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  1. Kunigunda Rostislavna of Halych was Queen consort of #Bohemia and its Regent from 1278 until her death OTD in 1285 cromwell-intl.com/travel/czech #travel #Prague #history

  2. 🧿 𝑳𝒐𝒔 𝒎𝒊𝒔𝒕𝒆𝒓𝒊𝒐𝒔𝒐𝒔 𝒂𝒃𝒓𝒂𝒉𝒂𝒎𝒊𝒕𝒂𝒔: 𝒎𝒂́𝒓𝒕𝒊𝒓𝒆𝒔, 𝒉𝒆𝒓𝒆𝒋𝒆𝒔 𝒚 𝒖𝒏𝒂 𝒇𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒅𝒆𝒔𝒂𝒇𝒊𝒐́ 𝒂 𝒊𝒎𝒑𝒆𝒓𝒊𝒐𝒔 🧿

    La palabra abrahamitas puede llevar a confusión porque, a lo largo de la historia, se ha utilizado para designar a grupos muy distintos entre sí.
    No compartían época, ni objetivos, ni siquiera las mismas creencias.
    Sin embargo, todos tenían algo en común: afirmaban seguir el ejemplo de Abraham como modelo de fe, aunque cada uno lo interpretó de una manera diferente.

    Entre ellos encontramos a unos monjes bizantinos convertidos en mártires durante la crisis iconoclasta, una pequeña secta deísta que desafió al Imperio de los Habsburgo en el siglo XVIII e incluso otros movimientos considerados heréticos en Oriente Próximo.
    Su historia mezcla religión, política, persecuciones y numerosas leyendas.

    𝑳𝒐𝒔 𝒎𝒐𝒏𝒋𝒆𝒔 𝒂𝒃𝒓𝒂𝒉𝒂𝒎𝒊𝒕𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑪𝒐𝒏𝒔𝒕𝒂𝒏𝒕𝒊𝒏𝒐𝒑𝒍𝒂 (𝒔𝒊𝒈𝒍𝒐 𝑰𝑿)

    Los primeros abrahamitas conocidos fueron los monjes del monasterio de San Abraham, en Constantinopla.
    Su nombre procedía de San Abraham de Éfeso, obispo y escritor del siglo VI, fundador del monasterio que siglos después se convertiría en uno de los principales focos de resistencia contra la política religiosa del Imperio bizantino.

    Aquella comunidad nació como un lugar dedicado al estudio, la oración y la vida ascética.
    Sin embargo, durante el reinado del emperador Teófilo, la situación cambió radicalmente.

    En el año 829, Teófilo retomó con fuerza la iconoclastia, un movimiento que prohibía el culto y la veneración de las imágenes religiosas.
    Los iconos fueron destruidos, muchos monasterios fueron vigilados y numerosos religiosos tuvieron que elegir entre obedecer al emperador o mantener sus convicciones.

    Los monjes abrahamitas eligieron resistir.

    No solo ocultaron y protegieron los iconos de su monasterio, sino que se negaron públicamente a cumplir las órdenes imperiales.
    Para ellos, destruir las imágenes era atacar la propia fe.

    Según las fuentes eclesiásticas, soportaron amenazas, torturas y finalmente fueron ejecutados alrededor del año 835.
    Tanto la Iglesia católica como la ortodoxa los veneran como mártires y los recuerdan cada 8 de julio.

    ¿Mártires... o agitadores políticos?

    Aquí aparece una de las grandes polémicas.

    Las crónicas religiosas presentan a los monjes como héroes espirituales que prefirieron morir antes que renunciar a sus creencias.

    Sin embargo, algunas crónicas cercanas al poder imperial ofrecen una imagen muy distinta.
    En ellas aparecen como religiosos extremadamente radicales que alentaban la resistencia contra el emperador y utilizaban la defensa de los iconos como una forma de desafiar la autoridad del Estado.

    No existen pruebas de que organizaran una rebelión armada, pero sí parece claro que su oposición tuvo también una dimensión política.
    En el Imperio bizantino religión y gobierno estaban profundamente unidos, de modo que cuestionar las decisiones religiosas del emperador también suponía cuestionar su legitimidad.

    Por eso, para la corte fueron castigados como traidores; para la Iglesia, como santos.

    El monasterio de San Abraham no sobrevivió al paso de los siglos.
    Con la decadencia del Imperio bizantino y, sobre todo, tras la caída de Constantinopla en 1453, desapareció prácticamente cualquier rastro material del lugar.

    Su recuerdo permanece únicamente en antiguos santorales, textos litúrgicos y crónicas medievales.

    𝑳𝒐𝒔 𝒂𝒃𝒓𝒂𝒉𝒂𝒎𝒊𝒕𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑩𝒐𝒉𝒆𝒎𝒊𝒂 (𝒔𝒊𝒈𝒍𝒐 𝑿𝑽𝑰𝑰𝑰)

    Casi mil años después apareció otro grupo completamente distinto.

    En torno a 1781, en diversas zonas rurales de Bohemia —actual República Checa— surgió una pequeña comunidad religiosa conocida también como los abrahamitas.

    No tenían ninguna relación con los monjes bizantinos.

    Su intención era recuperar lo que consideraban la religión más pura de todas: la fe de Abraham antes de la circuncisión y antes del nacimiento del judaísmo y del cristianismo organizados.

    Una religión sin iglesias

    Sus ideas resultaban sorprendentes para la época.

    Creían en un único Dios, pero rechazaban buena parte de la doctrina cristiana.

    Negaban:

    La Santísima Trinidad.
    El pecado original.
    Los sacramentos.
    El bautismo.
    La autoridad de la Iglesia.

    De toda la Biblia solo aceptaban plenamente los Diez Mandamientos y el Padre Nuestro, considerando que el resto había sido alterado por los hombres.

    Algunos autores también señalan que rechazaban la inmortalidad natural del alma y el concepto tradicional del infierno eterno, acercándose a posiciones deístas e incluso racionalistas.

    Como ocurre con muchos grupos minoritarios, resulta complicado separar los hechos de la propaganda.

    Las autoridades eclesiásticas les atribuyeron numerosos comportamientos escandalosos.

    Entre las acusaciones figuraban:

    reuniones clandestinas;
    desprecio absoluto por la autoridad religiosa;
    rechazo del matrimonio tradicional;
    supuestas prácticas de amor libre;
    poligamia;
    inmoralidad sexual.

    Sin embargo, los historiadores actuales consideran que no existen pruebas sólidas que demuestren estas acusaciones.
    La mayoría proceden de escritos elaborados por sus adversarios religiosos y políticos, algo muy habitual en la Europa del siglo XVIII.

    Lo que sí está bien documentado es que su rechazo del pecado original y de las penas eternas hizo que muchos vecinos los vieran como personas peligrosas para el orden moral establecido.

    El enfrentamiento con José II
    José II era hijo de la emperatriz María Teresa y gobernó convencido de que el Estado debía estar por encima de la Iglesia.
    Impulsó profundas reformas para modernizar sus dominios: limitó el poder del clero, cerró monasterios contemplativos que consideraba "inútiles", reformó la administración, suavizó la censura y promulgó el Edicto de Tolerancia de 1781.
    Paradójicamente, esa misma política de tolerancia no alcanzó a los abrahamitas, ya que su religión no encajaba dentro de ninguna de las confesiones aceptadas por el Estado.

    José II promulgó el famoso Edicto de Tolerancia en 1781, permitiendo cierta libertad religiosa a luteranos, calvinistas y ortodoxos.

    Los abrahamitas pensaron inicialmente que también quedarían protegidos.

    Se equivocaban.

    Como no pertenecían oficialmente a ninguna confesión reconocida, quedaron fuera del decreto.

    Las autoridades les ofrecieron registrarse como miembros de alguna religión aceptada por el Estado.

    Se negaron.

    Aquella decisión tuvo graves consecuencias.

    Muchas familias perdieron sus propiedades, numerosos hombres fueron incorporados por la fuerza a regimientos destinados a las fronteras del Imperio y otros miembros del grupo fueron dispersados y deportados hacia distintas zonas de Transilvania.

    En apenas unos años, la comunidad prácticamente desapareció.

    ¿Desaparecieron realmente?

    Oficialmente sí.

    Sin embargo, durante todo el siglo XIX circularon rumores sobre familias aisladas en zonas montañosas de Bohemia que seguían transmitiendo en secreto las antiguas creencias abrahamitas de generación en generación.

    Algunas enciclopedias religiosas del siglo XIX mencionan estas noticias, aunque nunca pudieron confirmarse de forma definitiva.

    Hoy la mayoría de historiadores considera que, si existieron esos supervivientes, debieron ser grupos muy pequeños que terminaron integrándose en otras comunidades religiosas.

    𝑳𝒐𝒔 𝒍𝒍𝒂𝒎𝒂𝒅𝒐𝒔 𝒂𝒃𝒓𝒂𝒉𝒂𝒎𝒊𝒕𝒂𝒔 𝒔𝒊𝒓𝒊𝒐𝒔

    Existe además un tercer grupo mucho menos conocido.

    Algunas fuentes medievales mencionan comunidades vinculadas a un personaje llamado Abraham o Ibrahim de Antioquía, a las que en ocasiones se denomina abrahamitas.

    La información es muy escasa y procede casi exclusivamente de autores cristianos que escribían contra las herejías.

    Según esos textos, negaban la divinidad de Jesús y fueron acusados de idolatría, doctrinas gnósticas y comportamientos inmorales.

    También aparecen relacionados con los Paulicianos, un movimiento religioso surgido en Armenia entre los siglos VII y IX que rechazaba numerosos elementos de la Iglesia oficial y que, en algunos momentos, llegó a enfrentarse militarmente al Imperio bizantino.

    No obstante, los historiadores modernos son muy prudentes con estas afirmaciones.
    La mayor parte de la información procede de sus enemigos, por lo que resulta difícil distinguir qué hay de realidad y qué pertenece a la propaganda religiosa de la época.

    Los abrahamitas nunca fueron un gran movimiento religioso, pero dejaron una huella mucho mayor de lo que cabría esperar por su reducido número.

    Los monjes de Constantinopla acabaron convertidos en símbolo de resistencia frente al poder imperial.

    Los de Bohemia representan uno de los ejemplos más curiosos de búsqueda de una religión basada únicamente en la figura de Abraham, al margen del judaísmo y del cristianismo tradicionales.

    Y los supuestos abrahamitas sirios siguen siendo uno de esos grupos envueltos en el misterio, conocidos casi exclusivamente por las acusaciones de quienes los combatieron.

    Como ocurre tantas veces en la historia, la verdad quedó enterrada entre documentos oficiales, propaganda, persecuciones y leyendas.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    youtube.com/watch?v=VoC7gPBLjdM

    #historia #abrahamitas #bizancio #bohemia #religión #curiosidadeshistóricas #edadmedia #imperiobizantino #historiadesconocida #ecosdelpasado

  3. 🧿 𝑳𝒐𝒔 𝒎𝒊𝒔𝒕𝒆𝒓𝒊𝒐𝒔𝒐𝒔 𝒂𝒃𝒓𝒂𝒉𝒂𝒎𝒊𝒕𝒂𝒔: 𝒎𝒂́𝒓𝒕𝒊𝒓𝒆𝒔, 𝒉𝒆𝒓𝒆𝒋𝒆𝒔 𝒚 𝒖𝒏𝒂 𝒇𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒅𝒆𝒔𝒂𝒇𝒊𝒐́ 𝒂 𝒊𝒎𝒑𝒆𝒓𝒊𝒐𝒔 🧿

    La palabra abrahamitas puede llevar a confusión porque, a lo largo de la historia, se ha utilizado para designar a grupos muy distintos entre sí.
    No compartían época, ni objetivos, ni siquiera las mismas creencias.
    Sin embargo, todos tenían algo en común: afirmaban seguir el ejemplo de Abraham como modelo de fe, aunque cada uno lo interpretó de una manera diferente.

    Entre ellos encontramos a unos monjes bizantinos convertidos en mártires durante la crisis iconoclasta, una pequeña secta deísta que desafió al Imperio de los Habsburgo en el siglo XVIII e incluso otros movimientos considerados heréticos en Oriente Próximo.
    Su historia mezcla religión, política, persecuciones y numerosas leyendas.

    𝑳𝒐𝒔 𝒎𝒐𝒏𝒋𝒆𝒔 𝒂𝒃𝒓𝒂𝒉𝒂𝒎𝒊𝒕𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑪𝒐𝒏𝒔𝒕𝒂𝒏𝒕𝒊𝒏𝒐𝒑𝒍𝒂 (𝒔𝒊𝒈𝒍𝒐 𝑰𝑿)

    Los primeros abrahamitas conocidos fueron los monjes del monasterio de San Abraham, en Constantinopla.
    Su nombre procedía de San Abraham de Éfeso, obispo y escritor del siglo VI, fundador del monasterio que siglos después se convertiría en uno de los principales focos de resistencia contra la política religiosa del Imperio bizantino.

    Aquella comunidad nació como un lugar dedicado al estudio, la oración y la vida ascética.
    Sin embargo, durante el reinado del emperador Teófilo, la situación cambió radicalmente.

    En el año 829, Teófilo retomó con fuerza la iconoclastia, un movimiento que prohibía el culto y la veneración de las imágenes religiosas.
    Los iconos fueron destruidos, muchos monasterios fueron vigilados y numerosos religiosos tuvieron que elegir entre obedecer al emperador o mantener sus convicciones.

    Los monjes abrahamitas eligieron resistir.

    No solo ocultaron y protegieron los iconos de su monasterio, sino que se negaron públicamente a cumplir las órdenes imperiales.
    Para ellos, destruir las imágenes era atacar la propia fe.

    Según las fuentes eclesiásticas, soportaron amenazas, torturas y finalmente fueron ejecutados alrededor del año 835.
    Tanto la Iglesia católica como la ortodoxa los veneran como mártires y los recuerdan cada 8 de julio.

    ¿Mártires... o agitadores políticos?

    Aquí aparece una de las grandes polémicas.

    Las crónicas religiosas presentan a los monjes como héroes espirituales que prefirieron morir antes que renunciar a sus creencias.

    Sin embargo, algunas crónicas cercanas al poder imperial ofrecen una imagen muy distinta.
    En ellas aparecen como religiosos extremadamente radicales que alentaban la resistencia contra el emperador y utilizaban la defensa de los iconos como una forma de desafiar la autoridad del Estado.

    No existen pruebas de que organizaran una rebelión armada, pero sí parece claro que su oposición tuvo también una dimensión política.
    En el Imperio bizantino religión y gobierno estaban profundamente unidos, de modo que cuestionar las decisiones religiosas del emperador también suponía cuestionar su legitimidad.

    Por eso, para la corte fueron castigados como traidores; para la Iglesia, como santos.

    El monasterio de San Abraham no sobrevivió al paso de los siglos.
    Con la decadencia del Imperio bizantino y, sobre todo, tras la caída de Constantinopla en 1453, desapareció prácticamente cualquier rastro material del lugar.

    Su recuerdo permanece únicamente en antiguos santorales, textos litúrgicos y crónicas medievales.

    𝑳𝒐𝒔 𝒂𝒃𝒓𝒂𝒉𝒂𝒎𝒊𝒕𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑩𝒐𝒉𝒆𝒎𝒊𝒂 (𝒔𝒊𝒈𝒍𝒐 𝑿𝑽𝑰𝑰𝑰)

    Casi mil años después apareció otro grupo completamente distinto.

    En torno a 1781, en diversas zonas rurales de Bohemia —actual República Checa— surgió una pequeña comunidad religiosa conocida también como los abrahamitas.

    No tenían ninguna relación con los monjes bizantinos.

    Su intención era recuperar lo que consideraban la religión más pura de todas: la fe de Abraham antes de la circuncisión y antes del nacimiento del judaísmo y del cristianismo organizados.

    Una religión sin iglesias

    Sus ideas resultaban sorprendentes para la época.

    Creían en un único Dios, pero rechazaban buena parte de la doctrina cristiana.

    Negaban:

    La Santísima Trinidad.
    El pecado original.
    Los sacramentos.
    El bautismo.
    La autoridad de la Iglesia.

    De toda la Biblia solo aceptaban plenamente los Diez Mandamientos y el Padre Nuestro, considerando que el resto había sido alterado por los hombres.

    Algunos autores también señalan que rechazaban la inmortalidad natural del alma y el concepto tradicional del infierno eterno, acercándose a posiciones deístas e incluso racionalistas.

    Como ocurre con muchos grupos minoritarios, resulta complicado separar los hechos de la propaganda.

    Las autoridades eclesiásticas les atribuyeron numerosos comportamientos escandalosos.

    Entre las acusaciones figuraban:

    reuniones clandestinas;
    desprecio absoluto por la autoridad religiosa;
    rechazo del matrimonio tradicional;
    supuestas prácticas de amor libre;
    poligamia;
    inmoralidad sexual.

    Sin embargo, los historiadores actuales consideran que no existen pruebas sólidas que demuestren estas acusaciones.
    La mayoría proceden de escritos elaborados por sus adversarios religiosos y políticos, algo muy habitual en la Europa del siglo XVIII.

    Lo que sí está bien documentado es que su rechazo del pecado original y de las penas eternas hizo que muchos vecinos los vieran como personas peligrosas para el orden moral establecido.

    El enfrentamiento con José II
    José II era hijo de la emperatriz María Teresa y gobernó convencido de que el Estado debía estar por encima de la Iglesia.
    Impulsó profundas reformas para modernizar sus dominios: limitó el poder del clero, cerró monasterios contemplativos que consideraba "inútiles", reformó la administración, suavizó la censura y promulgó el Edicto de Tolerancia de 1781.
    Paradójicamente, esa misma política de tolerancia no alcanzó a los abrahamitas, ya que su religión no encajaba dentro de ninguna de las confesiones aceptadas por el Estado.

    José II promulgó el famoso Edicto de Tolerancia en 1781, permitiendo cierta libertad religiosa a luteranos, calvinistas y ortodoxos.

    Los abrahamitas pensaron inicialmente que también quedarían protegidos.

    Se equivocaban.

    Como no pertenecían oficialmente a ninguna confesión reconocida, quedaron fuera del decreto.

    Las autoridades les ofrecieron registrarse como miembros de alguna religión aceptada por el Estado.

    Se negaron.

    Aquella decisión tuvo graves consecuencias.

    Muchas familias perdieron sus propiedades, numerosos hombres fueron incorporados por la fuerza a regimientos destinados a las fronteras del Imperio y otros miembros del grupo fueron dispersados y deportados hacia distintas zonas de Transilvania.

    En apenas unos años, la comunidad prácticamente desapareció.

    ¿Desaparecieron realmente?

    Oficialmente sí.

    Sin embargo, durante todo el siglo XIX circularon rumores sobre familias aisladas en zonas montañosas de Bohemia que seguían transmitiendo en secreto las antiguas creencias abrahamitas de generación en generación.

    Algunas enciclopedias religiosas del siglo XIX mencionan estas noticias, aunque nunca pudieron confirmarse de forma definitiva.

    Hoy la mayoría de historiadores considera que, si existieron esos supervivientes, debieron ser grupos muy pequeños que terminaron integrándose en otras comunidades religiosas.

    𝑳𝒐𝒔 𝒍𝒍𝒂𝒎𝒂𝒅𝒐𝒔 𝒂𝒃𝒓𝒂𝒉𝒂𝒎𝒊𝒕𝒂𝒔 𝒔𝒊𝒓𝒊𝒐𝒔

    Existe además un tercer grupo mucho menos conocido.

    Algunas fuentes medievales mencionan comunidades vinculadas a un personaje llamado Abraham o Ibrahim de Antioquía, a las que en ocasiones se denomina abrahamitas.

    La información es muy escasa y procede casi exclusivamente de autores cristianos que escribían contra las herejías.

    Según esos textos, negaban la divinidad de Jesús y fueron acusados de idolatría, doctrinas gnósticas y comportamientos inmorales.

    También aparecen relacionados con los Paulicianos, un movimiento religioso surgido en Armenia entre los siglos VII y IX que rechazaba numerosos elementos de la Iglesia oficial y que, en algunos momentos, llegó a enfrentarse militarmente al Imperio bizantino.

    No obstante, los historiadores modernos son muy prudentes con estas afirmaciones.
    La mayor parte de la información procede de sus enemigos, por lo que resulta difícil distinguir qué hay de realidad y qué pertenece a la propaganda religiosa de la época.

    Los abrahamitas nunca fueron un gran movimiento religioso, pero dejaron una huella mucho mayor de lo que cabría esperar por su reducido número.

    Los monjes de Constantinopla acabaron convertidos en símbolo de resistencia frente al poder imperial.

    Los de Bohemia representan uno de los ejemplos más curiosos de búsqueda de una religión basada únicamente en la figura de Abraham, al margen del judaísmo y del cristianismo tradicionales.

    Y los supuestos abrahamitas sirios siguen siendo uno de esos grupos envueltos en el misterio, conocidos casi exclusivamente por las acusaciones de quienes los combatieron.

    Como ocurre tantas veces en la historia, la verdad quedó enterrada entre documentos oficiales, propaganda, persecuciones y leyendas.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    youtube.com/watch?v=VoC7gPBLjdM

    #historia #abrahamitas #bizancio #bohemia #religión #curiosidadeshistóricas #edadmedia #imperiobizantino #historiadesconocida #ecosdelpasado

  4. 🧿 𝑳𝒐𝒔 𝒎𝒊𝒔𝒕𝒆𝒓𝒊𝒐𝒔𝒐𝒔 𝒂𝒃𝒓𝒂𝒉𝒂𝒎𝒊𝒕𝒂𝒔: 𝒎𝒂́𝒓𝒕𝒊𝒓𝒆𝒔, 𝒉𝒆𝒓𝒆𝒋𝒆𝒔 𝒚 𝒖𝒏𝒂 𝒇𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒅𝒆𝒔𝒂𝒇𝒊𝒐́ 𝒂 𝒊𝒎𝒑𝒆𝒓𝒊𝒐𝒔 🧿

    La palabra abrahamitas puede llevar a confusión porque, a lo largo de la historia, se ha utilizado para designar a grupos muy distintos entre sí.
    No compartían época, ni objetivos, ni siquiera las mismas creencias.
    Sin embargo, todos tenían algo en común: afirmaban seguir el ejemplo de Abraham como modelo de fe, aunque cada uno lo interpretó de una manera diferente.

    Entre ellos encontramos a unos monjes bizantinos convertidos en mártires durante la crisis iconoclasta, una pequeña secta deísta que desafió al Imperio de los Habsburgo en el siglo XVIII e incluso otros movimientos considerados heréticos en Oriente Próximo.
    Su historia mezcla religión, política, persecuciones y numerosas leyendas.

    𝑳𝒐𝒔 𝒎𝒐𝒏𝒋𝒆𝒔 𝒂𝒃𝒓𝒂𝒉𝒂𝒎𝒊𝒕𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑪𝒐𝒏𝒔𝒕𝒂𝒏𝒕𝒊𝒏𝒐𝒑𝒍𝒂 (𝒔𝒊𝒈𝒍𝒐 𝑰𝑿)

    Los primeros abrahamitas conocidos fueron los monjes del monasterio de San Abraham, en Constantinopla.
    Su nombre procedía de San Abraham de Éfeso, obispo y escritor del siglo VI, fundador del monasterio que siglos después se convertiría en uno de los principales focos de resistencia contra la política religiosa del Imperio bizantino.

    Aquella comunidad nació como un lugar dedicado al estudio, la oración y la vida ascética.
    Sin embargo, durante el reinado del emperador Teófilo, la situación cambió radicalmente.

    En el año 829, Teófilo retomó con fuerza la iconoclastia, un movimiento que prohibía el culto y la veneración de las imágenes religiosas.
    Los iconos fueron destruidos, muchos monasterios fueron vigilados y numerosos religiosos tuvieron que elegir entre obedecer al emperador o mantener sus convicciones.

    Los monjes abrahamitas eligieron resistir.

    No solo ocultaron y protegieron los iconos de su monasterio, sino que se negaron públicamente a cumplir las órdenes imperiales.
    Para ellos, destruir las imágenes era atacar la propia fe.

    Según las fuentes eclesiásticas, soportaron amenazas, torturas y finalmente fueron ejecutados alrededor del año 835.
    Tanto la Iglesia católica como la ortodoxa los veneran como mártires y los recuerdan cada 8 de julio.

    ¿Mártires... o agitadores políticos?

    Aquí aparece una de las grandes polémicas.

    Las crónicas religiosas presentan a los monjes como héroes espirituales que prefirieron morir antes que renunciar a sus creencias.

    Sin embargo, algunas crónicas cercanas al poder imperial ofrecen una imagen muy distinta.
    En ellas aparecen como religiosos extremadamente radicales que alentaban la resistencia contra el emperador y utilizaban la defensa de los iconos como una forma de desafiar la autoridad del Estado.

    No existen pruebas de que organizaran una rebelión armada, pero sí parece claro que su oposición tuvo también una dimensión política.
    En el Imperio bizantino religión y gobierno estaban profundamente unidos, de modo que cuestionar las decisiones religiosas del emperador también suponía cuestionar su legitimidad.

    Por eso, para la corte fueron castigados como traidores; para la Iglesia, como santos.

    El monasterio de San Abraham no sobrevivió al paso de los siglos.
    Con la decadencia del Imperio bizantino y, sobre todo, tras la caída de Constantinopla en 1453, desapareció prácticamente cualquier rastro material del lugar.

    Su recuerdo permanece únicamente en antiguos santorales, textos litúrgicos y crónicas medievales.

    𝑳𝒐𝒔 𝒂𝒃𝒓𝒂𝒉𝒂𝒎𝒊𝒕𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑩𝒐𝒉𝒆𝒎𝒊𝒂 (𝒔𝒊𝒈𝒍𝒐 𝑿𝑽𝑰𝑰𝑰)

    Casi mil años después apareció otro grupo completamente distinto.

    En torno a 1781, en diversas zonas rurales de Bohemia —actual República Checa— surgió una pequeña comunidad religiosa conocida también como los abrahamitas.

    No tenían ninguna relación con los monjes bizantinos.

    Su intención era recuperar lo que consideraban la religión más pura de todas: la fe de Abraham antes de la circuncisión y antes del nacimiento del judaísmo y del cristianismo organizados.

    Una religión sin iglesias

    Sus ideas resultaban sorprendentes para la época.

    Creían en un único Dios, pero rechazaban buena parte de la doctrina cristiana.

    Negaban:

    La Santísima Trinidad.
    El pecado original.
    Los sacramentos.
    El bautismo.
    La autoridad de la Iglesia.

    De toda la Biblia solo aceptaban plenamente los Diez Mandamientos y el Padre Nuestro, considerando que el resto había sido alterado por los hombres.

    Algunos autores también señalan que rechazaban la inmortalidad natural del alma y el concepto tradicional del infierno eterno, acercándose a posiciones deístas e incluso racionalistas.

    Como ocurre con muchos grupos minoritarios, resulta complicado separar los hechos de la propaganda.

    Las autoridades eclesiásticas les atribuyeron numerosos comportamientos escandalosos.

    Entre las acusaciones figuraban:

    reuniones clandestinas;
    desprecio absoluto por la autoridad religiosa;
    rechazo del matrimonio tradicional;
    supuestas prácticas de amor libre;
    poligamia;
    inmoralidad sexual.

    Sin embargo, los historiadores actuales consideran que no existen pruebas sólidas que demuestren estas acusaciones.
    La mayoría proceden de escritos elaborados por sus adversarios religiosos y políticos, algo muy habitual en la Europa del siglo XVIII.

    Lo que sí está bien documentado es que su rechazo del pecado original y de las penas eternas hizo que muchos vecinos los vieran como personas peligrosas para el orden moral establecido.

    El enfrentamiento con José II
    José II era hijo de la emperatriz María Teresa y gobernó convencido de que el Estado debía estar por encima de la Iglesia.
    Impulsó profundas reformas para modernizar sus dominios: limitó el poder del clero, cerró monasterios contemplativos que consideraba "inútiles", reformó la administración, suavizó la censura y promulgó el Edicto de Tolerancia de 1781.
    Paradójicamente, esa misma política de tolerancia no alcanzó a los abrahamitas, ya que su religión no encajaba dentro de ninguna de las confesiones aceptadas por el Estado.

    José II promulgó el famoso Edicto de Tolerancia en 1781, permitiendo cierta libertad religiosa a luteranos, calvinistas y ortodoxos.

    Los abrahamitas pensaron inicialmente que también quedarían protegidos.

    Se equivocaban.

    Como no pertenecían oficialmente a ninguna confesión reconocida, quedaron fuera del decreto.

    Las autoridades les ofrecieron registrarse como miembros de alguna religión aceptada por el Estado.

    Se negaron.

    Aquella decisión tuvo graves consecuencias.

    Muchas familias perdieron sus propiedades, numerosos hombres fueron incorporados por la fuerza a regimientos destinados a las fronteras del Imperio y otros miembros del grupo fueron dispersados y deportados hacia distintas zonas de Transilvania.

    En apenas unos años, la comunidad prácticamente desapareció.

    ¿Desaparecieron realmente?

    Oficialmente sí.

    Sin embargo, durante todo el siglo XIX circularon rumores sobre familias aisladas en zonas montañosas de Bohemia que seguían transmitiendo en secreto las antiguas creencias abrahamitas de generación en generación.

    Algunas enciclopedias religiosas del siglo XIX mencionan estas noticias, aunque nunca pudieron confirmarse de forma definitiva.

    Hoy la mayoría de historiadores considera que, si existieron esos supervivientes, debieron ser grupos muy pequeños que terminaron integrándose en otras comunidades religiosas.

    𝑳𝒐𝒔 𝒍𝒍𝒂𝒎𝒂𝒅𝒐𝒔 𝒂𝒃𝒓𝒂𝒉𝒂𝒎𝒊𝒕𝒂𝒔 𝒔𝒊𝒓𝒊𝒐𝒔

    Existe además un tercer grupo mucho menos conocido.

    Algunas fuentes medievales mencionan comunidades vinculadas a un personaje llamado Abraham o Ibrahim de Antioquía, a las que en ocasiones se denomina abrahamitas.

    La información es muy escasa y procede casi exclusivamente de autores cristianos que escribían contra las herejías.

    Según esos textos, negaban la divinidad de Jesús y fueron acusados de idolatría, doctrinas gnósticas y comportamientos inmorales.

    También aparecen relacionados con los Paulicianos, un movimiento religioso surgido en Armenia entre los siglos VII y IX que rechazaba numerosos elementos de la Iglesia oficial y que, en algunos momentos, llegó a enfrentarse militarmente al Imperio bizantino.

    No obstante, los historiadores modernos son muy prudentes con estas afirmaciones.
    La mayor parte de la información procede de sus enemigos, por lo que resulta difícil distinguir qué hay de realidad y qué pertenece a la propaganda religiosa de la época.

    Los abrahamitas nunca fueron un gran movimiento religioso, pero dejaron una huella mucho mayor de lo que cabría esperar por su reducido número.

    Los monjes de Constantinopla acabaron convertidos en símbolo de resistencia frente al poder imperial.

    Los de Bohemia representan uno de los ejemplos más curiosos de búsqueda de una religión basada únicamente en la figura de Abraham, al margen del judaísmo y del cristianismo tradicionales.

    Y los supuestos abrahamitas sirios siguen siendo uno de esos grupos envueltos en el misterio, conocidos casi exclusivamente por las acusaciones de quienes los combatieron.

    Como ocurre tantas veces en la historia, la verdad quedó enterrada entre documentos oficiales, propaganda, persecuciones y leyendas.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    youtube.com/watch?v=VoC7gPBLjdM

    #historia #abrahamitas #bizancio #bohemia #religión #curiosidadeshistóricas #edadmedia #imperiobizantino #historiadesconocida #ecosdelpasado