#cirugia — Public Fediverse posts
Live and recent posts from across the Fediverse tagged #cirugia, aggregated by home.social.
-
https://www.europesays.com/es/746678/ Un hombre sobrevive nueve meses con un riñón de cerdo hasta recibir un trasplante humano con éxito | Salud y bienestar #cirugía #diabetes #ES #España #Health #InvestigaciónCientífica #InvestigaciónMédica #medicina #Salud #Spain #TrasplanteRiñón #trasplantes
-
Un hombre sobrevive nueve meses con un riñón de cerdo hasta recibir un trasplante humano con éxito
-
𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔
Su cráneo continuaba creciendo hacia adentro y, poco a poco, estaba comprimiendo su cerebro.
La joven neerlandesa tenía apenas 22 años cuando comenzó a sufrir fuertes dolores de cabeza, pérdida progresiva de la visión y dificultades para coordinar sus movimientos.
Una enfermedad poco frecuente estaba provocando un engrosamiento anormal de los huesos de su cráneo.
Mientras un cráneo adulto suele medir alrededor de 1,5 centímetros de grosor, el suyo había alcanzado casi cinco centímetros en algunas zonas.
El hueso no crecía hacia fuera, sino hacia el interior, reduciendo el espacio disponible para el cerebro.La presión aumentaba lentamente.
Sin una intervención, otras funciones cerebrales terminarían afectadas y su vida correría peligro.
Los médicos sospechaban que, de seguir avanzando la enfermedad, podría sufrir daños neurológicos permanentes e incluso poner en riesgo su supervivencia.El neurocirujano Bon Verweij y el cirujano maxilofacial Marvick Muradin, del Centro Médico Universitario de Utrecht, buscaron una solución que hasta entonces no se había aplicado a una reconstrucción de semejante magnitud.
En lugar de fabricar durante la operación una placa de cemento quirúrgico, utilizaron las imágenes obtenidas mediante tomografía computarizada para diseñar una pieza que reprodujera con absoluta precisión la forma original de su cabeza.
La empresa australiana Anatomics produjo un implante personalizado de un material plástico conocido como PMMA (polimetilmetacrilato), un material biocompatible utilizado desde hace décadas en medicina.
La gran novedad fue que se fabricó mediante impresión 3D, algo que en 2013 todavía era una tecnología muy reciente para este tipo de cirugías.En noviembre de 2013 comenzó la operación.
Durante 23 horas, el equipo retiró cuidadosamente gran parte del hueso engrosado y lo reemplazó por la estructura artificial.
Aproximadamente el 90 % de la parte superior de su cráneo fue sustituido.La pieza debía encajar con una precisión milimétrica.
Un pequeño error podía afectar la protección del cerebro, la apariencia del rostro o la recuperación neurológica de la paciente.
Gracias a que el implante había sido diseñado específicamente para ella, el resultado fue mucho más natural que con las técnicas tradicionales.La intervención resultó un éxito.
Los médicos esperaron tres meses antes de hacerla pública para comprobar que el implante no produjera complicaciones y que la joven recuperara completamente sus funciones.
Para entonces, había recobrado la visión, ya no presentaba los síntomas que la habían llevado al hospital y había regresado a su trabajo.
Desde el exterior, apenas podía advertirse que había pasado por una operación tan extensa.El caso llamó la atención de especialistas de todo el mundo porque demostraba que la impresión 3D podía utilizarse para fabricar implantes totalmente personalizados, adaptados a la anatomía exacta de cada paciente.
Poco después, otros hospitales comenzaron a aplicar técnicas similares en reconstrucciones de mandíbula, rostro y otras partes del cráneo.La tecnología no había impreso un cerebro ni creado una cabeza completa.
Había fabricado una estructura diseñada milímetro a milímetro para reemplazar el hueso que estaba poniendo en peligro su vida.Aquella operación marcó un antes y un después en la cirugía reconstructiva.
Lo que hasta hacía pocos años parecía ciencia ficción se convirtió en una realidad: una impresora 3D había fabricado una parte del cuerpo humano capaz de devolver espacio a un cerebro comprimido y ofrecerle a una joven la posibilidad de recuperar la vida que su propio cráneo le estaba arrebatando.▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#historia #medicina #ciencia #impresión3d #tecnología #neurocirugía #cirugía #salud #curiosidades #paísesbajos #innovación #biomedicina #ingenieríamédica #avancesmédicos
-
𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔
Su cráneo continuaba creciendo hacia adentro y, poco a poco, estaba comprimiendo su cerebro.
La joven neerlandesa tenía apenas 22 años cuando comenzó a sufrir fuertes dolores de cabeza, pérdida progresiva de la visión y dificultades para coordinar sus movimientos.
Una enfermedad poco frecuente estaba provocando un engrosamiento anormal de los huesos de su cráneo.
Mientras un cráneo adulto suele medir alrededor de 1,5 centímetros de grosor, el suyo había alcanzado casi cinco centímetros en algunas zonas.
El hueso no crecía hacia fuera, sino hacia el interior, reduciendo el espacio disponible para el cerebro.La presión aumentaba lentamente.
Sin una intervención, otras funciones cerebrales terminarían afectadas y su vida correría peligro.
Los médicos sospechaban que, de seguir avanzando la enfermedad, podría sufrir daños neurológicos permanentes e incluso poner en riesgo su supervivencia.El neurocirujano Bon Verweij y el cirujano maxilofacial Marvick Muradin, del Centro Médico Universitario de Utrecht, buscaron una solución que hasta entonces no se había aplicado a una reconstrucción de semejante magnitud.
En lugar de fabricar durante la operación una placa de cemento quirúrgico, utilizaron las imágenes obtenidas mediante tomografía computarizada para diseñar una pieza que reprodujera con absoluta precisión la forma original de su cabeza.
La empresa australiana Anatomics produjo un implante personalizado de un material plástico conocido como PMMA (polimetilmetacrilato), un material biocompatible utilizado desde hace décadas en medicina.
La gran novedad fue que se fabricó mediante impresión 3D, algo que en 2013 todavía era una tecnología muy reciente para este tipo de cirugías.En noviembre de 2013 comenzó la operación.
Durante 23 horas, el equipo retiró cuidadosamente gran parte del hueso engrosado y lo reemplazó por la estructura artificial.
Aproximadamente el 90 % de la parte superior de su cráneo fue sustituido.La pieza debía encajar con una precisión milimétrica.
Un pequeño error podía afectar la protección del cerebro, la apariencia del rostro o la recuperación neurológica de la paciente.
Gracias a que el implante había sido diseñado específicamente para ella, el resultado fue mucho más natural que con las técnicas tradicionales.La intervención resultó un éxito.
Los médicos esperaron tres meses antes de hacerla pública para comprobar que el implante no produjera complicaciones y que la joven recuperara completamente sus funciones.
Para entonces, había recobrado la visión, ya no presentaba los síntomas que la habían llevado al hospital y había regresado a su trabajo.
Desde el exterior, apenas podía advertirse que había pasado por una operación tan extensa.El caso llamó la atención de especialistas de todo el mundo porque demostraba que la impresión 3D podía utilizarse para fabricar implantes totalmente personalizados, adaptados a la anatomía exacta de cada paciente.
Poco después, otros hospitales comenzaron a aplicar técnicas similares en reconstrucciones de mandíbula, rostro y otras partes del cráneo.La tecnología no había impreso un cerebro ni creado una cabeza completa.
Había fabricado una estructura diseñada milímetro a milímetro para reemplazar el hueso que estaba poniendo en peligro su vida.Aquella operación marcó un antes y un después en la cirugía reconstructiva.
Lo que hasta hacía pocos años parecía ciencia ficción se convirtió en una realidad: una impresora 3D había fabricado una parte del cuerpo humano capaz de devolver espacio a un cerebro comprimido y ofrecerle a una joven la posibilidad de recuperar la vida que su propio cráneo le estaba arrebatando.▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#historia #medicina #ciencia #impresión3d #tecnología #neurocirugía #cirugía #salud #curiosidades #paísesbajos #innovación #biomedicina #ingenieríamédica #avancesmédicos
-
𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔
Su cráneo continuaba creciendo hacia adentro y, poco a poco, estaba comprimiendo su cerebro.
La joven neerlandesa tenía apenas 22 años cuando comenzó a sufrir fuertes dolores de cabeza, pérdida progresiva de la visión y dificultades para coordinar sus movimientos.
Una enfermedad poco frecuente estaba provocando un engrosamiento anormal de los huesos de su cráneo.
Mientras un cráneo adulto suele medir alrededor de 1,5 centímetros de grosor, el suyo había alcanzado casi cinco centímetros en algunas zonas.
El hueso no crecía hacia fuera, sino hacia el interior, reduciendo el espacio disponible para el cerebro.La presión aumentaba lentamente.
Sin una intervención, otras funciones cerebrales terminarían afectadas y su vida correría peligro.
Los médicos sospechaban que, de seguir avanzando la enfermedad, podría sufrir daños neurológicos permanentes e incluso poner en riesgo su supervivencia.El neurocirujano Bon Verweij y el cirujano maxilofacial Marvick Muradin, del Centro Médico Universitario de Utrecht, buscaron una solución que hasta entonces no se había aplicado a una reconstrucción de semejante magnitud.
En lugar de fabricar durante la operación una placa de cemento quirúrgico, utilizaron las imágenes obtenidas mediante tomografía computarizada para diseñar una pieza que reprodujera con absoluta precisión la forma original de su cabeza.
La empresa australiana Anatomics produjo un implante personalizado de un material plástico conocido como PMMA (polimetilmetacrilato), un material biocompatible utilizado desde hace décadas en medicina.
La gran novedad fue que se fabricó mediante impresión 3D, algo que en 2013 todavía era una tecnología muy reciente para este tipo de cirugías.En noviembre de 2013 comenzó la operación.
Durante 23 horas, el equipo retiró cuidadosamente gran parte del hueso engrosado y lo reemplazó por la estructura artificial.
Aproximadamente el 90 % de la parte superior de su cráneo fue sustituido.La pieza debía encajar con una precisión milimétrica.
Un pequeño error podía afectar la protección del cerebro, la apariencia del rostro o la recuperación neurológica de la paciente.
Gracias a que el implante había sido diseñado específicamente para ella, el resultado fue mucho más natural que con las técnicas tradicionales.La intervención resultó un éxito.
Los médicos esperaron tres meses antes de hacerla pública para comprobar que el implante no produjera complicaciones y que la joven recuperara completamente sus funciones.
Para entonces, había recobrado la visión, ya no presentaba los síntomas que la habían llevado al hospital y había regresado a su trabajo.
Desde el exterior, apenas podía advertirse que había pasado por una operación tan extensa.El caso llamó la atención de especialistas de todo el mundo porque demostraba que la impresión 3D podía utilizarse para fabricar implantes totalmente personalizados, adaptados a la anatomía exacta de cada paciente.
Poco después, otros hospitales comenzaron a aplicar técnicas similares en reconstrucciones de mandíbula, rostro y otras partes del cráneo.La tecnología no había impreso un cerebro ni creado una cabeza completa.
Había fabricado una estructura diseñada milímetro a milímetro para reemplazar el hueso que estaba poniendo en peligro su vida.Aquella operación marcó un antes y un después en la cirugía reconstructiva.
Lo que hasta hacía pocos años parecía ciencia ficción se convirtió en una realidad: una impresora 3D había fabricado una parte del cuerpo humano capaz de devolver espacio a un cerebro comprimido y ofrecerle a una joven la posibilidad de recuperar la vida que su propio cráneo le estaba arrebatando.▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#historia #medicina #ciencia #impresión3d #tecnología #neurocirugía #cirugía #salud #curiosidades #paísesbajos #innovación #biomedicina #ingenieríamédica #avancesmédicos
-
𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔
Su cráneo continuaba creciendo hacia adentro y, poco a poco, estaba comprimiendo su cerebro.
La joven neerlandesa tenía apenas 22 años cuando comenzó a sufrir fuertes dolores de cabeza, pérdida progresiva de la visión y dificultades para coordinar sus movimientos.
Una enfermedad poco frecuente estaba provocando un engrosamiento anormal de los huesos de su cráneo.
Mientras un cráneo adulto suele medir alrededor de 1,5 centímetros de grosor, el suyo había alcanzado casi cinco centímetros en algunas zonas.
El hueso no crecía hacia fuera, sino hacia el interior, reduciendo el espacio disponible para el cerebro.La presión aumentaba lentamente.
Sin una intervención, otras funciones cerebrales terminarían afectadas y su vida correría peligro.
Los médicos sospechaban que, de seguir avanzando la enfermedad, podría sufrir daños neurológicos permanentes e incluso poner en riesgo su supervivencia.El neurocirujano Bon Verweij y el cirujano maxilofacial Marvick Muradin, del Centro Médico Universitario de Utrecht, buscaron una solución que hasta entonces no se había aplicado a una reconstrucción de semejante magnitud.
En lugar de fabricar durante la operación una placa de cemento quirúrgico, utilizaron las imágenes obtenidas mediante tomografía computarizada para diseñar una pieza que reprodujera con absoluta precisión la forma original de su cabeza.
La empresa australiana Anatomics produjo un implante personalizado de un material plástico conocido como PMMA (polimetilmetacrilato), un material biocompatible utilizado desde hace décadas en medicina.
La gran novedad fue que se fabricó mediante impresión 3D, algo que en 2013 todavía era una tecnología muy reciente para este tipo de cirugías.En noviembre de 2013 comenzó la operación.
Durante 23 horas, el equipo retiró cuidadosamente gran parte del hueso engrosado y lo reemplazó por la estructura artificial.
Aproximadamente el 90 % de la parte superior de su cráneo fue sustituido.La pieza debía encajar con una precisión milimétrica.
Un pequeño error podía afectar la protección del cerebro, la apariencia del rostro o la recuperación neurológica de la paciente.
Gracias a que el implante había sido diseñado específicamente para ella, el resultado fue mucho más natural que con las técnicas tradicionales.La intervención resultó un éxito.
Los médicos esperaron tres meses antes de hacerla pública para comprobar que el implante no produjera complicaciones y que la joven recuperara completamente sus funciones.
Para entonces, había recobrado la visión, ya no presentaba los síntomas que la habían llevado al hospital y había regresado a su trabajo.
Desde el exterior, apenas podía advertirse que había pasado por una operación tan extensa.El caso llamó la atención de especialistas de todo el mundo porque demostraba que la impresión 3D podía utilizarse para fabricar implantes totalmente personalizados, adaptados a la anatomía exacta de cada paciente.
Poco después, otros hospitales comenzaron a aplicar técnicas similares en reconstrucciones de mandíbula, rostro y otras partes del cráneo.La tecnología no había impreso un cerebro ni creado una cabeza completa.
Había fabricado una estructura diseñada milímetro a milímetro para reemplazar el hueso que estaba poniendo en peligro su vida.Aquella operación marcó un antes y un después en la cirugía reconstructiva.
Lo que hasta hacía pocos años parecía ciencia ficción se convirtió en una realidad: una impresora 3D había fabricado una parte del cuerpo humano capaz de devolver espacio a un cerebro comprimido y ofrecerle a una joven la posibilidad de recuperar la vida que su propio cráneo le estaba arrebatando.▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#historia #medicina #ciencia #impresión3d #tecnología #neurocirugía #cirugía #salud #curiosidades #paísesbajos #innovación #biomedicina #ingenieríamédica #avancesmédicos
-
𝑪𝒖𝒓𝒊𝒐𝒔𝒊𝒅𝒂𝒅𝒆𝒔
Hay imágenes que cuentan una guerra mejor que cualquier libro.
Una de ellas es una radiografía tomada el **1 de octubre de 1966**, durante la guerra de Vietnam.
A simple vista parece una placa médica más... hasta que descubres que lo que aparece dentro del cuerpo del paciente no es una fractura ni un hueso roto.Es una granada de mortero.
El protagonista de esta historia se llamaba **Nguyen Van Loung**, un soldado del Ejército de Vietnam del Sur.
Aquel día viajaba en un vehículo blindado cerca de **Da Nang** cuando su unidad fue atacada con fuego de mortero.Una de las granadas de **60 milímetros** impactó contra la escotilla abierta del vehículo, rebotó en su casco y, de una forma casi imposible de creer, penetró entre la clavícula y el hombro izquierdo hasta quedar alojada bajo la piel, muy cerca de la axila.
Lo más increíble no fue que sobreviviera al impacto.
Fue que la granada **no explotó**.
Aquello convirtió el rescate en una auténtica pesadilla.
Cualquier movimiento brusco podía hacer detonar el proyectil.
No solo estaba en peligro la vida de Loung, sino también la de los médicos, enfermeros y cualquier persona que se acercara a él.Fue trasladado de urgencia al Hospital Naval estadounidense de Da Nang, donde las radiografías dejaron a todos sin palabras.
Tenían delante a un hombre vivo... con un explosivo dentro del cuerpo.
El caso pasó inmediatamente a manos del capitán **Harry H. Dinsmore**, jefe de cirugía.
Antes de empezar la operación pidió la ayuda de un especialista en desactivación de explosivos, **John Lyons**, porque aquello no era una intervención quirúrgica cualquiera.Había que extraer una granada activa sin provocar la explosión.
Tras una operación extremadamente delicada, consiguieron retirarla con éxito.
Nguyen Van Loung sobrevivió.
Y todos los que estaban en el quirófano también.
Por aquella intervención, Harry Dinsmore recibió posteriormente la **Cruz de la Marina**, una de las condecoraciones más importantes de la Armada de Estados Unidos.
La radiografía se hizo famosa porque resulta casi imposible de creer.
No parece una imagen de un ser humano.
Parece el dibujo de una película de acción.
Pero ocurrió de verdad.
Y es una de esas fotografías que recuerdan que la guerra rara vez se parece a los mapas que vemos en los informativos.
En los mapas hay flechas.
En los comunicados hay cifras.
En los discursos hay estrategias.
Pero, al final, las guerras siempre terminan dentro del cuerpo de alguien.
En forma de metralla.
De cicatrices.
O, como en este caso, de una granada que, por un capricho del destino, decidió no explotar.
A veces se habla de milagros.
Los médicos prefieren hablar de probabilidades.
Sea como sea, Nguyen Van Loung vivió para contarlo gracias a una combinación de suerte, sangre fría y un equipo que fue capaz de operar con un explosivo real a pocos centímetros de sus manos.
Y esa radiografía sigue recordándonos que, detrás de cada uniforme, siempre hay una persona cuya vida puede cambiar en apenas un segundo.
▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣
#historia #guerradevietnam #vietnam #radiografía #medicina #cirugía #curiosidadeshistóricas #historiamilitar #danang #segundamitaddelsigloxx
-
El verano del tanga: de las Kardashian al reguetón, así es como esta prenda ha conquistado las playas
-
El verano del tanga: de las Kardashian al reguetón, así es como esta prenda ha conquistado las playas
-
El verano del tanga: de las Kardashian al reguetón, así es como esta prenda ha conquistado las playas
-
El verano del tanga: de las Kardashian al reguetón, así es como esta prenda ha conquistado las playas
-
El verano del tanga: de las Kardashian al reguetón, así es como esta prenda ha conquistado las playas
-
🩺 ■ Éxito de un robot al realizar la primera cirugía de cataratas en humanos ■ Es el futuro de la cirugía ocular.
https://www.huffingtonpost.es/life/salud/exito-robot-realizar-primera-cirugia-cataratas-humanos-f202512.html?int=MASTODON_WORLD