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20 results for “veterator”

  1. Patitas era un veterano de nuestra Colonia Camino #Albacete
    Lo abandonaron allí hace unos 15 años, ya castrado.

    Hace un año, cuando iban a construir en la zona de la colonia, lo sacamos y lo adoptó Consuelo, su cuidadora.

    No puede ser más feliz y ahora aficionado al CatCine😁

    #cat #cats #CatsOfMastodon #catstodon #CatsOfFediverse #catslover #engatadas #engatadasalbacete #adoptdontshop #gato #gatos #kitten #kittens #albacete

  2. 🌐 ■ Un piloto veterano de EEUU advierte que Ucrania necesitará desempolvar una táctica de la Guerra Fría para ganar ■ El exmilitar insiste en que "el vuelo a baja altitud" debe recuperarse.
    huffingtonpost.es/global/un-pi

    #global #vuelos #ejercito #vuelo #ejercitodelaire #guerraucrania

  3. San Dalmazzo martire e compagni.
    Biografia destinata al popolo su un santo ancora oggi molto venerato nelle valli di Cuneo, scritta da Alfonso Maria Riberi, sacerdote e storico piemontese. Si scarica gratis, in pdf e odt, da:

    liberliber.it/autori/autori-r/

    @cultura

    #UnoLibri #libri #public_domain #letteratura #cosediscuola #cultura

  4. San Dalmazzo martire e compagni.
    Biografia destinata al popolo su un santo ancora oggi molto venerato nelle valli di Cuneo, scritta da Alfonso Maria Riberi, sacerdote e storico piemontese. Si scarica gratis, in pdf e odt, da:

    liberliber.it/autori/autori-r/

    @cultura

    #UnoLibri #libri #public_domain #letteratura #cosediscuola #cultura

  5. San Dalmazzo martire e compagni.
    Biografia destinata al popolo su un santo ancora oggi molto venerato nelle valli di Cuneo, scritta da Alfonso Maria Riberi, sacerdote e storico piemontese. Si scarica gratis, in pdf e odt, da:

    liberliber.it/autori/autori-r/

    @cultura

    #UnoLibri #libri #public_domain #letteratura #cosediscuola #cultura

  6. 🌱 ■ José Sacristán anuncia que deja el cine y explica el motivo con una frase que nadie esperaba ■ El veterano actor hizo el anuncio durante su visita a 'La Revuelta'.
    huffingtonpost.es/life/jose-sa

    #life #josesacristan #larevuelta

  7. A quotation from Horace

    We learn more quickly and bring back to mind more readily
    The things we laugh at than those we respect and revere.
     
    [Discit enim citius, meminitque libentius ilud
    Quod quis deridet, quam quod probat et veneratur.]

    Horace (65–8 BC) Roman poet, satirist, soldier, politician [Quintus Horatius Flaccus]
    Epistles [Epistularum, Letters], Book 2, ep. 1 “To Augustus,” l. 262ff (2.1.262-263) (14 BC) [tr. Palmer Bovie (1959)]

    More about (and translations of) this quote: wist.info/horace/81900/

    #quote #quotes #quotation #qotd #horace #mockery #derision #disapproval #disrespect #laughter #memory #poetry #quality #remembering #respect #ridicule #scorn #writing

  8. Monfils se convirtió en el campeón de mayor edad del ATP Tour

    El francés Gael Monfils se convirtió este sábado a los 38 años en el campeón individual más veterano de la historia del circuito ATP al imponerse en la final del Auckland Classic. Monfils superó al belga Zizou Bergs, de 25 años, por 6-3 y 6-4 y eclipsó al suizo Roger Federer en el palmarés, un […]

    #ATPTour #Deportes #Deportes #GaelMonfils #Tenis

    crhoy.com/deportes/monfils-se-

  9. El punto de partida

    Entré sin dudarlo donde me citó. Miré la hora por tercera vez solo para comprobar que me había adelantado el tiempo suficiente como para acomodarme en un local desconocido. Desde mi sitio abarcaba con la vista buena parte del recinto: el escenario, las mesas a su alrededor y un gran tramo de la barra. La luz, la música de fondo integrada en la acústica como parte de una conversación suave y el buen gusto de la decoración volvieron grata mi espera.

    Una vez familiarizado con mi entorno, me gustaba aislar o particularizar a las personas, las circunstancias o los hechos que llamaban mi atención. Vi, por ejemplo, al que me pareció un veterano camarero discutir acaloradamente, aunque con sufrida contención —a juzgar por la crispación de su rostro y la transformación en garras de sus manos—, con un impasible individuo todo vestido de negro que lo escuchaba como quien oye llover, tal vez para que se calmara o sopesando soluciones al conflicto.

    A no pocos pasos de tan singular pareja, me hicieron gracia tres rostros redondos y cómicos sumidos en una callada conversación en la que los tres entraban en tromba, entre risas, guiños y gestos de difícil interpretación si se excluía su entorno, objeto, pensé, de sus chanzas, chistes o, tal vez, obscenos comentarios. Porque a pocos metros a su izquierda, un reducido grupo de mujeres esperaban atentas la llegada al escenario de un trío de piano, contrabajo y batería (oí a una de ellas lamentar la ausencia del saxo, detalle con el que la mesa de rostros redondos disfrutó transformando aquel y otros comentarios en chistes verdes).

    Cuando me cansaba o perdía el interés por todo aquello, me ponía a mirar por una enorme cristalera por la que se veía un gran tramo de la calle, por donde imaginaba que vendría la persona impuntual que me había citado. Mi propensión a la abstracción o al ensoñamiento se acentuaba en los espacios abiertos (y aquella cristalera me ofrecía uno) donde la vida fluye y yo con ella; es un vano intento de vivir, y siempre cuando espero o no hago nada, otra existencia sin por ello desdeñar la mía que, como digo, permanece suspendida siempre que aguardo. Me permito cualquier posibilidad cuando imagino. Viajo con intensidad e inagotablemente, y hablo sin tapujos y con curiosidad con quienes atraen mi atención. Tal vez por eso pienso que he vivido muchos más años de los que en realidad me corresponden.

    Mientras me cruzaban estas disquisiciones por la cabeza, pasó por delante de mi vista la persona que, sin fastidio, tanto llevaba esperando. Solo regresé al presente cuando sentí una voz y una suave palmada en mi hombro.

    Me giré despacio, casi lamentando mi vuelta. Ella se sentó sin pedir disculpas, dejando al lado de mi copa una pequeña caja con la familiaridad de quien no necesita explicaciones.

    —Veo que ya te has hecho al sitio —dijo, haciendo un gesto al camarero.

    —Llegas tarde —respondí, no por reproche, sino por fijar el punto de partida.

    En ese instante, el pianista atacó las primeras notas de Autumn Leaves. El contrabajo entró un segundo después, denso y grave, amortiguando las risas de aquellos redondos rostros. Mi interlocutora empezó hablando de lo nuestro. Yo asentía en silencio, fijándome en el leve temblor de la comisura de sus labios mientras intentaba sostenerme la mirada. Supe entonces que la espera no había sido en vano.

    #cafe #ficcionUrbana #jazz #relatoCorto
  10. Grande Colisor de Cabos : Dia da Infra

    Laboratório Hacker de Campinas, sábado, 1 de agosto às 09:00 BRT

    O que é?
    Nosso mutirão de manutenção e organização. Vamos nos juntar para resolver o emaranhado de fios, consertar o que está quebrado, etiquetar as caixas e separar parafusos.

    Programação da manhã: Terminar de configurar e documentar os servidores Proxmox e rack dos servidores.

    Para quem: Se você é veterano, venha ajudar a manter o hackerspace de pé. Se você é novo ou quer conhecer o espaço, este é o melhor momento para se enturmar e entender como o hackerspace funciona por dentro.

    ⚠️ Nota: Hoje, os projetos de infraestrutura do "Hackerspace" têm prioridade total sobre qualquer projeto pessoal. Traga sua disposição, WD40 (e talvez um alicate de crimpar)!

    eventos.lhc.net.br/event/grand

  11. Veterans GovCon Roundtable & Ecosystem Building Comes to Raleigh on June 30

    Veteran-owned businesses, military-connected entrepreneurs, and government contracting professionals are invited to connect, collaborate, and grow at the Veterans GovCon Roundtable & Ecosystem Building event in Raleigh on Tuesday, June 30, 2026.

    Hosted at 701 Corporate Center Drive in Raleigh, this free networking and educational event is designed to strengthen North Carolina’s veteran business community by fostering partnerships, mentorship opportunities, and collaboration within the government contracting (GovCon) industry.

    Whether you’re an experienced government contractor or just beginning your journey into federal, state, or local contracting, this event offers valuable opportunities to expand your network and learn from industry leaders.

    Event Details

    📅 Date: Tuesday, June 30, 2026

    🕒 Time: 3:00 PM – 5:00 PM

    💲 Cost: Free

    📍 Location:
    SPARK Room – 1st Floor
    701 Corporate Center Drive
    Raleigh, NC 27607

    What to Expect

    The Veterans GovCon Roundtable focuses on more than just government contracting education. Attendees will have the opportunity to build meaningful relationships that can lead to future business success.

    Topics and networking opportunities include:

    • Collaboration among veteran-owned businesses
    • Teaming and subcontracting partnerships
    • Connections between veteran-owned and non-veteran-owned companies
    • Mentor-Protégé relationship opportunities
    • Current insights into the government contracting marketplace
    • Strengthening North Carolina’s veteran business ecosystem

    Who Should Attend?

    This event is ideal for:

    • Veteran-owned businesses
    • Military spouse-owned businesses
    • Small businesses pursuing government contracts
    • Companies seeking partnerships with veteran-owned firms
    • Government contracting resource partners
    • Prime contractors
    • Subcontractors
    • Professional service providers supporting the GovCon community

    Why Attend?

    Government contracting remains one of the largest opportunities for small businesses, especially those with veteran leadership. Building strong relationships and strategic partnerships can help businesses compete for larger contracts, find teaming opportunities, and gain access to valuable resources.

    The Veterans GovCon Roundtable provides an excellent environment to meet potential partners, exchange ideas, and discover new pathways for growth in the public sector marketplace.

    If you’re looking to expand your government contracting network in the Triangle, this free Raleigh event is worth adding to your calendar.

    Register Today

    Admission is free, but registration is encouraged due to limited seating.

    Stay connected with DoRaleigh.com for more business networking events, veteran resources, professional development opportunities, and local happenings across Raleigh and the Triangle.

    Advertise With Us: Interested in Advertising click here.

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    Published by Bryan Tomlinson | BTDesigns.pro | DoRaleigh.com

    #BusinessNetworking #DoRaleigh #Entrepreneurship #FederalContracts #GovCon #GovernmentContracting #MilitarySpouses #News #northCarolinaBusiness #PrimeContractors #ProfessionalDevelopment #RaleighBusinessEvents #RaleighNC #SmallBusiness #Subcontractors #TriangleEvents #VeteranOwnedBusinesses #Veterans
  12. Risulati UFC on ESPN 70: Lewis vs. Teixeira

    UFC on ESPN: Lewis vs. Teixeira, conosciuto anche come UFC on ESPN 70, è un evento di arti marziali miste organizzato da UFC il 12 luglio 2025 presso la Bridgestone Arena di Nashville, Tennessee, Stati Uniti. Si tratta della settima visita della promozione a Nashville, la prima dal UFC on ESPN: Sandhagen vs. Font nell’agosto 2023.

    L’evento è stato headlinerato da un incontro tra il veterano e contendente al titolo dei pesi massimi Derrick Lewis e l’imbattuto brasiliano Tallison […]

    grappling-italia.com/mma-usa/u

  13. 🧿 𝑳𝒂 𝒉𝒆𝒓𝒐𝒊́𝒏𝒂 𝒐𝒍𝒗𝒊𝒅𝒂𝒅𝒂 🧿

    Cuando Milunka Savić volvió de la guerra, llevaba el cuerpo lleno de cicatrices y el pecho cubierto de medallas.
    Había sobrevivido a algunas de las campañas más brutales de Europa, había capturado soldados enemigos ella sola y era admirada por oficiales de distintos países.
    Aun así, terminó limpiando oficinas para poder alimentar a su familia.

    Nació en una aldea campesina de Serbia y en 1912 tomó una decisión que cambiaría su vida para siempre: se cortó el cabello, se vistió como hombre y se presentó en el ejército serbio usando el nombre de su hermano, Milun Savić.
    Quería ocupar su lugar en la Primera Guerra Balcánica y sabía que, siendo mujer, jamás la aceptarían oficialmente.

    Entró en combate y muy pronto destacó por algo imposible de fingir: el valor.
    Participó en enfrentamientos extremadamente duros contra el Imperio Otomano y después continuó luchando durante la Segunda Guerra Balcánica.

    La verdad salió a la luz cuando fue herida en combate.
    Durante la atención médica descubrieron que el soldado Milun era en realidad una mujer.
    Sus superiores quedaron sorprendidos y le ofrecieron trasladarla al cuerpo de enfermería, que era el destino considerado “adecuado” para una mujer en aquella época.

    Milunka se negó.

    Quería seguir combatiendo como soldado y, después de ver su historial en el frente, el ejército aceptó algo completamente excepcional para su tiempo: permitirle permanecer en unidades de combate.

    Durante la Primera Guerra Mundial participó en algunas de las campañas más sangrientas del ejército serbio.
    En la batalla de Kolubara realizó una acción que se volvió legendaria: logró capturar ella sola a veinte soldados austrohúngaros.

    Fue herida al menos nueve veces a lo largo de su carrera militar.
    Sobrevivió a explosiones, ofensivas, retiradas desesperadas y años de guerra constante en un continente destruido.

    Las condecoraciones comenzaron a acumularse.

    Recibió la Croix de Guerre francesa con palma de oro, una distinción extremadamente rara y que la convirtió en la única mujer de la historia en obtenerla.
    También recibió dos Legiones de Honor francesas, la Cruz de San Jorge rusa, medallas británicas y múltiples reconocimientos serbios.
    Hoy se la considera una de las mujeres combatientes más condecoradas de toda la historia militar.

    En Francia la admiraban tanto que le ofrecieron instalarse allí con una pensión cómoda y estabilidad económica.
    Pero Milunka rechazó la propuesta.
    Decidió quedarse en Serbia, el país por el que había estado dispuesta a morir.

    La paz, sin embargo, fue mucho más cruel con ella que la guerra.

    En 1923 se casó con Veljko Gligorijević, un hombre más joven al que conoció en Mostar.
    Poco después nació su única hija biológica, Milena, pero el matrimonio terminó en divorcio.
    Veljko abandonó prácticamente a la familia y Milunka quedó sola criando a su hija.

    Aun así, siguió ayudando a otros.

    Adoptó a tres niñas huérfanas y además colaboró en la crianza y alimentación de muchos niños pobres de su vecindario.
    Quienes la conocieron hablaban de una mujer dura, reservada y extremadamente generosa.

    Mientras Europa olvidaba lentamente a sus veteranos, ella sobrevivía como podía.
    Trabajó como costurera, cocinera y finalmente pasó alrededor de veinte años limpiando oficinas en el Banco Hipotecario de Belgrado.

    Resulta difícil no sentir amargura al imaginar la escena: la misma mujer ante la que habían saludado generales y oficiales extranjeros fregando suelos para llegar a fin de mes.

    Su situación se volvió tan precaria que veteranos y periodistas comenzaron a denunciar públicamente el abandono en el que vivía una de las mayores heroínas de Serbia.
    Solo entonces, ya anciana y enferma, recibió un pequeño apartamento en Belgrado en 1972.

    Disfrutó de él apenas un año.

    El 5 de octubre de 1973, Milunka Savić murió a los 81 años tras sufrir un accidente cerebrovascular.
    Fue enterrada inicialmente en una tumba familiar, lejos del reconocimiento que merecía.

    La justicia llegó tarde otra vez.

    En 2013, cuarenta años después de su muerte, Serbia trasladó sus restos con honores de Estado al Paseo de los Grandes del Nuevo Cementerio de Belgrado.
    Hoy tiene calles con su nombre y es recordada como símbolo de valentía, resistencia y dignidad.

    La historia de Milunka duele porque recuerda algo incómodo: muchos héroes son admirados mientras sirven para la guerra, pero olvidados cuando llega la paz.

    Ella nunca pidió privilegios ni fama.

    Solo siguió adelante, incluso cuando el mundo dejó de mirar.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    #historia #primeraguerramundial #milunkasavic #serbia #mujeresenlahistoria #guerrasbalcanicas #heroina #historiareal #memoriahistorica #mujeresvalientes #curiosidadeshistoricas #soldados #belgrado

  14. 🧿 𝑹𝒐𝒄𝒄𝒐 𝑭𝒓𝒂𝒏𝒄𝒊𝒔 𝑴𝒂𝒓𝒄𝒉𝒆𝒈𝒊𝒂𝒏𝒐 🧿

    Rocky Marciano no parecía construido para convertirse en una leyenda del peso pesado.
    No tenía la altura intimidante de otros campeones, ni la elegancia casi artística de algunos grandes técnicos del boxeo.
    Cuando uno lo veía pelear, a veces daba la impresión de que iba desordenado, incluso tosco.
    Pero entonces sonaba la campana, avanzaba hacia delante y empezaba algo muy distinto: una especie de tormenta humana imposible de detener.

    Su verdadero nombre era Rocco Francis Marchegiano y nació el 1 de septiembre de 1923 en Brockton, Massachusetts, una ciudad obrera donde el trabajo duro no era una virtud romántica, sino la única forma de sobrevivir.
    Su padre, Pierino, había emigrado desde Abruzzo.
    Su madre, Pasqualina, desde el sur de Italia.
    Eran años duros para las familias inmigrantes italianas en Estados Unidos.
    Había pobreza, discriminación y trabajos agotadores.
    Rocky creció viendo a su padre partirse la espalda trabajando en fábricas y haciendo lo que apareciera para mantener la casa.

    Y eso marcó su carácter.

    De niño no parecía destinado al deporte.
    Era bajito para los estándares del peso pesado y además enfermó gravemente de neumonía cuando era pequeño.
    Durante un tiempo, la familia temió perderlo.
    Nadie podía imaginar que aquel niño acabaría convertido en uno de los hombres más temidos del deporte mundial.

    Su primer sueño ni siquiera era el boxeo.
    Quería jugar béisbol.
    Le apasionaba y llegó a probar suerte en equipos menores.
    Pero no logró abrirse camino y terminó entrando en trabajos físicos mientras el boxeo empezaba a aparecer como una posibilidad real.

    Durante la Segunda Guerra Mundial fue llamado a filas y pasó parte del tiempo en el ejército peleando en combates amateurs organizados entre soldados.
    Allí comenzó a pulirse algo que ya llevaba dentro: resistencia brutal, potencia física y una capacidad psicológica extraña para soportar castigo sin quebrarse.

    Cuando se hizo profesional en 1947, muchos no creían que llegaría demasiado lejos.
    Técnicamente tenía defectos.
    Su estilo no era fino.
    A veces parecía descontrolado.
    Pero había un problema enorme para cualquiera que subiera al ring con él: Rocky nunca dejaba de avanzar.

    Nunca.

    Mientras otros boxeadores administraban energía, estudiaban distancias o buscaban puntos, Marciano convertía las peleas en desgaste puro.
    Presionaba sin descanso, acortaba espacio, golpeaba brazos, costillas, hombros, cabeza… y seguía entrando incluso sangrando o agotado.

    Muchos rivales dijeron después algo parecido: pelear contra él era como intentar detener una máquina que no entendía cuándo debía apagarse.

    Su golpe más famoso fue la “Suzie Q”, una derecha corta y explosiva que lanzaba desde ángulos incómodos.
    No parecía espectacular visualmente, pero podía apagar a cualquiera.
    Y además tenía algo que desesperaba a sus rivales: pegaba fuerte hasta el último asalto.

    En 1952 llegó el combate que cambió su vida.
    Se enfrentó a Jersey Joe Walcott por el título mundial de los pesos pesados.
    Walcott era veterano, técnico, inteligente y mucho más elegante boxeando.
    En el primer asalto derribó a Marciano por primera vez en su carrera profesional.

    Rocky se levantó.

    Durante buena parte de la pelea fue superado.
    Llegado el decimotercer asalto, parecía perder en las tarjetas.
    Entonces encontró un hueco mínimo y soltó una derecha devastadora.
    Walcott cayó fulminado.

    Ese nocaut quedó grabado como uno de los grandes momentos de la historia del boxeo.

    Pero la parte más dura de la vida de Marciano no siempre estuvo bajo los focos.

    En 1949 peleó contra Carmine Vingo, un joven boxeador italoamericano.
    El combate terminó de forma terrible.
    Vingo quedó gravemente herido y pasó días hospitalizado entre la vida y la muerte.
    Rocky quedó muy afectado psicológicamente.
    Lloró al enterarse del estado de su rival y durante mucho tiempo aquella pelea lo persiguió.

    Porque fuera del ring no era el monstruo frío que muchos imaginaban.

    Era tímido, reservado y bastante inseguro en algunos aspectos.
    No se sentía cómodo con la fama sofisticada.
    Prefería ambientes familiares, comida italiana, amigos de toda la vida y gente sencilla.
    Tampoco llevaba la vida salvaje típica de muchos campeones del momento.
    Entrenaba obsesivamente y cuidaba muchísimo el dinero porque había crecido viendo lo rápido que la pobreza podía volver.

    Aun así, también tuvo sombras.

    Como muchos deportistas famosos de la época, tuvo relaciones tensas con representantes y personas de su entorno económico.
    Hubo rumores constantes sobre apuestas, amistades con personajes vinculados al mundo mafioso italoamericano y negocios poco claros alrededor del boxeo, aunque nunca se probó una implicación criminal seria por su parte.
    En los años cincuenta el boxeo profesional estaba muy contaminado por intereses oscuros y prácticamente ningún gran campeón escapaba del todo a ese ambiente.

    También arrastró problemas matrimoniales.
    En 1950 se casó con Barbara Cousins y tuvieron una hija, Mary Anne.
    La pareja sufrió varias crisis fuertes debido a las largas ausencias, la fama y el carácter complicado de Rocky.
    Él podía ser cariñoso y protector, pero también tremendamente terco, controlador y absorbido por el entrenamiento y los negocios.

    Además existió otro golpe personal muy duro: su hijo Rocky Kevin murió poco después de nacer, algo que afectó profundamente a la familia y de lo que Marciano casi nunca hablaba públicamente.

    Dentro del ring siguió acumulando victorias hasta construir el legendario 49-0 con 43 nocauts.
    Nadie ha igualado ese récord como campeón mundial retirado invicto en peso pesado.

    En 1955 enfrentó a Archie Moore en el Yankee Stadium. Moore también logró derribarlo.
    Otra vez Marciano tuvo que levantarse.
    Otra vez acabó imponiéndose por desgaste y nocaut.

    Y entonces hizo algo rarísimo en el boxeo: se retiró a tiempo.

    En 1956 dejó el deporte con apenas 32 años.
    Muchísimos campeones continúan demasiado tiempo, arruinando su salud y su legado.
    Marciano entendió algo fundamental: el boxeo siempre termina cobrando la factura.

    Después del retiro siguió vinculado al deporte, hizo exhibiciones, trabajó en negocios y apareció en televisión.
    Ganaba buen dinero, aunque no siempre lo administró tan bien como parecía.
    También empezó a disfrutar más de la comida, la vida social y el descanso después de años de disciplina extrema.

    Pero el final llegó de golpe.

    El 31 de agosto de 1969, un día antes de cumplir 46 años, subió a una pequeña avioneta Cessna junto a otras dos personas.
    El clima era horrible.
    Había poca visibilidad y el piloto no tenía experiencia suficiente para aquellas condiciones.

    La avioneta se estrelló cerca de Newton, Iowa.

    Murieron todos.

    Y ahí nació definitivamente el mito.

    Porque Rocky Marciano quedó congelado para siempre en una especie de invencibilidad eterna.
    Nunca perdió oficialmente.
    Nunca envejeció sobre un ring.
    Nunca vimos la decadencia física que destruyó a tantos campeones.

    Con el tiempo aparecieron debates interminables sobre si realmente fue el mejor peso pesado de la historia.
    Algunos dicen que enfrentó a rivales veteranos o fuera de su mejor momento.
    Otros creen que su récord perfecto habla por sí solo.

    Pero más allá de estadísticas, lo que convirtió a Marciano en leyenda fue otra cosa.

    La sensación de que era incapaz de rendirse.

    No boxeaba como un bailarín ni como un estratega refinado.
    Boxeaba como alguien dispuesto a cruzar el fuego aunque supiera que iba a salir herido.
    Y quizá por eso todavía impresiona tanto verlo pelear hoy: porque en cada combate parecía cargar no solo contra su rival, sino contra la pobreza, contra las dudas y contra cualquier idea de límite.

    Rocky Marciano no parecía el hombre destinado a gobernar entre gigantes.

    Hasta que empezó a derribarlos uno por uno.

    ▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣▣

    🎬️ 𝘙𝘰𝘤𝘬𝘺 𝘔𝘢𝘳𝘤𝘪𝘢𝘯𝘰 (1999)
    𝘌𝘴 𝘶𝘯𝘢 𝘱𝘦𝘭𝘪́𝘤𝘶𝘭𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘵𝘦𝘭𝘦𝘷𝘪𝘴𝘪𝘰́𝘯 𝘱𝘳𝘰𝘵𝘢𝘨𝘰𝘯𝘪𝘻𝘢𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘑𝘰𝘯 𝘍𝘢𝘷𝘳𝘦𝘢𝘶 𝘩𝘢𝘤𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘔𝘢𝘳𝘤𝘪𝘢𝘯𝘰.
    𝘊𝘶𝘦𝘯𝘵𝘢 𝘴𝘶 𝘪𝘯𝘧𝘢𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘩𝘪𝘫𝘰 𝘥𝘦 𝘪𝘯𝘮𝘪𝘨𝘳𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘪𝘵𝘢𝘭𝘪𝘢𝘯𝘰𝘴, 𝘴𝘶𝘴 𝘪𝘯𝘪𝘤𝘪𝘰𝘴 𝘩𝘶𝘮𝘪𝘭𝘥𝘦𝘴, 𝘦𝘭 𝘢𝘴𝘤𝘦𝘯𝘴𝘰 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘣𝘰𝘹𝘦𝘰 𝘺 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘷𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢𝘭.
    𝘕𝘰 𝘦𝘴 𝘶𝘯𝘢 𝘴𝘶𝘱𝘦𝘳𝘱𝘳𝘰𝘥𝘶𝘤𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘨𝘪𝘨𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴𝘤𝘢, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘯𝘵𝘢 𝘮𝘰𝘴𝘵𝘳𝘢𝘳 𝘣𝘢𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘣𝘪𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘤𝘢𝘳𝘢𝘤𝘵𝘦𝘳 𝘵𝘦𝘳𝘤𝘰 𝘺 𝘰𝘣𝘴𝘦𝘴𝘪𝘷𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘦𝘯𝘪́𝘢.
    𝘝𝘪𝘴𝘶𝘢𝘭𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘵𝘪𝘦𝘯𝘦 𝘦𝘴𝘦 𝘢𝘪𝘳𝘦 𝘥𝘦 𝘥𝘳𝘢𝘮𝘢 𝘥𝘦𝘱𝘰𝘳𝘵𝘪𝘷𝘰 𝘤𝘭𝘢𝘴𝘪𝘤𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘢𝘯̃𝘰𝘴 90 𝘺 𝘳𝘦𝘤𝘳𝘦𝘢 𝘣𝘢𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘣𝘪𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘢𝘮𝘣𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘢𝘴𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘣𝘰𝘹𝘦𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘢𝘯̃𝘰𝘴 40 𝘺 50.
    𝘠 𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘴𝘦𝘢 𝘰𝘧𝘪𝘤𝘪𝘢𝘭𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘦 𝘦́𝘭, 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘪́𝘴𝘪𝘮𝘢 𝘨𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘪𝘥𝘦𝘳𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘭 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘰𝘯𝘢𝘫𝘦 𝘥𝘦 𝘙𝘰𝘤𝘬𝘺 𝘉𝘢𝘭𝘣𝘰𝘢 𝘵𝘪𝘦𝘯𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘥𝘦𝘭 𝘦𝘴𝘱𝘪́𝘳𝘪𝘵𝘶 𝘥𝘦 𝘔𝘢𝘳𝘤𝘪𝘢𝘯𝘰.

    youtube.com/watch?v=PtqcGbLih7w

    #rockymarciano #boxeo #boxing #historiadeldeporte #pesospesados #deporte #historia #eeuu #italoamericanos #leyendas #boxeadores #campeones #boxeohistórico #curiosidadeshistóricas #historiasreales #rocky #marciano

  15. Cómo devolver a la vida un viejo portátil con Zorin OS: el caso de un Toshiba Tecra A9


    Hay ordenadores que, aunque hayan quedado completamente fuera de juego para las versiones modernas de Windows, todavía pueden ser perfectamente útiles. Un buen ejemplo es el Toshiba Tecra A9, un portátil profesional de finales de la década de 2000 que en su momento fue una máquina muy competente y que, con unas pocas mejoras y un sistema operativo ligero, todavía puede desempeñar muchas tareas cotidianas.

    En nuestro caso partimos de un Toshiba Tecra A9 PTS52F, equipado con un Intel Core 2 Duo T7500 a 2,2 GHz, aproximadamente 4 GB de RAM y un SSD de 120 GB.

    Sobre el papel puede parecer un ordenador completamente superado. Sin embargo, si dejamos de pensar en él como una máquina para ejecutar Windows moderno y lo vemos como un equipo destinado principalmente a servicios web, reproducción multimedia, correo electrónico, ofimática y determinadas tareas auxiliares, la situación cambia radicalmente.

    La clave está en instalar un sistema operativo que siga recibiendo actualizaciones pero que no desperdicie los limitados recursos del ordenador.

    Una opción especialmente atractiva es Zorin OS.

    ¿Por qué Zorin OS?

    Zorin OS es una distribución Linux basada en Ubuntu que pone especial énfasis en ofrecer una experiencia sencilla para quienes vienen de Windows.

    Su herramienta Zorin Appearance permite modificar fácilmente el diseño del escritorio para utilizar una distribución de ventanas, paneles y menús similar a otros sistemas conocidos. La propia documentación de Zorin indica expresamente que el escritorio puede configurarse para ofrecer una experiencia similar a Windows, macOS o Linux.

    Aquí conviene hacer una precisión. No significa que Zorin convierta nuestro ordenador en un Mac ni que copie macOS. Lo que hace es reorganizar visualmente el escritorio: posición del panel, menú de aplicaciones, dock, comportamiento de las ventanas, iconos, etc.

    De esta manera podemos conseguir una apariencia:

    • similar a Windows;
    • inspirada en macOS;
    • más cercana a GNOME/Linux tradicional;
    • o completamente personalizada.

    Algunos diseños adicionales están reservados para Zorin OS Pro, que actualmente ofrece hasta 12 distribuciones de escritorio, incluyendo estilos inspirados en macOS, Windows 11, Windows Classic y ChromeOS.

    Incluso pueden instalarse temas de terceros desde Zorin Appearance, aunque en un equipo antiguo personalmente recomendaría no complicar demasiado la configuración y priorizar siempre el rendimiento.

    ¿Puede realmente funcionar Zorin OS en un Core 2 Duo?

    Curiosamente, sí. Los requisitos mínimos oficiales actuales de Zorin OS son bastante modestos:

    • procesador Intel o AMD de 64 bits y dos núcleos a 1 GHz;
    • 2 GB de RAM;
    • pantalla de al menos 800 × 600 píxeles;
    • 15 GB de almacenamiento para la edición Core.

    Nuestro veterano Core 2 Duo T7500 es un procesador de 64 bits, por lo que cumple técnicamente los requisitos.

    Además, Zorin explica que las optimizaciones realizadas en las versiones recientes permiten utilizar incluso las ediciones normales de Zorin OS en ordenadores antiguos con tan solo 2 GB de memoria. La edición Lite continúa disponible dentro de las ramas Zorin OS 17 y 18.

    Con aproximadamente 4 GB de RAM y, especialmente, sustituyendo el antiguo disco mecánico por un SSD ( en mi caso personal ni siquiera lo cambie), un ordenador de estas características puede resultar sorprendentemente utilizable.

    El SSD es probablemente una de las actualizaciones que más transforma un ordenador antiguo y a un costo ridículo ( el costo de un ssd de pequeña capacidad suele ser muy bajo), aunque repito no es una opción obligatoria.

    Antes de instalar: dos mejoras que merecen mucho la pena

    Si queremos recuperar un portátil de esta época, realizaría primero dos modificaciones siempre que sean posibles:

    Sustituir el disco duro por un SSD

    No necesitamos un SSD enorme. Para un equipo secundario, incluso una unidad de:

    • 120 GB;
    • 128 GB;
    • 240 GB;

    puede ser suficiente.

    El cambio respecto a un disco mecánico de 5400 rpm es enorme en:

    • tiempo de arranque;
    • apertura de aplicaciones;
    • actualización del sistema;
    • navegación por archivos;
    • respuesta general del escritorio.

    Ampliar la RAM

    Si el portátil permite llegar a 4 GB, es una cantidad razonable para este tipo de reutilización.

    No vamos a convertirlo en una estación de trabajo moderna, pero tampoco es necesario.

    Nuestro objetivo es completamente diferente.

    Crear el pendrive de instalación

    Para instalar Zorin necesitamos descargar la imagen ISO y crear un pendrive de arranque. La documentación oficial indica que Zorin OS Core y Lite necesitan solamente un pendrive de 4 GB como mínimo.Por tanto, cualquier pendrive moderno de 8, 16, 32 GB o superior servirá perfectamente.

    Podemos utilizar herramientas como balenaEtcher o Rufus para grabar la imagen ISO. Hay que recordar que el proceso borra todo el contenido del pendrive.

    Después conectamos el USB al portátil.

    En un Toshiba Tecra de esta generación normalmente podemos acceder al menú de arranque pulsando F12 durante el encendido. Si no funciona, podemos entrar en la BIOS y colocar temporalmente el USB antes que el disco interno en el orden de arranque.

    Zorin también recomienda verificar que el ordenador esté configurado para arrancar desde USB antes que desde el disco interno cuando el instalador no aparece.

    Probar antes de instalar

    Esta es una de las grandes ventajas de Linux. No es necesario instalar inmediatamente el sistema. Podemos arrancar Zorin directamente desde el pendrive y utilizarlo en modo Live. Esto permite comprobar previamente:

    • pantalla;
    • teclado;
    • touchpad;
    • Wi-Fi;
    • sonido;
    • puertos USB;
    • rendimiento general.

    Además, Zorin realiza automáticamente una comprobación de integridad del sistema de archivos del pendrive durante el primer arranque y recomienda no omitirla, ya que permite detectar errores en la copia antes de comenzar la instalación.

    Si todo funciona correctamente, podemos iniciar posteriormente la instalación definitiva.

    ¿Qué podemos hacer realmente con un portátil así en 2026?

    Aquí está, en mi opinión, la parte más interesante. Hace años necesitábamos instalar numerosos programas en un ordenador para realizar las tareas más básicas. Hoy una enorme cantidad de aplicaciones funcionan directamente desde el navegador.

    Eso favorece enormemente la reutilización de equipos antiguos.

    Correo electrónico

    Podemos utilizar directamente:

    • Gmail;
    • Outlook;
    • otros servicios de correo web.

    No necesitamos instalar prácticamente nada. También podemos utilizar clientes locales como Thunderbird si preferimos mantener el correo en una aplicación tradicional.

    La propia documentación de Zorin recomienda aplicaciones web o alternativas como Thunderbird, Evolution y otros clientes multiplataforma.

    Google Docs, Sheets y Drive

    Para muchas tareas domésticas o educativas tampoco necesitamos Microsoft Office instalado. Desde el navegador podemos utilizar:

    • Google Docs;
    • Google Sheets;
    • Google Slides;
    • Google Drive.

    Google Docs permite crear, editar y colaborar sobre documentos directamente desde un navegador e incluso dispone de opciones para trabajar sin conexión. Además, Zorin incluye LibreOffice como alternativa local a Microsoft Office.

    Por tanto, un portátil antiguo puede seguir siendo perfectamente válido para:

    • escribir documentos;
    • realizar trabajos escolares;
    • editar hojas de cálculo sencillas;
    • preparar presentaciones;
    • consultar PDF;
    • escribir correos;
    • navegar por Internet.

    YouTube

    Otra utilización evidente es convertirlo en un pequeño ordenador multimedia. YouTube funciona directamente desde el navegador. Aquí las limitaciones ya dependerán mucho más del procesador y de la aceleración gráfica.

    Un Core 2 Duo no es una máquina apropiada para reproducir vídeo 4K moderno, pero para contenidos de resolución moderada puede seguir siendo perfectamente válido.

    En un equipo de esta edad probablemente tenga más sentido utilizar 720p cuando sea necesario en lugar de intentar reproducir vídeos de alta resolución que únicamente incrementan el consumo de CPU sin aportar demasiado en una pantalla antigua.

    Spotify y música en streaming

    Lo mismo sucede con la música. Spotify puede utilizarse desde el navegador, por lo que el ordenador puede transformarse fácilmente en:

    • reproductor musical;
    • equipo conectado a unos altavoces;
    • reproductor de radio por Internet;
    • centro multimedia básico.

    Un portátil antiguo colocado permanentemente junto a unos altavoces autoamplificados puede convertirse en un excelente reproductor doméstico.

    Videollamadas y servicios web

    También podemos utilizar:

    • Google Meet;
    • Microsoft Teams desde navegador;
    • otros servicios de videoconferencia compatibles con Linux.

    Zorin recomienda precisamente las versiones web de numerosos servicios cuando no existe una aplicación Linux específica.

    Naturalmente, una webcam antigua y un Core 2 Duo pondrán ciertos límites a la calidad de vídeo, pero para comunicaciones ocasionales puede resultar suficiente.

    Instalar aplicaciones sigue siendo muy sencillo

    Zorin dispone de una tienda de software desde la que pueden instalarse aplicaciones procedentes de varias fuentes. Actualmente integra aplicaciones de:

    • repositorios de Zorin/Ubuntu mediante APT;
    • Flathub;
    • Snap Store.

    Esto facilita muchísimo el uso de Linux a quienes no quieren trabajar continuamente desde una terminal. En realidad, para un uso doméstico normal podemos pasar días utilizando Zorin sin escribir un solo comando.

    ¿Y convertir el Toshiba en un segundo monitor?

    Esta posibilidad resulta especialmente curiosa. Un portátil normalmente no permite utilizar directamente su pantalla como entrada HDMI, porque el conector de vídeo suele funcionar únicamente como salida. Sin embargo, podemos hacerlo mediante software.

    Una opción es Deskreen, que permite convertir prácticamente cualquier dispositivo con navegador web en una pantalla secundaria a través de la red Wi-Fi o LAN. Está disponible para Windows, macOS y Linux.

    Hay dos posibilidades. La más sencilla es utilizar el Toshiba para mostrar:

    • una aplicación;
    • una página web;
    • información auxiliar;
    • un panel de monitorización.

    Para utilizarlo como una auténtica extensión del escritorio, y no simplemente como espejo de una ventana existente, Deskreen indica que puede necesitarse un adaptador de pantalla virtual. Esto abre posibilidades bastante interesantes.

    Podríamos dejar el viejo Tecra junto a nuestro ordenador principal mostrando:

    • correo electrónico;
    • Spotify;
    • documentación;
    • gráficos;
    • monitorización del sistema;
    • mensajería;
    • una página web;
    • una terminal;
    • paneles domóticos.

    Probablemente haya algo de latencia, por lo que no sería nuestra elección para jugar o reproducir vídeo en tiempo real, pero sí puede ser perfectamente válido como pantalla auxiliar de información.

    Es una forma especialmente interesante de reutilizar un equipo cuya pantalla todavía funciona perfectamente.

    Otra posibilidad: terminal remoto

    Zorin incluye o recomienda herramientas como Remmina, Chrome Remote Desktop, TeamViewer, AnyDesk o NoMachine para conexiones remotas. Esto significa que un portátil viejo también puede transformarse en una pequeña terminal desde la que acceder a:

    • nuestro PC principal;
    • un servidor;
    • un NAS;
    • una Raspberry Pi;
    • otro ordenador Linux.

    En este escenario el portátil necesita relativamente poca potencia, porque buena parte del trabajo se realiza en la máquina remota.

    Un ordenador secundario para el taller

    En SoloElectronicos esta utilización resulta especialmente interesante. Un portátil antiguo puede quedarse permanentemente en nuestro banco de trabajo para:

    • consultar esquemas;
    • abrir datasheets;
    • buscar componentes;
    • ver vídeos técnicos;
    • acceder a GitHub;
    • consultar documentación;
    • manejar una impresora 3D;
    • conectarse a dispositivos de nuestra red;
    • visualizar dashboards;
    • utilizar terminales serie o SSH.

    De esta forma evitamos llevar nuestro portátil principal al taller y damos una utilidad real a un equipo que de otro modo acabaría almacenado en un cajón.

    La filosofía detrás de todo esto

    Existe una tendencia bastante absurda a considerar obsoleto cualquier ordenador que no pueda ejecutar fluidamente la última versión de Windows. Pero hardware obsoleto y hardware inútil son conceptos muy diferentes.

    Un Core 2 Duo con 4 GB de RAM y un SSD evidentemente no puede competir con un ordenador moderno. Pero tampoco necesita hacerlo. Para:

    • correo electrónico;
    • Google Docs;
    • navegación web;
    • Spotify;
    • YouTube;
    • lectura de documentos;
    • acceso remoto;
    • tareas de taller;
    • pantalla auxiliar;

    todavía puede proporcionar muchas horas de servicio. Y además tenemos una ventaja adicional: estamos evitando convertir innecesariamente un ordenador funcional en residuo electrónico.

    Conclusión

    El Toshiba Tecra A9 fue en su momento un portátil profesional sólido y bien construido. Muchos años después, su procesador Core 2 Duo ya está completamente superado por cualquier CPU moderna, pero eso no significa que el ordenador haya dejado de tener utilidad.

    Con: 4 GB de RAM + SSD + Zorin OS + servicios web podemos obtener un ordenador perfectamente aprovechable para numerosas tareas cotidianas.

    Zorin OS resulta especialmente interesante para esta clase de recuperación porque combina las ventajas de Linux con una interfaz pensada para usuarios acostumbrados a Windows y permite incluso configurar el escritorio con una apariencia inspirada en Windows o macOS.

    No vamos a convertir un Toshiba de hace casi dos décadas en un portátil moderno. Pero ese tampoco es el objetivo.

    El verdadero logro consiste en transformar una máquina aparentemente obsoleta en un equipo útil nuevamente, evitando gastar dinero innecesariamente y reduciendo residuos electrónicos. Y, de paso, quizá podamos conseguir que una auténtica leyenda como el Toshiba Tecra A9 permanezca unos cuantos años más sobre nuestro escritorio.

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  16. Era la prima volta che a Napoli si levava sulle onde della radio una voce libera

    La BBC, con Radio Londra fu un’importante voce fuori dal coro nel panorama italiano a causa della privazione della libertà di espressione; è innegabile che essa divenne un sostegno per il morale degli italiani.
    Tuttavia, la grande differenza rispetto ai primi anni di guerra è che non fu più l’unica fonte alternativa di informazioni per i civili italiani, considerato che esistevano altre radio antifasciste clandestine.
    Fra i primi effetti concreti dello sbarco degli alleati in Sicilia si ebbe, infatti, l’apparizione della prima voce dell’Italia liberata: Radio Palermo, che trasmise prevalentemente comunicati dei comandi alleati. Dopo di essa ebbe subito successo Radio Bari, una vera e propria fonte di controinformazione, in concorrenza con Radio Londra.
    «L’Italia combatte! Questa trasmissione è dedicata ai patrioti italiani che lottano contro i tedeschi».
    Un altro esempio fu quello di Radio Libertà, un canale radio italiano (Biella) gestito dai partigiani a partire dal 1944, solamente rivolto al pubblico, quindi con una funzione non direttamente militare. L’inizio delle trasmissioni era scandito dalle prime dieci note del canto popolare Fischia il vento, eseguite alla chitarra, seguito dalla voce del annunciatore:
    «Radio libertà, libera voce dei volontari della libertà».
    Le trasmissioni comprendevano una gamma abbastanza differenziata di testi: editoriali su argomenti vari, bollettini di guerra partigiani, lettere di familiari o partigiani, brani musicali.
    Particolare fu, infine, il caso di Radio Sardegna, un’altra delle prime stazioni liberate e in assoluto la prima ad aver annunciato la fine della guerra: il 7 maggio 1945. Alle 14/14.15, uno dei marconisti della radio, Quintino Ralli, intercettò la trasmissione di una radio militare di Algeri nella quale si parlava della resa dei tedeschi.
    Chiamò il direttore Amerigo Gomez, il quale, sentito anche lui l’annuncio, corse nella cabina di trasmissione assieme all’annunciatore Antonello Muroni e annunciò:
    «La guerra è finita… la guerra è finita! A voi che ascoltate, la guerra è finita!».
    Quell’annuncio non era stato ancora diramato da nessun’altra radio; Radio Londra ne darà testimonianza solo venti minuti più tardi.
    Amanda Antonini, Il potere della comunicazione tra regime e resistenza, Tesi di laurea, Università degli Studi di Pisa, 2018

    Alla prima esperienza di Radio Palermo, con un palinsesto tripartito fra americani, inglesi e italiani, in grado di coprire nove ore e mezza di trasmissioni libere – benché sottoposte al controllo alleato – era infatti seguita l’esperienza di Radio Bari, ancor più autonoma della stazione precedente. Le trasmissioni baresi erano in parte debitrici dell’innovativo apporto di Radio Palermo e del suo direttore Mikhail Kamenetzky, un ebreo russo già noto come Ugo Stille, fuggito negli Stati Uniti e rientrato in Italia come sergente del PWB, dopo aver maturato esperienze giornalistiche al di là dell’Atlantico: <15 “Alla radio – avrebbe detto il direttore – usate sempre frasi semplici e chiare. Ripetete il soggetto. Le ripetizioni sono noiose sulla carta stampata, ma agli ascoltatori radiofonici non importa che tu ti ripeta, e le ripetizioni gli impediscono di perdere il filo”. <16
    Ancor più indicativo del suo metodo di lavoro è però un altro singolare episodio, riportato dal figlio Alexander Stille. Informato direttamente da Salvatore Riotta, uno degli ex redattori di Radio Palermo personalmente assunti dal padre, Alexander scrive che in una fase del conflitto in cui per gli alleati ogni cosa stava andando a gonfie vele, Kamenetzky avrebbe ordinato a Riotta di trovargli qualche brutta notizia. Alle perplessità del giovane sottoposto, che disse timidamente di essere certo che stesse andando tutto bene, pare che il direttore avesse risposto così: “Per vent’anni gli italiani sono stati immersi fino al collo nella propaganda, sentendosi dire ogni giorno che tutto andava a meraviglia. Se adesso gli diciamo che stiamo vincendo su tutti i fronti, non ci crederanno. Se invece cominciamo con qualche brutta notizia, forse riusciranno a credere a qualcosa di ciò che viene dopo”.
    Resosi conto della profonda sensibilità giornalistica del suo superiore, a Riotta non restò che scovare un «dispaccio d’agenzia» che parlasse di un sottomarino americano affondato, chissà come, in qualche angolo remoto del Pacifico. <17
    IV. IL RADIODRAMMA
    Se la direzione palermitana di Kamenetzky si era dimostrata piuttosto attenta alle esigenze e alla psicologia dei radioascoltatori, facendo scuola per chi, come La Capria, avrebbe tratto ispirazione dal suo intuito giornalistico, la direzione barese del già citato Greenlees si sarebbe spinta ben oltre questo segno, dando finalmente voce al popolo italiano e valorizzandone il contributo alla lotta di liberazione nazionale, come si evince anche da alcune dichiarazioni dello stesso Greenlees: “Come direttore della radio io credetti fosse mio dovere di insistere che i programmi fossero obbiettivi ed accurati, e che i commenti politici potessero essere l’espressione libera di uomini politici antifascisti. La guerra che stavano combattendo era una guerra contro il fascismo e quindi, dopo un ventennio di censura politica spietata, era importante creare, nei limiti del possibile, una piattaforma libera alla radio […]. Avevamo incoraggiato, per esempio, la trasmissione del programma «L’Italia combatte», che fu originariamente una mia idea, e che fu preparato per la maggior parte dall’ufficio stampa e diretto da Alba De Cespedes; fu un programma eccellente al fine di incoraggiare i partigiani a combattere contro gli occupanti tedeschi”. <18
    Accanto al notiziario di guerra che spalleggiava la Resistenza, va citato un altro programma utile alla lotta partigiana dall’inequivocabile titolo di “Spie al muro”, nel quale si smascheravano pubblicamente gli agenti assoldati dall’Organizzazione per la Vigilanza e la Repressione dell’Antifascismo. <19
    Oltre a Piccone Stella e alla De Cespedes (nota agli ascoltatori come “Clorinda”), fra gli assistenti di Greenlees, duramente apostrofati dai colleghi dell’EIAR come i «venduti» di Radio Vergogna, spicca la figura del regista Anton Giulio Majano (nome di battaglia “Zollo”), per cui La Capria avrebbe scritto, in seguito, diversi radiodrammi e che già allora incominciava a sperimentare l’innovativa arte del fonomontaggio, destinata a ricevere, anni dopo, le attenzioni della rivista «Filodrammatica»: “Molti radioamatori scrivevano chiedendo stupiti come fosse stata possibile la realizzazione di simili trasmissioni in cui si moltiplicavano dozzine di voci, risonanze ambientali differenti, in cui prendevano parte vari complessi orchestrali, cori cantati, ritmati o parlati, in cui si destavano rumori ed effetti acustici mai uditi precedentemente. Il fatto è più semplice di quanto sembri: la sera di gala, in cui venivano effettuate queste trasmissioni, si montava il film radiofonico in cabina di regia; numerosissime incisioni originali si alternavano con precisione cronometrica e col ritmo voluto alle voci dirette degli attori presenti in auditorio”. <20
    Un lavoro del genere, la cui riuscita dipendeva dalla perfetta combinazione fra registrazioni e recitazione dal vivo, necessitava evidentemente di un accurato lavoro di sceneggiatura e richiedeva altresì una certa padronanza del mezzo:
    “Il testo veniva innanzitutto ridotto per la radio (se non era già di per se stesso un lavoro scritto in funzione del mezzo radiofonico) e poi suddiviso in tante “inquadrature”, “scene”, “sottofondi”; ogni battuta, poi, a sua volta, veniva postillata con segni che ne specificavano il valore spaziale ed espressivo (risonanza, echi, piano fonico, ecc.)”. <21
    Solo le scene che presentavano maggiori difficoltà di esecuzione venivano registrate anzitempo, così che, al momento del missaggio, il regista potesse scegliere quali mandare in onda, non senza il puntiglio di catalogare i dischi di vetro a 33 giri su cui tali scene erano state riversate. Tanto dispendio di energie poteva essere sostenuto con una frequenza che oscillava dalle tre alle sei volte al mese, in occasione di appositi eventi radiofonici noti con il prestigioso nome di «serate di gala», antesignane di una formula vincente che non mancherà di essere trasmessa ai successori di Radio Bari e, in seguito, anche in Rai, dove un ascoltatore attento di nome La Capria avrebbe riproposto quelle serate speciali in chiave letteraria.
    V. RADIO NAPOLI
    Quando, nel febbraio del ’44, l’avanzata delle truppe angloamericane renderà necessario l’abbandono del capoluogo pugliese, il «centro di gravità» della propaganda antifascista avanzerà insieme a quei soldati, spingendo molti dei collaboratori di Radio Bari a seguirli nel loro trasferimento a Napoli. <22
    In anticipo sul loro arrivo in città, dopo una breve fuga a Tramonti, sulla costiera amalfitana, per entrare tra le fila degli alleati, Ghirelli – che da questi era stato respinto – torna in città per accudire la madre, sola ed affamata, consapevole di essere diventato «amaramente estraneo all’epopea» della Storia. <23 Dopo aver lavorato come manovale al porto della Submarine Base inglese, un incontro fortuito con un ingegnere conosciuto ai tempi dell’Umberto I gli procura un posto alla Royal Navy Barracks, la caserma della Marina dove egli imparerà a fare i conti con il sistema inglese, destreggiandosi fra once, pence, libbre, galloni e pollici.
    Con l’arrivo della primavera, tra il mese di febbraio e il mese di marzo, il suo nome viene segnalato ad Edoardo Antòn, uno scrittore romano di teatro che, sorpreso dall’armistizio sull’Isola di Capri, si era messo a dirigere le trasmissioni culturali di Radio Napoli insieme ad Ettore Giannini, un giovane regista affermatosi grazie a uno «scoop radiofonico» paragonabile a quello famoso di Welles «sullo sbarco dei marziani»: <24 “Parecchi di noi furono reclutati individualmente ma, lavorando gomito a gomito, finimmo per creare un ufficio di trasmissioni propagandistiche e artistiche […]”. <25
    Inizialmente assunto come interprete, Ghirelli sarà uno dei primi candidati ad aver risposto al persuasivo richiamo della radio, un polo culturale insolito e in cerca di voci fresche e brillanti per le sue trasmissioni, non solo fra i napoletani ma pure fra gli esuli ebrei e i confinati politici: “Antòn mi imbarcò – scriverà Ghirelli – l’8 maggio del 1944 a Radio Napoli insieme con quattro miei carissimi amici di cui in seguito si è sentito parecchio parlare: Giuseppe Patroni Griffi, Francesco Rosi, Maurizio Barendson e Achille Millo, ai quali poco dopo se ne unì qualcun altro come Raffaele La Capria, Luigi Compagnone ed Enrico Cernia”. <26
    Quel gruppo, con «molte lacune e molte integrazioni», avrebbe lavorato alla radio per un periodo di appena «diciotto mesi», anche se alcuni di loro – fra cui Giglio e lo stesso Ghirelli – si sarebbero allontanati già in inverno. <27
    Non sarà sfuggita l’eccezionalità del «compromesso» al quale giunse il mezzo radiofonico (non solo a Napoli), che chiamava a raccolta davanti ai suoi microfoni «comunisti ed ex ragazzi del Guf», alcuni dei quali, alla caduta del Duce, si erano ritrovati a combattere insieme dallo stesso lato della barricata. <28
    Quella mancanza di uniformità non riguardò, tuttavia, soltanto il lignaggio politico. Secondo la divertita ricostruzione di Arnoldo Foà, l’attore a cui venne affidata l’edizione napoletana de “L’Italia combatte”, che tenne a battesimo – peraltro – anche Moravia e la Morante, le prime voci della radio furono scrupolosamente selezionate con il «metodo più empirico» che si potesse immaginare, giungendo ad esiti alquanto curiosi: “Mister Rehm, un giornalista americano, preposto alla direzione della radio sorgente, si mise a contatto con i giornalisti dei già defunti ed immobilizzati organi della stampa locale; li convocò un pomeriggio a Egiziaca a Pizzofalcone assieme ad altri elementi profughi, studenti o altro, e fece leggere un pezzo di giornale a ciascuno di loro. Non capiva quasi una parola di italiano, ma si sentì in grado di giudicare le migliori pronunce. Fu così che aleggiò sul golfo per diverso tempo la più bella raccolta di dialetti che mai antenna avesse trasmesso”. <29
    La varietà di accenti non fu l’unica nota fuori posto a dare un respiro amatoriale a quelle prime trasmissioni, perché accanto alla “esse” sibilante dell’ultimo venuto e all’improvvisa raucedine del consumato veterano, non poteva mancare il tragicomico inciampo linguistico che non avrebbe risparmiato – assicura Foà, nemmeno in seguito, al tempo della Rai – alcun tipo di annunciatore: “Qualche volta le papere chiamano le papere. È capitato a me, sempre a Napoli, dire: «Non fiù pù», invece di «non fu più». Correggendomi scandii: «Non fu pù». Credo che la più bella sia quella che Corrado Mantoni (da tutti conosciuto solo come Corrado) disse alla presentazione di un concerto alla Rai: «Ascolterete ora la valcacata delle Walkirie» – si corresse immediatamente con: «Pardon, la cavalcacata delle Walkirie!». <30
    VI. SEZIONE PROSA
    Quelle voci imperfette ma piene di entusiasmo, fra cui quella ancora silenziosa di La Capria, si troveranno quotidianamente in un caotico appartamento di corso Umberto I, all’angolo con piazza Borsa, al terzo piano del palazzo della Singer. Per quanto neppure la luce di mezzogiorno riuscisse a riabilitare «la limitatezza e la povertà degli arredi», sempre invasi da un armamentario di «telescriventi, ciclostili, registratori e dictaphones», sarà sufficiente il cestello delle notizie, in «sali-scendi» dal Centro informazioni del PWB al piano di sotto, a dare vita ai nuovi uffici di Radio Napoli, dove albergava – avrebbe scritto Longanesi nel suo diario – anche «molta agitazione e indolenza, molto apparente tecnicismo americano e arruffio napoletano». <31  Accanto alla stanzetta in cui sostavano indistintamente annunciatori, dattilografe, collaboratori e passanti incuriositi dalla luce rossa della messa in onda, si apriva un monolocale con un tavolo, due sedie e perfino un «tavolino da manicure», che chissà come era capitato da quelle parti. Sull’unica porta che dava accesso a quel luogo era affisso un «cartone bianco», della misura di una «scatola da scarpe», che diceva semplicemente “Sezione Prosa”. <32
    Riguardo al nome che i curatori delle trasmissioni culturali si erano dati per distinguersi dai colleghi del Giornale radio, ormai raggiunti anche da Piccone Stella, ci resta una vecchia dichiarazione che Ghirelli consegnò alle pagine di «Qui Radio Napoli», un numero unico scritto con un linguaggio tanto «sulfureo» quanto significativo: “Sezione Prosa, veramente è un nome recente. È il nome che si è deciso di dare ai programmi artistici o come diavolo si possono chiamare i programmi in cui ci sono parole – non però di notiziario o di commento – parole in una certa armonia, cioè appunto prosa. Il lavoro, qui, si è organizzato solo col tempo. Il primo vero titolare dei programmi artistici è stato lo spirito democratico, la fiducia avventurosa e cosciente di pochi intellettuali italiani e di alcuni soldati americani e inglesi”. <33
    Lo stile acerbo e sfrontato di Ghirelli non nasconde la soddisfazione di essere riuscito a dare una svolta decisiva alla propria carriera, saltando dal grigiore opaco del registro contabile alle tinte cromate dell’apparecchio radiofonico, con la stupefatta rapidità che di norma accompagna solo una favolosa storia di riscatto: “Io sbucai dall’oscura tetraggine della caserma al Mandracchio, entro le stanze illuminate del palazzo Singer, al Rettifilo, dove la Radio alleata era in gran parte trasferita dal primo studio di Pizzofalcone. Ci arrivai sporco e stordito come un topo ma, dopo poche settimane, avevo riacquistato già quasi per intero la spavalda sicurezza dei miei vent’anni, la duttilità del mio ceto sociale, la fredda determinazione di un successo che mi era dovuto per tutti gli anni di pena durati prima”. <34
    Anche se quello a Radio Napoli fu per La Capria un periodo di mezzo, durante il quale imparare quanto più possibile dagli amici maggiormente coinvolti, per Ghirelli si trattò di una vera e propria rinascita, con la quale incominceranno – nella memoria del giornalista – «i mesi più belli» della sua vita, animati dalle «illusioni più impetuose» e soprattutto dalla «sbalorditiva coincidenza» tra sogni e realtà: “Fu un delirio, impastato di ideali soldi sesso intelligenza libertà potere, come se di colpo – al posto della vecchia macchina dello Stato, sgangherata e corrotta – ci fosse un congegno nuovo, lucente, lubrificato sul quale, finalmente, noi giovani potessimo mettere le mani, non per abusarne o per accumulare ricchezza, ma per diffondere intorno a noi – nella città, nelle strade, nel Sud, tra i poveri e i dannati – una speranza luminosa come l’aurora boreale”. <35
    VII. PROVE TECNICHE DI TRASMISSIONE
    A irradiare speranza fra i vicoli di Napoli era stata la prima rudimentale trasmittente di Monte di Dio, una radio da campo messa a punto dal direttore George Rehm per sopperire alla perdita della stazione di Villanova, sulla collina di Posillipo, completamente distrutta dal sabotaggio dei tedeschi: “L’uccellino della radio tornò così a cinguettare il 15 ottobre del ’43 e fu quello davvero un gran giorno per i napoletani che appresero le più recenti notizie finalmente da accenti di casa propria, quasi si trattasse di amici andati a bussare alla porta della loro dimora per una familiare chiacchierata”. <36
    Per essere precisi, l’intervento di Rehm dovrà attendere qualche giorno prima di consentire un’adeguata ricezione delle onde di via Egiziaca, perché nonostante gli impianti fossero stati ripristinati da quel sergente venuto dal Connecticut, la nuova emittente «non fu subito captabile nella città, ancora priva di energia elettrica»: “Sapevo – scriverà una redattrice – che la relativa potenza della emittente napoletana e soprattutto l’ostacolo delle montagne non avrebbero consentito alle trasmissioni di toccare la mia città; nondimeno, […] credevo davvero nel potere della voce, nella forza delle parole. Ora me le figuravo come fili sottili capaci di raggiungere e di mitigare solitudini e sofferenze; me le auguravo così forti da infondere fiducia e coraggio ai lontani, da trasmettere loro il senso di solidarietà che poteva venire da una città ferita dalle più dure violenze della guerra”. <37
    L’inaugurazione delle trasmissioni di Radio Napoli, introdotte dalle prime note dell’Inno di Mameli (non ancora eletto inno nazionale), verrà così ricordata da Grazia Rattazzi Gambelli, una delle poche voci femminili all’interno di una redazione stupita che una madre di famiglia preferisse affannarsi dietro un mestiere “da uomo”, invece di abbracciare docilmente un «più normale destino di donna»: “A volte, in anticipo sull’ora della trasmissione, mi fermavo volentieri sulla soglia della Sezione Prosa, dove era possibile gratificarsi delle conversazioni puntuali e delle divagazioni eclettiche di Compagnone, Ghirelli, e compagni in quel loro tono, caustico e fervido insieme, che rigenerava i dati dell’esperienza e della cultura in fulminante antiretorica e in ipotesi costruttive per il vacuum economico che ci fronteggiava «fuori». Mi piaceva ascoltarli, ammiravo la loro preparazione, mi stupiva la loro sicurezza; e un poco li invidiavo […]. Avevo altri problemi pressanti oltre quelli della collettività! modesti, certo, ma non per questo meno urgenti e vitali”. <38
    Al di là dell’iniziale penuria di elettricità menzionata dalla Gambelli, anche altrove permarranno alcuni limiti di ordine tecnico. Per dimostrare che la radio non era più il mezzo di comunicazione di massa sdoganato dal fascismo, basterà fornire qualche dato: nel ’42, l’Italia disponeva di 34 trasmettitori a onda media e di 11 trasmettitori a onda corta, mentre all’atto della liberazione soltanto 13 di questi risultavano effettivamente funzionanti, con una dislocazione tale da impedire una copertura adeguata alle esigenze del Paese. <39 Simili restrizioni non riusciranno però a spegnere la «vitalità animalesca» di un apparecchio sul quale si erano riversati i desideri e le aspettative di ascoltatori sempre più partecipi e incuriositi. <40
    Inoltre, la ricezione di Radio Napoli migliorerà sensibilmente non appena le sue emissioni si appoggeranno agli «impianti mastodontici» di Radio Bari, concepiti da Mussolini per diffondere la propaganda «anti-inglese» nei paesi arabi, ma impiegati dalle autorità del PWB e dai democratici italiani per portare la «voce della libertà» fino alle Alpi: <41 “Era la prima volta che – scriverà Ghirelli – a Napoli si levava sulle onde della radio una voce libera che chiamava a raccolta i giovani, i lavoratori, le donne, i sindacalisti per mobilitarli contro il nazifascismo, come dicevamo allora un po’ enfaticamente, ma soprattutto per indurli a partecipare alla vita pubblica, sociale, culturale, alla ricostruzione della città dilaniata dalla guerra, al recupero delle sue straordinarie tradizioni”. <42
    VIII. PALINSESTO
    Al culmine della sua attività, non solo Radio Napoli informava gli italiani continuando ad offrire trasmissioni già collaudate dall’emittente barese, come il Giornale radio, “L’Italia combatte” o “Spie al muro”, ma inaugurava rubriche inedite, appositamente studiate dalla nuova redazione, alle quali lavorarono anche La Capria, Ghirelli e molti dei vecchi amici del periodo pre-bellico: “Preparavamo trasmissioni che, adesso, forse ci farebbero sorridere ma che allora ci parevano, forse erano, belle come un discorso di Lincoln o una poesia di Majakowski. Alla sera aiutavamo Arnoldo Foà a leggere il giornale radio e «Italia combatte» […]; ma di giorno inventavamo cento rubriche divertenti, stimolanti, provocatorie, chiamando a raccolta tutta la gente onesta di Napoli e del Sud per proporre una revisione integrale di tutto il nostro modo di vita: matrimonio, famiglia, scuola, esercito, proprietà, codice”. <43
    Fra queste, restano nella memoria: il “Programma per la donna italiana”, a cura della Gambelli, che sollecitava la partecipazione delle ascoltatrici per corrispondenza; “Colpevoli”, in cui si processavano virtualmente tutti i profittatori dell’umanità, inclusi i responsabili della guerra fascista; “Pionieri”, una specie di excursus da Socrate a De Gaulle, dedicato – stando al ricordo di Compagnone – ai grandi interpreti della libertà e della democrazia; “Stella bianca”, una rivista satirica firmata da Longanesi e diretta da Soldati, che affidava all’eclettico Steno il compito di scimmiottare la voce militaresca del Duce con il tono scanzonato dell’improvvisazione; la rubrica “Frasi di scrittori”, alla quale era riservato uno spazio il venerdì; gli appuntamenti con il «radio-teatro», assegnati puntualmente alla domenica sera; e infine gli speciali di “Conosciamo le Nazioni Unite”, trasmissioni deputate a favorire l’avvicinamento fra italiani e alleati, a cui deve aver contribuito anche La Capria, dando «un respiro più drammatico» alle sue puntate. <44 Si noti che con l’espressione “Nazioni Unite” non si intendeva quella che poi sarebbe stata l’ONU, ma l’alleanza angloamericana. Compito della rubrica era infatti quello di far conoscere il mondo anglo-americano agli italiani, al di là delle barriere linguistiche e dell’influenza della propaganda anti-britannica e  anti-americana a lungo condotta dal fascismo. Un mondo che La Capria aveva imparato a conoscere in guerra, leggendo e traducendo testi dall’inglese, e che ora offriva con entusiasmo agli altri domandando, come già fece Vittorini: «Che ve ne sembra?». <45
    Di fatto, la ricchezza delle nuove rubriche è il risultato della proficua riorganizzazione editoriale conosciuta da Radio Napoli sotto la direzione di Elvio Sadun, un biologo ebreo livornese fuggito dall’Italia nel ’38 per salvarsi dalla «minaccia delle leggi razziali», combattendo accanto agli americani fino a riscoprirsi, infine, quale energico successore alla poltrona di Rehm: <46 “È giunto dall’Algeria il nuovo direttore, un italiano, ora cittadino e soldato americano. Occhi patetici, naso aquilino, capelli ricciuti e unti. Stringe la mano con due dita, finge di aver molto da fare e parla dei problemi della radio come di questioni teologiche”. <47
    Sulle tavole della legge del nuovo direttore – che Longanesi si diletterà a prendere di mira nel suo diario – figurava l’impiego di un linguaggio asciutto e immediato, in grado di essere compreso, senza fraintendimenti, da qualunque ascoltatore. Una lezione che gli era stata impartita dagli anchormen del giornalismo statunitense, e alla quale i suoi redattori più zelanti proveranno ad attingere in seconda battuta: “C’era ovviamente molta retorica, molta ingenuità (ancora e sempre) in quell’atteggiamento, ma la passione civile era autentica e insieme all’impegno politico si accendeva in noi l’entusiasmo per un lavoro che non era rassegnato o burocratico, coinvolgendoci giorno per giorno e mettendo alla prova il nostro talento. La sorte ci stava offrendo la preziosa occasione di imparare il mestiere dagli americani, maestri dell’arte di comunicare notizie, idee, fantasie con la più essenziale chiarezza”. <48
    La redazione di Radio Napoli rappresentò quindi un eccezionale «laboratorio» dove a ciascun autore è stata offerta la possibilità di coltivare per sé un peculiare talento, che avrebbe fornito a tutti – a detta di Ghirelli – la spinta necessaria per emergere professionalmente dagli abissi dell’anonimato: <49 “I miei articoli di giornale, i romanzi di La Capria, i film di Rosi, le commedie di Patroni Griffi nacquero allora, in quegli uffici, in quelle discussioni, in quei programmi. Ci sprofondavamo dentro come l’equipaggio di un sommergibile, in un’atmosfera surriscaldata, artificiale, pazzesca, in una tensione che ci faceva perdere il sonno e ci esaltava, isolandoci anche dalla pena atroce della città”. <50
    La direzione di Sadun contribuì indubbiamente ad apportare «una visione ottimistica dell’America» senza i trucchi della propaganda, ma scegliendo casomai di applicare i «metodi del positive Thinking» al mezzo radiofonico, allo stesso modo con cui si percorreva, ogni giorno, la strada dissestata che portava agli uffici della Sezione Prosa: <51 “Camminavo molto in quel periodo ma ciò, se inaspriva l’appetito, mi facilitava la concentrazione […]. Era comunque una lunga strada, anche per le frequenti deviazioni dovute ai cumuli di macerie, alle demolizioni e alle minacce di crolli”.
    È chiaro che la Gambelli guardasse a quel percorso accidentato come all’unica via per raggiungere la felicità, a dispetto del rumore della «sfabbricatura» sotto i piedi che, al contrario, avrebbe scoraggiato anche il sognatore più ottimista, costringendolo ad allontanare dalla mente un pensiero tanto «enfatico» e propositivo. <52
    IX. PARTENZA
    Presto, i redattori di Radio Napoli avrebbero imboccato una deviazione che li avrebbe condotti al di là del territorio campano, perché il fronte di guerra si sarebbe spostato più a nord, dopo la liberazione della capitale da parte alleata: “Tutti gli intellettuali scappati al Sud tornavano a Roma, lasciando noi ragazzi soli con i burocrati della vecchia EIAR e con i prefetti di Bonomi. Fui assalito dal terrore di ripiombare nella Napoli perbene di prima della guerra, in piena restaurazione, con tutti i dottori, gli ingegneri, gli avvocati tornati al loro posto, i salotti di via dei Mille riaperti, le sale da concerto gremite di sordi, le pasticcerie affollate alla domenica, i generali del Re a palazzo Salerno, i principi e i baroni al Casino dell’Unione, i figli di papà al Circolo del Tennis”. <53
    Nella «melanconica prospettiva» di assistere al ritorno della vecchia guardia dell’EIAR, decisa a riappropriarsi dei posti occupati fino all’epurazione antifascista, Giglio e Ghirelli decidono di evadere dalla città per «respirare un po’ di aria pulita». <54
    Dopo aver chiesto agli americani di essere trasferiti ad Altopascio, una zona di operazioni in Toscana, i due si uniscono all’Unità Mobile Radiofonica 15: “Mentre io e Tommaso seguivamo la Quinta Armata del generale Clark, alcuni amici come La Capria e Patroni Griffi si trasferivano a Roma liberata e altri, come Rosi e Compagna, tornavano a Napoli dalle regioni dove erano stati sorpresi dall’armistizio. I ragazzi di via Chiaia erano cresciuti e seguivano ciascuno il proprio destino, sempre accomunati tuttavia da una illimitata fiducia nella vita, un solare ottimismo che si è tradotto in una notevole capacità creativa, più forte naturalmente in alcuni di noi […]”. <55
    La parentesi campestre di Giglio e Ghirelli si concluderà nel mese di aprile, con lo sfondamento della linea Gotica che avrebbe permesso loro di insediarsi al Nord, come giornalisti della redazione milanese de «l’Unità». <56
    Prima di raggiungere il capoluogo lombardo, in occasione di una breve permanenza a Bologna, Ghirelli avrebbe ancora documentato ai microfoni di piazza San Martino la «drammatica fucilazione» di Mussolini e la fine della seconda guerra mondiale, affiancato da un giovane e sconosciuto Enzo Biagi. <57
    Due notizie di indiscutibile rilevanza storica che dovettero sembrargli relativamente importanti, se rapportate alle vicende della sua febbrile esistenza.

    [NOTE]
    15 Si veda ROSI, Io lo chiamo cinematografo, cit., pp. 34-35, dove il regista sostiene che, dopo la parentesi di Radio Palermo, Kamenetzky si sarebbe trasferito a Napoli diventando subito «amico di tutti» e, in seguito, anche di sua moglie Giancarla Mandelli, al punto che «quando era a Roma, ormai direttore del “Corriere della Sera”», egli avrebbe dormito da loro «invece che andare in albergo».
    16 ALEXANDER STILLE, The Force of Things. A Marriage in War and Peace (2013); trad. di Stefania Cherchi: La forza delle cose. Un matrimonio di guerra e pace tra Europa e America, Garzanti, Milano 2013, pp. 199-200. Si veda GIANNI RIOTTA, Le cose che ho imparato. Storie, incontri ed esperienze che mi hanno insegnato a vivere, Mondadori, Milano 2011, p. 129.
    17 STILLE, La forza delle cose, cit., p. 200.
    18 IAN GREENLEES, Radio Bari 1943-1944, in Inghilterra e Italia nel ’900. Atti del Convegno di Bagni di Lucca. Ottobre 1972, La Nuova Italia, Firenze 1973, pp. 229-50: 242-43 e 244.
    19 Per la trascrizione di alcune trasmissioni de L’Italia combatte e di Spie al muro, si veda MONTELEONE, La radio italiana nel periodo fascista, cit., pp. 382-87.
    20 ALBERTO PERRINI, Questa è la voce dell’Italia: Qui Radio-Bari!, «Filodrammatica», 2:3 (1946), pp. 4-5.
    21 Ivi, p. 5.
    22 ISOLA, Cari amici vicini e lontani, cit., p. 36.
    23 ANTONIO GHIRELLI, Noi del ’45, «Nord e Sud», n.s., 17:121 (1970), pp. 101-12: 104.
    24 GHIRELLI, Una bella storia, cit., p. 31. Ci si riferisce qui alla trasmissione The Mercury Theatre On Air e, in particolare, all’adattamento radiofonico di The War of the Worlds di H.G. Wells andato in onda il 30 ottobre 1938.
    25 GHIRELLI, Un’altra Napoli, cit. pp. 138-39.
    26 GHIRELLI, Una bella storia, cit., p. 32. A questi si aggiungono, fra gli altri, anche i nomi di Giglio e dei transfughi romani Leo Longanesi, Mario Soldati e Stefano Vanzina (alias Steno).
    27 GHIRELLI, Un’altra Napoli, cit. pp. 138-39; GAMBELLI, Una donna a Radio Napoli, cit., p. 282.
    28 ORESTE DEL BUONO, Voci dal Vesuvio, «La Stampa», 9 settembre 1993, p. 5.
    29 ARNOLDO FOÀ, Una voce di uomini liberi: Radio-Napoli, «Filodrammatica», 2:7-8 (1946), p. 3. Si riproduce il testo emendato da refusi tipografici evidenti.
    30 ARNOLDO FOÀ, Recitare. I miei primi sessant’anni di teatro, Gremese, Roma 1998, p. 96.
    31 ISOLA, Cari amici vicini e lontani, cit., p. 38; LEO LONGANESI, [Napoli,] 20 dicembre [1943], in Parliamo dell’elefante. Frammenti di un diario (1947), introduzione di Pierluigi Battista, Longanesi, Milano 2005, p. 154.
    32 GAMBELLI, Una donna a Radio Napoli, cit., p. 292; ISOLA, Cari amici vicini e lontani, cit., p. 38.
    33 GHIRELLI, Noi del ’45, cit., p. 106.
    34 Ivi, p. 105.
    35 Ibid.
    36 RENATO RIBAUD, Una fantastica avventura, Arte Tipografica, Napoli 1997, p. 53.
    37 GAMBELLI, Una donna a Radio Napoli, cit., pp. 282 e 285.
    38 Ivi, p. 294.
    39 Si veda FREQUENZA, Il microfono per corrispondenza, «RC», 23:5 (1946), p. 2. Si veda anche FRANCO MONTELEONE, La ricostruzione della rete radiofonica, in Storia della RAI, cit., pp. 75-94.
    40 GHIRELLI, Noi del ’45, cit., p. 105.
    41 ANTONIO GHIRELLI, Radio Napoli, «Quaderno di COMUNICazione», 2011-2012, pp. 33-37: 35.
    42 GHIRELLI, Un’altra Napoli, cit., p. 139.
    43 GHIRELLI, Noi del ’45, cit., pp. 105-6.
    44 Ivi, p. 106. Si vedano l’es. di palinsesto e la testimonianza di Compagnone in appendice a GAMBELLI, Una donna a Radio Napoli, cit., pp. 298-99. Si veda anche FOÀ, Radio-Napoli, cit., pp. 3-4.
    45 Il riferimento è a WILLIAM SAROYAN, Che ve ne sembra dell’America?, trad. di Elio Vittorini, Mondadori, Milano 1940, antologia che ebbe molta influenza sull’A. Si veda infra p. 147.
    46 GHIRELLI, Una bella storia, cit., p. 33. In LA CAPRIA, Il boogie-woogie, cit., p. 56, l’A. attribuisce la direzione dell’emittente napoletana a Kamenetzky che, in effetti, si trovava in città in quel periodo. Anche Rosi lo fa, rispondendo alle domande di ENZO SICILIANO, Ma tu che libri hai letto?, Gremese, Roma 1991, p. 68. Altri sono concordi nel ritenere che quel ruolo spettò prima a Rehm e poi a Sadun: si veda, in proposito, ISOLA, Cari amici vicini e lontani, cit., p. 37. Secondo DIEGO LIBRANDO, Il jazz a Napoli: dal dopoguerra agli anni Sessanta, Guida, Napoli 2004, p. 34, nota 32, la direzione della «sezione spettacoli del PWB» sarebbe stata invece condivisa da Kamenetzky e Sadun.
    47 LONGANESI, [Napoli,] 20 dicembre [1943], cit., p. 154.
    48 GHIRELLI, Un’altra Napoli, cit., p. 139.
    49 GHIRELLI, Una bella storia, cit., p. 33.
    50 GHIRELLI, Noi del ’45, cit., p. 107.
    51 GAMBELLI, Una donna a Radio Napoli, cit., pp. 296-97.
    52 Ivi, p. 291.
    Luca Federico, L’apprendistato letterario di Raffaele La Capria, Tesi di dottorato, Università degli Studi di Genova, 2020 

    Ma ormai il destino di Radio Bari era segnato: l’avanzata angloamericana rendeva necessario abbandonare il capoluogo pugliese e spostare in avanti il centro di gravità della propaganda radiofonica verso Radio Napoli. Ma mentre Radio Bari era giunta praticamente intatta in mano agli alleati, quest’ultima stazione aveva subito forti danni dai tedeschi in ritirata, che avevano fatto saltare buona parte delle apparecchiature e il traliccio metallico dell’antenna. Fortunatamente, alcuni tecnici avevano fatto in tempo a nascondere il materiale di scorta e a disinnescare il tritolo posto sotto i gruppi generatori di corrente continua. Su questa base esigua era stato possibile già il 15 ottobre 1943 riprendere le trasmissioni come Radio Napoli Nazioni Unite dalle 19 alle 22.30, grazie agli americani del maggiore George Rehm, primo direttore della sede, che misero a disposizione una radio da campo <44; le trasmissioni, introdotte  dalle prime note dell’Inno di Mameli, non giunsero però nelle case napoletane, perché quella sera mancava in città proprio l’energia elettrica. Per migliorare la struttura tecnica, fu poi approntato un ripetitore di un solo kw di potenza a Monte di Dio, che ampliò il raggio d’ascolto. Piano piano l’orario di trasmissione venne anticipato alle 12 e quindi, definitivamente dalle 6 del mattino alle 24. Radio Napoli, che in un primo tempo aveva affiancato, rilanciando nell’etere i programmi di Radio Bari, era ormai pronta ad accogliere quel gruppo. L’ordine di trasferirsi nel capoluogo partenopeo giunse a Greenlees nel febbraio 1944: a Napoli, sotto il diretto controllo degli Americani della V armata agli ordini del generale Clark, già operava un gruppo nutrito di antifascisti fra cui spiccavano Rosellina Balbi, Maurizio Barendson, Carlo Criscio, Luigi Compagnone, Vincenzo Dattilo, Clara Falconi, Antonio Ghirelli, Ettore Giannini, Tommaso Giglio, Vezio Murialdi, Carlo Pennetti, Michele Prisco, Domenico Rea, Paolo Ricci, Ruggiero Romano, Francesco Rosi, Giuseppe Vorluni e Stefano Vanzina (Steno), da poco arrivato da Roma con Leo Longanesi e Mario Soldati <45. In tempi successivi a questi si aggiunsero Aldo Giuffré e Samy Fayad con funzioni di annunciatori, mentre nella sezione prosa, oltre ai già ricordati Steno e Longanesi, operavano il commediografo Edoardo Anton e Mino Maccari. A Napoli, si trovava anche Ugo Stille, proveniente da Palermo: ma il vero animatore di quella breve esperienza fu il successore di Rehm, il livornese Elvio H. Sadun, un ebreo fuggito nel 1938 negli Usa, dove aveva maturato solide esperienze di giornalismo radiofonico in una stazione newyorkese.
    «È giunto dall’Algeria – avrebbe appuntato nel suo diario Longanesi – il nuovo direttore, un italiano, ora cittadino e soldato americano. Occhi patetici, naso aquilino, capelli ricciuti e unti. Stringe la mano con due dita, finge di aver molto da fare e parla dei problemi della radio come di questioni teologiche» <46.
    Il salveminiano Sadun condivideva la responsabilità con l’ufficiale americano di origine siciliana Ravotto e con Harry Fornari, in un’atmosfera fortemente spoliticizzata rispetto a Radio Bari. La sede era stata spo stata da Pizzofalcone a Palazzo Singer in Corso Umberto, al cui terzo piano una diecina di apparecchi radio erano in continuo contatto con le stazioni radio più importanti: a queste prime apparecchiature si aggiunsero ben presto telescriventi, ciclostili, registratori e dictaphones in un clima molto particolare: «Negli uffici – è sempre Longanesi la fonte – molta agitazione e indolenza, molto apparente tecnicismo americano e arruffio napoletano» <41. Ciò permise di prolungare sino alla liberazione di Roma (4 giugno 1944) la vita di Italia combatte, a cui si aggiunsero altre trasmissioni come I pionieri, Stella bianca e I colpevoli. Quest’ultima ripeteva la denuncia di Spie al muro, allargata ai ritratti dei maggiori gerarchi fascisti, mentre I pionieri disegnavano il profilo biografico di personaggi della democrazia italiana prefascista. Il carattere educativo e didascalico di queste due trasmissioni segnalava il cambiamento verificatosi da Bari a Napoli e il diverso grado di autonomia goduto dalle due redazioni, nel quadro di un sempre più accentuato positive thinking imposto dagli Americani.
    Stella bianca – secondo Monteleone dovuta principalmente alla penna di Longanesi e di Soldati <48 – era invece una rivista satirica, che divenne in breve assai popolare: vi recitavano, fra gli altri, Carlo Giuffré, Peppino Patroni Griffi, Achille Millo e lo stesso Rosi, tutti personaggi destinati ad un ruolo di primo piano nel mondo dello spettacolo. Fra scenette e couplets, si inneggiava all’american way of life e alla rinata democrazia: Steno imitava la voce di Mussolini. Era una risposta umoristica e anche un po’ qualunquista alle ristrettezze del momento, ma fu il veicolo di penetrazione dei nuovi concetti in strati popolari poco propensi alla seriosità dei conversatori (Alberto Moravia   ebbe il suo battesimo radiofonico in quest’ambito) o di trasmissioni come Conosciamo le Nazioni Unite, esplicitamente destinate a favorire l’avvicinamento e la conoscenza fra italiani e alleati. Non mancava una trasmissione femminile, Programma per la donna italiana, condotta da Grazia Rattazzi Gambelli, dal dicembre 1943 annunciatrice della stazione di Pizzofalcone con lo pseudonimo Grazia di Torino. Nonostante le difficoltà del momento la magia del microfono permise
    «subito» il saldarsi di forme immediate di collaborazione fra la giovane e inesperta conduttrice e il pubblico più vasto: «mi aiutarono le ascoltatrici con la loro partecipazione attraverso la corrispondenza, proponendomi argomenti, interessi, curiosità e problemi. Si instaurò così abbastanza rapidamente un rapporto corale a coinvolgere le ascoltatrici anche tra loro in iniziative concrete di carattere umano e sociale e culturale, e nel contempo arricchendo il nostro programma di riflessi e notizie di momenti associativi femminili, concretamente interessati alla vasta e complessa problematica napoletana». <49
    In una realtà urbana dominata dal contraddittorio e «vorace riappropriarsi umano dei sapori elementari della vita», la radio non si sottrasse all’impegno di intervenire sui problemi più scottanti del vivere quotidiano: primo fra tutti quello dell’igiene pubblica. Nella Napoli «terra di conquista», offesa e degradata, di cui Malaparte ha disegnato un affresco drammatico e penetrante nella Pelle, il colonnello Charles Poletti, governatore alleato di Napoli, tenne, ad esempio, una serie di lezioni sul grave problema dell’igiene pubblica.
    Le trasmissioni musicali accoppiavano le melodie napoletane delle orchestre Colonnese e Capese o dei complessi Calace, Michele Parise e Amedeo Pariante (un vero divo popolare, vincitore di un concorso nazionale Eiar nel 1941), allo swing dei complessi più in voga oltreoceano come Nelson Eddy, Larry Adler, Oscar Levante John Healy. Ribalta preferita fu il programma La Voce dei giovani, che aveva subito alcune interessanti trasformazioni nel clima di generale depoliticizzazione delle rubriche, giungendo appunto a proporre per la prima volta al pubblico italiano saggi di una produzione culturale nuova e strettamente legata alla moderna industria del divertimento e del consumo. <50  
    Fu anche pubblicato il foglio settimanale Qui, radio Napoli per rafforzare il rapporto quotidiano con il pubblico più vasto. Tuttavia, questa eccitante esperienza fu assai breve: per Radio Napoli e per i Napoletani fu una parentesi di poco meno di sei mesi, ma assai importante, prima di ripiombare in una posizione di seconda fila all’indomani della riattivazione di Radio Roma e della trasformazione dell’Eiar in Rai, quando gli americani avrebbero riaffidato ai vecchi tecnici fascisti la direzione delle sedi liberate. Un gruppo di questi giovani rimase a Napoli e continuò a collaborare alle produzioni locali, ma in clima di sempre più sottolineata restaurazione, che giunse a chiamare alla direzione di Radio Napoli il ben noto radiocronista fascista Franco Cremascoli. È tuttavia assai difficile stabilire una forma di gerarchia fra queste prime voci nazionali e le emittenti internazionali, che la sera facevano raccogliere attorno ai più diversi apparecchi interessati e curiosi, magari con una coperta addosso per attutire i rumori udibili dall’esterno e evitare la curiosità, quella sì pericolosa, del capocaseggiato nell’Italia ancora occupata. Com’è naturale non è possibile disporre di dati statistici riguardanti l’ascolto durante la Resistenza; anche le informazioni desumibili dalla stampa circa gli arresti per ascolto clandestino non specificano mai l’emittente incriminata. <51
    [NOTE]
    44 Su Radio Napoli in generale le notizie sono disperse nella bibliografia  generale già citata e non è sufficiente il tentativo di sintesi di Umberto Franzese, La Radio a Napoli dalle origini alle emittenti libere, Napoli, [1984], passim.
    45 Utile la memoria di Grazia Rattazzi Gambelli, Una donna a Radio Napoli, in Alle radici del nostro presente. Napoli e la Campania dal fascismo alla Repubblica (1943-1946), Napoli, 1986, p. 281-300.
    46 Cfr. Leo Longanesi, Parliamo dell’elefante. Frammenti di un diario, Milano, 1947, p. 218.
    47 Ivi, p. 219.
    48 V.  Franco Monteleone, Storia della radio e della televisione…, cit., p. 180.
    49 Cfr. Grazia Rattazzi Gambelli, Una donna a Radio Napoli…, cit., p. 287. Una serie di testi pronunciati da uno dei collaboratori di Radio Napoli in Carlo Criscio, Un cuore alla radio 1943-44, Napoli, 1954.
    50 Per un’idea della grande articolazione dei programmi presentati basta riprodurre il palinsesto di una giornata radiofonica tipo: «Notizie : ore 7-8-10-12-13-14- 16-17-20-23.30-24 Notiziario napoletano: ore 11 Notiziario Italia liberata: ore 16 Ritrasmissioni: Radio Londra ore 8.30-9.30-20.30 Voce dell’America: ore 13.15-21.30 Commenti : ore 10.10-13.15-16.10-20.15-00.15 Programmi musicale e di varietà: Ore 7.15 Musica mattutina – 7.30 Buongiorno – 7.45 Dolci melodie – 8.15 Canzoni d’Italia – 8.45 Musica operettistica – 9.00 Orchestra Esperia – 9.45 Cantante della strada – 10.15 Musiche e canti delle Nazioni Unite – 10.30 Musica sinfonica – 11.15 Racconti e novelle celebri – 11.30 L’Ora del soldato – 12.15 Musica per tutti – 12.30 Programma della donna italiana – 12.45 Personaggi del jazz – 13.30 Serenate e valzer – 14.10 Artisti celebri – 14.25 Andiamo al concerto – 16.15 Marciando – 16.30 Concerto vocale e strumentale: Ciucci-Miranda-Adami – 17.15 Musica varia – 17.30 Programma per i piccoli – 17.45 Il libro della danza – 18.15 Programma per i prigionieri da New York – 18.30 Mandolinista Maria Calace – 18.45 Notiziario in lingua francese – 19.00 Il quarto d’ora dei lavoratori – 19.15 Lezione d’inglese – 19.30 Balliamo – 20.45 Radiofollie – 21.15 Grandi autori – 21.45 Incredibile ma vero – 22.15 Musica moderna – 22.30 L’Italia combatte – 23.00 Il compositore della settimana: Mozart –  23.35 Ora romantica – 00.30 Complessi jazz  [ivi, p. 288-9].
    51 A proposito di gerarchie d’ascolto, è interessante citare un documento sequestrato ad un antifascista dalla polizia, in cui non si faceva differenze, così come non la facevano gli ascoltatori: «Nell’Italia occupata dai germanici ci si lamenta spesso che le notizie sull’Italia liberata dagli angloamericani sono scarse e poco precise, perché in fondo non si può far conto che sulle trasmissioni di Radio Bari e di Radio Londra: le ultime sono troppo vaghe e portano soprattutto notizie a carattere militare, mentre le prime, che difficilmente si possono captare, sono più importanti, perché si occupano in primo luogo dei problemi italiani, ma non così numerose da accontentare tutti» [cfr. Riservato a Mussolini…, cit., p. 15].
    Gianni Isola, Il microfono conteso. La guerra delle onde nella lotta di liberazione nazionale (1943-1945) in Mélanges de l’école française de Rome, Italie et Méditerranée, tome 108, n°1. 1996. pp. 83-124

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