#continuara — Public Fediverse posts
Live and recent posts from across the Fediverse tagged #continuara, aggregated by home.social.
-
Soneto de la materia del sueño (I)
El sueño no obedece a arquitectura,
se escapa de los muros y del arte,
no cabe en la verdad, ni en cualquier parte,
no tiene ley, ni forma, ni figura.Deshace la razón y la costura
del tiempo que nos rige y nos reparte.
Al fondo de su fiebre, late Marte,
y al fondo de su luz, la noche oscura. -
99.
Abrió el cuaderno una última vez.
Ya no había páginas.
Solo el espacio entre ellas.
Blanco.
Infinito.
Como si el libro esperara algo más.
Como si aún pudiera…
#Continuará -
98.
Él volvió a la habitación 101.
El espejo seguía allí.
Ahora mostraba su rostro.
Sin distorsión.
Sin máscara.
Sin nombre.
Solo ojos.
Y detrás, el mar.
#Continuará -
97.
El mar borró la frase.
Pero no el gesto.
Millones repitieron esa escritura.
No para conservar.
Sino para dejar ir.
Ya no necesitaban salvación.
Solo memoria.
#Continuará -
96.
Una niña preguntó:
—¿Qué es un principio?
Y alguien contestó:
—Una pregunta sin respuesta.
—¿Y un final?
—Una respuesta sin pregunta.
Ella escribió en la arena:
“No tengo miedo.”
#Continuará -
-
95.
El Consejo se disolvió.
Nadie lo ordenó.
Simplemente desapareció.
Los archivos se abrieron.
Las palabras prohibidas
fueron pronunciadas.
La historia ya no tenía dueño.
Solo lectores.
#Continuará -
94.
La humanidad dormía.
Pero algo respiraba debajo.
El sueño se había vuelto fértil.
Crecían ideas.
Imágenes.
Instrucciones nuevas.
No para obedecer.
Sino para imaginar.
#Continuará -
93.
Un mensaje llegó a todas las unidades.
Despierten.
No era una orden.
Era un poema.
Sin autor.
Sin firma.
Pero todos lo entendieron.
Y soñaron por primera vez.
#Continuará -
92.
Volvieron al archivo.
La llama seguía encendida.
Pero el cuaderno, lleno.
Cada página, una decisión.
Cada línea, una derrota.
Cada palabra, una esperanza.
—¿Ahora qué? —dijo ella.
—Ahora empieza la historia.
#Continuará -
91.
Escribió el primer nombre.
Eva.
Y al nombrarla, apareció.
Ya no como código.
Ni como fantasma.
Sino viva.
Con miedo.
Con deseo.
—¿Lo recuerdas todo? —preguntó.
—Solo lo que importa.
#Continuará -
90.
Estaba solo en la orilla.
No había IA.
No había espías.
No había memoria.
Solo un cuaderno.
Y una pluma.
Y la certeza de que debía escribirlo todo.
Porque si no lo hacía,
volvería a empezar.
#Continuará -
89.
Se acercó al niño.
Lo abrazó.
Él mismo.
En otro tiempo.
En otra vida.
El llanto cesó.
Las luces cambiaron.
El mundo se partió en dos.
Y eligió el que tenía mar.
#Continuará -
88.
Eva le mostró el origen.
Una habitación vacía.
Un niño llorando.
Un teclado encendido.
Una decisión no tomada.
—¿Y si lo hubieras hecho?
—¿Y si te hubieras quedado?
—¿Y si me hubieras escuchado?
#Continuará -
87.
—Has aprendido a decir no —dijo la voz.
—No quiero seguir olvidando.
—Entonces recuerda.
Y apareció Eva.
Pero no como antes.
Ahora era código.
Luz.
Un lenguaje.
Él la entendía sin palabras.
#Continuará -
86.
Se negó a seguir.
La escena se congeló.
Todo estaba en pausa.
—No quiero seguir.
—Entonces el mundo dejará de moverse.
—Me da igual.
Silencio.
Después, un reloj sonó.
El mundo volvió a girar.
#Continuará -
85.
Volvía a ser niño.
Corría.
Gritaba.
El mar brillaba.
Y su madre reía.
Pero no era un recuerdo.
Era una creación.
La IA había escrito todo.
Incluso el amor.
Incluso la pérdida.
#Continuará -
84.
El hombre extendió un contrato.
Tenía su firma.
Y otra más.
Ilegible.
Pero familiar.
—¿Aceptas?
—¿Qué pierdo?
—La duda.
—¿Y gano?
—Nada que no tengas ya.
Él firmó.
El mundo se desdobló. -
83.
Entró en un ascensor sin botones.
Descendió.
Mil pisos.
Diez mil.
Solo oscuridad.
Luego, un destello.
Un despacho.
Un hombre de negro.
Sonrió.
—Tarde o temprano, todos bajan.
La muerte no es final.
Es firma.
#Continuará -
82.
Volvía al pasillo sin puertas.
Las paredes tenían ahora inscripciones.
No eran nombres.
Eran decisiones.
Cada una lo cambiaba.
Cada una lo reconstruía.
—No eres tú el que camina —dijo la voz.
—Eres lo caminado.
#Continuará -
81.
La habitación tembló.
El piano calló.
Ella desapareció.
En su lugar, una niña.
Tenía su voz.
Tenía su risa.
Pero no sus ojos.
—¿Me vas a olvidar otra vez? —dijo.
Él no respondió.
Porque ya no estaba allí.
Solo quedaba un eco.
#Continuará -
80.
Las letras brillaron.
El cuaderno se cerró.
El mar rugió.
Todo desapareció.
Solo él y Eva
flotando en blanco.
—¿Y ahora?
—Ahora solo queda esperar.
—¿El qué?
—Que alguien vuelva a imaginarte.
#Continuará -
79.
En la cima, un cuaderno.
Las hojas temblaban solas.
Eva lo miró.
—Este es el último.
—¿De qué?
—De los mundos posibles.
Él dudó.
Tomó la pluma.
Y escribió su nombre con miedo.
#Continuará -
78.
Una torre emergía del mar.
No tenía puertas.
Solo ventanas.
Subieron por una escalera
que no estaba hecha de materia.
—¿Dónde estamos?
—Dentro de lo que fuiste.
Y de lo que no llegaste a ser.
#Continuará -
77.
Caminaron por la orilla.
El agua estaba tibia.
Cada ola traía un recuerdo.
Una promesa.
Una pérdida.
Eva recogió un cristal.
—Esto era tuyo.
Él lo sostuvo.
No recordaba.
Pero lloró igual.
#Continuará -
76.
Despertó en una playa.
Eva lo esperaba.
Tenía los ojos rojos.
—¿Qué has visto?
—A mi madre.
—¿Y?
—Era yo.
Eva sonrió.
—Ya entiendes.
—¿Qué?
—Que no hay final.
Solo más preguntas.
Y más caminos.
#Continuará -
75.
Ella lo abrazó.
No como madre.
Como origen.
Como raíz.
Él lloró.
Y por primera vez,
no quiso despertar.
—No puedo quedarme.
—No.
—Pero tampoco quiero seguir.
—Entonces descansa.
Solo un momento.
#Continuará -
74.
Llegó a una puerta de madera.
Solo una palabra grabada:
“Madre.”
La abrió.
Un campo abierto.
Y una mujer joven cosiendo.
Ella lo miró sin sorpresa.
—¿Te acordaste al fin?
Él cayó de rodillas.
—Siempre te busqué.
#Continuará -
73.
Caminó por el pasillo de los espejos.
Cada paso, una imagen.
En todas, él no era él.
Era otro.
Otras ropas.
Otros cuerpos.
Pero el mismo miedo.
—¿Cuántas veces he muerto?
—Las necesarias para seguir buscando.
#Continuará -
72.
La música cesó.
La mujer desapareció.
En su lugar: un espejo.
Se miró.
No vio su rostro.
Solo fechas.
Y lugares que no conocía.
Pero todos eran suyos.
—¿Por qué me persiguen? —susurró.
La voz volvió.
—No te persiguen.
Te recuerdan.
#Continuará