna de cristal.
    La vértebra, por su parte, se encuentra en la Universidad de Padua, donde Galileo enseñó durante casi dos décadas y realizó algunos de sus descubrimientos más importantes.

    La imagen no deja de ser curiosa.

    Un dedo medio conservado durante casi trescientos años.

    El mismo dedo de un hombre que fue obligado a guardar silencio por defender lo que veía con sus propios ojos.

    Quizá por eso muchos visitantes no ven solo un hueso.

    Ven el símbolo de alguien que prefirió confiar en la observación antes que en los prejuicios, y que demostró que la verdad puede retrasarse... pero es mucho más difícil hacerla desaparecer.

    A veces la historia nos deja monumentos gigantescos.

    Y otras veces, basta un pequeño hueso para recordar cuánto costó cambiar nuestra manera de mirar el universo.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #galileo #galileogalilei #ciencia #astronomia #renacimiento #florencia #museogalileo #historiadelaciencia #curiosidadeshistoricas

  2. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    Cuando pensamos en reliquias, solemos imaginar los restos de un santo.
    Pero hay una que pertenece a un científico y sigue despertando la misma mezcla de fascinación y asombro.

    Es el dedo medio de **Galileo Galilei**.

    Todo comenzó en 1737, casi un siglo después de su muerte.
    Galileo había fallecido en 1642 y, debido a su enfrentamiento con la Inquisición, no recibió el homenaje que muchos creían que merecía.
    Finalmente, sus restos fueron exhumados para trasladarlos a una tumba mucho más digna en la Basílica de Santa Croce, en Florencia.

    Fue durante ese traslado cuando ocurrió algo insólito.

    El anticuario y erudito florentino **Anton Francesco Gori** decidió separar el dedo medio de la mano derecha de Galileo.
    No fue el único.
    También retiró otros dos dedos, un diente y una vértebra.

    Hoy nos puede parecer una auténtica barbaridad, pero en aquella época no era algo tan extraño.
    Durante siglos había sido habitual conservar reliquias de personajes admirados, y muchos intelectuales empezaban a considerar a Galileo casi como un "santo de la ciencia".
    No se trataba de profanar su cuerpo, sino de rendirle homenaje.

    Y es que pocos habían cambiado tanto la forma de entender el universo.

    Con un telescopio que él mismo perfeccionó, Galileo observó las montañas y los cráteres de la Luna, descubrió las cuatro lunas más grandes de Júpiter —hoy conocidas como satélites galileanos—, contempló las fases de Venus, estudió las manchas solares y demostró que el cielo no era ese lugar perfecto e inmutable que durante siglos se había dado por hecho.

    Aquellas observaciones reforzaban la teoría de **Nicolás Copérnico**, según la cual la Tierra gira alrededor del Sol y no al revés.

    La Iglesia no estaba preparada para aceptar esa idea.

    En 1633, Galileo fue juzgado por la Inquisición.
    Bajo la amenaza de sufrir un castigo mucho más severo, tuvo que retractarse públicamente de sus conclusiones y pasó el resto de su vida bajo arresto domiciliario en su casa de Arcetri, cerca de Florencia.

    Existe una de las frases más famosas de la historia que suele asociarse a aquel momento: **"Eppur si muove"** ("Y, sin embargo, se mueve").
    Según la leyenda, la habría pronunciado en voz baja después de retractarse, refiriéndose a la Tierra.
    Sin embargo, la mayoría de los historiadores cree que nunca llegó a decirla y que apareció décadas después como una hermosa leyenda.

    Mientras tanto, el dedo de Galileo comenzó su propio viaje.

    Pasó por varias colecciones privadas durante casi dos siglos, hasta que en 1905 desapareció del rastro histórico.
    No volvió a aparecer hasta 2009, cuando un coleccionista lo compró sin saber exactamente qué era.
    Tras varias investigaciones, se confirmó que pertenecía al célebre astrónomo.

    Hoy puede verse en el **Museo Galileo de Florencia**, cuidadosamente conservado dentro de una urna de cristal.
    La vértebra, por su parte, se encuentra en la Universidad de Padua, donde Galileo enseñó durante casi dos décadas y realizó algunos de sus descubrimientos más importantes.

    La imagen no deja de ser curiosa.

    Un dedo medio conservado durante casi trescientos años.

    El mismo dedo de un hombre que fue obligado a guardar silencio por defender lo que veía con sus propios ojos.

    Quizá por eso muchos visitantes no ven solo un hueso.

    Ven el símbolo de alguien que prefirió confiar en la observación antes que en los prejuicios, y que demostró que la verdad puede retrasarse... pero es mucho más difícil hacerla desaparecer.

    A veces la historia nos deja monumentos gigantescos.

    Y otras veces, basta un pequeño hueso para recordar cuánto costó cambiar nuestra manera de mirar el universo.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #galileo #galileogalilei #ciencia #astronomia #renacimiento #florencia #museogalileo #historiadelaciencia #curiosidadeshistoricas

  3. 🫟 𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔 🫟

    Cuando pensamos en reliquias, solemos imaginar los restos de un santo.
    Pero hay una que pertenece a un científico y sigue despertando la misma mezcla de fascinación y asombro.

    Es el dedo medio de **Galileo Galilei**.

    Todo comenzó en 1737, casi un siglo después de su muerte.
    Galileo había fallecido en 1642 y, debido a su enfrentamiento con la Inquisición, no recibió el homenaje que muchos creían que merecía.
    Finalmente, sus restos fueron exhumados para trasladarlos a una tumba mucho más digna en la Basílica de Santa Croce, en Florencia.

    Fue durante ese traslado cuando ocurrió algo insólito.

    El anticuario y erudito florentino **Anton Francesco Gori** decidió separar el dedo medio de la mano derecha de Galileo.
    No fue el único.
    También retiró otros dos dedos, un diente y una vértebra.

    Hoy nos puede parecer una auténtica barbaridad, pero en aquella época no era algo tan extraño.
    Durante siglos había sido habitual conservar reliquias de personajes admirados, y muchos intelectuales empezaban a considerar a Galileo casi como un "santo de la ciencia".
    No se trataba de profanar su cuerpo, sino de rendirle homenaje.

    Y es que pocos habían cambiado tanto la forma de entender el universo.

    Con un telescopio que él mismo perfeccionó, Galileo observó las montañas y los cráteres de la Luna, descubrió las cuatro lunas más grandes de Júpiter —hoy conocidas como satélites galileanos—, contempló las fases de Venus, estudió las manchas solares y demostró que el cielo no era ese lugar perfecto e inmutable que durante siglos se había dado por hecho.

    Aquellas observaciones reforzaban la teoría de **Nicolás Copérnico**, según la cual la Tierra gira alrededor del Sol y no al revés.

    La Iglesia no estaba preparada para aceptar esa idea.

    En 1633, Galileo fue juzgado por la Inquisición.
    Bajo la amenaza de sufrir un castigo mucho más severo, tuvo que retractarse públicamente de sus conclusiones y pasó el resto de su vida bajo arresto domiciliario en su casa de Arcetri, cerca de Florencia.

    Existe una de las frases más famosas de la historia que suele asociarse a aquel momento: **"Eppur si muove"** ("Y, sin embargo, se mueve").
    Según la leyenda, la habría pronunciado en voz baja después de retractarse, refiriéndose a la Tierra.
    Sin embargo, la mayoría de los historiadores cree que nunca llegó a decirla y que apareció décadas después como una hermosa leyenda.

    Mientras tanto, el dedo de Galileo comenzó su propio viaje.

    Pasó por varias colecciones privadas durante casi dos siglos, hasta que en 1905 desapareció del rastro histórico.
    No volvió a aparecer hasta 2009, cuando un coleccionista lo compró sin saber exactamente qué era.
    Tras varias investigaciones, se confirmó que pertenecía al célebre astrónomo.

    Hoy puede verse en el **Museo Galileo de Florencia**, cuidadosamente conservado dentro de una urna de cristal.
    La vértebra, por su parte, se encuentra en la Universidad de Padua, donde Galileo enseñó durante casi dos décadas y realizó algunos de sus descubrimientos más importantes.

    La imagen no deja de ser curiosa.

    Un dedo medio conservado durante casi trescientos años.

    El mismo dedo de un hombre que fue obligado a guardar silencio por defender lo que veía con sus propios ojos.

    Quizá por eso muchos visitantes no ven solo un hueso.

    Ven el símbolo de alguien que prefirió confiar en la observación antes que en los prejuicios, y que demostró que la verdad puede retrasarse... pero es mucho más difícil hacerla desaparecer.

    A veces la historia nos deja monumentos gigantescos.

    Y otras veces, basta un pequeño hueso para recordar cuánto costó cambiar nuestra manera de mirar el universo.

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    #historia #galileo #galileogalilei #ciencia #astronomia #renacimiento #florencia #museogalileo #historiadelaciencia #curiosidadeshistoricas