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#insectos — Public Fediverse posts

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  1. Tuve un pequeño visitante en el patio ayer por la noche. #insectos #Valencia

  2. Tuve un pequeño visitante en el patio ayer por la noche. #insectos #Valencia

  3. Tuve un pequeño visitante en el patio ayer por la noche. #insectos #Valencia

  4. Tuve un pequeño visitante en el patio ayer por la noche. #insectos #Valencia

  5. Tuve un pequeño visitante en el patio ayer por la noche. #insectos #Valencia

  6. Los zapateros (Gerridae), como este Limnoporus rufoscutellatus, se desplazan sobre el agua gracias a sus largas y finas patas, que distribuyen su poco peso para evitar vencer la tensión superficial del agua, y a la densa distribución de micropelos hidrófobos en el cuerpo. 📷Vladimir Bryukhov #insectos #insects

  7. Los zapateros (Gerridae), como este Limnoporus rufoscutellatus, se desplazan sobre el agua gracias a sus largas y finas patas, que distribuyen su poco peso para evitar vencer la tensión superficial del agua, y a la densa distribución de micropelos hidrófobos en el cuerpo. 📷Vladimir Bryukhov #insectos #insects

  8. Los zapateros (Gerridae), como este Limnoporus rufoscutellatus, se desplazan sobre el agua gracias a sus largas y finas patas, que distribuyen su poco peso para evitar vencer la tensión superficial del agua, y a la densa distribución de micropelos hidrófobos en el cuerpo. 📷Vladimir Bryukhov #insectos #insects

  9. Los zapateros (Gerridae), como este Limnoporus rufoscutellatus, se desplazan sobre el agua gracias a sus largas y finas patas, que distribuyen su poco peso para evitar vencer la tensión superficial del agua, y a la densa distribución de micropelos hidrófobos en el cuerpo. 📷Vladimir Bryukhov #insectos #insects

  10. Los zapateros (Gerridae), como este Limnoporus rufoscutellatus, se desplazan sobre el agua gracias a sus largas y finas patas, que distribuyen su poco peso para evitar vencer la tensión superficial del agua, y a la densa distribución de micropelos hidrófobos en el cuerpo. 📷Vladimir Bryukhov #insectos #insects

  11. Las polillas Apterona helix tan solo tienen machos al sur de los Alpes. Al norte, y en aquellas que llegaron a Norteamérica, todas son hembras sin alas que se reproducen por partenogénesis. Por ello viven desde que son orugas en una funda en forma de concha de caracol formada por detritus, donde también dejan sus huevos. 📷Alexander Mrkvicka #insectos #insects #Lepidoptera #polillas #moths

  12. Las polillas Apterona helix tan solo tienen machos al sur de los Alpes. Al norte, y en aquellas que llegaron a Norteamérica, todas son hembras sin alas que se reproducen por partenogénesis. Por ello viven desde que son orugas en una funda en forma de concha de caracol formada por detritus, donde también dejan sus huevos. 📷Alexander Mrkvicka #insectos #insects #Lepidoptera #polillas #moths

  13. Las polillas Apterona helix tan solo tienen machos al sur de los Alpes. Al norte, y en aquellas que llegaron a Norteamérica, todas son hembras sin alas que se reproducen por partenogénesis. Por ello viven desde que son orugas en una funda en forma de concha de caracol formada por detritus, donde también dejan sus huevos. 📷Alexander Mrkvicka #insectos #insects #Lepidoptera #polillas #moths

  14. Las polillas Apterona helix tan solo tienen machos al sur de los Alpes. Al norte, y en aquellas que llegaron a Norteamérica, todas son hembras sin alas que se reproducen por partenogénesis. Por ello viven desde que son orugas en una funda en forma de concha de caracol formada por detritus, donde también dejan sus huevos. 📷Alexander Mrkvicka #insectos #insects #Lepidoptera #polillas #moths

  15. Las polillas Apterona helix tan solo tienen machos al sur de los Alpes. Al norte, y en aquellas que llegaron a Norteamérica, todas son hembras sin alas que se reproducen por partenogénesis. Por ello viven desde que son orugas en una funda en forma de concha de caracol formada por detritus, donde también dejan sus huevos. 📷Alexander Mrkvicka #insectos #insects #Lepidoptera #polillas #moths

  16. 🌱 ■ Cómo eliminar los hormigueros del balcón: remedios eficaces y prevención ■ Un problema tan frecuente como difícil de eliminar si no se actúa bien.
    huffingtonpost.es/life/como-el

    #insectos #plagas #life

  17. 🌱 ■ Cómo eliminar los hormigueros del balcón: remedios eficaces y prevención ■ Un problema tan frecuente como difícil de eliminar si no se actúa bien.
    huffingtonpost.es/life/como-el

    #insectos #plagas #life

  18. 🌱 ■ Cómo eliminar los hormigueros del balcón: remedios eficaces y prevención ■ Un problema tan frecuente como difícil de eliminar si no se actúa bien.
    huffingtonpost.es/life/como-el

    #insectos #plagas #life

  19. 🌱 ■ Cómo eliminar los hormigueros del balcón: remedios eficaces y prevención ■ Un problema tan frecuente como difícil de eliminar si no se actúa bien.
    huffingtonpost.es/life/como-el

    #insectos #plagas #life

  20. 🌱 ■ Cómo eliminar los hormigueros del balcón: remedios eficaces y prevención ■ Un problema tan frecuente como difícil de eliminar si no se actúa bien.
    huffingtonpost.es/life/como-el

    #insectos #plagas #life

  21. 🐾 ■ Daniel, experto en biología, estudia el cerebro de las hormigas y por qué cambian de oficio al envejecer: "Quizás no seamos tan distintos de ellas" ■ “Nuestras preferencias cambian con la edad, y lo mismo ocurre con las hormigas”, explica.
    huffingtonpost.es/life/animale

    #animales #biologia #insectos #fauna

  22. 🐾 ■ Daniel, experto en biología, estudia el cerebro de las hormigas y por qué cambian de oficio al envejecer: "Quizás no seamos tan distintos de ellas" ■ “Nuestras preferencias cambian con la edad, y lo mismo ocurre con las hormigas”, explica.
    huffingtonpost.es/life/animale

    #animales #biologia #insectos #fauna

  23. 🐾 ■ Daniel, experto en biología, estudia el cerebro de las hormigas y por qué cambian de oficio al envejecer: "Quizás no seamos tan distintos de ellas" ■ “Nuestras preferencias cambian con la edad, y lo mismo ocurre con las hormigas”, explica.
    huffingtonpost.es/life/animale

    #animales #biologia #insectos #fauna

  24. 🐾 ■ Daniel, experto en biología, estudia el cerebro de las hormigas y por qué cambian de oficio al envejecer: "Quizás no seamos tan distintos de ellas" ■ “Nuestras preferencias cambian con la edad, y lo mismo ocurre con las hormigas”, explica.
    huffingtonpost.es/life/animale

    #animales #biologia #insectos #fauna

  25. 🐾 ■ Daniel, experto en biología, estudia el cerebro de las hormigas y por qué cambian de oficio al envejecer: "Quizás no seamos tan distintos de ellas" ■ “Nuestras preferencias cambian con la edad, y lo mismo ocurre con las hormigas”, explica.
    huffingtonpost.es/life/animale

    #animales #biologia #insectos #fauna

  26. europesays.com/es/688961/ Está presente en toda la costa mediterránea, Baleares y cada vez más zonas del interior: la especie invasora que llegó con el calor – Vozpopuli #calor #ES #España #EspeciesInvasoras #Health #insectos #IslasBaleares #mediterraneo #Salud #Spain

  27. El escarabajo, el gruñón y yo

    Salimos a dar un paseo por el bosque por uno de esos senderos muy concurridos por caminantes y ciclistas. De pronto, la hojarasca comenzó a crujir. Mi marido se quedó observando de dónde venía el ruido, mientras yo avancé unos pasos. Entonces lo vi: un llamativo escarabajo caminaba a toda prisa entre las hojas secas.

    Justo en ese momento venían otras personas por el sendero. Saqué la cámara para fotografiar al hermoso insecto cuando escuché unos pasos casi encima de mí. Levanté la vista y vi a un señor de ceño fruncido, caminando con enormes zancadas y levantando la hojarasca a su paso. Sus pies iban directo hacia el escarabajo.

    Sin pensarlo, me agaché para protegerlo con mi cuerpo.

    El señor, que ya tenía cara de pocos amigos, pareció molestarse todavía más al verme allí, cámara en mano, interrumpiendo su paso. Lo curioso es que tenía espacio de sobra para rodearme.

    —Uf… de la que te salvé —le dije al bichito.

    Como si me hubiera escuchado, se quedó inmóvil por un segundo, dudando si seguir adelante. Yo aproveché ese instante para enfocar y tomar la fotografía.

    Mientras estaba concentrada retratando a tan interesante personaje, escuché a mi marido llamarme desde unos metros más allá.

    —¡Ven, mira! ¡Encontré al que hacía ruido en la hojarasca!

    Había descubierto un simpático ratoncito.

    Yo seguía de cuclillas, procurando que nadie pisara al escarabajo mientras la gente pasaba a nuestro alrededor sin reparar en él.

    —¡No, ven tú! ¡Mira qué bichito más bonito hay aquí!

    Cada uno estaba fascinado con su propio hallazgo. Y la gente seguía caminando, indiferente a las pequeñas maravillas que un bosque puede regalar.

    Mi marido se acercó y los dos nos quedamos observando al escarabajo.

    Le susurré:

    —Qué gente más gruñona. Caminan por el bosque, pero les hace falta un verdadero baño de bosque.

    Con mucho cuidado acerqué una ramita para que el escarabajo subiera. Cuando lo hizo, lo trasladé unos metros hacia el interior del bosque.

    —Si sigues por ahí, vas a terminar bajo el zapato de alguien… o bajo la rueda de una bicicleta. Mejor te dejo por acá.

    Mi marido soltó una carcajada.

    —¿Y si iba a una cita con alguien y tú la cambiaste de dirección? Capaz que era su única oportunidad para reproducirse.

    Yo preferí pensar en positivo.

    —Seguro que en el interior del bosque tiene todavía más posibilidades de encontrar pareja.

    El hermoso escarabajo era una hembra de ciervo volante europeo (Lucanus cervus), una especie protegida en buena parte de Europa. Sus poblaciones han disminuido debido, entre otras razones, a la desaparición de la madera muerta en muchos bosques gestionados, precisamente el lugar donde sus larvas pasan varios años desarrollándose dentro de troncos y raíces en descomposición.

    Desde que llegué a Stuttgart había visto muchas fotografías de ciervos volantes, pero nunca uno de verdad. Por eso este encuentro fue un regalo doble: no solo pude verlo y fotografiarlo, sino también ayudarlo a esquivar, al menos por ese momento, una enorme bota malhumorada.

    Cuando camines por un bosque —o por cualquier lugar— recuerda que bajo tus pies puede haber un ser diminuto avanzando con todas sus fuerzas para seguir viviendo.

    Todos importamos en este planeta… incluso los señores malhumorados.

    Tu voto:

    #Bosques #CiervoVolador #Escarabajos #EspecieProtegida #insectos #NaturalezaSalvaje
  28. El escarabajo, el gruñón y yo

    Salimos a dar un paseo por el bosque por uno de esos senderos muy concurridos por caminantes y ciclistas. De pronto, la hojarasca comenzó a crujir. Mi marido se quedó observando de dónde venía el ruido, mientras yo avancé unos pasos. Entonces lo vi: un llamativo escarabajo caminaba a toda prisa entre las hojas secas.

    Justo en ese momento venían otras personas por el sendero. Saqué la cámara para fotografiar al hermoso insecto cuando escuché unos pasos casi encima de mí. Levanté la vista y vi a un señor de ceño fruncido, caminando con enormes zancadas y levantando la hojarasca a su paso. Sus pies iban directo hacia el escarabajo.

    Sin pensarlo, me agaché para protegerlo con mi cuerpo.

    El señor, que ya tenía cara de pocos amigos, pareció molestarse todavía más al verme allí, cámara en mano, interrumpiendo su paso. Lo curioso es que tenía espacio de sobra para rodearme.

    —Uf… de la que te salvé —le dije al bichito.

    Como si me hubiera escuchado, se quedó inmóvil por un segundo, dudando si seguir adelante. Yo aproveché ese instante para enfocar y tomar la fotografía.

    Mientras estaba concentrada retratando a tan interesante personaje, escuché a mi marido llamarme desde unos metros más allá.

    —¡Ven, mira! ¡Encontré al que hacía ruido en la hojarasca!

    Había descubierto un simpático ratoncito.

    Yo seguía de cuclillas, procurando que nadie pisara al escarabajo mientras la gente pasaba a nuestro alrededor sin reparar en él.

    —¡No, ven tú! ¡Mira qué bichito más bonito hay aquí!

    Cada uno estaba fascinado con su propio hallazgo. Y la gente seguía caminando, indiferente a las pequeñas maravillas que un bosque puede regalar.

    Mi marido se acercó y los dos nos quedamos observando al escarabajo.

    Le susurré:

    —Qué gente más gruñona. Caminan por el bosque, pero les hace falta un verdadero baño de bosque.

    Con mucho cuidado acerqué una ramita para que el escarabajo subiera. Cuando lo hizo, lo trasladé unos metros hacia el interior del bosque.

    —Si sigues por ahí, vas a terminar bajo el zapato de alguien… o bajo la rueda de una bicicleta. Mejor te dejo por acá.

    Mi marido soltó una carcajada.

    —¿Y si iba a una cita con alguien y tú la cambiaste de dirección? Capaz que era su única oportunidad para reproducirse.

    Yo preferí pensar en positivo.

    —Seguro que en el interior del bosque tiene todavía más posibilidades de encontrar pareja.

    El hermoso escarabajo era una hembra de ciervo volante europeo (Lucanus cervus), una especie protegida en buena parte de Europa. Sus poblaciones han disminuido debido, entre otras razones, a la desaparición de la madera muerta en muchos bosques gestionados, precisamente el lugar donde sus larvas pasan varios años desarrollándose dentro de troncos y raíces en descomposición.

    Desde que llegué a Stuttgart había visto muchas fotografías de ciervos volantes, pero nunca uno de verdad. Por eso este encuentro fue un regalo doble: no solo pude verlo y fotografiarlo, sino también ayudarlo a esquivar, al menos por ese momento, una enorme bota malhumorada.

    Cuando camines por un bosque —o por cualquier lugar— recuerda que bajo tus pies puede haber un ser diminuto avanzando con todas sus fuerzas para seguir viviendo.

    Todos importamos en este planeta… incluso los señores malhumorados.

    Tu voto:

    #Bosques #CiervoVolador #Escarabajos #EspecieProtegida #insectos #NaturalezaSalvaje
  29. El escarabajo, el gruñón y yo

    Salimos a dar un paseo por el bosque por uno de esos senderos muy concurridos por caminantes y ciclistas. De pronto, la hojarasca comenzó a crujir. Mi marido se quedó observando de dónde venía el ruido, mientras yo avancé unos pasos. Entonces lo vi: un llamativo escarabajo caminaba a toda prisa entre las hojas secas.

    Justo en ese momento venían otras personas por el sendero. Saqué la cámara para fotografiar al hermoso insecto cuando escuché unos pasos casi encima de mí. Levanté la vista y vi a un señor de ceño fruncido, caminando con enormes zancadas y levantando la hojarasca a su paso. Sus pies iban directo hacia el escarabajo.

    Sin pensarlo, me agaché para protegerlo con mi cuerpo.

    El señor, que ya tenía cara de pocos amigos, pareció molestarse todavía más al verme allí, cámara en mano, interrumpiendo su paso. Lo curioso es que tenía espacio de sobra para rodearme.

    —Uf… de la que te salvé —le dije al bichito.

    Como si me hubiera escuchado, se quedó inmóvil por un segundo, dudando si seguir adelante. Yo aproveché ese instante para enfocar y tomar la fotografía.

    Mientras estaba concentrada retratando a tan interesante personaje, escuché a mi marido llamarme desde unos metros más allá.

    —¡Ven, mira! ¡Encontré al que hacía ruido en la hojarasca!

    Había descubierto un simpático ratoncito.

    Yo seguía de cuclillas, procurando que nadie pisara al escarabajo mientras la gente pasaba a nuestro alrededor sin reparar en él.

    —¡No, ven tú! ¡Mira qué bichito más bonito hay aquí!

    Cada uno estaba fascinado con su propio hallazgo. Y la gente seguía caminando, indiferente a las pequeñas maravillas que un bosque puede regalar.

    Mi marido se acercó y los dos nos quedamos observando al escarabajo.

    Le susurré:

    —Qué gente más gruñona. Caminan por el bosque, pero les hace falta un verdadero baño de bosque.

    Con mucho cuidado acerqué una ramita para que el escarabajo subiera. Cuando lo hizo, lo trasladé unos metros hacia el interior del bosque.

    —Si sigues por ahí, vas a terminar bajo el zapato de alguien… o bajo la rueda de una bicicleta. Mejor te dejo por acá.

    Mi marido soltó una carcajada.

    —¿Y si iba a una cita con alguien y tú la cambiaste de dirección? Capaz que era su única oportunidad para reproducirse.

    Yo preferí pensar en positivo.

    —Seguro que en el interior del bosque tiene todavía más posibilidades de encontrar pareja.

    El hermoso escarabajo era una hembra de ciervo volante europeo (Lucanus cervus), una especie protegida en buena parte de Europa. Sus poblaciones han disminuido debido, entre otras razones, a la desaparición de la madera muerta en muchos bosques gestionados, precisamente el lugar donde sus larvas pasan varios años desarrollándose dentro de troncos y raíces en descomposición.

    Desde que llegué a Stuttgart había visto muchas fotografías de ciervos volantes, pero nunca uno de verdad. Por eso este encuentro fue un regalo doble: no solo pude verlo y fotografiarlo, sino también ayudarlo a esquivar, al menos por ese momento, una enorme bota malhumorada.

    Cuando camines por un bosque —o por cualquier lugar— recuerda que bajo tus pies puede haber un ser diminuto avanzando con todas sus fuerzas para seguir viviendo.

    Todos importamos en este planeta… incluso los señores malhumorados.

    Tu voto:

    #Bosques #CiervoVolador #Escarabajos #EspecieProtegida #insectos #NaturalezaSalvaje
  30. El escarabajo, el gruñón y yo

    Salimos a dar un paseo por el bosque por uno de esos senderos muy concurridos por caminantes y ciclistas. De pronto, la hojarasca comenzó a crujir. Mi marido se quedó observando de dónde venía el ruido, mientras yo avancé unos pasos. Entonces lo vi: un llamativo escarabajo caminaba a toda prisa entre las hojas secas.

    Justo en ese momento venían otras personas por el sendero. Saqué la cámara para fotografiar al hermoso insecto cuando escuché unos pasos casi encima de mí. Levanté la vista y vi a un señor de ceño fruncido, caminando con enormes zancadas y levantando la hojarasca a su paso. Sus pies iban directo hacia el escarabajo.

    Sin pensarlo, me agaché para protegerlo con mi cuerpo.

    El señor, que ya tenía cara de pocos amigos, pareció molestarse todavía más al verme allí, cámara en mano, interrumpiendo su paso. Lo curioso es que tenía espacio de sobra para rodearme.

    —Uf… de la que te salvé —le dije al bichito.

    Como si me hubiera escuchado, se quedó inmóvil por un segundo, dudando si seguir adelante. Yo aproveché ese instante para enfocar y tomar la fotografía.

    Mientras estaba concentrada retratando a tan interesante personaje, escuché a mi marido llamarme desde unos metros más allá.

    —¡Ven, mira! ¡Encontré al que hacía ruido en la hojarasca!

    Había descubierto un simpático ratoncito.

    Yo seguía de cuclillas, procurando que nadie pisara al escarabajo mientras la gente pasaba a nuestro alrededor sin reparar en él.

    —¡No, ven tú! ¡Mira qué bichito más bonito hay aquí!

    Cada uno estaba fascinado con su propio hallazgo. Y la gente seguía caminando, indiferente a las pequeñas maravillas que un bosque puede regalar.

    Mi marido se acercó y los dos nos quedamos observando al escarabajo.

    Le susurré:

    —Qué gente más gruñona. Caminan por el bosque, pero les hace falta un verdadero baño de bosque.

    Con mucho cuidado acerqué una ramita para que el escarabajo subiera. Cuando lo hizo, lo trasladé unos metros hacia el interior del bosque.

    —Si sigues por ahí, vas a terminar bajo el zapato de alguien… o bajo la rueda de una bicicleta. Mejor te dejo por acá.

    Mi marido soltó una carcajada.

    —¿Y si iba a una cita con alguien y tú la cambiaste de dirección? Capaz que era su única oportunidad para reproducirse.

    Yo preferí pensar en positivo.

    —Seguro que en el interior del bosque tiene todavía más posibilidades de encontrar pareja.

    El hermoso escarabajo era una hembra de ciervo volante europeo (Lucanus cervus), una especie protegida en buena parte de Europa. Sus poblaciones han disminuido debido, entre otras razones, a la desaparición de la madera muerta en muchos bosques gestionados, precisamente el lugar donde sus larvas pasan varios años desarrollándose dentro de troncos y raíces en descomposición.

    Desde que llegué a Stuttgart había visto muchas fotografías de ciervos volantes, pero nunca uno de verdad. Por eso este encuentro fue un regalo doble: no solo pude verlo y fotografiarlo, sino también ayudarlo a esquivar, al menos por ese momento, una enorme bota malhumorada.

    Cuando camines por un bosque —o por cualquier lugar— recuerda que bajo tus pies puede haber un ser diminuto avanzando con todas sus fuerzas para seguir viviendo.

    Todos importamos en este planeta… incluso los señores malhumorados.

    Tu voto:

    #Bosques #CiervoVolador #Escarabajos #EspecieProtegida #insectos #NaturalezaSalvaje
  31. El escarabajo, el gruñón y yo

    Salimos a dar un paseo por el bosque por uno de esos senderos muy concurridos por caminantes y ciclistas. De pronto, la hojarasca comenzó a crujir. Mi marido se quedó observando de dónde venía el ruido, mientras yo avancé unos pasos. Entonces lo vi: un llamativo escarabajo caminaba a toda prisa entre las hojas secas.

    Justo en ese momento venían otras personas por el sendero. Saqué la cámara para fotografiar al hermoso insecto cuando escuché unos pasos casi encima de mí. Levanté la vista y vi a un señor de ceño fruncido, caminando con enormes zancadas y levantando la hojarasca a su paso. Sus pies iban directo hacia el escarabajo.

    Sin pensarlo, me agaché para protegerlo con mi cuerpo.

    El señor, que ya tenía cara de pocos amigos, pareció molestarse todavía más al verme allí, cámara en mano, interrumpiendo su paso. Lo curioso es que tenía espacio de sobra para rodearme.

    —Uf… de la que te salvé —le dije al bichito.

    Como si me hubiera escuchado, se quedó inmóvil por un segundo, dudando si seguir adelante. Yo aproveché ese instante para enfocar y tomar la fotografía.

    Mientras estaba concentrada retratando a tan interesante personaje, escuché a mi marido llamarme desde unos metros más allá.

    —¡Ven, mira! ¡Encontré al que hacía ruido en la hojarasca!

    Había descubierto un simpático ratoncito.

    Yo seguía de cuclillas, procurando que nadie pisara al escarabajo mientras la gente pasaba a nuestro alrededor sin reparar en él.

    —¡No, ven tú! ¡Mira qué bichito más bonito hay aquí!

    Cada uno estaba fascinado con su propio hallazgo. Y la gente seguía caminando, indiferente a las pequeñas maravillas que un bosque puede regalar.

    Mi marido se acercó y los dos nos quedamos observando al escarabajo.

    Le susurré:

    —Qué gente más gruñona. Caminan por el bosque, pero les hace falta un verdadero baño de bosque.

    Con mucho cuidado acerqué una ramita para que el escarabajo subiera. Cuando lo hizo, lo trasladé unos metros hacia el interior del bosque.

    —Si sigues por ahí, vas a terminar bajo el zapato de alguien… o bajo la rueda de una bicicleta. Mejor te dejo por acá.

    Mi marido soltó una carcajada.

    —¿Y si iba a una cita con alguien y tú la cambiaste de dirección? Capaz que era su única oportunidad para reproducirse.

    Yo preferí pensar en positivo.

    —Seguro que en el interior del bosque tiene todavía más posibilidades de encontrar pareja.

    El hermoso escarabajo era una hembra de ciervo volante europeo (Lucanus cervus), una especie protegida en buena parte de Europa. Sus poblaciones han disminuido debido, entre otras razones, a la desaparición de la madera muerta en muchos bosques gestionados, precisamente el lugar donde sus larvas pasan varios años desarrollándose dentro de troncos y raíces en descomposición.

    Desde que llegué a Stuttgart había visto muchas fotografías de ciervos volantes, pero nunca uno de verdad. Por eso este encuentro fue un regalo doble: no solo pude verlo y fotografiarlo, sino también ayudarlo a esquivar, al menos por ese momento, una enorme bota malhumorada.

    Cuando camines por un bosque —o por cualquier lugar— recuerda que bajo tus pies puede haber un ser diminuto avanzando con todas sus fuerzas para seguir viviendo.

    Todos importamos en este planeta… incluso los señores malhumorados.

    Tu voto:

    #Bosques #CiervoVolador #Escarabajos #EspecieProtegida #insectos #NaturalezaSalvaje
  32. Los tejedores republicanos (Philetairus socius) se benefician de construir sus nidos cerca de los avisperos de Belonogaster lateritia, pues los depredadores no se acercan. A cambio, la avispa caza las moscas atraídas por las heces de pájaros. 📷Peter Small #insectos #insects

  33. Los tejedores republicanos (Philetairus socius) se benefician de construir sus nidos cerca de los avisperos de Belonogaster lateritia, pues los depredadores no se acercan. A cambio, la avispa caza las moscas atraídas por las heces de pájaros. 📷Peter Small #insectos #insects

  34. Los tejedores republicanos (Philetairus socius) se benefician de construir sus nidos cerca de los avisperos de Belonogaster lateritia, pues los depredadores no se acercan. A cambio, la avispa caza las moscas atraídas por las heces de pájaros. 📷Peter Small #insectos #insects

  35. Los tejedores republicanos (Philetairus socius) se benefician de construir sus nidos cerca de los avisperos de Belonogaster lateritia, pues los depredadores no se acercan. A cambio, la avispa caza las moscas atraídas por las heces de pájaros. 📷Peter Small #insectos #insects

  36. Los tejedores republicanos (Philetairus socius) se benefician de construir sus nidos cerca de los avisperos de Belonogaster lateritia, pues los depredadores no se acercan. A cambio, la avispa caza las moscas atraídas por las heces de pájaros. 📷Peter Small #insectos #insects

  37. Las ninfas de psílidos producen unos escudos (lerp) de mielada cristalizada para protegerse, pero los azúcares son un jugoso aperitivo para muchos depredadores. 📷Cindy Macardle #insectos #insects

  38. Las ninfas de psílidos producen unos escudos (lerp) de mielada cristalizada para protegerse, pero los azúcares son un jugoso aperitivo para muchos depredadores. 📷Cindy Macardle #insectos #insects

  39. Las ninfas de psílidos producen unos escudos (lerp) de mielada cristalizada para protegerse, pero los azúcares son un jugoso aperitivo para muchos depredadores. 📷Cindy Macardle #insectos #insects

  40. Las ninfas de psílidos producen unos escudos (lerp) de mielada cristalizada para protegerse, pero los azúcares son un jugoso aperitivo para muchos depredadores. 📷Cindy Macardle #insectos #insects

  41. Las ninfas de psílidos producen unos escudos (lerp) de mielada cristalizada para protegerse, pero los azúcares son un jugoso aperitivo para muchos depredadores. 📷Cindy Macardle #insectos #insects

  42. 🌐 ■ Las hormigas están invadiendo hogares por toda Francia y son una pesadilla: "Cuando llegamos a casa, nos atacan" ■ El asunto ha llegado a la Asamblea Nacional francesa.
    huffingtonpost.es/global/las-h

    #global #francia #insectos

  43. 🌐 ■ Las hormigas están invadiendo hogares por toda Francia y son una pesadilla: "Cuando llegamos a casa, nos atacan" ■ El asunto ha llegado a la Asamblea Nacional francesa.
    huffingtonpost.es/global/las-h

    #global #francia #insectos

  44. 🌐 ■ Las hormigas están invadiendo hogares por toda Francia y son una pesadilla: "Cuando llegamos a casa, nos atacan" ■ El asunto ha llegado a la Asamblea Nacional francesa.
    huffingtonpost.es/global/las-h

    #global #francia #insectos

  45. 🌐 ■ Las hormigas están invadiendo hogares por toda Francia y son una pesadilla: "Cuando llegamos a casa, nos atacan" ■ El asunto ha llegado a la Asamblea Nacional francesa.
    huffingtonpost.es/global/las-h

    #global #francia #insectos

  46. 🌐 ■ Las hormigas están invadiendo hogares por toda Francia y son una pesadilla: "Cuando llegamos a casa, nos atacan" ■ El asunto ha llegado a la Asamblea Nacional francesa.
    huffingtonpost.es/global/las-h

    #global #francia #insectos

  47. La cucaracha dominó india (Therea petiveriana) se esconde bajo la hojarasca de los bosques para evitar el calor diurno. Su patrón es una imitación de un escarabajo Anthia sexguttata, un escarabajo agresivo con químicos irritantes. 📷Vidhya Swaminathan #insectos #insects #mimetismo #mimicry